STP14334-2019

2019

Asistente Jurídico Inteligente

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JOSÉ  FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA  

Magistrado  Ponente  

STP14334  – 2019  

Radicación  No. 107002  

(Aprobado  Acta No. 273)  

Bogotá  D.C., quince (15) de octubre de dos mil diecinueve (2019)  

Decide  la Sala el recurso de impugnación interpuesto por Jimmy  Alberto Fory González contra  el fallo de tutela proferido por la Sala Penal del Tribunal Superior  del Distrito Judicial de Buga el 27 de agosto de 2019,  que  negó por improcedente el amparo constitucional invocado contra  el Juzgado  Segundo de Ejecución de Penas y Medidas de Palmira, Procurador  Judicial I Penal de Palmira, Procuradora Delegada para el Ministerio  Público en Asuntos Penales, Procuraduría General de la  Nación y Defensoría del Pueblo Regional Valle del Cauca  por la presunta vulneración de los derechos fundamentales de  petición y debido proceso.  

A  la presente actuación se vinculó de oficio al Centro de  Servicios de los Juzgados de Ejecución de Penas de Palmira, al  Establecimiento Penitenciario y Carcelario “Villa las Palmas”  de Palmira, al Procurador 307 Judicial I Penal de Palmira y al  Procurador 73 Judicial II Penal de Cali.  

ANTECEDENTES  

Y  

FUNDAMENTOS  DE LA ACCIÓN  

Así  fueron sintetizados en el fallo constitucional de primera instancia1:  

De la confusa  exposición de hechos y ante la reiterada interposición  de acciones de tutela, se extrae que el accionante JIMMY ALBERTO FORY  GONZÁLEZ, acude a la intervención del Juez  Constitucional al considerar violados sus derechos fundamentales de  petición y debido proceso, por cuanto solicitó ante el  Juzgado Segundo de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad  de Palmira, le sea asignado “Defensor Público”; y  ante la falta de respuesta a su escrito del 21 de junio de 2019,  elevado a la Procuraduría Judicial de Palmira, como de las  entidades accionadas, solicita el amparo del precepto de rango  superior.  

EL  FALLO IMPUGNADO  

La  Sala Penal del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Buga,  mediante decisión adoptada el 27 de agosto del año en  curso, negó por improcedente el presente amparo  constitucional.  

Para  arribar a tal decisión, el juez colegiado constitucional de  primer grado sostuvo que el supuesto denunciado como trasgresor de  las garantías fundamentales invocadas es la falta de  asignación de defensor público y la ausencia de  respuesta a la solicitud elevada el 21 de junio de esta anualidad  ante la Procuraduría Judicial de Palmira, sin embargo, las  probanzas dan cuenta que dichas situaciones ya fueron superadas, por  cuanto a quien hoy acciona ya le fue designado profesional para su  representación judicial y, además, el 6 de agosto del  año cursante se brindó respuesta a la petición  reseñada, la cual fue debidamente comunicada.  

LA IMPUGNACIÓN  

Inconforme  con la anterior determinación, la parte actora la impugnó,  con la finalidad que la misma sea anulada, por cuanto a la presente  actuación se dejó de vincular a terceros con interés  jurídico en el asunto como lo son el Juzgado 15 Penal  Municipal con Función de Control de Garantías de la  ciudad de Cali y a la Defensoría del Pueblo de Bogotá.  

Ahora  bien, respecto de la decisión de fondo recurrida, la parte  opugnadora no expuso argumento alguno de disconformidad, puesto que,  tan solo enfocó la alzada para poner de relieve que la pena de  prisión que purga actualmente contiene varias irregularidades  que configuran vías de hecho, como así lo demuestran  informes de grupo de investigación, los cuales dan cuenta de  la inexistencia de las circunstancias de agravación por las  que fue encontrado responsable penalmente, entre ellas la indefensión  de la víctima.  

En  ese contexto, solicitó que i) se revise el fallo condenatorio  proferido por el Juzgado Quinto Penal del Circuito con Función  de Conocimiento de Cali dentro del radicado 193-2018-02523, ii) se  ordene al Juzgado de Ejecución de Penas accionado que de  manera oficiosa se revise su proceso y, iii) se exija a la Defensoría  del Pueblo a presentar y sustentar en debida forma la acción  extraordinaria de revisión ante la Corte Suprema de Justicia,  y para ello, pida la exclusión del álbum fotográfico  que sirvió como sustento probatorio para la condena.  

CONSIDERACIONES  DE LA SALA  

            

1. De          conformidad con lo normado          en el artículo 32 del Decreto 2591 de 1991, esta          Sala es competente para resolver el recurso de impugnación          interpuesto por Jimmy          Alberto Fory González contra          el fallo de tutela de primera instancia proferido por la Sala Penal          del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Buga,          al ser su superior funcional.  

            

2. Conforme          los términos consignados en el líbelo introductor, el          problema jurídico que convoca a la Sala consiste en          establecer          si las entidades accionadas y/o vinculadas vulneraron          los derechos fundamentales de petición y debido proceso          invocados por el extremo actor, al          omitir brindar respuesta a las solicitudes incoadas ante cada una de          ellas, y por tanto, debe revocarse el fallo de primera instancia          para en su lugar concederse el amparo constitucional invocado.  

            

3. El artículo          86 de la Constitución Política establece que toda          persona tiene derecho a promover acción de tutela ante los          jueces con miras a obtener la protección inmediata de sus          derechos constitucionales fundamentales cuando por acción u          omisión le sean vulnerados o amenazados por cualquier          autoridad pública o por particulares en los casos previstos          de manera expresa en la ley, siempre que no exista otro medio de          defensa judicial o, existiendo, cuando la tutela se utilice como          mecanismo transitorio para evitar un perjuicio de carácter          irremediable.  

            

4. De          conformidad con los presupuestos fácticos que se infieren          como agentes trasgresores y la naturaleza de las prerrogativas          iusfundamentales invocadas, esta          Sala en armonía con la jurisprudencia constitucional ha          dejado en claro que el artículo 23 de la Carta Política          garantiza el derecho fundamental de todas las personas a dirigirse          ante las autoridades y, eventualmente ante los particulares, para          obtener una respuesta de fondo a sus solicitudes de interés          general o particular.  

De modo que, el  derecho de petición tiene una doble dimensión: a) la  posibilidad de acudir ante el destinatario y b) el derecho a obtener  una respuesta pronta, congruente y de fondo con relación a la  cuestión planteada.  

Lo  anterior, sin olvidar que el contenido del derecho de petición  no involucra el sentido de la respuesta, comoquiera que aquel es  diferente de lo pedido. Por lo tanto, el juez constitucional que  analiza la vulneración del artículo 23 de la Carta  simplemente debe examinar si hay resolución o no de la  solicitud respetuosamente presentada, pero no puede entrar a  determinar el sentido de una respuesta, pues de hacerlo, estaría  reemplazando a la administración y de contera, desconocería  la discrecionalidad que le es propia al funcionario competente para  resolver de fondo el asunto.  

Al respecto, la  Corte Constitucional, en sentencia CC T-146/12, señaló:  

(…) El  derecho de petición no implica una prerrogativa en virtud de  la cual, el agente que recibe la petición se vea obligado a  definir favorablemente las pretensiones del solicitante, razón  por la cual no se debe entender conculcado este derecho cuando la  autoridad responde oportunamente al peticionario, aunque la respuesta  sea negativa. Esto quiere decir que la resolución a la  petición, “(…) producida y comunicada dentro de  los términos que la ley señala, representa la  satisfacción del derecho de petición, de tal manera que  si la autoridad ha dejado transcurrir los términos  contemplados en la ley sin dar respuesta al peticionario, es forzoso  concluir que vulneró el derecho pues la respuesta tardía,  al igual que la falta de respuesta, quebranta, en perjuicio del  administrado, el mandato constitucional».  

En  ese sentido, la respuesta que se dé a las peticiones debe  cumplir con los siguientes requisitos: i)  debe ser oportuna, es decir, atenderse dentro de los términos  establecidos en el ordenamiento jurídico; ii)  resolver de fondo, clara, precisa y de manera congruente con lo  solicitado; y, iii)  debe ponerse en conocimiento del peticionario, pues la notificación  de la respuesta al interesado forma parte del núcleo esencial  del derecho de petición, porque de nada serviría la  posibilidad de dirigirse a la autoridad si ésta se reserva  para sí el sentido de lo decidido. Si no se cumple con estos  requisitos se incurre en una vulneración del derecho  constitucional fundamental de petición.  

            

5. En          esa medida, deviene necesario para la Sala distinguir dos          situaciones: la primera          se presenta cuando en ejercicio del derecho de petición se          requieren asuntos que están vinculados de manera estricta a          la función judicial, la segunda, cuando ella versa sobre          aspectos de carácter meramente administrativo.  

En el primer  evento, estas solicitudes encuentran sus límites en las reglas  de las formas propias de cada juicio y, por tanto las solicitudes  deben ser examinadas de manera minuciosa, ya que la efectividad de la  petición tendrá un vínculo estrecho con el  debido proceso y el acceso a la administración de justicia.  

En el segundo  caso, los parámetros que deben guiar al trámite, son  los consagrados en las disposiciones de la Ley Estatutaria 1755 de  2015.  

En sentencia T-920  de 2008, la Corte Constitucional dijo:  

   

“Puede  concluirse que cuando se trate de solicitudes de las partes de un  proceso judicial en el curso, ambas tienen el carácter de  derecho fundamental; pero para distinguir si se hacen en uso del  derecho de petición (artículo 23 C.P.) o en el de  postulación (artículo 29 ibídem), y por tanto,  cuál sería el derecho esencial afectado con su  desatención, es necesario establecer la esencia de la  petición, y a ello se llega por la naturaleza de la respuesta;  donde  se debe identificar si ésta implica decisión judicial  sobre algún asunto relacionado con la litis o con el  procedimiento; pues en este caso, la contestación equivaldría  a un acto expedido en función jurisdiccional, que por tanto,  está reglado para el proceso que debe seguirse en la actuación  y así, el juez, por más que lo invoque el petente, no  está obligado a responder bajo las previsiones normativas del  derecho de petición,  sino que, en acatamiento al debido proceso, deberá dar  prevalencia a las reglas propias del juicio que establecen los  términos, procedimiento y contenido de las actuaciones que  correspondan a la situación, a las cuales deben sujetarse  tanto él como las partes”.  (Negrillas fuera de texto).  

            

6. De          igual manera, debe precisarse que la jurisprudencia constitucional          ha considerado que existe una relación          de especial sujeción entre el Estado y las personas que se          encuentran en detención intramuros, por cuanto el procesado o          condenado está en subordinación con respecto a la          administración pública, conllevando esto a la          restricción de ciertos derechos por la condición de          privado de la libertad y, en ese orden, el Máximo Tribunal          Constitucional ha          clasificado los derechos fundamentales de la población          carcelaria en tres categorías:  

            

i. Aquellos          que pueden ser suspendidos como consecuencia de la pena impuesta (la          libertad física y la libre locomoción);  

            

ii. Los          que son restringidos debido al vínculo de sujeción del          recluso para con el Estado (como derechos al trabajo, a la          educación, a la familia, a la intimidad personal) y;  

(iii)  Los que se mantienen intactos, que no pueden limitarse ni suspenderse  a pesar de que el titular se encuentre privado de la libertad, en  razón a que son inherentes a la naturaleza humana, tales como  la vida e integridad personal, la dignidad, la igualdad, la salud, el  derecho de petición, debido proceso y acceso a la  administración de justicia, entre otros. (Cfr. CC T 268/17 y T  193/17)  

Por consiguiente,  desde el momento en que la persona queda bajo la estricta supervisión  del Estado, emana la responsabilidad de garantizar plenamente los  derechos fundamentales que no han sido limitados como resultado de  sanción impuesta a consecuencia de la conducta penal cometida.  

En suma, todas las  actuaciones desplegadas por las entidades estatales, deberán  estar encaminadas a concluir de manera exitosa el fin esencial de la  relación Estado -recluso, que consiste en la necesidad de  hacer efectivos los fines esenciales y sociales en la relación  penitenciaria.  

            

7. Análisis          del caso concreto  

                              

1. De la                  solicitud de nulidad procesal    

                                                        

1. La                          parte recurrente en su escrito de impugnación planteó                          la nulidad del presente trámite constitucional, por cuanto                          a la actuación                          se dejó de vincular a terceros con interés jurídico                          en el asunto como lo son el Juzgado 15 Penal Municipal con Función                          de Control de Garantías de la ciudad de Cali y a la                          Defensoría del Pueblo de Bogotá.              

                                                        

2. En                          lo que respecta a la aplicación de las nulidades procesales                          en los trámites de tutela, debe decirse que la misma se                          torna viable, por cuanto la litis                          constitucional no está exenta en la configuración de                          irregularidades de procedimiento en las que pueda incurrir la                          autoridad judicial competente, lo que indefectiblemente afectara                          la validez de la actuación y de manera consecuente la                          trasgresión del debido proceso que debe observarse dentro                          del escenario procesal, por consiguiente, dicha herramienta                          jurídica se erige como un instrumento idóneo y                          procedente para salvaguardar los derechos de quienes intervienen                          en la contienda supra                          legal.              

                                                        

3. En                          ese orden de ideas, el                          artículo 4° del Decreto 306 de 1992 y el precepto                          2.2.3.1.1.3. del Decreto 1069 de 2015 prevén que frente a                          los temas no regulados en el Decreto 2591 de 1991, deberá                          remitirse a los principios generales del Código de                          Procedimiento Civil, hoy Ley 1564 de 2012 – Código                          General del Proceso -, de allí que la fuente normativa que                          impone los parámetros de aplicación de las nulidades                          procesales se encuentren consignadas en dicha codificación.              

                                                        

4. Así                          las cosas, los artículos 134 y 135 del CGP establecieron                          sendos requisitos formales que debe observarse para acceder a la                          pretensión procesal de nulidad, entre los que se encuentran                          i) oportunidad, ii) legitimidad para invocarla, iii) debida                          argumentación, presupuestos que deben cumplirse de manera                          concurrente, so pena de rechazarse de plano la postulación                          jurídica.              

Además  de ello, en el último de los cánones también se  consignó lo siguiente:  

No podrá  alegar la nulidad quien haya dado lugar al hecho que la origina, ni  quien omitió alegarla como excepción previa si tuvo  oportunidad para hacerlo, ni quien después de ocurrida la  causal haya actuado en el proceso sin proponerla.  

La nulidad por  indebida representación o por falta de notificación o  emplazamiento solo podrá ser alegada por la persona afectada.  

                                                        

5. En                          relación con el alcance de la legitimidad por activa para                          invocar una causal de nulidad, la Sala Civil de Esta Corporación                          Judicial en providencia SC280-2018 estableció que:              

Y es que, para  declarar una nulidad, como se indicó párrafos atrás,  es menester que  el peticionario acredite su interés, esto es, la afectación  que el acto irregular le irrogó. Es conocido que «[n]o  hay nulidad… sin interés, traducido principalmente en  el perjuicio irrogado a quien lo invoca» (CSJ, SC, 17 feb.  2003, exp. n.° 7509).  

Así lo  establece el inciso segundo del artículo 143 del Código  de Procedimiento Civil, a saber: «la parte que alegue una  nulidad deberá expresar su interés para proponerla».  De forma particular, en tratándose de la causal octava de  nulidad, esto es, falta de notificación o emplazamiento en  legal formal, expresamente se establece que «sólo podrá  alegarse por la persona afectada» (inciso tercero artículo  143 ibidem).  

La  jurisprudencia tiene dicho:  

[E]ntendidas  las nulidades como mecanismo para proteger a aquel cuyo derecho ha  sido atropellado, es entonces evidente que las mismas sólo  pueden, en principio, alegarse por la persona afectada por el vicio,  vale decir, que sólo a ésta y no a otra asiste interés  jurídico para reclamar al respecto, desarrollo legislativo de  lo cual es el inciso 2º del artículo 143 del código  de procedimiento civil el que impone a quien alega cualquiera de  ellas, la obligación de ‘expresar su interés para  proponerla’ delimitándose en frente de cuál de  las partes es que media el hecho anómalo y por ende a quién  perjudica.  

Tan obvia  imposición del legislador, por lo demás, vino a ser  acentuada específicamente por el inciso 3º del artículo  143 ibídem, al señalar que ‘la nulidad por  indebida representación o falta de notificación o  emplazamiento en legal forma, sólo podrá alegarse por  la persona afectada’ (SC, 22 sept. 2004, exp. n.°  1993-09839-01).  

[…] De  admitirse la súplica, se avalaría que el casacionista  obtenga un provecho indebido por un supuesto perjuicio ajeno, en  contravía de los principios de probidad y lealtad procesal.  «[E]n línea de principio, ‘a nadie le es lícito  sacar provecho del perjuicio ajeno; y muchísimo menos cuando  para ello tiene que poner en labios del indebidamente emplazado -o  representado-[,] en una labor de mero acertijo, un perjuicio que éste  no ha manifestado’ (sent. de noviembre 5 de 1998, exp. 5002)»  (SC, 13 dic. 2001, exp. n.° revisión 0160).  

                                                        

6. Con                          fundamento en los derroteros jurídicos expuestos, considera                          la Sala que la pretensión de invalidez formulada por la                          parte accionante no cumple con el requisito formal de                          legitimación, por cuanto fue invocada por la persona a                          quien la presunta irregularidad no le genera perjuicio o                          afectación alguna, razón suficiente para rechazar                          tal postulación.              

                              

2. Del                  objeto de la presente acción constitucional    

                                                        

1. Previo                          a abordar de fondo el problema jurídico planteado de manera                          que antecede, deviene necesario precisar que al parangonar el                          líbelo de tutela con el escrito de impugnación se                          advierte que en este último escenario procesal la parte                          opugnadora varia la causa                          petendi de                          la súplica constitucional, por cuanto modifica los                          supuestos de hecho que en principio eran considerados como                          trasgresores de sus derechos fundamentales, ya que ahora denuncia                          que la vulneración deriva de i) la no revisión                          oficiosa y la presencia de dislates probatorios en la sentencia                          condenatoria impuesta en su contra por el Juzgado Quinto Penal del                          Circuito con Función de Conocimiento de Cali dentro del                          radicado 193-2018-02523 y, ii) la falta de sustentación en                          debida forma de la acción extraordinaria de revisión                          ante la Corte Suprema de Justicia, debiéndose solicitar en                          dicho escenario la exclusión del álbum fotográfico                          que sirvió como sustento probatorio para la condena.              

En  ese contexto, cabe recordar que el recurso de impugnación de  los fallos de tutela se encuentra previsto en el artículo 32  del Decreto 2591 de 1991 bajo el siguiente tenor «[…]  El juez que conozca de la impugnación, estudiará el  contenido de la misma, cotejándola  con el acervo probatorio y con el  fallo»  (Se resalta).  

De esta manera, la  intelección que proviene del canon en cita no es otra que  enseñar que el recurso de impugnación está  previsto para que el superior jerárquico examine la legalidad  y acierto de lo decidido en sede de primera instancia respecto con lo  planteado en el líbelo tutelar, pero en manera alguna no es  equiparable a una nueva solicitud de tutela, es decir, la impugnación  no se torna como una herramienta para agregar hechos nuevos que no  fueron puestos a consideración del fallador de primer orden,  pues admitir una posición contraria a la expuesta, resulta  jurídicamente adverso a la naturaleza del recurso de alzada,  el cual como elemento fundamental de procedencia requiere de la  emisión de una decisión sobre un tema planteado desde  el albor procesal.  

En  esas condiciones, resulta jurídicamente improcedente para la  Sala pronunciarse sobre los temas propuestos en el recurso de alzada,  pues no se puede utilizar ese mecanismo para introducir hechos  nuevos, respecto de los cuales no se les permitió a las  autoridades demandadas ejercer el derecho de contradicción y  al órgano judicial verificar la existencia de vulneración  o amenaza.  

Por  consiguiente, el presente pronunciamiento se ceñirá de  manera exclusiva a la causa  petendi planteada  desde el líbelo introductor y objeto de contradicción  por los sujetos procesales, la cual no es otra que las solicitudes  elevadas ante las autoridades accionadas, como acertadamente fue  identificado por el juez colegiado de primera instancia.  

                                                        

2. Conforme                          a la materia objeto de estudio, una vez revisado el acervo                          probatorio que obra en el expediente, se tiene por probado que el                          quejoso constitucional elevó las siguientes peticiones:              

            

i. El 4          de julio del presente año, solicitó ante el Juzgado          Segundo de Ejecución de Penas y Medidas de Palmira          la asignación de defensor público que lo represente          dentro del proceso sobre el cual vigila la pena2.

ii. El          13 de junio del año en curso, instó a la Procuraduría          General de la Nación a          intervenir dentro de la actuación penal de radicado No.          760016000199201701097 y ejerza las acciones pertinentes en defensa          de sus derechos.  

                                                        

3. De                          igual manera, las probanzas enseñan que las autoridades                          públicas destinatarias de los requerimientos descritos                          emitieron respuestas de fondo sobre los asuntos puestos a su                          consideración, puesto que, en lo referente a la asistencia                          de defensa técnica en la etapa de vigilancia de sanción                          penal, en la actualidad, al accionante ya le fue asignado                          profesional del derecho adscrito a la Dirección Nacional de                          Defensoría Pública3,                          circunstancia que como bien sostuvo el juez de primera instancia y                          comparte esta Colegiatura da lugar a la configuración de la                          carencia actual de objeto por hecho superado, por cuanto el                          presupuesto fáctico denunciado como trasgresor de derechos                          cesó previo al proferimiento del fallo de primera                          instancia.              

                                                        

4. Por                          otra parte, en lo atinente a la petición entablada ante el                          Ministerio Público, esta fue objeto de contestación                          el 6 de agosto del presente año, la cual, a criterio de la                          Sala contiene de forma expresa los motivos y argumentos que                          sustentan la determinación adoptada, siendo congruente con                          lo peticionado, esto es el impulso de las labores de investigación                          penal del proceso antes reseñado.              

Sin  embargo, en cuanto al acto de enteramiento no puede tenerse por  satisfecho, toda vez que si bien la respuesta fue enviada a la  dirección Calle 1 A No. 95-43, barrio Meléndez de la  ciudad de Cali, es cierto que en aquél lugar no hace presencia  el accionante, ya que se encuentra recluido en el Establecimiento  Penitenciario y Carcelario Villa de las Palmas del municipio de  Palmira Valle. Así entonces, es dable concluir que no existe  evidencia alguna que la notificación de la respuesta se haya  surtido de manera real y efectiva, lo que impide dar por cierto que  el solicitante conozca el contenido de la decisión.  

                                                        

5. En                          vista de lo anterior,                          la Sala revocará                          parcialmente el fallo impugnado, pues sin la evidencia de que el                          Ministerio Público haya comunicado                          al hoy accionante, dentro de un término razonable,                          la respuesta a su requerimiento, no puede sostenerse que en el                          presente caso se respeta                          de manera efectiva el núcleo esencial del derecho aludido.              

Por  consiguiente, la  Sala  amparará el derecho fundamental de petición cuya  titularidad radica en  Jimmy  Alberto Fory González  y ordenará a la Procuraduría 73 Judicial II Penal de  Cali que en el término de cuarenta y ocho (48) horas, contado  a partir de la notificación de la presente decisión,  proceda a notificar al peticionario la respuesta contenida en el  oficio de  fecha 6 de agosto de 2019, para lo cual si bien podrá utilizar  cualquier medio o mecanismo de comunicación, aquél debe  garantizar la efectividad y certeza en el enteramiento por parte del  interesado.  

Por  lo expuesto, la  CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL – SALA  DE DECISIÓN DE ACCIONES DE TUTELA Nº 1,  administrando  justicia en nombre de la República y por autoridad de la Ley,  

RESUELVE  

1º  RECHAZAR la  solicitud de nulidad formulada por la parte recurrente, conforme las  razones anotadas en la parte considerativa de esta providencia.  

2º  REVOCAR PARCIALMENTE la  sentencia de tutela proferida el 27  de agosto de 2019 por  la Sala  Penal del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Buga,  en el sentido de, CONCEDER  el amparo constitucional al derecho fundamental de petición  vulnerado por parte de  la Procuraduría  73 Judicial II Penal de Cali,  conforme quedó consignado en los considerandos de esta  decisión.  

3º  ORDENAR a  Procuraduría  73 Judicial II Penal de Cali  para que en  el término de cuarenta y ocho (48) horas, contado a partir de  la notificación de la presente decisión, proceda a  notificar al peticionario la respuesta contenida en el oficio de  fecha 6 de agosto de 2019, para lo cual si bien podrá utilizar  cualquier medio o mecanismo de comunicación, aquél debe  garantizar la efectividad y certeza en el enteramiento por parte del  interesado.  

4º  CONFIRMAR en lo  demás el  fallo impugnado, conforme lo anotado en esta providencia.  

5º  NOTIFICAR  esta providencia de conformidad con lo dispuesto en el artículo  30 del Decreto 2591 de 1991.  

6º  REMITIR el proceso a  la Corte Constitucional para su eventual revisión, de  conformidad con lo previsto en el artículo 32 ibídem.  

NOTIFÍQUESE  Y CÚMPLASE  

JOSÉ  FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA  

LUIS ANTONIO  HERNÁNDEZ BARBOSA  

NUBIA YOLANDA  NOVA GARCÍA  

Secretaria  

1          Folio          102, cuaderno de primera instancia.  

2          Folio          1, expediente.  

3          Folio          47 y 48, cuaderno de primera instancia.  

      

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