CP026-2014(42270)

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

EYDER PATIÑO CABRERA  

Magistrado ponente  

CP026-2014  

Radicación n° 42270  

Aprobado Acta No 53  

Bogotá  D.C., veintiséis (26) de febrero de  dos mil catorce (2014).   

VISTOS:  

          Procede  la  Corporación  a  emitir  concepto sobre la solicitud de  extradición  del  ciudadano  colombiano  Rogelio  Marulanda  Marín,   presentada  por  el  Gobierno  de  la  República Bolivariana de Venezuela.   

ANTECEDENTES:  

          1.  Mediante  la  Nota  Verbal  No.  002939  del  5  de diciembre de  20121,   complementada   por   la   No.  2942  del  6  del  mismo  mes  y  año2,  la representación diplomática del país requirente solicitó la  detención   provisional  con  fines  de  extradición  del  colombiano  Rogelio  Marulanda  Marín,  requerido  por  el  Tribunal  Cuarto  de  Control del Estado  Bolívar  Extensión  Territorial  Puerto Ordaz, a efecto de comparecer a juicio  por  la  presunta  comisión  de  los delitos de tráfico ilícito de sustancias  estupefacientes  y  psicotrópicas  y  asociación  para  delinquir, previstos y  sancionados  en  el artículo 31 de la Ley Orgánica contra el tráfico ilícito  y  consumo  de sustancias estupefacientes y psicotrópicas y en el artículo 6º  de la Ley Orgánica contra la delincuencia organizada.   

          2.  La precedente Nota Verbal fue enviada por la Embajada en cita al  Ministerio  de Relaciones Exteriores, entidad que a su vez la remitió al Fiscal  General         de         la         Nación3,  y  si bien expidió la orden  de   captura4,  la aprehensión del requerido se hizo efectiva el 29 de noviembre  del   mismo   año,  en  virtud  de  la  circular  roja  emitida  por  INTERPOL.   

          3.  La orden de captura contra Rogelio Marulanda Marín con fines de  extradición  fue  cancelada  el  1 de marzo de 20135,    en   consideración   al  vencimiento  de  los  90  días  calendario  que  contempla el artículo 9º del  Acuerdo  Bolivariano sobre extradición y en consecuencia se dispuso su libertad  inmediata.   

          3.1.  El  Gobierno  de  la  República  Bolivariana  de Venezuela, a  través  de  su Embajada en nuestro país, mediante Nota Verbal 001160 del 16 de  abril  de  20136  formalizó  la  solicitud de extradición del ciudadano colombiano  Rogelio Marulanda Marín.   

          3.2.  En  orden  a  cumplir  con  los  requisitos  del  trámite  de  extradición, se aportaron los siguientes documentos:   

          3.2.1.  Copia  certificada  de  la sentencia No. 62 dictada el 27 de  febrero  de 2013 por la Sala de Casación Penal del Tribunal Supremo de Justicia  de   la   República   Bolivariana   de   Venezuela7,  mediante  la  cual  declaró  procedente  la  solicitud  de  extradición  del  ciudadano  colombiano  Rogelio  Marulanda Marín.    

          3.2.2.  Copia  certificada  del  expediente  No. FP-12 P-2010-004011  seguido  en  el  Tribunal  Cuarto  de  Control  del  Estado  Bolívar Extensión  Territorial  Puerto  Ordaz  en  contra  de  Rogelio  Marulanda  Marín,  por los  punibles  de  tráfico ilícito de sustancias estupefacientes y psicotrópicas y  asociación          para          delinquir8.   

          3.2.3.   Copia   certificada   de   la  orden  de  aprehensión  No.  FJ12OFO2010012608  del  23  de  julio  de  2010  emitida  en  contra  de Rogelio  Marulanda  Marín  por  el  Tribunal  Cuarto  de  Control  del  Estado  Bolívar  Extensión      Territorial     Puerto     Ordaz9.   

          3.2.4.  Reproducción  de las disposiciones de la legislación penal  de  la  República  Bolivariana  de  Venezuela  aplicables  al  caso10.   

ACTUACIÓN     CUMPLIDA     EN     ESTA  CORPORACIÓN   

          El  23  de  septiembre de 2013 la Sala asumió el conocimiento de la  petición  y,  superado  el  tema  de representación judicial del requerido, se  dispuso  correr,  al  Ministerio  Público como al defensor de Rogelio Marulanda  Marín,  el traslado previsto en el artículo 500 de la Ley 906 de 2004 para que  solicitaran pruebas.   

          Como  los  intervinientes  no  elevaron petición alguna, ni la Sala  estimó  necesario  allegar  elemento  de  juicio,  ordenó el traslado para los  alegatos finales   

ALEGATOS DE CONCLUSIÓN  

          1.  El  Ministerio Público, representando por el Procurador Segundo  Delegado  para la Casación Penal, solicita a la Corte emitir concepto favorable  a  la  petición  de extradición, por estimar que los requisitos relativos a la  validez  formal  de la documentación aportada, la plena identidad de la persona  solicitada,  el  principio  de  la  doble incriminación y la equivalencia de la  providencia  dictada en el país extranjero, se cumplen a cabalidad, y que no se  está  frente a delitos de naturaleza política, ni cometidos con anterioridad a  la vigencia del Acto Legislativo 1° de 1997.    

Para el evento de que la Corporación acceda a  su  pretensión,  pide  complementariamente  condicionar  la  entrega  a  que el  requerido  no  sea  juzgado por hechos distintos de los que se le imputan, y que  le  reconozcan  los  derechos  y  garantías  consagrados  en  los  instrumentos  internacionales  suscritos  por  Colombia  y en los artículos 11, 12 y 34 de la  Constitución Política.   

          2.  La  defensa  dejó  vencer  el término de traslado en silencio.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

          Aspectos Generales   

         

          1. De conformidad  con  el  artículo  35  de  la  Carta  Política, modificado por el 1º del Acto  Legislativo  No.  01  de  1997,  la  extradición  se  solicitará, concederá u  ofrecerá  de  acuerdo  con  los  tratados  públicos  y,  en su defecto, con la  ley.   

          2.  En  este  orden, en el caso bajo examen, conforme lo precisó el  Ministerio   de   Relaciones   Exteriores,   el   instrumento  aplicable  es  el  “Acuerdo      sobre     Extradición”,   suscrito   en   Caracas,   el  18  de  julio  de  1911  y  la  “Convención  de  las  Naciones  Unidas  contra  el  Tráfico  Ilícito  de  Estupefacientes  y  Sustancias Sicotrópicas”, adoptada en Viena el 20 de diciembre de 1988.   

          Por  esta razón, el concepto que corresponde emitir a la Sala Penal  de  la  Corte  debe  ceñirse  a  las  condiciones de las precitadas normativas,  aprobadas   en   nuestro  país  mediante  Leyes  26  de  1913  y  67  de  1993,  respectivamente.   

          El   artículo   I   del   Acuerdo  sobre  Extradición,  también  conocido  como  Acuerdo  Bolivariano  sobre  Extradición,  celebrado  entre  la  República  de Colombia y varios países americanos, entre  ellos,  la  República  Bolivariana  de  Venezuela,  prevé  que cada uno de los  Estados signatarios:   

          “…convienen  en  entregarse mutuamente, de acuerdo con lo que se  estipula  en  este  Acuerdo,  los individuos que procesados o condenados por las  autoridades  judiciales de cada uno cualquiera de los Estados contratantes, como  autores,  cómplices  o  encubridores  de  alguno  o  algunos de los crímenes o  delitos  especificados  en  el artículo 2, dentro de la jurisdicción de una de  las  partes contratantes, busquen asilo o se encuentren dentro del territorio de  una  de  ellas.  Para que la extradición se efectúe es preciso que las pruebas  de  la  infracción  sean  tales, que las leyes del lugar donde se encuentren el  prófugo  o  enjuiciado  justificaría su detención o sometimiento a juicio, si  la   comisión,  tentativa  o  frustración  del  crimen  o  delito  se  hubiese  verificado en él”.   

          Por   su   parte,   el   artículo   IV   indica   que  “no  se  acordará la extradición” por  delitos  políticos  y  el  canon  V  preceptúa  que  tampoco  se  acordará la  extradición en los siguientes casos:   

          “a)  Si  con arreglo a las leyes de uno u otro Estado no excede de  seis  meses  de  privación  de  libertad  el máximum de la pena aplicable a la  participación  que se imputa a la persona reclamada, en el hecho por el cual se  solicita la extradición.   

          b)  Cuando  según  las  leyes  del  Estado  al  cual  se  dirige la  solicitud,  hubiere  prescrito  la  acción  o  la  pena  a que estaba sujeto el  enjuiciado o condenado.   

          c)  Si el individuo cuya extradición se solicita ha sido ya juzgado  y  puesto  en libertad o ha cumplido su pena, o si los hechos imputados han sido  objeto de una amnistía o de un indulto”.   

          A  su  vez, el artículo VI dispone que la solicitud de extradición  “deberá   hacerse   precisamente   por   la   vía  diplomática” y el canon VIII regula lo concerniente  a   los   requisitos   de   la   solicitud   de   extradición   y   al   efecto  señala:   

          “La  solicitud  de  extradición  deberá  estar acompañada de la  sentencia  condenatoria  si  el prófugo hubiese sido juzgado y condenado; o del  auto  de  detención  dictado  por  el  Tribunal competente, con la designación  exacta  del delito o crimen que lo motivaren, y de la fecha de su perpetración,  así  como  de  las  declaraciones  u  otras  pruebas en virtud de las cuales se  hubiere  dictado  dicho  auto,  en  caso  de  que  el  fugitivo  sólo estuviere  procesado.   

          Estos  documentos se presentarán originales o en copia, debidamente  autenticada,  y  a ellos se agregará una copia del texto de la ley aplicable al  caso, y en cuanto sea posible, las señas de la persona reclamada.   

          La  extradición  de  los prófugos, en virtud de las estipulaciones  de  este  Tratado,  se  verificará de conformidad con las leyes de extradición  del Estado al cual se haga la demanda.   

          En  ningún  caso tendrá efecto la extradición si el hecho similar  no es punible por la ley de la Nación requerida”.   

          De  esta  manera,  los aspectos que la Corte debe constatar en punto  de  emitir  concepto  sobre  la  solicitud  de  extradición  presentada  por la  República   Bolivariana   de  Venezuela  en  relación  con  Rogelio  Marulanda  Marín     son     los  siguientes:   

          (i)  Que  el  pedido  de  extradición  se  haya  formulado por vía  diplomática  y se haya acompañado, en el caso de personas procesadas, de copia  auténtica   del   auto   de  detención  emanado  de  juez  competente  con  la  designación  exacta  del  delito  que lo motiva y su fecha de perpetración, de  las  declaraciones  u  otras pruebas en virtud de las cuales se hubiere dictado,  así   como   las  señas  de  la  persona  reclamada  y  de  las  normas  sobre  prescripción;   

          (ii)  Que  las  pruebas  consideradas  por la autoridad judicial del  Estado  requirente para dictar el auto de detención o la sentencia condenatoria  en  el  Estado  requerido  también pudiesen justificar similares medidas, si la  comisión del punible se hubiese verificado en él;   

          (iii)  Que  el  hecho  por el cual se solicita la extradición tenga  carácter  delictivo  y  una pena mínima superior a seis meses de privación de  la  libertad  en  el  país  requirente  y  en  el requerido (principio de doble  incriminación);   

          (iv)  Que  no  esté  prescrita la acción o la pena, conforme a las  leyes del Estado requerido;   

          (v)  Que  el  individuo  no  haya  cumplido  su  condena o haya sido  amnistiado o indultado en el país del delito;   

          (vi)   Que   no   se  trate  de  un  delito  político  o  conexo  a  él.   

          La  Corte,  por  consiguiente, procede a estudiar si en el caso bajo  examen se cumplen dichos presupuestos.   

          2.1 Validez formal de la documentación   

          Con  fundamento  en lo preceptuado en el artículo V del  Acuerdo  Bolivariano  sobre Extradición,  la  solicitud  debe  efectuarse por vía diplomática aportando copia auténtica  del  auto  de detención emanado del juez competente, con la designación exacta  del  delito  que lo motiva, su fecha de perpetración, las declaraciones u otras  pruebas  en  virtud  de  las cuales se hubiere dictado, las señas de la persona  reclamada y las normas sobre prescripción.   

          Siendo   ello  así,  la  Corte  constata  el  cumplimiento  de  tal  exigencia  toda  vez  que  la solicitud fue presentada por la vía diplomática,  esto  es,  fue radicada por conducto de la Embajada de la República Bolivariana  de    Venezuela    en    Colombia    ante    el    Ministerio    de   Relaciones  Exteriores.   

          La  petición  fue  acompañada  de copia certificada de la orden de  aprehensión  No.  FJ12OFO2010012608  del 23 de julio de 2010, emitida en contra  de  Rogelio  Marulanda  Marín  por  el  Tribunal  Cuarto  de Control del Estado  Bolívar   Extensión   Territorial   Puerto  Ordaz11.  La providencia que dispuso  la  emisión  de  dicha orden contiene la relación de los hechos imputados, los  delitos  atribuidos,  la  época de realización, así como los datos personales  que permiten identificar al reclamado.   

          Así  mismo,  se aportaron transcripciones de las leyes aplicables y  de las relativas a la prescripción de la acción y de la pena.   

          Esta  pieza procesal, pilar del requerimiento según el Acuerdo  Bolivariano  sobre  Extradición,  fue  aportada  en  copia autenticada y apostillada por el Estado requirente, con  lo cual se satisface el presupuesto analizado.   

          2. Demostración plena de la identidad del solicitado   

          Esta  exigencia  se  orienta  a establecer si la persona procesada –  acusada  o  condenada – en el país extranjero, es la misma sometida al trámite  de  extradición,  lo cual implica conocer su verdadera identidad; por lo tanto,  el  requisito  se  cumple  cuando  existe  plena coincidencia entre el individuo  solicitado y aquél cuya entrega se encuentra en curso de resolver.   

          Confrontada  la  Nota Verbal No. 001160 del 16 de abril de 2013, por  cuyo  medio  se formaliza la solicitud de extradición, advierte la Corporación  que  el  reclamado  responde  al nombre de Rogelio Marulanda Marín,   identificado   con   la   cédula   de  ciudadanía número 10.243.692.   

          La  persona  solicitada  se identificó con aquel nombre y documento  de  identidad  al  momento  de su captura el 6 de diciembre de 2012. Además, la  confrontación  realizada por perito técnico en dactiloscopia de la SIJIN DEVAL  a  las  huellas  dactilares  del  capturado  y  las que reposan en su cédula de  ciudadanía, corrobora que se trata del mismo individuo.   

          De  lo  anterior,  se  deduce  razonablemente la plena identidad del  ciudadano  colombiano  pedido  en  extradición,  pues su información personal,  relacionada  en  la solicitud de las autoridades foráneas, como se ha visto, es  la  misma  con  la cual se presenta y firma, sin cuestionamiento alguno sobre el  particular.   

          3. Principio de la doble incriminación   

          Frente   a   esta   exigencia   la   Corporación   examina  si  los  comportamientos  atribuidos  al  reclamado como ilícitos en el país extranjero  tienen  en Colombia la misma connotación, es decir, si son considerados delitos  y,  de  ser  así,  si conllevan la pena mínima señalada en el tratado o en el  Código de Procedimiento Penal, según sea el caso.   

          En    tal    sentido,    el    artículo    1°   del   Acuerdo   sobre   Extradición  prevé  la  entrega  en  los  eventos  en  que  el  solicitado ha sido procesado12 o condenado  por  un hecho de connotación delictual tanto en el Estado requirente como en el  requerido,   sancionado   con   privación   de  la  libertad  superior  a  seis  meses.   

          Los  hechos  imputados  por  las  autoridades  venezolanas a Rogelio  Marulanda                   Marín13,  son los siguientes:   

          «En  fecha  12-07-2010,  (…)  los  funcionarios  adscritos  a la  División  de  investigaciones  Contras  Drogas,  del  Cuerpo de Investigaciones  Científicas,  Penales  y  Criminalísticas,  Caracas,  quienes  se  encontraban  realizando  investigaciones  de  campo en el sector de Matanzas de Puerto Ordaz,  Estado  de  Bolívar, con la finalidad de erradicar el flagelo de las drogas que  azota  esta  población y todo el Territorio Nacional, fueron informados por una  persona  que se identificó como FELIPE MÉNDEZ, (…) que en la zona industrial  Los  Pinos, existe una empresa con el nombre de “MAGRAN” que esta ubicada en  la  parcela  8 de la Manzana 12, la cual se dedica a la fabricación de topes de  granito,  o que es utilizado como fachada, ya que en los bloques de gran tamaño  de  granito  que  son  introducidos en ese galpón, para supuestamente hacer los  referidos  topes,  son  preparados  para  transportar  drogas hacia la ciudad de  Puerto  Cabello  y  posteriormente  ser  trasladados  vía  marítima  hacia  el  Continente  Europeo; así mismo, que los encargados de preparar estos bloque son  dos  personas  que  responden  a  los  nombres  de César Pérez y Ricardo León  (…)».   

          «Siendo   aproximadamente   las   2:30   horas  de  la  tarde,  la  funcionaria  Agente  Wendy  PADILLA, credencial 30.166, se trasladó, a bordo de  vehículos  particulares,  (…),  a  la siguientes dirección, carrera Roma con  avenida  Atlántico,  Urbanización  da  Asia, residencias Cascadas Blanca, piso  01,  apartamento  1-1,  Puerto Ordaz, Estado Bolívar, donde reside un ciudadano  de  nombre  RUIZ  NILSON,  quien se presume guarda relación con el hecho que se  investiga,  una  vez  en  el lugar logran avistar la vivienda antes descrita, en  cuya  entrada  principal  se  encontraba  un  ciudadano de tez clara, como de 38  años  de  edad,  de  contextura gruesa, vistiendo pantalón blue jean y franela  color  gris  oscuro,  quien al notar la presencia de la comisión policial tomó  actitud  nerviosa  y  esquiva; en vista de lo cual con base en las informaciones  obtenidas  con anterioridad, decidimos visitar su residencia, de conformidad con  el  artículo  210  numerales  1  y  2  del  Código  Orgánico  Procesal Penal,  haciéndose  asistir  por  dos  ciudadanos que sirvieran como testigos, quedando  identificados  como;  Jesús  DELGADO  y Jairo GARCÍA, y en compañía de estos  proceden  a  ingresar al inmueble, informándole al ciudadano que habitaba en el  lugar  el  motivo  de  nuestra  visita,  manifestando  no tener inconveniente en  permitir  la  revisión,  dejando  constancia  que  se  trata  de un apartamento  unifamiliar  compuesto  de sala-comedor, cocina, tres habitaciones y dos baños,  logrando  ubicar en la habitación principal, específicamente la primera gaveta  del  closet  una bolsa elaborada en material sintético, color azul y blanco, en  la  que  se  lee  OVEJITA,  contentiva de dos empaques en forma cilíndricas, de  aproximadamente  un  (01)  kilogramo cada uno, elaborados en material sintético  traslucido  y  látex  color  negro,  en  cuyo interior se observa una sustancia  compacta,  color  blanco,  la  cual  según  nuestras  máximas  de experiencia,  presumieron  tratarse  de  alcaloides  a  base de clorhidrato de cocaína; en la  siguiente  habitación  se logró ubicar en el closet de la misma, dentro de una  bolsa  elaborada  en material sintético de color blanco, en la que se lee entre  otras  cosas  GALAXY  CELL  C.A.,   otro  envoltorio  similar  a  los antes  descrito  (…).  Se dejó constancia que se aplicó el método de orientación,  utilizando  el  reactivo  Scott,  el cual al entrar en contacto con la sustancia  descrita  tomó  una coloración; azul indicativo de la presencia de alcaloides,  elaborados  a  base  de  clorhidrato de cocaína, identificando al ocupante como  RUIZ  HERNÁNDEZ  NILSON  ALBERTO,  natural  de  Espinal,  Departamento  Tolima,  Colombia,  de  estado  civil  soltero, de profesión comerciante, de 37 años de  edad,  residenciado  en  este mismo inmueble en carácter de inquilino, quien al  ser  chequeado  corporalmente  por  parte  del  funcionario Roosevelt MARTÍNEZ,  conforme  a  lo  dispuesto  en  el  artículo 205 del Código Orgánico Procesal  Penal  (…)  y siendo las 04:30 horas de la tarde, fue impuesto de sus derechos  de  conformidad  con  lo  establecido  en  el  artículo 123 de ejusdem. Dejando  constancias,  que  éste  manifestó que en las habitaciones donde se incautaron  los  envoltorios  residen  los  ciudadanos,  conocidos  como  José  Luis Sojo y  Rogelio  Marulanda,  y  que  él  no  tiene acceso a las misma (…)14».   

          Con  fundamento  en  esos  hechos, el Tribunal Cuarto de Control del  Estado  Bolívar  Extensión  Territorial  Puerto  Ordaz, el 23 de julio de 2010  emitió   orden  de  aprehensión  en  contra  de  Rogelio  Marulanda  Marín  y  otro, por estar presuntamente  incursos  en  los  delitos  de  “Tráfico ilícito de  sustancias   estupefacientes   y  psicotrópicas  y  asociación  ilícita  para  delinquir”,   cargos   que  encuentran  adecuación  típica  en  el  artículo  31 de la Ley Orgánica Contra el Tráfico Ilícito y  Consumo  de  Sustancias  Estupefacientes y Psicotrópicas, y el artículo 6º de  la    Ley    Orgánica    contra    la   Delincuencia   Organizada   venezolana,  respectivamente.   

          El  supuesto  fáctico  referido  en  la  decisión  judicial de las  autoridades  extranjeras  también constituye actividad punible en Colombia y se  actualiza  en  el  artículo  340, inciso segundo, del Código Penal, modificado  por  los  artículos  8° de la Ley 733 de 2002 y 19 de la Ley 1121 de 2006, del  concierto  para  delinquir  agravado,  que  contempla  sanción  privativa de la  libertad  de  ocho  (8)  a  dieciocho  (18) años y multa de dos mil setecientos  (2.700)   hasta   treinta  mil  (30.000)  salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes.   

          También   encuentra   equivalencia   en  el  punible  de  tráfico,  fabricación  o  porte  de  estupefacientes, conducta consagrada en el artículo  376  del Código Penal, modificado por el artículo 14  de  la  Ley 890 de 2004 y 11 de la Ley 1453 de 2011, en  los siguientes términos:   

          “   Articulo   376.   Tráfico,   fabricación   o   porte   de  estupefacientes.   El  que  sin permiso de autoridad competente, introduzca  al  país,  así  sea  en  tránsito  o  saque  de   él, transporte, lleve  consigo,  almacene,  conserve,  elabore,  venda  ofrezca,  adquiera,  financie o  suministre  a  cualquier título sustancia estupefaciente, sicotrópica o drogas  sintéticas  que se encuentren contempladas en los cuadros uno, dos  tres y  cuatro  del  Convenio  de  las  Naciones  Unidos sobre Sustancias Sicotrópicas,  incurrirá  en  prisión  de ciento veintiocho (128) a trescientos sesenta (360)  meses  y  multa  de  mil  trescientos  treinta  y cuatro (1.334) a cincuenta mil  (50.000) salario mínimos légale mensuales vigentes…   

          Si  la  cantidad  de  droga  no  excede  de  mil  (1.000)  gramos de  marihuana,  doscientos  (200) gramos de hachís, cien (100) gramos de cocaína o  de  sustancia  estupefaciente  a  base  de  cocaína  o  veinte  (20)  gramos de  derivados  de  la  amapola, doscientos (200) gramos de droga sintética, sesenta  (60)  gramos de nitrato de amilo, sesenta (60) gramos de ketamina y GHB, la pena  será  de  sesenta  y cuatro (64) a ciento ocho meses de prisión y multa de dos  (2)   a   ciento   cincuenta   (150)   salarios   mínimos   legales   mensuales  vigentes…”.   

          Se  concluye,  entonces,  que  las conductas delictivas atribuidas a  Rogelio   Marulanda   Marín   y   otro  en  la  República  Bolivariana  de  Venezuela,  están  tipificadas  penalmente  en nuestro país y sancionadas con pena privativa de la libertad que  supera  ampliamente  el término de seis meses, razón por la cual se llena este  requisito  contenido  en  el  Acuerdo Bolivariano sobre  Extradición.  Además, se trata de un delito enlistado  en  la “Convención de las Naciones Unidas contra el  Tráfico    Ilícito   de   Estupefacientes   y   Sustancias   Sicotrópicas”,  preceptiva aplicable al caso.   

          4.    Equivalencia    de    la    providencia    dictada    en    el  exterior   

          Esta  exigencia  igualmente  se  constata  en  el  caso  particular,  conforme se procede a precisar.   

          El   artículo   I   del   Acuerdo  Bolivariano  sobre  Extradición  prevé:   

          “…para  que  la  extradición  se  efectúe  es preciso que las  pruebas  de  la  infracción  sean  tales,  que  las  leyes  del  lugar donde se  encuentre  el prófugo o enjuiciado justificaría su detención o sometimiento a  juicio,  si  la  comisión,  tentativa  o  frustración  del  crimen o delito se  hubiese verificado en él”.   

          A su vez, el artículo VIII del mismo dispone:   

          “La  solicitud  de  extradición deberá estar acompañada… del  auto  de  detención  dictado  por  el  Tribunal competente, con la designación  exacta  de  delito o crimen que la motivaren, y de la fecha de su perpetración,  así  como  las declaraciones u otras pruebas en virtud de las cuales se hubiere  dictado   dicho   auto,   [en]   caso   de   que  el  fugitivo  sólo  estuviere  procesado…”.   

          Por  su  parte,  la  Ley 906 de 2004 establece en los artículos 306  (modificado   por   el  artículo  59  de  la  Ley  1453  de  2011)  y  308,  lo  siguiente:   

          “Artículo   306.   Solicitud   de   imposición   de  medida  de  aseguramiento.  El  fiscal  solicitará al juez de control de garantías imponer  medida  de  aseguramiento,  indicando  la  persona,  el delito, los elementos de  conocimiento  necesarios  para  sustentar la medida y su urgencia, los cuales se  evaluarán   en   audiencia   permitiendo   a   la   defensa   la   controversia  pertinente”.   

                   “Artículo  308.  Requisitos. El juez de control de garantías, a  petición  del  Fiscal  General  de  la  Nación o de su delegado, decretará la  medida  de  aseguramiento  cuando  de  los  elementos  materiales  probatorios y  evidencia  física  recogidos  y  asegurados  o  de  la  información  obtenidos  legalmente,  se  pueda  inferir razonablemente que el imputado puede ser autor o  partícipe  de  la  conducta  delictiva  que  se  investiga, siempre y cuando se  cumpla alguno de los siguientes requisitos:   

          “1.  Que  la  medida  de  aseguramiento se muestre como necesaria  para   evitar   que   el   imputado   obstruya   el   debido   ejercicio  de  la  justicia.   

          “2.  Que  el  imputado constituye un peligro para la seguridad de  la sociedad o de la víctima.   

          “3.  Que  resulte  probable  que  el  imputado no comparecerá al  proceso o que no cumplirá la sentencia.”   

          Confrontados   los  documentos  aportados  por  el  Gobierno  de  la  República  Bolivariana  de Venezuela, se observa que se cuenta con información  legalmente  obtenida,  la versión de testigos, experticias y prueba documental,  a  partir  de las cuales se dedujo la necesidad de imponer prisión preventiva a  Rogelio  Marulanda  Marín  y  otro,  para  garantizar  su  presencia en el proceso, además que la prueba  indiciaria  también lo relacionan con la comisión de los punibles de concierto  para  delinquir  y  Tráfico,  fabricación o porte de  estupefacientes,  de  donde,  se tiene que se cumple a  cabalidad  con la exigencia prevista en el artículo 1° del Acuerdo Bolivariano  de  Extradición,  pues  los  elementos  de  juicio  estimados  por la autoridad  judicial  del Estado requirente son también fundamento en Colombia para someter  en  detención  y  juzgamiento a los procesados por reatos como los atribuidos a  Marulanda Marín y otro.   

          Así  mismo, se adjuntó por el Gobierno requirente, a través de su  Embajada,  la  orden  de  aprehensión  No. FJ12OFO2010012608 del 23 de julio de  2010   emitida  en  contra  de  Rogelio  Marulanda  Marín  y  otro,  por  el  Tribunal  Cuarto de Control del  Estado  Bolívar  Extensión  Territorial  Puerto  Ordaz,  en la cual indica los  hechos  imputados,  el  delito  y  las  normas  que  lo describen, así como los  fundamentos respectivos.   

          En  esa  medida,  es claro que el requisito previsto en el artículo  VIII  del  Acuerdo  Bolivariano de Extradición, como todos los demás que exige  este Tratado, se cumplen en el presente caso.   

          5.  Prescripción de la acción y de la pena   

          De  acuerdo  con  el  literal  b)  del  artículo V del Acuerdo  Bolivariano sobre Extradición, el  Estado requerido no estará obligado a concederla:   

          “b)  Cuando  según  las  leyes  del  Estado  al cual se dirige la  solicitud,  hubiere  prescrito  la  acción  o  la  pena  a que estaba sujeto el  enjuiciado o condenado”.   

          La  anterior  exigencia impone a la Corte examinar la configuración  de  esa categoría jurídica en Colombia, con la salvedad que sólo se revisará  la   prescripción  de  la  acción  por  cuanto  el  requerimiento  tiene  como  propósito  obtener la entrega del requerido para procesarlo, no existiendo aún  sentencia condenatoria.   

          De  acuerdo  al  artículo  83  del  Código  Penal  Nacional, ésta  prescribe  “…en  un  tiempo igual al máximo de la  pena  fijada  en la ley, si fuere privativa de la libertad, pero en ningún caso  será inferior a cinco años, ni excederá de veinte…”.   

          Siendo  ello  así,  no  ha  prescrito  la acción según las normas  colombianas,   por  cuanto  desde  la  fecha  de  la  comisión  de  los  hechos  (año   2010)  no  ha transcurrido un lapso superior a dieciocho (18) años  para  el  caso  de concierto para delinquir y de veinte (20) en relación con el  tráfico   de  estupefacientes,  periodo  máximo  fijado  en  la  ley  para  el  fenecimiento  de  la  acción  (aunque  la pena máxima de este punible es de 30  años).   

          6.   Naturaleza   jurídica   de   los   hechos   fundantes   de  la  solicitud   

          El  artículo  IV  del  Acuerdo Bolivariano  sobre   Extradición   proscribe  la  extradición  de  personas  acusadas  de  delitos políticos y conexos, prohibición que para este  evento,  no aplica, por cuanto el delito objeto del requerimiento no ostenta tal  connotación,   por  tratarse  de  una  infracción  penal  ordinaria  o  delito  común.   

Las   restantes  limitantes,  relativas  al  cumplimiento  de  la  condena  u otorgamiento de amnistía o indulto en el país  del  delito,  no se configuran, pues no se deducen de la documentación aportada  ni  han  sido  reseñadas  por  el  país  requirente, por el requerido o por su  defensa.   

          En  este  orden  de ideas, la Corte emitirá concepto favorable a la  extradición   que   demanda   el  Gobierno  de  la  República  Bolivariana  de  Venezuela.   

          7. Cuestión final.   

          Es  preciso consignar, además, que corresponde al Gobierno Nacional  condicionar  la entrega a que el reclamado en extradición no vaya a ser juzgado  por  hechos  diversos  a  los  que  motivaron  la  solicitud de extradición, ni  sometido  a desaparición forzada, torturas, tratos o penas crueles, inhumanos o  degradantes,  como  tampoco  a  la  sanción  de  destierro,  cadena  perpetua o  confiscación,  conforme  lo  establecen  los artículos 11, 12 y 34 de la Carta  Política.   

          También  debe  condicionar  la  entrega  del solicitado a que se le  respeten,  como  a  cualquier otro nacional en las mismas condiciones, todas las  garantías  debidas  en  razón  de  su calidad de justiciable, en particular a:  tener  acceso a un proceso público sin dilaciones injustificadas, se presuma su  inocencia,  contar  con  un  defensor  designado  por él o por el Estado, se le  conceda  el  tiempo  y  los  medios  adecuados  para  preparar la defensa, pueda  presentar  pruebas  y  controvertir  las  que  se  alleguen  en  su  contra,  su  situación  de  privación  de la libertad se desarrolle en condiciones dignas y  la  pena  privativa  de  la  libertad  tenga  la finalidad esencial de reforma y  adaptación social.   

          Lo  anterior,  de  conformidad con lo dispuesto en los artículos 9,  10  y  11  de  la  Declaración  Universal  de  Derechos Humanos, 5, 7 y 8 de la  Convención  Americana  de  Derechos  Humanos  y  9,  10,  14  y  15  del  Pacto  Internacional de Derechos Civiles y Políticos.   

          Por  igual,  la Corte estima oportuno señalar al Gobierno Nacional,  en  orden a salvaguardar los derechos fundamentales del reclamado, que proceda a  imponer  al  Estado requirente la obligación de facilitar los medios necesarios  para  garantizar  su  repatriación  en condiciones de dignidad y respeto por la  persona  humana,  en  caso  de  llegar a ser sobreseído, absuelto, declarado no  culpable,   o   su  situación  jurídica  resuelta  definitivamente  de  manera  semejante  en  el país solicitante, incluso, con posterioridad a su liberación  una  vez  cumpla  la pena allí impuesta por sentencia condenatoria originada en  las imputaciones que motivan la extradición.   

          De  otra  parte,  al Gobierno Nacional le corresponde condicionar la  entrega  a que el país reclamante, de acuerdo con sus políticas internas sobre  la  materia,  ofrezca  posibilidades  racionales  y reales para que el requerido  pueda  tener contacto regular con sus familiares más cercanos, considerando que  el  artículo  42  de  la  Constitución Política de 1991 reconoce a la familia  como  núcleo  esencial  de  la sociedad, garantiza su protección y reconoce su  honra,  dignidad  e  intimidad, lo cual se refuerza con la protección que a ese  núcleo  también  prodigan  la  Convención  Americana de Derechos Humanos y el  Pacto  Internacional de Derechos Civiles y Políticos en sus artículos 17 y 23,  respectivamente.   

          La  Sala  se  permite  indicar  que, en virtud de lo dispuesto en el  numeral  2º  del  artículo  189  de  la Constitución Política, le compete al  Gobierno  en cabeza del señor Presidente de la República como supremo director  de  la  política  exterior  y  de  las  relaciones internacionales, realizar el  respectivo   seguimiento  a  los  condicionamientos  impuestos  al  conceder  la  extradición,  quien  a  su  vez es el encargado de determinar las consecuencias  derivadas de su eventual incumplimiento.   

          En  mérito  de  lo  expuesto,  la Sala de  Casación   Penal   de   la   Corte   Suprema   de   Justicia,   emite  concepto  favorable a la solicitud de extradición del ciudadano  colombiano   Rogelio  Marulanda  Marín,  formulada  por el Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela  a  través  de  su  Embajada  en  Bogotá,  para  que responda por los presuntos  delitos  de  asociación  para  delinquir  y  tráfico  ilícito  de  sustancias  estupefacientes  y  psicotrópicas  tal como lo determinó el Tribunal Cuarto de  Control del Estado de Bolívar Extensión Territorial Puerto Ordaz.   

Comuníquese  por Secretaría de la Sala esta  determinación  al  requerido  Rogelio  Marulanda  Marín,  a  su  defensor,  al  Procurador  Segundo Delegado para la Casación Penal y a la Fiscalía General de  la Nación, para lo de su cargo.   

Remítase  el  expediente  al  Ministerio  de  Justicia y de Derecho para lo de su competencia.   

Notifíquese y cúmplase.  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ MUÑOZ  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

1  Folios del 8 al 41 Indictment   

2 Folio  100 Ibídem.   

3 Folio  7 Ibídem   

4  Folios 2 al 5 Ibídem   

5  Folios 159 a 162 Ibídem   

6 Folio  165 Ibídem   

7  Folios 101 a 147 Anexo 1   

8  Folios 1 a 17 Ibídem   

9 Folio  18 Ibídem   

10  Folios 152 a 169 del Cuaderno anexo 2.   

11  Folio 18 Ibídem   

12  Evento  en  el  cual  debe  haberse  proferido  auto  de detención, conforme al  artículo VIII del Acuerdo sobre Extradición.   

13  Folios 2 a 17 Cuaderno Anexo 1.   

14  Folios 2 al 17 Ibídem     

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