AP923-2015(45265)

2015

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

Magistrado Ponente  

AP923-2015  

Radicación 45265  

(Aprobado en acta Nº 77)  

Bogotá. D.C, veinticinco (25) de febrero de  dos mil quince (2015).   

VISTOS  

Decide la Sala acerca de la admisibilidad de  los  fundamentos  lógicos  y  de  apropiada  argumentación  de  la  demanda de  casación  presentada  por  el apoderado de los progenitores del menor infractor  JPFC,  contra  la  sentencia  de  31 de octubre de 2014 del Tribunal Superior de  Cali  —Sala de Decisión de  Asuntos   Penales   para   Adolescentes—,  que  confirmó  la  emitida  por  el  Juzgado  Cuarto  Penal para  Adolescentes  de  la  misma  especialidad y Distrito Judicial que al resolver el  incidente  de  reparación  integral, tras culminar el proceso que contra aquél  se  adelantó  y culminó con la declaración de responsabilidad penal del menor  en  el  delito  de  homicidio,  condenó  a  aquéllos a sufragar los perjuicios  causados.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

El 1° de enero de 2009, en la avenida (…)  con  calle  (…)  del barrio (…) de la ciudad de (…), en el establecimiento  comercial  (…),  resultó  muerto  el  joven  MDBF,  de  17 años de edad, con  ocasión   de   la   heridas   que   con   arma  blanca  le  propinó  el  menor  JPFC.   

El  11  de  noviembre  de  2011  ante  el  Juzgado   Sexto   Penal  para    Adolescentes     con     Función       de       Control       de       Garantías  de  Cali,  se   cumplió   la   audiencia  de  formulación  de  imputación   por   el   delito   de   homicidio,   y  a   solicitud   de   la   Fiscalía   le   fue  impuesta  a  JPFC  medida   de   internamiento  preventivo,  sustituida por detención domiciliaria.   

Presentado    escrito    de    acusación el 28  de  noviembre de 2011, ante el Juez Cuarto Penal para  Adolescentes    con   Funciones   de   Conocimiento    de   Cali   se  cumplió  el  10 de enero de 2012 la diligencia de formulación  respectiva.   

Posteriormente, en  desarrollo  de  la  audiencia  preparatoria  el menor  aceptó  los  cargos,  razón  por  la  cual  el  citado  despacho judicial, por  decisión  del  8  de marzo de la anualidad en cita lo declaró autor penalmente  responsable    del   aludido   delito   contra  el bien jurídico de la vida y le  impuso  la  privación  de  la libertad en centro de atención especializado por  un  lapso  de cuarenta (40)  meses.  Finalmente,  el 10  de   junio   de  2014  se  ordenó  la  libertad asistida.   

La  madre  de la víctima, en nombre propio  y  en  representación  de  cuatro   menores,   hermanos   del  occiso,  mediante  apoderado   promovió   incidente   de   reparación  integral.   

En  audiencia  celebrada  el  27   de   abril   de  2012,  dado  que  no  se  logró  un  acuerdo  conciliatorio,    el    abogado   de   las       víctimas      estimó      sus      pretensiones      en  $200.000.000,oo,  y  luego  de  surtidas las    dos  audiencias  el  7  de  mayo  y  4  de  octubre  de  2013,  en  las  que también  infructuosamente  se  intentó  la  conciliación,  tras la aducción de pruebas  documentales  y  alegaciones, el citado juzgado por sentencia de 7 de octubre de  2013  condenó  a  los  progenitores  del menor infractor a pagar en favor de la  madre  del  interfecto  la  suma de un millón ciento  sesenta   y   seis  mil  pesos  ($1.176.000,oo),  por  concepto    de    daños   materiales   y    la   suma   equivalente   a   84.8  salarios   mínimos   legales   mensuales   vigentes  por    perjuicios    morales,   así   como   21.2  s.m.l.m.v.,   por  el mismo concepto,  en  favor  de  cada uno de   los   cuatro  hermanos  del occiso.   

El  Tribunal  Superior de Cali            —Sala de  Decisión     de     Asuntos     Penales     para     Adolescentes—,  mediante sentencia de 28 de octubre  de  2014 confirmó la decisión de primer grado, razón por la cual el apoderado  de  los condenados civiles  impugnó          extraordinariamente,  con  la  respectiva demanda de  casación, de cuya admisibilidad se pronuncia la Corte.   

DEMANDA  

Con  apoyo en la causal tercera, prevista en  el  artículo  181  de  la  Ley  906  de  2004,  formula un cargo por violación  indirecta de la ley sustancial.   

Así,  postula  la  falta de aplicación del  artículo  7°  del  citado  estatuto  adjetivo  y  la  correlativa  aplicación  indebida   de   los   artículos   12   y  22  del  Código  Penal  «en   relación   con   la   conducta   punible,  culpabilidad  y  dolo»,  ante  el  error  de hecho por falso juicio de  existencia  en  que  incurrió el Tribunal «al darle  aplicación  a  las  reglas de la experiencia sin tener elementos probatorios en  al   —sic—,   incorporados  a  la  decisión  atacada».   

Pone  de  presente  que el juzgado de primer  grado  no   reclamó  al  demandante  civil ajustarse a las previsiones del  artículo  104  de  la  Ley  906, además, la tasación de perjuicios morales no  tuvo fundamento probatorio.   

Y   que  por  su  parte,  el  Ad  quem, distante del motivo del disenso  acerca  de  la  falta  de  labor  probatoria  de quien promovió el incidente de  reparación,  ya  que  no  citó testigos, analizó el límite permitido para el  juez  tratándose de la tasación de perjuicios morales, arribando a la falta de  aplicación  del  artículo  6° de la Ley 599 de 2000, relativo a la legalidad,  al crear o suponer pruebas.   

Por  lo tanto, solicita a la Sala casar la  decisión  impugnada  con  el  fin de absolver civilmente a los padres del menor  infractor.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

De  manera preliminar, la Corporación ha de  insistir  que  cuando  se  trata de la impugnación de la condena en perjuicios,  con  ocasión del incidente de reparación integral, según los artículos 102 y  103   de   la   Ley   906   de   2004,         —modificados   por   los  artículos    88    y    89    de    la    Ley    1395    de    2010—,   el   tema   de   debate   se  debe  circunscribir   al  aludido  trámite,  toda  vez  que  lo  relacionado  con  la  responsabilidad  penal  ya  se encuentra amparado por la cosa juzgada, producida  la   ejecutoria   de   la  sentencia  que  puso  fin  a  la  actuación  de  esa  índole.   

Así, compete al demandante enfilar el embate  respecto   a   los   asuntos   relacionados   con  la  estimación  pecuniaria  fruto  de  la responsabilidad civil derivada del daño  causado  con el delito y los temas que le son conexos de satisfacer los derechos  a la verdad y a la justicia.   

Las anteriores precisiones le permiten a la  Sala  advertir  que,  en  este  caso,  el libelista de manera impertinente, para  oponerse  a  la  estimación  de  los perjuicios morales, denuncia la exclusión  evidente  del  artículo  7°  de  la Ley 906 de 2004,  relacionado  con  los  principios  de  presunción de inocencia y resolución de  duda  en  favor  del  procesado,  así  como  la  aplicación  indebida  de  los  artículos  12  y 22 del Código Penal «en relación  con   la  conducta  punible,  culpabilidad  y  dolo»,  preceptos de clara estirpe penal.   

Ni  tangencialmente  aborda  las  normas que  contemplan  la  responsabilidad  civil  al  ser el delito fuente de obligaciones  (artículos  2341  del  Código  Civil  y  97 del Código Penal)  o los que  establecen  al  compromiso  civil  de  los  progenitores  de los menores de edad  cuando  éstos  con  sus conductas causan perjuicios a terceros (artículos 2348  del    Código    Civil    y   170   del   Código   de   la   Infancia   y   la  Adolescencia.)   

Pero  lo  que  corrobora la no admisión del  libelo  es la falta de interés del recurrente para su pretensión de derruir la  estimación  de  perjuicios  morales,  ya  que  en  las  voces del artículo 181  numeral  4º  de la Ley 906 de 2004 si la casación tiene por objeto únicamente  lo  referente a la reparación integral decretada en la providencia que resuelve  el  incidente,  deberá  tener  como  fundamento  las  causales  y  la  cuantía  establecidas   en   las   normas   que   regulan   la   casación   en   materia  civil.   

De    manera    que    teniendo  en  cuenta  que  el  valor  de  la  condena en perjuicios  morales  ascendió  a  la  suma  equivalente  a 84.8  salarios  mínimos  legales  mensuales vigentes en favor de la progenitora de la  víctima,  así  como  21.2 s.m.l.m.v.,  por el mismo concepto, en pro  de  cada  uno  de  los cuatro hermanos del occiso, ni  aun  de  adicionar  la  cifra  de  $1.176.000,oo, por  concepto  de  daños  materiales,  se  arribaría  a  un   monto   igual   o   superior  a  cuatrocientos  veinticinco  (425)  salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes,  de  acuerdo  con  la Ley 592 de 2000  (que  modificó el artículo 366 del Código de Procedimiento Civil),  como   requisito  para acceder  en     sede    casacional    para    impugnar la condena civil.   

Así  las  cosas, como la demanda presentada  por  el apoderado de los padres del menor JPFC no cumple con los presupuestos de  legitimidad y fundamentación, se hace imperiosa su no admisión.   

Finalmente,   revisada   la   actuación  desarrollada   en   el  trámite  incidental  de  reparación  integral,  en  lo  pertinente,  no se observa la violación de derechos o garantías de las partes,  tampoco  se  ve  la necesidad de superar los defectos del libelo para decidir de  fondo,  según lo dispone el inciso 3º del  artículo 184 de la Ley 906 de  2004,  para  motivar  la intervención oficiosa de la Corte en aras de su debida  protección.   

Precisión final  

Contra  la  decisión  de no admisión de la  demanda  de  casación procede el mecanismo de insistencia de conformidad con lo  establecido en el artículo 186 de la Ley 906 de 2004.   

   

En  mérito de lo expuesto, la Sala Penal de  la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

NO   ADMITIR     la    demanda    de    casación    interpuesta  por  el  apoderado  de  los  progenitores del menor JPFC contra la sentencia del Tribunal  que    confirmó    la    que    resolvió    el    incidente   de   reparación  integral.   

De  conformidad  con  lo  dispuesto  en  el  artículo  184  de  la  Ley  906  de  2004,  es  facultad  del demandante elevar  petición de insistencia.   

Notifíquese y cúmplase.  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

Presidente  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

FERNANDO      ALBERTO      CASTRO  CABALLERO   

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUELLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

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