AP8414-2016(48994)

2016

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

Magistrado Ponente  

AP8414-2016  

Radicación n° 48994  

(Aprobado  Acta No.  387)   

Bogotá D.C., treinta (30) de noviembre de dos  mil dieciséis (2016).   

ASUNTO  

La Sala se pronuncia sobre la admisión de la  demanda  sustento  del  recurso de casación interpuesto por el defensor de JHON  FREDY  VALDERRAMA  GOEZ,  contra  el  fallo  de  julio  27  de 2016 del Tribunal  Superior  de  Antioquia, mediante el cual confirmó el dictado el 31 de mayo del  mismo  año  por el Juzgado Primero Penal del Circuito de Turbo, que lo condenó  a  sesenta  y  cuatro  (64)  meses  de  prisión  por  el  delito  de  tráfico,  fabricación o porte de estupefacientes.   

HECHOS  

El  3  de  diciembre  de  2015  en  el  inmueble  ubicado  en la carrera 22  número  21-12  del barrio  Laureles  de  la  población de Turbo (Ant.), habitado  por   JOHN   FREDY   VALDERRAMA   GOEZ,  se  realizó  diligencia  de  allanamiento  y registro que permitió  el    hallazgo   de   una   bolsa   plástica   y   la  incautación      de      109.19      gramos      de     marihuana,   113.80  gramos  de  cocaína que se  hallaban    dentro   de   su   interior,  y  de  $2.230.000  en dinero efectivo en billetes de distintas denominaciones.   

ANTECEDENTES  

El  4          de         diciembre  de  2015  en audiencias  concentradas la     Juez     Tercera    Promiscuo   Municipal  de  Turbo   con  función   de   control  de   garantías,             legalizó  la  orden  de  allanamiento y  registro   y   la   captura   de   JHON   FREDY  VALDERRAMA  GOEZ;  la  Fiscalía  le       formuló  imputación  por   el   delito   de   tráfico,    fabricación   o   porte   de  estupefacientes,  y  pidió medida de aseguramiento no  privativa     de     la     libertad,    la    cual    le    fue    impuesta        mediante        la  suscripción  de diligencia compromisoria  -art.  307 literal b, numerales 3, 4, 5  de     la     Ley    906    de    2004-.   

El 31          de         mayo       de       2016  el imputado y la Fiscalía   suscribieron  un  preacuerdo,  que  presentado  a  la  Juez  de  conocimiento  fue avalado en  audiencia  de  formulación  de  acusación.   

FUNDAMENTOS DE LA IMPUGNACIÓN  

Denuncia   la  violación  del  precedente  judicial  al  negar  al  acusado la prisión domiciliaria, ya que de acuerdo con  él,  las  conductas de porte y conservación de estupefacientes, no hacen parte  de  la  prohibición  consagrada  en el inciso 2º del artículo 68A del Código  Penal.   

Además critica a las instancias por afirmar  contrario  a  lo enseñado por la prueba, que el sentenciado era un distribuidor  y no un consumidor de drogas.    

CONSIDERACIONES  

La  demanda  no  reúne  los presupuestos de  técnica  que  permitan  disponer  su trámite, en razón a que incumple con los  requisitos  materiales previstos en el artículo 184 inciso 2º de la ley 906 de  2004.   

Es   pertinente  recordar  que  aunque  la  casación  proceda  como control constitucional y legal contra las sentencias de  segunda  instancia,  las exigencias de técnica del recurso no han desaparecido,  ni  la  demanda mediante la cual se instaura es un escrito de libre confección,  en  la  que resulte innecesaria la mención de la causal y las normas de derecho  sustancial vulneradas.   

El recurso exige un juicio lógico jurídico  que  obliga  al  impugnante  a observar los principios que lo diferencian de los  ordinarios,  mediante  la  proposición  de cargos claros y concretos en los que  los  errores  sean  postulados  de manera objetiva, sin contradicciones, de modo  que  la  interpretación  de  las  alegaciones  hechas en la demanda1,    la  modificación   y   la   readecuación   de   los   reparos,  son  ajenas  a  la  casación.   

Apartado  de  las exigencias de técnica, el  impugnante  omite indicar la causal bajo la cual acude a la casación y el error  reprochado  a  la sentencia, sin permitir identificar el motivo que haga posible  dar  curso  al libelo, como tampoco alude a los fines perseguidos con el recurso  extraordinario,  de modo que desatiende lo dispuesto en los artículos 180 y 183  de la Ley 906 de 2004.   

El   breve  escrito  bajo  el  título  de  “Vistos”, inicia con la  alusión  a  los “presupuestos jurídicos, lógicos  y  fácticos” de la demanda, sin hacer exposición y  desarrollo  alguno  de  los  mismos, pues enseguida menciona la sentencia objeto  del  recurso indicando a su vez el monto de la pena impuesta y la negativa de la  prisión domiciliaria al sentenciado.   

Luego  dentro  de  los  hechos  y actuación  procesal,  refiere  que  los juzgadores de instancia justificaron dicha negativa  en  la  decisión  con  radicación  46031,  la  cual trata el artículo 376 del  Código  Penal  de  modo general frente a la prohibición contenida en el inciso  segundo   del   artículo  68A,  ignorando  que  el  porte  y  conservación  de  estupefacientes  en  cantidad  considerada  como  dosis para uso personal, no se  encuentran incluidas en ella.   

En  sustento  de  su  afirmación, reproduce  parcialmente  la  sentencia  C-491  de  2012  añadiendo  que  los juzgadores le  atribuyeron  al  acusado  la  condición  de distribuidor sin tener en cuenta la  prueba,  la  cual  indicaba  que la droga la conseguía para el consumo personal  con   varias   personas,   evidenciando   su   desacuerdo   con  la  valoración  probatoria.   

Su  discurso  confuso  impide  determinar la  clase  de  error  de  juicio  atribuido al Tribunal,  al pretender discutir  vicios  relacionados  con  la  aplicación  del  derecho y la apreciación de la  prueba,  sin  precisar  ni  concretar  la causal bajo la cual era susceptible su  proposición,  de  modo  que  el  mismo  resulta  ajeno  a  la  naturaleza de la  casación.   

De ahí que sin ilación alguna, recuerde que  el  objeto  de  la diligencia de allanamiento y registro era buscar armas que se  decía  portaba  el  procesado,  y  pregunte  para  qué  bajo  la  gravedad del  juramento  se declaraba consumidor de drogas en la casa suya o la de sus amigos,  si  los  jueces  sacaron  sus  propias  conclusiones,  críticas  que denotan su  desacuerdo  con  la  apreciación  de  la prueba y no la demostración de yerros  propios de enjuiciamiento en esta sede.   

Al  mismo  tiempo omite señalar las pruebas  que  a  su juicio indicaban otra cosa o permitían conclusión distinta a la del  Tribunal;  la  generalidad  de  sus  reclamos  muestra el desconocimiento de los  requisitos  mínimos de técnica que permita considerar al escrito suficiente en  la  proposición  de algún cargo que amerite su estudio y trámite a través de  la impugnación extraordinaria.   

Finalmente,  aduce  que el Tribunal niega la  prisión  domiciliaria  con  el  argumento de no existir un precedente judicial,  sin  enseñar  la  parte  de  la  sentencia  que  le  permita  tal  afirmación,  recuérdese  que  inicialmente invoca como error la aplicación de un precedente  judicial  que  no se ajusta al caso, de manera que se ignora el fundamento de su  inconformidad con el fallo atacado.   

Las   referencias   a   la   autonomía  e  independencia  de  los  jueces,  quienes  en  el ejercicio de sus funciones solo  están  sometidos  al  imperio de la ley, antes que aclarar el supuesto vicio lo  hace  difuso,  en  la  medida  que  no  explica  ni  ofrece  razón alguna de lo  pretendido  con su alusión a los principios que rigen la actividad judicial, al  dejar  de  reseñar en qué consiste la falta y su incidencia en lo resuelto por  las instancias.   

Por  eso,  la  conclusión de su escrito, de  acuerdo  con  la  cual si no se hubiera “violado el  precedente   judicial”   y  tuviera  en  cuenta  la  personalidad   del   acusado,   la   equidad,  la  ausencia  de  antecedentes  y  circunstancias  de  atenuación  punitiva,  se le habría reconocido la prisión  domiciliaria,  no  deja  entrever  cosa  distinta que su inconformidad con dicha  negativa,  sin  proponer  o  postular  como  debería  serlo un cargo concreto y  preciso,  mediante  el  cual evidenciara la existencia de un defecto juzgable en  casación.   

En las circunstancias anteriores y dadas las  falencias  presentadas  por la demanda, sin observar la violación de derechos y  garantías   fundamentales  que  permitan  superar  sus  defectos,  la  Sala  la  inadmitirá sin otras consideraciones.   

Contra   esta  determinación  procede  el  mecanismo  de  insistencia  previsto  en el artículo 184 de la ley 906 de 2004,  cuyo  trámite  ha  sido  señalado  en  el  auto  de diciembre 12 de 2.005, con  radicación 24322.   

En mérito de lo  expuesto,  la  CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  Sala  de  Casación Penal,   

R E S U E L V E  

Inadmitir la demanda de casación de origen y  procedencia  reseñados,  presentada  por  el  defensor de JHON FREDY VALDERRAMA  GOEZ.   

Contra  esta  determinación procede el  mecanismo  de insistencia contemplado en el  inciso segundo del artículo 184 de  la ley 906 de 2004.   

Cópiese,  notifíquese y devuélvase  al       Tribunal       de      origen.   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

JOSÉ FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

LUIS ANTONIO HERNÁNDEZ BARBOSA  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUELLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria  

    

1 CSJ  AP, 8 jun. 2006, rad. 25565.     

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