AP6690-2015(47031)

2015

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

Magistrado ponente  

AP6690-2015  

Radicación n° 47031  

(Aprobado Acta No. 395)  

Bogotá  D.C.,  diez (10) de noviembre de dos  mil quince (2015).   

  VISTOS  

Sería  del caso que  la  Corte  se  pronunciara  sobre   el   impedimento   manifestado  por     el     doctor    Jorge  Eliécer  Mola  Capera, Magistrado  de     la     Sala    Penal    del    Tribunal    Superior    de    Barranquilla,    para    conocer  la  apelación  interpuesta  contra  el  fallo absolutorio  proferido   a   favor   de   TARCISIO  JOSÉ  GÓMEZ  ARIAS,  quien  había sido  acusado  por  los  delitos de concierto para delinquir  agravado,  contrato  sin  cumplimiento  de requisitos  legales  y  peculado  por  apropiación;  si no fuera  porque  no  están  dadas las condiciones para emitir  decisión en el presente asunto.   

HECHOS  

Según   la   resolución  de  acusación,  entre  el  2004 y 2006 «se  presentaron    al    parecer    irregularidades    en    varios    procesos   de  contratación»      celebrados      por      el     municipio  de  Soledad  (Atlántico),  uno  de  los  cuales,  suscrito  el  25  de febrero de 2005, «fue  producto  de  concierto para delinquir entre funcionarios de la Alcaldía de ese  municipio,     la     contratante     [Cooperativa  Nacional  de  Desarrollo  de  Entidades  Territoriales  -CONALDE-],  el  procesado  GÓMEZ  ARIAS y miembros del Frente José Pablo Díaz de las autodefensas, entre  ellos    su    comandante   Edgar   Ignacio   Fierro   Flórez,   alias   “Don  Antonio”».   

ANTECEDENTES RELEVANTES  

Por  tales acontecimientos, el 24 de agosto  de  2006,  el  ente acusador  ordenó  la  iniciación de  investigación  previa y posteriormente la apertura de  instrucción,  con  ocasión de la cual TARCISIO JOSÉ  GÓMEZ   ARIAS   fue   escuchado  en  diligencia  de  indagatoria.  Al resolver su situación jurídica, se  le  impuso  medida  de  aseguramiento  de detención preventiva sin beneficio de  excarcelación.   

El  28  de  julio  de 2013, la Fiscalía 28  Especializada  de  la Unidad Nacional contra el Terrorismo – Estructura de Apoyo  Parapolítica,   dictó   resolución  de  acusación  contra  el  prenombrado, como coautor de los  punibles  de  concierto  para delinquir agravado, contrato sin  cumplimiento de requisitos legales y peculado por apropiación.   

Apelada dicha decisión, el 20 de noviembre  del  mismo  año  fue  aclarada  por  la segunda  instancia,  en  el  sentido  de  indicar   que   los   dos   últimos   delitos  referidos  fueron  presuntamente  cometidos  por el encartado  en  calidad  de  determinador,  y  confirmada  en  lo  restante.   

En  la  fase de juzgamiento, el proceso fue  asignado  al  Juzgado  Penal del Circuito Especializado de Barranquilla. Durante  el   traslado  previsto  en  el  artículo  400  de  la  Ley  600  de  2000,  la  defensa,   entre   otras,  elevó  una  solicitud  de nulidad, que en su criterio  se  configuró por cuanto el concierto para delinquir contenido en la acusación  debió imputarse en la modalidad simple, no la agravada.   

Con auto del 12 de mayo de 2014, el despacho  resolvió  varias  peticiones  de  las  partes,  incluyendo  la  que se acaba de  reseñar,     que     fue     denegada.   

La representación  judicial  del  procesado  promovió la impugnación vertical contra este   interlocutorio,   la   cual  fue  resuelta  el  14  de  agosto  siguiente  por  la  Sala  Penal  del Tribunal de la  ciudad   referida.  Dicha  colegiatura     consideró     que    la  calificación  jurídica  contenida  en el proveído acusatorio  era   errada,   pues   en  su  concepto  el  concierto  para  delinquir  debió  imputarse  en  la modalidad  simple,  no  la  agravada; al tiempo que ninguno    de    los    delitos   fue   cometido   a   título   de  coautoría,  sino  que  el primero lo fue en grado de  autoría,  y  los  de  contrato  sin  cumplimiento de  requisitos      legales     y     peculado     por  apropiación, en condición  de  complicidad.  A  renglón  seguido,  expuso que el  punible  contra  la  seguridad  pública se encontraba prescrito, y ello,   sumado   a  la  «propuesta   de   corrección   de  la  acusación   que   acabamos  de  hacer», implicaba  que            no           estaban dados los requisitos para imponer  medida   de   aseguramiento  intramural,   por  lo  que  la  sustituyó  por  detención domiciliaria.   

El  representante  del  ente  instructor  interpuso                demanda   de   tutela   alegando  vulnerados sus derechos fundamentales con la providencia  reseñada.      Culminado      el      trámite     respectivo,     mediante  proveído  CSJ  STP,  16 Oct  2014,  Rad.  76251,  esta  Corporación concedió el  amparo   deprecado,  en  consecuencia  dejó   sin   efectos   la   decisión  confutada  y  ordenó    al   accionado   que  emitiera  otra  «conforme  a  derecho  y  atendiendo  a las consideraciones de este  fallo».   

En    cumplimiento   de   dicho    mandato,    el    Tribunal  emitió   un   nuevo   auto   en   el   que   no  incluyó    las    consideraciones   anteriormente  referidas,  ordenó  que  el  procesado  fuera  nuevamente conducido a un centro  penitenciario   para  cumplir  la  medida  de  aseguramiento,  y  adoptó  otras  decisiones    relacionadas    con    solicitudes       probatorias       y       de      nulidad.   

Una vez retornó el plenario al despacho de  conocimiento,  tras  la  culminación  de  la audiencia de juzgamiento, el 28 de  julio  de  2015  fue  proferida  sentencia  absolutoria  a  favor del encartado.  El  Ministerio Público y la Fiscalía interpusieron  el recurso de apelación.   

Pocos  días después de que el expediente  arribara  al  cuerpo  colegiado  de  segundo  nivel,  el  delegado del organismo  acusador  recusó  a  los  Magistrados Jorge Eliécer  Mola  Capera,  Julio  Ojito  Palma  y  Jorge  Eliécer Cabrera Jiménez, quienes  integraron  la  Sala  de Decisión que emitió las determinaciones anteriormente  aludidas.  Alegó  configurada  la  causal  4ª  de  impedimento   contemplada   en   el   artículo   99   del  estatuto  penal  del  2000    («que    el  funcionario      judicial      […]  haya  manifestado  su  opinión  sobre  el  asunto  materia  del  proceso»),  y  en sustento, indicó que   en  la  primera  de  dichas providencias, se incurrió en prejuzgamiento, concretamente,  al  concluir  que la conducta endilgada al acusado no  era   congruente   con  la  calificación  jurídica  propuesta por la Fiscalía.   

Frente  a lo anterior, el 22 de septiembre  último,    el    primero    de   los   magistrados   mencionados   concedió  la  razón  al memorialista,  por  lo  que  se  declaró impedido para decidir la alzada, y ordenó remitir el  plenario al despacho que  le sigue en turno.   

Con  auto  del  8  de  octubre  posterior,  los  otros  dos  magistrados  referidos  declararon  infundado  el  impedimento manifestado por su colega.  Tras  reseñar los criterios jurisprudenciales para determinar si se configura o  no  la  causal  impeditiva  invocada,  los  estimaron  incumplidos,  por  lo que  remitieron      las      diligencias  a la Corte  para que dirimiera la controversia.   

CONSIDERACIONES  

Según lo establece el artículo 103 de la Ley  600  de  2000, estatuto adjetivo bajo cuya égida se rige el presente asunto, la  Corporación   es   competente   para  resolver  sobre  las  manifestaciones  de  impedimento  manifestadas  por  magistrados de los tribunales superiores, cuando  no   sean   aceptadas   por   los   restantes   miembros   de   dichos   cuerpos  colegiados.   

No  obstante,  debe  recordarse que el doctor  Jorge  Eliécer  Mola  Capera se declaró impedido en respuesta a la recusación  formulada  por  la Fiscalía respecto de éste y otros dos magistrados, quienes,  como   se  verá  a  continuación,  incumplieron  el  procedimiento  legalmente  establecido.   

En   efecto,   aunque  los  institutos  del  impedimento  y la recusación comparten ciertas características, el trámite al  que  deben  someterse  no  es exactamente el mismo. Las disposiciones normativas  aplicables  a  uno y otra, teniendo en cuenta que los funcionarios implicados en  este caso pertenecen a un tribunal superior, son las siguientes:   

ARTICULO   103.   IMPEDIMENTO  DE  MAGISTRADO.  Del impedimento manifestado por un magistrado conocen los demás  que  conforman  la  sala  respectiva. Aceptado el impedimento del magistrado, se  complementará  la  Sala  con  quien le siga en turno y si hubiere necesidad, se  sorteará  un  conjuez.  Si  no  se  aceptare  el  impedimento,  tratándose  de  magistrado  de  tribunal  superior,  se pasará el proceso a la Corte Suprema de  Justicia para que dirima de plano la cuestión.   

ARTICULO    104.    IMPEDIMENTO    CONJUNTO. Si  la causal de impedimento se extiende a varios integrantes de  la Sala, el trámite se hará conjuntamente.   

ARTICULO    106.    ACEPTACIÓN    O    RECHAZO   DE   LA  RECUSACIÓN.  Si  el  funcionario  judicial recusado  aceptare  como ciertos los hechos en que la recusación se funda, se continuará  el  trámite  previsto  cuando  se  admite  causal de impedimento. En caso de no  aceptarse,  se  enviará  a  quien  le  corresponde  resolver para que decida de  plano,  si  la  recusación  versa  sobre  magistrado  decidirán  los restantes  magistrados de la sala.   

Ahora  bien,  el  estatuto  adjetivo del 2000  define  el  procedimiento  a  seguir  cuando la manifestación de impedimento se  produce  conjuntamente  por  un  número  plural  de  miembros  de  una  sala de  decisión;  pero  no hace lo propio respecto de las recusaciones que se proponen  con  relación  a  todos sus integrantes. Empero, por vía jurisprudencial se ha  establecido el trámite que debe regir estos casos, así:   

… [T]ampoco en  el  Código  de Procedimiento Penal de tendencia inquisitiva aparece regulada la  manera  en la que debe tramitarse y decidirse la recusación formulada contra la  totalidad  de  los  Magistrados  que  integran una Sala de Decisión de Tribunal  Superior.   

Por tal razón y conforme el criterio de la  Sala  citado  en  precedencia  [CSJ AP, 09 Mar 2015,  Rad.  45537], lo viable es acudir, con fundamento en  el  principio  de remisión establecido en el artículo 23 de esa codificación,  a  lo  dispuesto  en  el  artículo 152 del Código de Procedimiento Civil, cuyo  contenido  es  esencialmente  idéntico al del artículo 143 del Código General  del Proceso, que sí regula dicha situación:   

«La recusación de un magistrado o conjuez  la  resolverá el que le siga en turno en la respectiva sala, con observancia de  lo dispuesto en el inciso anterior, en lo pertinente.   

Si se recusa simultáneamente a dos o más  magistrados  de  una sala, cada uno de ellos deberá actuar como se indica en el  inciso  3°, en cuanto fuere procedente. Corresponderá al magistrado que no fue  recusado tramitar y decidir la recusación.   

Si se recusa a todos los magistrados de una  sala   de  decisión,  cada  uno  de  ellos  deberá  proceder  como  se  indica  en  el inciso 3°, siguiendo el orden alfabético de  apellidos.    Cumplido   esto   corresponderá   al  magistrado  de  la  siguiente  sala  de  decisión,  por  orden  alfabético  de  apellidos,  tramitar  y  decidir  la  recusación».  (CSJ AP, 21 Jul 2015, Rad. 46402).   

Conforme  a  la  providencia en comento, cuyo  criterio  se  ratifica  en  esta  oportunidad,  por  virtud  de  la integración  normativa,  cuando  se  formule  una recusación que involucre a la totalidad de  una  sala  de  decisión  de un tribunal superior, cada  uno  de  dichos  funcionarios  debe  manifestar  si la  acepta   o   no,   y  acto  seguido  remitir  el  diligenciamiento  a  la  sala  que siga en turno, (que de ser  necesario  puede  ser  conformada  por  conjueces),  para  que allí se resuelva  definitivamente sobre el asunto.   

En   el   sub  examine,  el trámite que se acaba de describir no fue  respetado.  Frente  a  la  recusación  presentada  por la Fiscalía respecto de  los  Magistrados  Jorge  Eliécer Mola Capera, Julio  Ojito  Palma y Jorge Eliécer Cabrera Jiménez, el primero de ellos optó  por  declararse impedido y enviar el expediente a los otros  dos.   Estos   últimos  tenían     el     deber     de     indicar   si   aceptaban   o   no  los  argumentos   del   ente   acusador   y  remitir  el  expediente  a la siguiente sala en turno,  pero  en  vez  de  ello,  declararon  infundado el impedimento expresado por su colega.   

Por lo tanto, el procedimiento al que debía  someterse   la   recusación  no  se  llevó  a  cabo  adecuadamente,   pues  dos  de  los  funcionarios  en  los  que  recayó  nunca  expresaron  su  acuerdo  o  inconformidad con aquella  manifestación;   y   en   lugar   de  enviar   el   asunto   al   juez   plural  llamado  a  resolverlo,  asumieron  una  competencia  que  no tenían  y  desestimaron las razones invocadas por el otro magistrado  para apartarse del conocimiento de la alzada.   

Además de lo anterior, debe señalarse que  aunque de manera indebida  el  presente  incidente  fue tramitado como un impedimento, en realidad se trata  de   una   recusación,  por  lo  que  la  Corte  no  tiene competencia para emitir decisión alguna, pues  según  se vio, este tipo de asuntos deben resolverse  por  otros  integrantes  de  la  misma  corporación  a  la  que  pertenecen los  funcionarios recusados.   

En    tales    condiciones,  la Colegiatura no tiene otra opción  que  abstenerse  de  emitir pronunciamiento alguno, y  en  vez de ello, ordenar el retorno del plenario al Tribunal de origen, para que  allí    se    surta    el    trámite    de    la  recusación  propuesta  por la Fiscalía, conforme a  lo expuesto en este proveído.   

En  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

1.            ABSTENERSE  de  emitir   pronunciamiento   alguno,   de   conformidad  con  lo  expuesto  en  la  motivación.   

2.             DEVOLVER  las  diligencias al Tribunal de origen, para lo de su cargo.   

Cúmplase.  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUELLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

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