AP6719-2015(42930)

2015

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

Magistrado Ponente  

AP6719-2015  

Radicación N° 42930.  

Aprobado acta No. 417  

Bogotá, D.C., dieciocho (18) de noviembre de  dos mil quince (2015).   

VISTOS  

De plano, decide la  Corte   el  impedimento  conjunto  manifestado  por  los  doctores  JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO, FERNANDO  ALBERTO  CASTRO CABALLERO, EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER, PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  y  LUIS  GUILLERMO  SALAZAR OTERO, Magistrados de esta  Corporación,    quienes   invocan   las           causales  4ª  y 6ª  consagradas  en  el  artículo  99  de  la  Ley  600  de  2000,   para   apartarse   del   conocimiento   de   este  proceso,  adelantado en contra de ANDRÉS  CAMARGO    ARDILA   –y  otros-,  por  la  conducta  punible  de  contrato   sin   cumplimiento   de  requisitos  legales.   

HECHOS  

En anterior oportunidad procesal1,  la  Sala  prohijó    la    siguiente    síntesis   de   los  mismos:   

“El   4  de  diciembre  de  1998,  el  Fondo  Rotatorio  de  Seguridad  Vial del Departamento  Administrativo  de  Tránsito  y  Transporte  de  Bogotá suscribió el contrato  BIR-4021-CO-FONDATT-01  con  la  firma Steer Davies & Gleave, tendiente a la  realización  de  los  diseños  para  la  adecuación de la avenida Caracas con  calle 80 hasta la autopista Norte con calle 176.   

Diseños que fueron entregados al Instituto  de  Desarrollo  Urbano  (IDU),  que los aceptó sin objeción alguna y procedió  mediante  resolución  número  0109  de  1º de enero de 2000 a dar apertura al  proceso  licitatorio  Instituto  de Desarrollo Urbano-LPO-GPTN-002-2000 el 18 de  febrero  de  2000,  a  través  de  MARÍA  ELVIRA DE LA MILAGROSA BOLAÑO VEGA,  Asesora  Técnica y Administrativa de la Dirección Técnica de Construcciones y  posterior  Gerente  del  Proyecto  Transmilenio,  y  ÓSCAR  HERNANDO SOLÓRZANO  PIEDRAHITA,  como  Director  Técnico  de  Construcciones  del  mismo,  para  la  elaboración   de   los   pliegos   de   condiciones   y  apertura  del  proceso  licitatorio.   

El 20 de marzo de 2000, se suscribió por el  Director  del  Instituto  de Desarrollo Urbano (IDU) [ANDRÉS CAMARGO ARDILA] el  Adendo Número 1, que modificó el pliego de condiciones.   

El  contrato de interventoría número 0146  se  realizó  el 30 de marzo de 2000 con el Consorcio Integral S. A.–Silva Carreño & Asociados S. A.,  Silva  y Fajardo y Cía. Ltda., contrato que por demás tuvo siete (7) adiciones  con   un   valor   total,   incluidas   éstas,   de  $3.394’733.741   

El  1º  de  junio de 2000, el Instituto de  Desarrollo  Urbano  (IDU)  suscribió  el  contrato  número  403  con  la firma  Conciviles,  cuyo  objeto  consistió  en  efectuar  la  rehabilitación  de las  calzadas   centrales   de  tráfico  mixto  y  adecuación  para  la  operación  Transmilenio desde la calle 80 hasta la 176.   

Contrato   al  que  se  le  realizan  las  siguientes adiciones:   

1-. El 30 de noviembre de 2000, cuyo objeto  fue  la  evaluación,  actualización y complemento de los estudios, diseños de  la  estación  cabecera  entre  calles  170  y  184  de  la  autopista  Norte  y  construcción  de  todas  las obras viables necesarias para el funcionamiento de  la  estación  con  un  costo de $4.000’000.000,  donde  además  se  incluyó  por  concepto de estudios y  diseños    la    suma    de    $350’000.000.   

2-.  21  de  febrero  de  2001,  se acordó  ampliar  el  tramo  de  obra  hasta  la  calle  184,  con  ajuste a los diseños  geométricos  de  las  calzadas centrales de los carriles de aceleración, obras  de  drenaje  de las calzadas centrales, cambio de resistencia del relleno fluido  de  fc=30  kg/cm2  a fc=60  kg/cm2   por   valor  de  $5.300’000.000.   

3-. 21 de junio de 2001, adicionó el valor  pactado      en      el      contrato     inicial     por     $9.400’000.000.   

4-.  21 de junio de 2001, se incrementó en  $1.600’000.000.   

5-.  20 de noviembre de 2001, por medio del  cual     se     adicionó     el     valor    pactado    por    $693’258.000.   

La obra se concluyó el 20 de enero de 2002,  según  acta  de recibo número 21 de 21 de enero de 2002, allí se consignó la  terminación  del contrato de obra número 403 de 2000 con seis (6) prórrogas y  cinco (5) adiciones al valor del contrato.   

La  interventoría  anotó la existencia de  fisuras  e  irregularidades  en  las  juntas  de  las  losas  de  whitetopping y  fenómeno de bombeo.   

El contratista manifestó no ser responsable  contractualmente  por  los  diseños  de la obra, los cuales fueron incompletos,  afirmó  que  a  su  costo y excediendo su responsabilidad contractual revisó y  cuestionó  los  diseños,  hizo  recomendaciones para mejorarlos y a través de  estudio  realizado  por  la  Universidad  de Los Andes determinó que el relleno  fluido   utilizado  no  era  el  material  recomendado  internacionalmente  para  pavimentos  rígidos  de  alto  tráfico. Igualmente, realizó precisiones sobre  las fisuras presentadas, asentamientos, fallas de esquina, etc.   

El  18  de  febrero de 2002, mediante acta  número  22, se llevó a cabo el recibo final del contrato 403 de 2002, mientras  que  su  liquidación  fue  el  23  de  agosto de 2002, con un acuerdo entre las  partes  para  la  reparación  de  las  fallas presentadas hasta por un monto de  $30.000’000.000   y  vigencia de cuatro (4) meses.   

Desde  el  1º  de  marzo  de  2002,  se  evidenciaron  fallas  en  el  pavimento  que llevaron al Instituto de Desarrollo  Urbano  (IDU)  a  suscribir  el contrato número 131-02 con el ingeniero Jamshid  Armaghani,   con  costo  de  US$27.000,  con  el  propósito  de  establecer  el  diagnóstico  del  pavimento  de  las  calzadas  de  la  autopista  Norte y cuya  conclusión  era que las fallas existentes obedecieron al diseño que no previó  un  drenaje  material,  la  selección  de materiales de alta erodabilidad, baja  resistencia  y alta permeabilidad (IDU), así como deficiencias en el sellado de  las justas (contratista).   

Posteriormente, el Instituto de Desarrollo  Urbano    (IDU)   suscribió   contrato   número   330-2002,   por   valor   de  $150’423.046,  con  el  objeto  de  realizar el estudio y diseño para el drenaje de la autopista Norte,  calles  80  a 183. Así mismo, según informe de 30 de agosto de 2004 presentado  por  la  Dirección  General  del  Instituto de Desarrollo Urbano, dicha entidad  había    reparado    461    losas    a    un    costo   de   $2.509’260.286.   

Mediante resolución número 1999 de 28 de  abril  de  2005,  se  declaró la ocurrencia de siniestro con saldo de 893 losas  para     reparar     por     $5.822’200.000.   

En respuesta del IDU al Actor Popular el 16  de  diciembre de 2011, se señaló un costo total proyectado a 2012, equivalente  a  $35.364’911.203, para  el  mantenimiento  correctivo  y  rutinario  de  24.783  losas  de  la autopista  Norte.   

Finalmente,  el  IDU  y  la  Contraloría  General   de   la  Nación  estimaron  los  perjuicios  en  $108.622’563.622,  mientras  que  el  Actor  Popular     tasó     los     daños     materiales     en    $2.000’000.0000”.   

ANTECEDENTES  

1. Agotado  el  trámite correspondiente a  la    Ley    600   de  2000,   mediante  fallo  de   primer   grado   proferido  el  10  de octubre  de    2012    por    el    Juzgado    45  Penal  del     Circuito     de     Descongestión     de  Bogotá,   se  condenó  a  ANDRÉS CAMARGO ARDILA  –y otros- por el delito  de   contrato   sin   cumplimiento   de  requisitos  legales   y   peculado  culposo.   

Le impuso, en consecuencia, las penas de 85  meses   de   prisión,  multa  por  el  equivalente  a  65.5  salarios  mínimos  legales        mensuales        vigentes,  e  inhabilitación  intemporal  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas y celebrar contratos con el Estado;  asimismo,  se  abstuvo de condenarlo al pago de perjuicios y le  negó   los   beneficios  sustitutivos  de  la  suspensión  condicional  de  la  ejecución de la pena y prisión domiciliaria.   

2.  Apelado el  fallo  por  varios  procesados,  entre  ellos  CAMARGO ARDILA, la Sala Penal del  Tribunal  Superior  de  Bogotá, a través de sentencia de segunda instancia del  30    de    agosto    de    2013   adoptó   varias  decisiones.  Respecto del mencionado, éstas:       (i)      declarar  la  prescripción de la acción penal por el ilícito de  peculado    culposo,  (ii) confirmar la condena  por   la   hipótesis   delictual  de  contrato  sin  cumplimiento  de  requisitos  legales,  (iii)  reducir las penas de prisión y  multa,    a   60   meses   y   15   smlmv,   respectivamente;   y   (iv)     sentenciarlo    a    pagar  solidariamente la suma de  $108.622.563.622  a  favor  del  IDU,  por  concepto  de perjuicios materiales y  morales.   

3.  En  contra  de  la  providencia  del  Ad  quem, los apoderados  de     los     procesados,    incluido   CAMARGO   ARDILA,   interpusieron   oportunamente   el  recurso  extraordinario de casación.   

La    Corte,   mediante   auto   del   25   de  junio  de  2014  (AP3505/14, Rad. 42930), decidió:   

“No admitir las demandas de casación de  los  apoderados de ANDRÉS CAMARGO ARDILA, MARÍA ELVIRA DE LA MILAGROSA BOLAÑO  VEGA  y  ÓSCAR HERNANDO SOLÓRZANO PIEDRAHITA contra la sentencia proferida por  el  Tribunal  Superior del Distrito Judicial de Bogotá el 30 de agosto de 2013,  que   los  declaró  responsables  por  la  conducta  punible  de  contrato  sin  cumplimiento  de  requisitos penales y, además, declaró la prescripción de la  acción  penal  por  el  delito  de  peculado  culposo,  pese  a que el término  respectivo  únicamente  se  venció  el  5  de noviembre de 2013, y no el 11 de  junio   de   ese   año,  como  se  anunció  en  la  providencia”.   

4. En contra de  la  decisión de la Corte,  el  sentenciado  ANDRÉS  CAMARGO  ARDILA  interpuso  acción  de tutela ante la  Sala    Civil    de    la    Corte    Suprema   de  Justicia,  pues,  consideró vulnerados sus derechos  al  debido  proceso  y al  libre acceso a la administración de justicia.   

Dicha Corporación se pronunció por medio  de  sentencia  del  9  de  octubre de 2014, a través de la cual negó la tutela  impuesta   por  el  mencionado  procesado.   

A  su  turno,  la Corte Constitucional, en  sede   de   revisión,   dictó   la  sentencia  SU-635  del  7  de  octubre  de  2015,   en   la   que  dispuso  revocar la decisión de la Sala Civil, para  en  su lugar conceder la tutela deprecada  por  CAMARGO  ARDILA,  en cuyo favor  amparó      los      derechos     fundamentales  invocados.   

Además,  en  el  citado  pronunciamiento  de   manera   expresa  dispone:   

“REVOCAR   exclusivamente  en  lo  que  corresponde  al  señor  Andrés  Camargo  Ardila,  el Auto proferido dentro del  proceso  penal por la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia el  veinticinco  (25)  de  junio  de  dos  mil catorce (2014), por medio del cual se  resuelve  no  admitir  el  recurso de casación interpuesto por el apoderado del  señor Andrés Camargo Ardila”.   

En  tales  condiciones,  le ordenó a esta  Sala  Penal  que admitiera la demanda de casación promovida por el apoderado de  CAMARGO ARDILA.   

5. Recibido   nuevamente  el  expediente  en  esta  Corporación,  en  pronunciamiento  conjunto  del  28  de  octubre  del año en curso, los doctores  JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO, FERNANDO ALBERTO CASTRO  CABALLERO,   EUGENIO  FERNÁNDEZ  CARLIER,  PATRICIA  SALAZAR  CUÉLLAR  y  LUIS  GUILLERMO   SALAZAR   OTERO,  Magistrados   de   la   Sala  Penal   que   suscribieron   el  auto  inadmisorio  de  la  demanda  de  casación,  se declararon impedidos para conocer del  presente asunto.   

En  efecto,  luego  de  repasar  algunos  pormenores  en  torno  a  la decisión constitucional  que   favoreció   a   CAMARGO   ARDILA,  los  citados funcionarios invocaron  los numerales     4°    y    6°    del  artículo  99  de  la  Ley 600 de 2000, aduciendo   haber  “manifestado  su  opinión  sobre  el asunto materia del proceso”, asi como que  dictaron   “la   providencia  cuya  revisión  se  trata”,   dentro   de   las   cuales  refulge  la  vulneración del principio de imparcialidad.   

Así,   con  relación  a  la  causal cuarta, se apoyan  en precedentes de esta Sala y de la  Comisión    Interamericana    de    Derechos    Humanos,   señalando  que  en  sede  de  impedimentos  y  recusaciones,  se  ha sostenido que la violación de  la  imparcialidad  no se configura únicamente “por  la  efectiva  afectación  del  aludido principio, sino además porque los datos  objetivos  o  el  contexto  lógico  de  la  situación  sugieran  o  brinden la  apariencia de conculcación”.   

En soporte de lo anotado, también traen a  colación    providencia    del    Tribunal    Europeo    de   Derechos  Humanos,  de  la  que resaltan su  opinión  acerca del derecho a ser juzgado por un juez imparcial, que al decidir  la   situación   del   procesado   “debe  ser  capaz   de   inspirar  confianza  en  cuanto  a  una  decisión             justa”.   

Las  particulares  circunstancias  de este  asunto,     añaden,    permiten    afirmar que dicha prerrogativa se vería  objetivamente  menoscaba  en el caso de decidir de fondo, tal como lo ordenó la  Corte   Constitucional,   pues,   si   la  vía  de  hecho   se  estructuró  precisamente  por haber realizado consideraciones de fondo, mal podrían   los  mismos  funcionarios  que  emitieron  tales  opiniones,  asi  lo  hubiesen  hecho  en  el  ejercicio de sus  funciones,  dictar sentencia, que podría ser a favor  o  en  contra,  y decidir de nuevo la suerte de quien  fue  favorecido  con  el  amparo de su derecho de acceso a la administración de  justicia.   

Insistiendo,  entonces,  en  el  posible  quebrantamiento  del  principio  de imparcialidad, ordenan pasar las diligencias  al  Magistrado  que  le  sigue  en  turno,  para  que,  en  Sala  de  Conjueces,  se  analicen         los        argumentos  expuestos.   

6.    La  Secretaría  de  la  Sala,  antes  de  dar  cumplimiento  a lo ordenado, dispuso  conformar  la  Sala  de Conjueces, luego de lo cual allegó la actuación a este  despacho para los fines correspondientes.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

En  primer término, debe señalarse que a  la  Corte  le  asiste  la  atribución  de  pronunciarse  sobre  el  impedimento  expresado   por   cinco  integrantes  de la Sala de Casación Penal, de conformidad con lo establecido en  los   artículos  103  y  104  del  Código  de  Procedimiento  Penal  de  2000,  normatividad  aplicable  a este caso, por ser la que rigió el proceso impulsado  en    contra    del   sindicado   ANDRÉS   CAMARGO  ARDILA.   

Ahora      bien,     respecto  de  lo que es materia de controversia la Sala en diversas  oportunidades   ha  expresado  que  el  instituto  de  los  impedimentos  y  las  recusaciones  tiene  una  clara  fuente  constitucional,  pues,  de  un lado, el  artículo  228  de la Carta Política dispone que la administración de justicia  es  función  pública  y  que sus decisiones son independientes, y, de otro, el  artículo  230  de  la  misma  prevé  que  en sus providencias los jueces sólo  están sometidos al imperio de la ley.   

En    desarrollo    del   principio  de  imparcialidad  que debe  presidir  las  actuaciones  judiciales, la legislación procesal ha previsto una  serie  de  causales  de  orden  objetivo y subjetivo por virtud de las cuales el  juez   debe  declararse  impedido  para  decidir,  garantizando  a  las  partes,  terceros,  demás  intervinientes  e  incluso  a  la  comunidad  en  general, la  transparencia   y   rigor   que   deben   presidir   la   tarea  de  administrar  justicia.   

Empero,  como  a  los  jueces no les está  permitido  separarse  por  su  propia voluntad de las funciones que les han sido  asignadas,  y  a  las partes no les está dado escoger libremente la persona del  juzgador,  las  causas  que  dan  lugar  a  separar  del conocimiento de un caso  determinado  a  un  juez  o magistrado no pueden deducirse por analogía, ni ser  objeto  de  interpretaciones  subjetivas,  en  cuanto  se  trata  de  reglas con  carácter  de  orden  público,  fundadas en el convencimiento del legislador de  que  son  éstas  y  no  otras  las  circunstancias fácticas que impiden que un  funcionario   judicial  siga  conociendo  de  un  asunto,  porque  de  continuar  vinculado  a  la  decisión compromete la independencia de la administración de  justicia  y quebranta el derecho fundamental de los asociados a obtener un fallo  proferido     por    un    tribunal    imparcial2.   

Son,  estos,  los  parámetros que han de  gobernar     el    examen    de    lo    postulado    por    los    integrantes   de   la   Corporación,  conforme  los  hechos que sustentan su manifestación de impedimento y la causal  que    se    aduce   para   separarse   del   conocimiento   del   asunto.   

Al  efecto,  se tiene que los Magistrados  que  expresan su impedimento hacen saber que  como en  anterior   oportunidad  suscribieron  el  auto  inadmisorio  de  la  demanda  de  casación,  volver  a pronunciarse de fondo sobre el  mismo   asunto,   independientemente   del  sentido  de  la  decisión,  podría  comprometer  el  principio  de imparcialidad, sobre todo porque la vía de hecho  estructurada    por    la    Corte   Constitucional,   se   basó   precisamente  en  la  circunstancia de  haber realizado consideraciones de fondo.   

Estiman,  entonces,   que   se  configura  la  causal  prevista  en  el  numeral  4°  del  artículo    99    del    Estatuto   Procesal Penal de 2000, así redactada:   

“Que  el funcionario judicial haya sido  apoderado  o  defensor  de  alguno  de los sujetos procesales, o sea o haya sido  contraparte  de  cualquiera  de  ellos,  o  haya  dado  consejo o manifestado su  opinión sobre el asunto materia del proceso”   

Ahora  bien,  respecto  de  este  motivo  impeditivo,  reiteradamente  ha  dicho  la  Corte3:   

«6. La causal  de  impedimento  invocada en el presente caso, está prevista en el artículo 99  numeral  6°  del  Código  de  Procedimiento  Penal  de 2000, en los siguientes  términos:   

Que  el  funcionario  judicial  haya dado  consejo  o  manifestado  su  opinión sobre el asunto  materia del proceso.   

Frente a esta causal, la Sala ha sostenido  que  no toda opinión emitida por el juez sobre el objeto del proceso da lugar a  la   declaratoria   de   impedimento,   sino   sólo  aquélla  que  se  produce  extraprocesalmente  puede  conducir  a  la  separación  del asunto. Además, la  opinión  con poder suficiente para la separación del conocimiento del proceso,  debe  ser  de  fondo,  sustancial, es decir, que vincule al funcionario judicial  con  el asunto sometido a su consideración al punto que le impida actuar con la  imparcialidad  y  ponderación  que  de  él  espera  el  conglomerado social, y  particularmente    los   sujetos   procesales   que  intervienen en la actuación.   

Pero   no   se   trata   de   cualquier  pronunciamiento  u  opinión  abstracta  y  general, en tanto que la que resulta  impediente  debe  tener  estrecha  relación con el asunto que ha de resolver el  funcionario,  como  reiteradamente lo ha señalado la jurisprudencia de la Sala,  a    la    cual   acudieron   los   integrantes   del   Tribunal   Superior   de  Valledupar       para       inadmitir       el  impedimento,   

“no  toda  opinión o concepto sobre el  objeto  del  proceso  origina causal impediente, pues la que adquiere relevancia  jurídica  en  esta materia es la emitida por fuera del proceso y de tal entidad  y  naturaleza  que  vincule al funcionario sobre el aspecto que ha de ser objeto  de decisión…”,   

tema sobre el cual agregó:  

“Además ese concepto extraprocesal del  que  se  exige  identidad  absoluta  sobre  el  objeto  del  conocimiento,  debe  presuponer   un   razonamiento   con   entidad   suficiente  para  sustentar  la  manifestación  de  impedimento, esto es, que traduzca una motivación profunda,  un  compromiso  intelectual  que  lo  vincule  a  los  hechos que son materia de  juzgamiento   o,   como   lo  ha  señalado  recientemente  la  Sala,  debe  ser  ‘sustancial,  vinculante,  de  fondo,  que  constituya  una  barrera  que  cerca el juicio del  juzgador      y      le      impide      actuar     con     libertad’      (Auto      de      julio  19/2000)»4.   

Acorde  con  lo anterior, debe entenderse  que  cuando la norma relaciona el antecedente previo  consistente   en   que   el   funcionario   haya   dado   opinión   o  consejo,  remite,  en  principio, a  un  tipo de actuación extraprocesal, ajeno al estricto cumplimiento de la labor  de  administrar  justicia  deferido  al mismo por razón de su cargo.   

En    esa    medida,    si  lo  manifestado  se  consigna  formal  y  materialmente en una  decisión,      tendrá     que     analizarse  cada  caso  concreto  a efectos de determinar si ello  supera  esa  informalidad  a  la  que  remite  la  causal  en cita y cuyo fin es  precisamente   evitar   que  lo  expresado  por  fuera  del  proceso  en  estudio,  sea reiterado en éste,  poniendo   en   entredicho   la  seriedad  e  imparcialidad  de  quien  así  ha  actuado.   

Así  las  cosas, considera la     Sala     que     en     el     asunto    examinado,  no        se  materializa  la causal de  impedimento  aducida  por  los Magistrados que lo han  expresado   para  separarse  del  conocimiento  del  trámite ahora sometido a  su  consideración  para  la   emisión  de  fallo  de  casación,   pues,   si   bien   es  cierto  que  en  anterior  oportunidad  dictaron   providencia   en   éste  trámite,  también   lo   es  que  no  se  pronunciaron  sobre  la  responsabilidad  penal  del              enjuiciado.   

Entonces,  si  las  causales  de  impedimento  se advierten expresas, en cuanto excepción a la  competencia    legalmente    deferida    a    los   funcionarios,   ello  es  razón suficiente para que no  quepan     analogías    o    interpretaciones    subjetivas,    debiendo  concluirse  carente  de  asidero  legal  la  manifestación  de  los mismos.   

Pero,     además,     cuando   se   advierte   que  uno  de  los  criterios  establecidos  en  las  Corporaciones  Judiciales  para  el  reparto  de  los  asuntos,  es  precisamente  el  conocimiento previo, fácil se verifica cómo la intervención  anterior  en  el mismo asunto y dentro del mismo ámbito competencial, no puede,  en principio, representar factor de impedimento.   

En éste orden  de   ideas,  al  margen  de            que            previamente        se  hubiesen  manifestado     en    éste    proceso,  es lo cierto que ello ninguna influencia debe tener respecto de  su  ulterior examen, pues,  se   repite,  en  el  pronunciamiento  anterior  se  estudiaron  los  aspectos formales de una demanda, que es muy diferente a emitir  sentencia  de  casación,  en  la  que  se  definirá  si CAMARGO ARDILA es o no  responsable  de la conducta punible que se le imputa, luego de admitir el libelo  y conocer el concepto del Ministerio Público.   

De otro lado, en lo que atañe a la causal  sexta,  aunque los Magistrados no exponen razón alguna sobre su configuración,  basta  decir que la misma tampoco se estructura en este evento, puesto que no se  trata  de  una  providencia  que  haya  que  revisar,  la  cual precisamente fue  revocada,  sino  de emitir nuevos y diferentes pronunciamientos, que nada tienen  que ver con el estudio formal del libelo casacional.   

En   suma,  lo decidido por la Corte en el proveído de rechazo,  no  configura ninguna de las causales de impedimento  consagradas  en  la  ley,  razón  por  la  cual  se  declarará      infundada     la     declaración  impeditiva   conjunta,  debiendo,         por         tanto,  asumir  con  plena competencia el  análisis    del    asunto    que    en   sede   de  casación ha llegado a su  conocimiento.   

DECISIÓN  

En  mérito de  lo  expuesto,  la Corte Suprema de Justicia, Sala de  Casación Penal,   

RESUELVE  

DECLARAR INFUNDADO  el impedimento conjunto que  en  razón  del presente asunto han manifestado los doctores JOSÉ LUIS BARCELÓ  CAMACHO,   FERNANDO   ALBERTO  CASTRO  CABALLERO,  EUGENIO  FERNÁNDEZ  CARLIER,  PATRICIA  SALAZAR  CUÉLLAR  y LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO, Magistrados de esta  Corporación,  conforme  con  las  motivaciones  plasmadas  en el cuerpo de este  proveído.   

Contra  esta  decisión  no procede recurso  alguno.   

Cúmplase  y  devuélvase  al  Tribunal  de  origen.   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

Magistrado  

JOSÉ FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA  

Conjuez  

GUILLERMO ANGULO GONZÁLEZ  

Conjuez  

ALEJANDRO DAVID APONTE CARDONA  

Conjuez  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

Magistrado  

DIEGO EUGENIO CORREDOR BELTRÁN  

Conjuez  

EYDER PATIÑO CABRERA  

Magistrado  

HUGO QUINTERO BERNATE  

Conjuez  

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria  

SALVAMENTO DE VOTO  

HUGO QUINTERO BERNATE  

Conjuez Ponente  

Con  mi acostumbrado respeto, a continuación  expongo  las  breves  razones  en  que  sustento  mi  disidencia de la decisión  mayoritaria  de  la  Sala, que declaró infundado el impedimento manifestado por  los  HH.  Magistrados  José  Luis  Barceló  Camacho,  Fernando  Alberto Castro  Caballero,   Eugenio   Fernández  Carlier,  Patricia  Salazar  Cuellar  y  Luis  Guillermo  Salazar  Otero  para  volver  a  conocer de la demanda de casación y  emitir  el  fallo  correspondiente  conforme  a  la orden proferida por la Corte  Constitucional  mediante  el fallo SU-635 del 7 de octubre de 2015 que dejó sin  efecto  el  auto  del  25 de junio de 2014 mediante el cual la Sala de Casación  Penal de la Corte Suprema de Justicia   

inadmitió   las   demandas   de  casación  formulada,  entre otros, por el ciudadano ANDRÉS CAMARGO ARDILA en contra de la  sentencia  del  30 de agosto de 2013 del Tribunal Superior del Distrito Judicial  de Bogotá que lo condenó, junto a otros   

coprocesados,   por  un  delito  contra  la  administración pública.   

    

1. Es  indudable  que  la  procedencia  de  la acción de tutela contra  providencias  judiciales  genera,  como  en  este  caso  concreto,  distorsiones  procesales  en  el trámite que ordinariamente la ley le asigna a cada asunto en  particular.     

    

1. En  la  actuación de la referencia, la Sala mediante auto del 25 de  junio  de  2014  inadmitió las demandas de casación presentadas para sustentar  la  casación  interpuesta  en  contra  del  fallo  del 30 de agosto de 2013 del  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de  Bogotá  que  condenó a varios  coprocesados,  por  el  delito  de celebración de contratos sin cumplimiento de  los  requisitos legales. Contra la providencia de la Sala de Casación Penal, el  coprocesado  ANDRÉS  CAMARGO  ARDILA promovió acción de tutela que finalmente  revisada  por  la Corte Constitucional dispuso “revocar exclusivamente en lo que  corresponde  al  señor  Andrés  Camargo  Ardila,  el auto proferido dentro del  proceso  penal por la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia el  veinticinco  (25)  de  junio  de dos mil catorce (2014), por medio de la cual se  resuelve  no  admitir  el  recurso de casación interpuesto por el apoderado del  señor  Andrés  Camargo Ardila”. En la misma decisión, la Corte Constitucional  le   ordenó   a   la  Sala  de  Casación  Penal  que  “admita  la  demanda  de  casación”.     

    

1. Más  allá  de  la  imprecisión técnica en que incurre la Corte  Constitucional  al  señalar  que  la  Sala  de  Casación  Penal no admitió el  recurso,  cuando en realidad lo que no admitió fue la demanda que sustentaba el  recurso  ya  interpuesto  y  concedido,  es  lo cierto que la orden judicial que  emitió  es la de admitir la demanda, o lo que es lo mismo dar curso al trámite  completo  del debido proceso casacional que habrá de culminar con una sentencia  definitiva.     

    

1. En  ese  preciso  contexto,  le  asiste  plenamente  la razón a los  señores  Magistrados  que  suscribieron  el  auto  del  25 de junio de 2014 que  inadmitió   la  demanda  de  casación  formulada  para  sustentar  el  recurso  extraordinario  de  casación  presentado  por  el  defensor  de ANDRÉS CAMARGO  ARDILA,  en  que  se  realizan  las  dos  causales  de  impedimento alegadas por  ellos.     

    

1. La  definida  en  el  numeral  4° del artículo 99 del Código de  Procedimiento  Penal  es  precisa  en  tanto  no solo han emitido su opinión de  fondo  sobre  el  asunto  materia  de  este  proceso,  sino que la misma ha sido  descalificada  constitucionalmente  al ser valorada corno un “defecto sustantivo  por  ausencia de motivación”, razón por la cual prosperó la acción de tutela  formulada en su contra.     

    

1. Aunque  la tradición jurisprudencial de la Sala interpreta que la  única  opinión  impediente  es  aquella  vertida  por  fuera  de  los  deberes  funcionales,  situación  que  no sería la que aquí habría ocurrido, también  han   señalado   esos   mismos   precedentes   que   aún  tratándose  de  una  manifestación  vertida  en  el  desarrollo  de  la función, si ésta es de tal  manera  comprometedora  o se refiere al fondo del asunto, es menester aceptar el  impedimento.     

    

1. Asilo  reconoce  implícitamente  el  propio texto de la mayoría:  “(…)  pues,  se  repite,  en  el  pronunciamiento  anterior  se estudiaron los  aspectos  formales  de  una  demanda, que es muy diferente a emitir sentencia de  casación,  en  la  que  se definirá si CAMARGO AROMA es o no responsable de la  conducta  punible  que  se  le  imputa,  luego de admitir el libelo y conocer el  concepto del Ministerio Público”.     

    

1. Sin  embargo,  lo  afirmado  en el párrafo transcrito contradice la  propia  sentencia  de  tutela,  en  tanto  es justamente por haberse pronunciado  sobre  el  fondo  del  asunto, dentro de una fase procesal en la que solo podía  referirse   a   los   requisitos   formales  de  la  demanda  -según  la  Corte  Constitucional—  que  se  estructuró  el  defecto de motivación que hizo prosperar la acción de tutela.  La  autoridad  Constitucional  señaló en el fundamento jurídico 2.6.4.1.4 del  fallo  que  la  Sala de Casación Penal “analizó y se pronunció de fondo sobre  los  cargos  planteados”,  luego  de lo cual concluyó en el último párrafo de  ese  apartado  que  “por  lo anterior, no entiende esta Corporación por qué la  Sala  de  Casación  Penal de la Corte Suprema de Justicia profirió un fallo en  el   que  inadmite  la  demanda  de  casación  presentada,  si  dentro  de  las  consideraciones  que  expone  para  sustentar  su decisión evalúa y estudia de  fondo  cada uno de los cargos propuestos por el accionante, lo cual es utilizado  en  los fallos de la casación oficiosa, figura que fu estudiada anteriormente y  que   no   fue   utilizada   en   esa   oportunidad  por  la  Corte  Suprema  de  Justicia”.     

    

1. Tienen razón entonces los señores Magistrados en su declaratoria  de  impedimento  y  por  tanto  ha  debido admitirse su separación del presente  caso,  pues  no  solo  manifestaron  su  opinión, sino que lo hicieron sobre el  fondo  del  asunto,  al punto que dictaron un verdadero fallo, según lo señala  la Corte Constitucional.     

    

1. Y  esas  mismas  razones realizan la causal 6′ también invocada por  los  señores  Magistrados  para  separarse  del conocimiento de este asunto. En  efecto,  justamente en la realización de esta causal es en la que se manifiesta  una  de  las  distorsiones  procesales  que  se generan por la procedencia de la  acción de inicia contra providencias judiciales.     

    

1. Al  declararse  por  el  Juez  Constitucional  la  procedencia de la  acción  de  tutela  contra  una  providencia judicial y ordenarse, como en este  caso,  que  se  proceda  por  el  Juez Ordinario a dictar una providencia nueva,  dentro  del  mismo  asunto, lo que en realidad está disponiendo es la revisión  de la anterior que produjo.     

    

1. En  este  caso  el  tema  es más específico aún, cuando el propio  Juez  Constitucional  señala  que  en realidad la Sala dictó un fallo de fondo  pero  como  un auto de inadmisión de una demanda de casación y obliga a volver  a  dictar  fallo.  En la práctica lo que está disponiendo es revisar su propia  decisión.  Le  está  imponiendo una especie de reposición de su propio fallo.  En  consecuencia, para el suscrito Conjuez, en eventos corno este surge evidente  la  afectación  al  principio  de  imparcialidad  que  es  piedra  basilar  del  ejercicio  de  juzgar  y,  por  tanto,  también  por  estas  razones  ha debido  aceptarse el impedimento manifestado por los señores Magistrados.     

Con toda consideración:  

HUGO QUINTERO BERNATE  

Conjuez  

Fecha ut supra    

1 En el  auto   inadmisorio   de   la   demanda   de   casación,  del  25  de  junio  de  2014.   

2  Entre  otros,  en autos CSJ AP, 19 oct. 2006, Rad. 26246 y CSJ AP, 27 nov. 2013,  Rad. 42765.   

3 Entre  otros,  en  CSJ  AP, 5 jul. 2007, Radicado 27775, y CSJ AP, 22 agosto 2008, Rad.  39397.   

4 CSJ  AP, 19 dic. 2000, Rad. 17844.     

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