AP5997-2014(44645)

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

Magistrado ponente  

AP5997-2014  

Radicación n° 44645  

(Aprobado Acta No. 321)  

          Bogotá,   D.C.,  primero  (1º)  de  octubre  de  dos  mil  catorce  (2014)   

ASUNTO  

          Se  pronuncia  la  Sala  en  torno  al impedimento presentado por el  doctor  Jaime  Enrique  Bernal  Ladino, Juez de Ejecución de Penas y Medidas de  Seguridad  de  Arauca,  para  conocer  de  la  solicitud  de  redención de pena  formulada   por   el  sentenciado  Juan  Carlos  Enaos  Naranjo y la petición de prisión domiciliara elevada  por  Isabel Jaimes Camargo, el  cual no le fue aceptado por su homólogo de Pamplona.   

ANTECEDENTES  

Como  consecuencia  de  la  aprobación  del  preacuerdo  celebrado  entre la Fiscalía y Juan Carlos  Enaos  Naranjo e Isabel Jaimes  Camargo, el 20 de febrero de 2014 el Juzgado Penal del  Circuito  de  Descongestión  de  Saravena  (Arauca),  a  cargo del doctor Jaime  Enrique  Bernal  Ladino,  les impuso la pena principal de 48 meses de prisión y  multa  de  66.66  salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes en calidad de  coautores   del  delito  de  Rebelión,  a  quienes  les  negó  la  suspensión  condicional de la ejecución de la pena y la prisión domiciliaria.   

En  firme  la  sentencia,  la  vigilancia del  cumplimiento  de  la  misma le correspondió al Juzgado de Ejecución de Penas y  Medidas  de  Seguridad  de  Arauca, a donde por cambio de su titular, arribó el  doctor  Jaime  Enrique Bernal Ladino, quien el 3 de julio de 2014, manifestó su  impedimento  para conocer de la solicitud de redención de pena formulada por el  sentenciado   Juan  Carlos  Enaos  Naranjo  y  la  petición  de prisión domiciliara elevada por Isabel   Jaimes   Camargo,   por   cuanto  consideró  que  se  encontraba  incurso en la causal impediente contenida en el  numeral  6º del artículo 56 de la Ley 906 de 2004, concretamente la relativa a  que  “…el funcionario haya  dictado    la    providencia    de    cuya    revisión   se   trata…”,  señalando  al  efecto  que en su  condición  de  Juez  Penal del Circuito de Descongestión de Saravena (Arauca),  profirió   la   condena   contra  Juan  Carlos  Enaos  Naranjo   e  Isabel  Jaimes  Camargo,   por  lo  cual  dispuso  el  envío  de  la  actuación  a  su  homólogo de Pamplona, al no existir otro juzgado de la misma  categoría en su distrito judicial y ser el más cercano.   

El  1  de  septiembre  de  2014,  el Juez de  Ejecución   de  Penas  y  Medidas  de  Seguridad  de  Pamplona  no  aceptó  el  impedimento   expresado   por  el  doctor  Jaime  Enrique  Bernal  Ladino,  tras  considerar  que  el artículo 478 de la Ley 906 de 2004 consagra una competencia  especial  para el juez que profirió la condena en primera o única instancia, a  quien  se  le asigna el conocimiento de las apelaciones sobre las decisiones que  adopte  el  juez  de ejecución de penas y medidas de seguridad en relación con  los mecanismos sustitutivos de la pena privativa de la libertad.   

Adicionalmente,  recordó  que en el Acuerdo  054  de 1994 de la Sala Administrativa del Consejo Superior de la Judicatura, se  indicó  que  en  los sitios donde no existieran jueces de ejecución de penas y  medidas  de seguridad, continuaría aplicándose lo dispuesto en el artículo 15  transitorio  del Decreto 2700 de 1991, es decir, que el juez que hubiese dictado  la  sentencia  debía  seguir  vigilando  el  cumplimiento de la pena, norma que  después  fue  reeditada  por  el  parágrafo  del artículo 79 de la Ley 600 de  2000,  como  lo  interpretó  esta  Corporación, cuya utilización procede aún  para  los  casos  tramitados bajo la Ley 906 de 2004 (CSJ AP, 28 Jul. 2011, Rad.  37041).   

Luego citó criterio de autoridad (CSJ AP, 28  Nov.  2007,  Rad.28850)  en  el  cual  se  expresó,  en relación con la causal  impeditiva  prevista  en  el  numeral 6º, que el hecho de proferir la sentencia  per  se  no  deriva  en  la  separación  del asunto por parte del mismo funcionario que luego le corresponde  conocer  de  la vigilancia del cumplimiento de la sentencia, si el tema que debe  resolver  no  se  trató  en el fallo, pues, de ser así, sí concurre la causal  anotada,  conforme  también  lo  concluyó la Corte (CSJ AP, 17 Oct. 2010, Rad.  33525).   

En   esa   medida,   dispuso  remitir  las  diligencias a la Corte para que de plano dirima el impedimento.   

CONSIDERACIONES  DE LA SALA  

1.            Sea  lo  primero precisar que la Sala de  Casación  Penal  de la Corte Suprema de Justicia es competente para resolver de  plano  el  asunto  sometido  a  su  consideración, conforme a lo previsto en el  artículo  57  de  la  Ley  906  de 2004, modificado por el 82 de la Ley 1395 de  2010.   

2.            Ahora bien, es necesario señalar que los  motivos  específicos  constitutivos de impedimento o recusación se estatuyeron  en  desarrollo  del  principio  de  imparcialidad,  con  el fin de garantizar al  conglomerado  social que el funcionario judicial llamado a resolver el conflicto  jurídico   sea   ajeno   a   cualquier   interés   distinto  al  de  la  recta  administración de justicia.   

De esta manera, el principio de imparcialidad  se  eleva  a  la  categoría  de  elemento esencial para preservar el derecho al  debido  proceso  y  se  constituye  en  herramienta idónea para salvaguardar la  confianza  en  el  Estado  de  Derecho  a  través  de  decisiones  que gocen de  credibilidad   social   y  legitimidad  democrática,  garantizando  a las partes y a la comunidad en general, la transparencia y rigor  que     orienta    la    tarea    de    administrar    justicia,    regulación  que trasciende la normatividad interna, en la medida en  que  se  encuentra prevista en el artículo 10º de la Declaración Universal de  Derechos  Humanos,  así  como  en  el  artículo  14,  numeral  1°,  del Pacto  Internacional de Derechos Civiles y Políticos.   

Por   tal  motivo,  la  manifestación  de  impedimento  del  funcionario  judicial debe ser un acto unilateral, voluntario,  oficioso  y  obligatorio  ante la concurrencia de cualquiera de las causales que  de  modo  taxativo  contempla  la  ley, para negarse a conocer de un determinado  proceso  y,   por  lo  mismo, debe estar soportada dentro de los cauces del  postulado  de  la  buena fe que rige para todos los sujetos procesales y para el  funcionario  judicial,  pues  este  instituto  no  debe servir para entorpecer o  dilatar   el   transcurso   normal   del   proceso   penal  o  para  sustraerse,  indebidamente, de la obligación de decidir.   

En  tales  condiciones,  la  búsqueda de la  imparcialidad   judicial   no   es   un   concepto  que  pueda  confundirse  con  discrecionalidad,  ni mucho menos con arbitrariedad, pues por esa vía normativa  no  se  conceden  al  juez  facultades  abiertas  o  desbordadas  de actuación.   

3.             En   esta   oportunidad,  la  causal de impedimento invocada por el  Juez  de  Ejecución de Penas y Medidas de seguridad de Arauca está prevista en  el  numeral  6º  del  artículo  56  de  la  Ley 906 de 2004, en los siguientes  términos:   

“…Que   el  funcionario  haya  dictado  la providencia de cuya revisión se trata, o hubiere  participado  dentro  del  proceso,  o  sea  cónyuge  o  compañero o compañera  permanente  o  pariente  dentro  del  cuarto  grado de consanguinidad o civil, o  segundo   de   afinidad,   del   funcionario   que   dictó   la  providencia  a  revisar…”   

Se  observa que puntualmente el doctor Jaime  Enrique  Bernal  Ladino  expresa que su impedimento se circunscribe a la primera  de  las  hipótesis que plantea el numeral que se viene de transcribir, frente a  lo  cual  es  preciso  advertir  que  esta  Sala (CSJ AP, 9 May. 2011, 36363) ha  interpretado:   

“…La  causal  impeditiva  propuesta… es la consagrada en el numeral 6º del artículo 56 del  Código  de  Procedimiento  Penal,  esto es, por haber dictado la providencia de  cuya revisión se trata o haber participado dentro del proceso.   

En  torno  al  alcance  de  la  misma,  la  jurisprudencia  de la Corte ha señalado que no toda opinión anterior conduce a  marginar  al funcionario del conocimiento del proceso, sino solo aquel juicio de  valor  emitido,  siempre  y  cuando  recaiga  sobre  aspectos  trascendentales o  sustanciales.   

Tal  criterio se advierte en el razonamiento  consistente  en  que el ejercicio de las funciones asignadas por la ley no puede  al   mismo   tiempo   configurar   circunstancia  que  impida  luego  asumir  el  conocimiento del asunto.   

(…)  

          Posición   que   fue   reiterada  con  posterioridad,  al  precisar  que:   

         

“De  manera pues que no cualquier opinión  tiene  la  virtualidad  de  separar  al  juez del conocimiento del asunto, sólo  alcanzará  esa fuerza aquella que por su entidad y naturaleza pueda comprometer  la  imparcialidad  y  ponderación  del  funcionario,  por constituir un acto de  prejuzgamiento   sobre   el   hecho   que   le  corresponde  decidir…”.1   

4.            En  el presente asunto se observa que al  doctor  Bernal Ladino, en su condición de Juez de Ejecución de Penas y Medidas  de  Seguridad  de  Arauca, le corresponde resolver lo atinente a la solicitud de  redención  de  pena  y  la  eventual  concesión  de  la prisión domiciliaria,  aspecto   que  en  manera  alguna  fue  objeto  de  análisis  por  el  referido  funcionario  al  momento  de  emitir  la  sentencia  en  contra  de Juan  Carlos  Enaos  Naranjo e Isabel Jaimes Camargo.   

En  tales condiciones, surge evidente que en  modo  alguno  el  funcionario, al proferir el fallo condenatorio, se refirió al  aspecto  ahora  sometido  a  su  consideración  y  por  ende  es  claro  que no  comprometió su criterio sobre ese tema.   

En  esa  medida, le asiste razón al Juez de  Ejecución  de  Penas  y  Medidas  de  Seguridad  de  Pamplona  al no aceptar el  impedimento  de  su  homólogo  de Arauca, el cual a su vez recordó el criterio  expuesto  por  esta  Sala (CSJ AP, 28 Nov. 2007, Rad. 28850) frente a un caso en  el  que  se  recoge  un  supuesto  fáctico semejante al que aquí se ventila e,  igualmente, se arriba a la misma conclusión.   

5.             Así  las  cosas,  se  impone  declarar  infundado  el  impedimento  manifestado  por  el  Juez  de Ejecución de Penas y  Medidas  de seguridad de Arauca, de acuerdo con el motivo impediente invocado, a  quien se le remitirá la actuación.   

En  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:  

1.   DECLARAR  infundado  el impedimento manifestado por el doctor Jaime Enrique Bernal Ladino,  Juez  de  Ejecución  de Penas y Medidas de seguridad de Arauca, para conocer de  la  solicitud  de  redención  de pena formulada por el sentenciado Juan  Carlos  Enaos  Naranjo y la petición  de  prisión  domiciliara  elevada  por  Isabel Jaimes  Camargo.   

2.             REMITIR  la  actuación  al  Juzgado  de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de Arauca  para lo de su cargo.   

3.  Por Secretaría  de  la  Sala,  envíese copia de esta decisión al Juez de Ejecución de Penas y  Medidas de Seguridad de Pamplona, para su conocimiento.   

4.             ADVERTIR  que  contra la presente determinación no procede ningún recurso.   

Comuníquese y cúmplase  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ M.  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUELLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria    

1  “Auto   20   de   octubre   de   1992,   radicado  7899.”     

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