AP508-2016(45296)

2016

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

MAGISTRADA PONENTE  

AP508-2016  

Radicación No.: 45.296  

Acta No. 28  

Bogotá D.C., cuatro (4) de febrero de dos mil  dieciséis (2016).   

VISTOS  

Se  pronuncia  la  Sala  sobre  la demanda de  revisión  presentada  por  el  Procurador Tercero Judicial II Penal de Bogotá,  contra  la  decisión  proferida  por  la  Sala  Penal  del Tribunal Superior de  Bogotá,  que confirmó la sentencia dictada por el Juzgado Dieciséis Penal del  Circuito   de  esta  capital,  mediante  la  cual  se  condenó  a  HÉCTOR  ARNULFO  MORENO  HERNÁNDEZ  a la  pena   de  30  meses  de  prisión  por  la  comisión  del  punible  de  estafa  agravada1.  Propuesto  el  recurso  extraordinario  de  casación  contra  la  determinación  del  Ad  Quem,  la Sala inadmitió el respectivo libelo el 10 de  julio de 2013.   

HECHOS  

          Fueron   sintetizados   por  esta  Corporación  en  la  providencia  mediante  la  cual  inadmitió  la  demanda  de  casación,  de la manera como a  continuación se señala:   

1. La Cooperativa  Nacional  de  Integración Comunitaria Ltda. (en adelante, CONALCOOP) expidió a  nombre  del  presidente  del  Consejo  de  Administración  de esa entidad, Aris  Guillermo  Gómez  Méndez,  el  Certificado  de  Depósito  a Término Fijo (en  adelante,    CDT)    número    101,    por    la   suma   de   $250’000.000,   con  el  fin  de  que  lo  empleara   como  garantía  para  adquirir  inmuebles  a  favor  de  la  persona  jurídica.   

No  obstante, Aris Guillermo Gómez Méndez  se  compró  para  sí mismo una finca en Santa Marta, en la cual figuraba Jaime  Alexánder  Rendón  Chía  como  propietario. A modo de pago, Gómez Méndez le  transfirió  el  CDT  101 a Antonio José Cardona Sierra, persona que al parecer  era el verdadero dueño del predio.   

Antonio José Cardona Sierra, por su parte,  le  entregó en una negociación el CDT 101 a HÉCTOR ARNULFO MORENO HERNÁNDEZ.  Este  último  se  reunió  con  Aris Guillermo Gómez Méndez, así como con el  abogado  Gilberto  Cortés Ortega, y el 2 de octubre de 1997 lograron fraccionar  el     CDT     101    en    dos:    el    CDT    142,    por    $155’000.000,  que quedó a nombre de Aris  Guillermo    Gómez    Méndez;    y    el    CDT   138,   por   $95’000.000,   a   nombre   de   Aníbal  Callejas.   

Aníbal  Callejas  era  un  comerciante que  adelantaba  contra  HÉCTOR  ARNULFO MORENO HERNÁNDEZ y otras dos personas tres  procesos  civiles ejecutivos de mayor cuantía, en los cuales estaban embargados  diversos  bienes.  El 14 de diciembre de 1997, en la Notaría 51 del Círculo de  Bogotá,  Aníbal  Callejas  acordó  con  MORENO  HERNÁNDEZ  desistir de tales  procesos  a  cambio de aceptar como pago el CDT 138, que se le haría efectivo a  su fecha de vencimiento, es decir, el 2 de octubre de 1998.   

El   CDT  138,  sin  embargo,  no  estaba  respaldado  por  suma  alguna  que  hubiera  ingresado a las arcas de CONALCOOP,  entidad  que  estaba  en  quiebra  y  tenía completa iliquidez. Por tal motivo,  Aníbal  Callejas  sufrió un daño en su patrimonio económico cuando, el 15 de  enero  de 1998, dispuso finalizar los procesos ejecutivos, a la vez que levantar  las  medidas cautelares, sin que eventualmente pudiera hacer efectiva la entrega  del depósito.   

ANTECEDENTES PROCESALES  

          Por  los  hechos  descritos,  la  Fiscalía  General  de  la Nación  ordenó  la  apertura formal del proceso y vinculó mediante indagatoria a Jaime  Alexander  Rendón Chía, Gilberto Cortés Ortega, Aris Guillermo Gómez Méndez  y HÉCTOR ARNULFO MORENO HERNÁNDEZ.   

          El  30  de  diciembre  de 2004, se calificó el mérito del sumario,  acusándolos  como  coautores  del  delito de estafa agravada (por la cuantía),  conforme  a  lo previsto en los artículos 356 y 372 numeral uno del Decreto Ley  100 de 1980, anterior Código Penal.   

          Impugnada  esa resolución, se declaró la ruptura procesal respecto  de  Aris  Guillermo Gómez Méndez, y en lo que atañe a Jaime Alexander Rendón  Chía,  Gilberto  Cortés  Ortega  y  HÉCTOR  ARNULFO  MORENO  HERNÁNDEZ,  se  confirmó la decisión por la  Fiscalía  Delegada  ante  el  Tribunal de Bogotá mediante providencia del 5 de  marzo de 2007.   

          El  conocimiento  del  proceso  correspondió  al Juzgado Dieciséis  Penal  del  Circuito  de  Bogotá,  despacho en el cual ya se había condenado a  Aris  Guillermo  Gómez  Méndez, lo que provocó que el 4 de noviembre de 2009,  el  defensor  de  Gilberto  Cortés Ortega recusara a ese funcionario, petición  despachada  de  manera desfavorable por el Tribunal Superior de Bogotá el 16 de  marzo de 2010.   

          Una  vez  agotada la audiencia de juzgamiento, el 7 de septiembre de  2011  ese  despacho  absolvió de los cargos a Jaime Alexander Rendón Chía y a  Gilberto  Cortés  Ortega,  al  no encontrar demostrada su participación en los  hechos  investigados.  Por  su parte, a HÉCTOR ARNULFO  MORENO  HERNÁNDEZ  lo condenó por el delito imputado,  a  30  meses de prisión, al mismo término de inhabilitación para el ejercicio  de  derechos  y  funciones públicas, y al pago de la suma de $400.000 de multa.   

          Apelada    la   providencia   por   la   defensa   de   MORENO  HERNÁNDEZ,  fue  confirmada en su  totalidad  por  la Sala Penal del Tribunal Superior de Bogotá el 11 de enero de  2013.   

          Propuesto   el   recurso   extraordinario  de  casación  contra  la  decisión  de  segundo  nivel, la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de  Justicia,  mediante  providencia del 10 de julio de 2013, resolvió inadmitir el  libelo.   

LA DEMANDA DE REVISIÓN  

Luego de hacer un recuento de los hechos y de  la  actuación  procesal,  el  Procurador  Tercero Judicial II Penal de Bogotá,  demanda  las  sentencias  mediante  las  cuales HÉCTOR  ARNULFO  MORENO  HERNÁNDEZ fue condenado a la pena de  treinta  (30)  meses  de  prisión,  al  amparo  de la  causal  segunda  del  artículo  220  de la Ley 600 de  2000.   

Concreta su cargo, en que tanto el Juzgado 16  Penal  del Circuito, como la Sala Penal del Tribunal Superior -ambos de Bogotá-  al  pronunciarse  sobre  la  prescripción de la acción penal solicitada por la  defensa  del  condenado,  determinaron  que  para  este caso el delito de estafa  agravada  consagra  una  pena  máxima  de  12 años2   

-aplicando  por  favorabilidad  la  Ley  599  de  2000-, lo que permite  establecer  que si la resolución de acusación quedó en firme el 5 de marzo de  2007,  el fenómeno prescriptivo en la etapa de juicio ocurrió el 5 de marzo de  2013.   

Resalta entonces, que para la fecha de 10 de  julio  de  2013,  en  la  cual  esta  Sala  inadmitió  la  demanda de Casación  propuesta   por  el  defensor  de  MORENO  HERNÁNDEZ,  la   acción   penal  ya  había  prescrito,  lo  que  conllevaba  declarar  la  cesación  de  procedimiento  por  prescripción de la  acción penal, nada de lo cual ocurrió.   

Por   lo   anterior   y   luego  de  citar  jurisprudencia  de  esta  Corporación  acerca de la forma de contabilizar dicho  término,  «…solicita  se declaren EXTINGUIDAS las  acciones  penal y civil por PRESCRIPCIÓN de las mismas en etapa de juicio, y de  contera  ordenen  la CESACIÓN DE TODO PROCEDIMIENTO ADELANTADO CONTRA EL SEÑOR  HECTOR      ARNULFO     MORENO     HERNÁNDEZ.»3   

Con  la  demanda  aportó  el poder especial  otorgado  por  el  Procurador  General de la Nación4   para   actuar  en  sede  de  revisión  y  además,  copia de las providencias de primera y segunda instancia  (con  constancia  de  ejecutoria  de  las  mismas)  y del auto que inadmitió la  demanda de casación.   

CONSIDERACIONES  

1.  La  Sala  de  Casación  Penal  de  la Corte Suprema de Justicia es competente para conocer de  la  presente  demanda  de  revisión,  de  conformidad  con lo establecido en el  numeral  2º  del  artículo  75  de la Ley 600 de 2000, por impetrarse la misma  contra  la sentencia dictada por la Sala Penal del Tribunal Superior de Bogotá,  que  confirmó  la  dictada por el Juzgado Dieciséis Penal del Circuito de esta  capital   

2.   Sobre  la  legitimidad   del   Ministerio   Público   para   acudir   a   la   acción  de  revisión   

De  conformidad  con  lo  dispuesto  en  el  artículo  221 de la Ley 600 de 2000, la acción de revisión puede «ser  promovida  por  cualquiera de los  sujetos  procesales  que  tengan  interés  jurídico  y  hayan  sido legalmente  reconocidos      dentro      de     la     actuación     procesal».   

Bajo  tal  premisa,  no  se  advierte que el  representante  del  Ministerio  Público que promueve la acción, actuara dentro  del   proceso   que   se   adelantó   contra   MORENO  HERNÁNDEZ,  sin  embargo,  de  manera  pacífica  ha  sostenido          esta         Corporación5, que su la legitimidad deviene  de  las  facultades  constitucionales que se le asignan al Procurador General de  la   Nación  y  que  se  encuentran  contenidas  en  el  artículo  277  de  la  Constitución6,  las  cuales fueron encomendadas al Procurador Tercero Judicial II  Penal  de  Bogotá,  mediante  comisión  del  21  de  enero de 20157.   

En   tales   condiciones,   el  Procurador  accionante     está     legitimado    para    interponer    la    demanda    de  revisión.   

3.  Dado  que  la  acción  de  revisión  busca  derruir  la intangibilidad de la cosa juzgada, es  preciso  cumplir  los  requisitos  formales  para  la presentación de la misma,  reglados  en  el  artículo  222  de  la  Ley  600 de 2000, dentro de los que se  cuentan:  la  determinación  de  la  actuación  procesal  frente  a la cual se  demanda  la revisión; «la causal que se invoca y los  fundamentos  de  hecho  y  de derecho en que se apoya la solicitud»;  las  evidencias  que se aportan como sustento de la petición; y,  las  copias  de  las decisiones «de única, primera y  segunda  instancia y constancias de ejecutoria, según el caso, proferidas en la  actuación cuya revisión se demanda».   

4.  Ahora bien, de  conformidad  con lo dispuesto en el numeral 2º del artículo 220 del Código de  Procedimiento    Penal,   la   acción   de   revisión   procede   «[c]uando  se hubiere dictado sentencia  condenatoria  o  que  imponga  medida  de  seguridad,  en  proceso que no podía iniciarse o proseguirse por  prescripción  de  la acción, por falta de querella o  petición  válidamente  formulada, o por cualquier otra causal de extinción de  la       acción       penal».      (Negrillas de la Corte).   

Así, al amparo de la disposición transcrita  es  posible  remover  la  presunción  de  la  cosa  juzgada que recae sobre las  decisiones  controvertidas,  siempre y cuando se acredite que éstas se dictaron  cuando   la  acción  penal  ya  estaba  prescrita.   Para  ello,  debe  el  demandante  aportar  la  información  a  través  de  la  cual  se verifique la  materialización  de  la  causal propuesta, pues, de no cumplir con dicha carga,  la  precariedad  demostrativa de la irregularidad denunciada, a la postre, torna  el cargo carente de la idoneidad necesaria para su admisión.   

5.  Pues bien, examinada la demanda presentada por el  libelista,  es  claro  que  se acató el  deber  de  enunciar  los fallos reprobados y el punible por el que fue condenado  MORENO  HERNÁNDEZ,  así como el de  aportar  copia  de  las  sentencias  de  primera  y  segunda  instancias y de la  providencia  que  inadmitió  el  libelo  casacional formulado contra ésta. Sin  embargo,  no  acredita  la causal que invoca, porque es evidente el yerro en que  incurrió  al  analizar  el momento a partir del cual operó la prescripción de  la  acción  penal,  lo  que  da  al  traste  con  su pretensión, pues, como se  explicará  a  continuación,  es claro que ese fenómeno no se consolidó en el  caso  demandado,  contrario  a lo afirmado por el Procurador Tercero Judicial II  Penal de Bogotá.   

6.  En efecto, tal  como  lo  reconoce el libelista y se afirmó en las sentencias de instancia, los  hechos  materia  de  juzgamiento  se  remontan  al  año 1997, sin embargo, como  postula  el  accionante  que  el fenómeno prescriptivo ocurrió en la etapa del  juicio,  debe  tenerse  en  cuenta el artículo 86 del Código Penal (Ley 599 de  2000),  -aplicable a este asunto sin la modificación  introducida  con la Ley 890 de 2004-, el cual establece  que  el lapso se interrumpe con la ejecutoria de la resolución de acusación y,  producida  ésta,  comienza  a  correr de nuevo por un término igual a la mitad  del     señalado     en     el     citado     artículo     83     –máximo      de      la      pena  fijada-,  sin  que  sea inferior a 5 ni superior de 10  años.   

La estafa agravada por la cual se condenó a  MORENO   HERNÁNDEZ  tiene  señalada  una  sanción  máxima  de  8  años  en el artículo 246 del Código  Penal,  la  cual  asciende  a  12  años  con  el  agravante  del  artículo 267  –cuantía-,  supuesto  en el cual en sede de juicio la acción penal prescribe  en 6 años (la mitad de 12).   

En  el  presente  caso,  la  resolución  de  acusación  quedó  ejecutoriada  el  5  de  marzo  de 2007, según consta en la  actuación,  de  donde  surge que el aparato jurisdiccional tenía hasta el 5 de  marzo  de  2013  para adoptar una decisión que pusiera fin al proceso, esto es,  el  máximo  permitido  en  este asunto es de 6 años, tiempo que, en principio,  debemos  señalar se superó, pues la providencia por medio de la cual esta Sala  inadmitió  la  demanda  de  Casación propuesta por el defensor de MORENO  HERNÁNDEZ,  es  de 10 de julio de  2013,  es  decir,  se  habría superado el término prescriptivo por 4 meses y 5  días, dándole provisionalmente la razón al demandante.   

Sin  embargo,  omitió el Procurador Tercero  Judicial  II  Penal  de Bogotá, considerar el artículo 108 de la de Ley 600 de  2000,  que  es idéntico en su redacción al que consagraba en el artículo 111,  el  Decreto–Ley  2700  de  1991-8, en los cuales claramente se dispone lo siguiente:   

ARTICULO     108.     SUSPENSION    DE    LA    ACTUACION  PROCESAL. Desde  cuando se presente la recusación o  se  manifieste  el  impedimento  del  funcionario judicial hasta que se resuelva  definitivamente, se suspenderá la actuación.   

La definición de la situación jurídica o  la  libertad  del  sindicado  será  resuelta  por  el  funcionario que tenga la  actuación en el momento en que se formule la solicitud.   

Cuando  la  recusación  propuesta  por  el  sindicado  o  su  defensor se declare infundada, no correrá la prescripción de  la    acción    entre   el   momento   de   la   petición   y   la   decisión  correspondiente.   

Entonces, no es posible ignorar que, conforme  se  extrae  de  la  providencia  que  inadmitió  el  recurso  extraordinario de  casación,   «…el  4  de  noviembre  de  2009,  el  defensor  de  GILBERTO  CORTÉS  ORTEGA  y  luego  los  defensores  de los otros  procesados  recusaron  al  funcionario  judicial  [Juzgado  Dieciséis Penal del  Circuito  de  Bogotá].  (…)  Mediante  providencia de 16 de marzo de 2010, el  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de  Bogotá  declaró infundada tal  recusación.»9.   

Así las cosas, el término de prescripción  de  la  acción  penal  seguida  en  contra  de  MORENO  HERNÁNDEZ,  dejó de correr por el lapso de 4 meses y  12  días, conforme lo dispone el artículo citado en precedencia, impidiendo la  configuración  del  fenómeno  prescriptivo, pues, si al límite temporal del 5  de  marzo de 2013 –posible  fecha  de prescripción-, le aumentamos el término que  permaneció  suspendido  el  proceso  por  causa  de  la  recusación  denegada,  encontramos  que  el  aparato jurisdiccional tenía hasta el 17 de julio de 2013  para  adoptar  una  decisión  que  pusiera  fin a la actuación, como en efecto  ocurrió,  dado  que,  se  reitera, esta Sala inadmitió la demanda de Casación  propuesta   por  el  defensor  de  MORENO  HERNÁNDEZ,  el 10 de julio de 2013.   

Sobre idéntico tema, plenamente aplicable a  este   asunto,  la  Sala  de  Casación  Penal  de  esta  Corporación  señaló  (AP3432-2014)     lo  siguiente:   

No  obstante, olvida el casacionista que el  artículo  108 de la Ley 600 de 2000, referido a la suspensión de la actuación  procesal dispone:   

“Desde cuando se presente la recusación o  se  manifieste  el  impedimento  del  funcionario judicial hasta que se resuelva  definitivamente, se suspenderá la actuación.   

“(…)”.  

“Cuando  la  recusación propuesta por el  sindicado  o  su  defensor se declare infundada, no correrá la prescripción de  la  acción  entre  el momento de la petición y la decisión correspondiente”  (subrayas fuera de texto).   

Entonces,  si  el  17  de  marzo de 2011 el  defensor  presentó  recusación  contra el funcionario de primer grado, el cual  no  la aceptó mediante proveído del 30 de mayo de la misma anualidad y ordenó  remitir  la  actuación al Tribunal para que se pronunciara sobre el particular,  Corporación  que  el  12  de  septiembre  siguiente  decidió  “no aceptar la  recusación  formulada”, conforme al precepto trascrito se tiene que del 17 de  marzo  al  12  de  septiembre  de  2011,  esto  es,  durante  cinco  (5) meses y  veintiséis  (26)  días  no  corrió el término de prescripción de la acción  penal.   

Si  como  ya  se  advirtió, el término de  prescripción  de  las  acciones  penales  derivadas  de  los  delitos objeto de  acusación  se habría cumplido el 3 de marzo de 2014, al descontar el tiempo de  cinco  (5)  meses  y  veintiséis  (26)  días  durante  el  cual no corrió tal  fenómeno   extintivo  de  la  acción  penal  se  tiene  que  los  punibles  de  usurpación  de  marcas y patentes, falsedad marcaria y receptación únicamente  prescribirían  hasta el 29 de agosto del año en curso, lapso que a la fecha de  esta providencia no se ha cumplido».   

7. Corolario de lo  anterior,  como la Sala encuentra que no le asiste razón al accionante y que la  causal  de  revisión  contenida en el numeral 2º del artículo 220 del Código  de  Procedimiento  Penal,  invocada como única en esta demanda, es abiertamente  infundada,  la  decisión  que se impone no puede ser distinta a la de inadmitir  la demanda.   

En  mérito  de lo expuesto, la CORTE   SUPREMA  DE  JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE:  

1.  INADMITIR  la  demanda  de  revisión presentada por el Procurador Tercero Judicial II Penal de  Bogotá  en  favor  del  condenado  de  HÉCTOR ARNULFO  MORENO HERNÁNDEZ.   

2.  Contra  esta  decisión procede el recurso de reposición.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

Magistrada  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

Magistrado  

EYDER PATIÑO CABRERA  

Magistrado  

DIEGO EUGENIO CORREDOR BELTRÁN  

Conjuez  

ALFONSO DAZA GONZÁLEZ  

Conjuez  

FABIO ESPITIA GARZÓN  

Conjuez  

ABEL DARÍO GONZÁLEZ SALAZAR  

Conjuez  

RAMIRO ALONSO MARÍN VÁSQUEZ  

Conjuez  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria   

    

1  Las                    providencias   de   primera  y  segunda  instancia  se  dictaron el 7  de    septiembre    de  2011    y  el  11  de  enero    de             2013,      respectivamente.   

2  Cfr.  Folio  5  Cdo.  Original.  Cita  el  demandante  providencia  de  3 de junio de 2009 «…por principio  de  favorabilidad  respecto  del  fenómeno  prescriptivo,  hacemos el análisis  tomando  como  base  la norma del Código Vigente, la cual consagra como pena de  dos  (2)  a  ocho  (8)  años  de prisión, sin embargo, en virtud del agravante  genérica  por  la cuantía, la pena definitiva tiene como puntos extremos de 32  a  144  meses de prisión. En ese sentido, el tiempo para la prescripción de la  acción  penal  respecto del delito de Estafa en el periodo de investigación es  de (12) años»   

3  Cfr. Folio 8 Cdo Original.   

4  En uso de las facultades que le confiere el artículo  277   de   la   Constitución   Política. Folio 11 Cdo Corte.   

5  En  ese   sentido,   cfr.   CSJ  SP13646  –  2014  y  CSJ  SP,  1º de noviembre de  2007, Rad. 26077.   

6  Artículo  277:  El  Procurador General de la Nación  ejercerá directamente las siguientes funciones:   

(…)  

2. Proteger los derechos humanos y asegurar  su efectividad, con el auxilio del Defensor del Pueblo.   

7  Cfr.  folio 11 del cuaderno  de la Corte.   

8  Inciso   final  declarado  EXEQUIBLE  por  la  Corte  Constitucional  mediante  Sentencia  C-657-96  del  28  de  noviembre  de  1996,  Magistrado   Ponente   Dr.   Fabio   Morón   Díaz.  «  La interrupción de la  prescripción  frente  a  la  recusación infundada propuesta por el sindicado o  por  su  defensor  busca corregir la conducta reprochable de quienes formulan la  recusación  guiados  únicamente por el afán de dilatar los procesos.  El  segmento  acusado  entonces,  contiene  una  pauta  de  coexistencia  entre  los  derechos  de  una  de  las  partes,  cuyo  ejercicio  serio  y  razonable  no se  cuestiona,  y los intereses del resto de los intervinientes y de la sociedad que  sufrirían  notoria  mengua  si  se  permitiera  el  ejercicio  desmedido  de la  recusación.   La  parte acusada del artículo 111, sirve a la finalidad de  mantener  el  equilibrio  en  las  relaciones  entre  las  partes  y  los demás  intervinientes   en   el   proceso   penal   y   los   intereses   sociales   en  juego».   

9  Cfr.  Folio  4  Providencia  de  la Sala de Casación  Penal de la Corte Suprema de Justicia, el 10 de julio de 2013.     

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