AP3389-2016(48168)

2016

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

Magistrado ponente  

AP3389-2016  

Radicación N° 48168  

Aprobado Acta No. 167  

          Bogotá,   D.C.,   uno   (1)   de   junio   de  dos  mil  dieciséis  (2016).   

ASUNTO  

Define  la  Corte  la  colisión  negativa de  competencia  suscitada  entre  los  Juzgados  Penal del Circuito Especializado y  Tercero  Penal  del  Circuito,  ambos  de  Sincelejo,  para  proferir  sentencia  anticipada   dentro   del   proceso   que   se  adelanta  a  JHON  JAIRO  LARIOS  RUIZ.   

ANTECEDENTES  

1. El 28 de julio de 2014, JHON JAIRO LARIOS  RUIZ,  a  fin de acogerse a sentencia anticipada, aceptó cargos como coautor de  los  delitos  de  desaparición  forzada agravada, de acuerdo con los artículos  165  y 166, numeral 8, del Código Penal y, homicidio agravado, conforme con los  artículos  103  y  104,  numerales  7 y 9 del mismo estatuto, formulados por la  Fiscalía  15  Especializada  de Montería, en razón de los hechos “iniciados  el  3 de abril de 2007, por haber sido la persona que  buscó,  esperó  hasta  que se alistara y se llevara a los señores CESAR DAVID  PERTUZ  y  GREGORIO  RAFAEL  CALI  CONTRERAS el día 3 de abril de 2007, quienes  después  de  varios  años  fueron  encontrados muertos en supuesto combate por  miembros  del  componente  Gaula  Ejército  Nacional que adelantó el día 4 de  abril  de 2007, día siguiente a su desaparición”1.   

2.  Asignado el proceso al Juzgado Penal del  Circuito  Especializado  de  Sincelejo,  por  auto  del 28 de marzo del presente  año,  rehusó  el conocimiento del asunto al considerar que, de acuerdo con los  hechos,  la  conducta  atribuida  al  encartado  se  ajustaba  no  al  delito de  homicidio  agravado  sino  homicidio en persona protegida, según lo explicó la  Corte  Suprema  de  Justicia  en  CSJ  AP,  28  Ago. 2013, Rad. 36460; luego, la  variación  de  la  calificación  jurídica,  impone  que  un Juzgado Penal del  Circuito de la ciudad conozca el proceso.   

Como soporte de ello citó el auto del 14 de  febrero  de 2002, radicado 18457, que indicó: «si el  juez,  antes de celebrar la audiencia preparatoria, al constatar su competencia,  encuentra  que  ha  habido  error en la calificación jurídica de la conducta y  ello  afecta  su  competencia,  la  que corresponde a un funcionario judicial de  igual  jerarquía  (por  ejemplo,  juez penal del circuito común frente al juez  penal  del  circuito  especializado)  o  de  mayor jerarquía (por ejemplo, juez  penal  municipal  frente  al juez penal del circuito) no es procedente modificar  la  calificación,  sino  que  se  debe plantear colisión de competencia, en la  forma previas en los artículos 401 y 402 del C. de P. Penal.»   

Por consiguiente, ordenó la remisión de las  diligencias  al  Juzgado Penal del Circuito de Sincelejo para lo de su cargo, al  tiempo que propuso, conflicto negativo de competencia.   

3.  El Juzgado Tercero Penal del Circuito de  Sincelejo,  por  su  parte,  en  proveído  del  27  de  abril,  no  aceptó  la  competencia, por cuanto:   

(i)  la  aceptación de cargos equivale a la  resolución  de  acusación,  por  consiguiente,  corresponde al juez competente  dictar  sentencia  de acuerdo con los hechos y circunstancias aceptados, siempre  y  cuando  no  se  hubiere  presentado  violación  de garantías fundamentales;   

(ii)  la  jurisprudencia ha sido pacifica en  decantar  la  inadmisibilidad de la variación jurídica en casos de aceptación  de  cargos  dado  su  carácter  intangible, salvo para beneficiar al procesado,  según  se  explicó  en  auto  del  29  de  febrero  de  2008,  radicado 29284;   

(iii)   al   haber  LARIOS  RUIZ  aceptado  responsabilidad  por  los  delitos de desaparición forzada agravada y homicidio  agravado,  conforme  con la tipificación de los artículos 165, 166, numeral 8,  103  y 104, numerales 7 y 9, del Código Penal, respectivamente, ese es el marco  jurídico  sobre  el  cual  versara  la sentencia anticipada y la competencia de  Juez  Especializado,  en  atención a lo dispuesto en el artículo 5 transitorio  de la Ley 600 de 2000;   

(iv)  no  se observa que la variación de la  conducta  en  los  términos  expuestos  por  el  Juzgado de origen favorezca al  encartado,  pues el punible descrito en el artículo 135, comporta una pena más  gravosa en su límite mínimo; y,   

(v) el marco normativo aludido por el Juzgado  colisionante  para  declinar  su  competencia corresponde a supuestos diversos a  los  que  acaecen  en  la  causa, pues hace referencia a la variación jurídica  provisional  cuando  se  encuentra en marcha la etapa de juzgamiento ordinaria y  se desarrolla audiencia preparatoria.   

CONSIDERACIONES  

1.  La  Sala  es  competente para dirimir el  asunto,  de  acuerdo  con  lo dispuesto en el inciso 2  del  artículo  18  transitorio  de  la  ley  600  de  2000.   

2.  La  colisión  de  competencia  es  el  mecanismo  que  fijó  el  legislador  para determinar, cuando existe discusión  entre   varios  jueces,  cuál  de  ellos  es  el  competente  para  conocer  de  determinados   hechos,   en   desarrollo   del   principio   de   legalidad  del  Juez.   

3. En el presente caso, el problema jurídico  a  resolver  radica  en  establecer  cuál  de las dos autoridades colisionantes  ostenta  la  competencia  para  conocer de la actuación donde JHON JAIRO LARIOS  RUIZ  aceptó  cargos  por  los  delitos  de  desaparición  forzada  agravada y  homicidio agravado a fin de acceder a sentencia anticipada.   

3.1.  El artículo 40 de la Ley 600 de 2000,  señala  que la sentencia anticipada es un mecanismo de terminación excepcional  del  proceso,  mediante  el  cual  el  procesado  de  manera libre, consciente y  debidamente  asesorada,  acepta su responsabilidad por los hechos endilgados por  el  ente investigador, a cambio de beneficios punitivos por colaboración con la  justicia. Así lo ha explicado esta Corporación:   

Se trata, en efecto, de un procedimiento de  terminación anormal del proceso, en el que el Estado  y  el  sujeto  pasivo  de  la  acción  penal  renuncian  a  su  ejercicio, tras  consensuar  en  que  los  medios  de  cognición  decantados  hasta  ese momento  procesal  son  suficientes  para  emitir  el  fallo de condena en su contra, sin  haber  sido  vencido  en  juicio,  renunciando  a  la  presunción  de  inocencia,  y  conforme  al  libre  y  voluntario ejercicio del  derecho  fundamental  de  defensa.  El  acto,  no obstante considerarse como una  forma  de  confesión  simple,  requiere  del control  judicial  sobre  su  legalidad,  la  comprobación  del delito y la plena prueba  sobre    la    responsabilidad    del   procesado.2  CSJ  SP,  20  Jun. 2012, Rad.  39084.   

De  igual  forma,  cuando se verifique en el  acta  de  allanamiento  a cargos que se ha consignado una errónea calificación  jurídica  de  la  conducta,  el  funcionario  judicial,  está  en  el deber de  rectificar  la  misma  y,  en caso de verse afectada la situación del procesado  con  ocasión  de  ello, procederse a la nulidad del acto, en acatamiento de los  principios de legalidad y congruencia.   

En  procesos  abreviados, como el que surge  con  ocasión  de  la  aceptación  de  cargos de la Ley 600 de 2000, el acta de  aceptación  de  los  mismos  se  asimila  en  sus  efectos  a la resolución de  acusación,  esto  implica  que el juez no simplemente se convierte en fallador,  sino  que  le asiste la obligación de velar por el cumplimiento de los derechos  y  garantías  de  todos  los  que  intervienen en el proceso judicial, así sea  sumario y breve.   

El  derecho  a  un debido proceso es uno de  ellos  y pertenece a la escala lógica, cronológica y teleológica de actos, no  solamente  fases  de  simple trámite, sino concatenados para lograr reconstruir  la  verdad  histórica  de  lo  acontecido  y  aplicar  adecuadamente el derecho  sustancial  respetando  las garantías fundamentales. Uno de los componentes del  debido  proceso  es el principio de congruencia, aquél que pregona, entre otras  cosas,  la  necesaria  correspondencia entre la realidad fáctica probada con la  adecuación  típica  del  comportamiento  punible,  conforme al marco normativo  señalado  por  el  legislador,  dentro  del cual se encuentra, además del tipo  penal  con  sus circunstancias de agravación y atenuación, la forma y grado de  autoría y participación que sea deducible.   

Entonces,  si  al realizarse el estudio del  caso  se  encuentran  defectos en los aspectos señalados, debe entrar el juez a  corregirlos,  preservando  la actuación a menos que en respeto del principio de  congruencia  deba  agravarse  la  situación  del  procesado,  en cuyo caso debe  acudir  al  remedio  extremo  de  la  nulidad,  en  orden a evitar la lesión al  derecho    a    la    defensa    del    procesado.3   

Luego,   sí  al   momento   de   verificar  la  legalidad  de  la  aceptación  de  cargos  se  advierte     que    la  calificación  jurídica de  la  conducta  encaja  en  otro tipo penal y con ello,  varía  la  competencia  del  funcionario  judicial,  acertada  aparece la determinación del Juez Penal del  Circuito     Especializado     de    remitir    la  actuación    al    funcionario    a   cuyo   cargo  estaría    asignado    y    en    caso    de    no  aceptación,  proponer  el  conflicto  negativo   de   competencias,   como  se  explicado  en  pretéritas  oportunidades:   

En  reiterada  jurisprudencia  la  Sala  ha  sostenido,   con   fundamento   en   el  artículo  402  del  estatuto  procesal  penal,   que  si  el  juez  a  quien  se  remita un proceso para la fase de  juzgamiento  evidencia  un  error en la calificación jurídica impartida por la  Fiscalía   que   conlleve   a   variar   la  competencia  de  la  jurisdicción  especializada  a  los juzgados penales del circuito, o viceversa, inmediatamente  debe  proponer  colisión  con  el  fin  de  que la Corte Suprema de Justicia la  dirima en caso de no ser aceptada por el destinatario.   

En  tal  caso, la Corte está facultada por  vía  de  excepción  para analizar lo concerniente a la calificación jurídica  provisional  de la conducta, sin que pueda inmiscuirse en la verificación de la  existencia  material del ilícito ni en la responsabilidad que le pueda caber al  procesado.   

Dichos  parámetros,  como  también  lo ha  venido  aceptando  la  Corte,  se aplican de igual manera a errores que pudieran  presentarse  en  el  acta de formulación y aceptación de cargos para sentencia  anticipada,  la  cual  equivale a la resolución de acusación. De vislumbrar el  funcionario  receptor  del  proceso  un yerro en la calificación jurídica, con  virtualidad  de producir un cambio de competencia, está en el deber de plantear  la colisión en los términos del citado precepto.   

Desde  luego,  conviene  reiterarlo una vez  más,  la  posible  variación  de  la  calificación  jurídica provisional que  sustenta  la  manifestación  de  incompetencia,  no  se  puede hacer desde otra  perspectiva  diferente  que  de la reconstrucción fáctica contenida en el acta  de formulación de cargos o en la resolución de acusación.   

De  lo  contrario,  el  juez  terminaría  asumiendo  una  labor  ajena a su función, propia de la Fiscalía General de la  Nación  como  ente  acusador,  con  el  pretexto  de la existencia de presuntos  errores  en  la calificación jurídica provisional.4   

          4.      Bajo      tal      panorama,  corresponde    entonces  resolver   el         problema        jurídico  planteado.   

          4.1.  Deprecó  el   Juzgado   Penal  del  Circuito  Especializado  que de acuerdo con los hechos  endilgados  en  el  acta  de aceptación de cargos, el  delito      relacionado      con     los     homicidios     de     César  David  Pertuz  y  Gregorio  Rafael  Cali  Contreras,  se  enmarca     en     el     tipo    penal   descrito  en  el  artículo                 1355     del    Código  Penal  y  no,  del  1036     y  1047,          numerales          78      y      99, por cuanto,  las      víctimas,  civiles, fueron abatidas el  4  de  abril  de  2007,  en  supuestos  combates  con  unidades    del    Gaula    del    Ejército    Nacional,   en   desarrollo   de   la   misión     “Temasis    17” antiextorsión.   

Lo           cual      se     traduce,    en    la    muerte   por    parte    de    militares,    de  civiles que no participaban directamente en  actos  de combate u hostilidades y  por    lo   tanto   estaban   protegidos   por   el   Derecho  Internacional  Humanitario;  conducta      que      según  lo  afirmó   el   Juzgado  proponente,    se   consolida   bajo   el  artículo  135 sustancial, como de  manera    pacífica    lo    ha   sostenido   esta  Colegiatura:   

De    otra    parte,    en    plurales  decisiones10  la  Corte  ha  establecido  como  regla interpretativa que en los  casos  de  los  denominados «falsos positivos», ominosa práctica desarrollada  por  efectivos  de  las Fuerzas Armadas que consiste en ejecutar civiles inermes  bajo  el ropaje de operaciones militares legítimas, haciéndolos aparecer luego  como  bajas  ocurridas  en  combate  con  grupos  ilegales,  situación  que fue  acreditada  en  grado  de  certeza  en el sub judice, eventos en los cuales «el  perpetrador  [ha  actuado]  en  desarrollo  o bajo la  apariencia    del   conflicto   armado»11  y  dicha  situación  ha  tenido  incidencia «sustancial en la  capacidad  del  perpetrador  para cometerlo, en su decisión de cometerlo, en la  manera  en que fue cometido o en el objetivo para el que se cometió»12  (subrayas fuera de texto),  permite  concluir  que  en este asunto es claro que la conducta del procesado se  adecua   al   supuesto   previsto   en  el  artículo  135  de  la  Ley  599  de  2000.13   

Y  la  cual  difiere del homicidio agravado,  enlistado   en  el  numeral  9º,  del  artículo  104  concordado  con  el  103  sustancial,  que sería de competencia de la Justicia especializada, como quiera  que  opera  cuando  el  homicidio  se materializa en personas internacionalmente  protegidas,  que  no  está  regulado  en  el  Título  II del Libro Segundo del  Código                    Penal14,  sin  que sea este el caso.   

Así las cosas,  no  cabe  duda  al  haberse  configurado  el  delito  de  homicidio  en  persona  protegida,    que   la  competencia  para avocar  del   trámite  es el Juzgado Penal del Circuito,  en  atención  a  lo normado en el artículo   77  de  la  Ley  600  de  2000,  esto es, de modo residual.   

En   tal   sentido,   se  ha  explicado:   

“El   juzgamiento  del   homicidio  agravado  por  las causales 8, 9 y 10 de la Ley 599 de 2000, está atribuido por  el  numeral 2º del artículo 5º transitorio de la Ley 600 de 2000 a los jueces  penales  del  circuito  especializados.   Entre  tanto,  el juzgamiento del  homicidio  de persona internacionalmente protegida, previsto en el artículo 135  de  la  Ley  599  de 2000, no tiene asignada una competencia específica, por lo  que  el  factor  residual lo coloca en cabeza del juez penal del circuito.    

“Y esto es así, porque el numeral 9º del  artículo  104  de  la  Ley 599 de 2000 solo agrava el homicidio de las personas  internacionalmente  protegidas, que no está regulado en el Título II del Libro  Segundo   del  Código  Penal.   De  suerte  que  si  de  acuerdo  con  las  consideraciones  de  la  Fiscalía,  el  asesinato de Pérez Anave, se cualifica  como  el de un integrante de la población civil, a la luz de lo determinado por  el  artículo 135.1 (que está ubicado en el Título II del Código Penal), esta  situación  escapa  a  la  competencia  asignada  al  Juzgado Penal del Circuito  Especializado. (…)   

‘3.   En  síntesis:   

‘3.1.   El  conocimiento  del  delito  de  homicidio  simple  y,  en  general, del homicidio  agravado, compete al juez penal del circuito.   

‘3.2.   El  homicidio  agravado  por  los  numerales 8 (realizado con fines terroristas o en  desarrollo    de    actividades    terroristas),    9   (respecto   de   persona  internacionalmente   protegida)  y  10  (en  relación  con  servidor  público,  periodista,  juez  de paz, dirigente sindical, político o religioso o en razón  de  ello)  del  artículo  104  del  Código  Penal,  compete  al juez penal del  circuito especializado.   

‘3.3.   El  conocimiento  del  delito  de  homicidio  perpetrado  contra  “persona protegida  conforme  a  los  Convenios  Internacionales  sobre  Derecho  Humanitario”,  con  ocasión  y  en  desarrollo  de  conflicto armado (artículo 135 Código Penal),  corresponde       al       juez       penal       del       circuito’”.15   

5. Bajo tales derroteros, al encontrarse que  el  tipo  penal que se constata con ocasión de los hechos endilgados en el acta  de  aceptación  de cargos es el de homicidio en persona protegida, es claro que  la  competencia  para  conocer del asunto radica en el Juzgado Tercero Penal del  Circuito  de  Sincelejo,  autoridad a la cual, igualmente le asiste tal facultad  en razón del delito de desaparición forzada agravada.   

En  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de  Justicia,  Sala  de  Casación Penal, administrando justicia en nombre de la  República y por autoridad de la Ley,   

RESUELVE  

1.   DIRIMIR  la  colisión  de competencia negativa asignando el conocimiento del proceso seguido  en  contra  de  JHON JAIRO LARIOS RUIZ, al Juzgado Tercero Penal del Circuito de  Sincelejo,   a   donde  se  remitirá  la  actuación  para  los  fines  legales  pertinentes.   

2.  COMUNICAR  la  determinación   adoptada   al  Juzgado  Penal  del  Circuito  Especializado  de  Sincelejo, para su información.   

Contra esta decisión no  procede recurso alguno.   

Comuníquese y Cúmplase  

GUSTAVO  ENRIQUE  MALO  FERNÁNDEZ   

JOSÉ FRANCISCO  ACUÑA VIZCAYA   

JOSÉ   LUIS  BARCELÓ           CAMACHO   

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

EUGENIO       FERNÁNDEZ CARLIER   

LUIS    ANTONIO    HERNÁNDEZ BARBOSA   

EYDER  PATIÑO  CABRERA   

PATRICIA    SALAZAR    CUÉLLAR   

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

Nubia   Yolanda  Nova  García   

Secretaria  

    

1 Folio  328, cuaderno No. 6   

2 Corte  Constitucional,       sentencia      C-1300 de 2001   

3 CSJ  AP, 23 Nov. 2011, Rad. 37322   

4 CSJ  AP,  12  Nov.  2003,  Rad.  21565. En similar sentido CSJ AP, 11 Feb. 2003, Rad.  20423 y AP, 26 Nov. 2002, Rad. 20027   

5  ARTICULO  135.  HOMICIDIO  EN  PERSONA  PROTEGIDA.  El  que,  con  ocasión y en  desarrollo  de  conflicto  armado,  ocasione  la  muerte  de  persona  protegida  conforme  a  los Convenios Internacionales sobre Derecho Humanitario ratificados  por  Colombia,  incurrirá  en  prisión  de treinta (30) a cuarenta (40) años,  multa  de  dos  mil  (2.000)  a  cinco  mil  (5.000)  salarios  mínimos legales  mensuales  vigentes, e inhabilitación para el ejercicio de derechos y funciones  públicas de quince (15) a veinte (20) años.   

PARAGRAFO.   Para  los  efectos  de  este  artículo  y  las  demás  normas  del presente título se entiende por personas  protegidas conforme al derecho internacional humanitario:   

1.   Los  integrantes  de  la  población  civil.   

(…)  

6  ARTICULO  103.  HOMICIDIO. El que matare a otro, incurrirá en prisión de trece  (13) a veinticinco (25) años.   

7  ARTICULO  104. CIRCUNSTANCIAS DE AGRAVACION. La pena será de veinticinco (25) a  cuarenta  (40)  años  de  prisión,  si  la  conducta  descrita en el artículo  anterior se cometiere:(…)   

8  7.  Colocando  a  la  víctima  en  situación  de  indefensión  o  inferioridad  o  aprovechándose de esta situación.   

9 9. En  persona  internacionalmente protegida diferente a las contempladas en el Título  II  de  éste  Libro  y agentes diplomáticos, de conformidad con los Tratados y  Convenios Internacionales ratificados por Colombia.   

10 CSJ  SP,  28  Ago.  2013,  Rad.  36460  y  CSJ  AP,  30  Abr. 2014, Rad. 43248; entre  otras.   

11  Tribunal  Penal  para  la  Antigua  Yugoslavia,  caso  del  Fiscal vs. Dragoljub  Kunarac  y  otros,  sentencia  de  la  sala  de  apelaciones  del 12 de junio de  2002.   

12  Tribunal   Penal   para   la   Antigua   Yugoslavia,   casos   de   Fiscal   vs.   Enver   Hadzihasanovic   y  Amir  Kubura,   sentencia   del   15   de   marzo   de   2006,  y  Fiscal  vs.  Sefer  Halilovic, sentencia  del 16 de noviembre de 2005.   

13 CSJ  AP 4483-2014   

14 CSJ  AP, 29 SEP. 2010, Rad. 34936   

15  Colisión  30743 del 2 de diciembre de 2008. Reiterada en 453648 del 25 de marzo  de 2015. y AP 2617-2015     

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