AP4279-2014(39138)

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

JOSÉ  LEONIDAS  BUSTOS  MARTÍNEZ   

Magistrado Ponente  

AP  4279-2014   

Radicación     No.     39138   

(Aprobado acta No.  243)   

Bogotá,  D. C., treinta de julio de dos mil  catorce.   

Se pronuncia la Corte sobre la admisibilidad  de     la     demanda     de     casación     presentada    por    la          defensora     de  la    acusada  LUZ     MIREYA    GUTIÉRREZ    MONROY.   

ANTECEDENTES  

1.-    Los  hechos,   a   que   se   contrae   la   actuación,  fueron reseñados  por  los  juzgadores    de    instancia    de    la    manera  siguiente:   

…El 25 de julio  de  2010  a  eso  de  las  03:00  horas,  la  central  de  radio  reportó a los  uniformados  de  servicio que a la altura de la Cra. 18 con Calle 53 Sur, había  una  riña  y  un  hombre  que tenía un arma de fuego en su poder razón por la  cual  una  patrulla  se  traslada  al  lugar  y  se  informó  por  parte  de la  ciudadanía  que el objeto bélico lo llevaba una mujer, que fue interceptada en  la  Cra.  18  A con calle 53 Sur, en vía pública que fue identificada como LUZ  MIREYA  GUTIÉRREZ  MONROY  y  entregó  voluntariamente  un  arma de fuego tipo  revólver,  marca Colt, calibre 38 de color plateado con cachas ortopédicas sin  No.  de serie y 3 cartuchos  que  llevaba  envuelta  en  una  chaqueta  negra,  sin  contar con la respectiva  autorización   legal,   hecho   que   motivó   la   captura  y  la  respectiva  judicialización del caso.   

2.-  El  26  de  julio de 2010 la Fiscalía  presentó  el  caso  ante el Juez 61 Penal Municipal con funciones de control de  garantías  de  Bogotá, en audiencias preliminares de legalización de captura,  formulación  de  la imputación en contra de la indiciada y solicitud de medida  de  aseguramiento.  La  imputación  se  efectuó por el delito de fabricación,  tráfico  y  porte  de armas o municiones, descrito y sancionado en el artículo  365  del  Código  Penal,  cuyos cargos fueron aceptados por la implicada con la  asistencia  y en presencia de su defensor, después de lo cual a solicitud de la  Fiscalía  se  le  impuso  de  medida de aseguramiento consistente en detención  preventiva.   

3.-  En  cumplimiento de lo dispuesto en el  artículo  293  del  estatuto  procesal  penal  (Ley  906  de 2004), el caso fue  llevado  ante  el  Juez  de  conocimiento  (Diecinueve  Penal  del  Circuito  de  Bogotá),  para  la  individualización  de  la  pena  y  el proferimiento de la  sentencia.   

En  audiencia celebrada el 6 de julio de de  2011,  dicha  autoridad  verificó  que la imputada aceptó los cargos de manera  libre,  consciente,  voluntaria,  sin  presión  ni  apremio de ninguna índole,  debidamente  informada,  asesorada  por  su defensor, y sin que se advirtiera la  violación  de  sus  derechos  fundamentales,  después  de  lo  cual aprobó el  allanamiento,  anunció  que  el fallo sería de carácter condenatorio, corrió  los  traslados  correspondientes  para la individualización de la pena y dictó  la  respectiva sentencia, en la cual condenó a la acusada LUZ MIREYA GUTIÉRREZ  MONROY  a la pena principal de 24 meses de prisión, así como a la accesoria de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  por  término  igual  al  de  la  pena  privativa de la libertad, al tiempo que no le  concedió  la suspensión condicional de la ejecución de la pena ni la prisión  domiciliaria,  a  consecuencia  de  hallarla  autora  penalmente responsable del  delito  de  fabricación,  tráfico  y porte de armas de fuego o municiones  (definido  por  el artículo 365, del Código Penal, modificado por el artículo  38 de la Ley 1142 de 2007).   

Con  respecto a los mecanismos sustitutivos  de la pena, advirtió el A quo:   

Atendiendo a los argumentos expuestos por el  señor  Fiscal  evidentemente  en  este  caso,  si  bien  la  señora LUZ MIREYA  GUTIÉRREZ  MONROY  se allanó a los cargos y evitó así un mayor desgaste a la  administración  de  justicia y con el aspecto objetivo de la pena a imponer que  no   supera   los   36   meses   de  prisión,  no  es  procedente  conceder  la  suspensión   condicional  de  la  ejecución  de  la  pena  y  la prisión  domiciliaria  toda  vez  que  dentro  de  los  5  años  anteriores, reporta una  sentencia  condenatoria  emitida  el  11  de  agosto  de  2006  por el juzgado 3  Municipal  de  Chía Cundinamarca, condenándola a 2 meses y 5 días de prisión  por  el  delito  de  HURTO CALIFICADO Y AGRAVADO; igualmente el Juzgado 11 Penal  Municipal  de  Conocimiento  de  Bogotá  la  condenó  a 28 meses y 24 días de  prisión  negándole la condena condicional y también la sentencia se profirió  por HURTO CALIFICADO Y AGRAVADO.   

Entonces en vista de estos antecedentes que  le  figuran  a la señora LUZ MIREYA GUTIÉRREZ MONROY no es procedente conceder  la   prisión   domiciliaria   ni   la   suspensión  de  la  ejecución  de  la  pena…   

Esta  determinación  fue  posteriormente  adicionada  el 11 de octubre de 2001, en el sentido de precisar que <<no   es   procedente   la  suspensión  condicional  de  la  ejecución  de  la  pena por cuanto además, la defensa debe observar el aspecto  subjetivo  estipulado  en el Art. 63 del C.P.>>,  y,  en  este  caso,  se observa <<que la señora  LUZ  MIREYA  GUTIÉRREZ  MONROY  es  una  persona reincidente en la comisión de  conductas  punibles,  al  punto  en que del registro de antecedentes del DAS, se  extracta  que  en  su contra fueron emitidas dos sentencias condenatorias por el  punible  de  HURTO  CALIFICADO  Y  AGRAVADO,  de  manera  que  sus  antecedentes  personales  y sociales, aunado a la modalidad en que se desarrolló la conducta,  cuando  en  medio  de  una  riña la condenada envolvió en una chaqueta el arma  incautada,  son  razones suficientes que impiden concederle este subrogado penal  haciéndose  necesario  que  la  señora  GUTIÉRREZ  MONROY  cumpla  la pena en  establecimiento carcelario>>.   

      

4.-  Contra este fallo la defensa recurrió  en  apelación  y el Tribunal, mediante el suyo de 22 de marzo de 2012, decidió  impartirle íntegra confirmación.   

5.-  Respecto  de  la  sentencia  de  segunda  instancia,      la  defensora  de               la          procesada  LUZ MIREYA  GUTIÉRREZ         MONROY,        oportunamente   interpuso   recurso  extraordinario  de  casación,  mediante   la   presentación   de   la   correspondiente   demanda  sobre  cuya  admisibilidad se pronuncia la  Corte.   

LA DEMANDA  

Después de resumir los hechos e identificar  las   partes   intervinientes   en   el  trámite  y  la  sentencia  materia  de  impugnación,  así  como  de  hacer  un relato de lo actuado en las instancias,  con    apoyo    en    la    causal    primera  de  casación,  un cargo      postula     la recurrente contra la sentencia del Tribunal.   

Denuncia   que  en  el  presente  caso  se  presentó la interpretación  errónea  del  parágrafo  del  artículo 68 A del  Código    Penal,    que    fue    adicionado  por la Ley 1142 de 2007, toda vez  que  en  el numeral 5 de la parte motiva del fallo de  segunda   instancia,   el   Tribunal   realiza   su  exposición  únicamente  en  lo  atinente  a  la  exclusión  de  beneficios al  sostener  que la disposición en comento no contiene un mandato positivo para el  funcionario   judicial   a   efecto   de   que   deba  conceder  los  subrogados  penales,   sino   que  establece  que  no  serán  beneficiados  de tales mecanismos quienes hayan sido  condenados   por   delito   doloso  o  preterintencional  dentro  de  los  cinco  años   y  que  la  norma  no  excluye  el  estudio  correspondiente  para la concesión de cada uno de dichos institutos.   

Indica   que   el  Tribunal  realizó  su  exposición  omitiendo  el  parágrafo  del  mencionado artículo, razón por la  cual    considera    que    en   el   fallo   se   incurrió   en   <<interpretación errónea de la  norma>>,  toda vez  que  <<interpretó  mal  la  disposición  que  sí  era  aplicable, es decir él debió haber hecho  referencia  era  al parágrafo  del artículo 68  A  del  Código  Penal  en  el  parágrafo que precisamente concede beneficios a  quienes  se  allanan a los cargos desde la audiencia preliminar como ocurrió en  este  caso concreto que a mi defendida LUZ MIREYA GUTIÉRREZ MONROY, aceptó los  cargos  de  porte  ilegal  de  armas  de fuego de defensa personal en su primera  audiencia  ante  el Juez con funciones de control de garantías, desde luego sin  valoración           del          factor          subjetivo>>.      

Con  fundamento  en lo expuesto, estima que  los   juzgadores   de   instancia   interpretaron   indebidamente   la   aludida  disposición,  <<al  darle  un  alcance que no  tenía>>,  por  lo  cual  solicita  a la Corte  casar  la  sentencia  recurrida  “y  en su defecto  concederle    la    suspensión    condicional    de   la   ejecución   de   la  pena>.   

SE CONSIDERA  

1.- Tal como ha sido repetidamente dicho por  la  Corte  CSJ AP, 5 Dic  2007,  Rad. 28653, en esta  ocasión  resulta pertinente reiterar que la casación no es instancia adicional  a  las  ordinarias  del  trámite,  y  por lo mismo no ha sido concebida como un  instrumento  que  permita  la  continuación  del  debate  fáctico  y jurídico  llevado  a  cabo  en un proceso ya culminado, sino que, por su propia naturaleza  corresponde  a  una  sede  única  que parte del supuesto de la terminación del  juicio   con   el   proferimiento  de  la  sentencia  de  segunda  instancia  y,  además,   que  ésta no solamente es acertada sino legal, por ajustarse en  un   todo   al   ordenamiento   jurídico,   cuya   desvirtuación   compete  al  demandante.   

De  conformidad  con  la  ley  procesal  penal, dicho propósito sólo  puede  lograrse  mediante  la presentación de una demanda escrita, en la que se  identifique  la  sentencia  recurrida, se acrediten la legitimidad y el interés  para  recurrir,  se expresen con claridad y precisión los fundamentos fácticos  y  jurídicos  de  la  pretensión, y se demuestre la objetiva configuración de  uno  o varios de los motivos de casación taxativamente previstos por el Código  de Procedimiento Penal.   

Acorde  con  los  principios  que  rigen la  utilización  del  instrumento extraordinario de impugnación, en el libelo debe  demostrarse  igualmente, la necesaria intervención de la Corte para cumplir, en  el  caso  concreto,  uno o más de los fines propios del recurso extraordinario,  los  cuales aparecen previstos por el artículo 180 del Código de Procedimiento  Penal  de  2004.  De ninguna otra manera podrían ser entendidas las expresiones  contenidas  en  los   artículos  181  y  183 ejusdem, según las cuales la  casación   resulta   procedente   contra   sentencias   de   segunda  instancia  “cuando    afectan    derechos    o   garantías  fundamentales”  y  que  en  la  demanda  se  debe  señalar  “de manera precisa y concisa” las causales invocadas y sus fundamentos.   

En  esta  oportunidad  debe  insistirse  en  recalcar  que  en  el  sistema  procesal  de  que trata la Ley 906 de 2004 no se  libera  al demandante del deber de cumplir con unos mínimos requisitos de forma  y  contenido  que  le  permitan superar el necesario juicio de admisibilidad que  por  ley  compete  realizar  a la Corte. Tanto es esto, que el artículo 184 del  mencionado  estatuto la faculta para no admitir al trámite aquellas demandas en  las  cuales  se  establezca que el impugnante carece de interés, o cuando no se  señala  el  motivo  de  casación  en  que  apoya la pretensión desquiciatoria  contra  el  fallo  de  segunda  instancia,  o  cuando  en el escrito se dejan de  desarrollar  clara  y  precisamente  los  cargos  que  a  su  amparo  pretendió  formular,    <<o  cuando  de su contexto se advierta fundadamente que no se precisa del fallo para  cumplir     algunas     de     las     finalidades    del    recurso>>.   

Entre    los   mencionados   requisitos  establecidos  por  el  artículo 183 de la Ley 906 de 2004, con la modificación  introducida   por   el   artículo   98  de  la  Ley  1395  de  20101,   se  destaca  que  el  censor  tiene  el  deber de interponer el recurso dentro de la  oportunidad  legalmente  prevista,  esto  es  dentro de los 5 días siguientes a  última  notificación  de  la  sentencia  de segunda instancia proferida por el  Tribunal,  presentar  la  demanda  en  un   término posterior común de 30  días  y  la  carga  de  acreditar  la existencia de interés para acudir a sede  extraordinaria.   

El  demandante  tiene  por  deber señalar,  además,   con   absoluta   precisión  la  causal  o  causales  que  apoyan  su  pretensión;  enunciar,  desarrollar  y  sustentar  de manera clara y precisa el  cargo  o  cargos  que  a su amparo pretenda proponer y; demostrar con la nitidez  requerida,  que  la  intervención  de  la Corte en el asunto particular resulta  necesaria  para  cumplir  alguna  de  las  varias  finalidades previstas para el  recurso,  tales  como  la  efectividad  del  derecho material, el respeto de las  garantías  de  los intervinientes en el proceso, la reparación de los agravios  inferidos   a  éstos,  o  la  unificación  de  la  jurisprudencia.   

En   dicho   sentido  la  Sala  CSJ  AP,  9  Jun 2008, Rad. 29019 tiene  establecido que:   

“La   debida  sustentación  del  cargo  propuesto  implica  para  el  censor,  entre  otras exigencias, desarrollarlo en  forma  completa,  conforme  al  principio de sustentación suficiente, de suerte  que  la demanda se baste a sí misma para lograr la infirmación total o parcial  de  la  sentencia,  según  el  caso,  y  hacerlo  de manera clara y precisa, en  términos  tales  que  el  alcance de la impugnación surja nítido, para que el  juez   de   casación   pueda   dar   a   los   reproches   planteados  adecuada  respuesta.   

“También   es  exigencia  indeclinable  demostrar  que la intervención de la Corte es necesaria para la realización de  los  fines  de  la  casación,  lo  cual  significa  que  la demanda, además de  hallarse  adecuadamente  presentada y debidamente sustentada (idoneidad formal),  debe  ser fundada (idoneidad sustancial), es decir, estar razonablemente llamada  a   propiciar   la   infirmación   total  o  parcial  de  la  sentencia,  o  un  pronunciamiento unificador de la Corte sobre el tema debatido.   

“A   esta  conclusión  se  llega  tras  consultar  el  contenido del artículo 184 ejusdem, donde se incluye como causal  de  no selección de la demanda de casación, el que se advierta fundadamente de  su  contexto  que no se precisa del fallo para cumplir alguna de las finalidades  propias  del  recurso,  es  decir,  que  no  sea  necesario para materializar la  efectividad   del  derecho  material,  el  respeto  de  las  garantías  de  los  intervinientes  y  la  reparación de los agravios inferidos a éstos (artículo  180).   

A  más  de lo dicho, la Sala CSJ AP, 22 Jun  2006,  Rad. 25412 ha dejado  indicado:   

Supone  lo anterior que el demandante debe  encaminar  sus  esfuerzos a demostrar cómo con el trámite procesal o a través  del  fallo  se  afectaron  derechos  o garantías fundamentales para lo cual, en  consonancia  con  el  yerro  advertido, ha de servirse de la causal de casación  pertinente  señalándola  expresamente  e  indicando las razones que le asisten  para  estimar  que se encuentra estructurada, sin olvidar que debe indicar, así  sea  sucintamente,  cuál  de  los  fines  establecidos  para  la casación hace  necesaria  la  intervención  de  la  Corte  en  el particular asunto, según lo  previsto  en  el  artículo  180  de  esa  normatividad,  esto  es,  si  ella es  indispensable  para  la  efectividad  del  derecho  material,  el respeto de las  garantías  de  los  intervinientes, la reparación de los agravios sufridos por  éstos o la unificación de la jurisprudencia.   

Con  esos  propósitos,  resulta  de  suma  utilidad   que   el   actor   atienda   las  directrices  desarrolladas  por  la  jurisprudencia  sobre  la  forma  para abordar en esta sede el desarrollo de los  diferentes  motivos  de  casación  pautas que, bien está recordar, no pasan de  ser  un  conjunto  de  postulados  orientados  a  conseguir que el demandante se  sujete  a unos mínimos lógicos y de coherencia en la formulación y desarrollo  de sus reparos.   

Tales   directrices   tienden,  pues,  a  facilitar  la labor del demandante a fin de que resulten completos y entendibles  los  cargos  que  propone  contra el fallo de segundo grado, exigencia que sigue  vigente  pues  si  bien  en  la nueva lógica del recurso se habilita a la Corte  para  superar  los  defectos que el libelo ofrezca, esta última opción demanda  del  censor  un  esfuerzo  argumentativo  a  través  del  cual  demuestre ya el  probable  distanciamiento  entre  el fallo recurrido y la norma constitucional o  legal  que debió gobernarlo, ora la vulneración de garantías fundamentales de  los  intervinientes,  bien  el  tema  jurídico  que  por su relevancia deba ser  abordado   por   la   Sala   a   fin   de   procurar   el   desarrollo   de   la  jurisprudencia.   

Es  decir,  siempre será necesario que el  demandante  elabore  una  propuesta  coherente,  comprensible y convincente, por  cuyo  medio  pueda  concluirse  que  sí es indispensable la intervención de la  Corte  para  lograr  alguno  de los cometidos de la casación, de acuerdo con la  índole de la controversia planteada.   

2.-  Del  mismo  modo la Corte CSJ AP, 9 May  2007,  Rad.  27330  ha  dejado establecido que cuando la demanda de casación se  dirige    a    denunciar    que    el   Tribunal   incurrió   en   violación  directa  de  disposiciones de  derecho   sustancial,   por   falta   de  aplicación,  aplicación  indebida  o  interpretación  errónea,  compete  al  censor acoger los hechos y las pruebas,  tal  cual  fueron  declarados  aquellos  y  ponderadas éstas por el juzgador, y  presentar  su  disenso  en el ámbito del estricto raciocinio jurídico, pues si  la  discrepancia  es con la facticidad y los medios que la establecen, para ello  la  ley  tiene reservada la vía indirecta de violación, por errores de hecho o  de derecho en la apreciación de la prueba.   

En   tal  medida,  ha  señalado  que  la  aplicación  indebida  y la interpretación errónea de disposiciones de derecho  sustancial,  son sentidos distintos de violación a la ley, por ende, basados en  supuestos  diversos.   Conforme ha sido repetidamente dicho por la Sala, la  violación  directa de la ley sustancial puede llegar a presentarse por falta de  aplicación,  aplicación indebida, o interpretación errónea de un determinado  precepto,  acogiendo  de  esta manera el criterio de clasificación trimembre de  los  sentidos  de  la  violación,  que  reconoce  total  autonomía  al último  de ellos.   

Dentro  de  esta  categorización,  ha sido  entendido  que  la  falta  de  aplicación  de  normas  de derecho sustancial se  presenta  cuando  el  juzgador  deja  de  aplicar al caso la disposición que lo  rige;  la aplicación indebida tiene lugar cuando aduce una norma equivocada; y,  la  interpretación  errónea  consiste  en  el  desacierto  en  que  incurre el  fallador  cuando habiendo seleccionado adecuadamente la norma que regula el caso  sometido  a  su consideración, decide aplicarla, sólo que con un entendimiento  equivocado,   sea   rebasando,   menguando   o   desfigurando   su  contenido  o  alcance.   

De  esta  manera  resulta  claro  que  la  diferencia  de  las  dos  primeras hipótesis de error con la última, radica en  que  mientras  en  la  falta de aplicación y la aplicación indebida subyace un  error  en la selección del precepto, en la interpretación errónea el yerro es  sólo  de  hermenéutica, pues se parte del supuesto de que la norma aplicada es  la  correcta,  sólo que con un entendimiento que no es el que jurídicamente le  corresponde,  llevando  con  ello  a  hacerla  producir  por  exceso  o  defecto  consecuencias distintas de las que le corresponden.   

Para  efectos de precisar el concepto de la  violación,  resulta  intrascendente  la  motivación  que pudo haber llevado al  juzgador  a  la  transgresión  de  la disposición sustancial; lo que realmente  cuenta  es  la  decisión  que  adopte  en  relación con ella. En este orden de  ideas,  si  la  norma es aplicada debiendo no serlo o inaplicada debiendo serlo,  habrá  llanamente  aplicación  indebida  o  falta  de aplicación, según cada  caso,  independientemente  de que al error se haya llegado porque el juzgador se  equivoca sobre su existencia, validez, o alcance.    

En  síntesis,  si una determinada norma de  derecho  sustancial  ha  sido incorrectamente seleccionada, y este error ha sido  determinado  por  equivocaciones  del  Juez  en  la auscultación de su alcance,  habrá   aplicación   indebida   o  falta  de  aplicación,  pero  no  errónea  interpretación  del  precepto,  puesto  que  para  la  estructuración  de este  último  sentido  de la violación se requiere que la norma haya sido y deba ser  aplicada.   

En todo caso, la adecuada sustentación del  recurso,  sin  la  cual no es posible acceder a éste,  <<exige  que  el  demandante  demuestre  que el  juzgador  cometió un error al tomar la decisión, bien de juicio (in iudicando)  o  de  actividad  (in  procedendo),  para  cuyo  efecto no basta afirmar que una  determinada  infracción  se  cometió,  sino  que es necesario precisar en qué  consistió,  qué  repercusiones o implicaciones tuvo en la decisión recurrida,  qué  consecuencias desfavorables se derivaron de ella para la parte impugnante,  y  por  qué  la  intervención de la Corte es necesaria para el cumplimiento de  los  fines  del  recurso>> CSJ AP, 26 Sep 2007,  Rad.   28053.     

3.-  En  el  presente   evento,  la  demanda  presentada  por  la  defensora  de  la  acusada  LUZ    MIREYA    GUTIÉRREZ    MONROY,  prácticamente  incumple  todos  los  presupuestos  básicos  de  admisibilidad, tornando inexorable tener que disponer su rechazo.   

Si   bien   aduce   que  el  sentenciador  interpretó  erradamente  el  artículo 68 A del Código Penal, que se refiere a  los  casos en los cuales opera la exclusión de beneficios y subrogados penales,  en  realidad lo que sugiere es que en el fallo se dejó de aplicar el parágrafo  de   la   mencionada   disposición   que,  según  la  libelista,  <<precisamente  concede beneficios a quienes se allanan a los  cargos  desde  la audiencia preliminar>>, en una  mezcla  ininteligible  de conceptos e ideas pues de la argumentación que expone  no  se  desentraña  con  precisión   el verdadero sentido y alcance de su  reparo.   

No  toma  en  cuenta  que  cuando  en  sede  extraordinaria  se  propone  la  violación  directa  de  la  ley sustancial, el  demandante   tiene   por  deber  no  solamente  identificar  con  precisión  la  disposición  sustancial  sobre  la  cual  en su concepto recayó el desacierto,  sino  que  además, debe ser expresa en indicar el sentido de la violación y la  manera  como  ésta  encontró  materialización  en  el caso, para lo cual debe  presentar  una  argumentación  jurídica  clara,  completa y coherente, que dé  lugar  a identificar de manera inequívoca el alcance y sentido de su propuesta,  señalar  hasta dónde quiere llevar la discusión,  cuál  habría de  ser  la  interpretación  jurídica  correcta y cómo ésta, tendría la aptitud  para  solucionar  adecuadamente  el  caso  en  beneficio  de  los  intereses que  representa.           

Es   precisamente   en   razón  de  este  desconocimiento,  que  de  su  discurso  no  logra  saberse  si  lo que pretende  noticiar  es  que  en  el  caso  de su asistida pese a reunirse los presupuestos  normativamente  establecidos para la suspensión condicional de la ejecución de  la  pena  o para la prisión domiciliaria, los sentenciadores dejaron de aplicar  las  disposiciones  que  definen  estos  institutos,  o si dicho desacierto tuvo  lugar  porque  se  incurrió en errores de hecho o de derecho en la apreciación  de  las  pruebas  que acreditarían los supuestos fácticos de las disposiciones  transgredidas, nada de lo cual puede suponer la Corte.   

Dada  precisamente la precaria formulación  de  la censura, la libelista  culmina su discurso solicitándole a la Corte  casar  la  sentencia  recurrida  y  concederle  a su representada la suspensión  condicional  de  la ejecución de la pena, incurriendo con ello en una petición  de  principio,  pues  da  en  suponer  que  en la actuación se halla acreditado  precisamente  lo  que  tenía  que acreditar y sin embargo ni siquiera intentó,  esto  es,  el cabal cumplimiento de todos y cada uno de los requisitos objetivos  y subjetivos establecidos en el artículo 63 del Código Penal.   

            

Lo anterior de suyo resulta suficiente para  que  la  Corte  decida  inadmitir la demanda, en cuanto no se cumple el deber de  claridad y precisión en la formulación de los reparos.   

Cabe denotar, no obstante que la demandante  incurre  en  ostensible  confusión  en  cuanto  supone erradamente que el sólo  allanamiento  a  cargos  da lugar a la concesión automática de  referidos  beneficios  con  prescindencia  de  los  presupuestos  que  para su otorgamiento  prevé cada una de las disposiciones que las regulan.   

Como  en  este  caso,  los  juzgadores  de  instancia,  sin  dejar  de  considerar  que la acusada se allanó a cargos, pero  atendiendo  la  normativa  vigente por entonces, decidieron negar la suspensión  provisional  de  la  ejecución  de  la  pena    prevista en el 63 del  Código   Penal,   tomando   en   cuenta  <<sus  antecedentes  personales y sociales, aunado a la modalidad en que se desarrolló  la  conducta>>,  y  la prisión domiciliaria de  que  trata  el  artículo  38  ejusdem,  por  razón  de existir en contra de la  acusada  dos  condenas  previas por el delito de hurto calificado y agravado, la  Corte  no  observa  transgresión  directa  o  indirecta  a la ley, sino, por el  contrario,   aplicación   precisa   de  la  misma  siguiendo  los  lineamientos  jurisprudenciales  sobre el particular, con lo cual, ningún menoscabo al debido  proceso u otra garantía fundamental pudo haberse ocasionado.   

4.-  Lo  expuesto  no  obsta para advertir,  conforme  ha  sido indicado en eventos similares a éste (Cfr. CSJ AP 1576-2014,  2   abr.   2014,  rad.  43342),   que  la  Corte  no  estima  necesaria  la  intervención  oficiosa a fin de evaluar la posibilidad de aplicar a favor de la  acusada  GUTIÉRREZ  MONROY, por favorabilidad, las disposiciones de la Ley 1709  de  2014,  en  relación  con  la suspensión condicional de la ejecución de la  pena  y  la  prisión  domiciliaria como sustitutiva de la prisión, negados por  las  instancias,  toda  vez  que  el  artículo  32  de  la  nueva  normatividad  -mediante  el  cual se modifica el artículo 68-A de  la  Ley  599  de 2000 y se halla inescindiblemente vinculado a los requisitos de  procedencia    señalados   en   los   artículos   38   y   63   del   referido  estatuto-,  advierte  que  estos beneficios no pueden  otorgarse,  entre  otros,  a  quienes  hayan sido condenados por delitos dolosos  dentro de los cinco (5) años anteriores, como aquí sucede.   

5.- Dada entonces la manifiesta inidoneidad  formal  y  sustancial  de  la  demanda  de  casación  presentada,  no cabe más  alternativa  que  inadmitirla  y  ordenar la devolución del diligenciamiento al  Tribunal  de  origen,  de  conformidad con lo previsto en el artículo 184 de la  Ley  906 de 2004,  pues no se advierte la necesidad de superar sus defectos  de  forma  y  contenido para la realización de los fines de la casación, ni la  violación  de  garantías  fundamentales  que  la  Corte  esté  en el deber de  proteger de manera oficiosa.   

6.-  Contra  esta  decisión  procede  el  mecanismo  de  insistencia  por  parte  del  demandante,  de  conformidad con lo  establecido  en  el  artículo  184  inciso  segundo ejusdem, en la oportunidad,  forma   y   términos   precisados   por   la  Corte  CSJ   AP,   12  Dic  2005,  Rad.  24322.   

En mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE:  

INADMITIR  la  demanda  de  casación  presentada  por  la defensora de la acusada LUZ  MIREYA  GUTIÉRREZ  MONROY, por las  razones expuestas en la motivación de este proveído.   

Contra  esta  determinación  procede  la  insistencia   en   los   términos   del   artículo   184  de  la  Ley  906  de  2004.   

Notifíquese,  cúmplase  y  devuélvase al  Tribunal del origen.   

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ MUÑOZ  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUELLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

1 Ley  1395  de 2010. Art. 98. “El artículo 183 de la Ley 906 de 2004 quedará así:   

“Artículo 183. Oportunidad.  El  recurso se interpondrá ante el Tribunal dentro de los cinco  (5)  días  siguientes  a  la  última  notificación y en un término posterior  común  de  treinta (30) días se presentará la demanda que de manera precisa y  concisa señale las causales invocadas y sus fundamentos.   

Si  no  se  presenta  demanda  dentro  del  término  señalado  se declara desierto el recurso, mediante auto que admite el  recurso de reposición”.     

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