SP13904-2014(40142)

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ MUÑOZ  

Magistrada ponente  

SP 13904-2014  

Radicación N° 40142  

(Aprobado Acta No.  337)   

Bogotá  D.C., octubre quince (15) de dos mil  catorce (2014).   

VISTOS  

Procede la Sala a decidir de fondo el recurso  extraordinario   de  casación  interpuesto  por  el  defensor  de  WINSTON   GALLEGO   PAMPLONA   contra  la  sentencia  del  30  de  mayo  de  2012, mediante la cual el Tribunal Superior de  Medellín  confirmó el fallo proferido el 31 de agosto de la anualidad anterior  por  el  Juzgado  27  Penal  del  Circuito  de  la  misma  sede  que condenó al  prenombrado por el delito de rebelión.   

HECHOS  

          Se   declararon   en   la   sentencia  impugnada,  de  la  siguiente  forma:   

Del  análisis de los elementos probatorios  acumulados  durante la investigación preliminar y la instrucción, se determina  que  los  ciudadanos  Gonzalo  de  Jesús  Gómez Betancurt, Edilson Chavarriaga  López  y  WINSTON  GALLEGO  PAMPLONA,  son  integrantes  del denominado Partido  Comunista  Clandestino  Colombiano,  PCCC  o  PC3,  del cual forman parte activa  miembros del frente urbano Jacobo Arenas de las FARC.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

Mediante  resolución del 29 de diciembre de  2006,  la      Fiscalía 74 Seccional Delegada ante los  Jueces  Penales  del  Circuito  de  Antioquia dispuso apertura de investigación  previa1.   El  14  de  julio  de  2007,  el  mismo  ente  determinó  abrir  investigación  en  relación  con  Jaime  Ignacio de  Jesús    Muñoz    Burgos,    alias    “Simoncito”, mientras que respecto de  los  demás  miembros  de  la  estructura  guerrillera ordenó continuar con las  diligencias               preliminares2.   

El  16 de diciembre de 2008, la Fiscalía 74  Seccional     se    abstuvo    de    “iniciar  investigación  alguna  dentro  de  la presente diligencia iniciada en contra de  presuntos  integrantes  del  Partido  Comunista  Clandestino  de Colombia de las  FARC”3;    pero,    tras    obtener    evidencias   que   permitieron   su  individualización,  ordenó  la reapertura de la investigación, para luego, el  3   de  abril  de  2009,  disponer  su  apertura  formal,  entre  otros,  contra  Gonzalo   de   Jesús   Gómez   Betancurt,  Edilson  Chavarriaga  López y WINSTON  GALLEGO                   PAMPLONA4.   

El  12  de  mayo  ulterior, y tras recibirle  indagatoria5,  se  definió  la  situación  jurídica  del  último en mención  imponiéndole  medida  de  aseguramiento  por el delito de rebelión6.   

El  15  de septiembre de 2009 se decretó el  cierre  parcial  de la investigación en relación con  Gómez  Betancurt,  Chavarriaga  López  y         GALLEGO        PAMPLONA7, en contra de quienes, el 4 de  noviembre  ulterior,  se  profirió  resolución  de  acusación  por  la  misma  conducta.   

          Ejecutoriada  la  anterior  determinación,  el  trámite del juicio  correspondió  al  Juzgado  27  Penal  del  Circuito  de  Medellín,  bajo  cuya  dirección  se  surtieron  las  audiencias  preparatoria  y  de  juzgamiento. Al  término  de  esta última, dictó fallo de primer grado el 31 de agosto de 2011  por   medio  del  cual  condenó  a  WINSTON  GALLEGO  PAMPLONA a las penas principales de setenta y dos (72)  meses  de  prisión  y multa por suma equivalente a cien (100) salarios mínimos  legales  mensuales  y  a  la  accesoria  de inhabilitación para el ejercicio de  derechos  y  funciones  públicas por el mismo término de la sanción aflictiva  de  la  libertad,  al  encontrarlo penalmente responsable del delito por el cual  fue acusado.   

En   la  misma  providencia,  absolvió  a  Gonzalo  de  Jesús  Gómez  Betancurt  y    a    Edilson   Chavarriaga   López  del    cargo   atribuido   y   negó   a  GALLEGO  PAMPLONA  tanto el subrogado de  la  condena  de  ejecución  condicional  como  el  sustitutivo  de  la prisión  domiciliaria, absteniéndose, a su vez, a condenarlo en perjuicios.   

Contra   la  anterior  determinación,  el  procesado  y  su  defensor  impetraron  recurso  de  apelación,  que desató el  Tribunal  Superior  del  mismo  lugar  el  30  de  mayo  de 2012, impartiéndole  confirmación.    

En   desacuerdo   con   la  sentencia  del  ad quem, la defensa técnica  promovió,  de  forma exclusiva, recurso extraordinario de casación mediante el  libelo     correspondiente,     el     cual     fue    admitido    el    3    de  diciembre    ulterior.   

         

Surtido el traslado de ley, emitió concepto  el  Procurador Segundo Delegado para la Casación Penal, quien deprecó no casar  el             fallo            impugnado8.   

LA DEMANDA  

          Formula  una  única  censura  con  soporte  en la causal tercera de  casación  del  artículo  207  de  la Ley 600 de 2000, por violación al debido  proceso  “al rituarse la  causa  penal  que  se desarrolló en contra de mi representado por la Ley 600 de  2000,  cuando  los  hechos que se le imputan tuvieron ocurrencia entre los meses  de  abril  y mayo de 2008 en la ciudad de Medellín”,  motivo  por  el  cual,  estima,  ha  debido surtirse bajo la égida de la 906 de  2004.   

          La  irregularidad  enunciada,  aduce,  configuró  transgresión del  artículo   29   de   la  Constitución  Política y de normas de carácter internacional que reconocen la  legalidad  del  procedimiento, como los artículos 14 del Pacto Internacional de  Derechos  Civiles  y  Políticos  y 8 de la Convención Americana sobre Derechos  Humanos.   

En  sustento  de su pretensión, señala que  desde  sus  inicios este asunto fue tramitado bajo los parámetros de la Ley 600  de  2000,  a  pesar  de  que  los  hechos  endilgados  a  su  prohijado tuvieron  ocurrencia  entre  los  meses de abril y mayo de 2008 en la ciudad de Medellín,  época  para  la  cual,  según lo previsto en el artículo 530 de la Ley 906 de  2004,    se    aplicaba,    en   la   precitada   ciudad,   el   sistema   penal  acusatorio.   

Acto  seguido,  indica  que  el yerro de las  instancias   judiciales   conocedoras   del  proceso  en  sus  distintas  fases,  consistió  en  que con base en una investigación previa a prevención iniciada  el  29 de diciembre 2006 contra presuntos integrantes de una facción insurgente  con  presencia  en el departamento de Antioquia y a la  cual    no    fue    vinculado    su    asistido,  se estableció el procedimiento  a seguir.   

Recuerda cómo desde los albores del proceso  la    defensa    de   GALLEGO   PAMPLONA   ha  debatido  en  torno  al  procedimiento  aplicable,  acudiendo  inicialmente  a  la  Oficina de Servicios Administrativos del Sistema Penal Oral  Acusatorio  de  Medellín con el fin de que se convocara a una audiencia ante un  Juez  de  Control  de  Garantías  para  dilucidar  ese  aspecto,  sin que dicha  actuación  se  realizara  por considerarse extraña a la sistemática penal del  2000.   

   A  idéntica  conclusión  llegó la  Fiscalía  Delegada ante el Tribunal Superior de Medellín al desatar el recurso  de  apelación  interpuesto  por  la  defensa contra el proveído por el cual se  definió  la  situación  jurídica  de  los  inculpados  al  insistir en que el  procedimiento  por  el  cual  debía tramitarse era el previsto en la Ley 600 de  2000,  e  igualmente, el juzgado de conocimiento, cuando resolvió negativamente  la  nulidad  deprecada  por  la  defensa  durante  la audiencia preparatoria con  fundamento  en  las mismas razones y difiriendo el tema relacionado con la fecha  o  tiempo de la comisión del hecho punible para el fallo, decisión avalada por  el Tribunal en segunda instancia.   

A  pesar  de  lo  anterior,  añade,  en  la  sentencia  se sancionó penalmente a su defendido por la comisión del delito de  rebelión  materializado  con  posterioridad al primero de enero de 2007, razón  por  la cual el fallador incurrió en yerro, pues al dar por probada la conducta  punible  en  esa  temporalidad ha debido decretar la nulidad de lo actuado desde  la  apertura  de investigación previa, “pues lo que  fue  diferido  en  su  pronunciamiento  sobre  la  petición  de  nulidad  en la  audiencia  preparatoria y relativo a la temporalidad de la conducta punible, fue  definido  por  el mismo fallador en la sentencia de primera instancia y de allí  que  no  era  viable  un pronunciamiento de fondo por imposibilidad de juzgar al  procesado   bajo   la   antigua  ritualidad  penal”.   

Con  la tesis esgrimida por los funcionarios  judiciales,   sostiene,  se  deja  de  lado  que  la  responsabilidad  penal  es  individual  y no colectiva,  pretendiendo  fundar  la tramitación de las presentes  diligencias   bajo   los   parámetros   de   la   Ley   600   de  2000   en  la  referida  resolución  de  apertura de investigación previa del 29 de diciembre  de  2006,  a  la cual no se vinculó a su representado,  recurriéndose  erradamente  a  la temporalidad de la  existencia  del grupo y no a las actividades punitivas presuntamente desplegadas  por el agente activo.   

Tal  criterio  implicaría,  a  su  juicio,  “retrotraerse  al  nacimiento  de las FARC, que al parecer se dio en  el  año de 1964, fecha para  la  cual  el  procesado  ni siquiera había nacido, lo  que a todas luces resulta contrario al sentido común  y  a  la  lógica jurídica; pero que a pesar de ello parece que fue lo que hizo  el  funcionario  judicial que rememoró el nacimiento del Movimiento Bolivariano  en respaldo de mantener la antigua sistemática”.   

En apoyo de su pretensión, también recuerda  que  la  Fiscalía  74 Seccional en la resolución de apertura de investigación  del   3   de   abril   de   2009  soportó  su  decisión  en  los  informes    645    del    15  de  mayo de 2008; 029 de febrero 26 de  2009,   032  y      otro      sin      número     del    19    de  marzo  de  2009; 034 del 24   de   marzo  de  2009  y  06     del    26    de    marzo   de   2009,  los  cuales  refieren  a  presuntas  actividades  insurgentes   desplegadas  por  su  asistido  a  partir  del  mes  de  abril  de  2008,     permitiendo     inferir     que  no  hubo  tránsito  de  legislación  “y  que  aunque  la  presunta  responsabilidad  del procesado se predica de un  tipo  penal  de  conducta  permanente,  ninguna  materialidad  pudo  escapar a la  vigencia  temporal  de  la Ley 906 del 2004. Sin duda  los  informes  citados  presentan  la  delimitación  temporal  de  la  presunta  conducta  de  Rebelión  indicando  que,  en  relación  con   GALLEGO  PAMPLONA,  el  juicio  de   reproche  corresponde  a    actos    sucedidos   en    el   año  de     2008.  Así  queda claro en la resolución  de apertura de instrucción”.   

Luego  pregona  que  con  antelación  a  la  resolución  de  apertura  referida,  la  Fiscalía  había  proferido, el 16 de  diciembre  de  2008,  resolución  inhibitoria  en  favor  de  los investigados,  “entre  ellos  el  señor  GALLEGO PAMPLONA, por no  encontrar  ‘presupuestos  que  permitan  abrir  instrucción  frente  a  los ciudadanos mencionados, al no  contarse    con    pruebas   que   respalden   la   presunción   de   actividad  rebelde’,  decisión que  cobró  ejecutoria  el día veintitrés (23) de diciembre de 2008”.   

          A  continuación,  diserta  en  torno  a  la trascendencia del cargo  haciendo  remembranza  del  gran cambio que implicó   acoger el nuevo  sistema  de  enjuiciamiento  a  través  de una reforma constitucional, donde se  reafirma     la     libertad,    se    despoja  al  investigador  de  funciones  judiciales,  se  evita  la  arbitrariedad,    se    mejora    la   convivencia   entre   los   colombianos y se profundiza la democracia   

         

Ante  ello,  expone, resulta apenas lógico,  legítimo  y  legal que a PAMPLONA GALLEGO  se  le  aplique,  en  ejercicio  del poder punitivo del Estado, la  nueva  sistemática  procesal, no como desarrollo del principio de favorabilidad  sino de las normativas internacionales y de orden interno aludidas.   

El  vicio  denunciado, advierte, vulneró el  debido  proceso  por  desquiciar  su  estructura  y  afectar garantías de forma  irreparable,  por  lo  que  resulta  imperativo  acudir al remedio extremo de la  nulidad,  como  así lo ha entendido esta Sala, especialmente al constatarse que  no  ha  sido convalidado por los defensores, en tanto la propuesta se ha elevado  de  forma  persistente  en  diversas  instancias  de  la actuación, mediante la  invocación de nulidades y ejerciendo los recursos del caso.   

Con fundamento en lo anterior, solicita casar  la  sentencia impugnada “declarando la nulidad de lo  actuado  a  partir de la resolución proferida por la Fiscalía Setenta y Cuatro  (74)  Seccional  de  Antioquia,  mediante  la cual se declaró la apertura de la  Investigación  Previa,  resolución que según lo expresado por la delegada del  ente  acusador  al  momento de abstenerse de iniciar investigación en contra de  presuntos   integrantes  de  las  FARC,  data  del  catorce  (14)  de  julio  de  2007”.   

CONCEPTO       DEL       MINISTERIO  PÚBLICO           

Afirma que no asiste razón al demandante. En  fundamento  de  esa  postura,  empieza  por  evocar  argumentos expuestos por la  fiscalía instructora (sin identificar a cuál decisión refiere).   

Luego,   trae   a   colación  apartes  de  jurisprudencia  de  esta  Corporación  del  15 de julio de 2008, rad. 30191, en  sentido  de  que la determinación del procedimiento a aplicar para el delito de  rebelión,  de  carácter  permanente,  pende “de la  iniciación     de     la     investigación    del    mismo    como    de    su  finalización”.   

Enseguida,   refiere   que   “el  acontecer  fáctico  relacionado en el escrito de acusación  (sic)  y  en  los fallos de  instancia,  se  referenció inicialmente con la investigación preliminar del 29  de  diciembre  de 2006 (fecha en que se encontraba vigente aún el procedimiento  de  Ley  600  de  2000, en el departamento de Antioquia) decisión requerida por  los  investigadores del Cuerpo Técnico de Investigación de Antioquia -apertura  de  indagación  previa-  en  el  que  se  adujo  que en desarrollo de planes de  trabajo,  tendientes  a  desarticular  grupos  armados  al  margen de la Ley, en  especial   relacionado   al   grupo   insurgente  FARC  y  estructura  político  clandestina  del  mismo  (PCCC) a nivel urbano y rural en especial en Medellín,  su  área  metropolitana,  Eje  Cafetero  (Manizales  y  Pereira)  tal y como se  relaciona  por la Jefatura de la Sección de información y análisis del CTI de  Medellín,      que      entre     sus     apartes     refiere:     ‘(…)  Desde el mes de julio de 2006,  se  inició  un  trabajo  de  búsqueda  de información orientado a prevenir el  desarrollo  de  actos  terroristas  en  la ciudad de Medellín (Ant.) y su área  metropolitana’…(sic)”  .   

En  ese  orden,  comparte el criterio de los  juzgadores  por  encontrar  acreditada  la  existencia  y  militancia  del aquí  procesado  en  el Partido Comunista Clandestino de Colombia (PCCC), o PC3, desde  el  año 2006, siendo sujeto de indagación preliminar en vigencia y aplicación  de  la  Ley  600  de  2000,  en  principio  en  averiguación  de la identidad e  individualización  de  los  integrantes  del  mismo  partido,  así como de sus  actividades  subversivas,  y  ya  posteriormente, para los años 2007 y 2008, al  surgir  datos  precisos sobre su individualización, procediendo su vinculación  y encausamiento, como así también lo adujo el Tribunal.   

Entonces,  al  precisarse  que  la  acción  subversiva  de  WINSTON GALLEGO PAMPLONA se  desarrolló antes de entrar en vigor la Ley 906 de 2004, pues el  accionar  del  grupo  no  sólo se circunscribió al distrito de Medellín, sino  también  al  de  Antioquia,  donde su implementación comenzó el 1o  de enero de 2007, la Fiscalía ordenó  la  investigación  previa con fundamento en las indagaciones del CTI reseñadas  y  optó  por  tramitar la instrucción con base en la Ley 600 de 2000; además,  porque  “al decir de Néstor Fabio Quiroz Benítez,  en  su  indagatoria  para  el  2006,  una  vez  él  sale  de  la cárcel, Yimmy  ‘El Karateca’  lo  mandó  ir  al  campamento  en  Abejorral  y  acude a tal lugar con un sujeto que no conocía alias ‘El          Gordo’  y  que  hoy  se conoce como WINSTON  GALLEGO    PAMPLONA    y   agrega:   ‘…subimos  al  campamento  donde  Yimmy  me  orienta  que aquí en  Medellín,  no  hay  estructuras,  que  esta  (sic)  muy  acabadas  y me pone de  responsable  de  la  ciudad para seguir el trabajo acá en Medellín y a WINSTON  quede   (sic)   como   encargado   del  partido  Comunista  del  PC3’…”.   

Por  lo  expuesto  y  con  fundamento  en el  criterio  de  esta Colegiatura plasmado en la providencia del 15 de diciembre de  2008  (sin  aportar  número de radicación), conforme al cual si la iniciación  de   las  pesquisas  se  ha  adelantado  por  los  senderos  de  alguna  de  las  normatividades  ella enmarca el rumbo definitivo del procedimiento a seguir, sin  perder  de  vista  que  el  delito  de  rebelión  tiene  desarrollo  en todo el  territorio  nacional  (sentencia  del 30 de mayo de 2000, rad. 17034), encuentra  que  el  accionar del procesado no sólo se entiende circunscrito al distrito de  Medellín,  sino  también  al  de Antioquia, motivo por el cual la normatividad  aplicable  al  presente  caso  era  la Ley 600 de 2000 y no la 906 de 2004    

Corolario    de    su    disertación,  solicita  “no  declarar  la  nulidad  ni  casar  la  sentencia  impugnada  por el defensor de WINSTON GALLEGO PAMPLONA”.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

Para  resolver la problemática planteada en  el  libelo  casacional atinente a cuál normatividad procesal es aplicable en el  asunto  sub  exámine, esto  es,  si  la  Ley  600  de  2000,  como  lo  afirmaron  las  diversas autoridades  judiciales  en  el  decurso  de la actuación procesal y también lo acoge en su  concepto  el  Ministerio  Público,  o la Ley 906 de 2004, conforme lo expone el  demandante  en  la  única  censura propuesta aspirando a la invalidación de la  totalidad  de la actuación procesal, bien está comenzar por evocar el criterio  sentado  por  esta  Colegiatura  para  resolver  el punto de la selección de la  normatividad  aplicable  frente  a  conductas  de ejecución permanente, como la  atribuida al procesado.   

Al  respecto, desde CSJ AP jun. 9 2008, rad.  29586,  la  Sala  ha  acuñado la llamada tesis de la razón objetiva, según la  cual:   

Se  inclina  la Sala por acudir a criterios  objetivos  y razonables, edificados estos esencialmente en determinar bajo cuál  de  las legislaciones se iniciaron las actividades de investigación, la que una  vez  detectada  y aplicada, bajo su inmodificable régimen habrá de adelantarse  la  totalidad  de  la actuación, sin importar que (al seleccionarse por ejemplo  la  Ley 600) aún bajo la comisión del delito -dada su permanencia- aparezca en  vigencia el nuevo sistema.   

Ya  la iniciación de las pesquisas por los  senderos  de aquella normatividad marcará el rumbo definitivo del procedimiento  a  seguir.  Piénsese  en un secuestro cometido en un distrito judicial que aún  estuviera  bajo  el régimen de la Ley 600 y dentro de ese contexto se recibe la  notitia  criminis,  dándose  inicio a una investigación previa y por su propia  iniciativa  en  la misma resolución el fiscal ordena interceptación de líneas  telefónicas,  desde  luego  sin  ningún  control  judicial específico pues no  está  normativamente  previsto.  Ya  -sin  duda-  con  ello,  el servidor está  ejerciendo  funciones  jurisdiccionales  de las cuales carece en esencia bajo la  Ley  906. Y mucho más si dentro de aquella fase preprocesal recibe por lo menos  el  testimonio de los parientes del secuestrado, como que en tal caso se estará  ante  el  aporte  de  verdaderas  pruebas  (con  vocación  de permanencia) cuyo  carácter  o  naturaleza  no  podría  ser  desconocido en adelante al tratar de  variar  el  procedimiento  hacia  las  nuevas  reglas,  y  considerar  ahora que  aquellas versiones no ostenten la calidad de pruebas.   

Lo propio ocurriría si las indagaciones se  inician  bajo  el  procedimiento de las nuevas normas, pues el cambio de sistema  de  enjuiciamiento  resultaría  (al igual que en la hipótesis anterior) a más  de  refractario a un verdadero debido proceso, como la más clara muestra de las  dificultades  respecto -por ejemplo- del acopio de información, como que de las  personas  se obtendría información a través de entrevistas, mas no en calidad  de  verdaderos  testimonios,  surgiendo  a la par dificultad en relación con la  intervención  de  peritos,  en la medida en que a sus conceptos -recogidos a la  luz  de  la  Ley  906-  no  podría dárseles el carácter de prueba como sí la  tendrían bajo el imperio de la Ley 600.   

Así  las  cosas,  la  Sala  se inclina por  estructurar  la  tesis  de  razón  objetiva  como  mecanismo para solucionar el  eventual  problema  de  selección del sistema procesal a desarrollar en el caso  del  delito  permanente  cuando  en  desarrollo de su ejecución surge a la vida  jurídica  la  nueva normatividad (en el mismo sentido,  entre  otras, CSJ AP, 15 dic 2008, rad. 30665; CSJ AP,  10  mar  2009,  rad. 31180; CSJ AP, 12 may 2010, rad. 32773; CSJ AP, 4 may 2011,  rad.  35906;  CSJ  AP,  11  dic  2013,  rad.  41187  y CSJ SP, 30 may 2014, rad.  36106).   

Ahora  bien, el demandante sostiene que este  criterio  no  resulta aplicable al caso de la especie habida cuenta los informes  que  suscitaron  la  vinculación  de GALLEGO PAMPLONA  refieren  a  actividades  rebeldes  realizadas  por el  mencionado  con  posterioridad  al  primero  de  enero  de 2007, fecha en la que  entró  a  regir el sistema penal acusatorio en el departamento de Antioquia, de  conformidad  con  el  artículo 530 de la Ley 906 de 2004, como así, añade, se  reconoció  en  la  sentencia, por lo que al tramitarse la actuación por la Ley  600  de  2000, se incurrió en violación al debido proceso que debe sancionarse  con la invalidez de toda la actuación procesal.   

Como  primera  medida, debe la Sala dejar en  claro  que  no  es  cierta  la  referida  afirmación  del  libelista  según la  cual     en  la  sentencia  se  determinó  que  la  conducta del  justiciable tuvo lugar con posterioridad a la fecha indicada.   

En  efecto,  aun  cuando es verdad que en su  mayor  parte,  con  fundamento  en el análisis de la prueba testimonial y no en  los  informes  aludidos  por  el  actor,  los  cuales  fueron  marginados por el  a   quo   al  encontrarlos  ilegales9,  se  hizo  alusión a actividades subversivas desarrolladas por su  prohijado   luego   de   tal   data,  principalmente  cumpliendo  una  labor  de  infiltración  y  reclutamiento en la Universidad de Antioquia, a la par se hizo  referencia,  en  concreto cuando se sopesó la diligencia de indagatoria vertida  por   Néstor   Fabio   Quiroz  Benítez,       que      WINSTON      GALLEGO  PAMPLONA,   alias   “El  Gordo”, pertenecía a la organización insurgente en  el  año  2006.  Así  lo plasmó el a quo:   

A  pesar  de  lo  anterior,  considera  la  Judicatura  que  la     declaración de Néstor Fabio Quiroz  Benítez,  incrimina  eficazmente  al  acusado  GALLEGO  PAMPLONA, cuando indica  que  al  salir  en  el  año  dos  mil seis (2006) de  prisión,   fue   llamado   por  alias  ‘Jimmy’         o        ‘karateka’,  para  que fuera a hablar con él a  su  campamento, el señor Néstor Fabio, fue al precitado campamento guerrillero  en compañía de WINSTON GALLEGO PAMPLONA,        alias        ‘El          Gordo’,  en  dicho  campamento,  según  el  testigo,         alias         ‘Jimmy’ deja  encargado   del   PC   3   a   alias  ‘El  Gordo’10       (subrayas           fuera           de           texto).            

Aún  más  específico  fue el ad  quem  al  valorar  el  mismo medio de  convicción:   

Néstor Fabio Quiroz Benítez expone que en  el   año   2000   fue   capturado,   siendo  dejado  en  libertad  en  el  2006,  y  ante  la noticia de su  salida  del  establecimiento  penitenciario  en  el  que se encontraba recluido,  un  comandante guerrillero apodado Jimmy ‘El        Karateca’  lo requirió para que se presentara  en  su  campamento,  siendo  acompañado por un hombre que no conocía, pero que  posteriormente  se  enteró  era  WINSTON  GALLEGO  PAMPLONA  alias ‘El          Gordo’.  La  finalidad  de  la reunión era  para  concretar  la creación de estructuras guerrilleras dentro de la ciudad de  Medellín,   dejando   a  Quiroz  Benítez  como  el  responsable  de  tal  cometido;  así  mismo uno de los encargados de dirigir el  Partido  Comunista  Colombiano  (PC3) era WINSTON. Agrega que Jimmy ‘El        Karateca’   para   llevar  a  cabo  la  labor  insurgente  lo  dotó  de diverso material bélico, además que le encomendó la  cobranza  de extorsiones de algunos establecimientos comerciales, resaltando que  en  los  últimos  tiempos  antes  de  que  se  desmovilizara,  el contacto para  desplegar  sus  actividades  ya era WINSTON GALLEGO PAMPLONA, alias ‘El          Gordo’11         (subraya            fuera           de           texto).              

Así  las  cosas,  se  derrumba  uno  de los  pilares  sobre  los  cuales  edifica  el  actor  su  ataque, pues lo que aparece  demostrado  es  que  el  procesado fungía como integrante del Partido Comunista  Colombiano  (PCC  o  PC3),  brazo  político  de  las  FARC  en  Antioquia,  con  antelación  a  la  entrada  en  vigencia  del  sistema  penal acusatorio en ese  departamento.   

Si ello es de esa forma, deviene nítido que  se  cumplen  los  presupuestos  para  acudir  a  la anunciada tesis de la razón  objetiva,  dado  que  la  conducta permanente atribuida inició su ejecución en  vigencia  de  la  Ley  600 de 2000 y culminó bajo el imperio de la 906 de 2004,  por  haber  entrado a regir en el departamento de Antioquia a partir del primero  de  enero  de  2007,  acorde  con  su  régimen  de  implementación  gradual  y  progresiva dispuesta en el artículo 530.   

De acuerdo con dicho criterio, evocado en el  exordio  de  este  apartado  considerativo,  la  iniciación  de  los  actos  de  investigación  bajo la égida de alguna de las normatividades vigentes marca el  procedimiento por el cual se debe seguir la actuación.   

Pues  bien,  a  ese  efecto se tiene que la  investigación   previa   ordenada   el   29   de   diciembre  de  2006  por  la  Fiscalía     74 Delegada ante los Jueces Penales del Circuito de  Antioquia12,  cuyo  objeto fue indagar acerca de los integrantes del denominado  Partido  Comunista  Clandestino Colombiano (PCCC o PC3), del cual formaban parte  activa  miembros  del  Frente Urbano Jacobo Arenas de las FARC, y que derivó en  los  diferentes  sumarios  adelantados  contra  integrantes  de  ese movimiento,  previamente  a  que entrara en vigencia la Ley 906 de 2004 en el departamento de  Antioquia,  se  surtió bajo la cuerda de la Ley 600 de 2000 y ante ello refulge  diáfano  que al tramitarse la totalidad de la actuación por ese procedimiento,  ninguna  afectación  al  debido  proceso  se  configuró,  a  diferencia  de lo  planteado  en  la  censura  objeto  de  estudio  formulada  por  el  defensor de  WINSTON       GALLEGO       PAMPLONA.     

En  ese orden, carece de incidencia que los  informes  de  inteligencia  en  donde  se  refiere  a  la  actividad  subversiva  de       GALLEGO    PAMPLONA   hayan   sido   de  los  años  2008  y  2009  y  la  apertura  de  investigación  en  su  contra  en  este  último año, específicamente el 3 de  abril13,   puesto   que   existe   evidencia  concreta,  haciendo  alusión  nuevamente  al  referido  testimonio  de Néstor Fabio  Quiroz      Benítez,     alias     “Robert”,  “Ferney” o “La   Rata”14,  justipreciado,  como ya se  dijo,  por  lo sentenciadores de instancia, en sentido de que hacía parte de la  organización subversiva al menos desde el año 2006.   

Así  mismo,  tampoco  la  tiene  que  la  investigación  previa ordenada el 29 de diciembre y los múltiples informes del  CTI  que  la  solicitaban  aludieran  a  otras personas, pues está claro que su  objetivo  era,  se itera, indagar en torno a la individualización y actividades  de  los integrantes del grupo rebelde con radio de acción en el departamento de  Antioquia.   

Y,  a  diferencia  de  lo  indicado  por el  libelista,  con  tal  postura  no  se  desconoce  su  responsabilidad  penal  de  carácter  individual  para  endilgarle  una  grupal  que remontaría, según lo  sostiene,  al  nacimiento  de  las  FARC,  como  quiera  que  los juzgadores, al  ponderar  la  prueba,  fueron  claros  en  precisar  su  actividad  dentro de la  organización   consistente   en   una  labor  de  reclutamiento,  logística  e  infiltración   en  la  Universidad  de  Antioquia,  a  partir  del  año  2006.   

Con todo, la Sala también ha precisado que  aún  de  incurrirse  en  error  al  aplicar  el  criterio de la razón objetiva  porque,  a  guisa  de  ejemplo,  ya  había  entrado  en  vigor  el  sistema  de  enjuiciamiento  de  la  Ley  906 cuando se surtieron las indagaciones iniciales,  ello  no  comporta  necesariamente  afectación del debido proceso porque con su  establecimiento   no  se  fijaron  pautas  de  legalidad,  siendo  lo  realmente  importante   que   (i)   el  procedimiento  elegido  haya  tenido  vocación  de  aplicabilidad  para el caso específico y (ii) en la actuación procesal surtida  se  hayan respetado las garantías fundamentales, como así se plasmó en CSJ AP  dic. 12 2013, rad. 41187:   

Con   el   fin  de  fijar  criterios  de  interpretación  que  permitieran garantizar soluciones uniformes en la labor de  determinar  cuál  de  los  dos  estatutos  debía  aplicarse  en  estos  casos,  la   Corte   estructuró   la  tesis  de  la  razón  objetiva,  que  postula  que cuando una situación de  esta  naturaleza  se presenta, debe resolverse acudiendo a criterios objetivos y  razonables,  consistentes  esencialmente  en  determinar  bajo  cuál de los dos  estatutos  se  iniciaron  las  actividades  de  investigación,  debiendo ser el  vigente   en   ese   momento   el   que   fije  el  rumbo  del  procedimiento  a  seguir.   

Pero  esto  no  significa,  como pareciera  entenderlo  el  libelista,  que  si se opta por un criterio distinto, igualmente  razonable,  verbigracia  el  de la selección del estatuto vigente cuando se dio  inicio  a  la  ejecución  del  delito,  como  ocurrió  en el presente caso, la  actuación  cumplida sea nula, porque ambos, al fin y al cabo, tenían vocación  de  aplicabilidad,  en  virtud del principio de legalidad procesal, y porque con  esta  tesis  la Corte no pretendió fijar reglas sobre la legalidad del proceso,  sino  directrices  que  sirvieran de referente para la solución uniforme de los  conflictos   que   se  estaban  presentando,  como  ya  se  indicó.    

Lo  importante es que el procedimiento que  se  seleccione tenga también vocación de aplicabilidad, y que en su desarrollo  se  respete el debido proceso en sus distintas manifestaciones, al igual que las  garantías  de  orden constitucional y legal de los sujetos procesales, aspectos  que  no  son  cuestionados  ni  puestos  en duda por el casacionista  (subrayas fuera de texto).    

Ahora, ya se expuso cómo la Ley 600 de 2000  tenía  vocación  de  aplicabilidad  en  este  asunto,  en tanto la conducta de  ejecución  permanente  endilgada  inició  bajo su imperio, y si a ello se suma  que  no  se advierte la vulneración de garantías por razón diversa, punto que  tampoco  desarrolla  el  libelista,  emerge  suficiente que no se materializa la  transgresión del debido proceso incoada.   

De otro lado, construir la vulneración bajo  el  mero  pretexto  de  que  la  Ley  906  de  2006  afianza  la  protección de  garantías,   como   lo   hace   el   actor   en  el  acápite  de  “trascendencia     del    cargo”15,        aun  cuando  insista  en  que su aplicación no se justifica bajo el  pregón  del principio de favorabilidad, no implica cosa distinta a ello, al dar  a  entender  que,  en contraposición, el sistema procesal de la Ley 600 de 2000  es  menos  proteccionista. Recuérdese que, en la misma providencia por medio de  la  cual  se  diseñó  la tesis de la razón objetiva (CSJ AP jun. 9 2008, rad.  29586),                               se                              adujo  que:             

[E]l escogimiento  de  uno  u  otro  sistema no puede obedecer jamás a criterios de favorabilidad,  esto  es,  porque  se  invoque  tal garantía fundamental respecto de uno u otro  procedimiento,  dado que frente a sistemas tal manifestación del debido proceso  no  tiene  cabida,  básicamente  por  dos  razones de distinta índole: (i) por  motivos  prácticos, entre  otros,  porque ello conllevaría a designar juez de garantías en procedimientos  donde  no  se  ha  previsto  normativamente un juez con esas funciones. Además,  porque  habría  que desjudicializar la fiscalía y despojarla de la posibilidad  de  adoptar  -motu  proprio-  decisiones de contenido jurisdiccional. Y (ii) por  razones    de    naturaleza    jurídica,  pues  no  puede predicarse desigualdad de condiciones procesales  sobre  la  base  de  que la Ley 600 ofrece más ventajas que la 906 o viceversa,  dado  que tanto en uno como en otro procedimiento por igual han de respetarse -y  con similar intensidad- las garantías fundamentales.   

En efecto, el investigado y juzgado por el  anterior  sistema  bien  puede  exigir  de  los  operadores judiciales que se le  respeten  la  legalidad del delito, de la pena, del juez y del procedimiento; la  presunción  de  inocencia;  el  derecho  de  defensa;  la  contradicción de la  prueba;  la  prohibición de reformatio in pejus; con las excepciones legales la  doble   instancia,   el   acatamiento  al  respectivo  esquema  procesal,  etc.,  aspiraciones   que  como  derechos  igualmente  son  predicables  de  quien  sea  investigado y juzgado bajo los parámetros del nuevo sistema.   

Por  virtud  de lo argüido, fluye evidente  que  la  única  censura  propuesta en la demanda de casación presentada por el  defensor   de  WINSTON  GALLEGO  PAMPLONA,  no está llamada a prosperar, motivo por el cual no se casará el  fallo impugnado.   

En mérito de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA, Sala de Casación Penal, administrando  justicia en nombre de la República y por autoridad de la ley,   

RESUELVE   

NO   CASAR  la  sentencia  impugnada,  de  conformidad  con los argumentos expuestos en la parte  motiva de esta decisión.   

Contra  esta  decisión  no procede recurso  alguno.   

Cópiese,   notifíquese   y   cúmplase.   

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1 Fol.  35 del c.o. 1.   

2 Fol.  103 ibídem.   

3 Fol.  5 del c.o. 2.   

4  Fol.  225 ídem.   

5  A  partir del fol. 140 del c.o. 4.   

6  A  partir  del  fol. 203 ídem.   

7 Fol.  57 del c.o. 6.   

8  El  concepto  fue  recibido  en  la  Secretaría  de  esta  corporación  el  17  de  septiembre de 2014.   

9  Págs. 38 y ss. de la sentencia de primera instancia.   

10  Pág. 52 del fallo de primer grado.   

11  Pág. 10 del fallo de segundo grado.   

12  Cfr. Fol. 35 del c.o. 1.   

13  Fol.  225 ídem.   

14  Cuyo  texto  íntegro  se  puede  consultar  a  partir  del  fol.  44  del  c.o.  5.   

15 A  partir del fol. 386 del c.o. 9.     

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