AP372-2014(42354)

2014

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

Magistrado ponente  

AP372-2014  

Radicado N° 42354.  

Aprobado acta No. 28.  

       Bogotá,  D.C., cinco (5) de febrero de dos mil catorce (2014).   

V I S T O S  

Conforme con lo reglado en el artículo 223 de  la  Ley  600  de 2000, examina la Sala de manera preliminar el aspecto formal de  la  demanda  de  revisión  instaurada  por  el apoderado especial de ROCÍO DEL  PILAR  MONTEJO  CASTRO,  contra  la  sentencia  proferida por el Juzgado Segundo  Penal  del Circuito de Tunja (Boyacá), el 19 de octubre de 2009, confirmada por  el  Tribunal de esa ciudad, el 27 de abril de 2011, por cuyo medio se condenó a  la  demandante a la pena principal de 48 meses de prisión, multa en cuantía de  $42.354.181  e  inhabilitación  permanente  para  el  ejercicio  de  derechos y  funciones  públicas,  al hallarla penalmente responsable de la conducta punible  de peculado por apropiación.   

  HECHOS   Y   DECURSO  PROCESAL   

          Fueron  consignados  por  la Corte en decisión anterior1,   de   la  siguiente manera:   

“Con origen en  una  investigación  de la Contraloría General de la Nación iniciada a finales  de  1996  contra Óscar Rincón Albarracín, Gerente de la Industria Licorera de  Boyacá,  a  JOSÉ ARISTIDES RODRÍGUEZ BÁEZ y ROCIÓ DEL PILAR MONTEJO CASTRO,  tesorero  y  jefe  de  relaciones  públicas  de  esa empresa, se les imputó la  apropiación  de  dineros oficiales en provecho suyo o de terceros, con ocasión  de  las  irregularidades  encontrados  en  los contratos 027 de marzo 13, 024 de  marzo  14,  046 y 054 de julio 13, 037 de agosto 22, 072 de agosto 28 de 1996, y  las  órdenes  de  compra  1225  de  septiembre  27,  1238 de octubre 6, 1292 de  diciembre  7, 1314, 1304 de diciembre 22 y 25 de 1995, 1011 de enero 16, 1042 de  marzo  11, 1043 de marzo 21, 1055 de abril 11, 1073 de junio 10, 1085 de junio 4  de 1996 y de publicidad 7587 de diciembre 22 de 1995.   

El  22  de octubre de 1997, el Fiscal Trece  Especial  de  la  Unidad  Seccional de Tunja, declaró abierta la investigación  penal2.   

El  28  de  julio  de  1998,  ante la misma  Fiscalía   JOSÉ   ARISTIDES   RODRÍGUEZ  BÁEZ  rindió  indagatoria,  siendo  vinculado      formalmente      al      proceso3.   

El  11  de  septiembre  de 1998, ROCÍO DEL  PILAR  MONTEJO CASTRO rindió indagatoria ante la Fiscalía Primera de la Unidad  Delegada   ante   el  Tribunal  Superior  de  Tunja4.   

El  14  de mayo de 2001, el Fiscal 16 de la  Unidad  Nacional de Fiscalía Especializada en Delitos contra la Administración  Pública,  profirió  resolución  de  acusación contra RODRÍGUEZ FLÓREZ como  coautor  de  un  concurso  de  hechos  punibles  de  peculado  por apropiación,  contrato  sin  cumplimiento  de  requisitos  legales y concusión y cómplice de  falsedad  ideológica  en  documento  público  y falsedad en documento privado;  también  formuló  acusación  contra  MONTEJO CASTRO en calidad de coautora de  los   delitos  de  peculado  por  apropiación,  contrato  sin  cumplimiento  de  requisitos  legales,  concusión,  falsedad  ideológica en documento público y  falsedad       en       documento       privado5,  decisión  confirmada el 16  de  agosto  de  2002  por la Fiscalía Veintisiete de la Unidad Delegada ante el  Tribunal       Superior       de       Bogotá6.   

El  15 de noviembre de 2002, el Juez Quinto  Penal  del Circuito de Tunja asumió el conocimiento del juicio, funcionario que  en  la  audiencia  preparatoria  negó la nulidad de la actuación pedida por el  apoderado  de  RODRÍGUEZ BÁEZ, dispuso la práctica de las pruebas solicitadas  por  la  defensa y fijó fecha para la audiencia pública, la cual finalmente se  realizó a partir del 20 de enero de 2004.   

El 15 de octubre de 2009, el Juzgado Segundo  Penal  del  Circuito  de  Tunja, a quien por reasignación le correspondió este  juicio,  declaró  extinguida  la  acción  penal por prescripción y ordenó la  cesación   del   procedimiento   adelantado  a  los  acusados  JOSÉ  ARISTIDES  RODRÍGUEZ  y  ROCÍO  DEL PILAR MONTEJO por los delitos de concusión, falsedad  ideológica  en  documento  público y falsedad en documento privado7.   

El 19 de octubre de 2009, el citado Juzgado  dictó  fallo  de  primer grado contra JOSÉ ARISTIDES RODRÍGUEZ BÁEZ y ROCÍO  DEL  PILAR  MONTEJO  CASTRO  como  coautores  de  los  delitos  de  peculado por  apropiación  y contrato sin cumplimiento de requisitos legales. Del mismo modo,  condenó  a MARTHA CECILIA ROBLES ACERO en condición de cómplice del delito de  peculado          por          apropiación8.   

El  4 de mayo de 2011, el Tribunal Superior  de  Tunja  por  vía de apelación revocó parcialmente la sentencia, declarando  prescrita  la  acción  penal  adelantada  a  los  procesados RODRÍGUEZ BÁEZ y  MONTEJO  CASTRO  por  la  conducta  punible  de  contrato  sin  cumplimiento  de  requisitos  legales,  modificó  la  pena  de prisión y la multa y confirmó la  condena  por  el delito de peculado por apropiación, siendo ésta el objeto del  recurso de casación.   

          En  fallo  del  13 de agosto de 2012, la Sala resolvió las demandas  de  casación  presentadas  por  la defensa de ROCÍO DEL PILAR MONTEJO CASTRO y  José  Aristides  Rodríguez Báez, decidiendo no casar la sentencia en lo que a  los cargos presentados por la primera respecta.   

LA   DEMANDA   

          El  demandante  invoca  la  causal  consagrada en el numeral 2º del  artículo  220 de la Ley 600 de 2000, esto es, bajo la  consideración  de  que  previo  a  la ejecutoria del  fallo     condenatorio     operó     el     fenómeno     jurídico    de    la  prescripción.   

En  orden  a  desarrollar  su  pretensión,  el  apoderado      del     condenado  comienza  por  relacionar el contenido  del  artículo  86  de  la  Ley  599  de  2000, destacando que la resolución de  acusación  ejecutoriada  interrumpe  el  término  prescriptivo, que comienza a  correr  de  nuevo  en la etapa del juicio por un lapso igual al del artículo 83  de  la  misma  normatividad, sin que pueda ser inferior a 5 años, ni superior a  10.   

Acorde con ello, advierte el demandante que  la  resolución  de acusación cobró ejecutoria el 16 de agosto de 2002, lo que  significa   que   la  prescripción  de  la  acción  penal  para el delito de peculado por el cual resultó  condenada  ROCÍO  DEL  PILAR  MONTEJO  CASTRO,  ocurrió  el  16  de  agosto de  2012.   

Para  ese  día,  agrega,  se  encontraba  notificándose     por    edicto    –desfijado  el  22  de agosto de 2012-, la sentencia de casación de  la  Corte  que  examinó  de  fondo las demandas presentadas a nombre de MONTEJO  CASTRO y  otros procesados.   

Advierte  el  accionante que en atención a  contener  el  fallo de casación del 13 de agosto de 2012, la decisión oficiosa  de   decretar   la  prescripción  a  favor  de  Martha  Cecilia  Robles  Acero,  “sólo  podía  causar  efectos  jurídicos  y  su  ejecutoria    producirlos    a    partir    de    su   notificación”.   

En  soporte de su tesis trae a colación la  Sentencia  C-641  de  2002  de la Corte Constitucional  que  examina  el contenido del artículo 187de la Ley  600  de  2000,  en  cuanto  regula  que las decisiones quedan ejecutoriadas tres  días  después  de  su  notificación,  si  no  han sido recurridas.   

De  ello  extrae que en el caso concreto el  fallo  de  casación  de  la  Corte,  expedido  el  13 de agosto de 2012, quedó  ejecutoriado  el  22  de  agosto  de  2012,  a  las 5 p.m., momento en el que se  desfijó  el  edicto  mediante  el  cual  se  cumplió  con  el  presupuesto  de  publicidad   exigido   por   la  Corte  Constitucional  en  la  sentencia  antes  reseñada.   

A  renglón  seguido,  el  demandante  cita  jurisprudencia  de  la  Sala  Penal de la Corte, referida de manera general a la  causal   de   revisión  por  prescripción,  advirtiendo  también,  aunque  no  transcribe  ningún  apartado  de  la  misma,  que en otra decisión se declaró  fundada  esta  circunstancia  de  revisión  dado  que la prescripción ocurrió  cuando    se    hallaba    en    notificación   el  fallo.   

Solicita   el  accionante,  en  consecuencia, que se declare fundada  la  causal  de  revisión  propuesta y que por virtud de ello se dejen sin valor  los  fallos condenatorios proferidos por las instancias ordinarias, así como la  sentencia  de  casación  proferida  por  esta Corporación. Ello debe conducir,  además,  a  disponer  la  libertad  inmediata  e  incondicional de la condenada  ROCÍO DEL PILAR MONTEJO CASTRO.   

El  defensor  presentó  como  anexos,  para  cumplir  con  las  exigencias  formales  establecidas  respecto de la acción de  revisión:   

     

1. El  poder  especial  conferido  por  la  condenada  ROCÍO DEL PILAR  MONTEJO CASTRO para adelantar esta tramitación.   

2. Copia    de    las    sentencias   de   segunda   instancia   y   de  casación.   

3. Copia del edicto publicado por la Corte.     

C O N S I D E R A C I O N  E S   

Dado  que  la  acción  de  revisión,  como  mecanismo  excepcional y extraordinario, busca derrumbar la intangibilidad de la  cosa   juzgada,   para  su  postulación  es  necesario  cumplir  con  estrictos  requisitos,  en  ausencia  de los cuales surge indefectible la inadmisión de la  demanda.   

Por  regla general, conforme lo dispuesto en  el  artículo  220  de  la Ley 600 de 2000, la acción de revisión opera contra  sentencias condenatorias ejecutoriadas.   

Plena   legitimidad,  entonces,  tiene  el  demandante  para  incoar la acción en contra de los fallos de primera y segunda  instancias,  así  como  la  ratificación  realizada  en sede de casación, que  condenaron  a  su  patrocinada legal en calidad de autora del delito de peculado  por   apropiación,   dado   que,   además,   esas   sentencias  se  encuentran  ejecutoriadas,  como  así  se  determina  de  los  documentos  allegados  a  la  acción.   

Es  claro,  igualmente, que el demandante se  halla    habilitada    para   actuar   en   sede   de   revisión   –artículo  221 de la Ley 600 de 2000-,  ya  que  la  condenada  le  confirió expreso poder para el efecto, inserto como  anexo del escrito accionario.   

Y  si  bien,  el demandante obvió presentar  copia  del  fallo  de  primer  grado, contraviniendo lo consignado en el último  inciso  del  artículo  222  de  la Ley 600 de 2000, ello se erige, para el caso  concreto,  en  una irregularidad formal que no conduce al rechazo de la demanda,  pues,  del  contenido  de  la  decisión  de  segunda  instancia  y del fallo de  casación   se   obtiene  lo  necesario  para  verificar  lo  requerido  de  esa  providencia,   que  en  su  fondo  probatorio  o  valorativo  no  tiene  ninguna  incidencia  respecto  de  lo  debatido,  conforme  la  causal  de  prescripción  propuesta,   

Empero,  por  fuera  del cumplimiento de las  exigencias  formales  citadas,  al  demandante  no le asiste razón jurídica ni  fáctica  en  lo  propuesto,  como  quiera  que  parte  de  un  supuesto errado,  precisamente  el  referido al momento en que se puede considerar ejecutoriada la  condena  proferida  contra ROCÍO DEL PILAR MONTEJO CASTRO, que afirma posterior  al  término  máximo  de prescripción considerado para la etapa del juicio, en  contrario de lo que las constancias procesales enseñan.   

Al   efecto,   para   evitar  innecesarias  reiteraciones,  la Corte tiene que resaltar cómo el tópico atinente al momento  de  ejecutoria  de  las  decisiones  en  la Ley 600 de 2000, cuando el asunto se  halla  en  sede  de  casación,  ya  fue  dilucidado  por  esta  Corporación en  jurisprudencia  que  se  mantiene  vigente  y  reiterada,  a través de la cual,  incluso  examinando  la  Sentencia  C-  641  de 2002 de la Corte Constitucional,  citada  por el accionante a manera de soporte de su pretensión, advierte que la  ejecutoria  del fallo opera concomitante con el proferimiento de la sentencia de  casación,    independiente  de  que  después,  con  fines  exclusivos  de  publicidad, esa providencia se notifique.   

Esto  dijo  la  Sala, en decisión del 27 de  julio      de      2011,      radicado      308239:   

“8.  El  caso  examinado  se  centra  en  determinar  si, conforme los mandatos del inciso segundo del artículo 187 de la  Ley  600,  y  tal  como lo decidió la Corte en auto del 23 de abril de 2008, la  sentencia  que  denegó las pretensiones de casación quedó ejecutoriada al ser  suscrita  por  los Magistrados integrantes de la sala, es decir el 29 de febrero  de  2008,  y  por  lo  tanto interrumpió el término prescriptivo de la acción  penal;  o, si por el contrario, era menester, según lo pregona el demandante en  revisión,  que la decisión fuese debidamente notificada para que interrumpiese  la prescripción.   

9.  Destáquese que la Corte Constitucional  en  sentencia  C-641 de 2002, al revisar la exequibilidad del inciso segundo del  artículo  187  de  la Ley 600, declaró la norma ajustada a la Carta, es decir,  exequible,  siempre  y cuando se entienda que los efectos jurídicos se surten a  partir de la notificación de las providencias.   

Las   sentencias   de  constitucionalidad  condicionada,   como   aquella  referida  en  este  caso,  contrariamente  a  lo  argumentado  por  el  demandante,  no  comportan  el  retiro  de  la  norma  del  ordenamiento  jurídico,  sino todo lo contrario, es el principio de permanencia  o  de  conservación  de la norma lo que lleva a mantenerla, pero de manera que,  al   aplicarse   deba   ser   interpretada   de   la  forma  como  el  fallo  de  constitucionalidad   lo   indica.   Esto   es,   la   Corte   en  el  juicio  de  constitucionalidad   decide   preservar  o  mantener  vigente  la  norma  en  el  ordenamiento,  prescribiendo  o  direccionando  la manera como debe ser aplicada  para  que  resulte  ajustada  a  la Carta Política, y no se quebranten derechos  fundamentales.  Es inadecuado en tales casos, ensayar, o postular una redacción  de  lo  que podría ser el texto de la norma, como lo sugiere el demandante, por  cuanto la misma se mantiene tal cual fue creada por el legislador.   

(…)  

10.  Igualmente,  en  aras  de  la  lealtad  argumentativa,  resulta  oportuno  señalar que en decisiones del 13 de marzo de  2008  (radicado 25547) y julio 10 de 2008 (radicado 28047), la Sala de Casación  Penal expuso:   

“4. De conformidad con lo señalado en el  inciso  2º del artículo 187 del Código de Procedimiento Penal, las sentencias  de   casación,  al  igual  que  las  providencias  interlocutorias  de  segunda  instancia,  la  consulta y la acción de revisión, quedan ejecutoriadas el día  en  que  sean  suscritas  por  los funcionarios correspondientes, a menos que el  fallo    de    casación    haya    sustituido    la   sentencia   materia   del  recurso.   

La Corte Constitucional, mediante sentencia  C-641  de  13  de  agosto  de  2002, condicionó la declaración de exequible de  dicha   norma,   en   el  sentido  de  excluir  del  ordenamiento  jurídico  la  interpretación  según  la cual se entendía que estaban excluidas del deber de  notificación  las providencias en mención por cuanto al ser suscritas quedaban  ejecutoriadas.   

Por  el  contrario,  el máximo tribunal en  sede  de control de constitucionalidad adujo que la única interpretación de la  norma  susceptible  de  armonizarse  con el debido proceso y con el principio de  publicidad  era  la que consistía en que todas las decisiones judiciales de que  trata  el  inciso  2º  del  artículo  187 de la ley 600 de 2000 tienen que ser  notificadas,  pues  de  no  ser  así  sería  imposible  que produjeran efectos  jurídicos.   

Lo anterior representaba que, para la Corte  Constitucional,  el  término de prescripción de la acción penal que se cuenta  a  partir  de  la  ejecutoria  de  la resolución de acusación o su equivalente  “no  se extingue por la imposición de la pena mediante una decisión en firme  y   ejecutoriada,   sino   hasta   que   dicha   providencia  sea  efectivamente  notificada”.   

(…)  

11.  No  obstante, tal como fuera destacado  por  la  Sala  en  decisión  de  fecha  23 de abril de 2008, si la sentencia de  constitucionalidad  no  retiró del ordenamiento el inciso segundo del artículo  187,  el entendimiento que debe seguir dándosele a la disposición es el de que  las  decisiones  allí  mencionadas  de  segundo  grado  y  de casación, quedan  ejecutoriadas una vez sean suscritas por el juez o magistrado.   

Ahora  bien, una cosa es el fenómeno de la  ejecutoria,  y  otra  los  actos  de  notificación  o  de  comunicación  y  de  publicidad  de  la  decisión. Sobre este punto conviene no perder de vista que,  las  decisiones  de segundo grado son, por regla general, inimpugnables, lo cual  conlleva  a  entender  que  las  notificaciones  de  las mismas surten apenas el  efecto de publicidad y comunicación.   

Si  bien  la  ejecutoria es de ordinario un  efecto  que  sucede  a la notificación, ello no siempre debe ocurrir así, como  en  el  caso  que nos ocupa, en donde la ejecutoria se produce, sin perjuicio de  la  notificación,  comunicación  o publicidad de la decisión. En la decisión  de  constitucionalidad que se comenta, el juicio de reproche que se le hace a la  norma  de  cara  a  la Carta Política y al principio del debido proceso y otras  garantías  es  el  de  que no garantiza el principio de publicidad, de allí la  orientación   que   se   da,   para  que  las  decisiones  no  obstante  quedar  ejecutoriadas, deban ser comunicadas o publicitadas.   

Frente   a  decisiones  que  no  admiten  recursos,  la  notificación  no  tiene,  como lo pretende el demandante, efecto  alguno  relacionado  con  la  ejecutoria  de  la decisión, ni con el derecho de  contradicción  hacia  la  misma,  sino  que  se  encamina  únicamente, a hacer  conocer la decisión por parte de los sujetos procesales.   

12.  Con fundamento en el razonamiento que  se  acaba  de  hacer,  nada  se  opone a concluir que, en el presente caso, aún  considerando  los  actos  de  notificación  que  se  hicieron  por  parte de la  secretaría  de  la Sala, la acción penal no se encontraba prescrita, dado que,  si  como  se  anotó  en  precedencia, la notificación tan solo tiene un efecto  comunicativo,  y  el  edicto,  como último acto de comunicación se fijó el 7,  impónese  concluir, que la acción penal no había prescrito, cuando quiera que  los  cinco  años,  contados  a partir del día siguiente de la ejecutoria de la  resolución  de  acusación  (11 de marzo de 2003) se cumplirían el 12 de marzo  de  2008.  Téngase en cuenta además que, el edicto que notifica o entera de la  sentencia  fue  desfijado  el  11  de marzo de 2008. No es preciso en este caso,  contar  tres días más de ejecutoria por cuanto, tal término es inane, inocuo,  irrelevante, si se considera que la decisión es inimpugnable.   

13. Enseña el fallo C-641 que, no obstante  quedar   ejecutoriadas  las  decisiones  referidas  en  el  inciso  segundo  del  artículo  187  una  vez son suscritas por el funcionario competente, no podrán  surtir  efecto  jurídico  alguno  hasta  tanto no sean debidamente notificadas.  Para  el caso, de acuerdo con lo anteriormente expuesto, importa destacar que la  notificación  solo tiene efecto publicitario y que no tiene incidencia sobre la  ejecutoria.  Desde  esa  perspectiva,  en  razón  a  que  el  fenómeno  de  la  prescripción  se  interrumpe  es  con la ejecutoria de la sentencia, bien puede  igualmente  concluirse  que,  en  el  presente  caso, no alcanzó a cumplirse el  término prescriptivo.   

En  otras palabras, si la prescripción se  interrumpe  con  la ejecutoria de la sentencia, y, esta se entiende ejecutoriada  una  vez  suscrita  por  el  funcionario competente, la conclusión no puede ser  otra que la de la interrupción de la prescripción.   

Los efectos a que alude la decisión de la  Corte  Constitucional  que  no  pueden  cumplirse  o  surtirse  sino después de  notificada  o publicitada la decisión, deben entenderse referidos a asuntos que  tienden  al  cumplimiento  o  efectivización  de  la  decisión,  pero  no a la  prescripción  en  cuanto  esta no es un efecto o consecuencia de la sentencia o  algo que deba implementarse con ocasión de dicha sentencia.”   

Sobran  mayores  precisiones  respecto  del  contenido  de  lo  citado  en  precedencia,  evidente  como  surge  que comporta  absoluta identidad fáctica con lo que aquí se examina.   

Entonces, si el mismo demandante admite que  el  término  de  prescripción  asciende,  conforme  al  delito  atribuido a la  condenada,  a  10  años  en la fase del juicio, acorde con lo establecido en el  artículo  86  de  la  Ley  906  de  2004, y no se discute que la resolución de  acusación  cobró  ejecutoria  el  16  de agosto de 2002, evidente surge que el  fenómeno  prescriptivo  propuesto  no  alcanzó  a materializarse, en tanto, la  sentencia  cobró  ejecutoria  el  13  de  agosto  de 2012, fecha en la cual fue  suscrito el fallo de casación.   

        Resta  advertir  al  demandante que, en efecto, la decisión citada  por  él, proferida en trámite de revisión por la Sala el 10 de julio de 2008,  dentro  del  radicado  28047,  acepta  la  solicitud  de  prescripción  bajo la  consideración  que  el  fallo  de  casación  sólo  se  entiende  ejecutoriado  una vez se notifique el mismo.   

        Empero,  esa  postura anterior de la Sala fue recogida precisamente  en  la  decisión  que antes se transcribió y que en la actualidad se encuentra  reiterada y vigente.   

        Dígase,  además, que la referencia del demandante al hecho que la  Corte,  de  oficio, decretó la prescripción a favor de uno de los condenados y  parcialmente  casó la sentencia respecto de la multa ordenada pagar por otro de  ellos,     no     constituye     basamento    suficiente    para    modificar  lo  consignado  en  el  precedente jurisprudencial antes  transcrito  o  dar una interpretación diferente a lo consignado en el artículo  187  de  la Ley 599 de 2000, respecto de la excepción  establecida  para  los  casos  en  los que el fallo de casación “sustituya”      la      sentencia  atacada.   

        La     Corte     ha     entendido     que    esa    “sustitución”  dice  relación  con la  revocatoria  absoluta  de  la  decisión objeto del extraordinario recurso, como  cuando  se  absuelve  a quien llega condenado en fallo  de segundo grado.   

        Así  lo  expresó,  entre otras decisiones, en sentencia del 13 de  octubre  de  2011,  dentro  del  radicado  37619,  en la cual, pese a casarse de  oficio el fallo a fin de reducir la pena de prisión, advirtió:   

“Por  último,  cabe  anotar  que  esta  decisión  causa ejecutoria con su suscripción y contra ella no procede recurso  alguno,  toda  vez  que no sustituye ni reemplaza el fallo de segunda instancia,  en  cuanto  que  la  decisión de condena se mantiene, conforme a la literalidad  del  artículo  187,  inciso  2°  de la Ley 600 de 2000, pese a que los efectos  jurídicos    se    surtan    a    partir    de   su   comunicación”.   

Así  las  cosas,  como la demanda  se  basa  en  una errada interpretación de los términos de ejecutoria establecidos  por  la  ley,  se  impone  su inadmisión, a tono con lo dispuesto por el inciso  segundo del artículo 223 de la Ley 600 de 2000.   

En  mérito  de lo expuesto, la Corte Suprema De Justicia, Sala de Casación Penal,   

R E S U E L V E  

          RECHAZAR   la  demanda  de  revisión  presentada  a  nombre  de  la condenada ROCÍO DEL PILAR  MONTEJO    CASTRO,    por    las    razones    consignadas    en   la   anterior  motivación.   

          Contra      esta     decisión     procede     el     recurso     de  reposición.   

          Cópiese, notifíquese y cúmplase.   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

Magistrado  

GUILLERMO  ANGULO  GONZÁLEZ                              EUGENIO     FERNÁNDEZ  CARLIER   

                                             Conjuez                                                                                        Magistrado   

EYDER    PATIÑO   CABRERA                                          HUGO QUINTERO BERNATE   

Magistrado                                                                                    Conjuez   

YESID    REYES    ALVARADO                          CARLOS ROBERTO SOLÓRZANO  GARAVITO   

                Conjuez                                                                                             Conjuez   

YEZID VIVEROS CASTELLANOS  

Conjuez  

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria  

SALVAMENTO DE VOTO  

Me  aparto  de  la opinión mayoritaria en  cuanto  ella  considera  que  la  prescripción de la  acción  penal  se  interrumpe  con  la  sola  suscripción  de  la providencia  que resuelve el recurso extraordinario de casación; a  juicio  de  la  sala  mayoritaria,  en ese momento la  decisión  queda ejecutoríada y por consiguiente la prescripción de la acción  penal  se  interrumpe  sin que sea necesario notificar  dicha determinación.   

La  razón  fundamental  de  mi  disenso  consiste  en que esa postura desconoce los alcances de  una  sentencia de constitucionalidad condicionada que,  como la C-641 de 2002, es de obligatorio cumplimiento.   

En  la mencionada sentencia C-641 de 2002,  la  Honorable  Corte  Constitucional  precisó que si  bien      las      providencias      interlocutorias     quedan     ejecutoriadas  desde  el  momento  en  el  que son suscritas por el  funcionario  que  las  profiere,  ellas  no  producen  efectos  jurídicos  sino  a  partir del momento en el  que     son     notificadas     a     los     sujetos     procesalesl.   

Inmediatamente   después   de   esas  afirmaciones,  la  Honorable  Corte Constitucional se  refirió   expresa   y   puntualmente   a  los  efectos  que  esta  interpretación  del  artículo  187  del  Código de Procedimiento  Penal  (Ley  600 de 2000) tendrían en lo relacionado  con  el  fenómeno  de la prescripción de la acción  penal,  advirtiendo que la misma no se extingue en la  fecha   de  suscripción  de  la  decisión  que  pone  fin  al  proceso  penal,  sino desde el momento en el que ella es notificada a  las partes2.   

Por consiguiente, no es correcto sostener,  como  se  hace  por  parte de la mayoría de la Sala,  que  “si  la  prescripción  se interrumpe con la ejecutoria de la sentencia, y,  esta   se   entiende   ejecutoriada   una   vez  suscrita  por  el  funcionario  competente,  la  conclusión no puede ser otra que la  de  la  interrupción  de la prescripción”. Tampoco  comparto  la  afirmación expuesta por la mayoría de  la   sala   en   cuanto  a  que  “Los  efectos  jurídicos  a  que  alude  la  decisión  de  la  Corte  Constitucional  que no pueden  cumplirse  o  surtirse  sino después de notificada o  publicitada  la decisión, deben entenderse referidos  a     asuntos     que     tienden     al     cumplimiento     o     efectivización  de  la  decisión,  pero no a la prescripción en  cuanto  esta  no  es  un efecto o consecuencia de la  sentencias   o   algo  que  deba  implementarse  con  ocasión de dicha sentencia”.   

Aun cuando el tema de la diferencia entre  la  ejecutoria  de  una decisión y la producción de  efectos    jurídicos   derivados   de   la   misma   pueda   ser   debatido  en  un  plano teórico, lo cierto es que por tratarse de  un   fallo  de  constitucionalidad  condicionada  la  sentencia  C-641  de  2002 no admite discusiones. Por  expresa     determinación     de     la     Honorable     Corte    Constitucional,  el  artículo  187  del  Código de Procedimiento  Penal  (Ley  600  de  2000) sólo es exequible en el  entendido  de que las decisiones a las que se refiere  (entre  ellas  la  que  resuelve  sobre  el  recurso extraordinario de  casación) requieren de su notificación para producir efectos  jurídicos.   

Ninguna duda puede caber en cuanto a que,  sobre    ese    supuesto,    la   Honorable   Corte  Constitucional    se    refirió   de   manera   inequívoca   al   fenómeno  de  la  prescripción de la acción penal para dejar en  claro  que, frente al contenido del artículo 187 del  Código  de  Procedimiento  Penal  (Ley 600 de 2000)  ella   no   se   extingue   el   día   en   que   el  funcionario  correspondiente  suscriba  la decisión que resuelve el recurso de  casación,  sino  a partir del momento en el que esa  providencia es notificada a las partes.   

A  partir  de la emisión de la sentencia  C-641  de  2002  el  tema  no admite discusión en el  plano  legal,  porque  el  artículo  187  de  la  Ley  600 de 2000 sólo  es  exequible  si  se  lo aplica conforme a los parámetros  trazados  por la Honorable Corte Constitucional. Esto  significa  que  cualquier interpretación distinta que  se   haga   de  esa  disposición  legal  (como  la  que  en  esta  providencia  suscribe  la  Sala  mayoritaria)  es  violatoria  del  principio  de legalidad, porque la norma en cuestión  sólo  existe en nuestro ordenamiento jurídico si se  le    otorga    el    alcance    que   le   dio   la   sentencia   C­641 de 2002.   

Respetuosamente,  

Yesid   Reyes   Alvarado   Conjuez   

“Conforme  a  lo  expuesto, es pertinente  concluir  que  la  norma  es  constitucional  en el sentido de que efectivamente  dichas  sentencias  y  providencias interlocutorias quedan ejecutoriadas el día  en   que   son   suscritas   por   el   funcionario  correspondiente.   Sin  embargo,  como  la  notificación  de  las  mismas   es   indispensable   y   solamente   a  partir  de  dicho  conocimiento,   es   posible  imponer  voluntaria  o  coactivamente  el  cumplimiento  de  las  órdenes  proferidas  en  la decisión  judicial,  la  Corte  considera que la ejecutoria de  dichas  sentencias  y  providencias  no  produce efectos jurídicos mientras  no  se  surta  su  notificación.  Por  eso, en la parte  resolutiva de esta sentencia se declarará   

2  “Por  lo  tanto,  si  los  efectos  jurídicos  de  la decisiones judiciales ejecutoriadas  previstas  en  el  artículo  187  del  C.  de P.P.,  presuponen   su   notificación,   el  término  de  prescripción  de  la  acción  penal previsto en el inciso 2° del artículo 86  del   Código   Penal,  no  se  extingue  por  la  imposición  de  la  pena  mediante  una  decisión  en  firme y eiecutoriada, sino  hasta que dicha providencia sea   

SALVAMENTO DE VOTO  

Con  el  debido  respeto por la decisión  mayoritaria,  esbozo  las  razones  por  las  que no  comparto   la   misma,  al  haber  resuelto  rechazar  la  demanda  de revisión.   

El punto se centra en determinar a partir  de   qué   momento  se  interrumpe  el  termino  de  prescripción    de    la    acción    penal,   si   cuando   se   dicta   la   sentencia   de   casación   o  cuando  la  misma  es  notificada.   

Me aparto de las razones esgrimidas en el  auto,  en  cuanto se considera que la sentencia queda  ejecutoriada     con     el    solo    proferimiento    de    la    sentencia,  sin  que  a partir de este momento se puedan continuar  contabilizando  los  términos  para  efectos  de la  prescripción    de    la    acción   penal.   

La  Sala señala como fundamento que: “Al  efecto,  para  evitar  innecesarias reiteraciones, la  Corte  tiene  que resaltar cómo el tópico atinente al momento de ejecutoria de  las  decisiones  en  la  Ley  600  de 2000, cuando el  asunto   se   halla  en  sede  de  casación,  ya  fue  dilucidado  por  esta  Corporación en Jurisprudencia, que se mantiene vigente  y  reiterada a través de la cual, incluso examinando  la   Sentencia   C-641   de   2002   de   la  Corte  Constitucional,   citada   por   el   accionante   a   manera   de  soporte  de  su  pretensión, advierte que la ejecutoria del fallo  opera   concomitante  con  el  proferimiento  de  la  sentencia  de  casación,  independientemente de que  después,  con  fines  exclusivos  de publicidad, esa  providencia se notifique”   

Con  todo respeto por la Corporación, la  lectura  que  se  hace  de  la  sentencia de la Corte  Constitucional  no es correcta, de hecho si se observa la parte resolutiva de la  misma  en  ella se establece que se declara exequible  la   expresión   “quedan   ejecutoriadas   en   el  día  en  que  sean  suscritas  por  el funcionario correspondiente” en    el    entendido   que  los efectos jurídicos se surten a partir de la notificación  de las providencias.   

Esta   expresión   que  fue  declarada  exequible  por  la  Corte Constitucional, corresponde  al  inciso  segundo  del  artículo  187  de  la  Ley  600  de 2000 que señala:   

“Ejecutoria       de       las  providencias.   

La que decide los recursos de apelación o  de  queja contra las providencias interlocutorias, la  consulta,      la     casación,     salvo  cuando  se  sustituya la sentencia materia de la misma y la  acción   de   revisión  quedan  ejecutoriadas  el  día  en  que  sean suscritas por el funcionario correspondiente”.   

Y en relación con las razones que esbozó  la  Corte  Constitucional  para tomar esta decisión,  dicha Corporación expuso:   

“Conforme  a  lo  expuesto, es pertinente  concluir  que  la  norma  es  constitucional  en  el  sentido  de  que  efectivamente  dichas sentencias y  providencias  interlocutorias quedan ejecutoriadas el  día    en    que    son    suscritas    por    el    funcionario   correspondiente.   Sin  embargo,  como  la  notificación  de  las  mismas es indispensable y solamente a partir de dicho  conocimiento,   es  posible  imponer  voluntaria  o  coactivamente   el  cumplimiento  de  las  órdenes  proferidas   en  la  decisión  judicial,  la  Corte  considera  que  la  ejecutoria de dichas sentencias y  providencias  no  produce efectos jurídicos mientras  no  se  surta  su notificación. Por eso, en la parte  resolutiva  de esta sentencia se declarará exequible  la  disposición acusada,  en  el sentido que los efectos jurídicos se surten a  partir de la notificación de las providencias respectivas”   

Pero además en la mencionada providencia  la    Corte    Constitucional    se   refiere  de  manera  concreta al fenómeno de la prescripción y a  partir   de  qué  momento  el  mismo  se  extingue,  señalando  que.  “Por  lo  tanto,  si  los  efectos  jurídicos   de   la   decisiones   judiciales  ejecutoriadas  previstas  en  el  artículo   187  del  C.  de  P.P.,  presuponen  su  notificación,  el  término  de   prescripción  de  la  acción penal previsto en el inciso 2° del  artículo  86 del  Código Penal, no se extingue  por  la imposición de la pena mediante una decisión  en  firme  y  ejecutoriada,  sino  hasta  que dicha providencia sea efectivamente     notificada”.   (Subrayas fuera del texto)   

Así las cosas es claro que acorde con la  decisión  de  la  Corte  Constitucional  que  es de  obligatorio  cumplimiento  por  ser  una sentencia de  constitucionalidad,  mientras  la  sentencia  de  casación  no sea notificada  no se pueden hacer efectivos los efectos de ejecutoria  de  la  misma y hasta tanto ello no ocurra el termino  de   prescripción   se   sigue  contabilizando,  en  consecuencia     cuando     la     Sala     manifiesta     que:     “Entonces,  si  el  mismo  demandante  admite  que  el  termino de  prescripción asciende, conforme al delito atribuido  a  la  condenada,  a  10 arios en la fase del juicio,  acorde  con  lo  establecido en el artículo 86 de la  Ley  906  de  2004,  y  no  se  discute  que la resolución de acusación cobró  ejecutoria  el  16 de agosto de 2002, evidente surge  que  el  fenómeno prescriptivo propuesto no alcanzó  a  materializarse,  en  tanto,  la  sentencia cobró  ejecutoria  el  13  de  agosto  de  2012,  fecha  en  la  cual  fue suscrito       el       fallo       de      casación”2,   desconoce   que  el  termino  de  prescripción   se   sigue   contabilizando  hasta  tanto  no  se  notifique  la  sentencia.   

Debo además indicarse, que ni siquiera se  está   discutiendo,   si   resulta   correcta   la  interpretación   de   la   Corte   Constitucional,  pero  lo  que  tampoco  es válido es que se desconozca la misma, por ser ella de  obligatorio   cumplimiento,  al  haberse  realizada  través  de  una  sentencia de constitucionalidad, en  la   que   se   fijó   el   alcance   del  artículo  187  de  la  Ley  600  de  2000,  siendo  esta  la  única  interpretación que  resulta   valida   en  este  tópico,  y  cualquiera  distinta     a     ella     violatoria    del    principio    de    legalidad.   

Respetuosamente  

CARLOS   ROBERTO  SOLORZANOGARAVITO   

Conjuez  

    

1 Auto  del  13  de agosto de 2012, radicado 37221, inadmitiendo demanda de casación en  este mismo caso.   

2 Folio  172, cdno original 3.   

3 Folio  171, cdno original 2.   

4 Folio  228, cdno original 3.   

5 Así  mismo  fueron  acusados  Jaime  Enrique  Martínez  Puerto, Jorge Clelio Cardozo  Rodríguez,  Martha  Cecilia Robles Acero, Rodrigo Alberto Sandoval Mojica, Luis  Álvaro  Larrota  Vásquez  y  Elvia Cecilia Niño de Sanabria; folios 75 a 151,  cdno original 23.   

6  Folios 123 a 146, cdno original 3 de segunda instancia.   

7  En  esa  misma  decisión, igualmente dispuso la cesación del procedimiento seguido  a  Elvia  Cecilia  Niño  de  Sanabria,  Martha Cecilia Robles Acero, Jorge  Clelio  Cardozo  Rodríguez y Luis Álvaro Larrota Vásquez; folios 1 a 15, cdno  original  29.  El  14 de octubre de 2005 se había declarado la extinción de la  acción  penal  por  muerte de Jaime Enrique Martínez Puerto; folios 329 a 331,  cdno original 26.   

8  Absolvió  a  Jorge  Clelio  Cardozo  Rodríguez, de los delitos de peculado por  apropiación  y  contrato  sin  cumplimiento  de  requisitos  legales. Por éste  último  delito,  así  mismo  absolvió a Rodrigo Alberto Sandoval Mojica y Ana  Concepción Chaparro.   

9  En  decisión  reiterada,  entre  otras,  en  auto del 29 de julio de 2013, radicado  41577.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *