AP3628-2014(43845)

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                     

                                   

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

Magistrado ponente  

AP3628-2014  

Radicación 43845  

Aprobado acta número 202  

Bogotá,  D.  C., dos (2) de julio de dos mil  catorce (2014)   

Decide  la  Sala  acerca de la posibilidad de  admitir  la  demanda de casación presentada por la abogada defensora de RODOLFO  SIERRA  CHINCHILLA  contra  el  fallo  de  segunda  instancia  proferido  por el  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de  Bucaramanga,  mediante  el cual  confirmó  la  pena  de  doscientos ocho (208) meses de prisión que le impuso a  esa  persona el Juzgado Sexto Penal del Circuito con Función de Conocimiento de  esa  ciudad  como  autor  responsable  de  la  conducta  punible de homicidio.   

          I. SITUACIÓN FÁCTICA Y ACTUACIÓN PROCESAL   

1. El 17 de abril  de  2011, en La Caponera, caseta 190 del asentamiento Nueva Colombia, adscrito a  la  jurisdicción  de  Piedecuesta  (Santander),  RODOLFO  SIERRA  CHINCHILLA  y  Laureano   Velasco   Aguilar   tuvieron  una  discusión  acerca  de  una  deuda  económica.  Terminaron  agrediéndose  entre ellos, cada uno armado con navaja.  Debido   a  este  enfrentamiento,  Laureano  Velasco  Aguilar  resultó  herido,  circunstancia  que le ocasionó la muerte luego de que fuera llevado al Hospital  Universitario de Santander.   

2.   El  29  de  septiembre  de  2011,  un representante de la Fiscalía General de la Nación le  imputó  a  RODOLFO SIERRA CHINCHILLA la realización del delito de homicidio, conforme a lo dispuesto en el  artículo  103 de la Ley 906 de 2004, actual Código Penal, con la modificación  introducida  por el artículo 14 de la Ley 890 de ese mismo año. Como aquél no  aceptó     el     cargo,    la    Fiscalía    lo    acusó    por    idéntico  comportamiento.   

3. El juicio oral  lo  adelantó  el  Juzgado Sexto Penal del Circuito con Función de Conocimiento  de  Bucaramanga,  despacho  que  condenó al acusado por la conducta atribuida a  doscientos  ocho  (208)  meses de prisión y de inhabilidad para el ejercicio de  derechos  y  funciones  públicas.  Así  mismo,  le  negó tanto la suspensión  condicional  de  la  ejecución  de  la  pena  privativa  de la libertad como la  prisión domiciliario.   

4.  Impugnada la  decisión  por  la  defensa,  el  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial de  Bucaramanga la confirmó en los aspectos materia del debate.   

5. Contra el fallo  de  segunda  instancia,  la  abogada  de  RODOLFO  SIERRA CHINCHILLA interpuso y  sustentó el recurso extraordinario de casación.   

II. LA DEMANDA  

1.  Propuso  la  recurrente  dos  cargos,  ambos al amparo de la causal tercera del artículo 181  de  la  Ley  906 de 2004 («manifiesto desconocimiento  de   las   reglas   de  producción  y  apreciación  de  la  prueba»),  por  violación  indirecta  de  la ley sustancial derivada de  errores    de   derecho   en   la   apreciación   probatoria.   Los   sustentó  así:   

1.1. Falso juicio  de  legalidad.  El Tribunal consideró «creíble   la   versión   de  Yolima  Torrado  Guerrero,  presunta  [testigo] presencial de los  hechos»1,    a    pesar    de    que  «los  demás  declarantes,  quienes sí presenciaron  los  momentos  anteriores  y posteriores a los hechos investigados, señalan que  quien    portaba   arma   cortopunzante   era   el   hoy   occiso   […]   y  que  no  se  presentó  riña  alguna»2.   

          1.2.   Falso   juicio  de  convicción.  En  este  caso,  el  Tribunal desestimó la legítima  defensa  a  partir  de  «la  entrevista  rendida por  Yolima  Torrado Guerrero»3.   Además,   «los    testigos    […]   no   incidan   que  esta  persona  […]  estuviere  presente  ese  día  y  al  momento de los  hechos;    por    otro    lado,    su   versión   es   inverosímil»4.   

2.    En  consecuencia,  solicitó  a  la  Corte  casar el fallo recurrido para absolver a  RODOLFO SIERRA CHINCHILLA.   

III. CONSIDERACIONES  

1. La casación es  un  recurso  extraordinario  y  reglado  que permite cuestionar, ante la máxima  autoridad  de  la  justicia ordinaria, la correspondencia de un fallo de segundo  grado con el orden jurídico.   

Dicha  confrontación  repercutirá  si  se  descubre  en  la  sentencia  algún error de juicio o de trámite jurídicamente  trascendente,  ya  sea  propuesto por el recurrente o advertido de oficio por la  Corte.   

Una  decisión  ajustada  a derecho, por el  contrario,  es  aquella  que logra sobrevivir racionalmente a la crítica. Ésta  será  irrelevante  si no refuta la providencia, es decir, si no demuestra, bajo  los  parámetros  jurisprudenciales  dirigidos a la adecuada demostración de un  yerro,  que riñe en aspectos sustantivos con la Constitución Política, la ley  o los principios que las rigen.   

De  ahí que el artículo 184 de la Ley 906  de  2004 (Código de Procedimiento Penal vigente para este caso) consagra que no  será   seleccionada  la  demanda  cuando  quien  la  interpone  “no   desarrolla   los   cargos   de  sustentación  o  cuando  de  su  contexto se advierta fundadamente que no se precisa  del  fallo  para  cumplir  alguna  de  las  finalidades  del recurso”.   

2. En el presente  asunto,  ninguno  de  los  reproches que formuló la apoderada de RODOLFO SIERRA  CHINCHILLA   será   admitido,  dada  la  incoherencia  en  sus  planteamientos.  Veamos:   

2.1.  Cuando  en  sede  de  casación  se  propone  la  violación  indirecta de la ley sustancial  derivada  de  un error de derecho en la apreciación de la prueba, el demandante  tiene   la   carga   procesal   de  (i)  precisar  la  modalidad  del  vicio,  que puede obedecer a un falso  juicio  de legalidad y, de manera excepcional, a un falso juicio de convicción;  (ii)  indicar el precepto o  los  preceptos  desconocidos  o  vulnerados  por  el  ad  quem;  y  (iii)  demostrar que el error determinó  o  suscitó  la  decisión  de  la parte resolutiva del fallo, de suerte que sin  aquél hubiera debido proferirse otra distinta.   

Acerca  del  falso juicio de legalidad, la  Sala  tiene dicho que se da cuando el juzgador le otorga validez jurídica a una  prueba,  equivocándose  al considerar que cumple con las exigencias formales de  producción   e   incorporación;   o  cuando  le  niega  validez  al  medio  de  convicción, a pesar de haber observado tales requisitos.   

Y, en lo que al falso juicio de convicción  atañe,  ocurre cuando el juez le niega a la prueba el valor asignado por la ley  o  cuando  le da uno que legalmente no le corresponde. Pero como el ordenamiento  jurídico  colombiano  obedece  al sistema de la persuasión racional o de libre  valoración  de la prueba, sólo se presentaría en contados casos; por ejemplo,  cuando  el  funcionario  desconoce  la  tarifa  legal negativa que el legislador  consagra  en  el artículo 314 de la Ley 600 de 2000, relativa a los informes de  la  policía  judicial  en las labores previas de verificación, o la del inciso  2º  del  artículo  381  de  la Ley 600 de 2000, Código de Procedimiento Penal  aplicable   al  sistema  acusatorio,  de  acuerdo  con  el  cual  «[l]a  sentencia  condenatoria no podrá fundarse exclusivamente en  prueba de referencia».   

2.2.  En  este  caso,  la  defensora,  por un lado, presentó tanto un falso juicio de legalidad  como  un  falso  juicio  de  convicción  sobre  la  base de un mismo argumento,  relativo  a  que  el  relato  de  los  hechos  de Yolima Torrado Guerrero no era  creíble.  Además,  ninguno  de  estos  reproches fue discriminado a título de  principal o subsidiario.   

Dicha postura, así formulada, riñe con el  principio  de  no  contradicción,  según el cual no es posible admitir que una  cosa es y no es al mismo tiempo.   

Por  otro lado, la profesional del derecho  jamás  propuso  violación alguna del debido proceso probatorio que condujera a  la  exclusión  del  medio  de  prueba  o el desconocimiento de una tarifa legal  excepcionalmente  prevista  por  la ley. Tan solo cuestionó la credibilidad que  las  instancias  le otorgaron a la deponente Torrado Guerrero, circunstancia que  no  puede  discutirse  en  casación,  a menos que bajo la modalidad de un falso  raciocinio  el  demandante  demuestre la vulneración de una ley científica, un  principio lógico o una máxima de la experiencia.   

Como si lo anterior fuese poco, el Tribunal  no  se  apoyó exclusivamente en la entrevista rendida a Yolima Torrado Guerrero  para  concluir  que  RODOLFO SIERRA CHINCHILLA segó la vida de Laureano Velasco  Aguilar  cuando  los dos se hallaban en medio de una riña. Por el contrario, el  ad  quem  se basó en las declaraciones brindadas a lo largo del juicio oral. En  palabras del cuerpo colegiado:   

Dentro del juicio, la defensa no probó en  momento   alguno  que  el  señor  SIERRA  CHINCHILLA  estuviera  frente  a  una  circunstancia  que  enmarcara  legítima defensa, por el contrario, los testigos  narraron  que  los  sujetos  involucrados  se  encontraban  en una riña, lo que  desvirtúa la posibilidad de alegar una legítima defensa.   

[…]         [Y] si bien  la  prueba  de referencia aportada por la Fiscalía, la entrevista de la señora  Yolima  Torrado  Guerrero, fue admitida en juicio, no fue la única prueba sobre  la  cual  se  cimentó  el  fallo  recurrido,  por  el  contrario,  […] fue un análisis de la totalidad  de  las  pruebas  que  se  llevaron a juicio, como lo fueron el testimonio de la  señora  Claudia Patricia Delgado […]. De  la  misma  manera,  se  contó  con  el  testimonio del señor  Orlando         Sepúlveda         Sanabria5.   

3. En este orden  de  ideas,  lo  alegado  por el demandante no es suficiente para controvertir la  sentencia  impugnada ni para demostrar algún error de trámite o juicio. Por lo  tanto,  la  demanda  no  será  admitida.  Y,  de  la misma manera, como la Sala  tampoco   advierte  violación  manifiesta  de  las  garantías  judiciales  del  procesado,  ningún  pronunciamiento  oficioso hará contra el fallo dictado por  el juez plural.   

Contra  esta  decisión,  es procedente el  mecanismo  de  la  insistencia en los términos explicados por la Corte a partir  del fallo CSJ SP, 12 sept. 2005, rad. 24322.   

IV. DECISIÓN  

En mérito de lo expuesto, la CORTE     SUPREMA    DE    JUSTICIA,  SALA      DE     CASACIÓN     PENAL,   

RESUELVE  

No   admitir  la  demanda  de  casación  interpuesta  por  la  defensa de FABIO ANDRÉS URIBE PALACIO contra el fallo del  Tribunal Superior del Distrito Judicial de Medellín.   

De  conformidad  con  lo  dispuesto  en el  artículo  184  de  la  Ley  906  de  2004,  es  facultad  del demandante elevar  petición de insistencia en relación con lo decidido.   

Notifíquese y cúmplase  

FERNANDO ALBERTO CASTRO  CABALLERO   

Presidente   

                                                                     

       

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ  LEONIDAS  BUSTOS  MARTÍNEZ   

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1 Folio  253 de la carpeta.   

2  Ibídem.   

3 Folio  257 ibídem.   

4  Ibídem.   

5  Folios 229-230 ibídem.     

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