AP3136-2014(43433)

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MARÍA  DEL ROSARIO  GONZÁLEZ  MUÑOZ   

Magistrada Ponente  

AP3136-2014  

Radicado No. 43433  

Aprobado Acta No. 181  

          Bogotá   D.C.,   once   (11)   de   junio   de   dos  mil  catorce  (2014).   

VISTOS  

Se  pronuncia  la  Sala  sobre el recurso de  apelación    interpuesto    por    la    defensa    del   doctor   JAIME  DE  JESÚS CUELLO DUARTE contra de  la  providencia  proferida el 21 de enero de 2014 por la Sala Penal del Tribunal  Superior   de   Barranquilla,   mediante   la   cual   rechazó   el  acopio  de  “prueba    documental   sobreviniente”   solicitada   en   el   juicio   oral  y  público.   

ANTECEDENTES RELEVANTES  

1.  El  27  de  mayo  de  2008 Otoniel  Álvarez  Castillo denunció al  doctor  JAIME  DE  JESÚS  CUELLO  DUARTE,       Fiscal       Local       de       Baranoa      (Atlántico),  por la presunta comisión  de  los  delitos  de  falsedad y prevaricato con ocasión de las determinaciones  que  adoptó  dentro  de  la  investigación iniciada con base en la denuncia de  Alberto   Luis  Zabaleta  Celedón  en su contra.    

2. El 28 de octubre de 2011, ante el Juzgado  Séptimo  Penal  Municipal  de  Barranquilla,  la  Fiscalía  imputó  al doctor  CUELLO  DUARTE   los  punibles  de  falsedad  ideológica  en  documento  público  y  prevaricato por  acción.  De  igual  forma, ese estrado judicial le impuso detención preventiva  en       su       lugar      de      residencia1.   

3.  El 26 de noviembre siguiente se radicó  escrito  de  acusación por los aludidos delitos; la audiencia se realizó el 16  de  enero  de  2012  ante  el  Tribunal  Superior  de  Barranquilla  y  la vista  preparatoria  se surtió en sesiones del 13 de febrero, 30 de abril y 28 de mayo  del  mismo  año.  Por  último,  el  juicio  se  inició el 2 de abril de 2013.   

En   desarrollo   de   la   audiencia  de  juzgamiento,  el  21  de  enero  de  2014, el testigo de la defensa Eusebio  Rodríguez  Ballesteros exhibió  copia  del  oficio del 19 de julio de 2008 suscrito por la Jefe de la Oficina de  Asignaciones   de  la  Fiscalía  donde  se  relacionan  dos  anotaciones  sobre  investigaciones  seguidas  al  señor Otoniel Álvarez  Castillo.  Por  tal razón, la apoderada judicial del  doctor   CUELLO   DUARTE  solicitó la admisión de ese documento como prueba sobreviniente.   

PROVIDENCIA IMPUGNADA  

La  Sala  Penal  del  Tribunal  Superior de  Barranquilla,  en  aplicación del artículo 346 de la Ley 906 de 2004, rechazó  la  aducción  solicitada  por cuanto i) no fue descubierta por la defensa en la  audiencia  preparatoria y, ii) el medio de convicción se refiere a Otoniel   Álvarez   Castillo  y  no  al  comportamiento   del   doctor  JAIME  CUELLO  DUARTE,  quien  es  la persona juzgada en esta actuación; por  ende,  no  existe  relación  entre  el  documento  argüido y el objeto de este  trámite procesal.   

LA IMPUGNACIÓN  

          La  defensora  del doctor JAIME DE JESÚS  CUELLO  DUARTE considera que debe permitirse el acopio  como   prueba   sobreviniente   del   oficio   contentivo   del  “prontuario”  del  señor  Álvarez  Castillo  porque  el artículo  344  de  la  Ley  906  de  2004  establece  la  posibilidad de un descubrimiento  probatorio   excepcional   cuando  en  el  juicio  surja  un  elemento  material  probatorio  nuevo de significativa importancia. Para el caso, afirma, ninguna de  las  partes  sabía  de  la  existencia   de  ese documento y por ello debe  admitirse.   

          Además,  añade,  la información del citado oficio es fundamental  para  la defensa del doctor CUELLO DUARTE puesto   que   permite  evidenciar   “que  la  conducta  de  Otoniel  Álvarez  Castillo  se encuadraba en la artimaña, en el engaño, en el  modus  operandi  para  realizar  todas  sus negociaciones, que es el patrón que  utiliza  para engañar a todas sus víctimas y ese es el perjuicio enorme que le  hace  a  esta  defensa  no admitir ese elemento sobreviniente que ninguna de las  partes    conocimos”2.   

          De  lo  anterior  colige que el citado oficio reúne las exigencias  normativas  para  su  decreto porque se trata de un elemento material probatorio  que  contiene  información  legalmente  obtenida por la Fiscalía General de la  Nación,  que,  de no aceptarse, causaría grave perjuicio a la teoría del caso  del      doctor      CUELLO     DUARTE.      

    

ARGUMENTOS DE LOS NO RECURRENTES  

La           Fiscalía solicita confirmar la decisión  impugnada  porque  el objeto de la actuación se circunscribe a determinar si el  doctor  JAIME  DE  JESÚS  CUELLO DUARTE,  como  fiscal  único  de  Baranoa,  incurrió en actuaciones  delictivas  al  tramitar  el  proceso No. 201124, seguido bajo el rito de la Ley  600 de 2000.   

Así  mismo, precisa que a la defensa se le  descubrió    el    memorial    suscrito    por    el    testigo    Eusebio  Rodríguez en el que relacionó,  sin   aportar   el   soporte  respectivo,  las  anotaciones  que  le  figuran  a  Otoniel  Álvarez Castillo.  En  ese  orden,  opina,  la  defensa tuvo la oportunidad de investigar sobre ese  tópico  y  descubrir  en  la oportunidad procesal pertinente el certificado que  contenía esa información.   

Adicionalmente,  afirma, no se demostró en  qué  consiste  el  muy significativo valor de ese medio de convicción, máxime  cuando  el  objeto  de  investigación  es  el  comportamiento  de  JAIME   CUELLO   DUARTE   y  no  el  del  denunciante.   

El   Ministerio  Público  manifiesta  estar conforme con la decisión  por   cuanto   la   conducta   investigada   es   la   del  doctor  CUELLO  DUARTE  y  no la de Otoniel   Álvarez   Castillo.  Además,  porque  la  defensa  no  explicó  en  qué consiste lo muy significativo de las  investigaciones que cursan en contra del ciudadano denunciante.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

La  Corte  es  competente para conocer este  asunto,  de conformidad con lo establecido en el numeral 3º del artículo 32 de  la  Ley  906 de 2004, por tratarse de un auto proferido en primera instancia por  un Tribunal Superior.   

En   orden   a  definir  la  impugnación  propuesta,  la Sala abordará el estudio de los siguientes tópicos derivados de  los  argumentos expuestos por la parte recurrente: i) la prueba sobreviniente y,  ii) del caso concreto.   

     

i. La prueba sobreviniente     

          Acorde   con   el   artículo   250-43  Superior,  el juzgamiento en  el  sistema  penal  acusatorio  debe  ser “público,  oral,  con  inmediación de las pruebas, contradictorio, concentrado y con todas  las garantías”.   

La  posibilidad de controvertir las pruebas  constituye  garantía esencial de la sistemática procesal nacional y, por ello,  debe  asegurarse  que,  con  la  debida  antelación  la  Fiscalía y la defensa  conozcan  las  evidencias  y elementos materiales probatorios que la contraparte  pretende  hacer  valer  en  el  juicio,  a  efectos  de  que  puedan preparar la  demostración de la teoría del caso.   

En   ese   contexto,   el  descubrimiento  probatorio  está vinculado indisolublemente al debido proceso y al derecho a la  defensa,  en  razón  a  la  trascendental  incidencia  de dicho instituto en el  desarrollo  de  la  actividad de cada una de las partes. Al respecto, la Sala ha  señalado:   

Lo anterior implica que, como lo ha indicado  la  jurisprudencia  de  la  Corte,  el descubrimiento  probatorio  constituye  parte  de la esencia del sistema adversarial  consagrado en nuestro ordenamiento jurídico, y por tal motivo la  fiscalía  y  la defensa deben suministrar, exhibir o poner a disposición todos  los  elementos  materiales  probatorios  y  evidencia  física  que  posean como  resultado  de  sus averiguaciones y que pretendan sean decretadas como pruebas y  practicadas  en  el  juicio oral en sustento de sus argumentaciones, permitiendo  de  esa  manera  que  la  contraparte  conozca  oportunamente  cuáles  son  los  instrumentos  de  prueba  sobre los cuales el adversario fundará su teoría del  caso  y,  de  ese  modo,  elaborar las distintas estrategias propias de la labor  encomendada   en   procura   del  éxito  de  sus  pretensiones”  (CSJ  AP  21  noviembre  2012,  Rad.  No. 39948) (subrayas fuera de  texto).   

Así mismo, el artículo 15 de la Ley 906 de  2004  establece  que  “las partes tendrán derecho a  conocer  y  controvertir  las  pruebas  así como a intervenir en su formación,  tanto  las  que  sean  producidas  o  incorporadas  en  el  juicio  oral y en el  incidente  de  reparación  integral,  como  las  que  se  practiquen  en  forma  anticipada”.    

Con la finalidad de materializar la igualdad  de  condiciones  y  de  oportunidades  de  los  intervinientes en el juicio, los  artículos   344,  356  y  374  del  citado  estatuto  regulan la oportunidad procesal para que la Fiscalía  y   la   defensa  efectúen  el  descubrimiento  probatorio  que  permita  a  la  contraparte ejercer a cabalidad la contradicción.   

En  tal  sentido,  el  correcto  y oportuno  descubrimiento  probatorio  constituye condición sine  qua  non  para  la admisibilidad de la prueba porque,  según    el   artículo   346   ibídem,   el  juez  tiene  la  obligación  de  rechazar  todas  aquellas  evidencias  o  elementos  probatorios respecto de los cuales no se haya cumplido  el  deber  de  revelar  información durante el procedimiento de descubrimiento.  Por  ende,  los medios de convicción que no sean descubiertos en la oportunidad  legalmente  establecida,  no  pueden  aducirse  al  proceso,  controvertirse, ni  practicarse durante el juicio oral.   

          Con  todo,  el  inciso final del artículo 344 de la Ley 906 prevé  la  posibilidad excepcional  de  que  durante  el  juicio  se  descubra algún elemento material probatorio o  evidencia  física  muy  significativos  cuya  existencia  no  se conocía en el  momento procesal oportuno:   

“Art,  344.  Inicio  del  descubrimiento.  (…)  El  juez  velará  porque  el descubrimiento sea lo más completo posible  durante la audiencia de formulación de acusación.   

Sin embargo, si durante el juicio alguna de  las  partes  encuentra  un  elemento material probatorio y evidencia física muy  significativos  que  debería  ser  descubierto,  lo pondrá en conocimiento del  juez  quien, oídas las partes y considerado el perjuicio que podría producirse  al   derecho   de   defensa   y  la  integridad  del  juicio,  decidirá  si  es  excepcionalmente admisible o si debe excluirse esa prueba”.   

Entonces,  acorde  con  esa  preceptiva, se  trata    de    un    evento   excepcional  que  sólo  se  activa  en  virtud, i) del hallazgo producido con  posterioridad  a la audiencia preparatoria; ii) de un elemento de convicción de  vital  trascendencia  para  el  debate  probatorio;  iii)  cuya  ausencia  puede  perjudicar   de  manera  grave  el  derecho  de  defensa  o  la  integridad  del  juicio.   

Siendo ello así, corresponde a la parte que  pretende  su  decreto  la carga de demostrar con suficiencia la presencia de los  citados  elementos  y, además, explicar su pertinencia, conducencia y utilidad,  en   los   términos   de   los   artículos   357,   359   y  375  ibídem.   

Lo  anterior porque la prueba sobreviniente  no  está  diseñada para habilitar un nuevo periodo de descubrimiento orientado  a  remediar  las  omisiones  de las partes en el trabajo investigativo que deben  realizar  para  sustentar  su  teoría del caso. Si ello es así, dentro de este  concepto  no  ingresan  los medios de convicción que racionalmente pudieron ser  conocidos  y  obtenidos  de  manera  oportuna por la partes con el despliegue de  mediana   diligencia   en   la   ejecución  de  los  deberes  que  su  rol  les  impone.   

     

i. Del caso concreto     

La  defensa  aduce  que el oficio del 19 de  julio  de  2008  suscrito  por  la  Jefe  de  la  Oficina  de Asignaciones de la  Fiscalía,  donde relaciona algunas investigaciones seguidas contra Otoniel  Álvarez  Castillo,  constituye  prueba   sobreviniente   por   cuanto   no   conoció   con  antelación  de  su  existencia.   

Pues  bien,  las razones expuestas en apoyo  del  recuso  permiten a la Sala establecer que en verdad, tal como lo determinó  el  Tribunal,  no  le asiste razón a la impugnante por cuanto el documento cuya  aducción  pretende, no satisface ninguna de las exigencias que por disposición  legal   debe   reunir   un  medio  de  convicción  para  ser  considerado  como  sobreviniente.   

En  efecto,  aunque  la  defensa afirma que  sólo  conoció  el  escrito  con  ocasión  de  la declaración en el juicio de  Eusebio   Rodríguez,  se  trata  de un documento público que data del 19 de julio de 2008 y que incorpora  información  contenida en una base de datos a la que las partes podían acceder  en   ejercicio   de  sus  funciones  investigativas,  previo  ejercicio  de  las  peticiones pertinentes.   

Aún  más,  dentro del material probatorio  descubierto  por  la Fiscalía se encuentra la petición de preclusión suscrita  por   el   abogado   Eusebio  Rodríguez  que  da  cuenta  de  las  anotaciones  relacionadas con el señor  Álvarez  Castillo. De esta  manera,  el examen de la información descubierta por el ente acusador permitía  fácilmente  a  la  defensa  conocer esa situación y, si era importante para su  teoría del caso, obtener los datos de la fuente original.   

Por  tanto,  no  se  trata  de  un medio de  convicción  surgido  con  posterioridad  al  descubrimiento  probatorio  o que,  siendo  anterior a éste, racionalmente no pudo ser conocido por la parte que lo  solicita.   

De  otra  parte,  la  Sala  observa  que la  defensa  omitió  explicar  la  pertinencia, conducencia y utilidad del medio de  convicción  impetrado,  así  como su trascendencia para el debate probatorio y  la  razón  por la que su ausencia podría perjudicar de manera grave el derecho  de defensa o la integridad del juicio.   

En efecto, la peticionaria debía exponer su  teoría  del caso y, a partir de ella, explicar por qué ese documento resultaba  esencial  para la misma. Sin embargo, se limitó a señalar que el citado oficio  permite   develar   que  “la  conducta  de  Otoniel  Álvarez  Castillo  se  encuadraba  en  la artimaña, en el engaño, en el modus  operandi  para  realizar  todas sus negociaciones, que es el patrón que utiliza  para  engañar  a  todas sus víctimas”, sin indicar  la  razón  por  la  cual  un  medio  de convicción que no se refiere al doctor  CUELLO   DUARTE  resulta  esencial para la defensa.    

          Recuérdese  que,  conforme al artículo 357 de la ley 906 de 2004,  “el  juez  decretará  la  práctica de las pruebas  solicitadas  cuando  ellas  se  refieran  a  los  hechos  de  la  acusación que  requieran  prueba…”; de igual forma, el canon 375  ibídem   indica  que  un  elemento   material   probatorio   o  evidencia  es  pertinente  si  se  refiere  “directa   o   indirectamente,   a  los  hechos  o  circunstancias  relativos  a  la  comisión  de  la  conducta  delictiva  y  sus  consecuencias,  así  como  a  la responsabilidad penal del acusado. También es  pertinente  cuando  solo  sirve para hacer más probable o menos probable uno de  los  hechos  o  circunstancias mencionadas, o se refiere a la credibilidad de un  testigo o perito”.      

          En  ese  orden,  competía  a  la defensa explicar la relación del  medio  de  convicción  con  los  hechos o sus circunstancias para evidenciar su  pertinencia,   dado   que  este  aspecto  no  puede  presumirse  por  parte  del  juzgador.   

Siendo  ello  así,  ni  la  pertinencia,  exigible  a todas las pruebas pedidas oportunamente en la audiencia preparatoria  ni  los  elementos  adicionales  requeridos  para  el  decreto excepcional de la  prueba    sobreviniente    fueron    demostrados    y    acreditados    por   la  defensa. En consecuencia, la  Sala  colige  que  no  se ha concretado el fenómeno de la prueba sobreviniente,  motivo suficiente para confirmar la determinación impugnada.   

En mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

1.      CONFIRMAR      la  decisión  impugnada,  contenida  en  el auto del 21 de enero de 2014 proferido por la Sala  Penal del Tribunal Superior de Barranquilla, por lo expuesto.   

2.  DEVOLVER  la  actuación al Tribunal de origen para lo de su cargo.   

          Esta  determinación  queda notificada en estrados y contra ella no  procede recurso alguno.   

Notifíquese y Cúmplase.  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ MUÑOZ  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUELLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1  La  cautela  se  impuso el día 3 de noviembre de 2011 en desarrollo de la audiencia  de imposición de medida de aseguramiento.   

2 Cfr.  Minuto 57:30 del audio correspondiente.   

3  Modificado por el artículo 2 del Acto Legislativo 03 de 2002.     

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