AP291-2017(49568)

2017

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

Magistrado ponente  

AP291-2017  

Radicación No. 49568  

Aprobado Acta No.  17  

          Bogotá,  D.C.,  veinticinco  (25)  de  enero  de dos mil diecisiete  (2017).   

ASUNTO  

La  Corte  define la  competencia  para  conocer  del  recurso  de  apelación  interpuesto  contra la  providencia  emitida  por el Juzgado Segundo de Ejecución de Penas y Medidas de  Seguridad  de  Pasto, que negó el sustituto de la prisión domiciliara a JESÚS  HERNÁN  ORTIZ  REYES,  quien  fue condenado por el delito de hurto calificado y  agravado.    

ANTECEDENTES  

1.   Mediante  sentencia  del  21  de  diciembre de 2010, el Juzgado  Cuarto   Penal   Municipal   de   Pasto   condenó  a  JESÚS HERNÁN ORTIZ  REYES  a  la pena principal de 72  meses  de  prisión, como autor responsable del delito  de hurto calificado y agravado.   

2.   Asignada   la   vigilancia   de   la  sanción  al Juzgado Segundo de Ejecución  de Penas y Medidas de Seguridad de Pasto, en proveído   del   20   de   octubre  de  2016,  negó   el   sustituto   de  la  prisión domiciliaria.   

3.     Interpuesto     recurso     de  reposición  y  en  subsidio de apelación,  el  primero fue despachado desfavorablemente por auto del 17 de  noviembre  pasado,  y  el  segundo concedido ante el Juzgado Cuarto Penal Municipal de Pasto.   

4.   Recibida   la  actuación  por el Juzgado Segundo Penal Municipal  con   funciones   de  Conocimiento  de  Pasto,  antes  Cuarto,       en  proveído  del  26  de  diciembre del año    anterior    rehusó   su  conocimiento al advertir que conforme  con   el   artículo  34,  numeral  6,  de  la  Ley  906 de 2004, es el Tribunal  Superior  de Distrito el llamado a resolver la alzada,  porque  la  regla  contenida  en el artículo    478    ejusdem,   se    circunscribe    a   la   libertad  condicional   o  la  suspensión  condicional  de  la  pena       y       no       la      prisión     domiciliaria,  posición  que  respaldó  en  providencia  de  tutela  del 12 de abril de 2011, de la Corte  Suprema de Justicia.    

En   consecuencia   remitió  la  actuación a esta Corporación para  definir la competencia.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

1.  Al tenor de lo dispuesto en el artículo  32,  numeral  4,  de la Ley 906 de 2004, la Sala es competente para pronunciarse  en  torno  al  tema  planteado,  en  razón  a  que  es de su resorte definir la  manifestación  de  incompetencia proveniente de un Juzgado cuando éste señala  a  un  Tribunal  como  el  llamado  a conocer de un determinado asunto, conforme  sucede   en   la   presente   oportunidad,   donde  el  Juzgado   Penal   Municipal   de  Pasto,  indica  que  corresponde   al   Tribunal  Superior  conocer  en  segunda  instancia  de  este  proceso.   

2.  En  torno  al tema sometido a debate, es  necesario  tener  en cuenta que la actuación se adelantó integralmente bajo la  normatividad  procedimental  de  la  Ley  906  de  2004, y en atención a que se  discute  la  competencia  para  conocer de la apelación contra la providencia a  través  de  la  cual  el  Juzgado de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad  negó  la  prisión domiciliaria como sustituto de la  pena   intramural,  resulta  conveniente  recordar  la  jurisprudencia  de  la  Corte respecto de la aparente incompatibilidad entre los  artículos  34,  numeral  6,  y  478  del Código de Procedimiento Penal, en los  siguientes términos:   

“…El artículo  34.6  ibídem  asigna  a  las  salas  penales  de  los  tribunales superiores el  conocimiento  del recurso de apelación interpuesto contra la decisión del juez  de ejecución de penas.   

En  extremo  distinto, el artículo 478 del  mismo  cuerpo  normativo  establece que cuando las decisiones que adopte el juez  de  ejecución  de  penas  y  medidas de seguridad, en  relación   con   mecanismos   sustitutivos   de   la   pena   privativa  de  la  libertad  son apelables ante el juez que profirió la  condena en primera o única instancia.   

La  resolución  del  aparente  conflicto  normativo  reclama la atención hacia los criterios generales de interpretación  de las normas procesales.    

Sobre  el  particular,  la  ley  57 de 1887  enseña:   

‘Artículo  5°.   Cuando haya incompatibilidad entre una disposición constitucional y  una legal, preferirá aquella.   

‘Si  en  los  códigos  que  se  adopten se hallaren algunas disposiciones incompatibles entre  sí, se observarán en su aplicación las reglas siguientes:   

‘1.   La  disposición  relativa  a  un  asunto especial prefiere a la que tenga carácter  general.   

‘2. Cuando las  disposiciones  tengan  una  misma  especialidad o generalidad, y se hallen en un  mismo   código,   preferirá   la   disposición  consignada  en  el  artículo  posterior…’.   

“El  artículo  34.6  consagra la regla general de competencia de los tribunales para conocer de  los  recursos de apelación contra las decisiones de los jueces de ejecución de  penas;   no  obstante,  el  artículo 478, norma posterior dentro del mismo  código,  contiene una circunstancia de concreción y exactitud  referida a  las  decisiones  que  adoptan  estas  mismas  autoridades, pero sobre mecanismos  sustitutivos  de  la  pena  privativa  de la libertad, en cuyo caso se aplica la  regla  de competencia especial para los sentenciadores de primera o única   instancia.   

El  artículo  478  de  la  ley 906 de 2004  preceptúa  una  excepción  al  factor  funcional de  competencia  de los tribunales en lo que tiene que ver  con  los  recursos de apelación contra las decisiones del juez de ejecución de  penas  y medidas de seguridad relativas a los mecanismos sustitutivos de la pena  privativa     de     la     libertad     y     la    rehabilitación.   

La  controversia se dirime por el principio  de  especialidad de la norma procesal, a la que auxilia el criterio del precepto  posterior,  porque  el  artículo 478 ejusdem que se revisa hace parte del Libro  IV,  que  desarrolla  única y específicamente la temática de la ejecución de  la    sentencia.    

Adicionalmente,  la  norma  examinada  en  concreto  escinde  de la multiplicidad de materias de las que conocen los jueces  de  ejecución  de  penas -redención de penas, acumulación jurídica de penas,  aplicación  de  penas  accesorias, libertad vigilada, extinción de la condena,  entre  otras-  aquellas que deciden sobre los mecanismos sustitutivos privativos  de  la  libertad;  lo  que devela que por excepción y especialidad, estos temas  son   del   conocimiento   del   juez   que   profirió  la  condena.   

El  asunto  por resolver no puede definirse  con  categorías  de  conveniencia  o  funcionalidad, como lo expone el Juez que  profirió  el  fallo,  porque  la  competencia es una categoría procesal que se  corresponde con el principio de la legalidad.   

La  pena  y  su  régimen  de  ejecución y  vigilancia  no son ajenos a este principio, el cual comprende, también, al juez  natural  de  estos  asuntos, con fundamento en la preceptiva superior (artículo  29,  Inc.3°).  Entonces,  a  menos  que  se  trate  de un supuesto de hecho que  obligue  a  aplicar  la  excepción  de  legalidad  del artículo 6°, no podrá  invocarse  ley  procesal  distinta  a  la  vigente  al  tiempo  de la actuación  procesal.   

Conclusión: respecto de las decisiones que  adoptan  los  jueces  de ejecución de penas y medidas de seguridad en relación  con  mecanismos  sustitutivos de la pena privativa de  la  libertad,  el  competente,  por  mandato expreso,  concreto  y posterior de la Ley 906 de 2004, es el juez que profirió la condena  en   primera   o   única   instancia,   siempre   y  cuando  la actuación se haya iniciado y adelantando,  en  su  integridad, con el  nuevo        sistema        de        enjuiciamiento        criminal…”.1   

En  tal  virtud,  el  recurso  de apelación  interpuesto  contra  la  decisión adoptada por el Juez de Ejecución de Penas y  Medidas  de  Seguridad  relacionada  con  los mecanismos sustitutivos de la pena  privativa  de  la  libertad,  corresponde  decidirlos  al  Juez que profirió la  sentencia  en  primera  o  única  instancia,  mientras  que  las  impugnaciones  propuestas  contra  aquellas  determinaciones  que  no  se  relacionan con estos  aspectos,  deben  ser  desatadas  por  el  correspondiente  Tribunal Superior de  Distrito Judicial.   

3.  De igual manera conviene recordar que la  Corte  en  decisión  SP,  26  Jun.  2008,  Rad.  22453  estimó que la prisión  domiciliaria  era un mecanismo sustitutivo de la pena privativa de la libertad y  por  lo  tanto corresponde decidir la alzada al Juez que emitió la sentencia de  conformidad  con lo dispuesto en el artículo 478 procedimental, así se indicó  al analizar un caso similar al presente:   

…la  Corporación  ha  estimado  que  la  prisión  domiciliaria  no  la contempla la ley como mecanismo sustitutivo de la  pena privativa de la libertad…   

No  obstante, como lo recuerda el Tribunal,  la  Sala  de  Casación  Penal  de  la Corte Suprema de Justicia, a partir de la  sentencia  del  26  de junio de 2008 proferida dentro del radicado 22453, varió  el  anterior  criterio,  en  tanto  que advirtió que la «prisión domiciliaria  está  concebida  en  la  Ley  599  de  2000 como un mecanismo sustitutivo de la  prisión,  tal  como  lo  regula  el  artículo 38 de la reseñada legislación,  incluyéndose  allí —como  se  vio—  una  serie  de  exigencias  de  carácter  objetivo  (como  el  quantum de pena prevista para el  delito)  como  subjetivo  (referidas  —por  ejemplo—  al  análisis del desempeño personal, social, laboral que fundadamente permitan  deducir  que  no  se  colocará  en  peligro a la comunidad), condiciones unas y  otras  que  dado  su  carácter  concurrente  han de comprobarse por el eventual  beneficiario del instituto en mención.   

(…)  

En  tales  condiciones,  necesariamente  la  pacífica  jurisprudencia que había sentado la Sala respecto de la definiciones  de  competencia  consistente  en que el recurso de apelación interpuesto contra  la  decisión que dictaba el Juez de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad,  por  razón  de  la negativa de conocer la prisión domiciliaria, lo conocía el  funcionario  de  segunda  instancia  de quien dictó el fallo de primera, puesto  que  dicho  instituto no era un mecanismo sustitutivo de la pena privativa de la  libertad,    tiene    que    recogerse    por    las    razones   expuestas   en  precedencia.   

En  efecto,  si a partir de la sentencia en  precedencia  señalada,  la  Corte consideró que la prisión domiciliaria es un  verdadero  mecanismo  sustitutivo  de la pena privativa de la libertad, entonces  el  conflicto  de  competencia  debe  resolverse,  según  lo preceptuado por el  artículo  478 de la Ley 906… (CSJ AP, 12 Dic. 2008,  Rad. 30763)2   

4.  Así  las  cosas, como lo que se discute  mediante  el recurso de alzada es la procedencia de la prisión domiciliara, que  según  se  explicó  es  un  mecanismo sustitutivo de la prisión, el llamado a  resolverlo,  en  aplicación  del  artículo  478  del  Código de Procedimiento  Penal,  es  el  Juzgado  Segundo  Penal  Municipal de Pasto, antes Cuarto, en la  medida  en  que  fue el que adelantó el proceso en el que se emitió la condena  vigilada  en  el presente asunto, despacho al que se remitirá de inmediato esta  actuación.   

En  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

PRIMERO: Declarar  que   la  competencia  para  conocer  del  recurso  de  apelación  interpuesto  contra  la  decisión del 20 de octubre de 2016 emitida  por  el  Juzgado  de  Segundo  de  Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de  Pasto   mediante  la  cual  negó la prisión domiciliaria a JESÚS HERNÁN  ORTIZ  REYES,  radica  en  el  Juzgado  Segundo Penal Municipal con funciones de  Conocimiento  de  Pasto,  a  donde  se  remitirá  la  actuación para los fines  pertinentes.   

Contra  esta  providencia no procede ningún  recurso.   

Comuníquese y Cúmplase  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

JOSÉ FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

LUIS ANTONIO HERNÁNDEZ BARBOSA  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria  

    

1  Definición de competencia 27612, auto del 13 de junio de 2003.   

2 Cfr.  CSJ AP1181-2014, AP447-2016, AP2497-2016, AP6961, entre otras.     

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