AP2147-2014(43457)

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ MUÑOZ  

Magistrada Ponente  

AP2147-2014  

Radicación 43457  

(Aprobado Acta No. 119).  

Bogotá  D.C., abril treinta (30) de dos mil  catorce (2014)   

VISTOS  

Procede  la  Corporación  a  constatar  el  cumplimiento  de los requisitos de lógica y acreditación suficiente dispuestos  en  la ley y desarrollados por la jurisprudencia, respecto del libelo casacional  presentado  por  el  defensor  de  HAIDER YESSID MORENO  BORJA, contra el fallo de segundo grado dictado por el  Tribunal  Superior Militar el 29 de octubre de 2013, confirmatorio del proferido  por  el  Juzgado  de  Primera  Instancia  de la Inspección General de la Fuerza  Aérea  Colombiana  el  17  de diciembre de 2012, por medio del cual condenó al  mencionado ciudadano como autor del delito de abandono del puesto.   

HECHOS  

          Mediante  Orden  del  Día  No.  22  del  21  de  mayo  de  2010, el  Aerotécnico  HAIDER  YESSID  MORENO BORJA,  orgánico  de  la  Fuerza Aérea, fue designado en el servicio de  Suboficial  Disponible  de  Inteligencia,  el  cual  recibió  a  las 8:00 de la  mañana  del  29  de  mayo  de  2010  y debía entregar a la misma hora del día  siguiente  que  tenían  lugar las elecciones presidenciales, de manera que todo  el  personal  estaba  en clave roja y para el día 30 del mes y año mencionados  debía estar en acuartelamiento de primer grado.   

No  obstante,  el  citado  suboficial que se  retiró  en las horas de la tarde del día 29 de mayo, quedando acuartelado y en  estado  de  facción  hasta el día siguiente, ingirió licor en las horas de la  noche,  no  se  presentó a formar a las 6:45 de la mañana como estaba ordenado  por  el General Comandante de la Fuerza Aérea, no llegó a integrar la patrulla  en   cubierto  para  la  cual  estaba  designado,  no  abrió  las  oficinas  de  inteligencia  como  estaba ordenado a las 7:30 horas para los días festivos, no  entregó  el  servicio  a  las  8:00  a.m.  y  llegó  en estado de embriaguez y  tambaleándose  a  las  instalaciones  de los módulos del Ministerio de Defensa  Nacional.   

ACTUACIÓN  PROCESAL   

          El  Juzgado  Ciento  Veintiuno de Instrucción Penal Militar dispuso  la   correspondiente   indagación  preliminar  y  luego  de  practicar  algunas  diligencias  dio apertura a la investigación, vinculando mediante indagatoria a  HAIDER  YESSID  MORENO BORJA,  absteniéndose  de  imponer  medida  de  aseguramiento  al momento de definir su  situación jurídica, decisión confirmada en segunda instancia.   

Clausurada la instrucción, la Fiscalía ante  el  Juez  de Inspección de la Fuerza Aérea calificó el mérito del sumario el  31  de  agosto  de  2011  con resolución de acusación en contra del procesado,  como  presunto autor del delito de abandono del puesto, proveído confirmado por  el  mismo  funcionario  el  21  de  septiembre de 2011 al resolver el recurso de  reposición interpuesto por la defensa.   

La  fase  del  juicio  fue adelantada por el  Juzgado  de  Primera  Instancia  de  la  Inspección General de la Fuerza Aérea  Colombiana,  despacho  que  una vez surtido el rito dispuesto por el legislador,  dictó  fallo el 17 de diciembre de 2012, por cuyo medio condenó a MORENO  BORJA  a la pena principal de doce  (12)  meses de arresto como autor del delito objeto de acusación, sin derecho a  condena de ejecución condicional.   

          Impugnado  el  fallo  del a quo  por  la  defensa,  fue confirmado por el Tribunal Superior Militar  mediante  proveído  del  29  de octubre de 2013, contra el cual el mismo sujeto  procesal  interpuso  recurso  de  casación  y  ulteriormente allegó la demanda  casacional cuya admisibilidad se examina en este auto.   

EL LIBELO  

Expone  el recurrente que formula demanda de  casación   discrecional   a   fin   de   que  se  restablezcan  las  garantías  fundamentales  del debido proceso, derecho de defensa y presunción de inocencia  de su asistido.   

Luego  de  ocuparse  de  la  presunción  de  inocencia  en  la doctrina foránea, la Corte Constitucional y esta Colegiatura,  señala  que  su  procurado  fue  condenado  por  haberse  embriagado durante el  servicio,  sin  tener  en  cuenta que consumió bebidas embriagantes en su casa,  estando  de descanso, de manera que no abandonó el puesto. También dice que se  confundieron   las  nociones  de  servicio   y   facción,  según lo establece el Diccionario Cabanellas.   

De  otra parte dice que se violó el derecho  al  debido  procesado  y  a la defensa de HAIDER YESSID  MORENO   por  parte  del  a  quo, pues “quebró el orden  de  las  intervenciones  en  la  Audiencia  de Corte Marcial, al pronunciarse al  final,  después  de  las intervenciones de los sujetos procesales, porque fijó  una  posición abiertamente contraria a la postura de la defensa, y cuestionar a  la  defensa  por  sus  argumentos  del  contradictorio  y  por  la terminología  empleada,  que  deja ver su parcialidad y su prejuzgamiento, al señalar incluso  que  nunca  antes  estuvo  tan  convencido  de  una  responsabilidad”.   

Entonces,  el  defensor propone un cargo por  violación  directa  de la ley sustancial, por “falso  juicio  sobre existencia de la norma” que a la postre  condujo  a  la  aplicación  indebida  de normas sustantivas por “falso juicio de selección”.   

          En  el  desarrollo  del reparo aduce que el Tribunal desconoció que  el   a   quo  realizó  una  inadecuada  tipificación  del  comportamiento investigado, pues su representado  no  estaba  de  facción  ni  de servicio cuando ocurrieron los hechos. A la par  señala  que  no  se  tuvo en cuanta que el juez de primer grado prejuzgó, pues  antes  de  escuchar  los  argumentos  de  conclusión  de  las  partes ya había  visualizado  la  condena  de  MORENO BORJA.   

También  dice  que  si  el  funcionario  de  primera  instancia  consideró que el proceder de su patrocinado fue negligente,  situó  la  conducta  en  una  conducta culposa y no dolosa, como lo requiere el  delito de abandono del puesto.   

          Igualmente     señala     que     el    Tribunal    “desconoció   que   el   juzgador   de   primer   grado  interpretó  equivocadamente   la  prueba  testimonial,  dado  que  los  testigos  no  fueron  contestes  y  los  de  cargo  no  se  acompasaron  con lo vertido en el dictamen  médico  legal,  que dejó claramente establecido que mi defendido se hallaba en  pleno  uso  de  sus  facultades  volitivas  y  cognoscitivas  al  momento de ser  examinado”.   

          Destaca  que  acude  a  la  causal  primera  de  casación,  pues al  denunciar  el  quebranto  de  la  presunción  de inocencia, esta Colegiatura ha  dicho  que  “cuando el ataque casacional se funda en  un  desconocimiento  del  principio in dubio pro reo, en un evento en el cual se  ha  aceptado  por  los  falladores  de  instancia  la  falta de certeza sobre la  existencia  misma  de  la  conducta punible o sobre la responsabilidad jurídico  penal    del    acusado,   debe   desarrollarse   al   amparo   de   la   causal  primera”.   

          Con  base  en lo expuesto, el recurrente solicita a la Sala casar el  fallo  atacado,  para  en  su  lugar  dictar sentencia absolutoria a favor de su  asistido.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

De tiempo atrás ha señalado la Corte que en  la   constatación  de  las  exigencias  para  concurrir  a  este  mecanismo  de  impugnación   extraordinaria  le  corresponde  verificar  que  los  recurrentes  formulen  sus  reproches  con  sujeción  a los requisitos de lógica y adecuada  argumentación   definidos   por   el   legislador   y   desarrollados   por  la  jurisprudencia,  a  fin de obviar que este recurso se convierta en una instancia  adicional  a  las  ya  surtidas.  Tales  requerimientos  se orientan a conseguir  libelos  enmarcados  dentro  de  unos  mínimos  lógicos  y de coherencia en la  postulación  y  desarrollo  de  los  cargos  propuestos, de suerte que resulten  inteligibles  en  cuanto precisos y claros, pues no corresponde a la Colegiatura  en  su  función  constitucional  y  legal  develar o desentrañar el sentido de  confusas,  ambivalentes  o  contradictorias  alegaciones  de  los impugnantes en  casación.   

Ahora, según el inciso 1º del artículo 205  de  la  Ley  600  de 2000, este mecanismo de impugnación extraordinaria procede  contra  los  fallos  de segundo grado proferidos “por  los  tribunales superiores de  distrito  judicial  y por el Tribunal Penal Militar”,  siempre  que  se  proceda  por  “delitos  que tengan  señalada  pena  privativa de la libertad cuyo máximo  exceda   de   ocho   años”   (subrayas   fuera  de  texto).   

Tratándose   de  sentencias  de  segunda  instancia  no  proferidas  por los mencionados tribunales o cuando el delito por  el  cual  se  procede  tiene  pena  privativa de la libertad inferior al quantum  señalado  en precedencia (como acontece en el caso de la especie) o sanción no  restrictiva  de  la  libertad,  el  inciso  3º  del  artículo 205 del estatuto  procesal  penal  faculta  a esta Sala para admitir discrecionalmente los libelos  de  casación  presentados,  “cuando  lo  considere  necesario  para  el  desarrollo  de  la  jurisprudencia  o  la  garantía de los  derechos  fundamentales,  siempre  que reúna los demás requisitos exigidos por  la ley”.   

Para  demandar  en  casación  por  la  vía  discrecional  corresponde  al  recurrente expresar con claridad y precisión los  motivos  por  los  cuales  debe  intervenir  la  Corte, ya para pronunciarse con  criterio  de  autoridad  respecto  de  un  tema jurídico específico, bien para  unificar  posturas  conceptuales  o  actualizar la doctrina, ora para abordar un  tópico  aún  no  desarrollado,  con  el  deber  de  indicar  de qué manera la  decisión  solicitada  tiene  la  dual utilidad de brindar solución al asunto y  servir de guía a la actividad judicial.   

Si la pretensión del impugnante se orienta  a  asegurar  la garantía de derechos fundamentales, tiene el deber de acreditar  la  violación  e  indicar  las  normas constitucionales que protegen el derecho  invocado,    así    como    demostrar    su   desconocimiento   en   el   fallo  recurrido.   

Las  dos  especies de casación (ordinaria y  discrecional)   no  pueden  ser  reclamadas  de  manera  sincrónica,  pues  son  excluyentes,  en cuanto la segunda es subsidiaria de la primera, es decir, sólo  procede    en    la   medida   en   que   no   resulte   viable   la   casación  ordinaria.   

En  el  caso  objeto de estudio advierte la  Colegiatura  que  en  punto  del  recurso  extraordinario de casación se impone  acudir  a  la  vía discrecional, pues el delito por el cuales se procede tienen  una  pena  máxima  inferior  a  ocho  (8)  años  requerida  para  acceder a la  casación común.   

         En  efecto,  el artículo 124 de la Ley 522 de 1999 dispone:   

“ABANDONO  DEL  PUESTO.  El  que  estando  de  facción  o  de  servicio  abandone el puesto por  cualquier  tiempo,  se  duerma,  se  embriague  o  se  ponga bajo los efectos de  sustancias   estupefacientes   o   sicotrópicas,  incurrirá,  en  arresto    de    uno    (1)    a    tres    (3)   años.   

   

“Si quien realiza  el  hecho  es  el  comandante,  la  pena  se aumentará de una cuarta parte a la  mitad”   (subrayas   fuera   de  texto).   

         No   obstante,   si   bien   el   recurrente  señala  que          presenta  demanda de  casación  discrecional  por  violación  del  derecho  al debido proceso y a la  defensa,  y  quebranto de la presunción de inocencia de su asistido,  no  se detiene a señalar las razones  por   las   cuales   es   pertinente   la  intervención  discrecional de la Colegiatura.   

Tampoco del cuerpo de la demanda se consigue  establecer  con  precisión  la  denuncia  de  agravio  alguno  a  los  derechos  fundamentales  del  acusado,  pues  el  impugnante de manera general e imprecisa  plantea    la   violación   directa   de   la   ley   sustancial   por  vulneración  de  la  presunción  de inocencia, el derecho al  debido   proceso   y   a   la   defensa   de   MORENO  BORJA,  para  acto seguido cuestionar la apreciación  de  las  pruebas  que  sirvieron de pábulo al fallo de condena, proceder con el  cual  se  aparta  del  principio de autonomía de las  causales,  según  el  cual,  a  cada  una  de  ellas  corresponde  un  ámbito de protección y un discurrir sustancialmente diferente  de  las  otras, de manera que conforme a la claridad y precisión exigidas en el  numeral  3º del artículo 212 de la Ley 600 de 2000, no es viable que el censor  confunda  en  un  solo  reparo  las diversas causales de casación, como en este  asunto ocurre en el libelo examinado.   

De otra parte advierte la Corte que   el   actor   postula   en   forma  sincrónica  la  violación  al  debido  proceso y al  derecho  de defensa, propia  de  la causal tercera de casación, sin percatarse que  uno  y  otro  corresponden  a  ámbitos  diversos  y delimitados. El primero, la  vulneración  del  debido  proceso,  constituye  por  regla  general un vicio de  estructura  (falta  de  competencia,  pretermisión  de  las  formas propias del  juicio,  etc.),  en  tanto  que el segundo, el quebranto del derecho de defensa,  engendra  afectación de la garantía, motivo por el cual era imprescindible que  fuera  claro  sobre  el  particular  en  su  planteamiento, evitando su impropia  formulación simultánea.   

Además,  no procede a explicar la forma en  que  se produjo la violación del debido proceso, esto es, de qué manera fueron  socavadas  las  bases  y  estructura  del  trámite;  tampoco  señala  de  qué  modo  fue violado el   derecho   de   defensa  de  su  procurado,   máxime   si   no  es  nítido   en  la  acreditación  de  la  trascendencia  de  sus quejas, dado que, en virtud del  principio de trascendencia,  es    preciso   acreditar   que   la   incorrección  produjo  unos  resultados  adversos  y  lesivos a los  intereses  y  derechos  del  sujeto  pasivo  de  la  acción  penal,  pues de lo  contrario,  el  vicio  carece  de  importancia  y  no  es    la   casación   el   instrumento   para   su  restablecimiento.   

Como  el  recurrente  en  el cargo propuesto  denuncia  la violación directa de la ley sustancial, es pertinente recordar que  tal  quebranto  tiene  lugar  cuando  a  partir de la apreciación de los hechos  legal   y   oportunamente   acreditados   dentro   del   diligenciamiento,   los  sentenciadores  omiten  aplicar la disposición que se ocupa de la situación en  concreto,  en  cuanto  yerran  acerca  de  su existencia (falta de aplicación o  exclusión  evidente), realizan una equívoca adecuación de los hechos probados  a  los  supuestos  que  contempla  el  precepto  (aplicación  indebida),  o  le  atribuyen  a  la  norma  un sentido que no tiene o le asignan efectos diversos o  contrarios a su contenido (interpretación errónea).   

En  tal caso, sin que interese la especie de  vulneración  directa  de  la  preceptiva sustancial, el yerro de los juzgadores  recae   sobre   la  normatividad,  circunstancia  que  ubica  el  debate  en  un  ámbito     estrictamente     jurídico,  sea  porque  se  dejó  de  lado  el  precepto  regulador  de  la  situación  específica  demostrada,  ora  porque  el  hecho  se  adecua  a  una  disposición  estructurada  con  supuestos distintos a los establecidos, o bien,  porque  se  desborda  el  entendimiento  propio  de  la  norma aplicable al caso  concreto,  todo  lo cual exige del censor la aceptación de la realidad fáctica  declarada en las instancias.   

Desde luego, no se debate allí la actividad  probatoria   ni   su   ulterior  ponderación  por  parte  de  los  funcionarios  judiciales,  pues para emprender la censura de la validez de las pruebas o de su  apreciación,  el  legislador ha establecido como causal la violación indirecta  de  la ley sustancial, en cuanto su infracción se produce de manera mediata, de  conformidad  con  las diversas modalidades de errores en que pueden incurrir los  sentenciadores en tal materia.   

Encuentra  la Sala que el demandante orienta  su  labor  a  exponer sin formalidad y rigor alguno su particular percepción de  las  pruebas,  en  especial  al decir que su procurado fue condenado por haberse  embriagado  durante  el  servicio o que en el fallo se confunden las nociones de  servicio   y  facción,   temáticas   abordadas   con  detenimiento  por  el ad quem,  sobre las cuales no es concreto en su crítica.   

Tampoco  el  defensor atina a señalar cuál  fue  la  importancia  de las irregularidades que denuncia en el desarrollo de la  audiencia   pública,   de   manera   que  su  planteamiento  resulta  ayuno  de  acreditación.   

          Ahora,  si la queja del censor apuntaba a considerar que las pruebas  fueron  apreciadas  en  forma indebida, estaba obligado a plantear la violación  indirecta  de  la ley sustancial, identificando si se trató de errores de hecho  o  de derecho. Entre los primeros, el falso juicio de identidad, el falso juicio  de  existencia por omisión o suposición de pruebas o el falso raciocinio. Y si  de  los  segundos  se trataba, debía precisar si se trató de falsos juicios de  legalidad    o    de    convicción,    proceder    que    en    manera   alguna  emprendió.   

          En  cuanto  atañe  a  la  reclamación  que  cifra  en  la falta de  aplicación  del principio in dubio pro reo,  era imprescindible que señalara la vía de su impugnación, esto  es,  si  se  trataba de violación directa o indirecta. Si postulaba la primera,  le   correspondía   demostrar   que   los   falladores   reconocieron   en  las  consideraciones  de  la providencia atacada la existencia de dudas trascendentes  de   imposible   eliminación   sobre  la  materialidad  de  la  conducta  o  la  responsabilidad  del  procesado y, pese a ello, profirieron sentencia de condena  con  exclusión evidente de la disposición normativa que contiene el principio,  cuando  debían en consonancia con su exposición absolver, circunstancia que no  tuvo  lugar  en  el  fallo impugnado, pues por el contrario fueron enfáticos en  señalar  en  sus  consideraciones  que  estaba  suficientemente  acreditada  la  materialidad    del    punible    y    la    responsabilidad   de   MORENO BORJA.   

Pero si el vicio denunciado se fundaba en la  violación  indirecta  de  la ley sustancial, debía señalar si se trató de un  error  de  hecho  por  falso  juicio  de existencia, falso juicio de identidad o  falso  raciocinio,  o  de  un error de derecho por falso juicio de convicción o  falso  juicio de legalidad, acreditar su trascendencia y señalar su corrección  e injerencia en la sentencia impugnada, labor que tampoco realizó.   

De  otra parte impera puntualizar, que no se  aviene  con  el principio de autonomía de las causales que en el mismo reparo y  en  forma  sincrónica,  la  defensa  denuncie  la  violación directa de la ley  sustancial,  la  violación  mediata  de  la ley, la vulneración del derecho de  defensa,  el  quebranto  del  derecho  al  debido  proceso y la violación de la  presunción de inocencia.   

         Puede verificarse que el censor dirige su  labor  a  deplorar  en  forma  desordenada,  confusa  y sin un hilo conductor la  condena  de  su  asistido,  pero  no atina a señalar con precisión cuál es su  inconformidad,  y  lo  más  importante,  de  qué manera los falladores erraron  gravemente  en  la  aplicación  de  la  ley,  en  la apreciación de los medios  probatorios  o  en  la  guarda  de  la  legitimidad  del  trámite, olvidando la  presunción  de  acierto  y  legalidad  de  la  cual  se  encuentra revestida la  sentencia objeto del recurso.   

De   acuerdo   con   las   consideraciones  precedentes,  habida  cuenta  que  el  libelo  de  casación no corresponde a un  alegato  de  libre  e  informal  elaboración,  su  presentación  con  base  en  apreciaciones  confusas  e  imprecisas  y  sin  atenerse  a alguna de las reglas  lógicas   y   argumentativas   que   gobiernan  este  medio  extraordinario  de  impugnación,  impone  la  inadmisión de la demanda de acuerdo con lo dispuesto  en  el  artículo  213  de  la Ley 600 de 2000.            

         Finalmente  es oportuno destacar que la Corporación no observa  en  el  curso  del  diligenciamiento  o  en la providencia  impugnada,   violación   de   derechos   o  garantías  del  acusado,  como  para  que  tal  circunstancia  impusiera  el  ejercicio  de  la  facultad  oficiosa que sobre el particular  le  confiere  el  legislador en  punto de asegurar su protección.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

INADMITIR  el  libelo  casacional  presentado  por  el  defensor  del  procesad   HAIDER  YESSID  MORENO  BORJA  por     las     razones    expuestas    en    las    consideraciones  precedentes.   

De  conformidad  con  lo  dispuesto  en  el  artículo  187  del  Código  de  Procedimiento  Penal, contra este proveído no  procede recurso alguno.   

Notifíquese y cúmplase.  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

MARÍA     DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUELLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

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