AP2142-2016(47801)

2016

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

      

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA  DE  CASACIÓN  PENAL   

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

Magistrado  Ponente   

AP2142-2016  

Radicación        N°  47801   

Aprobado      Acta     Nº120   

Bogotá         D.C.,  trece  (13)  de  abril  de  dos mil  dieciséis (2016)   

Sería  el  caso que la Sala se pronunciara  acerca  del  cumplimiento de los requisitos de lógica  y  adecuada fundamentación del recurso de casación interpuesto por el defensor  de  JOSÉ  ARNULFO  BARRERA  SALGUERO,  de no  ser  porque  observa  que  luego  del fallo de segundo  grado  se configuró el fenómeno de la prescripción  de    la    acción   penal   frente   al      delito     de     contrato   sin   cumplimiento   de  requisitos  legales.   

I. SÍNTESIS FÁCTICA Y PROCESAL  

1.  Según  se  extrae  de  los  fallos  de  primero  y  segundo grado,  JOSÉ    ARNULFO  BARRERA  SALGUERO,  en  condición de alcalde el municipio  de  Jerusalén (Cundinamarca),   celebró   el  26  de  noviembre    de    2000    el    contrato    Nº    025    por   $32’000.000,   y   el  14  de  diciembre  siguiente  el  Contrato Nº 28 por idéntica suma, con  contratistas  diferentes;  sin  embargo  tales  actos tenían similar objeto   y  fueron  adicionados  en  su  cuantía,  el  primero  en  la  misma fecha,   por   valor  de  $12’975.705,  y  el  segundo el 21 de diciembre de  2000,  por  $15’975.970,  proceder   que   observó  el  mandatario  local para  obviar       el       proceso       licitatorio1.   

2. Por  esos  sucesos,  luego  de  la vinculación legal de    BARRERA   SALGUERO  a  la  actuación penal iniciada con  ocasión    de   los   mismos,   el   23  de abril  de    2007  la  Fiscalía  General de la Nación  profirió    en   su  contra  resolución  de  acusación   como  autor  del   delito   de   contrato  sin  cumplimiento  de  requisitos  legales  previsto  en el artículo 410 de la Ley 599 de 2000, pliego  de   cargos   confirmado   el   26  de  febrero  de  20082.   

3. Tras agotarse  el  trámite  de  la causa en el Juzgado Segundo Penal del Circuito de Girardot,  el  titular  de  ese  despacho  profirió  el  30  de abril de 2015 sentencia en  disfavor  del  procesado,  como  autor  responsable  del  delito atribuido y, en  aplicación  de  las consecuencias previstas en el artículo 146 del Decreto Ley  100   de   1980   (vigente   al   tiempo   de   los  hechos)  le  impuso  las penas principales de cuatro  (4)  años de prisión y  multa    equivalente    a   diez   (10)   salarios   mínimos   mensuales  legales  vigentes,  así  como  inhabilidad  para  el  ejercicio  de derechos y funciones públicas por el mismo  lapso    de   la   privativa   de   la   libertad3.   

4. La asistencia  técnica  del  acusado  apeló  esa  decisión  y  el 18 de noviembre de 2015 el  Tribunal  Superior  del Distrito Judicial de Cundinamarca la confirmó de manera  integral,  fallo  de  segundo  grado  contra  el  cual  el mismo sujeto procesal  interpuso  y  sustentó  el  recurso  extraordinario  de  casación,  para  cuyo  trámite  arribaron  las diligencias a la Corte Suprema de Justicia el    18    de    marzo   de   20164.   

II.  CONSIDERACIONES   

5.  Acerca del fenómeno jurídico de la prescripción de la acción  penal, tiene precisado la jurisprudencia de la Corte que:   

“La  prescripción  desde  la perspectiva de la casación, puede producirse: a) antes  de  la  sentencia de segunda instancia; b) como consecuencia de alguna decisión  adoptada  en  ella con repercusión en la punibilidad; o, c) con posterioridad a  la   misma,  vale  decir,  entre  el  día  de  su  proferimiento  y  el  de  su  ejecutoria.   

“Si en las dos  primeras  hipótesis  se  dicta  el fallo, su ilegalidad es demandable a través  del  recurso de casación, porque el mismo no se podía dictar en consideración  a  la pérdida de la potestad punitiva del Estado originada en el transcurso del  tiempo.   

“Frente a la  tercera  hipótesis  la  solución  es diferente. En tal evento la acción penal  estaba  vigente  al  momento de producirse el fallo y su legalidad en esa medida  resulta  indiscutible  a  través  de la casación, porque la misma se encuentra  instituida  para  juzgar  la  corrección  de  la  sentencia  y  eso  no incluye  eventualidades  posteriores,  como  la  prescripción de la acción penal dentro  del término de ejecutoria.   

“Cuando así  sucede,  es deber del funcionario judicial de segunda instancia o de la Corte si  el  fenómeno  se  produce  en  el  trámite  del recurso de casación, declarar  extinguida  la  acción  en  el  momento  en  el  cual  se  cumpla  el  término  prescriptivo,  de  oficio  o  a  petición  de  parte. Pero si no se advierte la  circunstancia  y  la  sentencia alcanza la categoría de cosa juzgada, la única  forma  de  remover  sus  efectos  e invalidarla es acudiendo a la segunda de las  causales    que   hacen   procedente   la   acción   de   revisión”5.   

6.  Igualmente  tiene         dicho         esta        Sala6     que     la  calificación  jurídica  del  delito definida en la sentencia  irradia  efectos  sustanciales  para todos los efectos legales, no sólo para la  pena,  sino  inclusive  respecto  de  los  cómputos  de  la prescripción de la  acción  penal  en  referencia  a  cualquiera  de las fases del proceso, como de  vieja  data  lo tiene definido de manera pacífica y reiterada la jurisprudencia  de esta Corporación.   

En efecto, en fallo de revisión acerca de  esa temática hizo las siguientes precisiones:   

“Conforme a lo  anterior,  la  Corte  encuentra  fundada y probada la causal de revisión que se  invoca,   pues   ciertamente  con  la  sentencia  de  casación  atacada  debió  proferirse  simultáneamente la cesación de procedimiento por improseguibilidad  de  la  acción con base en el fenómeno prescriptivo y como consecuencia de los  efectos  que  sobre  la  calificación  jurídica  del hecho y su punibilidad se  derivaban  del  contenido  material  del  fallo  de  casación.  Al omitirse tal  resolución,  alcanzó  ejecutoria  una  decisión que así no podía producirla  con  todos sus efectos de cosa juzgada pues, se repite, la acción penal se hizo  improseguible  por  prescripción.  Por  tal  razón  se declarará sin valor la  ejecutoria   del   fallo,   al   tiempo   que  se  dispondrá  la  cesación  de  procedimiento,  por  prescripción  de la acción, en cumplimiento de lo normado  en los artículos 36 y 240 del Código de Procedimiento Penal.   

[…]  

”La ley penal  colombiana  vincula,  inexorablemente,  casi  todas  sus instituciones al cuadro  normativo  previsto  para  los  hechos que se regulan en ella. Sin embargo dicho  cuadro  normativo  va  adquiriendo  su perfil definitivo a través del juicio de  valor  que  sobre  los  hechos  y  sobre el derecho se lleva a cabo progresiva y  provisionalmente a través del trámite y las etapas procesales.   

”De allí se  deriva,  entonces,  como  lo  ha  sostenido  la  Corte, que las variaciones a la  calificación  jurídica  de  la  conducta  imputada, introducidas a través del  proceso,  deben  considerarse  para  los  cómputos propios de la prescripción,  produciendo   efectos   que  se  han  asimilado  a  los  de  la  retroactividad.  (Confrontar  sentencias  de  marzo 24/81 y noviembre 16/93 por ejemplo). Esto no  puede  ser  sino  así, si se repara en que la acción penal que prescribe es la  generada  por  el  delito  respectivo  y  que  éste  por  su parte, adquiere su  identificación plena y definitiva en el acto de sentencia.   

”De este modo,  mientras   el   sistema   prescriptivo  esté  diseñado  con  referencia  a  la  identificación  jurídica  del  hecho  punible,  pues  que allí se constata la  duración  de  su  pena  y  por  ende el término de prescripción, tendrán que  admitirse  las  repercusiones  que  sobre  el  fenómeno extintivo de la acción  tenga  la  calificación definitiva, sea que se afecten con ello fases superadas  del  proceso  o  que,  como  acá,  se  influya la sentencia misma impidiendo su  ejecutoria.   

”No se trata  de  plantear  acá  la  conveniencia  o inconveniencia de que un sistema como el  indicado  produzca  en  las calificaciones jurídicas que se formulan durante el  trámite,  actos  jurídicos  inestables  o  inseguros,  sino de que mientras el  sistema  de  prescripción  se sostenga sobre éste modelo y éstas regulaciones  de  derecho  positivo,  es inevitable que el fenómeno prescriptivo esté sujeto  al  vaivén  de  la  calificación  definitiva  hecha en la sentencia y que ella  produzca  efectos  sustanciales  y  procesales  sobre  todas  las  consecuencias  jurídicas derivables de la misma.   

”Si no fuese  así  el  asunto,  prevalecería  en  el  proceso lo formal sobre lo sustancial,  sobre  la  justicia material, e incluso podrían llegarse a patrocinar formas de  deslealtad  procesal.  Piénsese  si no, en que por otra vía hermenéutica como  la  sostenida  por  la  Corte  hasta  abril  de  1977,  el sujeto de la función  acusadora  podría  impedir  la prescripción de un delito deduciendo agravantes  inexistentes  en  la  resolución  de  acusación  en  desmedro  del derecho del  imputado  a  su  declaratoria,  puesto que se daría carácter de inmutable a lo  que  no lo tiene por naturaleza, es decir al acto calificatorio, cuya misión al  interior  del proceso es netamente funcional pues no tiene por objeto decidir la  litis  sino  el  ámbito  dentro  del  cual se desenvolverán la acusación y la  defensa”7.   

Con  posterioridad,  en  una  situación  fáctica  de contornos semejantes a la aquí dilucidada, reiteró la Colegiatura  las    consideraciones    anteriores,    y   trajo   a   colación   otras   que  robustecen     tal  posición:   

“…‘La  calificación  sumarial impartida en la resolución de acusación no obstante su  carácter  provisorio  se  convierte  en  ley  del  proceso,  pues  es  el  hito  fundamental  a  partir  del  cual  el  Estado garantiza al acusado el derecho de  defensa  y  se  desarrolla  la actividad defensiva durante el debate del juicio,  pero  a  la  vez  está  sujeta  a  las  resultas de éste, materializadas en la  sentencia de las instancias.   

’Esta, cuando  es  condenatoria  y  se  pronuncia  bajo  los  parámetros  del debido proceso y  concordantes  con  la  resolución  acusatoria,  es  el  único  pronunciamiento  judicial   dentro   de   la   fase  ordinaria  del  proceso  con  categoría  de  definitividad  [sic]  en la imputación penal, sea que la mantenga en los mismos  términos  de  la  acusación  fiscal  o  que le introduzca variaciones de menor  compromiso  penal,  de  donde  se  colige que es el tipo penal contemplado en el  fallo  de  las instancias con las circunstancias específicas declaradas, el que  establece  el  término  de  la  prescripción  de  la acción penal’…”8.   

7. El     aquí     procesado     fue    condenado  como  coautor  del delito de contrato  sin  cumplimiento de requisitos legales previsto en el artículo 146 del Decreto  Ley 100 de 1980, Código Penal en vigor al tiempo de los hechos.   

Dicha norma difiere de la considerada en el  pliego  de  cargos,  es  decir,  del  artículo  410  de  la  Ley  599  de  2000  (en   vigencia   desde   el   24   de   julio   de  2001),  en  que en ésta  fue  eliminado el ingrediente subjetivo predicado de  la  conducta, además que las sanciones pecuniarias y  de  interdicción  de derechos establecidas en la misma son más gravosas que en  la  anterior, de ahí la decisión acertada del a-quo de aplicar la primera, por  favorabilidad, al caso debatido.   

Ninguna diferencia hay, en cambio, respecto  de  la  pena  de prisión, baremo que guía los cómputos de prescripción de la  acción  penal,  como  que  en ambas se estableció una sanción privativa de la  libertad  que  oscila  entre  cuatro  (4)     y     doce     (12) años.   

Atendiendo  lo  anterior  y  de     acuerdo    con    la    línea  jurisprudencial  atrás  reseñada, sin dificultad se  advierte  que respecto del  comportamiento            delictivo    objeto    de   acusación   y  de  condena      confirmada      en   segunda  instancia,  la  prescripción  de  la acción penal  se  configuró  luego de  proferida  esta      última,     en  concreto, el 26 de febrero de 2016,  cuando  el  expediente  se  hallaba en segunda instancia surtiendo los traslados  inherentes  al  recurso  extraordinario de  casación,  esto es, antes de arribar a esta Corporación para  los fines pertinentes.   

Lo   anterior  es  así,  porque  según  el          artículo          80    del    Código   Penal  vigente para cuando se  configuró  la       conducta      punible      (Decreto  ley  100 de 1980), la acción  penal  prescribe  en  un tiempo igual al máximo de la pena fijada en la ley, si  es  privativa  de  la  libertad,  lapso  que de todas  formas  no  puede  ser inferior a cinco (5)   años,  ni  exceder  de  veinte  (20),  salvo  las  excepciones legales introducidas con posterioridad a  la   fecha   de  los  hechos  en  relación  con  los  delitos  de  desaparición      forzada,      tortura      y     desplazamiento  forzado,  entre  otros9,         o  en  aquellos  específicos  punibles  en que son víctimas los menores de edad10,  y  los  delitos  cometidos  por  funcionarios  públicos en ejercicio o con ocasión de sus funciones11.   

Según  la misma legislación (artículos        83         y        84),   el   término  de  prescripción  empieza  a  contarse,  para  los  delitos  instantáneos,  desde  el  día de su  consumación,  y  en  los  tentados  o  permanentes,  desde la perpetración del  último  acto;  éste  cómputo  de  tiempo  se interrumpe por la resolución de  acusación,       o       su       equivalente12, debidamente ejecutoriada,  y  comienza  a correr de nuevo por un período igual a la mitad del señalado en  la       norma      inicialmente      invocada13,  pero  en  ningún  caso  puede   ser   inferior   a   cinco   (5)      años,      ni      superior     a     diez     (10)14.   

Sin        embargo,             según  el  artículo  82  de  la  aludida  codificación sustantiva, cuando se trata de un  delito  cometido  por  un  servidor  público  “en  ejercicio  de  sus  funciones,  de  su cargo o con ocasión de ellos”,  como  en  este caso, el término de prescripción consagrado  en  el artículo 80 se incrementa en una tercera parte, cláusula según la cual  y  en  armonía  con  las  anteriores,  la acción penal por la conducta punible  aquí  debatida  prescribiría, en la fase instructiva en un lapso no inferior a  dieciséis  (16) años, y  en     la     de    juicio    en    un    término    de    ocho    (8)  años,  computados a partir de la  ejecutoria del pliego de cargos o resolución de acusación.   

En consecuencia, como en el presente asunto  la    actuación    últimamente    referida    cobró    firmeza   el  26  de  febrero    de   2008,  a  partir  del  siguiente  día  debe contabilizarse  los  ocho (8)  años  atrás  señalados, los cuales  se cumplieron, se reitera, el 26 de febrero de 2016.   

8.   En  conclusión,  las  anteriores  consideraciones  constituyen  razón  suficiente  para  que  la Sala proceda a declarar la prescripción de la  acción  penal  derivada  de  la conducta punible de  contrato    sin    cumplimiento    de   requisitos  legales  por  la que fue  acusado         y        condenado             el  procesado,   y   a   ordenar   la   cesación   del  procedimiento  seguido  contra  JOSÉ ARNULFO BARRERA  SALGADO,   por   cuanto   frente   a  la  señalada  especie  delictiva  el  Estado,  por  virtud  de  la  prescripción, perdió la facultad sancionadora.   

Puesto      que      el  citado  procesado  se    encuentran   en   libertad   (en   el   curso  de    la             actuación     no    fue      afectado      con     medida  cautelar),  y en el fallo  de    primera   instancia,   confirmado   en   el   de   segunda,   le        fue       concedido     al    enjuiciado    el  subrogado  de la prisión  domiciliaria   para   cuyo   cumplimiento   dispuso   su  captura,  sin  perjuicio  de  que  no se observa la emisión de la   respectiva   orden,  el      fallador      de  primer grado realizará las anotaciones y cancelaciones que se  deriven  de  lo  decidido en esta providencia, contra la cual procede el recurso  de reposición.   

Ningún pronunciamiento hace la Sala acerca  de  la acción civil, toda vez que la misma no fue ejercida en forma simultánea  dentro de la presente actuación.   

9. No  sobra  señalar que por sustracción  de    materia    la   Sala   queda   relevada   de  pronunciarse acerca de la  admisión   de  la  demanda  de  casación  interpuesta  en  por  la  defensora,  sin   perjuicio   de   precisar   que  si   bien   es   cierto  en    el    cargo    postulado    se  alega   la  cesación de procedimiento por prescripción, también es verdad  que  esa  pretensión la  sustenta  la  censora  con  abierto  desconocimiento  de  la  realidad  fáctica  y    procesal,    en  particular,  al  soslayar  la  condición  de  servidor  público del procesado,  pretermisión  con  base  en  la  cual reclama la extinción de la acción penal  desde  antes  del  fallo de primera instancia, siendo ello, de bulto, carente de  fundamento.   

10.   Por  último,   dado  que  entre  la  ejecutoria  de  la  acusación   (26  de  febrero  de  2008)  y  la emisión de la sentencia de primera instancia (30  de  abril de 2015) transcurrió un  lapso  superior a siete años, esto es, casi igual al término de prescripción,  la  Sala  dispondrá compulsar copias ante el Consejo Seccional de la Judicatura  de  Bogotá  y  Cundinamarca, Sala Disciplinaria, para que determine si el a-quo  incurrió en irregularidad que amerite la condigna sanción.   

En  mérito  de  lo expuesto, LA   SALA   DE   CASACIÓN   PENAL   DE   LA   CORTE   SUPREMA  DE  JUSTICIA,   

RESUELVE:  

1. DECLARAR        prescrita      la     acción  penal  derivada  de  la  conducta  punible  de  contrato sin  cumplimiento   de  requisitos  legales  por  la  que  fue    acusado    y  condenado  JOSÉ ARNULFO  BARRERA SALGUERO.   

2. ORDENAR,    en    consecuencia,   la  CESACIÓN     del  procedimiento   adelantado   contra   el        mencionado  procesado,  de  conformidad  con los  artículos  38  y  39  del  Código  penal  Adjetivo  que  gobernó  este asunto  (Ley       600       de       2000).   

3. DISPONER que por el juzgado de primera  instancia se realicen las anotaciones y cancelaciones pertinentes.   

4. REMITIR  COPIA  de  esta  decisión al  Consejo  Seccional  de  la  Judicatura de Bogotá y Cundinamarca, para los fines  indicados   en   el   punto   diez  (10) de este pronunciamiento.   

Contra      esta      decisión   procede   el  recurso  de  reposición.   

Notifíquese  y devuélvase al Despacho  de origen.   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

PRESIDENTE  

JOSÉ FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

FERNANDO      ALBERTO      CASTRO  CABALLERO   

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

LUIS ANTONIO HERNÁNDEZ BARBOSA  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUELLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1  Cuaderno   original   #   2,  folios  128-153.  Cuaderno  del  Tribunal,  folios  20-37.   

2  Cuaderno  original  #  1,  folios  5,  12-14,  232-238,  241-247, 277 y 298-306.  Cuaderno del Tribunal, folios 7-16.   

3  Cuaderno original # 2, folios 128-153.   

4  Cuaderno  del  Tribunal,  folios  3-26  y  36-46.  Cuaderno  de  la Corte, folio  2.   

5 Cfr.  CSJ SP 30 jun. 2004, rad. 18368 y AP 8 sep. 2004, rad. 22588.   

6 Cfr.  CSJ. SP 23 may. 2012, rad. 35256.   

7 Cfr.  Fallo  de  revisión  del  5  de  marzo  de 1996, radicación Nº 8336. Criterio  reiterado  en autos de cesación de procedimiento del 15 de septiembre de 2010 y  el    9    de    agosto    de    2011,   radicaciones   Nº   34524   y   37082,  respectivamente.   

8 Cfr.  Auto  de septiembre 24 de 2002, radicación Nº 12951, en el que se hace la cita  transcrita  y  que  corresponde  al auto del 9 de abril de 1999, radicación Nº  13165.  Y  en sentido semejante es también pertinente consultar autos del 25 de  febrero  de  2004, 27 de julio de 2007 y 20 de febrero de 2008, radicaciones Nº  18641, 27156 y 28925, respectivamente.   

9 Ley  1309  de  2009,  artículo  1,  modificado por la Ley 1426 de 2010, artículo 1,  modificado por la Ley 1719 de 2014, artículo 16.   

10 Ley  1154 de 2007, artículo 1.   

11  Ley 1474 de 2011, artículo 14.   

12 En  los  delitos enjuiciados por el trámite de la Ley 906 de 2004, la prescripción  se  interrumpe  con la formulación de la imputación (artículo 6 de la Ley 890  de 2004).   

13 De  acuerdo  con  el artículo 292 de la Ley 906 de 2004, en los asuntos sometidos a  ese  régimen,  interrumpido el término de prescripción por la formulación de  la  imputación,  corre nuevamente por la mitad del señalado en el artículo 83  de  la  Ley  599  de  2000,  pero  en  todo  caso  no  puede ser inferior a tres  años.   

14  Acerca  de  este plazo de la prescripción en el juicio, ha de tenerse en cuenta  los  desarrollos  jurisprudenciales  recientes en eventos en los que la conducta  punible  es  cometida  por  un servidor público en ejercicio de sus funciones o  con ocasión de las mismas. Cfr. CSJ AP 21 oct. 2013, rad. 39611.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *