AP1673-2014(43228)

2014

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

      

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA  DE  CASACIÓN  PENAL   

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

Magistrado  Ponente   

AP1673-2014  

Radicación        N°  43228   

Aprobado      Acta     Nº93   

Bogotá         D.C.,  dos (2) de abril de dos mil catorce  (2014)   

Sería   el   caso   decidir   acerca  del  cumplimiento  o no de los requisitos de lógica y adecuada fundamentación de la  demanda    de   casación   presentada   por   el   defensor   de   IDABET  ALEJANDRO OSORIO ARBELÁEZ, de no  ser    porque    observa    la   Sala   que  antes del fallo de segundo grado se configuró el fenómeno de  la  prescripción  de  la  acción  penal  iniciada  con ocasión de la conducta  punible  de  violación de los derechos patrimoniales  de   autor   y   derechos  conexos.   

I.           ANTECEDENTES   

1. En  Bogotá,  el 14 de octubre de 2005, la Directora Ejecutiva de la  Comisión  de  Regulación  de  Agua  Potable y Saneamiento Básico (CRAP),  celebró  con  la  firma  particular  Pegaso   Contratos,  representada    por    IDABET    ALEJANDRO   OSORIO  ARBELÁEZ,  el  Contrato Nº 132, mediante el cual la  primera  le compró a la segunda un aplicativo o programa de software denominado  “PEGASO”   para   el  registro  y  control  de  procesos  contractuales, mercancía que el vendedor en  efecto  entregó, instaló  y   dejó   funcionando  conforme    a    liquidación    de    10 de mayo de 2006.   

Pero  en el año  2007  la CRAP contrató   con   la  firma  PIMISYS,  representada   por   Álvaro   Ricardo   Pimiento   Guzmán,   la   adquisición  de  otro  software para un  fin  distinto,  el  cual  al  ser montado generó  un  conflicto  con  el  sistema  “PEGASO”, y  al  no poder contactar a OSORIO  ARBELÁEZ  con  el  fin  de  que  solucionara  el problema, se solicitó a Pimiento Guzmán revisar el servidor en  el  que  estaba operando ese  aplicativo,   labor   en  la  que  éste  descubrió  que  el  aludido  programa  era de su propiedad y que  había    sido    rebautizado    con    ese   nombre,   e   instalado   sin   su  autorización1.   

2.  Por  esos  hechos,  con  base  en  la denuncia formulada por la  CRAP,  el 2 de diciembre  de  2009  la Fiscalía General de la Nación, ante un  juez   con  función  de  control  de  garantías,  le  imputó  a  IDABET  ALEJANDRO  OSORIO  ARBELÁEZ el  delito  de  violación  de  derechos  patrimoniales  de  autor  y derechos       conexos,   previsto  en  el  artículo  271,  numerales  1, 2 y 3, de la Ley 599 de 2000, con la modificación que en cuanto a  la  pena le introdujo el artículo 2 de la Ley 1032 de 2006, cargos a los que no  se  allanó  el  imputado  y por los que en audiencia pública de 19 de marzo de  2010       le       formuló       acusación2.   

3. Tramitado  el  juicio,  el  29  de  noviembre de 2011 la  Juez  Veintisiete  Penal del Circuito de Bogotá dictó contra  el  procesado  sentencia condenatoria por el delito atribuido, pero con  la  aclaración, al dosificar las  condignas  sanciones,  en  el sentido de  que  no  podía  aplicar   la  modificación  de  la  Ley  1032  de  2006 por  no  estar  vigente  para  la  época  de  los  hechos,  y en tal  virtud,  con observancia  del  original  marco  punitivo  y el incremento dispuesto por la Ley 890 de 2004  (prisión  de 32 a 90 meses y multa de 26,66 a 1.500  salarios   mínimos   mensuales  legales  vigentes),  finalmente   le   impuso   como  penas  principales  treinta  y  dos  (32) meses  de  prisión y multa en cuantía de veintiséis coma sesenta y seis (26,66)  salarios  mínimos  mensuales  legales                   vigentes3.   

4.  Contra  la  expresada   providencia   interpuso  apelación  el  defensor  del  procesado,  y  el  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial de  Bogotá,   mediante   la   suya  de  27  de  noviembre  de  2013,  le  impartió  confirmación   integral,  fallo  de  segundo  grado  contra el que interpuso y  sustentó  el  recurso extraordinario de casación la  misma   parte4.   

5. Un solo cargo  propuso  el  actor con sustento en el artículo 181, numeral 3, de la Ley 906 de  2004,  en  el  cual  aduce  el  desconocimiento  de  las reglas de producción y  apreciación   de   las   pruebas   en  las  que  se  fundó     la     sentencia.     En     concreto  denuncia      un  “error  de  hecho  derivado  de un falso juicio de  legalidad,   al   apreciar   inadecuadamente   la   prueba  pericial”,   ya   que   en   los  fallos no  se   alude   a   la   realización   de  un  cotejo  entre  los  “códigos  fuente” del software que se  reputa  como  copia  y  el  original,  tendiente  a establecer la autenticidad o  similitudes  entre  uno  y otro, además que la orden  con  base  en  la  cual  se  adelantó  la  prueba técnica contiene errores que  determinaron  su resultado  equívoco  y  ambiguo, argumentos con base en los cuales concluye que al excluir  la  valoración de ese elemento de conocimiento los restantes no son suficientes  para   sustentar   un   juicio   de   responsabilidad  contra  su  representado,  motivo   por   el  que  solicita  sea  absuelto del cargo imputado.   

II.          CONSIDERACIONES   

6.  Acerca del fenómeno jurídico de la prescripción de la acción  penal, tiene precisado la jurisprudencia de la Corte que:   

La prescripción desde la perspectiva de la  casación,  puede  producirse: a) antes de la sentencia de segunda instancia; b)  como  consecuencia  de  alguna decisión adoptada en ella con repercusión en la  punibilidad;  o,  c)  con posterioridad a la misma, vale decir, entre el día de  su proferimiento y el de su ejecutoria.   

Si en las dos primeras hipótesis se dicta  el  fallo,  su  ilegalidad  es  demandable  a  través del recurso de casación,  porque  el  mismo  no  se  podía  dictar  en consideración a la pérdida de la  potestad punitiva del Estado originada en el transcurso del tiempo.   

Frente a la tercera hipótesis la solución  es  diferente.  En  tal  evento  la  acción  penal estaba vigente al momento de  producirse  el fallo y su legalidad en esa medida resulta indiscutible a través  de  la  casación,  porque  la  misma  se  encuentra  instituida  para juzgar la  corrección  de  la  sentencia y eso no incluye eventualidades posteriores, como  la    prescripción    de    la   acción   penal   dentro   del   término   de  ejecutoria.   

Cuando   así   sucede,   es  deber  del  funcionario  judicial  de  segunda  instancia  o  de la Corte si el fenómeno se  produce  en el trámite del recurso de casación, declarar extinguida la acción  en  el  momento  en  el  cual  se cumpla el término prescriptivo, de oficio o a  petición  de  parte.  Pero  si  no  se advierte la circunstancia y la sentencia  alcanza  la categoría de cosa juzgada, la única forma de remover sus efectos e  invalidarla  es  acudiendo  a la segunda de las causales que hacen procedente la  acción   de  revisión.  (CSJ  SP.  30 jun. 2004,  rad.     18368     y     AP.     8    sep.    2004,    rad.    22588).   

En  el presente  asunto,  como  objetivamente se desprende de la síntesis procesal, respecto del  delito   por   el   que   finalmente  concluyó  el  juzgamiento  con  sentencia  condenatoria,  la  prescripción  de la acción penal se configuró antes de que  se  profiriera  la  de  segunda instancia, circunstancia que pasó desapercibida  para  el  respectivo  Tribunal,  así como para el demandante quien no la atacó  por dicho aspecto.   

Desde   hace   tiempo   tiene  dicho  la  Corte   (CSJ.  SP.  13  oct.  1994,  rad.  Nº  8690)  que  adelantar el  juzgamiento  de un ciudadano luego de que el Estado ha perdido por extinción de  la  acción  la  potestad  sancionatoria  frente  a  un  comportamiento típico,  constituye  transgresión de las garantías constitucionales sobre legalidad del  juicio,  con  violación  del  debido  proceso  y  del  derecho de defensa, pues  ocurrido  ese  fenómeno por el transcurso ininterrumpido del término señalado  por   la   ley  para  su  configuración,         el        funcionario  está en la obligación de  declarar  la  prescripción,  de  la  cual deriva  para   la   persona   imputada   el   reconocimiento   de   su   presunción  de  inocencia.   

Desde   esa   perspectiva  es   indiscutible   que  el  Estado  al  materializar  en un fallo de condena el ejercicio del  poder  punitivo que constitucional y legalmente le es  inherente,  después  de  que,  por  virtud del mero  transcurso  del  tiempo  perdió  dicha  facultad, la actuación posterior a ese  momento  y  agotada  con  tal finalidad deviene  ineficaz  y,  en este concreto caso, resulta inválida la  surtida  en  un  proceso  en  el  que  no  se podía  continuar  con  el ejercicio de la acción penal, por  haberse   extinguido   en   el  respectivo  juzgador  la  potestad conferida por la Constitución y la Ley  para decidir el asunto sometido a su conocimiento.   

Tal  irregularidad tiene sendero apropiado  de  postulación  en el artículo 181, numeral 2, de  la  Ley  906  de  2004,  esto  es,  por constituir,     como     atrás     se    indicó,    una  irregularidad  sustancial  consistente  en el desconocimiento  del       debido       proceso      (Constitución  Política,  artículo  29,  y  Ley  906  de  2004,  artículo  6),  ya  que  ante  el  decaimiento de la  facultad   sancionadora  del  aparato  judicial,  conforme  lo  normado  en  los  artículos   292  del  citado  estatuto,  83 y 86 de  la  Ley  599  de  2000,  normas que dejó  de  aplicar  el  juez  de  segunda  instancia, lo jurídicamente  imponible  era  la  declaración  de  prescripción  y  consecuente cesación de  procedimiento  en  armonía  con  lo previsto en el artículo 332, numeral 1, de  la  Codificación  Penal  Adjetiva que gobernó el presente asunto.   

Por lo tanto, la Corte de oficio entrará a  dictar    fallo   de  sustitución  mediante  el  cual  casará   la   sentencia   atacada   y  en  su  lugar  proferirá  la  decisión  que  en  derecho  corresponde,  en  aplicación  de  las  normas  de  carácter  sustancial atrás  referidas,   debiendo  igualmente   inadmitir,   por  carencia  de  objeto,  la  demanda  de  casación  presentada    por    el    defensor    de    OSORIO  ARBELÁEZ,  criterio que  consulta  con  recientes  desarrollos  jurisprudenciales  vinculados a este tema  (CSJ.  SP. 21, agt. 2013,  rad. 40587).   

7.  Entrando  en materia, debe primeramente puntualizarse que según  lo  dispuesto  en  la  Ley  599 de 2000, artículo 83  (según   el   texto   vigente  al  tiempo  de  los  hechos),   la   acción  penal  prescribe  en  un  tiempo  igual al  máximo de la pena fijada en la ley  si   es  privativa  de  la  libertad,  previa  consideración  de  las  causales  sustanciales  que  modifican  los  extremos  punitivos, pero en ningún caso ese  lapso  puede  ser  inferior  a  cinco (5)      años,     ni     exceder     de     veinte     (20),         excepto  cuando  se  trata de las conductas  punibles      de      genocidio,     desaparición          forzada,  tortura,  y desplazamiento forzado, eventos estos en  que      el      término     máximo     es     de     treinta     (30) años.   

Ahora    bien,   según   el   artículo   86  de  la            Legislación        Penal           Sustantiva,  modificado  en  su inciso  primero por el artículo  6  de  la  Ley  890  de  2004, el cómputo del plazo para la prescripción de la  acción  penal  se  interrumpe con la formulación de la imputación,   y   ocurrida   esa   circunstancia,  en  armonía  con  lo  establecido  en el inciso segundo del artículo 292 de la Ley 906 de 2004, dicho  lapso  “…comenzará a  correr  de  nuevo  por un  término  igual  a  la mitad del señalado en el artículo 83 del Código Penal.  En   este   evento   no   podrá  ser  inferior  a  tres  (3)  años”.   

8.  El  procesado IDABET ALEJANDRO OSORIO  ARBELÁEZ  fue condenado  en  primera  instancia por el delito de violación de  derechos  patrimoniales  de  autor  y derechos conexos, previsto en el artículo  271,  numerales  1,  2  y  3,  de  la Ley 599 de 2000, aclarándose en  tal pronunciamiento, con acierto, que respecto de esa conducta  punible  debía  estarse a la legislación vigente al tiempo del comportamiento,  por  virtud  de  lo  cual  excluyó  la modificación que en cuanto a la pena de  prisión  (de 4 a 8 años)  introdujo   la   Ley   1032  de  2006,  la  cual  entró  a  regir  el  22  de  junio de 2006, esto es, con  posterioridad  a  los  actos  consumativos  del  delito, que datan de octubre de  2005,  época  en  la  que  se  perfeccionó  el  contrato  de compraventa de la  respectiva   mercancía   (software  “PEGASO     CONTRATOS”),  siendo  incluso anteriores a la señalada fecha las acciones de  instalación   y   puesta  en  funcionamiento  del  aplicativo,  las  cuales  se  extendieron hasta el 10 de mayo de 2006.   

De  acuerdo con  lo   anterior,   la   pena   máxima   de  prisión  originalmente contemplada para el referido delito en  la  citada  norma,  era  de  cinco (5)  años,  guarismo que de conformidad con el incremento general de  las  penas  dispuesto  en el artículo 14 de la Ley 890 de 2004, debe aumentarse  en   la   mitad,  lo  cual  arroja  un  término  de  prescripción  de  noventa  (90) meses, tiempo  que  de  conformidad  con  el  artículo  292,  inciso  segundo  de  la  Ley 906 de 2004, se reduce a la mitad,  operación   que   arroja   como   producto   cuarenta   y   cinco  (45) meses, lapso en efecto superior a  tres  (3)  años como lo  prevé la misma disposición.   

La  formulación  de  la imputación en el  asunto  analizado  ocurrió el 2 de diciembre de 2009, de donde se desprende que  desde   esa  fecha,  los  cuarenta   y   cinco   meses   necesarios   para   que   se  configurara     el    fenómeno    de    la  prescripción   de  la  acción  penal,  se  cumplieron  el 2 de septiembre de  2013,  fecha  anterior  a  la  del  fallo de segunda  instancia, el cual data de 27 de noviembre de 2013.   

Lo anterior, de acuerdo con lo puntualizado  al  inicio  de  estas  consideraciones, constituye razón suficiente para que la  Sala   proceda   de  oficio  a  casar  la  sentencia  impugnada,  y  procederá  en  su  lugar  a  declarar  prescrita  la  acción  penal  derivada  de  la conducta punible de violación  de derechos patrimoniales de autor y derechos conexos,  prevista  en  el artículo 271 de la Ley 599 de 2000,  y  a  ordenar,  en  consecuencia,  la cesación del procedimiento seguido contra  IDABET   ALEJANDRO   OSORIO   ARBELÁEZ,   para   preservar   sus   garantías  fundamentales.   

El juzgado de primera instancia realizará  las  anotaciones  y  cancelaciones  que  se  deriven  de  lo  decidido  en  esta  providencia.   

En mérito de lo expuesto, la Corte  Suprema  de  Justicia,  Sala de Casación Penal,  administrando  justicia  en  nombre  de  la  República  y  por  autoridad de la Ley,   

RESUELVE:  

1. CASAR  de oficio la sentencia de  27  de  noviembre de 2013 emitida por el Tribunal Superior del Distrito Judicial  de  de  Bogotá,  mediante  la cual confirmó la condena impuesta a IDABET   ALEJANDRO   OSORIO  ARBELÁEZ  por   el   delito   de  violación  de  derechos  patrimoniales  de  autor y  derechos conexos.   

2.  DECLARAR,  prescrita   la   acción  penal  originada  con  la  comisión  de  la  conducta  punible de violación de  derechos  patrimoniales  de autor y derechos conexos,  y  en consecuencia, CESAR  el  procedimiento  adelantado  contra  el mencionado  procesado   por   el   referido  delito.   

3.      INADMITIR,     por  carencia  de objeto, la demanda de casación presentada por el  defensor   del  procesado  IDABET  ALEJANDRO  OSORIO  ARBELÁEZ.   

4.  DISPONER  que  por  el  Juzgado  de  primera  instancia  se  realicen  las  anotaciones  y cancelaciones  pertinentes.   

Contra      esta      decisión    no    procede   recurso  alguno.   

Notifíquese   y   cúmplase.   

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1  Situación   fáctica   extractada   de   los   fallos   de  primero  y  segundo  grado.   

2  Carpeta # 1, folios 16-22, 31-36, 49 y 50.   

3  Carpeta # 2, folios 104-125.   

4  Cuaderno del Tribunal, folios 49-101 y 105-145.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *