AP1122-2017(47726)

2017

Asistente Jurídico Inteligente

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PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

MAGISTRADA PONENTE  

AP1122-2017  

Radicación No.: 47726  

Acta No. 55  

Bogotá  D.C., veintitrés (23) de febrero de  dos mil diecisiete (2017).   

VISTOS  

Resuelve  la  Sala  el recurso de reposición  interpuesto  contra  el  auto  del  16  de noviembre de 2016 mediante el cual se  inadmitió   la  demanda  de  revisión  presentada  a  nombre  del  sentenciado  EDUARDO       BELTRÁN       CUELLAR.   

HECHOS  

Fueron  resumidos  por  esta Corporación al  momento  de  dictar el auto que inadmitió la demanda de casación, de la manera  como a continuación se señala:   

…El  31  de  diciembre  del año 2001, la  Universidad  Surcolombiana,  por  conducto  del  entonces  rector Jesús Antonio  Motta  Manrique,  firmó  tres contratos de obra [para edificar la cafetería de  la   sede   central   de  esa  institución  educativa],  a  saber:  el  primero  correspondió  al  número  0096  por valor de $72.963.300.oo, contratista INARQ  Ltda.,  y  el  objetivo era la construcción de la obra negra; el segundo fue el  número   00105,  contratista  Francisco  Javier  Amaya  Moreno,  por  valor  de  $73.000.000.oo,  y  el  fin era la obra gris; y el tercero fue el número 00106,  contratista  Rafael  Farfán  Cedeño, por valor de $74.000.000, cuyo propósito  fue   la   realización   de  los  acabados  y  exteriores  de  la  obra.  Estas  contrataciones  fueron  imputadas  al  rubro  No. 1117051190 de los presupuestos  correspondientes a las vigencias fiscales 2001 y 2002.   

Como  soporte de los referidos contratos se  adujo   la  aprobación  impartida  por  el  Comité  de  Contratación  [de  la  mencionada  alma  mater] reunido el 31 de diciembre de 2001, según acta No. 033  de  dicha  fecha,  [integrado por Jesús Antonio Motta Manrique (rector), Miriam  Lozano   Ángel   (Vicerrectora   Administrativa),   Eduardo  Beltrán  Cuéllar  (Vicerrector   de  Recursos  y  Bienestar  Universitario),  Florentino  Monsalve  Murillo  (Jefe  de  la Oficina de Planeación) y Víctor Manuel Ocampo Roncancio  (Asesor Jurídico)].   

Las  instancias condenaron a EDUARDO BELTRAN  CUELLAR   porque   en   su  calidad  de  Vicerrector  de  Recursos  y  Bienestar  Universitario  de la Universidad Surcolombiana, signó el acta de sesión del 31  de  diciembre  de  2001  del  Comité de Contratación de dicho establecimiento,  cuando en realidad esta reunión no ocurrió.   

Adicionalmente,   porque   el  sentenciado  participó  en el proceso de contratación para la edificación de la cafetería  de  la  sede  central  de  esa institución educativa, obra que no fue realizada  mediante  un  solo  contrato,  que  por su cuantía debió ser ofertado mediante  licitación  pública, como disponía su Estatuto General de Contratación, sino  que  fue  fraccionada  en  los contratos 0096, 00105 y 00106, asignados mediante  contratación directa.   

ANTECEDENTES PROCESALES  

          1.  En virtud de los anteriores hechos, el  Juzgado  5°  Penal  del  Circuito  Adjunto de Neiva, mediante sentencia de 7 de  abril  de  2011,  condenó  a EDUARDO BELTRÁN CUÉLLAR y a otras personas, como  coautores  de  los  delitos de contrato sin cumplimiento de requisitos legales y  falsedad  ideológica  en  documento  público,  a  las  penas  de  60  meses de  prisión,  multa  de $14.300.000 e inhabilitación para el ejercicio de derechos  y  funciones  públicas por 90 meses, les negó la suspensión condicional de la  ejecución de la pena, pero les concedió la prisión domiciliaria.   

2. La decisión fue  apelada  por  el  defensor  de  BELTRÁN  CUÉLLAR  y la Sala Penal del Tribunal  Superior  de  esa  ciudad, a través del fallo dictado el 11 de mayo de 2012, la  confirmó respecto de dicho procesado.   

3.   Presentado  recurso  extraordinario  de  casación,  esta  Colegiatura  en  fallo  de  11 de  diciembre  de  2013,  resolvió  inadmitir las demandas presentadas en nombre de  EDUARDO BELTRÁN CUÉLLAR y otro procesado.   

4.  La  abogada de  BELTRÁN  CUELLAR  presentó  demanda  de  revisión  al  amparo de las causales  previstas  en  los  numerales 2º y 3° del artículo 220 de la Ley 600 de 2000.  Solicitó  que  se  dejara  sin  efecto  la  sentencia proferida por el Tribunal  Superior  de  Neiva el 11 de mayo de 2012 por considerar, respecto de la primera  causal,  que  para  el  momento  en  que  la  Fiscalía  emitió  resolución de  acusación,  la  acción  penal  por los delitos de contrato sin cumplimiento de  requisitos  legales  y  falsedad ideológica en documento público se encontraba  prescrita.   

Respecto del segundo motivo de revisión , la  apoderada  allegó  como  «prueba nueva»,  la  certificación  del  Secretario  del  Consejo  Superior de la  Universidad  Surcolombiana,  según la cual el Estatuto General de Contratación  de  esa  Alma  Mater no fue publicado en el Diario Oficial y no nació a la vida  jurídica,  por lo que su procurado no tenía el deber de atender las exigencias  establecidas  en  dicho  cuerpo  normativo  al  suscribir  los convenios y torna  atípica    la   conducta   de   contrato   sin   cumplimiento   de   requisitos  legales.   

          Pidió  a  la  Corte,  por  tanto, admitir la demanda de revisión y  decretar la cesación de procedimiento a favor de su representado.   

          5.  La  Sala mediante providencia de fecha  16  de  noviembre de 2016 inadmitió la demanda de revisión tras verificar que,  no  se  consolidó  el  fenómeno prescriptivo en la fase investigativa, alegado  por  la  defensora  de EDUARDO BELTRÁN CUÉLLAR. Las consideraciones fueron las  siguientes:   

En  cuanto  a la prescripción de la acción  penal  en  la etapa instructiva, se precisó que para la época de los hechos el  delito  de  falsedad ideológica en documento público, estaba reprimido con una  pena  de  4  a  8  años  de  prisión,  y  el  de  contrato sin cumplimiento de  requisitos  legales,  con  privación de la libertad de 4 a 12 años, montos que  se  aumentan  en  una  tercera parte en virtud del artículo 82 de la Ley 599 de  2000,  pues las conductas fueron cometidas por un servidor público «en  ejercicio  de  sus  funciones,  de su cargo o con ocasión de  ellos».  Así,  la  acción penal prescribiría en la  fase  instructiva  en un lapso no inferior a 12 años para el primer delito y 16  años respecto del segundo.   

Así,   entre   la  fecha  de  los  hechos  investigados,  31 de diciembre de 2001, y la de ejecutoria de la resolución que  confirmó  el pliego acusatorio, 22 de julio de 2009, transcurrieron menos de 12  años,  es  decir,  el  plazo  extintivo  en  la  etapa  de  instrucción  no se  materializó  y  por  ende,  la  causal  de  revisión  propuesta  es claramente  infundada.   

En cuanto a la existencia de prueba nueva que  establezca  la  inocencia  del  sentenciado,  esta  Corporación  indicó que la  certificación  expedida por el Secretario del Consejo Superior Universitario el  27  de  marzo  de  2014,  en  la  cual  se  señala  que el Estatuto General del  Contratación  de  la  Universidad  Surcolombiana, no fue publicado en el Diario  Oficial,  no  hace  referencia  a  un  aspecto  desconocido  en  el proceso y al  contrario,  éste  fue  ampliamente debatido por el Tribunal, que consideró que  la  ausencia  de  ese  requisito de publicidad no afectaba la validez y eficacia  del  acto  administrativo, por lo que las directivas del Alma Mater, entre ellas  el  sentenciado BELTRÁN CUELLAR, estaban obligadas a aplicar sus directrices en  los procesos de contratación.   

Por ende, el medio  de     conocimiento     aportado     como    prueba  nueva,    solo       reitera      la  posición  defensiva ya controvertida      y     desvirtuada  en  el proceso, con lo cual  simplemente se pretende  socavar los fundamentos de las  sentencias,     revestidas     de    la   doble   presunción   de  acierto  y  legalidad.   

6. Inconforme con la  decisión  reseñada,  la  representante  judicial  de  EDUARDO BELTRÁN CUELLAR  impugnó   en   reposición   la   decisión   de   la   Sala,   y  reclamó  su  revocatoria.   

FUNDAMENTOS DEL RECURSO  

          La  impugnante  insiste  en  que  se encuentra demostrada la primera  causal   de   revisión  invocada  (numeral  2°  del  artículo  220  de  la  Ley  600  de  2000), pues para  establecer  el  lapso  de  prescripción  de  la  acción  penal  en la etapa de  instrucción,  si bien inicialmente debe acudirse a la sanción máxima prevista  en   la   ley,   una   vez   emitido   el   fallo   condenatorio,   «como  la  pena  impuesta  fue  menor,  indefectiblemente  deberá  evaluarse  retrospectivamente la sentencia que precisó menos del tiempo exigido  taxativamente,    contrario    sensu    se   estaría   vulnerando   el   debido  proceso»  y  que  desde  la fecha de comisión de los  hechos  a  la  de ejecutoria de la resolución acusatoria transcurrieron más de  los  5 años impuestos como sanción en la sentencia y por ende, para esa época  la acción penal se encontraba prescrita.   

         

Respecto  de  la segunda causal de revisión  propuesta  (numeral 3° del artículo 220 del Código  de  Procedimiento  Penal  de  2000) señaló que en las  sentencias   cuya   revisión   se   pretende  se  sustrajeron  de  «proferir     cualquier     argumentación     seria»  acerca  de  por  qué  la  no publicación del Estatuto General de  Contratación  de  la  Universidad Surcolombiana en el Diario Oficial no afectó  su  validez  y al contrario, las razones expuestas por las instancias demuestran  «un   preocupante   desconocimiento   del  contexto  constitucional  y  legal  que gobierna el fenómeno jurídico de la publicación  de  los  actos  administrativos  de carácter general de las entidades del orden  nacional,    como    lo    es    la    Universidad   Surcolombiana».   

Así   mismo,   insistió   en   que   la  certificación   del   Secretario   del   Consejo  Superior  de  la  Universidad  Surcolombiana,  al  demostrar  que  el  Estatuto General de Contratación de esa  Alma  Mater no fue publicado en el Diario Oficial, permite concluir que ese acto  administrativo  no nació a la vida jurídica y por ende, su procurado no estaba  obligado  a  ceñirse a las pautas allí establecidas al momento de celebrar los  contratos de obra.   

En  consecuencia, la profesional del derecho  solicitó  que  se  revoque  la  citada  decisión,  y en su lugar, se admita la  demanda de revisión propuesta.   

CONSIDERACIONES  

1.   De  manera  pacífica  ha  expuesto  la  Sala  que  el  recurso  de  reposición  tiene como  finalidad,  permitir  al  funcionario  corregir los yerros en que hubiere podido  incurrir  en  el  proveído  impugnado, por lo que, a efecto de su postulación,  resulta  indispensable  que  la  parte  inconforme  con la decisión, aduzca los  motivos  de su disenso y plantee las razones de hecho y de derecho que sustentan  su pretensión revocatoria.   

2. En primer lugar,  censuró  la  impugnante  que  la  Sala  no  tuvo  en cuenta que en este caso el  término  de  prescripción  de la acción penal en la etapa instructiva es de 5  años,  pues  aunque  en principio el parámetro para determinar la concurrencia  del  fenómeno  extintivo  es  la  sanción máxima prevista en la ley para cada  delito,  una  vez  emitida sentencia condenatoria, la pena impuesta se convierte  en el nuevo derrotero para determinarla.   

En tal sentido, pertinente resulta aclararle  a  la abogada defensora que de conformidad con el Código de Procedimiento Penal  (Ley 600 de 2000) la acción  de         revisión         es        un        instrumento        extraordinario  que parte del supuesto de  que  el  juicio  de  responsabilidad penal del acusado culminó con el fallo con  que  se  puso  fin  al  proceso,  y  que  su  ejecutoria  determinó que hiciera  tránsito  a  cosa  juzgada,  lo  que  quiere  decir  que  esa  sentencia  es de  obligatorio  acatamiento  para  las  partes, los particulares y las autoridades.   

De   igual   forma,  la  remoción  de  la  cosa juzgada que recae sobre  los   fallos   de   condena   proferidos,   solamente  es  posible  mediante  la  demostración  de  alguno  de los precisos  motivos establecidos en la ley, previa presentación de la demanda  por  quien  tenga legitimidad e interés, y que la misma satisfaga rigurosamente  todos    y    cada    uno    de    los    requisitos    establecidos    por   el  ordenamiento.       

Así,  la acción de revisión corresponde a  una  actividad  posterior  a  la  culminación  del  proceso,  que  comprende la  elaboración  del  libelo según precisos requisitos formales, la invocación de  concretas  causales  legales  y  el  correcto  señalamiento  de los fundamentos  jurídicos  y  fácticos,  es  decir,  el  ordenamiento exige que se realice una  adecuada   sustentación  compatible con la naturaleza de la causal que se invoca.   

En  particular, cuando se trata de la causal  2ª  del  artículo  220  de la Ley 600 de 2000, la jurisprudencia de la Sala ha  reiterado en múltiples pronunciamientos que:   

(…)  la  invocación de la causal segunda  del  artículo  220 de la Ley 600 de 2000 (artículo 192 de la Ley 906 de 2004),  debe  apoyarse en la posibilidad real de remover los efectos de la cosa juzgada,  motivo  por  el  cual es necesario, para su admisión,  que  de  los  argumentos  expuestos  en  el libelo, surja evidente que el Estado  había  perdido  la  facultad  para  iniciar o proseguir el proceso en el que se  produjo  la  condena, por razón de la prescripción u  otro   fenómeno extintivo de la acción penal, aspecto que por las razones  anotadas  en  el  auto  recurrido,  no  se  evidenció  en  el  caso  de  autos.  (Destaca la Sala) (CSJ, AP, 16 de marzo de 2011, Rad.  33179).   

Además, ha dicho:  

(…) lo menos que  debe   aportar   el   demandante   para   facultar  adelantar  el  trámite  del  extraordinario   mecanismo,   es   la   información  pertinente  que  demuestre  efectivamente  materializada la causal propuesta, para  el  caso,  que  de verdad el decurso del tiempo obligaba, previo a la ejecutoria  del  fallo,  terminar  abruptamente  la  acción  penal,  a  manera  de sanción  constitucional   y   legal   establecida  para  la  morosidad  de  la  justicia.  (Negrilla  ajena  al  texto  original) (CSJ, AP, 5 de  diciembre de 2012, Rad. 39730).   

Bajo  tales  derroteros,  es palmario que el  rechazo  de  la demanda presentada por el apoderado judicial de EDUARDO BELTRÁN  CUELLAR     consultó  estrictamente  las disposiciones jurídicas que rigen  la   prescripción   y  la  jurisprudencia decantada de esta Corporación, según  la   cual,   para   que   se   habilite  adelantar  el  trámite  del  mecanismo  extraordinario   por   la   vía   de   la   invocación   de   la  causal  segunda  de  revisión,  es  preciso  que  de los argumentos  expuestos  en  el libelo, aparezca de modo evidente que el Estado había perdido  la  facultad  para adelantar el proceso en el que se produjo la condena. Aspecto  que no demostró la apoderada del accionante.   

Su determinación de cuál fue el momento en  el  que operó la prescripción para los delitos de contrato sin cumplimiento de  requisitos  legales  y falsedad ideológica en documento público resulta errada  y  ello  conllevó  a  la  inadmisión  de  la  demanda,  pues  la accionante no  acreditó   que   la   acción   penal   prescribió   durante   la   etapa   de  instrucción.   

En  efecto, la argumentación presentada por  la  defensora, bajo la cual,  una  vez  emitida  sentencia  condenatoria,  la sanción de prisión impuesta se  torna  en el parámetro para determinar la prescripción de la acción penal, es  una  alegación  caprichosa  y  sin  fundamento, que incluso desconoce grosera y  manifiestamente   la   ley   penal,   pues   se   deriva   de  una  parcializada  interpretación  personal  de  las  normas  que regulan esa institución, siendo  totalmente  contraria  a  la  lógica  y  a  la  forma como la jurisprudencia ha  precisado  el  alcance  y  los  presupuestos  para  aplicar  la extinción de la  acción penal.   

En efecto, el alcance del artículo 83 de la  Ley  599  de  2000  no  tiene discusión, al establecer que el término para que  opere  dicha  figura  jurídica  en  la  etapa  de  instrucción es igual  al  máximo  de la pena privativa de la libertad fijado en la  ley, sin que sea superior a 20 años, ni inferior a 5,  disposición  que  la  profesional  del  derecho  insiste  en  interpretar  a su  conveniencia   al  adicionar  parámetros  no  previstos  en  esa,  ni  en  otra  disposición.   

En ese orden de ideas, como se señaló en la  providencia  impugnada,  si  la  acción  penal  por  las  conductas punibles de  falsedad  ideológica  en  documento  público  y  contrato  sin cumplimiento de  requisitos  legales,  prescribía en la fase instructiva en un lapso no inferior  a  12  y  16  años  respectivamente,  pues  esas  son las sanciones máximas de  prisión  previstas  en  la  ley  para  cada una de ellas, entre la fecha de los  hechos    investigados    (31   de   diciembre   de  2001),  y  la  de  ejecutoria  de  la  resolución que  confirmó  el  pliego  acusatorio  (22  de  julio  de  2009), transcurrieron menos de 12 años, de lo cual se  concluye  que la Fiscalía en momento alguno perdió la potestad para investigar  e imputar los cargos objeto de condena.   

En  este orden, la propuesta de la apoderada  del   demandante   desconoce  abiertamente  las  disposiciones  que  regulan  el  instituto  de  la  prescripción  de  la  acción  penal  y  siendo ello así la  Corporación   no   puede  atender  las  razones  expuestas  por  la  recurrente  (Cfr.  CSJ  AP, 10 Sep. 2014, Rad. 40533).   

En consecuencia, lo procedente era, sin lugar  a dudas, rechazar la causal formulada.   

4. Ahora, frente a  la  causal  3ª  del  artículo 220 de la Ley 600 de 2000, la impugnante afirmó  que  no está de acuerdo con lo decidido por la Corte respecto al alcance que se  le   dio  a  la  certificación  del  Secretario  del  Consejo  Superior  de  la  Universidad  Surcolombiana,  pues  insiste  en  que  con este medio de prueba se  demuestra  que  el Estatuto General de Contratación de esa Alma Mater no nació  a  la  vida jurídica por falta del requisito de publicidad, y por consiguiente,  no era aplicable a los contratos de obra.   

          En  ese  contexto,  es  claro  que  la  recurrente  acudió al mismo  discurso  sobre  el  cual  fundó la pretensión, con el cual, so pretexto de la  aducción  de  una  prueba  sobre  un  aspecto  ya  conocido dentro del proceso,  insiste   en   que  la  Corte  reexamine  nuevamente  un  tema  agotado  en  las  instancias,  sin  aportar  elementos   de  juicio  que  refuten  la  posición  adoptada  en  el  proveído  cuestionado.   

Recuérdese  que  para  inadmitir la demanda  presentada,  la Corte claramente explicó que el hecho que se pretende demostrar  con  el documento novedoso (que el Estatuto General de  Contratación  de  la  Universidad  Surcolombiana  no fue publicado en el Diario  Oficial)  fue  un aspecto debatido en las instancias y  objeto  de  pronunciamiento  por  el  Tribunal, al considerar que la ausencia de  publicidad  del  acto  administrativo  no  afecta la validez y eficacia del acto  administrativo  y por ende, era oponible al sentenciado BELTRÁN CUELLAR y a las  demás   directivas   de   la   Universidad   al   suscribir  los  contratos  de  obra.   

Así,  concluyó la Sala que el medio suasorio  novedoso   solo   reitera  la  posición  defensiva,  desvirtuada    en   el  proceso    y   no   aporta   ningún   elemento  nuevo  que  habilite  la  procedencia  de  la  acción de  revisión.   

Incluso  la  propia impugnante dedica  amplios  apartes de su escrito de  reposición           a          aceptar  que  las    instancias   sí  abordaron  el  tema  de la  validez    del    Estatuto    General   de              Contratación,  pese  a  no  haber  sido  no   publicado   en   el  Diario     Oficial,  pero   que  descarta   dichas   conclusiones  porque  no    se   acompasan    con    su    tesis  defensiva. En efecto la recurrente sostuvo:   

De  otra  parte, en la decisión materia de  controversia,  se precisa que uno de los presupuestos  de  la  inadmisibilidad  de  la  demanda de revisión  interpuesta,  se encuentra  en   la   certificación   expedida  por  el  Secretario  del  Consejo  Superior  Universitario…que  lo  que  pretende  demostrarse  con  el  citado  documento,  es  decir,  la  no publicación en el Diario Oficial  del   Acuerdo   017  de  2000  de  la  Universidad  Surcolombiana,  fue  ampliamente debatido y desvirtuado  en el juicio por el Tribunal…   

Sobre   este   particular,  es  oportuno  precisar,  que  el  argumento  central  del    Tribunal    al    referirse   a   este   tema   de   manera  tangencial,  descansa en  un    preocupante   desconocimiento   de   contexto  constitucional  y  legal  que  gobierna el    fenómeno   jurídico   de   la  publicación   de   los  actos  administrativos  de  contenido  general  de las entidades estatales del orden nacional, como lo es la  Universidad Surcolombiana.   

Partiendo  de esta premisa, causa especial  estupor  lo  afirmado  por  el  Tribunal  de  Neiva  y  que  es  iterado como argumento en la providencia  materia  del  presente recurso, cuando consideran que  se  suple  el  requisito  de  la  publicidad  que  es  necesario  en  un  Estado  Democrático  de Derecho a fin de garantizar la oponibilidad social de  la  norma  interna  contenida  en  el  acuerdo  017  de  2000,  con  el  simple  conocimiento  interno  por   parte   de   los   funcionarios  públicos  inmersos  en  el  procedimiento  contractual  interno de la Universidad Surcolombiana. (negrillas fuera del texto)   

En  este  orden,  la  apelante  no  emprende  ningún  ejercicio  argumentativo para desvirtuar las razones expuestas por esta  Sala  al inadmitir la demanda de revisión y, al contrario, insiste en convencer  a  esta  Corporación  para  que  prolongue  en  sede de revisión un debate que  quedó  agotado en las instancias a través de la aducción de una prueba que no  aporta ninguna información novedosa.   

5. En consecuencia,  no  acreditó  la  impugnante  yerro  alguno  en  el  auto censurado que permita  revocarlo  y  mucho  menos,  derruir  las  presunciones  de  acierto y legalidad  inherentes a las providencias atacadas por la vía de la revisión.   

Por  tanto,  la Sala mantendrá incólume el  proveído reprochado.   

En  mérito  de lo expuesto, la CORTE   SUPREMA  DE  JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE:  

NO   REPONER  la  providencia  de fecha 16 de noviembre de 2016, por las razones consignadas en la  anterior motivación.   

Contra  esta  decisión  no  procede recurso  alguno.   

Cópiese,     notifíquese      y  cúmplase.   

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

Magistrada  

JOSÉ FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA  

Magistrado  

LUIS ANTONIO HERNÁNDEZ BARBOSA  

Magistrado  

GUILLERMO ANGULO GONZÁLEZ  

Conjuez  

JORGE ARENAS SALAZAR  

Conjuez  

PAULA CADAVID LONDOÑO  

Conjuez  

ALFONSO DAZA GONZÁLEZ  

Conjuez  

ABEL DARÍO GONZÁLEZ SALAZAR  

Conjuez  

CÉSAR   AUGUSTO  REYES  MEDINA           

Conjuez  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria   

    

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