AP1116-2017(49024)

2017

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

Magistrado Ponente  

AP1116-2017  

Radicación No. 49024  

Aprobado Acta No. 50  

          Bogotá,  D.C.,  veintidós  (22)  de  febrero de dos mil diecisiete  (2017).   

ASUNTO  

La  Sala  se  pronuncia acerca del recurso de  apelación  incoado  por  la  defensa  del  postulado  RAMIRO ALBERTO HERNÁNDEZ  TORRES  y  el  Representante del Ministerio Público, contra la decisión del 29  de  septiembre de 2016, por cuyo medio un Magistrado de Control de Garantías de  Justicia  y  Paz  del  Tribunal Superior de Bogotá, negó la sustitución de la  medida  de  aseguramiento  privativa de la libertad y se abstuvo de pronunciarse  sobre la suspensión condicional de la ejecución de la pena.   

ANTECEDENTES  

1.   Por  petición  del  12 de julio de  2016,  elevada  por  la  defensora de RAMIRO ALBERTO HERNÁNDEZ TORRES, el 29 de  septiembre  siguiente  ante  un Magistrado con Función de Control de Garantías  de  Bogotá  se  llevó  a  cabo  audiencia  de  sustitución  de  la  medida de  aseguramiento  de  detención  preventiva por otra no privativa de la libertad y  de  suspensión  condicional  de  la ejecución de la pena, con fundamento en lo  preceptuado  en los artículos 18 A y 18 B de la Ley 975 de 2005, oportunidad en  la  cual  la  defensa sustentó el cumplimiento de los requisitos legales, así:   

1.1.  De  la  sustitución  de  la medida de  aseguramiento  impuesta  el  13  de junio de 2013, por la Sala de Justicia y Paz  del  Tribunal  Superior  de Bogotá, emitida dentro del radicado 2006-80263, por  los   delitos   de  homicidio  en  persona  protegida,  tortura  contra  persona  protegida,   deportación, expulsión, traslado o desplazamiento forzado de  población  civil,  desaparición  forzada, secuestro simple, hurto calificado y  amenazas.   

1.1.1.    RAMIRO  ALBERTO  HERNÁNDEZ  TORRES,  quien  militó  en las Autodefensas Unidas de Colombia, Bloques Héroes  del  Llano y Héroes del Guaviare, desde septiembre de 1997 hasta el 11 de abril  de   2006,   fue  postulado  por  el  Gobierno  Nacional  el  16  de  agosto  de  20061   y  desde  el  4 de julio de 20082,  fecha en la cual se entregó  de  forma voluntaria al no pesar en su contra medida restrictiva de la libertad,  se  encuentra  recluido en un establecimiento penitenciario, de manera que lleva  más de 8 años privado de su libertad.   

Precisó que al haberse detenido en razón de  su  sometimiento  voluntario  y  a  órdenes  de  justicia y paz, ello obedece a  delitos  cometidos  durante y con ocasión de su pertenencia al grupo organizado  al margen de la ley y está a órdenes de justicia transicional.   

1.1.2.  Su  conducta  ha  sido  calificada  ejemplar  desde  el 26 de junio de 2009 hasta el 17 de julio de 20163,  y  buena  a  partir  de  su  entrega  hasta  el 26 de junio del 2009, sin que haya registrado  antecedente disciplinario alguno.   

De igual forma su proceso de resocialización  ha  sido  sobresaliente, pues: (i) desarrolló actividades laborales al interior  del    penal    en    la    Granja    el    Oasis4,  (ii) es pionero en el manejo  de  especies  menores,  (iii)  efectuó  todos  los  cursos ofrecidos dentro del  programa  de  resocialización  para  postulados por el Ministerio de Justicia y  del              Derecho,   en  asocio  con  otros  entes,  (iv)  cursó múltiples cursos ofertados por el SENA  relacionados  con  labores agropecuarias, (v) obtuvo los títulos de bachiller y  técnico   en   sistemas   y  en  derechos  humanos5,  y (vi) recibió ayuda por el  área     psicosocial     fundamentalmente     para     reforzar    los    lazos  familiares6,  para  lo  cual  es  trascendental su libertad a fin de mejorar la  relación con sus hijos menores.   

3.   Participó  y  colaboró  en  el  esclarecimiento  de  la  verdad, como lo certifica la Fiscalía 30 Delegada ante  el   Tribunal7,   documento  donde  aparecen  las  diligencias  a  las  cuales  ha  concurrido,  los  delitos confesados, hechos imputados, incluido por el cual fue  sentenciado  en  justicia  ordinaria,  la  información  útil entregada para 26  diligencias          de          exhumación8,  que demuestran el compromiso  del postulado en atender sus obligaciones.   

4.  A  fin de contribuir a la reparación de  las    víctimas    entregó    $103’000.000,  según constancia suscrita por Fiscal de apoyo despacho 14  Delegado  ante el Tribunal de Justicia Transicional, Grupo Interno de Trabajo de  persecución  de  bienes  en  el  marco  de la justicia transicional9, en la cual se  indicó  que  la  Unidad  de Extinción de Dominio y Lavado de Activos, una  vez  consultado los sistemas de información misional SIJUF, SPOA y SAGITARIO no  encontró registro alguno por delito de su competencia.   

5.  Finalmente,  en  cuanto al requisito del  numeral  5 del artículo 18A, explicó que habiéndose iniciado actuación en su  contra  por el delito de concierto para delinquir por su supuesta participación  en  el  grupo  autodenominado  Ejército  Revolucionario  Popular Antiterrorista  Colombiano    –ERPAC,  conformado  después  de  la  desmovilización  de los frentes héroes del Meta,  Guaviare  y del Llano y el Bloque Centauros, bajo los lineamientos de la Ley 600  de  2000,  el  Juzgado Segundo Penal del Circuito Especializado de Villavicencio  en   sentencia   del   11   de   marzo   de   201610, lo absolvió por el mismo, y  a  la  fecha  está  en  trámite  el  recurso  de  apelación  propuesto por la  Fiscalía     ante     la     Sala    Penal    del    Tribunal    Superior    de  Villavicencio.   

Hizo  énfasis  en  que  a  pesar  de  estar  pendiente   dicho   procedimiento,   la   decisión  tiene  efectos  inmediatos,  especialmente  en  lo  atinente al derecho a la libertad, ya que es una realidad  incontrovertible  que  su  representado  no  fue vencido en juicio y por ello su  presunción  de  inocencia  se  mantiene  incólume  al no haberse demostrado su  responsabilidad y con ello, carece de sentido la imputación.   

Así  las  cosas, considera que la exigencia  del  artículo  37  del  Decreto  3011  de  2012  no  se  verifica porque con la  absolución  desaparece  la  imputación  y  por  ello no puede mantenerse a una  persona  privada de su libertad, cuando haciendo un paralelo con la Ley 906, con  el anuncio del fallo, esta opera de inmediato.    

En consecuencia, solicitó la sustitución de  la  medida  sin la imposición de un sistema de vigilancia electrónica, porque:  (i)  el postulado ha demostrado su compromiso con las obligaciones derivadas del  proceso  de  justicia  transicional,  (ii)  puede  traer  efectos  nocivos en su  seguridad  como  testigo  de los llamados “falsos positivos”, (iii) no es un  peligro  para la sociedad, y (iv) sólo pretende recomponer su núcleo familiar.   

1.2. De igual modo, peticionó la suspensión  condicional  de  la  pena impuesta en fallo del 31 de julio de 2009, emitido por  el  Juzgado  Primero Penal del Circuito Especializado de Villavicencio, radicado  2009-0002311,  y por el cual fue hallado responsable de los delitos de secuestro  simple  y concierto para delinquir, por hechos ocurridos el 16 de mayo de 2003 y  cuya víctima fue el abogado José Absalón Achury Flórez.   

Del  cuerpo  de la decisión y la constancia  expedida  por  el  ente  investigador  se infiere sin dubitación alguna que los  hechos  tuvieron  relación con su pertenencia al grupo insurgente, toda vez que  tuvo  causa en su sindicación como colaborador de la Guerrilla, al punto que le  fueron imputados incluso en justicia y paz.   

2.     RAMIRO    ALBERTO    HERNÁNDEZ  TORRES12,    mostró    su   conformidad   con   lo   manifestado   por   su  defensora.   

3.  La Fiscalía13,  por su parte, verificó el  cumplimiento  de las exigencias enlistadas en los numerales 1 a 4 del artículo,  no así la 5, por las siguientes razones:   

3.1.  El  artículo  37  del Decreto 3011 de  2013,  para  la  constatación  del requisito 5, exige que la conducta haya sido  imputada  y  en  el  presente  caso,  en  contra  del  postulado, se inició una  actuación  penal  por  el delito de concierto para delinquir en el año 2007, a  la  cual  fue  vinculado  y  acusado  formalmente, habiéndose dictado sentencia  absolutoria  a  su  favor  que no ha cobrado ejecutoria en virtud del recurso de  apelación  interpuesto  por la Fiscalía cognoscente, luego no es cierto que la  imputación  haya  perdido  su  efecto  pues  según  lo  indicado  por la Corte  Constitucional   en  sentencia  C-047  de  2006,  según  la  cual  «…si  bien es cierto que la sentencia  de  primera  instancia pone fin a una etapa del juicio, el agotamiento del mismo  solo  se produce cuando exista sentencia ejecutoriada… La propia Constitución  establece  junto  con  el non bis in idem y el derecho a impugnar la sentencia  condenatoria  (C.P.  art.  29)…  esa  etapa  busca asegurar la corrección del  fallo,  de  manera  que se protejan no solo el derecho del sindicado a un juicio  con  todas  las  garantías,  sino  también  los derechos de las víctimas y el  interés  de  la  sociedad  en  un  juicio  justo.»14,        posición  que  debe  interpretarse junto con el proveído del 30 de  julio  de  2015,  radicado  45416, que señaló   frente  a  la  imputación,  formulación  de acusación  y,   la  sentencia  condenatoria  que  «para   concretar   la   primera   se  requiere  una  inferencia  razonable  de autoría, para la  segunda  probabilidad  de  verdad  y  para  la última  certeza  más allá de toda  duda.»   

   

Recalcó  que  si  la  sentencia  fuera  de  carácter   condenatorio  y  estuviera  ejecutoriada,  no se opondría a la  sustitución  rogada  sino  solicitaría  la  exclusión del postulado, y que en  todo  caso  se  hace  necesaria  la  medida  decretada en Justicia y Paz ante la  inexistencia de otra de igual naturaleza por actuación diferente.   

3.2.  Frente a la suspensión condicional de  la  ejecución  de  la  sentencia  se  atuvo a los argumentos de la solicitante.   

4.    MINISTERIO    PÚBLICO15. Compartió  en  lo  fundamental  los  argumentos de la defensa en cuando la satisfacción de  los  presupuestos  de  la  sustitución que demandó e hizo especial alusión al  proceso  por  el  cual  se  juzgó al postulado, las exigencias probatorias y el  grado  de  conocimiento  que  exige la emisión de una sentencia, que suponen la  superación  de  estadios  procesales  previos como la imputación y los efectos  inmediatos de la absolución frente al derecho a la libertad.   

De  igual  forma,  que  debe  accederse a la  suspensión  de  la  ejecución de la sentencia dictada en la justicia ordinaria  porque  aparece  claro  que las conductas allí sancionadas se dieron durante el  tiempo en que militó en las AUC y con ocasión del conflicto.   

5.    El    representante    de    las  víctimas16  coadyuvó la intervención del ente acusador, pues no se satisfizo  el  quinto  supuesto  al  haberse  imputado  una  conducta punible ejecutada con  posterioridad  a  la  desmovilización,  la cual subsiste hasta que se defina la  posible  responsabilidad  del  sujeto  por  las autoridades competentes, lo cual  obliga a esperar el resultado de la apelación interpuesta.   

LA DECISIÓN IMPUGNADA  

Un  Magistrado  de  Control de Garantías de  Justicia  y  Paz  del  Tribunal  Superior de Bogotá17, negó la sustitución de la  medida, por las siguientes razones:   

1. Luego de constatar el cumplimiento de los  requisitos  enlistados  en los numerales 2, 3 y 4 del artículo 18A de la Ley de  justicia  transicional  advirtió que no se verificaba la condición del numeral  5,  ya  que  de  acuerdo  con  el  artículo 37 del Decreto 3011 de 2013, que se  encuentra  vigente,  al postulado le fue imputada una acción criminal posterior  a  su  desmovilización  y  con ello trasgredió el compromiso de no repetición  que  se  obligaba  a  respetar  acorde  con lo decantado en providencia radicado  44851, del 4 de febrero de 2015, de la Corte Suprema de Justicia.   

Que en decisión AP7277-2015 se explicó que  la  veracidad  o  mentira de los hechos puestos en conocimiento por el postulado  corresponde  debatirla y dirimirla, probatoriamente, dentro del mismo proceso de  justicia  y  paz, y como en el presente caso no se trata de tal situación, es a  la  justicia  ordinaria a la cual le compete su análisis, luego debe atenerse a  la  Sala Penal del Tribunal Superior de Villavicencio que resuelva el recurso de  alzada  interpuesto  por la Fiscalía, más cuando la apelación no fue aportada  por la defensa.   

          En  consecuencia,  por  ahora se observa que en contra del postulado  se  abrió  investigación  penal,  definió situación jurídica con detención  preventiva,  acusó  y se tramitó juicio bajo la Ley 600 de 2000 por los hechos  compendiados  en  la  sentencia  del  11  de  marzo de 2016, luego asimilando la  imputación  de  las  Leyes  906  de  2004  y  975 de 2005 con la apertura de la  instrucción  o vinculación como persona ausente o indagatoria de la Ley 600 de  2000,  se  presenta  el  supuesto  descrito  en  el  artículo  37  del  Decreto  reglamentario.   

Agregó   que  la titular de la acción  tiene  la  convicción  de  que  el hecho delictivo ocurrió y es responsable el  implicado,  siendo  distinto  que  a  juicio de la judicatura no haya encontrado  satisfechos  los  presupuestos  para dictar fallo condenatorio. Tampoco se puede  afirmar  que  fue  vencido en juicio, pues es posible que en virtud de la alzada  se  anule  o  revoque  la  determinación adoptada, de allí que deba esperar la  definición del asunto.    

2.  Asimismo,  descartó el cumplimiento del  numeral  1 del artículo 18A, al no haberse probado la fecha de postulación del  solicitante  ya  que  en  el  oficio  por  el cual se dice ocurrió tal acto, no  aparece  su nombre, y en el anexo no se identifica la autoridad remitente, si se  trata  de  postulados  o  desmovilizados, o la fecha de ello, razón por la cual  considera que la documentación está incompleta.   

Conclusión que soportó en proveído emitido  bajo  el radicado 46976 del 27 de enero de 2016, según el cual es el Ministerio  de   Justicia   la   autoridad   competente   para  acreditar  la  postulación.   

3.  Finalmente,  en  cuanto a la suspensión  condicional  de  la ejecución de la sentencia ordinaria se abstuvo de desatarla  al no prosperar la anterior petición.   

LA IMPUGNACIÓN  

1.  La  defensa18  soportó  su  inconformidad  así:   

1.1.  El despacho desconoció los efectos de  la  sentencia  absolutoria,  y  de  forma  contradictoria  sostuvo que no era el  competente  para definir el recurso de alzada, no obstante la requirió para que  aportara  su  sustentación,  como si fuera procedente revivir etapas procesales  agotadas en la jurisdicción ordinaria.   

1.2.  El Magistrado negó los derechos de la  presunción  de  inocencia  y  libertad, desarrollados en el artículo 449 de la  Ley  906 de 2004 y la sentencia C-1260-2005,  de acuerdo con los cuales con  la  sola  emisión  del  fallo  es  procedente  la  libertad  del  procesado sin  necesidad  de  su  ejecutoria,  de  modo que al no existir requerimiento en  contra  de  HERNÁNDEZ  no  es  procedente  que  en  Justicia y Paz se niegue la  sustitución de la medida.   

1.3.  No  es lógico que se ponga en duda el  criterio  del Juez que con inmediación de la prueba absolvió al postulado y se  confiera  mayor  fuerza  a una imputación que fue descartada por el funcionario  judicial,   con  argumentos  especulativos según los cuales es posible que  la    sentencia   se   revoque   o   anule   y   sin   que   se   considere   su  confirmación.   

1.4.  En cuanto al requisito 1, insistió en  que  se  demostró  la  postulación  y  fecha de la misma por el Ministerio del  Interior   y  de  Justicia,  no  sólo  con  los  documentos  referidos  por  el  Magistrado,   sino   con  la  certificación  del  23  de  septiembre  de  2014,  OFI14-0022151-DJT-3100,    suscrita    por   la   Directora   de   Justicia  Transicional  del  Ministerio  de  Justicia  y  del  Derecho  que fue expedida a  solicitud del postulado, que obra en la actuación.   

Acotó  que  en  los  términos  que le eran  exigibles  aportó  la  documentación  entregada por el Ministerio, sin que las  falencias que allí puedan aparecen le sean atribuibles.   

En  consecuencia  solicitó  se  revoque  la  decisión  adoptada,  se conceda la sustitución de la medida de aseguramiento y  la   suspensión  de  la  ejecución  de  la  sanción impuesta en justicia  ordinaria.   

2.    MINISTERIO    PÚBLICO19. Adicional a  los  planteamientos  de  la  defensa,  señaló  que si el artículo 18 A, en su  tenor  literal  exige  no  haber cometido delitos dolosos con posterioridad a la  desmovilización,  el  Decreto  3011 de 2013 no puede contravenirlo al punto que  la  simple  imputación de la conducta sirva para tenerlo por acreditado, cuando  en  casos  como el presente, hay sentencia de absolución. Ello sería reconocer  mayor  peso  a  la  disposición  creada  por el ejecutivo en desmedro de la del  legislador.   

Hizo  hincapié  en que el proceso ordinario  tardó  8  años  y  no  hay  certeza cuánto más tome la actuación en sede de  recursos,  y  que  las  decisiones  de la judicatura rompen las adoptadas por la  Fiscalía previamente con relación al proceso.   

En   consecuencia  y  en  aplicación  del  principio  de  reafirmación  de  la  libertad,  la judicatura debe estarse a lo  resuelto  hasta  hoy  en  el proceso ordinario, donde el postulado fue declarado  inocente,  posición  que  se  acompasa,  incluso,  con  la  causal  de libertad  contenida en el numeral 3 del artículo 365 de la Ley 600 de 2000.   

2.2.  En  lo  atinente  a  la  postulación,  consideró  que  se cumple tal requisito a cabalidad y que la consideración del  Magistrado  se  debió  a una inobservancia de la certificación expedida por el  Ministerio de Justicia.   

Consecuente  con  lo  anterior  coadyuvó la  petición de la defensa.   

NO RECURRENTES  

1. El postulado se atuvo a los argumentos de  su defensa.   

2.  La Fiscalía20, señaló:   

2.1.  Los  supuestos del artículo 11A de la  Ley  de  Justicia  y  Paz  son diferentes a los del numeral 5, del artículo 18A  ejusdem,  en  tanto  para  el primero sí se requiere la sentencia ejecutoriada,  mientras que en el segundo no.   

2.2.  No  es  cierto  que la Fiscalía fuera  vencida,  ya  que  en  ejercicio  de las facultades legales interpuso recurso de  apelación  al  contar  con elementos de juicio que soportan la sindicación del  postulado,  de  manera  que  la actuación no ha culminado y no es procedente la  sustitución.  Se  remitió  a  los  proveídos  de la Corte Suprema de Justicia  radicados    45416,    44851   y   45252,   y   de   la   Corte   Constitucional  C-047-2006.   

2.3. No exige la ejecutoria de la sentencia,  sólo  advierte  que hay una imputación en contra del desmovilizado, condición  que demanda la norma que reglamenta la sustitución.   

2.4.  En  cuando  a la postulación, como lo  certificó        en        su        momento21,  RAMIRO  ALBERTO HERNÁNDEZ  TORRES  fue postulado por el Gobierno Nacional a la aplicación de los trámites  y  beneficios  de  la Ley 975 de 2005, mediante oficio del 15 de agosto de 2006,  suscrito  por el Ministerio del Interior y de Justicia, encontrándose su nombre  en la hoja 10 de 23, del primer anexo.   

3.    El    representante    de    las  víctimas22  asintió los argumentos del ente investigador, e indicó que no se  desconoce  el  derecho a la libertad o el carácter absolutorio de la sentencia,  sino  que  ésta  no  tiene  la capacidad de desvirtuar la imputación que fuera  hecha toda vez que el postulado aún sigue vinculado al trámite.   

CONSIDERACIONES  

1.  De  conformidad con lo establecido en el  parágrafo  1 del artículo 26 de la Ley 975 de 2005, modificado por el canon 27  de  la  Ley  1592  de  2012,  en  concordancia  con el artículo 68 ibídem   y   con  el  numeral  3°  del  artículo  32  de  la Ley 906 de 2004, la Colegiatura es competente para desatar  el  recurso  de  apelación  interpuesto  contra la providencia proferida por el  Magistrado  de  Control  de Garantías de la Sala de Justicia y Paz del Tribunal  Superior  de  Bogotá,  por  cuyo  medio  negó  la sustitución de la medida de  aseguramiento  impetrada en favor de RAMIRO ALBERTO HERNÁNDEZ TORRES por una no  privativa  de  la  libertad  y la suspensión condicional de la ejecución de la  sentencia proferida en justicia ordinaria.   

2.  De  la  sustitución  de  la  medida de  aseguramiento.   

           Impone  recordar  que  acorde  con  las  previsiones  del  artículo  18  A  de la Ley 975 de 2005, adicionado por la Ley  1592  de  2012,  es  posible  sustituir la medida de aseguramiento de detención  preventiva  en  establecimiento  carcelario por otra no privativa de la libertad  cuando se cumplan los siguientes requisitos:    

(i)  Permanecer  recluido como mínimo ocho  años   en  un  establecimiento  carcelario  sujeto  a  las  normas  de  control  penitenciario,  con  posterioridad  a la desmovilización, por delitos cometidos  durante  y  con  ocasión de la pertenencia al grupo armado organizado al margen  de la ley.   

(ii)  Participar  en  las  actividades  de  resocialización   disponibles   y  observar  buena  conducta  al  interior  del  penal.   

(iii)  Haber  participado  y contribuido al  esclarecimiento  de  la  verdad  en  las  diligencias  judiciales del proceso de  Justicia y Paz.    

(iv)  Entregar  bienes para contribuir a la  reparación integral de las víctimas.   

(v)   No   cometer  delitos  dolosos  con  posterioridad a la desmovilización.   

Según  el artículo 37 del Decreto 3011 de  2013,  dichas  exigencias deben concurrir en su totalidad, conforme lo ordena la  citada  norma  y  lo  ha precisado esta Corporación23,  pues la ausencia de uno de  ellos  impide  acceder  a  la sustitución de la medida de aseguramiento, motivo  por  el  cual  han  de  acreditarse  con  elementos probatorios que respalden su  cumplimiento.   

2.1. Ahora, de acuerdo con lo planteado en  la   audiencia  celebrada  el  29  de  septiembre  de  2016  por  los  intervinientes  y  el  Magistrado  de  Control  de  Garantías  que la presidió,   no  hubo  discusión  acerca  de  la  satisfacción  de  los  requisitos  consignados     en     los     numerales     (ii)     a    (iv),     luego     la     Sala     no  aludirá   a   estos   aspectos,   no   solo  porque  respecto  de los mismos no  hubo  motivo de inconformidad por parte del impugnante, sino también  porque  verificada  la  documentación  aportada  por  la defensa, se encuentra que en efecto,  todos       ellos       fueron       acreditados  debidamente  a  través de  múltiples    certificaciones   emanadas   de   las  autoridades competentes.   

3.    En  consecuencia     y     con    sujeción        al        principio        de       limitación,  en primer  lugar,         se        determinará   si   se   colma   el  presupuesto   regulado  en  el  numeral  primero  de la norma en comento, esto es, haber permanecido como mínimo  ocho años en un establecimiento de  reclusión   con   posterioridad   a   la      desmovilización,  por  delitos cometidos durante y con  ocasión   de   su   pertenencia   al   grupo  armado organizado al margen de la  ley,   que   fue   descalificado   por  el  Magistrado  de  Garantías  al  no  haberse  demostrado la fecha de postulación del interesado.   

3.1.    La  postulación  es  el  acto mediante el cual el Gobierno Nacional a través de la  entidad  correspondiente  incluye en un listado a los desmovilizados interesados  y  que  han superado los presupuestos de elegibilidad definidos en la ley, y los  remite  a  la  Fiscalía  General  para  que respecto de ellos se inicie la fase  judicial  del proceso de justicia y paz, según lo dispone el artículo 11 de la  Ley 975 de 2005.   

A su vez, acorde con los artículos 9, 10 y  11  del  Decreto 3011 de 2013, la manifestación de acogimiento a los beneficios  de  dicha  ley,  tratándose de desmovilizaciones colectivas impone hacerse ante  el  Alto Comisionado para la Paz, mientras que la individual, ante el Ministerio  de  Defensa,  autoridades  que  en  los  dos  eventos  deben  enviar la lista de  aspirantes  al  Ministerio  de  Justicia y del Derecho para que éste los remita  formalmente,  en  nombre  del  Gobierno  Nacional,  a la Fiscalía General de la  Nación.  Lo  anterior  significa  que  en cabeza del citado Ministerio recae la  obligación  de  postular a quienes de forma voluntaria se sometan a la justicia  transicional.    

Ahora bien, para el año 2006, fecha en que  fueron  enviados  los  primeros  listados  de postulados por el Gobierno, era el  Ministerio  del  Interior  y  de  Justicia  el  encargado  de  tal  cometido, no  obstante,  mediante  la Ley 1444 de 2011, el Congreso de la República escindió  de  la  citada  entidad  los  objetivos  y  funciones  asignados  por las normas  vigentes  al  despacho  del  Viceministro  de  Justicia  y  del  Derecho  y  las  dependencias  a  su cargo, y otorgó facultades extraordinarias al Presidente de  la  República  para modificar su estructura, lo cual sucedió por Decretos 2893  de  2011  para  el  Ministerio  del  Interior  y  2897 del mismo año para el de  Justicia.   

Este  último, en su artículo 17, creó la  Dirección  de  Justicia  Transicional,  encargada,  entre  otras  funciones, de  “preparar   los  proyectos  de  las  postulaciones  individuales  y  colectivas  a  ser  presentadas  a  la  Fiscalía General de la  Nación,  de  acuerdo con la normatividad vigente”24      y      “atender  las  peticiones y consultas relacionadas con asuntos de  su                   competencia”25,  de ahí que normativamente  está  facultada,  en  curso  de la fase administrativa, para dar trámite a las  postulaciones  al interior del Ministerio que serán remitidas ante la Fiscalía  General  de  la  Nación,  y  de  igual  modo, certificar si a ello se procedió  previamente de acuerdo con los archivos de la entidad.   

3.2. Así, en el presente caso, en respuesta  a  la petición elevada por RAMIRO ALBERTO HERNÁNDEZ TORRES el 15 de septiembre  de  2014,  la  Directora (e) de Justicia Transicional del Ministerio de Justicia  por  comunicación  OFI14-0022151-DJT-3100  del  23  siguiente,  certificó  que  “una vez verificada la base de datos que posee esta  Dirección  de  aquellas  personas  que  han  sido  postuladas  al proceso penal  especial  contemplado  en  la  Ley  975  de  2005,  se  pudo  establecer  que el  Ministerio  formalizó  la  postulación del señor Ramiro A. Hernández Torres,  ante   la   Fiscalía   General  de  la  Nación,  el  16  de  agosto  del  año  2006”26   

A  su  vez,  la  defensa  aportó copia del  oficio  sin  número del 16 de agosto de 2016, suscrito por el entonces Ministro  del  Interior  y  de  Justicia  Sabas  Pretelt de la Vega, por el cual se remite  “los listados de las personas desmovilizadas de las  Autodefensas  Unidas  de Colombia y su anexos, que para los efectos previstos en  la  citada  ley  y  su  reglamentación elaboró y remitió a este Ministerio el  Alto      Comisionado     para     la     Paz”27,        que  se  complementa  con  la  página 10 de 23, que enlista el  nombre   del   peticionario   en   el   puesto  26428,  y que como se advirtió en  la  misma  fue  elaborada  por  la  Oficina  del Alto  Comisionado para la Paz.   

Así las cosas,  la  documentación entregada  era   suficiente   para   demostrar   la   fecha  de  postulación,  incluso  bajo  los  derroteros fijados  en   proveído   AP335-2016,  en  el  cual  la  Sala  indicó  que «lo  menos  que  se  requiere  es  la  comunicación proveniente del  Ministerio     del     Interior    sobre    la    verdadera    fecha    de    la  postulación».   

3.3.  Corolario  de  lo  anterior, se tiene  que:   

(i)  HERNÁNDEZ  TORRES,  fue  postulado  por el Gobierno  Nacional   a   los   beneficios   de   Justicia   y  Paz  el  16  de  agosto  de  2006,   

(ii)  al   no   estar    requerido   por   autoridad  judicial   alguna,  de  manera    voluntaria    se   presentó  ante  las  autoridades carcelarias y  penitenciarias  en  los  términos y para los efectos  del      parágrafo     del     artículo  11  del  Decreto  3391  de 200629,  el  4  de julio de 2008,  fecha  desde la cual permanece recluido en    el    complejo   carcelario   y  penitenciario metropolitano de Bogotá;   

(iii)         consecuencia   de   lo  anterior,  ha  permanecido  en  un establecimiento sujeto integralmente a las normas de control  penitenciario   por   más   de  8  años,   

(iv)    su    privación     de     la     libertad    obedece    a    su    responsabilidad    por    delitos    cometidos   durante   y   con  ocasión   de   su   pertenencia  a  las  AUC,  en  su    condición   de  ex    integrante    del   Bloque   Héroes   del   Llano,   acorde  con  la  medida     de     aseguramiento     impuesta   en  el  mes  de  junio  de  2013.   

Por  manera  que,       el       requisito      número  1  se encuentra plenamente acreditado y no    hay   lugar   a   denegar   la  sustitución  por  éste.   

4. Ahora, en lo  atinente   al   presupuesto   5,   esto   es  la  no  comisión  de  delitos  dolosos         con         posterioridad        a        la        desmovilización,    importante   es  advertir    que   el   Decreto   3011   de   2013,   en   su   artículo        37,        inciso        final,       señaló:   

“Frente  al  requisito  contenido  en  el  numeral  5,  si  al  momento  de  la  solicitud de  sustitución  de  la  medida  de  aseguramiento  el  postulado  ha  sido objeto de formulación  de  imputación por delitos dolosos  cometidos  con  posterioridad  a la desmovilización,  el  magistrado con funciones de control de garantías  se  abstendrá de conceder la sustitución de la libertad.”   

Lo anterior supone que tratándose  de  conductas juzgadas bajo los  lineamientos   de   la   Ley   906   de  2004,  basta  la  ejecución  del  mencionado  acto,  para  denegar  la  petición.  No  obstante,  en la norma nada se  dijo    acerca    de  la   emisión  de  una  sentencia     absolutoria,     como    en    este  evento.   

La    Corte    en   proveído       AP461-201530,  en  un  caso  donde  se denegó la  petición  con  fundamento  en  una  denuncia por un  delito  doloso,  señaló:   

Para negar la sustitución de la medida de  aseguramiento  por  encontrar  demostrada la configuración de esa exigencia, el  decreto  reglamentario  fijó  una condición clara y expresa consistente en que  se  entiende  trasgredido  el compromiso de no repetición de delitos, cuando al  postulado,  al menos, se le  ha formulado imputación por una conducta punible dolosa.   

Resulta  apenas lógico exigir ese mínimo  presupuesto,  porque supone la existencia de una indagación preliminar en curso  de  la  cual  deba  establecerse  si  realmente  ocurrió  el hecho que llegó a  conocimiento  de  la  fiscalía,  si constituye infracción a la ley penal, así  como  la  identificación o la individualización de los autores o partícipes y  el  aseguramiento  de los medios de convicción que permitan ejercer debidamente  la  acción  punitiva  del Estado; y, sólo a partir de la convergencia de tales  resultados  podrá formularse la imputación, porque de los elementos materiales  probatorios,  evidencia  física  e  información  legalmente  obtenida, podría  inferirse  razonablemente  que el implicado es autor o partícipe del delito que  se investiga. (Subrayado fuera del texto)   

Ahora,  en  decisión SP9887-2015, donde se  examinó  la  constitucionalidad  de  la  condición  establecida  en el decreto  reglamentario, se explicó:   

Tal regulación  era necesaria, por dos razones:   

i)  En primer lugar, porque en el proceso  penal   existen   varias   fases   en   las   que   se   hace   un   estudio  de  atribuibilidad al agente de la conducta punible. Tal  cosa    ocurre    en    la   imputación,   en   la  formulación      de      acusación  y,  naturalmente,  en  la sentencia condenatoria. Sabido es que  para   concretar   la   primera   se   requiere   una  inferencia  razonable  de  autoría,    para   la   segunda   probabilidad   de   verdad   y  para  la  última   certeza  más  allá de toda duda.    

Que   en   la  sentencia  se  determine  definitivamente   el   tema  de  la  autoría  y  la  responsabilidad,   no   significa   que   el   juicio   de   autoría  que  se  elabora  en  las  fases  anteriores  al  fallo  no sea  relevante    o    no    pueda    surtir    efectos  jurídicos:   precisamente,  tan  decisivo  es  que  permite  sustentar  la  imputación,  la  medida  de  aseguramiento y la acusación.   

Téngase  en  cuenta  que,  en  el  proceso  penal ordinario, desde la formulación  de imputación empieza a  decaer  el espectro de protección de  la   presunción   de   inocencia   que  ampara  al  investigado:  de  no ser así, no tendría         explicación        la  imposición de medida de aseguramiento en el proceso  regulado  por  la Ley 906 de 2004, pues se diría que  a  quien es inocente no se  le priva de la libertad con fines preventivos.   

Lo    anterior    supone    que    la  garantía     de     la    presunción  de inocencia se mantiene vigente, pero que existen elementos de  juicio   -que   conforman   una   inferencia  razonable  de  autoría-  que  permiten  afirmar el inicio de  su  decaimiento,  el cual podrá ser definitivo o no,  según   la   manera   en  que  avancen  las  fases  posteriores  del  proceso penal. Más se flexibiliza,  entonces,  la  garantía de la presunción  de inocencia en un trámite especial  como   el   de  Justicia  y  Paz,  en  el  que necesariamente el postulado procesado no puede esperar otra  cosa que un fallo condenatorio, a cambio de una pena alternativa.   

En conclusión,  no  sobrepasa  ni  excede  la intención de la ley el  hecho    de    que   el   decreto   reglamentario   determine   cuál  de  las fases procesales en las que  se  hace  un estudio de autoría del delito doloso es  la  que  se requiere para negar la sustitución de la  medida de aseguramiento.    

ii)    En   segundo   término,   téngase  en  cuenta  que  la  existencia  de una sentencia en contra del postulado,  según   lo   dispone  el  numeral  2º  del  artículo 35 del Decreto 3011 de  2013  -en  concordancia  con  el  11A  de  la  Ley  975  de  2005-  acarrea como  consecuencia  la  exclusión de aquel del proceso de  Justicia y Paz.   

Por tanto, una interpretación  de  la  norma  reglamentaria, en el  sentido   de   que   se   requiere   de   una   sentencia   para   conceder   la  sustitución no puede ser de recibo, toda vez que se  llegaría     a     la     situación,     evidentemente     contradictoria     e     ilógica,  de  que  un  mismo  supuesto  de  hecho  (la  existencia de  sentencia   contra  el  postulado)   genera   dos  diferentes  y  excluyentes  consecuencias:  negar  la  sustitución  de  la  medida  de aseguramiento y, al  mismo tiempo, excluir al postulado del proceso transicional.   

Una    sana    hermenéutica  aconseja  entender  que  la  certeza  sobre la autoría  del  delito  doloso  que  se  declara   en  la  sentencia  condenatoria  ha  de  acarrear  la  más   gravosa   consecuencia,   esto  es,  la  exclusión   del   postulado  del  trámite  de  Justicia   y   Paz;   pero   que   la   negativa  a  la  sustitución    de    la   medida   de   aseguramiento   (que,   obviamente,     no     supone    la  exclusión)   no   puede   ser  también  la  consecuencia  del  mismo  supuesto de hecho, esto es, de la  sentencia condenatoria.   

Así,   el  alcance  fijado  al  artículo  18A de la Ley 975 de  2005  por  el  inciso  cuarto  del  artículo 37 del  Decreto  3011  de  2013 no hace otra cosa que evitar  que  frente  una  misma  razón de hecho se produzcan  dos distintas consecuencias de derecho.   

Por   su   parte,  en  AP  2329-2016,  se  refirió:   

Entonces,  quienes  incurren  en  hechos  objetivos  que  activan  la  jurisdicción  ordinaria,  al punto de ocasionar la  formulación  de una imputación, no pueden acceder al beneficio hasta que no se  dilucide  su  situación.  De  esta  manera,  si son  absueltos,  pueden  obtener  el reemplazo solicitado,  pero   si   sobreviene   una   condena,  se  ratifica  la  imposibilidad  de  la  sustitución,  configurándose, además, la causal de exclusión del numeral 5º  del  artículo  11  A de la Ley 975 de 2005. (Subrayado  fuera del texto)   

De estas decisiones, se advierte que: (i) el  ejecutivo,  sin  exceder  sus  facultades,  podía  establecer  mediante decreto  reglamentario  una  condición  para  constatar  la  comisión  de  la  conducta  delictual,  esto  es, a través de la formulación de imputación, (ii) que esta  tiene  por  finalidad  establecer  una  fase  en  la cual es posible atribuir de  manera  inicial  pero  fundada la responsabilidad del implicado, que debilita la  presunción  de  inocencia  que  lo  ampara,  (iii)  esa  sindicación puede ser  provisional  o  definitiva a medida de que avance la actuación, (iv) en caso de  que  haya  una  sentencia condenatoria, no sólo es fundamento de la negativa de  la  sustitución  sino  de  la  exclusión, no siendo condición para la primera  como  sí para la segunda, (v) en caso de que sea absolutoria el postulado puede  acceder  al beneficio impetrado, contrario a si es condenado, caso en el cual se  configura  adicionalmente  la  causal  de exclusión del numeral 5 del artículo  11A de la Ley 975 de 2005.   

Conclusión última, que en lo concerniente  a  la  sustitución  de  la  medida  de aseguramiento no está condicionada a la  ejecutoria,   pues   lo   que   se   verifica   es   que   la   presunción   de  inocencia31  luego  de  la superación de estadios procesales se reestablece al  haberse infirmado la inferencia que sirvió para la imputación.   

Así   las  cosas,  a  pesar  de  que  el  incriminado  continúe vinculado a la actuación que sigue su curso en virtud de  los  recursos  ordinario  y  extraordinario procedentes, no se le puede mantener  restringidos  sus  derechos  cuando  media  una  sentencia absolutoria y bajo la  posición  de  la  titular  de  la  acción  penal  de  que  es culpable, cuando  habiéndose  sometido  al  escrutinio en un proceso ordinario cuyo propósito es  determinar en grado de certeza, se descartó tal situación.   

Menos, si con ello se afecta el derecho a la  libertad,  ya  que  fue  el  mismo  legislador  que en procura de su protección  confirió  efectos  inmediatos  a  las  decisiones que la comprometan, según se  constata  en  los  artículos  188  y 365, numeral 332,   de   la   Ley   600   de  200033, y 449 de la Ley 906 de 2004.   

En  tal virtud, al haber el Juzgado Segundo  Penal  del  Circuito  Especializado  de  Villavicencio absuelto a RAMIRO ALBERTO  HERNÁNDEZ   TORRES,   pierde   fuerza   la  sindicación  de  que  “puede    ser    autor    o    participe    de   la   infracción  penal”34  que soportó su vinculación al trámite  gestionado   bajo   los   parámetros   de   la   Ley  600  de  200035,  sin  que  eso impida que la situación varié, dado su  carácter  provisional,  una  vez  se  decida  el  recurso  de  alzada  y  cobre  ejecutoria la sentencia.   

Por  consiguiente,  no se acreditó en este  particular  asunto  que el postulado hubiese incurrido en una conducta delictiva  dolosa,  posterior  a  su desmovilización, de modo que el requisito descrito en  el  numeral  5,  del  artículo  18A  de  la  Ley de Justicia y Paz se encuentra  satisfecho.   

5. En consecuencia, al verificarse necesaria  para  asegurar  los  fines  del  proceso  y  que  el  postulado  no  evadirá el  cumplimiento  de  sus  deberes  y  el  accionar  de  la  justicia, se dispone la  sustitución  de  la  medida de aseguramiento por la no privativa de la libertad  de  someterse  a  un  mecanismo  de  vigilancia electrónica y en atención a lo  dispuesto  en  el  artículo 39 del Decreto 3011 de 2013, deberá suscribir acta  en la cual se comprometa a cumplir con las siguientes obligaciones:   

1.  Presentarse  periódicamente  ante  las  autoridades judiciales que lo requieran.   

2.  Vincularse  y cumplir con el proceso de  reintegración  liderado  por  la  Agencia  Colombiana para la Reintegración de  Personas   y   Grupos   Alzados   en   Armas   o   la  entidad  que  cumpla  sus  funciones.   

3.   Informar  cualquier  cambio  de  residencia.   

4.   No   salir   del  país  sin  previa  autorización de la autoridad judicial.   

5. Observar buena conducta  

6. No realizar conducta o actos que atenten  contra los derechos de las víctimas.   

7. No conservar y/o portar armas de fuego de  defensa personal o de uso privativo de las fuerzas militares.   

De esta medida sustitutiva se comunicará a  la  Agencia  Colombiana  para  la Reintegración de Personas y Grupos Alzados en  Armas  con  el  propósito de que RAMIRO ALBERTO HERNÁNDEZ TORRES sea vinculado  al  proceso  de  reintegración, como lo impone el artículo 95 del Decreto 3011  de 2013.   

Finalmente,   dado  que  el  a  quo se abstuvo de decidir la petición  de  suspensión  condicional  de  la  ejecución  de  la  pena  proferida por la  justicia  penal  ordinaria,  en  los  términos  del  artículo 18B ejusdem,   se   dispondrá  devolver  la  actuación  al  despacho del Magistrado con función de control de garantías de  la  Sala de Justicia y Paz del Tribunal Superior de Bogotá, para que convoque a  las  partes  a  audiencia  y  de  manera inmediata, emita el pronunciamiento que  corresponda,  cerciorándose  que  la  parte con interés pueda, si es del caso,  impugnar la decisión que allí se adopte.   

En mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

PRIMERO:         REVOCAR    el  proveído  adiado  29 de septiembre de 2016 emitido por un Magistrado de Control  de  Garantías  de  Justicia y Paz del Tribunal Superior de Bogotá que negó al  postulado  RAMIRO  ALBERTO  HERNÁNDEZ  TORRES  la  sustitución de la medida de  aseguramiento solicitada por su defensora.   

SEGUNDO:        SUSTITUIR  la  medida  de  aseguramiento  de detención   preventiva   en   establecimiento   de   reclusión       impuesta      el  13  de  junio  de  2013,  por  la  Sala  de Justicia y Paz del  Tribunal    Superior    de   Bogotá   por  la  de  sometimiento  al  sistema de vigilancia electrónica,       el       cual  implementará      el     I.N.P.E.C.  una  vez  el  postulado RAMIRO   ALBERTO   HERNÁNDEZ  TORRES  sea  puesto  en libertad,  lo  cual acontecerá sólo  cuando  se constate que no tiene requerimientos judiciales pendientes por cuenta  de  otras  autoridades,  y  una  vez haya suscrito la  respectiva  diligencia  de  compromiso  referida  en  la  motivación previa.   

TERCERO: COMUNICAR  la   medida   sustitutiva  aquí  adoptada  a  la  Agencia  Colombiana  para  la  Reintegración   de  Personas  y  Grupos  Alzados  en  Armas,  para  lo  de  sus  respectivas competencias.   

CUARTO:  DEVOLVER,  inmediatamente,  la  actuación al Despacho del Magistrado de la Sala de Control  de  Garantías  de  Justicia  y Paz del Tribunal Superior de Bogotá para que en  audiencia  se  pronuncie,  dentro  del  ámbito  de  su  competencia,  sobre  la  solicitud  de  suspensión  de  la  ejecución  de  la pena impuesta en justicia  ordinaria,  solicitada  por la defensora del postulado, conforme con lo indicado  en la motivación que precede.   

Contra  esta  decisión  no procede recurso  alguno   

Devuélvase  la  actuación  al Tribunal de  origen.   

Notifíquese y Cúmplase  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

JOSÉ FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

LUIS ANTONIO HERNÁNDEZ BARBOSA  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria  

    

1  Según  certificación  expedida  por  la Directora de Justicia Transicional del  Ministerio      de      Justicia     expedida  a petición del postulado, oficio de postulación y anexo  correspondiente. Folios 7, 8 y 9 de la carpeta.   

2  Según   acta   de   entrega   voluntaria,  folio  11  de  la  carpeta,   y  certificación  del  28  de  septiembre  de  2016,  suscrita por la Coordinadora  Jurídica  del  Complejo  Carcelario  y  Penitenciario Metropolitano de Bogotá-  COMEB, folio 18 del cuaderno del Tribunal.   

3  Cartillas  biográficas  y  calificaciones  de  conducta,  folios  21  y  22 del  cuaderno del Tribunal, y del 16 al 59 de la carpeta.   

4  Folios 61 a 91 de la carpeta   

5  Folios 93 a 132 y 136 a 144 de la carpeta   

6 Folio  133 a 135 de la carpeta   

7  Certificación  expedida  por la Fiscalía 30 Delegada ante el Tribunal Superior  de Bogotá.  Folios 146 a 168 carpeta   

8  Información  complementada  con  la certificación del Fiscal Coordinador Grupo  de Exhumaciones. Folios 169 y 170 de la carpeta   

9  Folios 137 y 138 de la carpeta   

10  Folios 177 a 198 de la carpeta   

11  Folio 204 a 234 de la carpeta   

12  Audio 2:31:00   

13  Audio 2:33:15   

14  Lectura que hizo de la sentencia Audio 2:43:20   

15  Audio 2:53:00   

16  Audio 3:10:30   

17  Audio 3:18:00   

18  Audio 5:14:50   

19  Audio 6:14:00   

20  Audio 6:33:20   

21  Folio 146 de la carpeta   

22  Audio 6:50:50   

23 CSJ  AP,  12 Nov. 2014, Rad. 44854; CSJ AP, 30 Abr. 2014, Rad. 43379; CSJ AP, 12 Feb.  2014, Rad. 42313; CSJ AP, 14 Feb. 2013, Rad. 40508.   

24  numeral 9   

25  numeral 13   

26  Folio 7 de la carpeta   

27  Folio 8 de la carpeta   

28  Folio 10 de la carpeta.   

29  Parágrafo.  Los  miembros  desmovilizados del grupo armado organizado al margen  de  la  ley,  que voluntariamente se pongan a disposición de las autoridades en  virtud  de  su  acogimiento  a  la  ley 975 de 2005, podrán ser ubicados en los  establecimientos  de  reclusión de justicia y paz administrados y definidos por  el  lNPEC  y  en los previstos por el parágrafo 2 del artículo 21 de la Ley 65  de  1993, mientras se adelantan los procesos judiciales pertinentes de que trata  la  citada  ley.  El  tiempo  de  privación  de  la  libertad cumplido en estos  establecimientos  de  reclusión,  previo  a  que  el  magistrado  de control de  garantías  profiera la respectiva medida de aseguramiento de conformidad con la  ley  975  de  2005,  se  imputará  al  cumplimiento  de la pena alternativa que  corresponda.   

30  Posición reiterada en AP1373-2015   

31  “…3.  La  presunción de inocencia, entonces, no  siendo  un derecho absoluto se mantiene vigente en el decurso del proceso penal,  que  se  va  minimizando  frente  a  la  contundencia probatoria dependiendo del  avance  de  la actuación penal, es pues, así como su desvanecimiento se inicia  con   la  resolución  que  resuelve  la  situación  jurídica  con  medida  de  aseguramiento  y se extingue, finalmente, cuando mediante una sentencia amparada  con  la  doble  condición  de  inmutabilidad  e  intangibilidad,  se declara la  responsabilidad  penal  de  una  persona por la autoría o participación de una  conducta  ilícita…”.  CSJ SP, 27 Jun. 2011, Rad.  35512.   

32     ARTICULO 365. CAUSALES.  Además de lo establecido en otras  disposiciones,   el   sindicado   tendrá  derecho  a  la  libertad  provisional  garantizada  mediante caución prendaria en los siguientes casos:   

(…)3.   Cuando  se  dicte  en  primera  instancia,  preclusión  de  la  investigación,  cesación  de  procedimiento o  sentencia absolutoria.   

33     ARTICULO  188.  CUMPLIMIENTO  INMEDIATO.   Las providencias  relativas  a la libertad y detención, y las que ordenan medidas preventivas, se  cumplirán de inmediato.   

Si  se niega la suspensión condicional de  la  ejecución de la pena, la captura sólo podrá ordenarse cuando se encuentre  en  firme  la  sentencia,  salvo  que  durante la actuación procesal se hubiere  proferido medida de aseguramiento de detención preventiva.   

34  Artículo 333 de la Ley 600 de 2000   

35  “La  formulación  de  la  imputación  es el acto  procesal  por  medio  del  cual la Fiscalía General de la Nación comunica a la  persona  la  calidad  de imputado, en tanto que con la resolución de acusación  termina  la instrucción, la cual una vez ejecutoriada da lugar a la iniciación  del juicio correspondiente (art. 400)”.   

“Por  eso,  aunque sea posible hallar  identidad  o  similitud  entre las diligencias de formulación de la imputación  (artículo  286  ley  906)  y  la  indagatoria  (artículo  333 ley 600) como lo  sugieren  los procesados, en la medida en que uno y otro acto procesal comportan  -entre  otros  efectos-  el  servir  de medio de vinculación de la persona a la  actuación,  no  ocurre lo mismo entre aquélla y la  resolución   de   acusación   prevista  como  forma  de  calificación  de  la  instrucción  (art.  395),  como  para concluir que la reforma al inciso 1º del  artículo   86   de   la   ley   599   tenga   incidencia   en   su   situación  jurídica”. CSJ SP 12156-2014     

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