AP1008-2017(49692)

2017

Asistente Jurídico Inteligente

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     FERNANDO  ALBERTO  CASTRO  CABALLERO   

         Magistrado  Ponente   

AP1008-2017  

Radicación: 49692  

Aprobado Acta No. 050  

     Bogotá D.C., veintidós  (22) de febrero de dos mil diecisiete (2017).   

VISTOS  

La  Corte estudia si la demanda de casación  presentada  por  la  defensa del procesado Jeison Stic Garzón Abella reúne los  requisitos  para ser admitida, en orden a que en sede de casación la Sala emita  un  pronunciamiento  de  fondo, respecto de la sentencia condenatoria anticipada  proferida  por  el Tribunal Superior de Villavicencio el 9 de noviembre de 2016,  mediante  la  cual  confirmó el fallo del Juzgado Tercero Penal del Circuito de  Conocimiento  de  la  misma  ciudad  que  lo condenó como coautor del delito de  concusión en concurso con prevaricato por omisión.   

HECHOS  

         Fueron      narrados      en      la  sentencia   de   segunda   instancia   como   sigue:   

         

Acorde  con  el  escrito  de  acusación,  presentado  el 29 de julio de 2014, los hechos se pueden sintetizar en que el 12  de  julio  de  2013,  Jeison  Stic  Garzón  Abella  y  Michael  Mauricio Molina  Esguerra,  patrulleros  de la Policía Nacional adscritos al CAI popular de esta  ciudad,  abordaron  a  los  señores  Juan  Camilo Daza López y Daniel Cáceres  quienes   se   desplazaban   en   una   motocicleta,  encontrándoles  una bolsa de marihuana, motivo por el cual les dieron a conocer  los     derechos    del    capturado,    los    esposaron    y    les   indicaron   que   irían a la cárcel, sin embargo les hicieron  prometer    que   si   les   cancelaban   la   suma   de   $1.000.000   no   los  judicializarían.   Los  patrulleros  procedieron  a  retener  la  moto  en la que se desplazaban los individuos, prometiendo devolver  esos  elementos  a  media  noche, una vez hicieran la entrega dineraria, como en  efecto  ocurrió  en  el  bar  Campai,  omitiendo  la  judicialización de quienes llevaban la sustancia prohibida.   

ANTECEDENTES PROCESALES RELEVANTES  

1. Los anteriores  acontecimientos  dieron  lugar a que la Fiscalía formulara a los patrulleros de  la   Policía   Nacional,  imputación  como presuntos coautores de los delitos de concusión y prevaricato  por  omisión  en audiencia preliminar llevada a cabo  el   25   de  junio  de  2014  ante  el  Juzgado  Segundo  Penal  Municipal  con  Función  de  control  de  garantías de la ciudad de  Villavicencio.   

El      imputado      Michael  Mauricio Molina Esguerra aceptó  los   cargos,    mientras    que   su   compañero  Jeison   Stic   Garzón  Abella los rechazó, motivo  por el que se rompió la unidad procesal.   

A  este  último  se  le  impuso  medida de  aseguramiento privativa de la libertad en lugar de residencia.   

2.  El escrito de acusación fue presentado  el    29    de   julio  siguiente,   el  cual  se  formuló  en  diligencia  del  12  de  septiembre  de 2014, momento en el que el  procesado   aceptó  los  cargos.   

3. Es así que la  audiencia        de       verificación       de  allanamiento,   individualización  de  pena  y  sentencia  fue  dirigida por el Juez Tercero Penal del  Circuito   de   Villavicencio,   a   consecuencia   de   lo   cual  el  19  de  junio  de  2015 emitió fallo  condenatorio  contra  Jeison Stic Garzón    Abella  como    coautor   de   los   delitos   de   concusión   y   prevaricato  por  omisión,  imponiéndole  la  pena  de 100 meses y 20  días  de  prisión, multa de 68.89 salarios mínimos legales mensuales vigentes  e  inhabilitación  para  el  ejercicio de derechos y  funciones públicas por 106 meses y 20 días.   

La  prisión  domiciliaria y la suspensión  condicional  de  la  ejecución  de  la pena le fueron  negadas,  razón  por  la que se dispuso que en firme la sentencia condenatoria,  el procesado fuera recluido en un establecimiento carcelario.   

4.  Contra  el  fallo de primer  grado  interpuso  apelación  la  defensa con el objeto de que se  sustituyera     la     prisión    intramural    por    domiciliaria,  dada la condición de padre cabeza de  familia    de    Jeison   Stic   Garzón    Abella.   

5. En decisión de  9  de  septiembre  de  2016 el Tribunal se pronunció,  confirmando integralmente la sentencia de primer grado.   

6.  Contra  esta  última  determinación  recurrió  en  casación  la  defensa,  motivo por el que se ocupa la Sala de la  calificación de la demanda.   

LIBELO DE CASACIÓN  

          La   defensa  acude  a  la  causal  primera  para  indicar  que  fue  equivocada  la  decisión  del  Tribunal  de  Villavicencio  al  avalar  la  del  a  quo de negar la prisión  domiciliaria  al acusado como padre cabeza de familia, toda vez que se acreditó  que  sus dos menores hijas dependen del sustento que este provee al hogar y, por  tanto,  deben  prevalecer  los derechos de estas frente a la potestad del Estado  de hacer cumplir la pena de prisión que se le impuso.   

          En  sustento  de lo anterior cita el demandante el artículo 8 de la  Ley  1098  de  2006,  para resaltar el interés superior de los niños, niñas y  adolescentes.   

          Luego,  señala  que  el  cuidado  y  protección  de  las hijas del  acusado  no  puede  ser  asumido  por  la  madre,  puesto que ésta debe salir a  trabajar  para  garantizar  el  mínimo  vital  de su familia, mientras el padre  permanece  en  casa  custodiando  las  menores.  Agrega  que Jeison Stic Garzón  Abella  ha  cumplido  los  compromisos  inherentes a su reclusión domiciliaria.   

          A  lo  anterior suma el hecho de que una de las niñas padece de una  discapacidad  cognitiva  que  exige  cuidados  especiales de los que la madre no  podrá  encargarse, puesto que debe ausentarse para ir a laborar y no cuenta con  el  apoyo de otro familiar que la apoye en ausencia del padre, ni tampoco con la  capacidad económica para sufragar un cuidador.   

          Solicita  que  se  case la sentencia y se otorgue el sustituto penal  de la prisión domiciliaria.   

TRASLADO NO RECURRENTE  

          El   delegado  de  la  Procuraduría  sostiene  que  no  se  observa  irregularidad  alguna  que  afecte  el  trámite  y  luego de hacer una serie de  precisiones  normativas  en  torno  a  los  requisitos  que  exige el recurso de  casación,  afirma  que  el demandante omitió señalar cual es la finalidad que  persigue con el recurso.   

          Adicionalmente,  que el casacionista no evidencia que los argumentos  del  Tribunal  para  negar  la prisión domiciliaria deban ser reformulados, los  que   en   criterio   del  Ministerio  Público,  corresponden  a  una  correcta  interpretación  de la Ley 750 de 2002 y de la jurisprudencia que la desarrolla,  de  donde  la  afirmación  acerca de que el procesado no reúne las condiciones  para  ser  considerado  padre cabeza de familia es acertada, por cuanto la madre  está en capacidad de encargarse de la hijas de la pareja.   

          Solicita en consecuencia que se inadmita la demanda.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

En  el  sistema  procesal,  la  casación se  concibe  como  un medio de control constitucional y legal que procede contra las  sentencias  dictadas  en  segunda  instancia  en  los  procesos  adelantados por  delitos  cuando  afectan  derechos  o garantías procesales.  Por lo mismo,  debe  concluirse  que este recurso, concebido como un control constitucional, es  consecuencia  natural  de  la  función  que ejerce la Corte Suprema de Justicia  como  Tribunal  de Casación, según así lo prevé el artículo 235 de la Carta  y,  por  ende,  guardiana de los fines primordiales contemplados en el artículo  180 de la Ley 906 de 2004.   

De   acuerdo   con   lo   que    estatuye    la   citada   ley   906,  para   que   la  demanda   sea   admitida   se  requiere   que   el   libelista,   además   de   contar con   interés,  acredite la afectación de derechos o garantías fundamentales,   para    lo    cual    también    deberá   formular  y  desarrollar   los  correspondientes  cargos,  demostrando  la  necesidad de  intervención  de  la  Corte  en aras de lograr alguno de los fines establecidos  para  la casación, es decir, la efectividad del derecho material, el respeto de  las  garantías  de  los intervinientes, la reparación de los agravios sufridos  por  éstos  y  la  unificación  de la jurisprudencia, propósitos que, como lo  tiene  dicho  la Corte, son los mismos del proceso penal, lo que explica que las  causales   de   casación   tengan   un   diseño   dirigido   a   lograr   esos  fines.   

Es  así que el recurso extraordinario no es  un  instrumento que permita continuar con el debate fáctico y jurídico llevado  a  cabo  en  el agotado proceso, por lo que no es procedente realizar toda clase  de  cuestionamientos  a  manera  de  instancia  adicional  a  las ordinarias del  trámite,  sino que debe ser un escrito claro, lógico, coherente y sistemático  en  el  que,  al  tenor  de los motivos expresa y taxativamente señalados en la  ley,  se  denuncien  errores  bien  sea de juicio o de procedimiento en que haya  podido incurrir el sentenciador.   

2. En el evento que ocupa la atención de la  Sala,  desde  ya  se  anuncia la inadmisión de la demanda al adolecer de claros  yerros  de  postulación y argumentación que en manera alguna evidencian algún  vicio en la sentencia.    

Lo  primero que se observa es que si bien el  censor  enuncia  la  causal  primera como soporte del cargo, no lo desarrolla en  absoluto  al  dejar de precisar cuál fue la equivocación en la aplicación del  derecho,  es  decir,  si  se trató de una aplicación indebida, interpretación  errónea  o  exclusión  evidente de alguna norma que tampoco identifica, formas  estas en las que el juez puede incurrir en este tipo de violación.   

No  refiere  que  su  intención  sea  la de  demostrar    la    trasgresión   directa  de  la  ley, pues ni siquiera la menciona, mucho menos se ocupa de  enseñar  que  pese  a que el Tribunal hizo una declaración que no es objeto de  controversia,  erró  al  seleccionar  el  precepto  que  la  regula o, habiendo  acertado  en  su  escogencia,  le  dio  un  alcance  que  no  le  correspondía.   

La  demanda  no pasa de ser un escrito en el  que  el recurrente manifiesta su inconformidad con la decisión de los jueces de  instancia  de  negar  la  prisión domiciliaria al procesado, exponiendo motivos  propios  con  el  fin  de  argumentar  que aun con la presencia de la madre, las  menores  hijas  de  éste  se  encontrarían  en  una  situación  en  la que es  apremiante   la   presencia   del   padre,  pero  sin  evidenciar  cual  fue  la  equivocación  del  Tribunal  al  concluir  que en Jeison Stic Garzón Abella no  concurrían  las  condiciones  para reputar que es una persona cabeza de hogar y  que  por  tal  razón  no  se  imponía  privilegiar los derechos de las menores  frente a la aplicación legítima de la pena de prisión.   

          El  libelo  rompe los principios que regulan el recurso de casación  como  por  ejemplo  el de crítica vinculante, puesto que su contenido no guarda  ningún  rigor  respecto  de  los  presupuestos  de adecuada fundamentación que  pertenecen  a  la causal primera de casación que es la enunciada por el censor;  también  el  de  sustentación  suficiente,  toda vez que la Sala desconoce las  razones  por  las  cuales  presuntamente  el  Tribunal  incurrió en un yerro de  aplicación  del  derecho,  falencia que por razón del principio de limitación  no puede ser corregida por la Corte.   

          Es  palmario  que  el demandante no acusa a la sentencia de adolecer  de  alguno de los errores atacables en casación, como sí que pretende utilizar  la  sede extraordinaria como si se tratara de una tercera instancia en la que es  pasible  exponer  libremente  las  razones  que  motivan  su  desacuerdo  con la  decisión     del     ad     quem,    tratando  de  persuadir a la Corte sobre la viabilidad del sustituto  ante  las  particulares  circunstancias de la familia del procesado, pero de las  que  definitivamente  no  logra  extraerse  un Estado de abandono de las menores  hijas   de   éste   al   hacerse  efectiva  la  pena  de  prisión  que  se  le  impuso.   

Esa  fue  la  conclusión  expuesta  en  la  sentencia  y  que el censor no logra rebatir a partir de la demostración de que  las  particularidades del entorno familiar del acusado fueron dadas por probadas  en  forma  incorrecta  o  desatinadamente  apreciadas. Por el contrario, pone de  presente  eventualidades adicionales para justificar que la madre, aun estando a  cargo  de  sus  hijas, no puede asumir su cuidado por tener que ausentarse de su  casa  para  poder  laborar,  en contravía de lo que expuso ante el Tribunal, ya  que  allí  manifestó  que  ésta  era  ama  de  casa  y que ella junto con sus  descendientes    dependían    económicamente    de    Jeison    Stic   Garzón  Abella.   

Es  decir,  el demandante pretende someter a  estudio  hechos que no fueron conocidos por los falladores de instancia para que  ahora  sean  considerados  en  sede de casación y, además de ello, se aprecien  medios  de  convicción  aportados con la demanda con los que pretende acreditar  una  incapacidad  cognitiva  en  una  de  las menores, sin que tal circunstancia  hubiera sido discutida en las instancias como correspondía.   

Todas  las anteriores falencias hacen que la  demanda  sea  inepta  para  acreditar  que  se requiere de un pronunciamiento de  fondo por parte de la Corte, motivo por el que será inadmitida.   

De  otra  parte,  del   estudio   del   proceso   no   se   vislumbra  violación     de     derechos     fundamentales     o   garantías            de           los           intervinientes     que     determine   el   ejercicio   de   la   facultad   oficiosa de   índole     legal     que    al    respecto    le   asiste     a     la     Sala,    en    punto    de  asegurar  su  salvaguarda.   

En  caso  de  que  se  acuda al mecanismo de  insistencia,  deberán  seguirse  los parámetros fijados en CSJ AP, 12 dic 2005  rad. 24.322.   

         En  mérito  de  lo  expuesto,  la  CORTE  SUPREMA   DE   JUSTICIA,  SALA  DE CASACIÓN PENAL,   

R   E   S  U  E  L  V  E   

         INADMITIR     la  demanda  de  casación presentada por el     defensor     de    Jeison Stic Garzón Abella.   

De conformidad  con  lo  dispuesto  en el  artículo  184  de la Ley 906 de 2004, es viable la interposición del mecanismo  de   insistencia   en   los   términos  precisados  atrás por la Sala.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

JOSÉ FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA  

JOSE LUIS BARCELÓ CAMACHO  

FERNANDO   ALBERTO   CASTRO   CABALLERO   

LUIS   ANTONIO   HERNÁNDEZ   BARBOSA   

GUSTAVO E. MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

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