41545(09-10-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

Aprobado Acta No.336  

Bogotá  D.  C.,  nueve de octubre de dos mil  trece.   

Se pronuncia la Corte sobre la admisión de la  demanda  de  casación  discrecional  presentada por el defensor de NEHIL  DE  JESÚS  SÁNCHEZ DUQUE contra la  sentencia  dictada  por  el  Tribunal  Superior  de Cali  el 31 de enero de  2013,  mediante  la  cual  confirmó  con modificaciones la proferida en primera  instancia  por  el  Juzgado  Segundo  Penal  del Circuito de esa ciudad el 26 de  marzo  de  2012,  que  condenó  al  procesado  por  el  delito  de peculado por  apropiación.   

Hechos  

Fueron denunciados por la abogada NUBIA LEONOR  ACEVEDO  CHAPARRO  el  28  de  agosto  de  2003,  quien manifestó que el señor  NEHIL    DE    JESÚS   SÁNCHEZ   DUQUE  recibió  en  condición  de  secuestre  el inmueble ubicado en la  calle  71  No.26E-62  de  Cali,  dentro  un  proceso  ejecutivo adelantado en el  Juzgado  Tercero  Civil del Circuito de esa ciudad, el cual entregó en arriendo  desde  el  mes  de  abril  de  2002  por  un canon mensual de $150.000, pero que  habían  transcurrido 16 meses sin que hubiese sido posible que rindiera cuentas  y  entregara  dineros.  Con ocasión de la investigación se estableció que los  hechos  denunciados  empezaron  a  tener ocurrencia desde el mes de noviembre de  1998.      

Actuación  procesal  relevante   

1.  La  fiscalía  inició investigación por  estos   hechos,   vinculó   al  proceso  mediante  indagatoria  a  NEHIL  DE  JESÚS SÁNCHEZ DUQUE, y el 9 de  noviembre  de  2005  calificó  el  sumario  con resolución de acusación en su  contra  por el delito de peculado por apropiación, previsto en el artículo 133  de  la Ley 100 de 1980, inciso segundo, modificado por el artículo 19 de la Ley  190  de  1995.  Esta decisión fue apelada y confirmada por el superior mediante  resolución    de    17    de   julio   de   2007.1   

2. Rituado el juicio, el Juzgado Segundo Penal  del  Circuito  de  Cali,  en  sentencia  de  26  de  marzo  de  2012, condenó a  NEHIL   DE   JESÚS   SÁNCHEZ   DUQUE   a  la  pena  principal de 36 meses de prisión y multa equivalente a  $300.000,  y la accesoria de interdicción de derechos y funciones públicas por  el  mismo tiempo de la pena privativa de la libertad, como autor responsable del  delito     de    peculado    por    apropiación.2   

3.  Apelado  este  fallo por la defensa, para  pedir  su  revocatoria,  el Tribunal Superior de Cali, mediante el suyo de 31 de  enero  de  2013,  que  ahora  el  mismo sujeto procesal recurre en casación, lo  modificó  en  el sentido de fijar en  (18) meses la pena de prisión, y de  aclarar  que  la  pena  de  interdicción  de  derechos  y funciones pública se  imponía    en    el   carácter   de   principal.3   

La    demanda   

Contiene  dos  cargos  contra  la  sentencia  impugnada,  ambos  por  nulidad,  con  fundamento  en  la  causal prevista en el  numeral  3°  del  artículo  207 de la Ley 600 de 2000, por prescripción de la  acción penal.   

Antes de desarrollar los cargos asegura que la  casación  discrecional  que  intenta  tiene  por  objeto que se protejan “los  derechos  fundamentales  del  debido  proceso,  acceso  a  la administración de  justicia  y  principio de legalidad que fueron violados al proferir sentencia de  segundo   grado   en   un  juicio  viciado  de  nulidad  por  haber  operado  la  prescripción  de  la  acción  penal  y  a  fin que se desarrolle y unifique la  jurisprudencia en tal sentido”.   

Cargo primero  

Después  de reproducir los apartes del fallo  de  segunda  instancia donde el tribunal explica la forma como debían  ser  aplicados  los  descuentos  previstos en el inciso segundo del artículo 133 del  Decreto  100  de  1980,  y  de concluir que la pena para el delito por el que se  procede  oscila  entre un mínimo 18 meses y un máximo de 7 años y 6 meses (90  meses),  sostiene que el juzgador violó el principio de favorabilidad al omitir  dar   aplicación   a  los  artículos  82  y  84  ejusdem,  que  tratan  de  la  prescripción  del  delito  cometido por servidor público y de la interrupción  del   término   prescriptivo  por  virtud  de  la  resolución  de  acusación.   

Argumenta que el tribunal debió partir de la  pena  máxima,  es  decir,  de  90  meses,  y  aplicar “la parte pertinente de  agravación  de  la pena de una tercera parte, lo cual le daría un total de 120  meses  y  aplicando  el artículo 84 inciso segundo se rebaja a la mitad lo cual  nos  da  60 meses, lo que es lo mismo que cinco (5) años para por favorabilidad  dar  aplicación  a  la  norma en comento y decretar la prescripción para cesar  todo procedimiento”.   

En  su  criterio,  “la  favorabilidad  se  concreta  en  que resulta más benéfico a la (sic) procesado la aplicación del  agravante   punitivo   por   su  condición  de  servidor  público  para  cesar  procedimiento  que  aplicar  el  incremento  a  partir  de  los  cinco años”,  metodología  que  fue acogida por esta Sala en decisiones de 27 de mayo de 2003  (radicado  17448)  y  de 7 de diciembre de 2001 (radicado 14354), de acuerdo con  la  cual  “primero  se  suma  la  totalidad de la pena fijada en la ley con su  agravante  y  luego  se  procede  a reducirla a la mitad y sobre su resultado se  aplica la norma que beneficia al procesado en la prescripción”.   

Sostiene   que   en  el  presente  caso  la  resolución  de  acusación  causó  ejecutoria  el  17 de junio de 2007, por lo  que   atendiendo  a  lo dispuesto en los artículos 82 y 84 del Decreto 100  de  1980,  el  incremento  de  la  tercera  parte  por la condición de servidor  público  debe  hacerse  sobre  la pena máxima, es decir, 7 años y 6 meses, lo  que da 10 años, menos la mitad, arroja cinco (5) años.   

Concluye  su  disertación  afirmando  que el  principio  de  favorabilidad  “es  un  principio  supralegal,  es  un  derecho  fundamental  constitucional,  derecho  reconocido  al hombre frente al poder del  Estado,  el  cual  es  inviolable que no puede ser desconocido por ninguna norma  legal”.    

Cargo segundo  

Explica  que  este  cargo deriva del primero.  Cita   doctrina  sobre  el  ejercicio  de  la  jurisdicción,  y  sostiene,  con  fundamento  en jurisprudencia de la Corte, que adelantar un juzgamiento después  que  el  Estado  ha  perdido  la  potestad  sancionatoria  por  extinción de la  acción,  constituye  una  grave transgresión a las garantías constitucionales  sobre  la  legalidad  del juicio, con violación del debido proceso y el derecho  de defensa.   

Esto, para concluir que en el presente caso el  tribunal  dictó  la  sentencia  cuando  ya  había  perdido  toda potestad para  juzgar,  puesto  que  la prescripción de la acción penal operó el 17 de junio  de  2012,  por  favorabilidad,  según  se dejó anotado y explicado en el cargo  anterior.   

Sustentado en estas consideraciones solicita a  la  Corte  casar  la  sentencia impugnada y declarar la extinción de la acción  penal por prescripción.   

SE CONSIDERA  

La  Corte inadmitirá la demanda de casación  examinada,  por  no  satisfacer  las  condiciones  mínimas  de  fundamentación  requeridas   para   su  selección  a  estudio  por  la  vía  de  la  casación  discrecional,  y  por  no  advertir  que  su intervención sea necesaria para la  realización de los fines del recurso.   

Cuando se acude a la casación discrecional es  obligación  del  libelista  demostrar, de una parte, que la intervención de la  Corte  es  necesaria para el desarrollo de la jurisprudencia o la protección de  las  garantías  fundamentales,  y  de  otra,  presentar  una  demanda en forma,  sustancialmente    apta    para    la    obtención   de   los   objetivos   que  persigue.   

Sobre   los   motivos   que  justifican  la  procedencia  del  recurso,  el casacionista se limita a sostener  que tiene  por  finalidad  que  la  Corte  desarrolle y unifique la jurisprudencia, pero no  indica  en  qué  sentido  debe la Sala cumplir dicho cometido, ni qué posturas  antagónicas  o discordantes de orden interpretativo debe analizar con el fin de  adoptar una postura unificada.   

Podría decirse, a juzgar por el contenido de  los  cargos,  que  su  pretensión  se  orienta  a que la Corte retome la línea  jurisprudencial  fijada  en  la  decisión  de  7 de diciembre 2001,4  en  la  que  acogió  la  tesis  que sirve de sustento a los cargos de la demanda, y abandone  la  actual,  vigente  desde el 25 de agosto de 2004,5  que  entiende que el término  prescriptivo  para  delitos  cometidos  por servidores públicos en ejercicio de  sus  funciones,  de su cargo, o por ocasión de ellos, en ningún caso puede ser  inferior a 6 años y 8 meses,     

“En  síntesis,  recapitulando, la Sala de  Casación  Penal  recoge  las diversas posturas vertidas en autos y sentencias a  partir  de  la  entrada  en vigencia del Código Penal, Ley 599 de 2000, y en su  lugar  sostiene  que  en  la  sistemática  jurídica  colombiano si un servidor  público  en  ejercicio  de  sus  funciones, de su cargo o con ocasión de ellos  realiza  una conducta punible, la prescripción de la acción penal ocurrirá en  un  tiempo  no  menor  de seis (6) años y ocho (8) meses, bien que el fenómeno  ocurra  en la etapa de instrucción (antes de quedar ejecutoriada la resolución  de  acusación),  bien  que  acaezca  en  la  fase  de  juzgamiento (después de  alcanzar  firmeza  la  resolución  acusatoria);  no importando que el delito se  sancione  con  pena  no  privativa  de  la  libertad,  o  que la pena máxima de  prisión  –si la hubiere-  fuere    inferior    a    cinco    (5)   años”.6   

Asumiendo que este fuera su propósito, debió  ocuparse  de  explicar  los motivos por los cuales la Corte debía apartarse del  precedente  actual  y  retornar al del 7 de diciembre de 2001, en el que se dijo  que  el término de prescripción en la fase del juicio se establecía aplicando  el  incremento  de  la tercera parte al tiempo de prescripción previsto para el  delito  en  la  fase  instructiva,  y  dividiendo esta cifra por dos, sin que en  ningún  caso  pudiera  ser inferior de cinco años; pero el demandante no asume  esta  carga  demostrativa, y la Corte no encuentra ninguna razón que la impulse  a variar su postura.    

El  único  argumento  que el censor aduce en  apoyo  de  sus  alegaciones es que la aplicación del precedente actual viola el  principio  de  favorabilidad, pero este razonamiento  resulta impertinente,  porque  la  aplicación  de este principio implica, (i) un tránsito legislativo  que  involucre  normas  materiales o normas adjetivas de efectos sustanciales, y  (ii)  que  la  regulación  que  contienen las nuevas normas sea sustancialmente  favorable  frente  a las anteriores, situación que no es la que el casacionista  plantea en la demanda.      

La  Corte tiene dicho que la prescripción de  la  acción  penal opera en un término igual al máximo de la pena privativa de  la  libertad prevista para el delito por el que se procede, contados a partir de  su  consumación,  cuando  no  media resolución de acusación en firme, y en la  mitad  de ese término cuando este acto procesal existe, contabilizados a partir  de  su  ejecutoria, sin que en ningún caso el tiempo de prescripción pueda ser  inferior      de      cinco      (5)      años.7   

En  el  asunto  que  ocupa la atención de la  Sala,  el  procesado  fue  juzgado  y  condenado  por  el delito de peculado por  apropiación  previsto  en  el  artículo  133  de  la  Ley  100 de 1980, inciso  segundo,  que  adscribe pena privativa de la libertad que oscila entre dieciocho  (18) y noventa (90) meses de prisión.   

Esto   significa   que   el   término   de  prescripción  en  la  fase  de  la  instrucción es en principio de 7 años y 6  meses,  y  en  la  fase  del  juicio  o de juzgamiento de 5 años. Pero como los  artículos  82  del Decreto 100 de 1980 y 83 inciso quinto de la Ley 599 de 2000  ordenan  aumentar  este  término  en una tercera parte cuando el delito ha sido  cometido  por un servidor público en ejercicio de sus funciones, de su cargo, o  con  ocasión  de ellos, se concluye que la prescripción para dicho ilícito en  la   instrucción   opera   en  10  años  y  en  el  juicio  en  6  años  y  8  meses.     

La resolución de acusación causó ejecutoria  el  17  de  julio  de  2007.  Contados  desde entonces los 6 años y 8 meses del  término  prescriptivo,  se  establece  que no se han cumplido, y por tanto, que  las  alegaciones referidas a que la sentencia del tribunal desconoció el debido  proceso  porque  se  dictó  hallándose  prescrita la acción penal y cuando el  Estado   había   ya  perdido  la  potestad  jurisdiccional  para  continuar  el  juzgamiento, carecen de fundamento.     

Visto, entonces, que el casacionista no logra  persuadir  a  la  Corte  de  la  necesidad  de  su  intervención  para proteger  garantías  fundamentales  o  desarrollar  la  jurisprudencia, se inadmitirá la  demanda  y  se  ordenará  devolver  el  proceso  a  la  oficina  de  origen, no  advirtiendo  violaciones a las garantías fundamentales que la Corte esté en el  deber de proteger de manera oficiosa.   

En mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA DE  JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

Inadmitir  la demanda de casación presentada  por   el   defensor   de   NEHIL  DE  JESÚS  SÁNCHEZ  DUQUE.     

Contra  esta  decisión no proceden recursos.   

NOTIFÍQUESE Y CÚMPLASE.  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ        LUIS       BARCELÓ  CAMACHO                      FERNANDO                              ALBERTO                             CASTRO  CABALLERO                               

EUGENIO          FERNÁNDEZ  CARLIER                     MARÍA                   DEL                  ROSARIO                  GONZÁLEZ  MUÑOZ            

GUSTAVO       ENRIQUE       MALO  FERNÁNDEZ           LUIS     GUILLERMO    SALAZAR  OTERO                                      

                                                                                                         

                                                          

                                                       JAVIER ZAPATA  ORTIZ                           

                                                      Nubia Yolanda Nova García   

                                            Secretaria   

    

1  Folios 70, 84-92, 196-205, 220-228 del cuaderno original 1.   

2  Folios 421-448 del cuaderno original 2.   

3  Folios 472-484 ídem.   

4 C. S.  J., Segunda Instancia 13774, auto de 7 de diciembre de 2001.   

5 C. S.  J.,  Casación  20673,  fallo  de  25  de  agosto  de 2004. En el mismo sentido:  Segunda  Instancia  15131,  auto  de  27 de septiembre de 2002. Única Instancia  17765,  sentencia  de  17  de  septiembre de 2003. Casación 35919, auto de 6 de  marzo  de  2013.  Revisión  40079,  auto  de  22 de marzo de 2013, entre muchas  otras.    

6  Ídem.   

7  Artículos 80 y 86 del   

Decreto  100  de  1980 y  83 y 86 de la Ley 599 de  2000.     

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