41347(10-07-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado      Ponente:   

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

Aprobado     Acta     No.        213  

Bogotá, D. C., diez (10) de julio de dos mil  trece (2013).   

ASUNTO:  

Procede  la  Sala  a rendir el concepto a que  haya  lugar  en relación con el pedido de extradición del ciudadano colombiano  Andrés Felipe Ruiz Arias, formulado por el Gobierno de España.   

ANTECEDENTES:   

1.    La  Embajada  de España, invocando el Convenio suscrito con Colombia el 23 de julio  de  1892  y su Protocolo Modificatorio del 16 de marzo de 1999, mediante la Nota  Verbal  No. 246/2011 del 23 de mayo de 2011, solicitó la detención provisional  con  fines  de extradición de Andrés Felipe Ruiz Arias, por  cuanto   el    18    de    mayo   anterior,   en   el   Juzgado   de  Instrucción  No.  4  de Tarragona, dentro de las diligencias  previas   No.   3835/10,   se  le  dicto  “auto  de  prisión”   por   su   presunta  participación  en  “el     delito    de    homicidio”.   

Así  mismo, con la Nota Verbal No. 176/2013  del  2  de  mayo  de 2013, se formalizó la petición de entrega y se allegó la  documentación pertinente.   

2.  En la Nota  Verbal  No.  246/2011,  la  Embajada  de España puntualizó que el requerido es  ciudadano  colombiano,  nacido  el 14 de enero de 1990, oportunidad en la que se  aportó su fotografía y la impresión de sus huellas dactilares.   

3.    La  aprehensión  del  solicitado  se produjo el 23 de marzo de 2013 por miembros de  la  Policía  Nacional  en la ciudad de Medellín, con fundamento en la orden de  captura  dispuesta  mediante  resolución  del 13 de junio de 2011 por el Fiscal  General de la Nación.   

4.    El  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores, mediante oficio DIAJI/GCE No. 0940 del 7  de  mayo  de  2013,  remitió  las  diligencias  al Ministerio de Justicia y del  Derecho,  advirtiendo  que  el  Tratado  aplicable  en  el  presente  caso es la  “Convención de Extradición de Reos”  suscrita  en  Bogotá entre el Reino de España y la República de  Colombia    el    23   de   julio   de   1892,   así   como   el   “Protocolo     Modificatorio     de     la     Convención     de  Extradición”,  firmado en Madrid del 16 de marzo de  1999.   

5.  Mediante  oficio  OFI13-0010956-OAI-1100 del 14 de mayo de 2013, el Ministerio de Justicia  y  del Derecho envió la actuación a la Corte Suprema de Justicia, “teniendo  en  cuenta  que  se encuentran reunidos los documentos  que     exige     la    normatividad    convencional    aplicable”.   

6.  Recibido el  expediente  en  esta  Corporación,  el  17  de  mayo  de  2013  se requirió al  solicitado  Andrés  Felipe  Ruiz Arias para que designara un defensor y como no  lo  hizo,  el  día  30  siguiente  se le asignó uno de oficio, no obstante, el  reclamado  después  nombró  a  una  abogada  de  confianza, quien junto con su  representado   deprecaron   la   aplicación   del   trámite   de  extradición  simplificada  que  prevé  el  parágrafo 1º del artículo 500 de la Ley 906 de  2004,  adicionado  por  el  artículo  70  de  la  Ley 1453 de 2011, así que se  corrió  traslado de tal pretensión a la representante del Ministerio Público,  la que en efecto la coadyuvó.   

CONSIDERACIONES    DE    LA   CORTE:   

1.      Aspectos    Generales:   

Según  lo  manifestado por el Ministerio de  Relaciones  Exteriores,  mediante  oficio  DIAJI/GCE  No.  0940 del 7 de mayo de  2013,  en  este  caso  se  debe  proceder  de  conformidad con la Convención de  Extradición  de Reos, suscrita en Bogotá el 23 de julio de 1892 entre el Reino  de  España  y  la  República  de  Colombia  e,  igualmente,  de acuerdo con su  Protocolo Modificatorio firmado en Madrid el 16 de marzo de 1999.   

2.    De               la    documentación   necesaria:   

2.1.  El Reino  de  España  y  la República de Colombia acordaron en la Convención sobre este  aspecto  la  cláusula  consagrada  en el artículo VIII, en los términos que a  continuación se consignan:   

“La   demanda   de  extradición  será  presentada   por   la   vía   diplomática   y   apoyada   en   los  documentos  siguientes:   

1°  Si se trata de un criminal condenado y  evadido, se presentará copia autorizada de la sentencia.   

2° Cuando se refiera a un individuo acusado  o  perseguido, se requerirá copia autorizada del mandamiento de prisión o auto  de  proceder  expedido  contra  él, o de cualquiera otro documento que tenga la  misma  fuerza  que  dicho  auto y precise igualmente los hechos denunciados y la  disposición que les sea aplicable.   

3°  Las  señas  personales  del  reo  o  encausado,    hasta   donde   sea   posible,   para   facilitar   su   busca   y  arresto.”   

2.2.  Dada la  situación  procesal  del  solicitado,  solamente  es exigible la documentación  mencionada  en  los  numerales 2° y 3° del referido artículo VIII, pues aquel  es  requerido  por  las  autoridades  judiciales  del  país reclamante para que  comparezca  dentro  de  un  proceso penal en el que se le profirió “auto de prisión”.   

2.3.  Frente a  lo  anterior,  en efecto se tiene que la Embajada de España, mediante las Notas  Verbales  números  246/2011  del 23 de mayo de 2011 y 176/2013 del 2 de mayo de  2013,  remitió  copia  del  “auto  de  prisión”  del  18  de  mayo  de  2011  en  donde  se requiere al  solicitado  Andrés  Felipe  Ruiz  Arias,  el cual fue emitido por el Juzgado de  Instrucción   No.  4  de  Tarragona  dentro  de  las  diligencias  previas  No.  3835/10.   

A  su vez, por medio de la Nota Diplomática  No.  176/2013  del  2  de  mayo  de  2013, se aportó el texto de las normas del  Código  Penal  español relevantes para el caso. Además, con la misma y con la  No.  246/2011  del  23 de mayo de 2011, se suministró la información necesaria  para establecer la identidad de la persona reclamada.   

2.4.    Así  mismo,  se  observa  que  se  cumple la exigencia del artículo VIII de la  Convención,  según  la  cual  el  “mandamiento de  prisión     o    auto    de    proceder”    deben  precisar  “igualmente  los  hechos denunciados y la  disposición  que les sea aplicable”, toda vez que en  la  providencia  del  18  de  mayo  de  2011,  mediante  la  que se le dictó al  requerido    “auto   de   prisión”,    se    expresó    que    habría   cometido   el   “delito  de  homicidio”  en Tarragona  (España),  decisión que se fundó en la petición del Ministerio Fiscal, en la  que  se  indica  lo  siguiente  sobre  el  aspecto  fáctico  y  la  imputación  jurídica:   

“Primero.-          Las presentes actuaciones se inscriben en  el  marco  de  unas  diligencias previas incoadas como consecuencia del atestado  remitido   por   los   Mossos   de   d’Esquadra  en  fecha  1  de  septiembre  de  2010,  en  el  que Ruby  Constanza   Londoño   Murillo   denunciaba   que  su  hermano  Damián  Octavio  Londoño  Murillo  se  encontraba  ingresado  en  el  Hospital  Juan  XXIII  de Tarragona, desde el 29 de agosto de 2010, en estado de  coma  tras haber sufrido una agresión sobre las 05:00  de  la mañana de dicho día  en  la  zona  de  ocio  del  puerto   deportivo  de  Tarragona,  en  concreto,  en  las  cercanías       de      la      discoteca      llamada      «Séptimo Cielo».   

Damián  Octavio  Londoño    Murillo,    de    28    años  de  edad, falleció a las 15:30 horas  del  día  01  de  septiembre  de 2010 tras sufrir un  traumatismo          craneoencefálico   grave   que   le   provocó  una  hemorragia craneal subaracnoidea masiva.   

Johathan Castaño  Vásquez,  menor  de edad en la fecha de los hechos y  Andrés  Felipe  Ruiz Arias, nacido el 14 de enero de  1990  en  Medellín (Colombia), hijo de Pedro Fernando  y  de  Juana, fueron identificados por varios testigos  como  las  personas  que  agredieron  al  Sr. Londoño  Murillo.   

(…)  

Cuarto:  Con las  premisas  anteriormente expuestas procede detenernos en el hecho de si concurren  o no los requisitos legalmente exigidos:   

a.- Existencia de  uno  o varios hechos que presenten caracteres de delito sancionado con pena cuyo  máximo  sea  igual  o superior a dos años  de  prisión,  o  bien  con una pena  privativa  de  libertad  de  duración inferior si el  imputado     tuviere     antecedentes     penales     no    cancelados      ni      susceptibles      de  cancelación,   derivados   de  condena  por  delito  doloso.   

La  concurrencia de este requisito se da en  el  caso concreto, toda vez que las presentes diligencias previas se han incoado  por   un   delito  de  homicidio  previsto  y  penado  en  el  artículos            (sic)    138    del    Código  Penal, que tiene señalada una pena  que     excede    del    límite    mínimo   señalado  en  el  precepto,  en  concreto,  se encuentra castigado con pena de prisión  de diez a quince años.   

b.-  Que  aparezcan  en  la  causa  motivos  bastantes  para  creer  responsable criminalmente del  delito   a   la   persona   contra   quien   se   haya  de  dictar  el  auto  de  prisión.   

De  las  declaraciones  recibidas  en  sede  policial   y  judicial  por  parte  de  las  personas  que  acompañaban      a      Damián     Octavio  Londoño    la    madrugada   del   día  29 de agosto de 2010, se desprende que  éste  se  encontraba  en el interior de la discoteca  «Séptimo  Cielo»,    cuando    un    grupo    de    personas  inició  una discusión con  el    mismo,    encarándose   el   menor   Jonathan  Castaño   Vásquez  con  Damián  Octavio  Londoño.  Que    una    vez   en   la   calle   Jonathan  le  dio  una  patada  por la espalda a Damián      Octavio      Londoño     y  comenzó a pelear con el mismo, indicando John Hover  Martínez  que,  cuando  se encontraban adelante del  capó  de  un coche cesó  la    pelea    entre    Jonathan    y   Damián   y  Damián  Octavio Londoño  fue   hacia  la  parte  trasera    del    vehículo   encontrándose  con  Andrés Felipe Ruiz Arias y  éste  le  propinó  un  puñetazo al Sr. Londoño  y  éste  cayó al suelo  donde   quedó   tendido.  En  ese  mismo  sentido,  José   Miguel   Rivas   ha   declarado   que   fue  Andrés   Felipe   Ruiz   quien  cruzó    unas  palabras  con  el  Sr.  Londoño después    de   que   hubiera   cesado   la   pelea   con   Jonathan   y  Andrés    le    dio   con   el   puño    a   Damián   y   éste se cayó.   

Todos  los  testigos  e  imputados que han  declarado  en dependencias judicial (sic),   han   manifestado   que   el  Sr.  Londoño    Murillo  después  de  caer  al suelo no recibió      ninguna      agresión     o  golpe.   

Por  otra  parte,  consta en autos informe  médico  forense  de  autopsia de Damián  Octavio  Londoño Murillo, en el que  se   determina   que   la   causa   del   fallecimiento   fue   un   traumatismo  craneoencefálico   grave  que  ha  ocasionado  una  fractura  longitudinal,  siguiendo  el  trayecto  de  la sutura sagital hasta la  dicotomía   coronal   y   siguiendo  entonces  una  dirección  caudal hasta dividirse en dos ramas a la  altura   media   frontal   (en   forma   de   T  invertida).  Esta  línea  de  fractura  provoca  la  aparición  de una hemorragia  craneal masiva y fulminante.   

Por  tanto, de las actuaciones practicadas  se  desprende  que  por  parte  de Andrés  Felipe  Ruiz  Arias pudiera haberse  producido  una  participación activa en el homicidio  consumado  en  el  ciudadano colombiano Damián  Octavio  Londoño  Murillo, nacido en Colombia el 23 de  junio   de   1982,   delito   presuntamente   acaecido   en   la  madrugada  del  día  29  de  agosto  de 2010 en la zona de ocio del  puerto  deportivo  de Tarragona (Tarragona, España),  y   sin   que   ello   suponga   un   ataque  a  la  presunción   de   inocencia   consagrada   en   el  artículo   24   de  la  Constitución”   

2.5.   Igualmente,  en la documentación enviada por vía diplomática, se subrayó que  el  requerido  en  extradición  es  el ciudadano colombiano Andrés Felipe Ruiz  Arias,  nacido  el  14  de  enero  de  1990,  de quien además se sabe que es el  titular  de  la  cédula  de ciudadanía No. 1.125.272.255 expedida en Barcelona  (España),  identidad  que  fue corroborada por la Policía Nacional de Colombia  el día de su captura.   

2.6.  De esta  manera,  quedan  acreditados los requisitos a que aluden los numerales 2º y 3º  del  artículo  VIII  de  la  Convención  aplicable  a  este  asunto,  pues las  exigencias  allí  contenidas se limitan a que el gobierno requirente allegue el  “mandamiento  de  prisión  o  auto  de proceder…  precise  igualmente  los  hechos  denunciados  y  la  disposición  que  les sea  aplicable”,   así  como  “las  señas  personales  del  reo  o encausado, hasta donde sea posible, para  facilitar su busca y arresto”.   

3.   De   la   conducta   punible   que  da  lugar  a  la  extradición:   

3.1.  Como el  trámite  de  extradición entre el Reino de España y la República de Colombia  debe  ceñirse,  según lo determinó el Ministerio de Relaciones Exteriores, al  descrito  en  la  Convención  suscrita  en  Bogotá por dichos Estados el 23 de  julio  de  1892,  la cual fue modificada mediante el Protocolo firmado en Madrid  el  16  de  marzo  de  1999,  se procederá a verificar el cumplimiento de dicha  exigencia.   

3.2.   En el  artículo  I  de  la aludida Convención, los Gobiernos de España y Colombia se  “comprometen   a  entregarse  recíprocamente  los  individuos  condenados  o  acusados por los tribunales o autoridades competentes  de  uno  de  los  dos  Estados  contratantes,  como  autores o cómplices de los  delitos  o crímenes enumerados en el Artículo 3º, y que se hubieren refugiado  en el territorio del otro”.   

3.3.  Andrés  Felipe  Ruiz  Arias  es requerido porque el 18 de mayo de 2011, en el Juzgado de  Instrucción  No. 4 de Tarragona, dentro de las diligencias previas No. 3835/10,  se   le  dictó  “auto  de  prisión”  por  su presunta participación en “el  delito  de  homicidio”,  el  cual  se describe en el  artículo  138  del  Código  Penal español, para el que allí se establece una  pena de 10 a 15 años de prisión.   

Ahora, en la República de Colombia el delito  anotado  también  corresponde  al  de  homicidio,  el cual está descrito en el  artículo  103  (reformado por el artículo 14 de la Ley 890 de 2004), al que se  le  asigna  una  pena  de  prisión  que va de 17 años y 4 meses a 37 años y 6  meses.   

3.4.   A  su  vez,  el artículo III de la Convención de 1892, reformado por el artículo 1º  del Protocolo Modificatorio de 1999, establece:   

“La extradición procederá con respecto a  las  personas  a  quienes  las  autoridades  judiciales  de  la Parte requirente  persiguieren  por  algún  delito  o  buscaren  para  la  ejecución de una pena  privativa  de  la  libertad  no  inferior  a  un  (1) año. A este efecto, será  indiferente  el  que  las  leyes  de las Partes clasifiquen o no el delito en la  misma  categoría  de  delitos  o  usen  la  misma o distinta terminología para  designarlo.”   

3.5.  En ese  orden  de  ideas,  es  evidente  que  dentro de los ilícitos que dan lugar a la  extradición  entre el Reino de España y la República de Colombia, se incluyen  aquellos  cuya  pena privativa de la libertad no sea inferior a un (1) año, por  lo  cual  es claro que como en este asunto el delito contra la vida atribuido al  reclamado  tiene  una  pena  ampliamente  superior  a  ese  límite  mínimo, se  entiende acreditado tal requisito.   

4.   De   la    prescripción:   

4.1.   El  numeral  2º  del  artículo  IV  de  la  Convención  aplicable en este asunto,  estipula   que   no   habrá   lugar   a   la   extradición   en  el  siguiente  evento:   

“Si se ha cumplido la prescripción de la  acción  o  de  la  pena,  según  las  leyes  del  país  a  quien  el  reo sea  reclamado”1.   

4.2.    Ahora,  contra el requerido Andrés Felipe Ruiz Arias, el 18 de mayo de 2011, se  dictó     “auto    de    prisión”  por  su presunta participación en “el  delito  de  homicidio” de que trata el artículo 138  del  Código  Penal  español,  el cual se encuentra descrito en la legislación  colombiana  en  el artículo 103 (reformado por el artículo 14 de la Ley 890 de  2004) de la Ley 599 de 2000, norma que señala:   

“Homicidio.   El  que  matare  a  otro,  incurrirá  en  pena  de  prisión de diecisiete (17) años y cuatro (4) meses a  treinta y siete años (37) años y seis (6) meses.”   

4.3.  De otra  parte,         el        artículo        832   del  Estatuto  Punitivo  de  nuestro país preceptúa:   

“La  acción  penal  prescribirá  en  un  tiempo  igual  al  máximo de la pena fijada en la ley, si fuere privativa de la  libertad,  pero  en  ningún caso será inferior a cinco (5) años, ni excederá  de veinte (20)…   

(…)  

También  se  aumentará  el  término  de  prescripción,  en  la  mitad,  cuando la conducta punible se hubiere iniciado o  consumado en el exterior.   

En todo caso, cuando se aumente el término  de la prescripción, no se excederá el límite máximo fijado”.   

4.4.  En esa  medida,   como  de  conformidad  con  el  “auto  de  prisión”  dictado al solicitado Andrés Felipe Ruiz  Arias  en  el  Juzgado  de  Instrucción  No.  4  de  Tarragona  dentro  de  las  diligencias  previas  No.  3835/10,  se  expone  que  los  hechos  que sirven de  sustento  a  la petición de extradición ocurrieron el 29 de agosto de 2010, de  allí  se  sigue  que  la  acción  penal  no  ha  prescrito en relación con el  presente asunto.   

5.    Del principio de reciprocidad:   

El  inciso  1º  del  artículo II de  la     Convención  establece:   

“Ninguna de  las  Partes  contratantes  queda  obligada  a  entregar sus propios ciudadanos o  nacionales”.   

Sobre   el   particular,  la      Sala     sentó3  la siguiente postura:   

“Al respecto  ha  de  decir  la  Corte,  en  primer  lugar,  que  el instrumento internacional  no  prohíbe a las Partes  contratantes   la   extradición   de  sus  propios  ciudadanos  o nacionales, sino que prevé simplemente  la  posibilidad  de  negarse  a concederla por esta causa, y cuando esto suceda,  ambas  partes  se  comprometen,  sin  embargo,  a  perseguir  y juzgar,  conforme a sus respectivas leyes,  los  crímenes o delitos cometidos por nacionales de  una  Parte  contra  las  leyes  de la otra, mediante la oportuna demanda de esta  última,   y   con   tal   que   dichos  delitos  o  crímenes    se    hallen   comprendidos   en   la  enumeración              del Artículo  3º.”   

En  esa  medida,  no  surge  objeción  en  relación con este punto.   

6.    Otros   aspectos:   

6.1. El Gobierno  Nacional  está  en  la  obligación  de  condicionar  la  entrega de la persona  solicitada,  en  el evento de acceder a ella, a que no pueda ser en ningún caso  juzgada  por hechos anteriores ni distintos a los que la motivan, a que se tenga  como  parte  de  la pena que pueda llegar a imponérsele en el país requirente,  el  tiempo que ha permanecido en detención con motivo del presente trámite y a  que  se  le  conmute  la  pena  de muerte, como también a que no sea sometida a  desaparición   forzada,   torturas,   tratos   o  penas  crueles,  inhumanos  o  degradantes, destierro, prisión perpetua o confiscación.   

6.2.   Del  mismo  modo,  le  corresponde  condicionar la entrega del solicitado a que se le  respeten  todas  las  garantías  debidas en razón de su condición de nacional  colombiano4,  en  concreto a: tener acceso a un proceso público sin dilaciones  injustificadas,  se  presuma  su inocencia, cuente con un defensor designado por  él  o  por  el  Estado,  se  le  conceda  el tiempo y los medios adecuados para  preparar  la defensa, pueda presentar pruebas y controvertir las que se alleguen  en  su  contra,  su  situación  de  privación  de la libertad se desarrolle en  condiciones  dignas, la pena que eventualmente se le imponga no trascienda de su  persona   y   tenga   la   finalidad   esencial   de   reforma   y   adaptación  social.   

6.3. El Gobierno  Nacional  también deberá imponer al Estado requirente, en orden a salvaguardar  los  derechos  fundamentales  del  reclamado,  la  obligación  de facilitar los  medios  necesarios para garantizar su repatriación en condiciones de dignidad y  respeto  por  la persona humana, en caso de llegar a ser sobreseído o absuelto,  o  su  situación  jurídica  resuelta definitivamente de manera semejante en el  país  solicitante,  incluso,  con posterioridad a su liberación una vez cumpla  la  pena  allí  impuesta por sentencia condenatoria originada en la imputación  por la cual procede la presente extradición.   

6.4.   Así  mismo,  deberá condicionar la entrega a que el país requirente, de acuerdo con  sus  políticas  internas  sobre  la materia, ofrezca posibilidades racionales y  reales  para  que  el solicitado pueda tener contacto regular con sus familiares  más  cercanos,  considerando  que el artículo 42 de la Constitución Política  de  1991  califica  a la familia como núcleo esencial de la sociedad, garantiza  su  protección  y  reconoce su honra, dignidad e intimidad, la cual a su vez es  protegida   por  la  Convención  Americana  de  Derechos  Humanos  y  el  Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles  y  Políticos  en  sus artículos 17 y 23,  respectivamente.   

6.5.   Se  advierte,  además,  que  en  razón  de  lo  dispuesto  en  el  numeral 2° del  artículo  189  de  la Constitución Política, es del resorte del Presidente de  la  República,  en  su  condición  de  jefe de Estado y supremo director de la  política  exterior  y de las relaciones internacionales, realizar el respectivo  seguimiento  a  los  condicionamientos  que  se  impongan  a la concesión de la  extradición,  quien  a  su vez debe determinar las consecuencias que se deriven  de su eventual incumplimiento.   

7.     Cuestión    final:   

De   conformidad   con  lo  señalado  en  precedencia,  la Sala es del criterio que el Gobierno Nacional puede entregar al  ciudadano  colombiano  Andrés  Felipe  Ruiz  Arias  bajo  los condicionamientos  anotados,  pues  como  viene  de  constatarse, están satisfechos los requisitos  establecidos  en  la  Convención de Extradición de  Reos  suscrita  entre el Reino de España y la República de Colombia en Bogotá  el  23  de julio de 1892 y en el Protocolo Modificatorio firmado en Madrid el 16  de marzo de 1999.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   emite   CONCEPTO  FAVORABLE  respecto  de la solicitud de extradición del ciudadano colombiano  Andrés  Felipe  Ruiz  Arias, con fundamento en su presunta participación en el  “delito de homicidio” en  la        persona        de       Damián  Octavio  Londoño  Murillo,  por el que el 18 de mayo de  2011,  en  el  Juzgado  de  Instrucción  No.  4  de  Tarragona,  dentro  de las  diligencias  previas No. 3835/10, se le dictó “auto  de   prisión”;  de  conformidad  con  la  petición  formulada por el Gobierno de España a través de su Embajada.   

Por  la Secretaría de la Sala se comunicará  lo    anterior    al    requerido    Andrés   Felipe   Ruiz   Arias, a su defensora, a la representante del  Ministerio  Público  y  al  Fiscal General de la Nación para lo de su cargo en  relación  con el detenido preventivamente con fines de extradición.   

Finalmente,  se  devolverá  la actuación al  Ministerio   de   Justicia   y   del   Derecho   para   los   trámites  legales  subsiguientes.   

Cúmplase.  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ CAMACHO                  FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO   

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ           GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ   

LUIS      GUILLERMO      SALAZAR  OTERO                  JAVIER ZAPATA ORTIZ   

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

1  Sobre  el  particular,  ver conceptos del 13 de julio y 15 de noviembre de 2005,  29  de julio y 27 de octubre de 2008 y 20 de mayo de 2009, radicaciones números  22533, 23566, 29870, 30271 y 30878, respectivamente.   

2  Modificado  por  los  artículos  1º  de las Leyes 1154 de 2007, 1309 de 2009 y  1426 de 2010, así como por el artículo 14 de la Ley 1474 de 2011.   

3  Corte  Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal, concepto del 8 de abril de  2003,  radicación  No.  20386.   

4  Según  el  criterio  de  la Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal,  concepto  del  5 de septiembre de 2006, radicación No. 25625, a pesar de que se  produzca  la  entrega  del  ciudadano  colombiano,  éste  conserva los derechos  inherentes  a su nacionalidad consagrados en la Constitución Política y en los  tratados sobre derechos humanos suscritos por el país.     

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