41346(28-08-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado  Ponente   

JOSÉ  LEONIDAS  BUSTOS  MARTÍNEZ   

Aprobado acta número 279.  

Bogotá, D.C., veintiocho de agosto de dos mil  trece.   

En  orden a restablecer el debido proceso, la  Corte  oficiosamente  decretará la nulidad del auto proferido el 24 de junio de  2013  por  el  que  se ordenó correr “traslado por 5  días  para la presentación de las alegaciones”, con  el  fin de pronunciarse en esta misma providencia, sobre la petición de pruebas  formulada   oportunamente  tanto  por  GEOMAR  RICARDO  GALEANO  GASCA,  quien  fue solicitado en extradición  por   el   Gobierno   de   los   Estados   Unidos   de  América,  como  por  su  defensora.   

ANTECEDENTES  

1.             Mediante   Nota   Verbal  “No.   0015”   del  9  de  enero  de  20131,  el  Gobierno  de  los Estados Unidos de América, a través de su  Embajada   en  Colombia,  solicitó  la  detención  provisional  con  fines  de  extradición  del  ciudadano  colombiano GEOMAR RICARDO  GALEANO  GASCA,  quien se identifica con la cédula de  ciudadanía  No.  19.405.321,  requerido  por la Corte Suprema para el Estado de  Nueva   York,   por  la  presunta  comisión  de  los  delitos  de  “concierto  para  poseer  una  sustancia controlada (heroína)”  e      “intento   de   posesión  criminal,  en  primer  grado,  de  una  sustancia controlada (heroína)”.   

2.              El    21    de   febrero2  siguiente el  Fiscal  General  de  la  Nación dispuso su captura, la cual se hizo efectiva el  día      6      de      marzo      de      20133  por  miembros  de la Policía  Nacional.   

3.            Habiéndose  formalizado la solicitud de  extradición   por  medio  de  la  Nota  Verbal  N°  0758  del  3  de  mayo  de  20134,  el  Ministerio de Justicia y del Derecho remitió la actuación a  la  Corte,  donde  se  dio  inicio al trámite, se le requirió al solicitado en  extradición    para    que   nombrara   apoderado5,  lo cual no hizo; se designó  defensora                  pública6       y      una      vez  posesionada7,  se  dispuso  correr  traslado  a  los  sujetos procesales para la  petición            de            pruebas8.   

PRUEBAS SOLICITADAS  

1.  La  defensora  del  requerido, si bien en  primer  memorial9  indicó que “dada la limitación legal  sobre  la  pertinencia  de  las  pruebas a practicar en el trámite que se surte  ante  esta  máxima  Corporación,  no se ofrece la práctica, ni la solicitud o  aporte  de  ningún  elemento probatorio que pudiera aducirse en (sic) favor del  requerido,  pues  los documentos y datos aportados por el solicitante se ofrecen  suficientes”,              posteriormente  y  dentro  del  lapso  ordenado para la solicitud de  pruebas,      pidió      oficiar     “al  Instituto de Medicina Legal (sic)  para   que   practique   exámenes   al   ciudadano  a  fin  de  emitir  informe  científico”  respecto del  estado   de   salud  de  GALEANO  GASCA,  “y  si  es el caso (sic) recomendar al gobierno Colombiano (sic),  condicionar  la  entrega,  (sic) al dictamen forense sobre las implicaciones que  para   la   salud   y   la   vida   del   requerido   pueda  traer  –su-  traslado     (…)”.   

2. El requerido en  extradición  indicó  que  en su caso “la decisión  equivalente  en  el  país requirente a la ACUSACIÓN (sic) del sistema nacional  se  (sic)  ha  edificado  en  pruebas  obtenidas  en territorio colombiano   mediante  el  mecanismo de la COOPERACIÓN JUDICIAL”;  por  tanto  solicitó “que  se  establezca  plena  y  debidamente”  :              i)   “todo  el  trámite  de  dicha  cooperación,   desde  la  solicitud  del  gobierno  americano  (sic)  hasta  la  devolución   (sic)   de   las  pruebas  por  parte  de  la  autoridad  nacional  –encargada- de  recaudarlas,  así  como  las órdenes emitidas para el recaudo  (sic)  de  tales  pruebas  y  lo  obtenido  en  desarrollo  de  ello”;   y   ii)  “el fundamento de la petición de captura, es decir  los  documentos  que se acompañaron a la solicitud del gobierno extranjero para  solicitarla”.  También   requirió  “determinar  en qué fecha y en qué forma el gobierno (sic) de  los    Estados    Unidos    de    América    formalizó    la    solicitud   de  extradición”.   

3.     La     Procuraduría     guardó  silencio.   

SE CONSIDERA  

1. De la nulidad.  

De conformidad con el artículo 457 de la Ley  906  de 2004, “es causal de nulidad la violación del  derecho  de defensa o del debido proceso en aspectos sustanciales”.   

En  el  presente  caso  la  Corte por auto de  ponente  proferido  el 24 de junio de 2012, ordenó correr traslado “por  el  término  de  5  días  para  la  presentación  de  las  alegaciones”,   sin  que  previamente  la  Sala  se  pronunciara  sobre  las solicitudes probatorias, lo cual evidentemente afecta la  estructura  del  trámite  de  extradición  y  por  lo  mismo,  la  providencia  precitada  será  invalidada  oficiosamente  con  el  fin de que la Corporación  resuelva  respecto  de  las  peticiones  de  pruebas,  es  decir,  se  surta  el  procedimiento que corresponde, de acuerdo con la Ley 906 de 2004.   

2. Sobre las peticiones de pruebas.  

Según  el  art.  502  de  la Ley 906 de 2004  –norma aplicable al presente asunto ante la ausencia  de  convenio  de  extradición  con los Estados Unidos de América–,  el  concepto que corresponde emitir a la Corte ha de versar sobre  la  validez  formal  de  la  documentación  presentada,  la plena identidad del  solicitado,  el  principio  de  doble  incriminación  y  la  equivalencia de la  decisión proferida en el extranjero.   

De  otro  lado,  a  la  luz del art. 35 de la  Constitución,  ha  de  verificarse  la ocurrencia de los hechos en el exterior,  con  posterioridad al 17 de diciembre de 1997. También, en el evento de existir  razones  específicas para su  constatación,  es menester comprobar que, por el mismo supuesto fáctico en que  se  sustenta  el  pedido de extradición, se haya ejercido jurisdicción interna  con  providencia  definitiva ejecutoriada.    

En cuanto a este último aspecto, relacionado  con  la finalidad de prevenir una eventual violación del principio non    bis    in    ídem,   la   Corte  puntualizó:   

“[El]   imperativo   de   verificar  esta  circunstancia  se presenta en situaciones en las que existe evidencia que apunte  a  demostrar  la  eventual lesión del derecho fundamental al debido proceso por  desconocimiento  del  principio  de cosa juzgada, en la medida que el afectado o  su  defensor  informen que el asunto fue investigado y  juzgado  en  Colombia  y  suministren  la información  relacionada  con las autoridades judiciales colombianas que hubieren conocido de  la  actuación;  o que por cualquier otro medio fundadamente se pueda suponer el  ejercicio  previo  de jurisdicción, por ejemplo, porque la orden de captura con  fines  de  extradición  se  cumple  estando  la  persona  privada de libertad y  resulte  necesario establecer la razón por la cual se dispuso la limitación de  ese        derecho       al       requerido”10.   

En  este  orden  de  ideas,  tales referentes  delimitan  el  marco  normativo  para  analizar el criterio de pertinencia de la  prueba   -artículo   375   de   la   Ley   906   de  2004-, el cual, junto a los de conducencia y utilidad,  determinan  la  admisibilidad  o  inadmisibilidad  del  medio  de  conocimiento.   

2.1. En el presente asunto la defensora, como  se  adelantó,  pidió  a la Sala ordenar valoración médica del solicitado por  el  Gobierno  de  los  Estados  Unidos  de  América,  al  Instituto Nacional de  Medicina Legal y Ciencias Forenses.   

Al   respecto  es  del  caso  recordar  que  “la  salud  del  requerido  en  extradición  es una  cuestión  que  las  autoridades  que  lo  mantienen  en  sujeción –la  Fiscalía  General de la Nación y  el  INPEC-,  deben  considerar con el fin de brindarle durante este trámite, un  tratamiento  acorde  con  su  condición  sanitaria, es decir, con respeto de su  dignidad   y   demás   derechos   fundamentales”11   

.  

Adicionalmente,  según criterio reiterado de  la  Sala, al Gobierno Nacional, de conceder la extradición, le corresponde: (i)  hacer  las exigencias que estime convenientes para que en el país reclamante se  le  reconozcan  al  colombiano,  todos los derechos y garantías inherentes a su  calidad,  así  como  las  prerrogativas  consagradas en el denominado bloque de  constitucionalidad,  esto  es, en aquellos convenios internacionales ratificados  por  Colombia  que  consagran y desarrollan derechos humanos (artículo 93 de la  Constitución,   Declaración   Universal   de   Derechos  Humanos,  Convención  Americana  de  Derechos  Humanos,  Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles y  Políticos),  en  virtud  del  deber de protección de los mismos que para todas  las    autoridades    públicas    emana    del   artículo   2º   ibídem;  (ii) hacer estricto seguimiento  del  cumplimiento por parte del país requirente de los condicionamientos atrás  referenciados   y   (iii)  establecer,  así  mismo,  las  consecuencias  de  su  inobservancia  (Cfr. concepto del 23 de febrero de 2005, radicación N° 22.375,  entre otros).   

Sin embargo, dentro de las circunstancias que  compete  verificar  a  la Corte, no se encuentra la de comprobar la condición  sanitaria  del  requerido; en  otros  términos,  de  acuerdo  con  el marco normativo que rige este asunto, la  constatación   de   hechos   relacionados   con  la  salud  del  solicitado  en  extradición,  no  incide  en  el  concepto  que emitirá esta Corporación; por  tanto  su  acreditación  resulta irrelevante y por lo mismo, el medio deprecado  para  ello –la valoración  médica    del    Instituto    Nacional    de    Medicina   Legal   y   Ciencias  Forenses- es impertinente.   

2.2.  De  otra parte, en lo concerniente a lo  señalado   por   el  requerido  en  extradición,  en  el  sentido  de  que  se  “establezca  plena  y  debidamente”:  i)   “todo   el   trámite   de   dicha  cooperación,   desde  la  solicitud  del  gobierno  americano  (sic)  hasta  la  devolución   (sic)   de   las  pruebas  por  parte  de  la  autoridad  nacional  –encargada-  de  recaudarlas,  así  como las órdenes emitidas para el recaudo  (sic)  de  tales  pruebas  y  lo  obtenido  en  desarrollo  de  ello”;       y      ii)  “el  fundamento  de  la  petición de  captura,  es  decir  los  documentos  que  se  acompañaron  a  la solicitud del  gobierno  extranjero  para  solicitarla”;  entiende  la Corte que lo reclamado son  las  actas  de las diligencias judiciales efectuadas para la legal obtención de  evidencias  recaudadas  por  las  autoridades  estadounidenses, que sirvieron de  fundamento  tanto  para  la  acusación  como  para  la  solicitud de detención  provisional.   

Desde  tal  comprensión, salta a la vista la  impertinencia  de  las precitadas solicitudes, por cuanto la verificación de la  legalidad  de  los  medios  de conocimiento es un asunto que escapa al contenido  del concepto que habrá de rendir la Corporación.   

Tanto  así  que,  como  de  antaño  lo  ha  precisado  la  Corte,  a la solicitud extranjera no se  acompañan  las  pruebas  en  las  que  se sustenta la acusación que origina el  pedido   de  extradición,  puesto  que  está  vedado  examinar  en  este  trámite,  la legalidad de la providencia que la fundamenta.  Sobre  el  particular,  en  el  concepto  del 21 de abril de 2004, emitido en la  actuación    radicada    con    el   N°   21.67212,    señaló    la   Sala:   

“Tampoco le está  permitido  a  la Corte en el trámite de la extradición juzgar la validez de la  providencia  que  constituye  el soporte de la solicitud, ni menos determinar si  la  misma  se  ajusta  a  las  exigencias formales y materiales previstas por la  legislación  interna  del  país requirente, cuestionamientos jurídicos que le  competen  al  requerido  y  a  su  defensor  proponerlos al interior del proceso  adelantado    por    la   autoridad   judicial   de   aquel   Estado.   

“Cualquier  intervención  distinta  a  la  legalmente  atribuida, constituirían -sin duda- actos de injerencia indebida en  los  procedimientos  y  juicios que sólo son competencia del país extranjero y  ajenos  al  instrumento  de  cooperación  internacional,  único facultado para  discutir  y  resolver las inquietudes del defensor del requerido sobre supuestas  violaciones al debido proceso y al derecho de defensa.   

“De    igual    manera    no  es  requisito el acompañamiento a la petición de extradición  de  las  pruebas  en  la  que  se  sustenta  la  acusación  que dio origen a la  solicitud  de  modo  que  facilitara  su  controversia,  pues no se trata de una  actuación  en  la que sea posible la discusión sobre la legalidad y alcance de  los  medios  de  convicción, y ante la diversa índole  de      los      procedimientos     judiciales     surge     inadmisible     tal  pretensión”.   

Esto,  en la medida en que la extradición es  un  trámite del todo ajeno a un juicio de responsabilidad penal, adelantado con  la  observancia de las leyes colombianas; y, siendo un mecanismo de cooperación  internacional  regido  por los principios del derecho internacional público, la  verificación   del   sustento   material  y  del  mérito  sustantivo de la acusación foránea por parte de  los  jueces colombianos implicaría no sólo la contravención de los principios  de  confianza  legítima  y  recíproca entre Estados, sino la usurpación de la  soberanía judicial del país solicitante.   

En  consecuencia,  las  pruebas  pedidas  por  GALEANO  GASCA,  se advierten  impertinentes y por ello, serán denegadas.   

2.3.  Respecto de la petición del solicitado  en  extradición  consistente  en que la Sala determine  “en  qué  fecha  y  en  qué forma el gobierno (sic) de los Estados Unidos de  América  formalizó  la solicitud de extradición”,  ello  no  constituye solicitud probatoria alguna, sino  que  hace  referencia  a lo que en parte será examinado por la Corte al momento  de  emitir  el  correspondiente  concepto,  en  particular  en  relación con la  validez  formal  de  la  documentación,  sin  que se observe necesario para ese  efecto,  la  práctica  de  pruebas  adicionales  a  las  obrantes en la carpeta  allegada  por  el  Ministerio  de  Justicia  y  del  Derecho a esta Colegiatura.   

3.  Por  último,  tampoco observa la Sala la  necesidad  de  ordenar pruebas de oficio; por consiguiente se dispondrá que, en  firme  esta decisión, permanezcan las diligencias en la Secretaría de la Sala,  por  el  término  y  para  los  fines previstos en el art. 500 de la Ley 906 de  2004.    

En  mérito  de  lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

Primero.-            Decretar oficiosamente la nulidad  del auto proferido el 24 de junio de 2013.   

Segundo.- Negar las  pruebas  solicitadas  tanto  por  el  requerido  en  extradición  como  por  su  defensora.   

Tercero.-            En  firme estas determinaciones,  mantener  el  expediente  en  la  Secretaría  de la Sala, a disposición de los  sujetos  procesales, por el término común de cinco días para la presentación  de alegaciones de cierre.     

Cuarto.-              Contra  lo  decidido  en  los  numerales primero y segundo, procede el recurso de reposición.   

NOTIFÍQUESE   y   CÚMPLASE.   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ       LUIS       BARCELÓ  CAMACHO     FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO   

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ    GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ   

     

     LUIS    GUILLERMO    SALAZAR  OTERO                JAVIER       ZAPATA  ORTIZ   

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

1  Folios   17-20   de  la  carpeta  del  Ministerio  de  Justicia  y  del  Derecho  1013-29.   

2 Folio  4-6 ídem.   

3 Folio  7 ídem.   

4 Folio  27-31 y 188 ídem.   

5  Folios 6 y 9 del cuaderno de la Corte.   

6 Folio  18 ibídem.   

7 Folio  8 ibídem.   

8 Folio  11 ibídem.   

9 Folio  14 ibídem.   

10  C.S.J.   –  Sala  de  Casación  Penal.  Extradición  31.951,  auto de 26 de  agosto  de  2009.  En el mismo sentido, autos 14/10/09, rad. 32. 321 y 01/06/11,  rad. 36.284.   

11  C.S.J.   –  Sala de Casación Penal. Extradición 40.220, auto de 26 de junio  de 2013.   

12  Criterio  que,  además  ha sido acogido por la Corte  Constitucional:  cfr.,  sent.  C-243  de 2009, haciendo alusión a los conceptos  del  3  de  noviembre  de  2004  y  4  de julio de 2006, rads.: 22.072 y 25.333,  respectivamente.     

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