40726(24-04-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado ponente  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

Aprobado acta N° 124  

Bogotá,  D.  C.,  veinticuatro (24) de  abril de dos mil trece (2013).   

V I S TO S  

La  Corte imparte  la  decisión que en derecho corresponde, respecto del  recurso   de   apelación  formulado  por  el  apoderado  del  hoy  sentenciado    Edwin   Adrián   Muñoz  Jiménez,    contra   la   decisión   del  14  de  diciembre de 2012, por medio  de   la   cual   el   Tribunal   Superior   de   Pasto   negó  la  petición  de prescripción de  la  acción  penal  formulada por el  defensor del mencionado.    

HECHOS    Y   ANTECEDENTES   PROCESALES  RELEVANTES   

1.  Los  primeros  tuvieron  origen  en  el  allanamiento  realizado  el 12 de mayo de 2005 por personal del DAS –  Ipiales,  previa autorización de la  fiscalía,  con  ocasión  del cual se materializó el hallazgo de 47 kilogramos  de   permanganato   de   potasio,  sustancia  empleada  en  la  elaboración  de  alcaloides,  en  un  inmueble  de  propiedad  de Edwin  Adrián  Muñoz  Jiménez,  ubicado  en  el  barrio El  Rosario del Municipio de El Tambo (Nariño).    

2.  Por  los hechos anteriores, la Fiscalía  7ª  Seccional Especializada de Pasto, mediante resolución del 17 de febrero de  2006,  acusó a Muñoz  Jiménez  como autor del delito de  tráfico  de  sustancias para el procesamiento de narcóticos (artículo 382 del  Código  Penal).  Dicha  decisión,  tras ser notificada por estado fijado el 27  del   mismo  mes  y  año,  fue  recurrida  por  la  defensa,  la  cual, a través de escrito del 1º de marzo  siguiente,   interpuso   como   principal  el  recurso  de  reposición  y  como  subsidiario el de apelación.    

A  través  de  informe secretarial del 2 de  marzo  se dejó constancia de que a partir de dicha fecha y hasta el 7 siguiente  corrían   tres   días  para  que  el  recurrente  sustentara  la  reposición.  Transcurrido  dicho  término sin que ello ocurriera, tal como quedó registrado  en  informe  secretarial del 8 de marzo, el fiscal instructor, en providencia de  esta   misma   fecha,   declaró  desierto   el   recurso   de  reposición  que  fuera  formulado  contra  la  resolución de acusación.   

El  apoderado  del  entonces  sindicado,  de  manera  oportuna,  presentó  y  sustentó  recurso de reposición en contra del  “auto secretarial” del 2  de  marzo  de  2006,  “el cual declaró desierto el  recurso de reposición”.    

No obstante, la fiscalía no se percató del  correspondiente  escrito  de impugnación y remitió las diligencias con destino  al  juez  de  la  causa, el 2º Penal del Circuito Especializado de Pasto. Dicho  funcionario,  advirtió la omisión del instructor y, tras señalar, en auto del  30  de  marzo  de 2006, que la acusación no había cobrado ejecutoría, pues no  había  sido  resuelto el recurso formulado en contra de la resolución del 8 de  marzo  que,  a  su  vez,  declaró desierta la impugnación horizontal contra el  pliego  de cargos, dispuso que: “deberá darse curso  a  la  reposición  formulada  por  el  señor defensor del sindicado… una vez  subsanada  la  irregularidad  presentada,  podrá  darse inicio a la etapa de la  causa”.   

De regreso el expediente a la Fiscalía, esta  procedió  a notificar por estado del 4 de abril de 2006 la resolución del 8 de  marzo,  que  declaró  desierta  la  impugnación horizontal. Así, a través de  escrito  del 17 del mismo mes, el defensor anunció que sustentaba el recurso de  reposición,        “subsidiariamente       de  apelación”,  formulado  contra  la  resolución  de  acusación.   

Como  fundamento  de  la impugnación, adujo  que:  “es  claro que mi patrocinado no se dedica al  procesamiento  de  sustancias prohibidas por la ley”.  Así  mismo,  pidió  que  se  agregara  a  la  actuación  la  información  de  inteligencia  que  sirvió de sustento a la diligencia de allanamiento realizada  por  el  DAS y argumentó que su asistido no fue aprehendido en flagrancia y que  los testigos de descargo acreditaron su honestidad.   

En  resolución  del 18 de abril de 2006, la  fiscalía  respondió  a  los cuestionamientos de la defensa y, en consecuencia,  se  abstuvo de reponer la resolución del 8 de marzo de 2006. La providencia del  18  de  abril  cobró  ejecutoria  el  día 25 del mismo mes, fecha en la que se  realizó su última notificación.   

El  27 de abril siguiente, la actuación fue  remitida al juez de la causa.   

3.  Surtida normalmente la etapa del juicio,  el  Juzgado  2º  Penal del Circuito Especializado de Pasto, en decisión del 30  de  septiembre de 2010, condenó a Edwin Adrián Muñoz  Jiménez  a  las  penas  principales  de  6  años  de  prisión  y  multa  de  2000  salarios mínimos legales mensuales vigentes, así  como  a  la  accesoria  de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos y  funciones  públicas  por el mismo término de la pena privativa de la libertad.  Apelada  la  anterior  providencia,  fue  adicionada por el Tribunal Superior de  Pasto,   mediante   sentencia   del   8   de   marzo  de  2011,  “en  el sentido que el juzgado, una vez en firme la condena, deberá  proceder  a  librar  la  correspondiente  boleta  de  captura,  a fin de hacerla  efectiva”.  En  lo  demás, confirmó la providencia  del   a  quo.  En  todo  lo  demás, el Tribunal confirmó la providencia impugnada.   

El  fallo  del  Tribunal  fue notificado por  estado que se desfijó el 17 de marzo de 2011.   

4. El 24 del mismo mes y año el defensor de  procesado  presentó  un  memorial, a través del cual reclamó la prescripción  de  la  acción  penal.  En  sustento  de  su  petición  expresó, en términos  generales,  que  como  para entonces la sentencia no había cobrado ejecutoria y  el  término de prescripción de 5 años debía contarse desde el 16 de marzo de  2006,  entonces  el fenómeno prescriptivo se habría consolidado el 16 de marzo  de 2011.   

Frente  a  dicha  solicitud,  en  auto  de  sustanciación  del  28  de  marzo  siguiente,  el  Tribunal se pronunció así:  “toda  vez que el recurso de apelación interpuesto  por  la  defensa  del  procesado fue resuelto con providencia del pasado marzo 8  del  año  en curso, alléguese el memorial al expediente y una vez ejecutoriada  la  sentencia  de  segunda  instancia,  remítase el asunto al despacho que deba  conocer      de      la      ejecución      de      la     sanción”.   

Comoquiera  que  en  contra del fallo  de  segundo grado no se interpuso el  recurso    de    extraordinario    de    casación,    el   mismo   cobró  ejecutoria  el  8 de abril de 2011,  luego  de  lo  cual,  a  través  de  oficio  del 12 de abril, la actuación fue  devuelta   al   despacho   del   a   quo.  Este último, luego de verificar la firmeza de la sentencia (auto  del      14      de      abril      de      20111),  remitió  el  expediente al  reparto   de   los   despachos  encargados  del  cumplimiento  de  la  sanción,  correspondiéndole  dicha  función al Juez 3º de Ejecución de Penas y Medidas  de Seguridad de Pasto.   

Ante  este último despacho, el defensor del  sentenciado  insistió  en  la  petición  de prescripción de la acción penal.  Así,  el  juez  de penas, a través de auto del 21 de julio de 2011, dispuso la  remisión  de  la  mencionada  solicitud  al  juzgado de primera instancia, tras  considerar  que  no  tenía  competencia  para resolver dicho asunto,  A su  turno,  el Juez 2º Penal del Circuito Especializado de Pasto, con auto del 4 de  agosto  siguiente,  se  declaró inhibido para resolver de fondo la petición de  prescripción  de  la  acción penal, toda vez que, según dijo, el fallo había  cobrado  ejecutoria el 23 de marzo anterior, de suerte que el reclamo del togado  debía  encausarse  a través de una de las causales de la acción de revisión.   

5. Ahora bien, en contra de la actuación del  Tribunal   Superior   Pasto,   consistente   en  no  resolver  la  solicitud  de  prescripción  de  la  acción  penal  oportunamente  presentada (auto del 28 de  marzo  de  2011), el apoderado del procesado formuló acción de tutela. Así, a  través  de  providencia  del  6  de  diciembre de 2012, la Sala de Decisión de  Tutelas  de la Sala de Casación Penal amparó los derechos del accionante y, en  consecuencia,  dispuso:  “ordenarle a la Sala Penal  del  Tribunal  Superior  de  Pasto  que  dentro  de las 24 horas siguientes a la  notificación   del   presente   fallo   proceda  a  resolver  la  petición  de  prescripción  de  la  acción  penal  a que se ha hecho alusión en el texto de  esta providencia”.     

En cumplimiento a lo ordenado en el fallo de  tutela,  el  Tribunal Superior de Pasto, en auto del 14 de diciembre de 2012, se  pronunció  sobre  la  prescripción  reclamada,  en el sentido de negarla, tras  considerar  que  la resolución de acusación había cobrado ejecutoria el 25 de  abril  de  2006,  fecha  en  que  se  notificó  la  resolución del 18 de abril  anterior,  la cual negó la reposición interpuesta por la defensa en contra del  la  providencia  del  8  de  marzo  de 2006, que declaró desierto, por falta de  sustentación,  el  recurso  de  reposición, formulado como principal contra el  pliego de cargos.   

En contra de lo decidido por el Tribunal, el  defensor  del  sentenciado  formula  el  recurso  de apelación que hoy ocupa la  atención de la Corte.   

ARGUMENTOS     DEL    RECURRENTE   

Tras reseñar el contenido de la providencia  impugnada,  el  recurrente  señala  que  cuando  el Juez 2º Penal del Circuito  Especializado  de  Pasto   advirtió que la fiscalía no había decidido el  recurso  de reposición no dispuso la nulidad de lo actuado, sino la corrección  del  error  secretarial,  atribuido  al  instructor  y su secretario. Agrega que  “no   podemos   señalar  jurídicamente  que  tal  actuación  por el cómputo de términos afecten de manera directa los intereses  del  condenado”, sostiene que de haberse declarado la  nulidad,   “no existió efecto retroactivo que  deje  sin  efecto  la actuación referida, quedando en firme el proveído del 16  de  marzo de 2006” e insiste en que, al no declararse  la  nulidad, se violó el debido proceso y el principio de favorabilidad, razón  por  la cual el término de prescripción debe contarse a partir del 16 de marzo  de 2006 y no del día 25 del mismo mes y año.   

Admite  el  error  de  la  defensa por haber  recurrido  una  anotación  secretarial,  situación que, al contrario de lo que  expresó   el   a  quo,  no  revivió   términos  de  ejecutoria  ni  abre  camino  para  la  reposición  o  apelación  de  la  resolución  de acusación. Así, por considerar el Tribunal  que  la  actuación  procesal mencionada revivió los términos concluyó que la  acción  no  estaba prescrita, cuando la acusación estaba ejecutoriada desde el  16   de   marzo   de  2006.   Por  lo  tanto,  contando  los  términos  de  prescripción  desde esa fecha, “tenemos que colegir  que  la  acción  referida  se  encuentra prescrita”.   

Pide  a  la  Sala que revoque la providencia  recurrida   y,   en   su   lugar,   declare   la  prescripción  de  la  acción  penal.   

CONSIDERACIONES    DE   LA   CORTE   

1.  La  Sala  anticipa su conclusión, en el  sentido  de  que  desechará  el  recurso  de  apelación  formulado  contra  la  decisión  del  Tribunal  Superior  de  Pasto  que  negó la prescripción de la  acción  penal, toda vez que el mismo no procede cuando se trata de controvertir  una  decisión  que fue proferida en el curso de un trámite procesal de segunda  instancia.    Lo  anterior  es  así,  porque  la decisión apelada ha  debido   ser  proferida  cuando  la  Corporación  ad  quem  adelantaba  el  trámite de la segundo grado, de  suerte   que   en   su   contra   no   cabe  el  recurso  vertical  como  si fuese de primera instancia y, por lo mismo, susceptible del  recurso vertical.   

2. Un entendimiento lógico y sistemático de  la  situación conduce a la conclusión mencionada, pues si el Tribunal Superior  de   Pasto  adquirió  su  competencia  para  conocer  el  proceso  por  razón  de ser el superior jerárquico  del  fallador  de  primer  grado,  más exactamente, con el objeto de desatar el  recurso   de  apelación  formulado  contra  el  fallo  del  juzgado,  entonces,  lógicamente,  las  decisiones  que  adopte dentro del proceso, cualesquiera que  ellas  sean,  no  pueden  tener  la  naturaleza  de  determinaciones  de primera  instancia.   

De   lo   contrario,  se  llegaría  a  la  situación,  a  todas  luces  insostenible,  de  admitir  que algunas decisiones  proferidas  por la Corporación de instancia dentro de un mismo proceso -en este  caso,  el  fallo  de  segundo  grado-  las  emite  como superior jerárquico del  a  quo,  mientras que otras  -las  no  relacionadas  con el tema principal, como la que en este caso negó la  prescripción    de    la    acción-    como    inferior    de    una   tercera  autoridad.   

La  postura  que  defiende la Sala encuentra  apoyo  en el artículo 191 de la Ley 600 de 2000, pues -aún cuando, en gracia a  discusión,  se  admitiera que la decisión que resuelve sobre la prescripción,  dentro  del  trámite  del  recurso  vertical, es de primera instancia- allí se  establece  que,  salvo  disposición  en  contrario, la  apelación   procede   contra   las   decisiones   interlocutorias   de   primer  grado  y,  obviamente,  la  decisión proferida por el  Tribunal  que  resolvió sobre la prescripción de la acción penal no configura  una de las excepciones a que se refiere la norma.    

En  otras  palabras,  el  funcionario  que  resuelve  la  apelación contra el fallo de primer grado no pierde su condición  de   ad-quem  frente  a  la  adopción  de  cualquier  otra  decisión  que  adopte  en el curso del trámite  procesal  que le otorga la competencia para conocer de la actuación. Así se ha  pronunciado la Corte, frente a dicha conclusión:   

“En  efecto,  adviértase  que si bien es cierto el pronunciamiento de la Sala  Penal del  Tribunal   Superior   (…),  se  hizo  cuando  el  proceso  (…)  se   encontraba   en   esa  Corporación,  como  que,  el  Tribunal  oficiaba  como  juez de segunda instancia,  habida  consideración  que  adelantaba el trámite inherente al  recurso  de  apelación  interpuesto contra la sentencia condenatoria proferida,  en  primera  instancia  (…)  ;  no significa que las  decisiones  que  adopte  en relación con temas diferentes a aquellos que fueron  el  enfoque  central  la  impugnación,  se  conviertan en decisiones de primera  instancia,  por  el hecho de ser la primera vez que lo hace el juez colegiado y,  por  ende,  susceptibles  de  ser  recurridas en apelación para que el superior  funcional   de   quien   las  dictó  –  en  este  caso la Corte –   deba  revisarlas.  La  instancia  que  corresponde  ejercer  a cada autoridad está previamente definida en la ley, por  contera,  su  naturaleza  depende del grado de jurisdicción que en cada caso le  corresponde al funcionario que emite el pronunciamiento.   

Una  pretensión de esta índole soslaya el  ámbito  de  competencia  de  cada uno de los funcionarios que intervienen en el  proceso  y,  desde  luego,  la  garantía constitucional y legal solo prevé dos  instancias”2  (subraya  la  Sala  en  esta  oportunidad).   

La  anterior no es una postura aislada, pues  la Sala la ha reiterado en diversas oportunidades, así:   

“(…)   una  decisión  proferida  por  el Tribunal, cuando funge como juez de segundo grado,  independientemente  de  su  relación  con  el  tema  del  recurso,  no  muta la  condición  de  juez ad-quem de la Corporación.  Si así fuera, habría de  admitirse  que  el  Tribunal opera como cuerpo colegiado de segunda instancia al  resolver  el recurso de apelación y, al mismo tiempo, como primera instancia si  llegare  a  proferir una decisión que no guarda relación con el tema objeto de  recurso   de   alzada.”3      

3.   Podría,   en  gracia  a  discusión,  considerarse  la procedencia del recurso de apelación contra la providencia del  Tribunal  Superior de Pasto que negó la prescripción reclamada, con fundamento  en  que  dicha  decisión  fue  adoptada después de finalizado el proceso, como  consecuencia  de un fallo de tutela que le impuso a la Corporación ad  quem  la  obligación  de resolver de  fondo el asunto.    

Pues  bien,  por  más  que se interprete de  manera  laxa  la  situación, no se puede perder de vista que el pronunciamiento  de  la  Sala  de  Decisión de Tutelas tenía por objeto corregir una particular  anomalía,  que  tuvo ocurrencia en un preciso momento y contexto procesal, cual  fue el trámite de la segunda instancia.   

Por  lo  tanto,  la  providencia  del  14 de  diciembre  de  2012,  a  través  de  la  cual el Tribunal de Pasto corrigió el  dislate,  no  puede poseer una naturaleza distinta a aquella que naturalmente ha  debido  tener  dentro  del  trámite  procesal  ordinario.  Así  las  cosas, la  decisión  de  tutela  no  altera  la  naturaleza  de  la  providencia  que,  en  cumplimiento de lo ordenado, expidiera el Tribunal.   

Por  lo  tanto,  este  último  dio  cabal  cumplimiento  a  lo  dispuesto por el fallador constitucional, al emitir el auto  del  14  de  diciembre de 2012, en contra del cual no cabe el recurso de alzada,  por las razones ampliamente reseñadas.   

En           conclusión,   por   no  ser  de  primera  instancia  la  determinación  aquí  impugnada,  entonces tampoco procede en su  contra el recurso de apelación.    

En  contra de esta decisión no cabe recurso  alguno  y  la  misma  no  tiene  la  aptitud  para  reabrir  términos  o etapas  procesales  ya definidas, dentro del proceso que a la fecha cuenta con sentencia  ejecutoriada.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

R E S U E L V E  

ABSTENERSE,  de  conocer   del   recurso   de  apelación  formulado    por    el    apoderado   del   condenado   Edwin    Adrián    Muñoz   Jiménez  contra la decisión adoptada por  el  Tribunal Superior de Pasto el 14 de diciembre de 2012, por ser improcedente,  conforme con lo señalado en la parte motiva.   

Contra  la  presente  decisión  no procede  recurso alguno.   

Cúmplase  y  devuélvase  al  Tribunal  de  origen.   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ       LUIS       BARCELÓ  CAMACHO                   FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO   

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ                  GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ   

LUIS  GUILLERMO SALAZAR OTERO                                                                                                                   JAVIER         ZAPATA  ORTIZ   

                                                                      

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

                                                                         Secretaria     

1  En  dicha  providencia  (fl.  152  del  c.  principal),  el  funcionario judicial de  primera  instancia,  de  manera  equivocada,  determinó  que  el  fallo habría  cobrado ejecutoria el 23 de marzo de 2011.    

2  Corte  Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal,  auto del 30 de mayo de 2006, radicación No. 25496   

3  Corte  Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal,  auto  del  4  de marzo de 2009, radicación No. 30854. En el mismo sentido, auto  de segunda instancia del 16 de septiembre de 2009, rad. 32539.     

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