40359(13-03-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

                                     

   

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado      Ponente:   

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

   

Aprobado Acta No. 078  

Bogotá, D. C., trece (13) de marzo de dos mil  trece (2013)   

VISTOS:  

Decide  la  Sala  el  recurso de reposición  interpuesto  por  el  defensor  del  requerido  en  extradición  Daniel Barrera  Barrera, contra el auto que negó la práctica de pruebas.   

ANTECEDENTES:  

1.   Mediante  Nota  Verbal  No.  2275 del 20 de septiembre de 2012, el Gobierno de los Estados  Unidos  solicitó, a través de su Embajada, la detención provisional con fines  de  extradición  de Daniel Barrera Barrera contra quien, el día 22 de abril de  2010,  se  dictó la acusación sustitutiva No. S1 07 Cr. 862 ante la Corte para  el Distrito Sur de Nueva York.  

    

2.    Con  fundamento  en  esa  petición,  el  Fiscal  General  de  la  Nación,  mediante  Resolución  del  20  de  septiembre  de  2012,  decretó la respectiva orden de  captura  contra  el  reclamado,  la  cual  se  materializó  el  14 de noviembre  siguiente  por  miembros de la Policía Nacional de Colombia, tras ser expulsado  de la República Bolivariana de Venezuela.   

3.  A través  de  la Nota Diplomática No. 2782 del 3 de diciembre de 2012, la Embajada de los  Estados  Unidos  formalizó  la  solicitud  de  extradición  de  Daniel Barrera  Barrera,   precisando   que  la  misma  se  realizaba  con  fundamento  en  tres  acusaciones  sustitutivas,  todas pronunciadas en el año 2010, así: (i) la No.  S1  07 Cr. 862, proferida en la Corte del Distrito Judicial Sur de Nueva York el  22  de  abril;  (ii)  la No. 10-288 (S2) (ILG), dictada en la Corte del Distrito  Judicial  Este  de  Nueva  York el 7 de junio; y (iii) la No. 10-20587-CR-GRAHAM  (s),  emitida  en  la  Corte  del  Distrito  Judicial  Sur  de  Florida el 28 de  septiembre.   

4.    Allegadas  las diligencias a la Corte, durante el traslado previsto en el inciso  1º  del  artículo  500  de  la  Ley  906  de  2004,  el defensor del reclamado  solicitó  la  práctica  de algunas pruebas, las cuales fueron negadas con auto  del 30 de enero de 2013.   

5.    Mediante  proveído  del  21 de febrero de 2013, por petición de la defensa, se  declaró  la  nulidad de la notificación de dicho auto, tras constatarse que se  había realizado de forma irregular.  

    

6.      El     abogado     del     reclamado     presentó  recurso  de reposición contra el auto del 30 de enero  de  2013, el cual sustenta, en primer lugar, en que las acusaciones sustitutivas  que  sirven  de  apoyo a la petición de extradición, no cumplen los requisitos  formales  previstos  en  el  artículo  337  de la Ley 906 de 2004 y, en segundo  término,   en   que   no   se   ha   establecido   la   identidad   plena   del  solicitado.   

6.1. En cuanto hace  referencia  a  lo  primero,  una  vez  aclara  que  su  interés  cuando hizo la  petición  de  pruebas,  así  como  ahora al impugnar, es asegurar que no se le  vulneren  las  garantías  a su prohijado, pone de manifiesto que de conformidad  con  lo  preceptuado  en  el  numeral  1º del el artículo 495 de la Ley 906 de  2004,   el   Estado  requirente  debe  aportar      “la  acusación  o  su  equivalente…  [llenando]  los requisitos formales que exige  nuestra  legislación,  concretamente  los del artículo 337 del C. P: P. …los  cuales  no  tienen  otra orientación que la de permitir al sujeto de la acción  penal  un  juicio  justo,  público, con igualdad de condiciones y oportunidades  probatorias”.  

En  esa medida, sostiene que la equivalencia  de  las  providencias  proferidas en el país extranjero está comprometida, por  cuanto  en  ellas  se hace una  “exigua narración de  los   hechos  y  de  su  comprobación  probatoria”,  vacíos  que a su juicio vulneran    “el debido proceso  y el derecho a la defensa”.   

Añade  que si bien lo relativo a la validez  formal  de  la  documentación  es  materia  de  estudio al momento de emitir el  concepto  respectivo,  en  todo  caso echa de menos los requisitos contenidos en  los  literales  b),  c)  y d) del numeral 5º del artículo 337 de la Ley 906 de  2004,  esto  es,    “la transcripción de las pruebas  anticipadas  que  se  quieran aducir al juicio, siempre y cuando su práctica no  pueda   repetirse   en   el   mismo”,      “el  nombre,  dirección  y  datos  personales  de los testigos o  peritos  cuya  declaración se solicite en el juicio”  y    “la  indicación  de  los  testigos o peritos de  descargo  indicando  su  nombre,  dirección  y  datos personales”,   los   cuales   estima   son  necesarios,  en  tanto  obedecen  a    “la  orientación  garantista basada en la igualdad  de    «armas»    prevista    en    nuestro   esquema   procesal”.  

Seguidamente,   expone   que  el  término    “equivalencia” a que se  refiere  el  artículo  502  de  la  Ley  906  de  2004,  alude  a    “cantidades  iguales”, así que en su  opinión,  cuando  en  la  norma  en  cita se hace referencia a que  “el  concepto estará basado en la equivalencia de la providencia  proferida  en  el  extranjero…  está  reclamando  que la autoridad extranjera  profiera   una  providencia  en  que  se  hallen  discriminados  los  requisitos  establecidos      en      el      artículo      337      ibídem”.  

Aduce,  entonces,  que  en  la  acusación  sustitutiva   No.   S1   07   Cr.   862   se   hace  referencia  a    “«testigo  cooperador  CW-1»… a «CW-2» y así sucesivamente  hasta   otros   números   y…   a   «Fuente   Confidencial   CS-1»   y  así  sucesivamente”; en la No. 10-288 (S2) (ILG) se alude  a          “Testigo    No.    1…    «Testigo    No.  2»”,  mientras  que  la  No. 10-20587-CR-GRAHAM (s)  encuentra  sustento  en  la  declaración  jurada  del Agente de la DEA, Paul K.  Cohen,  quien  hace  mención  a testigos dispuestos a colaborar, los cuales son    “rotulados      como     «CW-1,     CW-2     y  CW-3»”.  

Así  mismo,  agrega  que  una  situación  semejante      se      presenta     con     “los  hechos”,  en  tanto  no  son  discriminados de forma  concreta,  lo cual no permite  “al solicitado saber y  entender  cuál  es  el  hecho  o  hechos que le condicionan la privación de la  libertad  y  la  futura entrega a un país diferente al suyo para responder a un  llamado judicial”.  

Ahora,  una vez reconoce que, de conformidad  con  lo  señalado  por  la  Corte,  lo relativo a la responsabilidad se deberá  debatir  ante  las  autoridades judiciales del Estado requirente, subraya que en  este  caso,  “lo que reclama… es que se efectúe la  constatación  objetiva  del  cumplimiento de un conjunto de requisitos… [que]  están  consagrados  en  nuestro  ordenamiento  como garantía al debido proceso  y….     del     derecho    esencialísimo    a    la    defensa”.   

6.2.  Frente al  segundo  aspecto  que  sirve  de  sustento  al  recurso  horizontal, esto es, la  diligencia  de  identificación  plena  del  solicitado, expresa que ésta no se  llevó  a  cabo  en  forma  debida,  por  cuanto  al  momento  en que se dejó a  disposición  a Daniel Barrera Barrera, se señaló que en el informe del perito  dactiloscopista  se  mencionó  que  las  impresiones  decadactilares tomadas al  citado  no  reunían  las  condiciones  para  identificarlo, por cuanto presenta  alteraciones  en  las  falanges  media  y distal en cada uno de los dedos de sus  manos, informe sobre el que además señala está incompleto.  

Así las cosas, la defensa aduce que si bien  no     pretende     cuestionar     lo     relativo     a     la          “identidad”   de   su  representado,  observa  que  en  la  diligencia  correspondiente  no  se utilizó alguno de los  métodos  previstos en el artículo 251 de la Ley 906 de 2004, así que recuerda  que     como    según    lo    prevé    el    artículo    502        ibídem,  tal  aspecto  se  debe estudiar  para  conceder o negar la extradición, es necesario establecer la identidad del  solicitado  por  medio  de  cualquiera de los métodos señalados en la referida  ley.   

CONSIDERACIONES    DE    LA   CORTE:  

Como  son  dos los motivos del disenso de la  defensa  en  torno  a lo decidido en el auto impugnado, en el mismo orden en que  se proponen se procederá a su análisis.  

1.  En primer  término,  se observa que la defensa aduce que se hace necesario que el Gobierno  requirente  allegue  las  acusaciones  sustitutivas  que sirven de sustento a la  solicitud  de extradición con el cumplimiento de los requisitos previstos en el  artículo  337  de  la  Ley  906  de  2004,  en particular los contenidos en los  literales  b),  c)  y  d)  de  su numeral 5º, pues entiende que la  “equivalencia”  a  que  se refiere el  artículo  502  ibídem, alude  a              “cantidades      iguales”.  

   

Esta  interpretación  del  recurrente no se  aviene  con  lo  que  la  Corporación  ha señalado en punto de la  “equivalencia”  que se exige entre la  providencia  proferida  en  el  extranjero  y la acusación del derecho procesal  penal colombiano, pues sobre el particular ha expresado:  

“Naturalmente,  es apenas obvio que entre  tales  providencias  existan  algunas  diferencias,  pues  ellas  se  adoptan de  conformidad   con  ordenamientos  que,  como  se  sabe,  pertenecen  a  sistemas  jurídicos  sustancialmente  distintos. Sin embargo, repárese en que, contrario  a  lo  que  considera  la  defensa, el numeral 1º del artículo 5511 del C. de P.  P.  [hoy  numeral  1º  del  artículo  495  de  la Ley 906 de 2004]   no exige identidad sino equivalencia y  esta  expresión, según el Diccionario de la Real Academia Española, significa  “Igualdad  en  el  valor,  estimación,  potencia  o  eficacia  de  dos o más  cosas”   (Diccionario   de  la  Lengua  Española2,  vigésima primera edición,  Madrid,     Espasa     –     Calpe,     1992).”3  

En  esa  medida,  no  le  asiste  razón  al  apoderado  del  reclamado  cuando  pretende que se requiera al Estado requirente  con  el fin de que allegue las acusaciones sustitutivas que sirven de fundamento  a  la  petición  de extradición con el cumplimiento riguroso de los requisitos  contemplados en el artículo 337 de la Ley 906 de 2004.  

Además,  no  debe  perderse de vista que la  propuesta  planteada  por  la defensa conduciría a una indebida intromisión en  los  asuntos  internos  del  Estado  extranjero,  pues éste, en ejercicio de su  soberanía,  tiene  total  autonomía  para  determinar  las  formalidades de la  providencia  que  es  equivalente  a  la  acusación de nuestro sistema procesal  penal.  

De  otra  parte,  aun  cuando el abogado del  reclamado  advierte  que  con  el  recurso  solamente  persigue salvaguardar las  garantías  de  su  prohijado,  así  que  aclara  que  su ánimo no se dirige a  cuestionar  la  responsabilidad  de  éste,  pues  el  interés que le asiste se  contrae  a  que  se  conozcan  con  precisión  los hechos que dieron lugar a su  detención  con  fines de extradición, finalmente anota que se requiere conocer  los  hechos  para  saber  la  razón  de  su privación de la libertad y además  sostiene  que  los  mismos  tienen  una  comprobación  precaria,  por tanto, en  definitiva  cae  en  el  error  que  dijo  no  cometería, es decir, discutir la  responsabilidad del solicitado.  

Adicionalmente,  olvida  que en la decisión  impugnada  se  especificó qué “hechos” en verdad resulta necesario conocer  durante el trámite de extradición.   

En efecto, allí se subrayó, con apoyo en la  jurisprudencia      de      la      Corporación4, que cuando el numeral 1º del  artículo  495 de la Ley 906 de 2004 consagra que la documentación aportada por  el      gobierno      extranjero      debe      contener     la          “Indicación  exacta  de  los actos que determinaron la solicitud  de  extradición  y  del  lugar  y fecha en que fueron ejecutados”,   ello   alude   a   conocer  la  situación  fáctica  con  miras  a        determinar       si                la    misma  es    constitutiva  de      una  conducta  punible,            si     ésta     tiene  una  pena      privativa de la libertad    no      inferior a cuatro años  y      si        no    es       de       aquellas        que  se  califica    como    delito          político.  

A su vez, la fecha de los hechos sirve para  establecer  si  la  conducta  punible  se  cometió con  posterioridad  al Acto Legislativo No. 01 de 1997, que permitió la extradición  de  nacionales  por  nacimiento  y,  el  lugar,  es  útil  para  definir  si se  traspasaron  las  fronteras  del país, amén de que con los datos que se vienen  de     señalar,     se    pretende    dar           cumplimiento   al   requisito  contenido  del  numeral  2º  del artículo 337 de la Ley 906 de 2004,  es  decir, a la mención de “los hechos”, por lo que es bajo esa visión que  se  deben  auscultar  los  mismos,  mas  no  como  lo  pretende  el defensor del  solicitado,  quien  reduce  el  asunto  a  que  se  deben  precisar  para que el  reclamado conozca el fundamento de su detención.  

En esa medida, es claro que la información  aportada  por el Gobierno requirente a través de la documentación que allegó,  incluidas  las  actas  de  las acusaciones sustitutivas, alberga la información  suficiente  para  realizar el cotejo respectivo al momento de emitir el concepto  de  rigor,  pues  no  debe perderse de vista que es a partir del conjunto de las  piezas   procesales   que   ofrece   el   Estado  extranjero  que  se  hace  tal  constatación5,  como  incluso lo reconoce la defensa al cuestionar la acusación  No.  10-20587-CR-GRAHAM  (s)  y  para  ello  acude  a la declaración jurada del  Agente  Especial  de  la DEA Paul K. Cohen.  

Así  las  cosas,  no  se repondrá el auto  impugnado  en  punto de la petición probatoria orientada a requerir al Gobierno  de    los    Estados    Unidos    para    que    facilite    las    acusaciones  sustitutivas  números  07 Cr. 862, 10-288 (S2) (ILG) y  10-20587-CR-GRAHAM  (s)  con  el  cumplimiento de los  requisitos consagrados en el artículo 337 de la Ley 906 de 2004.  

   

2.    En  segundo   lugar,   con  respecto  al  señalamiento  de  que  la  diligencia  de  identificación  plena  del  solicitado Daniel Barrera  Barrera no se realizó en forma debida, por cuanto el  perito  en  dactiloscopia  consignó  en  su  informe,  que  por  razón  de las  alteraciones  que  aquel  presentaba en las falanges media y distal en todos los  dedos  de  sus  manos,  las impresiones tomadas no reunían las condiciones para  identificarlo,  informe  que  a  su  vez  observa  el  recurrente que se allegó  incompleto,    preciso   resulta   hacer las siguientes consideraciones:  

2.1.   Inicialmente  es  del  caso  mencionar  que  si bien se evidencia la falta de la  hoja “2     de  3”   del   informe   del  perito  dactiloscopista,  por cuanto en la actuación solamente obran las hojas  “1 de 3” y “3   de  3”  que  lo  contienen,  el  folio   que  se  echa  de  menos  resulta  inútil,  pues  como  la  misma  defensa lo admite y lo refleja el  oficio  por  cuyo medio se dejó a disposición del Fiscal General de la Nación  al   requerido   Daniel  Barrera  Barrera,   es   indudable  que  allí  se  menciona  el  resultado  de  la  experticia,    pues    en   la   primera   hoja   se  indica  el  objeto  de  la diligencia y en la tercera  solamente aparece la firma del experto.  

   

Conviene  entonces  recordar,  para  mayor  ilustración, lo que se anotó en el referido oficio:  

   

“Igualmente  me  permito  informar que de  acuerdo  al  informe  del investigador de laboratorio, suscrito por el perito en  dactiloscópia,  una  vez  realizado  el procedimiento técnico se verificó que  las  impresiones  dactilares  obrantes en la reproducción impresa en la tarjeta  decadactilar  NO reúnen las  condiciones   necesarias   en  cuanto  a  nitidez,  claridad  de  morfología  y  continuidad   de   las   crestas   papilares   e   identificación   de   puntos  característicos       para       identificar       identidad       (sic)  de  la  persona,  ya que presenta  alteraciones   en   la  falange  distal  y  medial  de  cada  uno  de  los  diez  dedos.”6  

   

En  esa medida, conocido por otro medio el  contenido  de  la  hoja  “2   de   3”   del  “informe          investigador          de  laboratorio”  de fecha 14 de noviembre de 2012, en  donde  se  encuentra  el  análisis  de las impresiones dactilares practicado al  solicitado,   no   se   observa   la  necesidad  de  contar  con  el mencionado folio.  

Ahora,   es  oportuno   aclarar  que  nunca   fue   allegada   a  la  actuación  la  hoja  “2  de 3” del informe  en  cuestión,  por cuanto en el oficio con el que se  dejó  a  disposición  del  Fiscal  General al requerido, se indicó que estaba  compuesto   por   dos   folios,   en   tanto   allí   se  registró,  al  hacer el listado de    los    anexos,   lo   siguiente:  “Informe    de   investigador   de   laboratorio  –    perito    en  dactiloscópia (02 folios)”.  

Así    las    cosas,    en  definitiva  no  se  hace necesario  requerir  a  la  Dirección de Investigación Criminal e Interpol de la Policía  Nacional,  en  orden  a  que allegue copia de la hoja  “2 de 3” del    “informe   investigador   de  laboratorio”  de fecha 14 de noviembre de 2012, en  donde  se  encuentra  el  resultado  del  estudio  de las impresiones dactilares  practicado al solicitado.  

2.2.  De otra  parte,  si  bien  la  defensa  señala que no se ha realizado la identificación  plena  del  requerido aplicando alguno de los métodos previstos en el artículo  251  de la Ley 906 de 2004, así que reclama la utilización de uno de ellos con  ese propósito, con tal postura incurre en varios equívocos.   

En  primer  término,  los  métodos  allí  señalados   para  identificar  personas  son  meramente  enunciativos,  mas  no  taxativos,   en   tanto  la  norma  expresa      “tales  como”,  para  referirse  a los que allí se indican,  pues  incluso  en  el  inciso  2º se mencionan otros que igualmente coadyuvan a  dicha finalidad.  

Adicionalmente, tanto los métodos señalados  en  el artículo 251 de la Ley 906 de 2004, como los previstos en los artículos  252  (reconocimiento  por  medio de fotografías o videos) y 253 (reconocimiento  en    fila    de    personas)          ibídem,  si  bien  no  se  descartan como medios para individualizar a las  personas,   son   utilizados   preferentemente   para   identificar,   en  tanto  señalamientos de terceros, a quienes son indiciados.  

De  otra parte, se observa que la Dirección  de  Investigación  Criminal  e  Interpol de la Policía Nacional, al momento de  dejar  a  disposición  del  Fiscal  General  de  la Nación al requerido Daniel  Barrera   Barrera,   aportó   un   video   en  el  cual  éste  se  identificó  espontáneamente  con  dicho  nombre y la cédula de ciudadanía No. 18.221.599,  datos  que luego reiteró al suscribir las actas de notificación de la orden de  captura  con fines de extradición, en aquella donde se consignaron los derechos  del capturado y al momento de conferir poder a su abogado.  

Adicionalmente,  se  tiene que en el acta de  derechos  del  capturado,  aparece  la fecha de su nacimiento y el nombre de sus  padres,  dato inicial que coincide con el indicado en la tarjeta de preparación  de  la Registraduría Nacional del Estado Civil correspondiente a la cédula con  el cupo numérico ya indicado.   

Así  mismo, se allegó el registro civil de  nacimiento  del  requerido Daniel Barrera Barrera, en el cual se observa que hay  coincidencia  en  el nombre y la fecha de nacimiento con los datos contenidos en  la  tarjeta de preparación de la Registraduría Nacional del Estado Civil a que  se  hizo  alusión  anteriormente,  amén  de que también se aportó su reseña  fotográfica y el acta de su descripción general.  

En  esa  medida,  es claro que se realizaron  labores  orientadas  a  constatar  la  identidad plena del reclamado, por lo que  distinto  a lo afirmado por su apoderado, si bien no se llevó a cabo uno de los  métodos  previstos  en  el  artículo  251  de  la Ley 906 de 2004, no es menos  cierto que se adelantó variada actividad al respecto.  

Adicionalmente,  no  debe  perderse de vista  que,  conforme  lo  ha  señalado  esta  Corporación,  la  demostración  de la  identificación   o   individualización   de   la   persona  goza  de  libertad  probatoria7.  

De otra parte, tampoco puede olvidarse que el  país   requirente  ofreció  abundante  información  sobre  la  identidad  del  reclamado  en  extradición, así que apreciada ésta con la que se recogió por  parte  de  las  autoridades  colombianas,  resulta  suficiente para adelantar el  análisis pertinente al momento de emitir el concepto respectivo.  

Así  las  cosas,  no  se  dispondrá  la    práctica de alguno de los métodos de identificación  señalados  en  el inciso 1º del artículo 251 de la Ley 906 de 2004, contrario  a lo solicitado por la defensa del requerido.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE:  

1.     NO  REPONER el auto del 30 de  enero  de  2013  por cuyo medio se negó la práctica de pruebas, de conformidad  con lo expuesto en la parte considerativa de esta determinación.  

2.  En  firme  este  proveído,  córrase el  traslado  previsto en el inciso 3º del artículo 500 de la Ley 906 de 2004 para  que los intervientes presenten sus alegatos.  

Contra  esta  decisión  no  procede ningún  recurso.   

Notifíquese y cúmplase.            

                   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                  

           

                   

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                  

                                             

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO          

                   

MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ MUÑOZ                  

                                             

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ          

                   

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO                  

                                             

JAVIER ZAPATA ORTIZ          

                   

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria                  

     

       

1 Cabe  resaltar  que  el contenido de la norma prevista en el artículo 551 del Código  de  Procedimiento  Penal  (Decreto 2700 de 1991), se ha mantenido inalterable en  las Leyes 600 de 2000 y 906 de 2004.      

2 Esa  definición  se  mantiene en la última edición, que corresponde a la vigésima  tercera del año 2010.      

3 Corte  Suprema  de  Justicia, Sala de Casación Penal, concepto del 22 de mayo de 2001,  radicación   No.  17344.   En  el  mismo  sentido, concepto del 23 de  julio  de  2002,  radicación  No.  18265  y  auto  del  4  de  febrero de 2009,  radicación No. 30426.      

4 Corte  Suprema  de  Justicia,  Sala  de  Casación  Penal, auto del 2 de julio de 2008,  radicación No. 29505.      

5 En el  mismo  sentido,  Corte  Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal, conceptos  del  16  de  abril  y  15  de  julio  de  2008,  radicaciones No. 28720 y 28932,  respectivamente.      

6 Folio  7 de la carpeta de anexos.      

7 Corre  Suprema  de  Justicia,  Sala  de  Casación  Penal, sentencia del 27 de julio de  2011, radicación No. 34.779.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *