40359(04-04-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado      Ponente:   

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

Aprobado  Acta  No.  099   

Bogotá,  D. C.,  cuatro (4) de abril de  dos mil trece (2013).   

ASUNTO:  

Procede  la  Corte a emitir concepto sobre la  solicitud  de  extradición  del  ciudadano  colombiano  Daniel Barrera Barrera,  formulada   por   el   Gobierno   de   los   Estados  Unidos  a  través  de  su  Embajada.   

ANTECEDENTES:   

1.   Mediante  Nota  Verbal  No.  2275  del  20  de  septiembre  de  2012,  la  representación  diplomática  del país reclamante solicitó la detención preventiva, con fines  de  extradición,  de  Daniel  Barrera Barrera, por cuanto es requerido para que  comparezca  a  juicio  “por  delitos  federales  de  narcóticos”.   

2.   Con  Nota  Verbal  No.  2782  del 3 de diciembre de 2012, la Embajada de los Estados Unidos  formalizó  la  solicitud  de extradición de Daniel Barrera Barrera, por cuanto  es  objeto  de  tres  acusaciones  sustitutivas,  en  las  que  se  le hacen las  siguientes imputaciones:   

2.1.  En la No.  S1  07  Cr. 862 proferida el 22 de abril de 2010 en la Corte de Distrito del Sur  de Nueva York:   

“—Cargo  Uno:  Concierto  para (1) importar cinco kilogramos, o más,  de  una  sustancia controlada (cocaína) hacia los Estados Unidos, lo cual es en  contra  del  Título  21, Sección 952 (a) del Código de los Estados Unidos, en  violación  del  Título 21, Secciones 963, 812 y 960 (b) (1) (B) del Código de  los  Estados Unidos, y (2) distribuir cinco kilogramos, o más, de una sustancia  controlada  (cocaína),  con  la  intención  de  importar dicha sustancia a los  Estados  Unidos,  lo  cual es en contra del Título 21, Sección 959 del Código  de  los  Estados  Unidos, en violación del Título 21, Secciones 963, 960 (a) y  960 (b) (1) (B) del Código de los Estados Unidos.”   

2.2.  En la No.  10-288  (S-2)  (ILG)  dictada  el 7 de junio de 2010 en la Corte de Distrito del  Este de Nueva York:   

“—Cargo   Uno:  Concierto  para  realizar  transacciones  financieras  afectando  el  comercio interestatal e internacional, con el conocimiento de que  los  bienes  involucrados  en  las  transacciones  financieras  representan  las  utilidades  provenientes  del  tráfico de narcóticos: (a) con la intención de  promover  la  realización  de  la  actividad ilícita especificada (tráfico de  narcóticos)   y   (b)  que  estaban  diseñadas  para  ocultar  y  esconder  la  naturaleza,   ubicación,   origen,   propiedad  y  control  de  las  utilidades  provenientes  de  la  actividad  ilícita especificada, lo cual es en contra del  Título  18,  Sección  1956 (a) (1) (B) (i), todo en violación del Título 18,  Secciones    1956    (h)   y   3551   et   seq.  del  Código  de los Estados Unidos, y el Título 21, Secciones 841 (a) (1), 846, 959  (a), 960 (a) (1) y 963 del Código de los Estados Unidos.”   

2.3.  En la No.  10-20587-CR-GRAHAM  (s) emitida 28 de septiembre de 2010 en la Corte de Distrito  del Sur de Florida:   

“—Cargo  Uno:  Concierto para fabricar y distribuir cinco kilogramos,  o  más,  de  una  sustancia  controlada  (cocaína), con el conocimiento de que  dicha  cocaína sería ilegalmente importada a los Estados Unidos, lo cual es en  contra  del Título 21, Sección 959 (a) (2), todo en violación del Título 21,  Secciones   963   y  960  (b)  (i)  (B)  del  Código  de  los  Estados  Unidos,  y   

—Cargo  Dos.  Concierto  para  importar  cinco kilogramos, o más, de una sustancia controlada  (cocaína)  hacia los Estados Unidos desde un lugar fuera de los Estados Unidos,  lo  cual  es  en contra del Título 21, Sección 952 (a), todo en violación del  Título  21,  Secciones  963  y  960  (b)  (1)  (B)  del  Código de los Estados  Unidos.”   

3.  El Gobierno  reclamante,  en  orden  a  sustentar  el  trámite  de extradición, aportó los  siguientes  documentos  con  su  correspondiente  autenticación, la traducción  necesaria  y  su  legalización  ante  el  Ministerio  de Relaciones Exteriores,  según el caso:   

3.1.  Las Notas  Verbales  números  2275  y 2782, del 20 de septiembre y 3 de diciembre de 2012,  respectivamente,  a través de las cuales la Embajada de los Estados Unidos hizo  conocer la petición de extradición.   

En  la  primera  de  ellas,  dicha  embajada  informó  al  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores  que Daniel Barrera Barrera  “es ciudadano de Colombia, nacido el 6 de noviembre  de   1968,   en   Colombia.   Es   portador   de   la   cédula  colombiana  No.  18.221.599”.   

3.2.  Copia de  las  acusaciones sustitutivas proferidas en el año 2010, así: la No. S1 07 Cr.  862  en la Corte de Distrito del Sur de Nueva York el 22 de abril; la No. 10-288  (S2)  (ILG)  en  la Corte de Distrito del Este de Nueva York el 7 de junio; y la  No.  10-20587-CR-GRAHAM  (s) en la Corte de Distrito del Sur de Florida el 28 de  septiembre.   

3.3.   Reproducción  de  las  disposiciones penales del Código Federal de los Estados  Unidos, relevantes para el presente caso.   

3.4.   Declaraciones  juradas  de  los  Fiscales  Auxiliares  Jenna  M.  Dabbs,  Soumya  Dayananda  y  Adam  S.  Fels,  así  como  las de los Agentes Especiales Paul K.  Cohen,  Denis  Kennedy  y  Shawm  M.  MacDonald,  en  apoyo  de  la solicitud de  extradición.   

3.5.    Duplicado  de  las  órdenes  de  arresto  proferidas contra el requerido en las  Cortes  de  Distrito  del  Sur  de  Nueva York, Este de la misma ciudad y Sur de  Florida.   

3.6.  Fotos del  solicitado,  copia de la tarjeta de preparación de su cédula de ciudadanía de  la  Registraduría  Nacional  del  Estado  Civil  de Colombia y Circular Roja de  Interpol emitida contra el mismo.   

4.     En Colombia se realizó el siguiente trámite:   

4.1. El Ministerio  de  Relaciones  Exteriores remitió a la Fiscalía General de la Nación la Nota  Diplomática  No. 2275 del 20 de septiembre de 2012 procedente de la Embajada de  los  Estados  Unidos,  mediante  la  cual  se  pidió  la  captura  con fines de  extradición  de  Daniel Barrera Barrera y, el ente acusador, con Resolución de  la misma fecha, expidió la orden respectiva.   

4.2.  El 14 de  noviembre  de  2012, luego de que el solicitado fuera expulsado de la República  Bolivariana  de  Venezuela,  se lo capturó en la ciudad de Bogotá con fines de  extradición,  quien  se identificó como Daniel Barrera Barrera y la cédula de  ciudadanía No. 18.221.599.   

4.3.    El  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores, mediante oficio DIAJI/GCE No. 2843 del 3  de  diciembre  de  2012,  envío las diligencias y la Nota Verbal No. 2782 de la  misma  fecha al Viceministerio de Política Criminal y Justicia Restaurativa del  Ministerio  de  Justicia  y del Derecho, a través de la cual el Gobierno de los  Estados  Unidos  formalizó  la  solicitud  de  extradición  de  Daniel Barrera  Barrera.   Además,  conceptuó  que  el  tratado  aplicable  al  presente  caso  es  “la  «Convención de Naciones Unidas contra el  tráfico  ilícito de estupefacientes y sustancias psicotrópicas», suscrita en  Viena  el  20 de diciembre de 1988” y que, de acuerdo  con  lo  establecido  en  el artículo 6º, numerales 4º y 5º, de la precitada  convención,   así  como  según   lo   estipulado  en  los  artículos  491  y  496  de  la  Ley  906  de  2004, es procedente obrar de  conformidad    con   “el   ordenamiento   procesal  colombiano”.   

4.4.   En  el  referido  viceministerio  se  determinó  que la documentación allegada reunía  los  requisitos  formales exigidos en nuestra normatividad procesal penal y, por  ende,    fue    remitida    a    esta    Corporación    mediante   oficio   No.  OFI12-0022386-OAI-1100 del 3 de diciembre de 2012.   

4.5.  Recibidas  las  diligencias  en la Corte, se reconoció personería adjetiva al defensor de  confianza  designado  por  el  reclamado  Daniel  Barrera  Barrera  y,  el  5 de  diciembre  de 2012, se resolvió agotar el término para pedir pruebas, del cual  hizo  uso  el abogado del citado, así que con proveído del 30 de enero de 2013  se  negó  su  práctica y, tras haberse corregido la notificación irregular de  esa  decisión,  el apoderado del reclamado presentó recurso de reposición, el  cual  fue  resuelto con determinación del 13 de marzo siguiente, impartiéndole  confirmación  al  auto impugnado, por tanto, se dispuso correr el traslado para  alegar,  siendo  radicados sendos escritos por la defensa y la representante del  Ministerio Público, en donde en síntesis expresaron:   

Apoderado      del    solicitado:   

Dentro  del  memorial allegado inicialmente y  otro complementario, pone en cuestión los siguientes aspectos:   

1.  Objeta  que  el  presente  trámite  de  extradición se haya adelantado con fundamento en la Ley  906 de 2004 y no con base en la Ley 600 de 2000.   

Al  respecto  indica que en el auto del 30 de  enero  de  2013,  por  cuyo  medio  la  Corte  negó  la  práctica  de  pruebas  solicitadas  por  la  defensa, se indicó, en orden a establecer la normatividad  procesal  aplicable  a  este trámite, que se adelantaría de conformidad con la  Ley  906  de  2004,  “por  cuanto  los  hechos  que  sustentan  la  petición  de  extradición  se  habrían  cometido  después del  primero de enero de 2005”.   

En esa medida, expone que la decisión de la  Corte  fue  equivocada,  por cuanto dejó de lado que en la acusación No. S1 07  Cr.  862  se  indicó  que  los  hechos  ocurrieron entre 1998 y 2010, en la No.  10-288  (S2)  (ILG)  que se desarrollaron del 1º de enero de 2002 al 7 de junio  de  2010 y en la No. 10-20587-CR-GRAHAM (s) que se cometieron de 1992 a 2010, de  donde  se  sigue que sucedieron con anterioridad al 1º de enero de 2005, cuando  no  estaba  vigente  la  Ley 906 de 2004, por lo que se ha debido aplicar la Ley  600 de 2000.   

Así  las  cosas, el apoderado del requerido  señala  que  la  Corte,  en  contra de su doctrina según la cual, no valora de  fondo   los  elementos  que  se  incorporan  a  la  solicitud  de  extradición,  interpretó  los  hechos  para arribar a una conclusión equivocada, por lo cual  la  defensa  solicita  la  adecuación  del  trámite  a  la  Ley  600  de 2000,  relevándose  de  demostrar la trascendencia de lo señalado, pues considera que  basta  evidenciar  el error, por cuanto es claro que no se pueden aplicar normas  que  no  estén  vigentes  para la época de los hechos, es decir, la Ley 906 de  2004,  sin  que  por tanto en el presente asunto sea posible acudir al principio  de    instrumentalidad    de    las    formas    para    superar    el   defecto  advertido.   

Agrega que si la Corte opta por no adecuar el  trámite  a  la  Ley  600  de  2000,  entonces  debe  condicionar la entrega del  solicitado   a  que  no  se  lo  pueda  juzgar  por  los  hechos  ocurridos  con  anterioridad  al 1º de enero de 2005, fecha en que entró a regir la Ley 906 de  2004.   

2.   Crítica  por  no  haberse  llevado  a cabo la identificación plena del solicitado Daniel  Barrera Barrera.   

En  torno a este asunto, la defensa sostiene  que  de  acuerdo con el artículo 502 de la Ley 906 de 2004, uno de los aspectos  que  debe  analizar  la  Corte  al  emitir  el  concepto  es  el  relativo  a la  demostración plena de la identidad del requerido.   

En  esa  medida,  expresa  que si bien en la  actuación  no  obra  la  segunda  hoja  de  tres  que  componen  el  informe de  dactiloscópia   que   recogió  la  diligencia  realizada  en  ese  sentido  al  requerido,  las  constancias indican que las autoridades de Policía Judicial no  realizaron  el  cotejo  respectivo  debido  a que las impresiones dactilares del  solicitado  Daniel  Barrera  Barrera no reunían las condiciones de nitidez para  hacerlo,  en tanto presenta alteraciones en las huellas de los diez dedos de sus  manos.   

Añade que por lo anterior, la identificación  plena  del requerido no se ha realizado de acuerdo con los métodos previstos en  el artículo 251 de la Ley 906 de 2004.   

Afirma  que  no  pretende la exclusión de su  prohijado  del  trámite de extradición, sino que la Corte verifique el aspecto  señalado,    por    cuanto    es    necesario    para    emitir   el   concepto  correspondiente.   

3.   Cuestionamiento   acerca   de  que  las  providencias  proferidas  en  el  país  solicitante  no  cumplen  los  requisitos  de  la  acusación  previstos  en  el  artículo 337 de la Ley 906 de 2004.   

Sobre  este  particular,  el  apoderado  del  requerido  asegura  que cuando durante el término probatorio solicitó requerir  al  Gobierno extranjero para que allegara las acusaciones con el cumplimiento de  los  requisitos  consagrados  en el artículo 337 de la Ley 906 de 2004, lo hizo  bajo    el    entendido    de    que    en   el   artículo   495   ibídem  se  exige que aquellas deben ser  equivalentes a la prevista en nuestra legislación procesal penal.   

Bajo  esa  perspectiva, echa de menos en las  acusaciones  allegadas  por el país reclamante los requisitos contenidos en los  literales  b),  c) y d) del numeral 5º del artículo 337 de la Ley 906 de 2004,  esto   es,   “la  transcripción  de  las  pruebas  anticipadas  que  se  quieran aducir al juicio, siempre y cuando su práctica no  pueda   repetirse   en   el   mismo”,  “el  nombre,  dirección  y  datos  personales  de los testigos o  peritos  cuya  declaración se solicite en el juicio”  y  “la  indicación  de  los  testigos o peritos de  descargo  indicando  su  nombre,  dirección  y  datos personales”.   

Acto  seguido,  añade  que  la  expresión  “equivalencia” a que se  refiere  el  artículo  502  de  la  Ley  906  de  2004,  alude  a  “cantidades  iguales”,  así que a su  juicio,  cuando  en  la  norma  en  cita  se  hace referencia a que “el  concepto estará basado en la equivalencia de la providencia  proferida  en  el  extranjero…  está  reclamando  que la autoridad extranjera  profiera   una  providencia  en  que  se  hallen  discriminados  los  requisitos  establecidos      en      el      artículo      337      ibídem”.   

Aduce,  entonces,  que  en  la  acusación  sustitutiva   No.   S1   07   Cr.   862   se   hace  referencia  a  “«testigo  cooperador  CW-1»… a «CW-2» y así sucesivamente  hasta   otros   números   y…   a   «Fuente   Confidencial   CS-1»   y  así  sucesivamente”; en la No. 10-288 (S2) (ILG) se alude  a     “Testigo    No.    1…    «Testigo    No.  2»”;  mientras  que  la  No. 10-20587-CR-GRAHAM (s)  encuentra  sustento  en  la  declaración  jurada  del Agente de la DEA, Paul K.  Cohen,  quien  hace  mención  a testigos dispuestos a colaborar, los cuales son  “rotulados      como     «CW-1,     CW-2     y  CW-3»”.   

Así mismo, el abogado del solicitado expone,  en  el escrito de complemento a los alegatos, que la equivalencia a que alude el  artículo  495  de  la  Ley  906  de  2004,  “está  referida  más a que la providencia proferida en el extranjero guarde los mismos  derechos  y  garantías  procesales  que  posee el connacional requerido ante su  jurisdicción”.   

Insiste, por tanto, en que el interés de la  defensa  frente  a  este  aspecto  es  que  antes  de  entregar  al requerido se  verifique  el  respeto  por sus garantías y de allí el entendimiento que le da  al término equivalencia.   

Representante     del    Ministerio   Público:   

Luego  de  precisar  el  alcance  del  Acto  Legislativo  No.  01  de  1997,  hacer  un  recuento de la actuación procesal y  recordar  los  requisitos  para  la  procedencia  de la extradición, enuncia la  documentación  allegada  por  el  país  requirente y expresa que cuenta con su  correspondiente  traducción  y  autenticación por la vía diplomática, por lo  que estima que es formalmente válida.   

En lo que tiene que ver con la demostración  plena  de la identidad del solicitado, sostiene que aparece el acta que contiene  la  notificación  de  la  orden  de  captura,  los  derechos del capturado y la  constancia  de  buen  trato,  en  la  cual  el solicitado Daniel Barrera Barrera  plasmó  su  nombre  y  número  de  cédula,  información  que coincide con la  suministrada  por  el  país requirente. Además “se  realizó  la reseña decadactilar y el cotejo dactiloscópico y se concluyó que  corresponde  a  las  que  obran  en la Registraduría Nacional del Estado Civil,  bajo ese nombre y cédula”.   

Frente   al   requisito   de   la   doble  incriminación,  considera  que éste también se satisface, por cuanto hecha la  confrontación  entre  los  hechos  que  motivan  la petición de extradición y  nuestra  legislación, se puede concluir que constituyen delito, pues encuentran  adecuación  típica  en los artículos 323 a 326, 376 y 384 del Código Penal y  cuentan    con   una   pena   de   prisión   mínima   mayor   a   “seis (6) años”.   

En  relación  con  la  equivalencia  de  las  providencias  proferidas en el extranjero, estima que este requisito también se  cumple,  en consideración a que las acusaciones sustitutivas números S1 07 Cr.  862,  10-288  (S2)  (ILG)  y 10-20587-CR-GRAHAM (s), responden a la “resolución   de   acusación”  del  ordenamiento  jurídico  colombiano,  por  cuanto allí se consignan los hechos,  los  delitos,  la  fecha  y  lugar  de  su ejecución, las disposiciones penales  infringidas y las pruebas.   

Para  terminar, reclama que el concepto de la  Sala  sea  favorable  a la solicitud de extradición de Daniel Barrera Barrera y  que  se  exhorte  al  Gobierno  Nacional para que la entrega del requerido esté  condicionada  a  que  solamente  se le juzgue por las conductas que motivaron la  extradición  y  que,  de  acuerdo con la Constitución Política y los tratados  internaciones  sobre  derechos humanos ratificados por Colombia, no sea sometido  a  pena  de  muerte,  desaparición  forzada,  torturas, tratos o penas crueles,  inhumanas  o  degradantes,  como  tampoco  a  las  penas  de destierro, prisión  perpetua y confiscación.   

También  solicita  que la entrega de Barrera  Barrera  esté  supeditada  a  que  se le respeten sus garantías procesales, se  asegure  su  retorno  al  país en condiciones dignas luego de serle resuelta la  situación  jurídica y que se le permita tener contacto con sus familiares más  cercanos.   

CONCEPTO      DE    LA   CORTE:   

1.      Cuestión    Preliminar:   

Como  quiera  que  el  defensor del reclamado  Daniel  Barrera  Barrera  señala  que  la  Corte  se  equivocó al adelantar el  presente  trámite de extradición con fundamento en la Ley 906 de 2004, pues, a  su  juicio,  ha  debido  aplicarse la Ley 600 de 2000, en razón de la época en  que  presuntamente  se  cometieron  los  hechos  que  sirven  de fundamento a la  petición  de  entrega,  resulta  oportuno  señalar  que tal queja es fruto del  desconocimiento  del  contenido  exacto de la decisión en donde la Corporación  resolvió aplicar la primera de la leyes en cita.   

En  efecto,  en  el  auto del 30 de enero de  2013,  por  cuyo  medio  se  negó la práctica de las pruebas deprecadas por la  defensa,   dentro   de  los  antecedentes  de  la  actuación,  se  indicó  que  “el Ministerio de Relaciones Exteriores, con oficio  DIAJI/GCE  No.  2843  de la misma fecha [3 de diciembre  de  2012],  conceptuó  que  el  tratado aplicable al  presente  caso  es  «la  Convención  de las Naciones Unidas contra el tráfico  ilícito  de  estupefacientes  y sustancias psicotrópicas, suscrita en Viena el  20  de  diciembre  de  1988»  y  que,  de  conformidad con lo establecido en el  artículo  6º,  numerales  4º  y  5º, de la convención en cita, así  como  según  los artículos 491 y 496 de la Ley 906 de 2004,  es    procedente   obrar   de   acuerdo   con   “el   ordenamiento   jurídico  colombiano”1     (subraya    fuera    de  texto).   

Ahora, en la parte considerativa del auto en  mención,  al  momento  de precisar cuáles pruebas se consideraban procedentes,  se  recordó el contenido del artículo 502 de la Ley 906 de 2004, con el fin de  expresar  que  aquéllas  debían estar vinculadas con los requisitos señalados  en dicha norma.   

Fue   entonces  en    ese    contexto  que  se afirmó         que         “En  el presente caso se aplica la Ley  906  de  2004,  por cuanto los hechos que sustentan la petición de extradición  se  habrían  cometido  aún  después  del 1º de enero de 2005, fecha en la cual entró en vigencia el nuevo  Código  de Procedimiento Penal. En este sentido, ver Corte Suprema de Justicia,  Sala  de  Casación  Penal,  autos  del  4  de  abril  y  3  de octubre de 2006,  radicaciones     números     24187     y    25080,    respectivamente,    entre  otros”2     (subraya    y    negrilla    fuera    de    texto).   

Por  tanto,  si  se  revisa el alcance de los  proveídos  antes  reseñados,  en  el  adoptado  bajo el radicado No. 27187, la  Corporación precisó:   

“Atendiendo  a que el artículo 533 de la  Ley  906 de 2004 dispone la aplicación del nuevo Código de Procedimiento Penal  a  las  conductas  punibles  realizadas a partir del 1º de enero de 2005, en la  forma  señalada  por  el  artículo 530 ibídem, surge la inquietud de cuál de  los  dos Estatutos debe aplicarse a este caso, la cual  se  resuelve  aplicando el nuevo Código Procesal Penal ya que el concierto para  delinquir  es  un  punible  permanente  cuya  ejecución  termina con el último  acto,  en  este  caso  en abril de 2005, siendo  ese el instante a tener en cuenta para efectos puramente de  trámite.   

Ante la evidencia de que  las   conductas  atribuidas  al  requerido  en  extradición  fueron  realizadas  después  del  1º de enero de 2005, palmar resulta que la Ley 906 de 2004 es la  llamada    a   disciplinar   el   trámite   de   la   presente   solicitud   de  extradición.” (subrayas  fuera de texto)   

En  esa medida, frente al caso de la especie  se  tiene  que en la acusación sustitutiva No. S1 07 Cr. 862 del 22 de abril de  2010,  se  imputa  un  “concierto de importación de  narcóticos”3  y  se  menciona  que  los hechos se habrían cometido de 1998 a la  fecha  de  tal  determinación. Así mismo, en la No. 10-288 (S2) (ILG) del 7 de  junio  de 2010 se atribuye un “concierto para lavado  de   dinero”4  y  se  aduce  que  éste se ejecutó del 1º de enero de 2002 a la  fecha  de  dicha  decisión. Finalmente, en la No. 10-20587-CR-GRAHAM (s) del 28  de   septiembre   de  2010,  se  dedujo  un  concierto  pero  para  “fabricar       una      sustancia      controlada”5,  en concreto  “cocaína”,  el cual se  llevó  a  cabo  entre  1998  y  el  día  en  que  se  profirió  ésta última  decisión.   

Así las cosas, no hay duda de que en las tres  acusaciones  sustitutivas  que  se vienen de indicar se imputaron conductas cuya  comisión  se prolongó más allá del 1º de enero de 2005, razón por la cual,  contrario  a  lo  afirmado por el defensor del requerido, es procedente aplicar,  para  efectos  del  simple trámite de la presente petición de extradición, la  Ley 906 de 2004.   

Cabe  precisar  igualmente, que distinto a lo  afirmado  por  el  apoderado  del  reclamado,  que en el auto del 30 de enero de  2013,   por   medio  del  cual  se  negaron  las  pruebas  solicitadas  por  tal  profesional,  en  modo  alguno  se señaló que “los  hechos  que sustentan la petición de extradición se habrían cometido después  del  primero  de  enero  de  2005”,  pues  lo que se  indicó,  según  se  dejó  anotado  en  líneas anteriores, es que         “se         habrían        cometido        aún  después  del  1º  de  enero  de  2005.   

En esa medida, la utilización del adverbio de  tiempo   “aún”  en  la  frase  referida, quiso poner de relieve que después del 1º de enero de 2005 se  siguieron  cometiendo  los  hechos  que  sirven  de  sustento  a la solicitud de  entrega,  en  tanto  que  de  acuerdo con el diccionario de la Diccionario de la  Real           Academia           Española6,   tal  expresión  significa  “todavía”  y  por ello  era  procedente  la  aplicación de la Ley 906 de 2004, por cuanto como se dejó  expuesto  en  el  pronunciamiento  de  la  Corte  antes transcrito, el delito de  concierto para delinquir es de ejecución permanente.   

Bajo  esta perspectiva, es claro que la Corte  no  valoró  de  fondo  los documentos —y     en     especial     las     acusaciones     sustitutivas    ya  señaladas—  para reducir  la  imputación  fáctica  en su aspecto temporal y así señalar que los hechos  “solamente”   ocurrieron   después   del   1º  de  enero  del  2005,  como  erróneamente  lo  quiere  mostrar  el  apoderado  del  reclamado a partir de su  particular visión de la realidad procesal.   

En  esa  medida, tampoco puede atenderse a la  conclusión  del  defensor  del  requerido  según  la  cual, si no se aplica al  presente  trámite  la  Ley  600 de 2000, entonces debe condicionarse la entrega  del  reclamado  a  que  no  se  le  pueda  juzgar  por  los hechos supuestamente  ocurridos  antes  al 1º de enero de 2005, que es la fecha en que entró a regir  la  Ley  906 de 2004, pues además de lo que se ha expresado con antelación, la  limitación  temporal para que proceda la extradición de nacionales colombianos  por  nacimiento,  está  contenida  en  el inciso final artículo 35 de la Carta  Política,  modificado  por el Acto Legislativo No. 01 de 1997, lo que enseguida  se analizará en detalle.   

En  conclusión,  no  hay  lugar a adecuar el  presente  trámite  a  los  dictados  de  la  Ley 600 de 2000 como lo depreca el  apoderado del reclamado, de acuerdo con lo expuesto en precedencia.   

2. Aspectos previos sobre la procedencia de la  extradición:   

2.1.  Sobre el  requisito  previsto  en  el  inciso  final  del artículo 35 de la Constitución  Política,  modificado  por  el  Acto  Legislativo No. 01 del 16 de diciembre de  1997.   

En este sentido se observa que de la petición  de  extradición formulada por el Gobierno de los Estados Unidos a través de su  Embajada  en  Colombia  y de los documentos aportados con ella, se tiene que los  hechos atribuidos a Daniel Barrera Barrera habrían ocurrido, así:   

De  conformidad con la acusación sustitutiva  No.  S1 07 Cr. 862 emitida en la Corte de Distrito del Sur de Nueva York, según  el  Cargo Uno (único en la acusación), “De 1998, o  alrededor  de  esa  fecha,  hasta  la  fecha en que se presentó esta acusación  formal”7,  es  decir,  el 22 de abril de 2010, siendo del caso mencionar que  en  las  declaraciones juradas de la Fiscal Auxiliar Jenna M. Dabbs y del Agente  Especial    Shawn    M.   MacDonald,   se   indica   igual   periodo8.   

Según  la acusación sustitutiva No. 10-288  (S2)  (ILG)  proferida  en  la  Corte de Distrito del Este de Nueva York el 7 de  junio  de  2010,  de  acuerdo  con el Cargo Uno (único imputado al requerido de  varios  que  contiene la acusación en contra de un número plural de personas),  “Entre  el  1º de enero de 2002 y el 7 de junio de  2010    o    alrededor    de    esas    fechas”9;  interregno  que  también es  señalado   en   la   declaración   jurada   de   la   Fiscal  Auxiliar  Soumya  Dayananda10.   

Y,  acorde con la acusación sustitutiva No.  10-20587-CR-GRAHAM  (s) dictada en la Corte de Distrito del Sur de Florida el 28  de  septiembre 2010, según el Cargo Uno, “Desde por  lo  menos en o alrededor de 1998… continuando hasta o alrededor de la fecha de  la    emisión   de   esta   Acusación   Formal   de   Reemplazo”11.  Ahora, en  el    Cargo    Dos,    se    imputan    hechos   que   sucedieron   “Desde  por  lo menos en o alrededor de 1992… continuando hasta  o     alrededor     de     abril    de    2010”12,  lapsos  que  también  son  referidos  por  el  Fiscal  Auxiliar  Adam  S. Fels y el Agente Especial Paul P.  Cohen13.   

En  esa  medida,  es  claro que frente a los  hechos  incluidos  en  los cargos de las acusaciones sustitutivas números S1 07  Cr.  862  y  10-288  (S2)  (ILG)  imputados  al reclamado, no se presenta reparo  alguno   frente  a  lo  señalado  en  el  Acto  Legislativo  No.  01  de  1997,  modificatorio   del  artículo  35  de  la  Constitución  Política,  donde  se  establece    que   “No  procederá  la extradición cuando se trate de hechos cometidos con anterioridad  a  la promulgación de la presente norma”, es decir,  antes   del  17  de  diciembre  del  año  en  cita14.   

Sin embargo, en parte no ocurre lo propio en  relación   con   los  hechos  mencionados  en  la  acusación  sustitutiva  No.  10-20587-CR-GRAHAM  (s),  pues,  respecto de los señalados en el Cargo Uno, los  cuales  habrían  sucedido  desde 1998 hasta la emisión de ésta acusación (28  de  septiembre  de  2010),  es  claro que se ajustan a lo preceptuado en el Acto  Legislativo  No.  01  de  1997,  mas no los señalados en el Cargo Dos ocurridos  “Desde  por  lo  menos  en  o  alrededor de 1992…  continuando    hasta    o    alrededor    de    abril   de   2010”.   

En  efecto,  el  Cargo  Dos de la acusación  sustitutiva  No.  10-20587-CR-GRAHAM  (s)  alude  a hechos que habrían sucedido  desde  1992,  siendo del caso mencionar que en la declaración jurada del Agente  Especial  Paul  K.  Cohen, que le sirve de apoyo a tal acusación, se indica que  “La  investigación  reveló que desde por lo menos  1992  hasta  el  28  de  septiembre  de  2010,  Daniel Barrera Barrera… estuvo  implicado  en  una organización de narcotráfico de gran escala en Colombia que  transportó  miles  de  kilogramos  de  cocaína  desde  Colombia y Venezuela, a  través   Centroamérica   y  México,  siendo  el  destino  final  los  Estados  Unidos”15,    fecha    inicial   que   luego   se   reitera   en   la   misma  declaración16.   

Ahora,  en la declaración jurada del Fiscal  Auxiliar   Adam  S.  Fels,   que   por   igual   sirve   de     apoyo     a     la     acusación   sustitutiva   No.  10-20587-CR-GRAHAM  (s), al hacer mención al Cargo Dos, se pone de presente que  en  éste  los  hechos  abarcan  desde  el  año  1992,  pero  que, “sin   embargo,  la  evidencia  de  la  culpabilidad  de  Barrera  Barrera…  será  probada  por actos y acciones específicas de Barrera Barrera  que  se  dieron  a  lugar el 17 de diciembre de 1997”  (sic)17, no obstante, más adelante se expresa:   

“He  revisado  cuidadosamente  la  ley de  prescripción  aplicable  al  caso. Puesto que la ley de prescripción aplicable  al  caso  es  de cinco años, y la acusación formal, la cual imputa violaciones  penales  que  ocurrieron desde 1998 hasta el 28 de septiembre de 2010 (Cargo 1),  y   desde   1992   hasta   el   28   de   de  septiembre  de  2012  (sic)  (Cargo  2), fue emitida el 28 de  septiembre  de  2010, Barrera Barrera fue acusado formalmente dentro del periodo  de  tiempo  prescrito  de  cinco  años.  Por  lo tanto, el procesamiento de las  acusaciones  no  queda  excluido  por  la  ley  de prescripción.”18   

Además,  posteriormente, el Fiscal Auxiliar  Adam  S.  Fels,  al  hacer referencia al “Resumen de  los         Hechos         del        Caso”19,  remite  a  la declaración  del  Agente Especial Paul K. Cohen, en donde se hace mención a que “La  investigación  reveló que desde por lo menos 1992 hasta el  28  de  septiembre  de  2010,  Daniel Barrera Barrera… estuvo implicado en una  organización   de  narcotráfico  de  gran  escala  en  Colombia”20.   

En  esa medida, es claro que en el Cargo Dos  de  la  acusación sustitutiva No. 10-20587-CR-GRAHAM (s) dictada en la Corte de  Distrito  del  Sur  de  Florida  el 28 de septiembre 2010, se alude a hechos que  habrían  ocurrido  desde  1992,  por  lo  que al final de este concepto, de ser  favorable,  una  vez revisados los restantes requisitos que corresponde analizar  a  la  Corte,  se  adoptará la decisión correspondiente, no obstante que en la  Nota  Verbal  No.  2782  del  3  de  diciembre  de 2012, por medio de la cual se  formalizó  la  petición  de  extradición de Daniel Barrera Barrera, se afirme  que  “todas las acciones adelantadas por el acusado  en  estos  tres  casos fueron realizadas con posterioridad al 17 de diciembre de  1997”21,  pues  allí por igual, al hacer mención a los hechos en punto de  la acusación anotada, se expresa:   

“Los  hechos  relacionados con los cargos  (sic)  del Distrito Sur de  Florida  son  que por lo menos desde comienzos del año 1992 al 28 de septiembre  de  2010,  Daniel  Barrera  Barrera  estuvo involucrado con una organización de  tráfico  de narcóticos (DTO) a gran escala de Colombia, que transportaba miles  de   kilogramos   de   cocaína   desde  Colombia  y  Venezuela,  a  través  de  Centroamérica    y    México,    siendo   su   destino   final   los   Estados  Unidos.”22   

En  síntesis,  en  lo que hace relación al  requisito  previsto  en  el  inciso  final  del artículo 35 de la Constitución  Política,  modificado  por Acto Legislativo No. 01 del 16 de diciembre de 1997,  se  tiene que no hay reparo alguno en relación con los hechos contenidos en las  acusaciones  sustitutivas  números  S1  07  Cr. 862 y 10-288 (S2) (ILG), mas no  así  frente  a  la No. 10-20587-CR-GRAHAM (s), en concreto en punto de su Cargo  Dos,  en  tanto  que  de  ser favorable el concepto de la Corte, será necesario  señalar  que  frente  al  mismo  no  procede  la  entrega  por los hechos allí  imputados  ocurridos  hasta  el 17 de diciembre de 1997, inclusive, fecha en que  se promulgó el acto legislativo atrás referenciado.   

2.2.  Sobre el requisito relativo a que  los  delitos  se  hayan  cometido  en  el exterior, según lo consagra el inciso  segundo  del  artículo 35 de la Constitución Política, modificado por el Acto  Legislativo No. 01 del 16 de diciembre de 1997.   

En  relación con tal aspecto, se tiene que  en  el  Cargo  Uno imputado al requerido Daniel Barrera Barrera en la acusación  sustitutiva  No.  S1  07  Cr.  862, proferida en la Corte de Distrito del Sur de  Nueva  York  el  22  de  abril  de  2010, se concreta que el citado “es  un  gran productor y traficante de toneladas de narcóticos  a   una   gran   escala”,  el  cual  “compró  toneladas  de  pasta  de  cocaína  cruda  o  base  de  cocaína  a  miembros  de  las  Farc  en Colombia”,  quien  “después convertía la pasta de cocaína en  cocaína  en  polvo  en  laboratorios que eran de su propiedad y los operaba él  mismo”    y,    posteriormente,    “programaba  el  embarque  y  transporte  del  polvo de cocaína  procesado  fuera  de  Sudamérica  por  Colombia  y Venezuela con destino (entre  otros   lugares)   a   los   Estados  Unidos,  Europa  y  África”23.   

Ahora,  en  el  Cargo  Uno  atribuido  al  reclamado  Barrera  Barrera  contenido en la acusación sustitutiva No.  10-288  (S2)  (ILG), proferida en la Corte de Distrito del Este  de  Nueva  York  el  7  de  junio  de  2010,  se  indica  que  el  citado actuó  “en  concierto  para  llevar  a  cabo transacciones  financieras  que  afectaron  el  comercio interestatal y extranjero, a saber: la  transferencia  y  entrega  de  moneda estadounidense, que en efecto implicó las  ganancias     de    una    actividad    ilícita    especificada,    a    saber:  narcotráfico”    en   contra   de   los   Estados  Unidos24.   

De  otra  parte,  en el Cargo Uno imputado al  reclamado   Daniel   Barrera   Barrera   en   la   acusación   sustitutiva  No.  10-20587-CR-GRAHAM  (s),  dictada  en la Corte de Distrito del Sur de Florida el  28   de  septiembre  2010,  se  precisa  que  el  citado,  en  los  “países  de  Colombia  y  Venezuela,  Suramérica,  y Guatemala,  Centroamérica,  y  en otra partes”, se concertó con  otros  “para  fabricar  y  distribuir una sustancia  controlada  de  la  Lista  II,  sabiendo  que  tal  sustancia  controlada sería  importada  ilícitamente  a  los  Estados  Unidos”25.   

Así  mismo,  en  el  Cargo Dos de la citada  acusación,  se  especificó  que el solicitado, “en  el  Condado  de  Miami-Dade,  en  el  Distrito  Sur  de  la  Florida  y en otras  partes”,   se   concertó  con  otros  “para  importar  a  los  Estados Unidos, desde un lugar fuera del  mismo,  una  sustancia  controlada de la Lista II”26.   

En esa medida, en atención a lo establecido  por  la  jurisprudencia  y la doctrina como criterio para determinar el lugar de  ocurrencia  del  delito,  como es la teoría mixta o de la ubicuidad, conforme a  la  cual  se  considera  cometido  donde  se desarrolló total o parcialmente la  acción,  o  en  el  lugar  donde  debió realizarse la acción omitida, o en el  sitio  donde  se produjo o debió materializarse el resultado; la Sala encuentra  que  las  conductas  atribuidas  a  Daniel  Barrera  Barrera  en las acusaciones  sustitutivas  números  S1  07  Cr.  862, 10-288 (S2) (ILG) y 10-20587-CR-GRAHAM  (s),  traspasaron  las  fronteras  colombianas,  por  lo  cual  se  satisface la  condicionante  constitucional  de  que  los  delitos  se  hayan  cometido  en el  exterior del territorio nacional.   

2.3.  Sobre el  requisito  relativo a que los delitos que sirvan de fundamento a la petición de  extradición  no  tengan  el  carácter  de  políticos o de opinión, según lo  consagra  el  inciso  tercero  del  artículo  35 de la Constitución Política,  modificado   por   el   Acto   Legislativo   No.  01  del  16  de  diciembre  de  1997.   

En relación con esta exigencia, se tiene que  como  de  conformidad  con:  el Cargo Uno señalado en la acusación sustitutiva  No.  S1  07  Cr. 862 emitida en la Corte de Distrito del Sur de Nueva York el 22  de  abril  de  2010;  el  Cargo Uno de la acusación sustitutiva No. 10-288 (S2)  (ILG)  proferida en la Corte de Distrito del Este de Nueva York el 7 de junio de  2010;   y   los   Cargos   Uno   y   Dos   de   la  acusación  sustitutiva  No.  10-20587-CR-GRAHAM  (s) dictada en la Corte de Distrito del Sur de Florida el 28  de  septiembre  2010,  el  requerido se habría asociado ilícitamente con otras  personas  con  el  propósito  de  cometer  conductas  punibles  en  busca de un  provecho  particular a través de la afectación de la salud pública y el orden  económico,  es  claro  que  tales  comportamiento no envuelven la condición de  políticos  o  de opinión, por ende, también se cumple la exigencia que en tal  sentido contempla el artículo 35 Superior.   

3.      Cuestión    de   fondo:   

Aspectos   Generales:  

La  competencia  de  la  Corte,  dentro del  trámite  de  extradición,  se  limita a emitir el respectivo concepto sobre la  viabilidad  de entregar o no a la persona solicitada por un Gobierno extranjero,  después  de  examinar  los  aspectos  a  que  aluden los artículos 493, 495 y 502 del Código de Procedimiento Penal.   

De   otra   parte,   según  lo  expresado  inicialmente  y  de  conformidad con lo señalado por  el  Ministerio  de Relaciones Exteriores, el presente trámite debe seguirse con  fundamento  en  lo  “previsto  en  el ordenamiento  jurídico   colombiano”,  es  decir,  en  nuestro  Código  de  Procedimiento  Penal (Ley 906 de 2004), en esa medida corresponde a  la  Sala emitir el respectivo concepto acorde con lo preceptuado en el artículo  502  del  referido  estatuto y, por ende, ha de realizar el análisis sobre: (i)  la  validez  formal  de la documentación allegada por el país requirente; (ii)  la  demostración  plena  de  la  identidad  de  la persona solicitada; (iii) la  concurrencia  de  la  doble  incriminación, esto es, que el hecho que motiva la  solicitud  de  extradición  tanto  en el Estado reclamante como en Colombia sea  delito  y además que la legislación nacional lo sancione con pena privativa de  la  libertad  cuyo mínimo no sea inferior a cuatro años y; (iv) respecto de la  equivalencia  existente  entre  la  providencia  proferida  en  el  extranjero y  —por      lo  menos—  la  acusación  del sistema procesal interno.   

En  relación con cada uno de esos aspectos,  se tiene:   

3.1.   Validez     formal     de    la   documentación  presentada:   

Según  lo  establece el artículo 495 de la  Ley  906  de  2004,  la  solicitud  de  extradición debe efectuarse por la vía  diplomática  y,  de  manera  excepcional,  por  la  consular  o  de  gobierno a  gobierno,  adjuntando copia auténtica del fallo o de la acusación proferida en  el  extranjero,  con  indicación de los actos que determinan la petición, así  como  del  lugar  y  fecha  en  que  fueron  ejecutados,  los datos que permitan  establecer  la  plena  identidad  del  reclamado  y  la  copia auténtica de las  disposiciones  penales aplicables al caso, documentos que deben ser expedidos en  la  forma  prevista  en  la  legislación  del  país requirente y traducidos al  castellano, de ser necesario.   

Por  tanto,  la  revisión  sobre  la validez  formal  de  la  documentación, apunta a verificar que los soportes con apoyo en  los  cuales  el  Estado  reclamante  solicita  la  entrega  de  una  persona  en  extradición, se sujeten a las referidas exigencias formales.   

En este sentido, encuentra la Corte que dicho  presupuesto  fue  observado por el Gobierno de los Estados Unidos al demandar la  extradición  del ciudadano colombiano Daniel Barrera Barrera por conducto de su  Embajada.   

En  efecto, la solicitud se hizo por la vía  diplomática  y  a  ella  se  acompañaron en copia las acusaciones sustitutivas  números  S1  07 Cr. 862 proferida en la Corte de Distrito del Sur de Nueva York  el  22  de  abril de 2010, 10-288 (S2) (ILG) dictada en la Corte de Distrito del  Este  de  Nueva  York  el  7  de  junio  del mismo año y 10-20587-CR-GRAHAM (s)  emitida  en la Corte de Distrito del Sur de Florida el 28 de septiembre de igual  anualidad,  decisiones  en donde se indican los actos que sustentan la petición  de  entrega,  el  lugar  y  las  fechas  de  su  ejecución, mientras que en los  restantes  documentos  aportados  por  el  país extranjero son precisados tales  datos  y  se ofrece la información necesaria para establecer la plena identidad  de  la  persona  requerida  (sobre la que se tratará en detalle en el capítulo  siguiente).   

Esto  se corrobora al confrontar el contenido  tanto  de  las  declaraciones juradas de los Fiscales Auxiliares Jenna M. Dabbs,  Soumya  Dayananda  y  Adam S. Fels, como de los Agentes Especiales Paul K Cohen,  Denis  Kennedy  y  Shawm  M.  MacDonald,  quienes reseñan los pormenores de las  investigaciones27  y subsiguientes acusaciones  sustitutivas28,         las        imputaciones29  y la normatividad aplicable  al    caso30,  la  cual  está  contenida  en  el Código Federal de los Estados  Unidos.   

Los   anteriores  documentos  a su vez obran certificados y autenticados  por   las   autoridades   del   país   requirente31   y  están  traducidos  al  castellano32.  Además,  aparece  la  refrendación  efectuada por la Cónsul de  Colombia       en       Washington,       D.C.33,  cuya firma fue abonada por  el  Jefe  de  Legalizaciones del Ministerio de Relaciones Exteriores34  lo que, de  conformidad  con  el  artículo  259 del Código de Procedimiento Civil, permite  suponer   que   se   otorgaron   de   acuerdo   con   las   leyes   del   Estado  solicitante.   

Este    requisito,    por    tanto,    se  satisface.   

3.2.   Plena  identidad  entre el reclamado en extradición y  el aprehendido con tal finalidad:   

Esta  exigencia  se  contrae  a  constatar la  coincidencia  que  debe  existir  entre  la  persona  solicitada  por  el  país  requirente  y  la  aprehendida con fines de extradición, por ende, es bajo este  contexto  que  corresponde  analizar  a  la  Corte  la “identificación” del  ciudadano reclamado.   

Al   efecto,   se  tiene  que  en  la  Nota  Diplomática  No.  2275  del  20  de  septiembre  de  2012 de la Embajada de los  Estados  Unidos, por cuyo medio se solicitó la detención provisional con fines  de  extradición de Daniel Barrera Barrera, se indicó que el citado nació el 6  de  noviembre  de  1968   en  Colombia  y  es  el   titular    de    la    cédula    de   ciudadanía  No.  18.221.599,     quien     también     es     conocido     como     “Arnoldo     Barrera     Barrera”,  “Germán     Barrera     Barrera”    y   “Loco   Barrera”   y   que  ha  utilizado  la  “cédula  colombiana  No.  79.814.359” y la fecha de nacimiento  del   “15  de  septiembre  de  1967”35,  información que se reitera en la Nota Verbal No. 2782  del  3  de  diciembre  de  2012,  con  la  cual  se  formalizó  la petición de  entrega36.   

Así mismo, se allegaron dos fotografías del  requerido37  y  la  tarjeta  de  preparación de la  cédula  de ciudadanía No. 18.221.599 de la Registraduría Nacional del Estrado  Civil     de    Colombia,    en    la    cual    se    consigna:    “Apellidos:   Barrera   Barrera”;  “Nombre:   Daniel”;  “Fecha  de  nacimiento: 6-Noviem/68”;     “Nacido    en:    Bogotá”  y     “Estatura:  1-57”38.   

También  se  aportó  la Circular Roja de  Interpol  No. A-2995/5-2010 del 3 de mayo de 2010 emitida en contra el requerido  Daniel  Barrera  Barrera,  en  la  cual  se  indica  como fecha de nacimiento el  “6 de noviembre de 1968, en Cáqueza Cundinamarca,  Colombia”,  quien  por  igual  es  conocido  como  “Arnoldo Barrera Barrera”, “Daniel Barrera”,  “Daniel  Arnoldo  Barrera  Barrera”,  “Germán Barrera Barrera”, “Loco  Barrera”,       “Loco”;      “Documento    de    identidad…   No.   18221599”.   

Allí,  a  su  vez,  se afirmó que podía  “tener  cicatrices en su abdomen como fruto de una  cirugía”  y  que “es  desconocido  si  la  fecha de nacimiento de Barrera Barrera es el 6 de noviembre  de  1968  o  el  15  de  septiembre  de 1967. Es desconocido también si Barrera  Barrera  nació  en  Cáqueza,  Cundinamarca, o Bogotá, Colombia”.   

Ahora,     las    autoridades   colombianas   recaudaron  el  oficio No. 1327 del 14 de noviembre  de  2012  del  Director  General del Servicio Administrativo de Identificación,  Migración  y  Extranjería del Ministerio del Poder Popular para las Relaciones  Exteriores  y la Justicia de la República Bolivariana de Venezuela, con el cual  se  informó  de  la  expulsión  del requerido del territorio de ese país y de  paso  fue  entregado  a  las  autoridades  nacionales,  de  quien se dijo que es  ciudadano    colombiano    y    que   responde   al   nombre   de   “Barrera    Barrera    Daniel,   cédula   de   ciudadanía   No.  18.220.559” (sic), así mismo, que era objeto de dos  difusiones  de  Interpol,  una  de  ellas  una  Circular Roja por los delitos de  “tráfico  de  drogas” y  “legitimación    de    capitales”,          entre          otros39.   

A su vez, el mismo 14 de noviembre de 2012, la  Dirección  de  Investigación  Criminal  e  Interpol de la Policía Nacional de  Colombia,  con  oficio  No.  S-2012-355/ARAES  GRAOS  UNO-73-9,  dejó  a disposición del Fiscal General de  la Nación al reclamado, en los siguientes términos:   

“En   ejercicio   de   la   función  constitucional  de  Policía  Judicial  (Art. 250, Nral. 8 CN) y de acuerdo a lo  estipulado  en  el  artículo 319 del Código de Procedimiento Penal, me permito  dejar  a  disposición del señor Fiscal General, al ciudadano colombiano Daniel  Barrera  Barrera,  identificado  con  cédula  de  ciudadanía No. 18.221.599 de  Bogotá,  edad 44 años, natural de Bogotá, hijo de Pedro Damián y Ana Silvia,  estado  civil  soltero,  quien se encuentra solicitado por su despacho, mediante  orden  de  captura  con  fines de extradición, según nota diplomática 2275 de  fecha  20-09-2012  y  que  fue  capturado  el  día 14-11-2012 a las 14:20 horas  aproximadamente,  en las instalaciones de la base antinarcóticos de la Policía  Nacional.  Es  de  anotar  que  al  momento  de  la notificación de la orden de  captura  con fines de extradición y suscribir el acta de derechos del capturado  y  buen   trato,   esta  persona  se  identificó   como      Daniel     Barrera     Barrera,     identificado     (sic)  con  la  cédula de ciudadanía  No. 18.221.599”.   

Igualmente  me  permito  informar  que  de  acuerdo  al  informe  de  investigador de laboratorio, suscrito por el perito en  dactiloscopia,  una vez realizado el procedimiento técnico se verificó que las  impresiones  dactilares  obrantes  en  la  reproducción  impresa  de la tarjeta  decadactilar  NO  reúnen  las  condiciones  necesarias  en  cuanto  a  nitidez,  claridad   de   morfología   y   continuidad   de   las   crestas  papilares  e  identificación  de  puntos característicos para identificar la identidad de la  persona,  ya que presenta alteraciones en la falange distal y medial de cada uno  de         los         diez        dedos”.40   

Ahora, según se registra en el oficio que se  acaba  de transcribir, en el acta por medio de la cual se dejó constancia de la  notificación   al   reclamado   de   la   orden   de   captura   con  fines  de  extradición    y    al   ponerle   de   presente   los   derechos   del capturado y la diligencia de buen trato, éste en  efecto   se  identificó  como   Daniel   Barrera   Barrera   y    la    cédula    de    ciudadanía  No.  18.221.599  de  Bogotá41,  datos  que a su vez coinciden con los suministrados por el citado  antes  de  la  notificación anotada, conforme aparece en el video tomado en ese  momento,  en  donde  previamente se le preguntó cuál era su nombre y documento  de  identidad42.   

Igualmente, cabe señalar que la Dirección de  Investigación  Criminal  e Interpol de la Policía Nacional también aportó la  tarjeta  de preparación de la cédula de ciudadanía  No.    18.221.599    de   la   Registraduría    Nacional    del   Estrado   Civil,   en   la   cual   se  consigna:   “Apellidos:            Barrera   Barrera”;             “Nombre:        Daniel”;  “Fecha         de         nacimiento:   6-Noviem/68”;           “Nacido      en:      Bogotá”     y   “Estatura:  1-57”43.   

Así  mismo,  se  allegó  el  registro   civil   de   nacimiento   a   nombre   de   “Barrera  Barrera  Daniel”,  donde  aparece    que    nació    el    “06   noviembre  1.968”,          en          “Bogotá,        Cundinamarca”,  nombre de los padres  “Barrera  Ana Silvia”  y    “Barrera    Pedro    Damián”44.   

Adicionalmente,  se  adjuntó  la  reseña  fotográfica    del    requerido   Daniel   Barrera  Barrera45  y  el  acta de descripción general del  mismo,  en  donde  se  consignan  los  siguientes  rasgos físicos: “Estatura   1,60;  Contextura:  Obeso;  Piel:  Blanca;  Cabello:  Abundante,  Lacio,  Negro;  Frente:  Mediana;  Ojos: Medianos; Color: Castaños;  Cejas:  Arqueadas,  Escasas;  Orejas: Medianas, Lóbulos Separados; Nariz dorso:  Recto,  Base  Media; Boca: Mediana, Labios: Medianos; Mentón: Redondo; Bigote o  Barba:      Poblada;      Cuello:      Largo”46.   

También  se aportó el informe del Instituto  Nacional  de  Medicina Legal y Ciencias Forenses del 14 de noviembre de 2012, en  donde  se  da  cuenta del reconocimiento practicado al solicitado Daniel Barrera  Barrera,  en  el  cual  se  registra que al examen físico presenta “abdomen   con  cicatriz  de  laparatomía  supraumbilical  media  antigua”47.   

Además,  se  observa  que  el  reclamado, al  otorgar  poder,  se  presentó  como  Daniel  Barrera  Barrera  y  la cédula de  ciudadanía    No.    18.221.599    de    Bogotá48,  identidad  que  por  igual  utilizó    durante    el    presente   trámite   de   extradición49.   

Así  las  cosas,  confrontados  los  datos y  documentos   suministrados  sobre  la  identificación  del  solicitado  por  el  Gobierno   por  los  Estados  Unidos  con  los  recogidos  por  las  autoridades  colombianas  en  punto  del  mismo tópico, se concluye que se trata de la misma  persona.   

En  efecto,  hay  coincidencia en el nombre,  fecha  y  lugar  de  nacimiento  e  igualmente en el documento de identidad y en  señales  particulares  como  la  edad,  estatura,  piel,  cabello,  ojos  y  la  presencia   de  un  cicatriz  abdominal,  independientemente  de  que  el  país  extranjero  haya  señalado  que  el  requerido  ha  utilizado  otros  nombres y  documento  de  identidad,  pues  con  ello  lo que se buscó fue ofrecer toda la  información   que   se   poseía   en   orden   a   facilitar  su  búsqueda  y  captura.   

En esa medida, resulta infundada la crítica  del  defensor  según  la  cual,  como  las  autoridades colombianas de Policía  Judicial  no  le  realizaron  al  requerido  Daniel  Barrera  Barrera  el cotejo  dactiloscópico,  por  cuanto  presenta  alteraciones en las huellas de los diez  dedos          de          sus         manos50,   se   hacía   necesario  utilizar  alguno  de  los  métodos de identificación previstos en el artículo  251 de la Ley 906 de 2004.   

En  efecto,  de  un  lado,  dígase  que los  métodos  allí  señalados  son  meramente  enunciativos,  mas no taxativos, en  tanto  la  norma  en  cita  expresa  “tales como”  e,   incluso,   en   el   inciso   2º   ibídem se mencionan otros que igualmente  coadyuvan  a la identificación, conforme se dejó expuesto en el auto del 13 de  marzo  de  2013,  por  cuyo medio se confirmó el del 30 de enero del mismo año  que negó las pruebas deprecadas por el apoderado del reclamado.   

De  otra  parte,  la postura del defensor del  reclamado  ignora que la identificación de la persona se puede lograr a través  de  cualquier  medio  y  no  solamente por uno o unos en particular, conforme se  desprende  de lo preceptuado en el artículo 373 de la Ley 906 de 2004, en donde  se  establece  tal  posibilidad  a  condición  de que no se violen los derechos  humanos.   

En  el  caso  particular  es  abundante  y  suficiente  la información acerca de la identificación del requerido, conforme  se  reseñó en precedencia, amén de que el mismo no ha cuestionado tal aspecto  como  lo acepta su apoderado, de tal manera que la queja se reduce a la falta de  utilización  de  uno  de  los  métodos  de  identificación  señalados  en el  artículo  251  de  la  Ley  906  de 2004, así que existiendo otros medios para  lograr  el  mismo  objetivo,  de  allí  se  sigue  que  la  objeción carece de  fundamento,  pues  lo  que  en  últimas  se  persigue es la demostración de la  identificación  del reclamado a través de un medio en particular, cuando sobre  ello hay libertad probatoria según se ha dejado anotado.   

Así   las   cosas,  el  requisito  de  la  demostración  plena  de  la  identidad  del solicitado se encuentra satisfecho,  toda  vez  que, como se dijo desde el comienzo, alude a la coincidencia que debe  existir  entre  la  persona  reclamada  por  el  país requirente y la que está  privada  de  la  libertad, pues no hay duda acerca de que el individuo  que  pide   el   Gobierno    extranjero    es    el   mismo   que     se  encuentra  detenido  con ocasión de este trámite de  extradición,  así que aflora identidad entre uno y otro, conforme se desprende  de  la  documentación  e  información  suministrada  con  la  recogida por las  autoridades colombianas.   

Por  tanto,  la  exigencia  examinada  está  satisfecha.   

3.3.      Principio    de   la   doble   incriminación:   

De  acuerdo con lo estipulado en el artículo  493  de  la  Ley 906 de 2004, para conceder la extradición es indispensable que  el  hecho que la motiva esté previsto en Colombia como delito y que el mismo se  encuentre  reprimido  con  una sanción privativa de la libertad cuyo mínimo no  sea inferior a cuatro años.   

En  este  sentido,  se tiene que el ciudadano  colombiano  Daniel  Barrera  Barrera  es reclamado para que comparezca en juicio  ante  varias  Cortes de Distrito de los Estados Unidos, en donde se le hacen las  imputaciones que se precisan a continuación:   

1.   En la  acusación  sustitutiva  No.  S1  07 Cr. 862 dictada en la Corte de Distrito del  Sur   de   Nueva   York   el   22   de   abril   de  2010,  se  le  atribuye  al  requerido:   

“CARGO  UNO   

(Concierto    de    Importación    de  Narcóticos)   

(…)  

9.  Daniel Barrera Barrera, alias «Arnoldo  Barrera  Barrera»,  alias  «Loco Barrera», alias «Germán Barrera Barrera»,  el  acusado, es un productor y traficante de toneladas de narcóticos a una gran  escala.  De  1998,  o  alrededor de esa fecha hasta la fecha en que se presentó  esta  acusación  formal, Barrera compró toneladas de pasta de cocaína cruda o  base  de  cocaína a miembros de las FARC  en  Colombia. Barrera después convertía la pasta de cocaína en  cocaína  en  polvo  en  laboratorios que eran de su propiedad y los operaba él  mismo,  ubicados  (entre  en otros lugares) en la región de Los Llanos del Este  de  Colombia. Después, Barrera programaba el embarque y el transporte del polvo  de  cocaína procesado fuera de Sudamérica por Colombia y Venezuela con destino  (entre otros lugares) a los Estados Unidos, Europa y África.   

10.  De 1998, o alrededor de esa fecha,  hasta  la fecha de la presentación de esta acusación formal, inclusive, Daniel  Barrera  Barrera,  alias  «Arnoldo  Barrera  Barrera», alias «Loco Barrera»,  alias  «Germán  Barrera  Barrera»,  el  acusado, había comprado por lo menos  aproximadamente  30.000 kilogramos de base de cocaína al mes a las FARC  y  había  producido por lo menos  aproximadamente  30.000  kilogramos  de  cocaína  en  polvo en sus laboratorios  ubicados  en  Los  Llanos,  en total, hasta aproximadamente 360.000 kilogramos o  unas 400 toneladas al año.   

11.  Para mantener los laboratorios de  cocaína,  Daniel  Barrera  Barrera,  alias  «Arnoldo  Barrera Barrera», alias  «Loco   Barrera»,  alias  «Germán  Barrera  Barrera»,  el  acusado,  pagaba  «impuestos»      o      cuotas     mensualmente     a     las     AUC   para   mantener   su   red   de  laboratorios  de  procesamiento  de  cocaína  en Los Llanos, Colombia, una zona  controlada  por  las AUC, y  para  trasladar de manera segura las ganancias de la venta de cocaína a través  de    Colombia    a    Venezuela    y    otros    países   de   Sudamérica   y  Centroamérica.   

ALEGACIONES DE LEY  

12.   Desde  por  lo  menos  1998,  o  alrededor  de  esa  fecha, hasta la fecha de la presentación de esta acusación  formal,  en  el  Distrito  Sur  de Nueva York y en otros lugares, Daniel Barrera  Barrera,  alias  «Arnoldo  Barrera  Barrera»,  alias  «Loco  Barrera», alias  «Germán  Barrera  Barrera»,  el  acusado, quien entrara primero a los Estados  Unidos  en  el  Distrito Sur de Nueva York, y otros conocidos y desconocidos, se  combinaron   ilícita,   intencionalmente   y  con  conocimiento,  confabularon,  confederaron  y  acordaron  en  conjunto y entre ellos mismos para infringir las  leyes antinarcóticos de los Estados Unidos.   

13.   Fue  parte  y  objetivo  de este  concierto  que  Daniel Barrera Barrera, alias «Arnoldo Barrera Barrera», alias  «Loco  Barrera»,  alias  «Germán  Barrera  Barrera»,  el  acusado,  y otros  conocidos  y  desconocidos, importaran, y así lo hicieron a los Estados Unidos,  desde  un lugar fuera del país, cinco kilogramos y más de mezclas y sustancias  que  contenían  una  cantidad  detectable  de cocaína, en contravención a las  Secciones  812,  952  (a)  y  960  (b) (1) (B) del Título 21 del Código de los  Estados Unidos.   

14.  Además  también  fue  una  parte  y  objetivo  del  concierto  que  Daniel  Barrera  Barrera, alias «Arnoldo Barrera  Barrera»,  alias  «Loco  Barrera»,  alias  «Germán  Barrera  Barrera»,  el  acusado,  y  otros  conocidos y desconocidos, elaboraran y distribuyeran, y así  lo  hicieron,  una sustancia controlada, a saber, cinco kilogramos y más de una  mezcla  y  sustancia  que  contenía una cantidad detectable de cocaína, con la  intención  y  el  conocimiento  de  que  dicha  sustancia  se importaría a los  Estados  Unidos  desde  un  lugar  del  extranjero  y  en  aguas  que  estaban a  distancias  de 12 millas de la costa de los Estados Unidos, en contravención de  las  Secciones  959, 960 (a) y 960 (b) (1) (B) del Título 21 del Código de los  Estados                  Unidos.”51   

2.  En la  acusación  sustitutiva No. 10-288 (S2) (ILG) proferida  en  la  Corte  de  Distrito  del Este de Nueva York el 7 de junio de 2010, se le  imputa al solicitado:   

“CARGO  UNO   

(Concierto para lavado de dinero)  

1.  Entre el 1º de enero de 2002 y el  7  de  junio de 2010 o alrededor de esas fechas, siendo ambas fechas aproximadas  e  inclusivas,  dentro  de  la  jurisdicción  extraterritorial  de  los Estados  Unidos,  los  acusados…,  y  Daniel  Barrera  Barrera, alias «Loco Barrera»,  conjuntamente  con  otros,  a sabiendas e intencionalmente actuaron en concierto  para   llevar  a  cabo  transacciones  financieras  que  afectaron  el  comercio  interestatal  y  extranjero,  a  saber:  la  transferencia  y  entrega de moneda  estadounidense,  que  en efecto implicó las ganancias de una actividad ilícita  especificada,  a  saber:  narcotráfico,  en violación de las Secciones 841 (a)  (1),  846,  959 (a), 960 (a) (1) y 963 del Título 21 del Código de los Estados  Unidos,  sabiendo  que  los  bienes  implicada  (sic)  en  las  transacciones representaban las ganancias de  alguna  forma  de  actividad  ilícita,  (a)  con  la  intención de promover la  realización  de  la  actividad  ilícita  especificada,  en  violación  de  la  Sección  1956  (a) (1) (A) (i), y (b) del Título 18 del Código de los Estados  Unidos,  sabiendo  que las transacciones estaban designadas en su totalidad y en  parte  para ocultar y disfrazar la naturaleza, ubicación, origen, titularidad y  control  de  las  ganancias de la actividad ilícita especificada, en violación  de  la  Sección  1956 (a) (1) (B) (i) del Título 18 del Código de los Estados  Unidos.   

(Secciones 1956 (h) y 3551 y siguientes del  Título  18  del  Código de los Estados Unidos)”52   

3.   En la  acusación  sustitutiva  No.  10-20587-CR-GRAHAM  (s),  emitida  en  la  Corte  de  Distrito  del  Sur  de  Florida  el 28 de septiembre  2010, se le atribuye al requerido:   

“CARGO  1   

Desde  por lo menos en o alrededor de 1998,  la  fecha  exacta  siendo  desconocida por el Gran Jurado, y continuando hasta o  alrededor  de la fecha de la emisión de esta Acusación Formal de Reemplazo, en  los  países  de Colombia y Venezuela, Suramérica, y Guatemala, Centroamérica,  y en otras partes, los acusados,   

Daniel Arnaldo Barrera Barrera,  

alias «Loco Barrera»,  

alias «El Loco»,  

(…)  

a sabiendas e intencionalmente se unieron,  conspiraron,  confabularon  y  acordaron  el  uno  con  el  otro  y con personas  conocidas  y  desconocidas  por  el  Gran Jurado, para fabricar y distribuir una  sustancia  controlada  de  la  Lista  II,  sabiendo que tal sustancia controlada  sería  importada  ilícitamente a los Estados Unidos, en violación del Título  21,  Código de los Estados Unidos, Sección 959 (a) (2); todo en violación del  Título 21, Código de los Estados Unidos, Sección 963.   

En  virtud  del Título 21, Código de los  Estados  Unidos,  Sección 960 (b) (1) (B), se alega además que esta violación  implicó  cinco (5) kilogramos o más de una mezcla y sustancia con un contenido  detectable de cocaína.   

CARGO 2  

Desde por lo menos en o alrededor de 1992,  la  fecha  exacta  siendo  desconocida  por el Gran Jurado y continuando hasta o  alrededor  de  abril de 2010, en el Condado de Miami-Dade, en el Distrito Sur de  la Florida, y en otras partes, el acusado,   

Daniel Arnaldo Barrera Barrera,  

alias «Loco Barrera»,  

alias «El Loco»,  

a  sabiendas e intencionalmente se unió,  conspiró,  confabuló  y  entró  en  un  acuerdo  con  otras  personas,  tanto  conocidas  como  desconocidas  por  el  Gran Jurado, para importar a los Estados  Unidos  desde un lugar fuera del mismo, una sustancia controlada de la Lista II,  en  violación  del Título 21, Código de los Estados Unidos, Sección 952 (a);  todo  en  violación  del  Título  21,  Código de los Estados Unidos, Sección  963.   

En  virtud  del Título 21, Código de los  Estados  Unidos,  Sección 960 (b) (1) (B), se alega además que esta violación  implicó  cinco (5) kilogramos o más de una mezcla y sustancia con un contenido  detectable          de         cocaína.”53   

Entonces, las conductas de haberse concertado  el  requerido  con  otras  personas  para:  (i) según la acusación sustitutiva  No. S1 07 Cr. 862, producir  a  gran  escala  cocaína  a partir de pasta de coca comprada a las FARC    y    distribuir   e   importar  ilícitamente  la  misma  a  los  Estados  Unidos;  (ii)  de  conformidad con la  acusación  sustitutiva  No.  10-288  (S2)  (ILG),  llevar  a cabo transacciones  financieras  con  las  ganancias  derivadas del narcotráfico a fin de ocultar y  disfrazar  su  origen,  titularidad  y control; y (iii) acorde con la acusación  sustitutiva  No.  10-20587-CR-GRAHAM  (s),  Cargo  Uno,  fabricar  y  distribuir  cocaína  sabiendo  que sería importada ilícitamente al país en cita, y Cargo  Dos,   en  efecto  importar  a  esa  nación  tal  estupefaciente;  guardan   identidad   con  las  descripciones  contenidas  en  los  artículos  340  (modificado por los artículos 8º de la Ley 733 de 2002, 14 de  la   Ley   890  de  2004  y  19  de  la  Ley  1121  de  2006),  323  (reformado por los artículos 8º de la  Ley  747 de 2002, 14 de la Ley 890 de 2004, 17 de la Ley 1121 de 2006 y 42 de la  Ley          1453          de          201154)  y  376  (reformado  por  los  artículos 14 de la Ley 890 de 2004 y 11 de la Ley  1453  de  201155)   del   Código  Penal,  por  cuanto  en  su  orden  tales  normas  consagran:   

“Concierto  para  delinquir. Cuando varias personas se concierten  con  el  fin  de  cometer  delitos, cada una de ellas será penada, por esa sola  conducta, con prisión de cuatro (4) a nueve (9) años.   

Cuando  el  concierto  sea  para  cometer  delitos  de…   tráfico  de  drogas tóxicas,  estupefacientes  o  sustancias sicotrópicas… enriquecimiento ilícito, lavado  de  activos  o testaferrato y conexos…  la pena  será  de  prisión  de  ocho  (8)  a  dieciocho  (18)  años y multa de dos mil  setecientos  (2.700)  hasta  treinta  mil  (30.000)  salarios  mínimos  legales  mensuales vigentes.   

La  pena  privativa  de  la  libertad  se  aumentará  en  la  mitad  para quienes organicen, fomenten, promuevan, dirijan,  encabecen,   constituyan   o  financien  el  concierto  o  la  asociación  para  delinquir.”   

“Lavado  de  activos.   El  que  adquiera,  resguarde,  invierta,  transporte,  transforme,  almacene,  conserve,  custodie o administre bienes que  tengan  su  origen  mediato  o  inmediato  en…  tráfico  de  drogas tóxicas,  estupefacientes   o   sustancias   sicotrópicas,   delitos  contra  el  sistema  financiero…  delitos…  vinculados con el producto de delitos ejecutados bajo  concierto  para  delinquir,  o  les  dé  a  los  bienes  provenientes de dichas  actividades  apariencia  de  legalidad  o  los  legalice,  oculte  o  encubra la  verdadera  naturaleza,  origen,  ubicación, destino, movimiento o derecho sobre  tales  bienes  o  realice  cualquier otro acto para ocultar o encubrir su origen  ilícito,  incurrirá  por esa sola conducta, en prisión de diez (10) a treinta  (30)  años  y  multa  de  seiscientos  cincuenta (650) a cincuenta mil (50.000)  salarios mínimos legales vigentes.”   

“Tráfico,  fabricación  o  porte  de estupefacientes. El que sin  permiso  de  autoridad  competente, introduzca al país, así sea en tránsito o  saque  de  él,  transporte,  lleve consigo, almacene, conserve, elabore, venda,  ofrezca,   adquiera,   financie  o  suministre  a  cualquier  título  sustancia  estupefaciente,   sicotrópica   o   drogas   sintéticas   que   se  encuentren  contempladas  en los cuadros uno, dos, tres y cuatro del Convenio de la Naciones  Unidas   sobre  sustancias  sicotrópicas,  incurrirá  en  prisión  de  ciento  veintiocho  (128)  a  trescientos sesenta (360) meses y multa de mil trescientos  treinta  y  cuatro  (1.334)  a  cincuenta mil (50.000) salarios mínimos legales  mensuales vigentes”.   

En  esa  medida,  queda demostrado que las  imputaciones  atribuidas al reclamado y que están contenidas en las acusaciones  sustitutivas  números  S1  07  Cr. 862,   10-288   (S2)   (ILG)   y   10-20587-CR-GRAHAM   (s),  cumplen el requisito establecido en los artículos 493 y 502 del  Código  de  Procedimiento  Penal  (Ley  906  de  2004),  relativo  a  la  doble  incriminación,  por  cuanto  incluyen  unas  conductas  que  son  delictivas en  Colombia,  las  cuales tienen una sanción privativa de la libertad cuyo mínimo  no es inferior a cuatro años.   

3.4.   Equivalencia   de  la  providencia  proferida  en  el  extranjero con la acusación del sistema procesal colombiano:   

Esta  exigencia  igualmente se constata en el  caso  particular,  por  cuanto  las  decisiones  proferidas  ante  las Cortes de  Distrito  del  Sur  de  Nueva  York el 22 de abril de  2010  (No. S1 07 Cr. 862), Este de la misma ciudad el 7  de  junio  de  2010 (No. 10-288 (S2) (ILG)) y Sur de Florida el 28 de septiembre  2010  (No.  10-20587-CR-GRAHAM (s)), son equivalentes, en su contenido material,  a  la acusación prevista en el artículo 337 del Código de Procedimiento Penal  colombiano (Ley 906 de 2004).   

En  efecto,  revisadas  las  actas  de  las  acusaciones   sustitutivas   números  S1  07  Cr.  862,  10-288  (S2)  (ILG)  y  10-20587-CR-GRAHAM  (s), se observa que allí se concreta el nombre del acusado,  los  hechos  con  sus  fechas  y  lugares de ocurrencia, las conductas por aquel  desarrolladas  y  las  disposiciones  transgredidas (conforme se transcribió en  precedencia).   

En relación con las pruebas que soportan las  acusaciones  sustitutivas anotadas, se tiene que en las declaraciones juradas de  los  Fiscales Auxiliares Jenna M. Dabbs (respecto de la acusación No. S1 07 Cr.  862),  Soumya Dayananda (en punto de la acusación No. 10-288 (S2) (ILG)) y Adam  S.  Fels (frente a la acusación No. 10-20587-CR-GRAHAM (s)), de manera uniforme  indican  que  los  Estados  Unidos  probarán  cada caso con diferentes tipos de  medios     de    convicción,    incluyendo    varios    testimonios56.   

Por  tanto,  ninguna  duda  cabe  acerca del  paralelismo  existente  entre  el  procedimiento  foráneo  y  la acusación del  sistema  colombiano,  en el entendido de tratarse de una equivalencia conceptual  de  decisiones  y  no  de  identidad  de  formas, que en ambas legislaciones dan  comienzo a la etapa del juicio.   

En  esa  medida,  no  le  asiste  razón  al  defensor  del  reclamado  al  interpretar  que  como en el caso particular no se  satisficieron  algunos de los requisitos previstos en el artículo 337 de la Ley  906  de  2004,  en  concreto,  la transcripción de las pruebas anticipadas y el  nombre  de  los  testigos, entonces no es posible predicar la equivalencia entre  las  piezas  procesales  ofrecidas  por  el  Gobierno requirente y la acusación  prevista  en  la  norma  en  cita,  pues  tal  como la Corte tuvo oportunidad de  recordarlo  en  el  auto del 13 de marzo de 2013, por cuyo medio se confirmó la  negación   de   las   pruebas   deprecadas   por  el  mismo  interviniente,  la  interpretación  del  apoderado  del  reclamado  no  se  aviene  con  lo  que la  Corporación     ha     señalado     en     punto     de     la    “equivalencia”  que se exige entre la  providencia  proferida  en  el  extranjero  y la acusación del derecho procesal  penal colombiano, pues sobre el particular ha expresado:   

“Naturalmente, es apenas obvio que entre  tales  providencias  existan  algunas  diferencias,  pues  ellas  se  adoptan de  conformidad   con  ordenamientos  que,  como  se  sabe,  pertenecen  a  sistemas  jurídicos  sustancialmente  distintos. Sin embargo, repárese en que, contrario  a  lo  que  considera  la  defensa, el numeral 1º del artículo 55157 del C. de  P.  P.  [hoy  numeral  1º  del artículo 495 de la Ley 906 de 2004]  no exige identidad sino equivalencia y  esta  expresión, según el Diccionario de la Real Academia Española, significa  “Igualdad  en  el  valor,  estimación,  potencia  o  eficacia  de  dos o más  cosas”   (Diccionario  de  la  Lengua  Española58,    vigésima    primera  edición,   Madrid,   Espasa  –  Calpe,  1992).”59   

Bajo esa perspectiva, como para el apoderado  del           requerido           la           expresión           “equivalencia”  a  que  se refiere el  artículo    502    de    la   Ley   906   de   2004,   alude   a   “cantidades  iguales”,  así que a su  juicio,  cuando  en  la  norma  en  cita  se  hace  mención  a que “el  concepto estará basado en la equivalencia de la providencia  proferida  en  el  extranjero…  está  reclamando  que la autoridad extranjera  profiera   una  providencia  en  que  se  hallen  discriminados  los  requisitos  establecidos  en  el artículo 337 ibídem”, con esto  lo  que  en realidad refleja es el ánimo de imponer el criterio personal acerca  de  la  referida  expresión, mas no se orienta a evidenciar una verdadera falta  de  equivalencia  entre  las  piezas  ofrecidas  por  el  país  extranjero y la  señalada en el ordenamiento procesal colombiano.   

Así  las  cosas,  el  requisito  examinado  también se cumple.   

4.   Otros aspectos:   

4.1.  El  Gobierno  Nacional  está  en  la  obligación  de  condicionar  la  entrega de la persona  solicitada,  en  el evento de acceder a ella, a que no pueda ser en ningún caso  juzgada  por hechos anteriores ni distintos a los que la motivan, a que se tenga  como  parte  de  la pena que pueda llegar a imponérsele en el país requirente,  el  tiempo que ha permanecido en detención con motivo del presente trámite y a  que  se  le  conmute  la  pena  de muerte, como también a que no sea sometida a  desaparición   forzada,   torturas,   tratos   o  penas  crueles,  inhumanos  o  degradantes, destierro, prisión perpetua o confiscación.   

4.2.  Del mismo  modo,  le corresponde condicionar la entrega del solicitado a que se le respeten  todas   las   garantías   debidas  en  razón  de  su  condición  de  nacional  colombiano60,  en  concreto a: tener acceso a un proceso público sin dilaciones  injustificadas,  se  presuma  su  inocencia,  esté asistido por un intérprete,  cuente  con  un  defensor  designado  por  él o por el Estado, se le conceda el  tiempo  y los medios adecuados para preparar la defensa, pueda presentar pruebas  y  controvertir las que se alleguen en su contra, su situación de privación de  la  libertad  se  desarrolle en condiciones dignas, la pena que eventualmente se  le  imponga no trascienda de su persona y tenga la finalidad esencial de reforma  y adaptación social.   

4.3.  El  Gobierno  Nacional  también deberá imponer al Estado requirente, en orden a salvaguardar  los  derechos  fundamentales  del  reclamado,  la  obligación  de facilitar los  medios  necesarios para garantizar su repatriación en condiciones de dignidad y  respeto  por  la  persona humana, en caso de llegar a ser sobreseído, absuelto,  declarado  no  culpable  o  su  situación jurídica resuelta definitivamente de  manera  semejante  en  el  país  solicitante,  incluso,  con posterioridad a su  liberación  una  vez  cumpla  la pena allí impuesta por sentencia condenatoria  originada    en    los    cargos    por   los   cuales   procede   la   presente  extradición.   

4.4.   Así  mismo,  deberá condicionar la entrega a que el país requirente, de acuerdo con  sus  políticas  internas  sobre  la materia, ofrezca posibilidades racionales y  reales  para  que  el solicitado pueda tener contacto regular con sus familiares  más  cercanos,  considerando  que el artículo 42 de la Constitución Política  de  1991  califica  a la familia como núcleo esencial de la sociedad, garantiza  su  protección  y  reconoce su honra, dignidad e intimidad, la cual también es  protegida   por  la  Convención  Americana  de  Derechos  Humanos  y  el  Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles  y  Políticos  en  sus artículos 17 y 23,  respectivamente.   

4.5.    Se  advierte,  además,  que  en  razón  de  lo  dispuesto  en  el  numeral 2° del  artículo  189  de  la Constitución Política, es del resorte del Presidente de  la  República,  en  su  condición  de  jefe de Estado y supremo director de la  política  exterior  y de las relaciones internacionales, realizar el respectivo  seguimiento  a  los  condicionamientos  que  se  impongan  a la concesión de la  extradición,  quien  a  su vez debe determinar las consecuencias que se deriven  de su eventual incumplimiento.   

5.      Cuestión    final:   

De   conformidad   con   lo   expuesto  en  precedencia,  la Corte es del criterio que el Gobierno Nacional puede extraditar  al  ciudadano colombiano Daniel Barrera Barrera por el Cargo Uno señalado en la  acusación   sustitutiva   No.   S1   07  Cr.  862,  también    por    el    Cargo    Uno   contenido   en      la      acusación     sustitutiva    No.    10-288  (S2)  (ILG)  y  por  los  Cargos  Uno y Dos atribuidos en la  acusación sustitutiva No. 10-20587-CR-GRAHAM (s).   

Igualmente,  la  Corporación  concluye  que  respecto  de  los hechos ocurridos con anterioridad al 17 de diciembre de 1997 y  que   son   imputados   en  el  Cargo  Dos  de  la  acusación  sustitutiva  No.  10-20587-CR-GRAHAM  (s),  no  procede  la  extradición del ciudadano colombiano  Daniel  Barrera Barrera, conforme quedó explicado en el punto 2.1 del capítulo  de  “Aspectos  previos  sobre  la procedencia de la  extradición”.   

En  mérito  de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA DE CASACIÓN PENAL,   emite  CONCEPTO  FAVORABLE   a  la  solicitud  de  extradición  del  ciudadano  colombiano Daniel Barrera Barrera, formulada por la vía diplomática  por  el  Gobierno de los Estados Unidos, en relación con el Cargo Uno señalado  en  la  acusación  sustitutiva  No.  S1  07 Cr. 862  proferida  en  la  Corte  de Distrito del Sur de Nueva  York  el  22 de abril de 2010, también por el Cargo  Uno  de la acusación sustitutiva No. 10-288 (S2) (ILG)  dictada  en  la Corte de Distrito del Este de Nueva York el 7 de junio de 2010 y  por  el  Cargo Uno atribuido en la acusación sustitutiva No. 10-20587-CR-GRAHAM  (s)  decretada  en  la  Corte de Distrito del Sur de Florida el 28 de septiembre  2010  e, igualmente, por el Cargo Dos de esta última acusación, pero solamente  por  los  hechos allí señalados cometidos con posterioridad al 17 de diciembre  de 1997.   

Así    mismo,    emite    CONCEPTO  DESFAVORABLE, respecto del Cargo  Dos  de la acusación sustitutiva No. 10-20587-CR-GRAHAM (s) dictada en la Corte  de  Distrito del Sur de Florida el 28 de septiembre 2010, respecto de los hechos  allí    imputados    ocurridos    hasta   el   17   de   diciembre   de   1997,  inclusive.   

Por  la Secretaría de la Sala se comunicará  esta  determinación  al  requerido Daniel Barrera Barrera, a su defensor y a la  representante  del  Ministerio  Público,  al  igual que al Fiscal General de la  Nación  para  lo de su competencia en relación con el detenido preventivamente  con fines de extradición.   

Finalmente,  se  devolverá  la actuación al  Ministerio   de   Justicia   y   del   Derecho   para   los   trámites  legales  subsiguientes.   

Cúmplase.  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ CAMACHO                   FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO   

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ             GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ   

LUIS      GUILLERMO      SALAZAR  OTERO                   JAVIER ZAPATA ORTIZ   

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

1 Folio  25 del cuaderno de la Corte.   

2  Folio  31 ídem.   

3 Folio  145 de la carpeta de anexos.   

4 Folio  248 ídem.   

5 Folio  326 de la carpeta de anexos.   

6  Vigésima    tercera  edición,      año  2010.   

7  Folio 148 de la carpeta de anexos.   

8  Folio 131 y 160 y 161, respectivamente, de la carpeta  de anexos.   

9  Folio 248 ídem.   

10  Folio            232           ídem.   

11  Folio 326 ídem.   

12  Folio  327  ídem.   

13  Folio      311      y      333      ídem, respectivamente.   

14  Promulgado    en    el    Diario    Oficial    No.  43.195    de   dicha  fecha.   

15  Folio 333 de la carpeta de anexos.   

16  Folio           334           ídem.   

17  Folio           311           ídem.   

18  Folio      311      y      312      ídem.   

19  Folio 313 de la carpeta de anexos.   

20  Folio           333           ídem.   

21  Folio  67  ídem.   

22  Folio 65 de la carpeta de anexos.   

23  Folios 148 y 149 de la carpeta de anexos.   

24  Folio           248           ídem.   

25  Folio 326 de la carpeta de anexos.   

26  Folio           327           ídem.   

27  Folios  160  a  172,  258  a  263 y 333 a 335, respectivamente, de la carpeta de  anexos.   

28  Folios   129  y  130,  230  y  231  y  310  y  311,  respectivamente,            ídem.   

29  Ibídem.   

30  Ibídem.   

31  Folios  125  y  126,  226  y  227  y 306 y 307 de la  carpeta de anexos.   

32  Folios  127 a 174, 228 a 268 y 308 a 336 ídem.   

33  Folios     72,     177    y    270    ídem.   

34  Folios   71,   176   y   269   de   la  carpeta  de  anexos.   

35  Folio 36 de la carpeta de anexos.   

36  Folio            69           ídem.   

37  Folios  124  (a folio 175 obra copia) y 305 (a folio  338      aparece     copia)     ídem.   

38  Folio            38           ídem.   

39  Folio 22 de la carpeta de anexos.   

40  Folio 7 de la carpeta de anexos.   

41  Folios       8       y      9      ídem.   

42  Minuto 00:20 del registro.   

43  Folio  12  de la carpeta de anexos.   

44  Folio  15  ídem.   

45  Folio    16    y   17  ídem   

46  Folio  14  del carpeta de anexos.   

47  Folio  18  ídem.   

48  Folios 6 y 7 del cuaderno de la Corte.   

49  Folios    13,    49,   99   y   100   ídem.   

50  Lo  cual  se  ajusta  a  la  realidad,  por lo que la  representante del Ministerio Público erró al darla por efectuada.   

51  Folios    148    a    151   de   la   carpeta   de  anexos.   

52  Folios    248    y    249   de   la   carpeta   de  anexos.   

53  Folios    326    y    327   de   la   carpeta   de  anexos.   

54  La  confrontación  en  punto  del  requisito  de la doble incriminación se hace con base en las normas  vigentes  al  momento  de  emitir  el  respectivo concepto, sin que haya lugar a  predicar  el  principio de favorabilidad, pues los preceptos del país requerido  no  son  objeto  de  aplicación  por  parte  del  Estado Extranjero.  En  este  sentido,  Corte Suprema de  Justicia,  Sala  de  Casación  Penal,  conceptos      del     19  de  agosto  de 2004, 17 de enero de 2006, 21 de marzo de 2007,  16  de diciembre de 2008, 9 de diciembre de 2009 y 8  de  junio  de  2011,  radicaciones  números  22396,  24070, 26364,    30626,    32321   y   34798,   respectivamente,   entre otros.   

55  Ibídem.   

56  Folios  133,  234  y  313,  respectivamente,  de  la  carpeta de anexos.   

57  Cabe  resaltar  que  el  contenido  de la norma prevista en el artículo 551 del  Código  de  Procedimiento  Penal  (Decreto  2700  de  1991),  se  ha  mantenido  inalterable en las Leyes 600 de 2000 y 906 de 2004.   

58  Esa  definición  se  mantiene  en  la  última  edición,  que corresponde a la  vigésima tercera del año 2010.   

59  Corte  Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal, concepto del 22 de mayo de  2001,   radicación    No.   17344.   En   el   mismo  sentido,  concepto  del  23   de   julio   de 2002, radicación No. 18265 y auto del 4 de febrero de  2009, radicación No. 30426.   

60  Según   el   criterio   de   la  Corte  Suprema  de  Justicia,  Sala  de  Casación  Penal, concepto  del  5 de septiembre de 2006,  radicación  No.  25625,  a  pesar  de  que se produzca la entrega del ciudadano  colombiano,   éste   conserva   los   derechos  inherentes  a  su  nacionalidad  consagrados  en  la  Constitución  Política  y  en los tratados sobre derechos  humanos suscritos por el país.     

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