40308(17-04-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado  Ponente   

JOSÉ  LEONIDAS  BUSTOS  MARTÍNEZ   

Aprobado acta número 113  

Bogotá  D.C., diecisiete de abril de dos mil  trece.   

Corresponde  a  la  Corte conceptuar sobre la  solicitud    de    extradición    del    ciudadano    colombiano   José  Joaquín Londoño Quiza,   formulada   por   el  Gobierno  de  la  República de Argentina.   

ANTECEDENTES  

1.  Mediante  Nota Verbal No. 223/11 del 2 de  noviembre  de  2012,  el  Gobierno  de  Argentina,  a  través de su Embajada en  Colombia,  solicitó  la  detención  preventiva  con  fines de extradición del  ciudadano    colombiano   José   Joaquín   Londoño  Quiza,    a  quien  se le investiga en ese país por el delito de tentativa de  contrabando de exportación agravado de estupefacientes.   

2.  En  atención  a la solicitud anterior el  Fiscal  General  de  la  Nación,  con  los  fines  aludidos,  decretó  el 7 de  noviembre  de  2012  la  captura  del  señor  Joaquín  Londoño  Quiza,  la  cual  hizo  efectiva la Policía  Judicial ese mismo día.   

3.  Con  Nota  Verbal  MRC  231/12  del 13 de  noviembre   de   2012,   la  Embajada  de  la  República  Argentina,  presentó  formalmente  a  Colombia  la solicitud de extradición del mencionado ciudadano,  con  ocasión  de la causa No. 10566  adelantada por el Juez Nacional en lo  Penal  Económico  No.  6.  El  Ministerio  de Relaciones Exteriores de Colombia  remitió  a  su homólogo de Justicia y del Derecho, la solicitud referida junto  con la documentación anexa.   

ALEGACIONES DE LOS INTERVINIENTES  

La   Procuradora  Tercera  para  la  Casación  Penal  considera que los  requisitos  previstos  en  el Tratado que rige la materia entre los dos Estados,  esto  es,  la  Convención  sobre  Extradición  suscrita en Montevideo el 25 de  diciembre  de  1933, se cumplen en el presente asunto, toda vez que la solicitud  fue  tramitada  por  vía  diplomática; el pedido está respaldado con la copia  auténtica  de  la  decisión  que  la  motiva en la cual se precisan los hechos  imputados   al  requerido.  También  se  aportaron  las  copias  de  las  leyes  aplicables al caso.   

De  esa manera, solicita a la Corte que emita  concepto favorable al pedido elevado por el Gobierno de Argentina.   

En   sentido   contrario   se   pronunció  el   defensor  del  señor  Londoño  Quiza,  y sobre el  particular,  entre  otras,  hace  las  siguientes  afirmaciones:  i)  No obra en  Argentina  una  providencia  que  en  Colombia  sea  igual  o  equivalente a una  resolución  de  acusación,  por cuanto en la solicitud que el país requirente  envió  al  Gobierno  de  Colombia, se afirma que contra dicha persona existe la  sospecha  de haber  participado en los hechos del 8 de mayo de 2008. Por lo  que  es  requerido  para  ser  “oído  en  indagatoria”   ii) no existe  evidencia  de  que  se haya proferido auto de enjuiciamiento contra José  Joaquín Londoño Quiza, o decisión  que  amerite  su  extradición,  en  cumplimiento  del  Convenio  de Montevideo.   

Por  consiguiente,  concluyó,  “Corresponde  a  la  Honorable  Corte Suprema de Justicia, emitir  concepto, (…) desfavorable a la extradición”   

CONSIDERACIONES  

El artículo 35 de la Constitución Política  establece  que  la  extradición  se  podrá  solicitar,  conceder  u ofrecer de  acuerdo  con  los  Tratados  Públicos  y, en su defecto, con la ley. Aspecto en  torno  al  cual  el  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores,  conforme  con  sus  facultades,  precisó que el instrumento aplicable en  este  asunto  es la Convención sobre Extradición, suscrita en Montevideo el 26  de  diciembre de 1933, aprobada en virtud de la Ley 74 de 1935, y la Convención  de  las  Naciones  Unidas  contra  el  Tráfico  ilícito  de  Estupefacientes y  Sustancias Psicotrópicas,  adoptado   en   Viena   el   20   de   diciembre  de  1988.   

Con fundamento en lo previsto en este Tratado,  la  Corte  examinará los requerimientos para la procedencia de la extradición,  siguiendo,  al  efecto,  el  siguiente  orden: 1) documentación anexa y validez  formal  de  la  misma;  2)  acreditación  de  la  identidad plena de la persona  solicitada  en  extradición;  3)  principio  de  la  doble  incriminación;  4)  providencia  que  debe  servir  de  fundamento  a  la  petición; y 5) causas de  improcedencia.   

Documentación  anexa y validez formal de los  documentos aportados.   

El  artículo 5° de la Convención establece  que  la  solicitud deberá hacerse por el respectivo representante diplomático,  y  a  falta  de  éste  por  agentes  consulares  o  directamente  de Gobierno a  Gobierno,  acompañada  de  los siguientes documentos: a) copia auténtica de la  sentencia  ejecutoriada si la persona requerida se encuentra condenada, b) copia  auténtica  de la orden de detención si se trata de un acusado, con indicación  de  los hechos imputados y copia de las normas sustanciales aplicables al caso y  de  las  que  regulan  la  prescripción  de  la  acción  o de la pena, y c) en  cualquier  caso,  los  datos  que  permitan  la  identificación  de  la persona  solicitada.   

Esas  exigencias  de  carácter  formal  se  cumplieron  en el caso analizado. La solicitud de extradición fue tramitada por  vía    diplomática    y    adjunta    a    ella    aparecen   los   siguientes  documentos:   

    

* Copia  del  exhorto  librado  por  el  Juez  Nacional  en  lo  Penal  Económico  N° 6, dentro de la causa N° 10.566. (fls  17 y 18)   

* Auto  de  fecha  12  de  junio  de  2009, por medio del cual se ordena la detención y  captura  nacional  e  internacional  de  José Joaquín  Londoño  Quiza  (fls.19 al  23).   

* Copia  de  la indagatoria rendida por Felipe Neri Graells de fecha 9  de mayo de 2008.   

* Copia  de  la  declaración  rendida por María Esther Barrientos de  fecha 9 de mayo de 2008.   

* Copia  de  la  declaración  rendida  por  Daniela Noemí Marcore de  fecha 14 de mayo de 2008.   

* Copia  de  las  normas  del  Código  Procesal  Penal  Argentino que  dispone  la  detención  y  la  indagatoria, del Código Penal donde consagra la  participación  criminal  y finalmente, apartes pertinentes del Código Aduanero  donde  establece  la  tentativa  de  contrabando  de  exportación  agravado por  tratarse de estupefacientes.     

Los documentos enunciados aparecen debidamente  certificados  por  la  Secretaría  No.  12,  del  Juzgado  Nacional en lo Penal  Económico  N° 6 y en ellos se encuentran claramente especificados, entre otros  aspectos,  la  identidad  de  la persona solicitada, los hechos y circunstancias  que  dieron  origen a la acción penal, los elementos materiales probatorios que  sustentan   el   caso,   la  descripción  del  delito  cometido  y  las  normas  sustanciales que definen y sancionan penalmente la conducta.   

En cuanto a los hechos origen de la solicitud  de  extradición,  la  documentación  anexa  precisa  que  en  desarrollo de la  investigación   adelantada   contra   Felipe  Neri  Graells,  “se  le  imputó el intento de extraer del territorio nacional el  día  8  de  mayo  del  año 2008 sustancia estupefaciente con destino a Madrid,  Reino de España.   

“Aquella sustancia se encontraba disimulada  en  el  interior  de  unas  tapas de una carpeta para niños con la inscripción  “ISD”  que  el  Sr.  Graells  intentó  sacar  del  país mediante un envío  postal.”   

“La carpeta mencionada se encontraba entre  otros    elementos   para   ser   enviados   a   MADRID   ESPAÑA   –  SONIA  BOVEDA  FERNÁNDEZ  CÓDIGO  POSTAL  28022-  APARTADO 57 AP 2830894”, datos que se hallaban asentados en un  papel  con anotaciones manuscritas que se le secuestraran al nombrado. Realizado  el  pesaje  de  la  sustancia  estupefaciente secuestrada arrojó un peso de 381  gramos,  incluido  el  envoltorio.  Con  fecha 12 de junio de 2009 este Tribunal  resolvió  ordenar  la  captura  nacional  e  internacional del Sr. José  Joaquín  Londoño  Quiza, titular  del  Pasaporte  de  la  República  de  Colombia  nro.  79252286,  en orden a su  presunta  participación  en  el  hecho  investigado;  ello  a  los  efectos  de  recibirle declaración indagatoria.”   

“Las  probanzas  acumuladas  durante  la  investigación,   permiten   sospechar   que   la   persona   identificada  como  José    Joaquín    Londoño    Quiza,  habría  sido  partícipe  del hecho citado precedentemente.”.  (Resaltado fuera de texto).   

Por lo anterior se concluye que las exigencias  del  artículo  5°  de  la Convención, relacionadas con la presentación de la  solicitud  de  extradición  por  vía  diplomática  y  la  aportación  de  la  documentación   exigida   para  su  procedencia,  debidamente  formalizada,  se  cumplieron  por el país requirente, y que desde esta perspectiva los documentos  aportados  con  tal  fin se tornan aptos y suficientes para ser considerados por  la Corte en el estudio que debe preceder el concepto.    

Identidad    plena    de    la    persona  solicitada   

El  Gobierno  de  la  República de Argentina  solicita   la   entrega  de  José  Joaquín  Londoño  Quiza,  nacido  el  23  de  mayo  de  1959  en Bogotá  (Cundinamarca),   quien   se  identifica  con  la  cédula  de  ciudadanía  No.  79’252.286;  datos  que  coinciden  con  los  consignados  en  el  informe de captura de la Dirección de  Investigaciones  Criminales  e  Interpol de la Policía Nacional, con los que el  requerido  suministró  a las autoridades en la constancia de buen trato durante  el  procedimiento  de  la  aprehensión  y  en  el  acta de notificación de los  derechos  del capturado, de igual modo, con los que consignó en el memorial con  el  cual  confirió  poder  a  un abogado para su representación en el presente  trámite.   

Principio      de      la      doble  incriminación.   

El  artículo  primero  literal  b)  de  la  Convención  exige  para  la procedencia de la extradición: (i) que la conducta  imputada  a  la  persona  reclamada  se  halle  tipificada  como  delito  en  la  legislación  del  país  requirente  y  del  país  requerido,  y  (ii)  que se  encuentre   sancionada  con  pena  mínima  de  un  año  de  privación  de  la  libertad.   

Al  ciudadano  José  Joaquín  Londoño Quiza se le requiere en extradición  para  ser  juzgado  por  su participación en el contrabando de estupefacientes,  comportamiento   que,   según   se   consigna   en   la  orden  de  detención,  “halla  adecuación  típica  en  las  descripciones  contenidas  en  los artículos 863, 864 inc. d) y 866 primer y segundo párrafo,  en  función  del  art.  871  del  Código  Aduanero (Ley 22.415), resultando el  suscrito  competente en razón de la materia y del territorio, en atención a lo  prescripto   por   el   artículo   1027   del   mismo   ordenamiento   legal”  (sic).   

Los  artículos  863,  864 inc. d), 866 y 871  enunciados son del siguiente tenor:   

Art.   863   –  Será  reprimido con prisión de 6 meses a 8 años el  que,  por  cualquier  acto u omisión, impidiere o dificultare, mediante ardid u  engaño,  el  adecuado  ejercicio  de  las  funciones  que las leyes acuerdan al  servicio   aduanero   para   el   control   sobre   las   importaciones   y  las  exportaciones.   

Artículo   864   inc.   d):  Será   reprimido   con   prisión   de   6  meses  a  8  años  el  que:

(…)   

d)  ocultare  disimulare,  sustituyere  o  desviare,  total  o parcialmente, mercadería sometida o que debiere someterse a  control    aduanero,    con    motivo    de    su    importación    o   de   su  exportación;   

Artículo 866: Se impondrá prisión de 3 a  12  años en cualquiera de los supuestos previstos en los arts. 863 y 864 cuando  se     tratare     de    estupefacientes    en    cualquier    etapa    de    su  elaboración.

Estas  penas serán aumentadas en un  tercio  del  máximo  y en la mitad del mínimo cuando concurriere alguna de las  circunstancias  previstas  en  los incs. a), b) c) d) y e) del art. 865 o cuando  se  tratare  de  estupefacientes elaborados o semielaborados que por su cantidad  estuviesen  inequívocamente destinados a ser comercializados dentro o fuera del  territorio nacional. (Texto según Ley 23353, B.O. 10-09-86).   

Artículo  871:   incurre  en tentativa de  contrabando  el que, con el fin de cometer el delito de contrabando, comienza su  ejecución    pero    no   lo   consuma   por   circunstancias   ajenas   a   su  voluntad.   

En  la  legislación  colombiana, conforme lo  puntualiza    el    Ministerio    Público,   “los  comportamientos  atribuidos  al  requerido  en  extradición y denominados en la  legislación  argentina  como  delitos  aduaneros  como el contrabando, también  aparecen  previstos  como  delito  pero  cuando  la conducta tiene por objeto el  transporte   internacional   de   estupefacientes,   conforme  al  principio  de  especialidad  y  especificidad de la norma, el comportamiento queda subsumido en  el  delito  de  tráfico, fabricación o porte de estupefacientes, consagrado en  el   artículo   376   del   Código   Penal”   1.    

Con lo anterior se demuestra que el principio  de  la doble incriminación también concurre en este asunto, teniendo en cuenta  que   las   conductas  delictivas  imputadas  a  José  Joaquín  Londoño  Quiza  en  el país requirente, se  encuentras   tipificadas   igualmente  como  delito  en  la  legislación  penal  colombiana.   

Providencia  que debe servir de sustento a la  solicitud.   

El  artículo  5° del Convenio exige para la  procedencia  de  la  extradición  que  el  país  requirente aporte copia de la  sentencia  si  la  persona  requerida  se  halla condenada, o por lo menos de la  orden  de  detención,  emanada  de  un  juez  competente,  acompañada  de  una  relación  precisa  de  los  hechos  imputados  y  de  las  normas  sustanciales  aplicables al caso.   

Para  dar  cumplimiento  a  esta exigencia la  Embajada  de  la  República de Argentina aportó copia autenticada del auto del  12  de  junio de 2009, mediante el cual la autoridad judicial competente ordenó  la    detención    de    José   Joaquín   Londoño  Quiza  y  dispuso  su  captura  dentro de la causa No.  10.566,  por  su presunta participación en el hecho investigado, y para efectos  de recibirle declaración indagatoria.   

De  esta  manera  se  cumple  la  condición  referida  a  la  existencia  de una decisión judicial que comporte cuando menos  afectación del derecho a la libertad de la persona requerida.   

Inexistencia    de    causas    de   improcedencia.   

El  artículo 3° de la Convención establece  que  el  Estado  requerido  no está obligado a conceder la extradición cuando:  (i)  la  acción  penal  o la pena estén prescritas; (ii) la persona solicitada  haya  pagado  la  pena  o  haya  sido  indultada  o amnistiada en el país donde  cometió  el  delito;  (iii)  haya  sido  o  esté siendo juzgada por los mismos  hechos  en  el  Estado  requerido;  (iv)  deba  comparecer ante un tribunal o un  juzgado  de  excepción  del  Estado  requirente;  y  (v)  se  trate  de delitos  políticos,  puramente  militares  o  contra  la  religión.  Por  su  parte, el  artículo  35 de la Constitución Política de Colombia prohíbe la extradición  por  delitos  políticos  y  por  hechos  cometidos  con  anterioridad  al 17 de  diciembre de 1997.   

Ninguno  de estos motivos concurre en el caso  en  estudio.  El delito de fabricación, tráfico o porte de estupefacientes, no  es  de  naturaleza política, militar ni religiosa. No se tiene conocimiento que  la  persona reclamada esté siendo juzgada en Colombia por los mismos hechos, ni  que  haya  sido  juzgada y dejada en libertad por pena cumplida, beneficiada con  amnistías  o  indultos  en  el  país  requirente, ni que deba comparecer en el  Estado requirente ante un tribunal de excepción.   

Por  otra  parte,  los  hechos que motivan el  pedido  de  extradición sucedieron en mayo de 2008, circunstancia que, de paso,  descarta  la  posibilidad  de  que la acción se encuentre prescrita teniendo en  cuenta  el  contenido  de  los  artículos  83  del Código Penal Colombiano, de  conformidad  con  el cual la acción penal prescribe en un tiempo igual al de la  pena  fijada  en la ley para la conducta punible, y el 62-2 del Código Penal de  la  República de Argentina, a cuyo tenor “La acción  penal  se  prescribirá durante el tiempo fijado a continuación… 2º  Después  de transcurrido el máximo  de  duración  de  la  pena  señalada  por  el  delito, si se tratare de hechos  reprimidos  con reclusión o prisión, no pudiendo, en ningún caso, el término  de  prescripción  exceder de doce años ni bajar de dos años…”.   

El concepto.  

La   Sala   teniendo   en  cuenta  que  los  requerimientos  de  la  Convención sobre Extradición suscrita en Montevideo el  26   de   diciembre   de   1933,  relacionados  con  la  validez  formal  de  la  documentación  allegada, la demostración plena de la identidad del solicitado,  el  principio  de  la  doble incriminación y la existencia de una decisión que  contenga  por  lo  menos  una  orden  de detención contra la persona reclamada,  concurren  en  el  caso  analizado,  y  que  no se está frente a ninguna de las  causales  de  improcedencia  en ella previstas, ni tampoco de las consagradas en  la  Constitución  Política de Colombia, emitirá concepto favorable, al pedido  de    extradición   formulado   por   el   Gobierno   de   la   República   de  Argentina.   

Lo anterior teniendo además en cuenta que los  aspectos  alusivos  al  pedido  de  extradición   del  señor Londoño  Quiza, mencionados por la defensa  en  los alegatos finales, resultan infundados para enervar la determinación que  se anuncia, como se revisa a continuación.   

El  artículo  490  de  la  Ley  906  de 2004  establece:   

La extradición se podrá solicitar, conceder  u  ofrecer de acuerdo con los tratados públicos y, en  su defecto con la ley.   

La disposición aplicable al presente caso es  la  Convención de Montevideo, que establece como requisito la existencia de una  decisión  que  contenga  por  lo  menos una orden de  detención   (literal  b)  artículo  5°),  aspecto que se cumple en el presente trámite.   

El  argumento  esgrimido  por el defensor del  solicitado  en  extradición,  con  relación a la existencia de una providencia  equivalente  a  la  resolución  de  acusación  en  Colombia,  no tiene cabida,  teniendo  en  cuenta  que  ese  requisito  es  de  carácter legal (numeral   2°   artículo   493   ley   906   de   2004)  y sólo es aplicable en ausencia de tratado o convenio que regule  el trámite de extradición.   

Por  tanto,  los  argumentos  que  expone  se  distancian  de los aspectos relacionados en la Convención de Montevideo y en la  Constitución  Política  de Colombia sobre los cuales la Corte debe fundamentar  su  concepto,  razón específica que la inhibe de adelantar cualquier análisis  sobre el particular.   

Cuestión  final. La  Corte  exhorta  al  Gobierno  Nacional  para que en el evento de que acceda a la  extradición,  exija  del  Estado requirente el cumplimiento del artículo 17 de  la  Convención,  el  cual  lo obliga a no procesar ni castigar al requerido por  delitos  comunes  cometidos  con anterioridad al pedido de extradición y que no  hayan  sido incluidos en la solicitud; a no procesarlo ni castigarlo por delitos  políticos  ni  conexos  al  mismo,  cometidos  con  anterioridad  al  pedido de  extradición,  y proporcionar a las autoridades colombianas una copia auténtica  de  la  sentencia  que dicte frente al solicitado José  Joaquín Londoño Quiza.   

De  igual   manera, lo previene para que  advierta  al  Estado  requirente  que  su  juzgamiento  no podrá incluir hechos  cometidos   con   anterioridad   al   17  de  diciembre  de  1997,  ni   sucesos   diferentes   de  los  que  motivan  la  solicitud  de  extradición  y  determinan  su  entrega, ni sometido a  desaparición  forzada,  tortura,  tratos  crueles,  inhumanos o degradantes, ni  condenado  a  pena de muerte, cadena perpetua o confiscación, de acuerdo con lo  establecido  en  los  artículos  11,  12  y 34 de la Constitución Política de  Colombia.   

También, en orden  a  garantizar otra gama de derechos del solicitado, la Corte considera necesario  prevenir  al  Gobierno  Nacional para que, si lo considera pertinente, el Estado  solicitante  garantice  la permanencia en el país extranjero y el retorno al de  origen,  en  condiciones  de dignidad y respeto por la persona humana, cuando el  extraditado  llegare  a  ser  sobreseído,  absuelto,  declarado  no  culpable o  eventos  similares,  incluso  después  de  su liberación por haber cumplido la  pena  que  le  fuere impuesta en la sentencia de condena en razón del cargo que  motiva   la   solicitud   de   extradición   y   por   el   cual   esta sea concedida.   

Así   mismo,   al  Gobierno  Nacional  le  corresponde  condicionar la entrega a que el Estado reclamante, de acuerdo  a  sus  políticas  internas  sobre  la materia, le ofrezca  posibilidades  racionales  y  reales  para que el requerido pueda tener contacto  regular  con  sus  familiares más cercanos, considerando que el artículo 42 de  la  Constitución  Política de 1991 reconoce a la familia como núcleo esencial  de  la  sociedad,  garantiza  su  protección  y  reconoce  su honra, dignidad e  intimidad,  lo  cual  se  refuerza con la protección que a ese núcleo también  prodigan  la  Convención  Americana de Derechos Humanos en su artículo 17 y el  Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos en el 23.   

Además,  considera  que el Gobierno Nacional  debe  hacer  las  exigencias que estime convenientes en orden a que en el Estado  reclamante  se  le  reconozcan  todos  los derechos y garantías inherentes a la  persona  del solicitado, en especial las contenidas en la Carta Fundamental y en  el  denominado  bloque  de  constitucionalidad,  es decir, en aquellos convenios  internacionales  ratificados  por  Colombia que consagran y desarrollan derechos  humanos   (artículo   93   de   la   Constitución,  Declaración  Universal  de  Derechos Humanos, Convención Americana de Derechos  Humanos,  Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles  y Políticos),  en virtud del deber de protección a esos derechos que para todas  las   autoridades   públicas   emana  del  artículo  2º  ibídem.2   

Se recomienda igualmente al Gobierno Nacional,  encabezado  por  el  Presidente  de  la  República  como supremo director de la  política  exterior  y de las relaciones internacionales, realizar seguimiento a  los  condicionamientos  que  se  impongan  a  la concesión de la extradición y  determinar  las  consecuencias  que se derivarán de su eventual incumplimiento,  en  virtud  de  lo  dispuesto  en  el  numeral  2°  del  artículo  189  de  la  Constitución Política.   

En mérito de lo expuesto,  La    Corte    Suprema   de   Justicia,   Sala   de   Casación   Penal,   emite  concepto     favorable  a   la  solicitud  de  extradición  del  ciudadano  colombiano  José  Joaquín  Londoño Quiza,    identificado    con    cédula    de    ciudadanía   No.   79’252.286,   formulada   por  el  Gobierno  de  la  República  de  Argentina  a  través  de  su  Embajada  en Colombia, por cargos  alusivos al tráfico de estupefacientes.   

Por la Secretaría de la  Sala,  comuníquese  esta  determinación  al  requerido  y  su  defensor,  a la  Delegada  del  Ministerio  Público y al Fiscal General de la Nación para lo de  su  cargo.  Devuélvase  el  expediente  al Ministerio de Justicia y del Derecho  para los trámites subsiguientes de ley.   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ        LUIS       BARCELÓ  CAMACHO                                   FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO       

MARÍA     DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ                      GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ   

LUIS     GUILLERMO     SALAZAR  OTERO                                           JAVIER ZAPATA ORTIZ   

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1 Ib.  “Art.  376  Modificado L. 1453/2011 Art. 11. Tráfico, fabricación o porte de  estupefacientes:  El  que  sin  permiso  de  autoridad competente, introduzca al  país,  así  sea  en  tránsito  o  saque  de  él,  transporte, lleve consigo,  almacene,  conserve,  elabore, venda, ofrezca, adquiera, financie o suministre a  cualquier  título  sustancia  estupefaciente, sicotrópica o drogas sintéticas  que  se  encuentren  contempladas  en  los  cuadros  uno, dos, tres y cuatro del  Convenio  de  las  Naciones Unidas sobre Sustancias Sicotrópicas, incurrirá en  prisión  de  ciento  veintiocho (128) a trescientos sesenta (360) meses y multa  de  mil  trescientos  treinta y cuatro (1.334) a cincuenta mil (50.000) salarios  mínimos legales mensuales vigentes.   

Si  la  cantidad  de droga no excede de mil  (1.000)  gramos  de  marihuana,  doscientos  (200) gramos de hachís, cien (100)  gramos  de  cocaína  o  de sustancia estupefaciente a base de cocaína o veinte  (20)  gramos  de  derivados  de  la  amapola,  doscientos  (200) gramos de droga  sintética,  sesenta  (60)  gramos  de  nitrato de amilo, sesenta (60) gramos de  ketamina  y  GHB,  la  pena  será  de sesenta y cuatro (64) a ciento ocho (108)  meses  de prisión y multa de dos (2) a ciento cincuenta (150) salarios mínimos  legales mensuales vigentes.   

Si la cantidad de droga excede los límites  máximos  previstos  en el inciso anterior sin pasar de diez mil (10.000) gramos  de  marihuana,  tres  mil  (3.000)  gramos de hachís, dos mil (2.000) gramos de  cocaína  o de sustancia estupefaciente a base de cocaína o sesenta (60) gramos  de  derivados  de  la  amapola,  cuatro  mil (4.000) gramos de droga sintética,  quinientos  (500)  gramos  de  nitrato  de  amilo,  quinientos  (500)  gramos de  ketamina  y GHB, la pena será de noventa y seis (96) a ciento cuarenta y cuatro  (144)  meses  de  prisión  y  multa  de  ciento  veinte  y  cuatro  (124) a mil  quinientos (1.500) salarios mínimos legales mensuales vigentes.”   

2 Así,  con  arreglo  al  artículo  29  de  la  Carta;  a  los  artículos 9 y 10 de la  Declaración     Universal     de     Derechos     Humanos,     5-3.6,    7-2.5,  8-1.2(a)(b)(c)(d)(e)(f)(g)(h).3.4.5,  9  de la Convención Americana de Derechos  Humanos,  9-2.3,  10-1.2.3, 14-1.2.3,5, y 15 del Pacto Internacional de Derechos  Civiles  y  Políticos,  el  Gobierno Nacional debe condicionar la entrega de un  compatriota,  si  concede  la  extradición, a que se le respeten al extraditado  –como  a  cualquier otro  nacional   en  las  mismas  condiciones-  todas  las  garantías  debidas  a  su  condición  de  justiciable,  en  particular,  a  que  tenga acceso a un proceso  público  sin  dilaciones  injustificadas,  a que se presuma su inocencia, a que  cuente  con  un  intérprete, a que tenga un defensor designado por él o por el  Estado,  a  que  se le conceda el tiempo y los medios adecuados para que prepare  la  defensa,  a presentar pruebas y controvertir las que se aduzcan en contra, a  que  su  situación  de  privación  de la libertad se desarrolle en condiciones  dignas,  a que la eventual pena que se le imponga no trascienda de su persona, a  que  la  sanción  pueda  ser  apelada  ante un tribunal superior, a que la pena  privativa  de la libertad tenga la finalidad esencial de reforma y readaptación  social.     

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