40030(15-01-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrada Ponente:  

MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ MUÑOZ  

Aprobado Acta No. 01  

Bogotá D.C., quince (15) de enero de dos mil  trece (2013).   

VISTOS  

Procede  la  Corporación  a emitir concepto  sobre    la    solicitud    de    extradición    del   ciudadano   MICHAEL  JOHN  JIMÉNEZ SÁNCHEZ presentada  por    el   Gobierno   de   los   Estados   Unidos1.   

ANTECEDENTES  

Con Nota Verbal No. 2217 del 20 de septiembre  de  2012,  la  Embajada  de  los  Estados  Unidos  formalizó  la  solicitud  de  extradición   del   señor   MICHAEL  JOHN  JIMÉNEZ  SÁNCHEZ,  contra  quien la  Corte  del  Distrito  Sur  de  Nueva  York,  el  17 de febrero de 2004 dictó la  acusación S4 01 Cr. 1000 (WHP).   

         Documentos aportados con la solicitud de extradición   

Para  sustentar  la  petición de entrega de  MICHAEL    JOHN    JIMÉNEZ    SÁNCHEZ   se   incorporaron   al  presente  trámite,  por  intermedio  del  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores  y  provenientes  de  la  Embajada de los  Estados   Unidos   de   América,   los   siguientes   documentos,   debidamente  traducidos:   

(i) Nota Verbal No. 2271 del 17 de septiembre  de  2004  de  la Embajada de los Estados Unidos por medio de la cual solicita la  detención    provisional    con   fines   de   extradición   de   MICHAEL  JOHN JIMÉNEZ SÁNCHEZ, por cuanto  es  requerido  para  comparecer  a  juicio  por un delito federal de narcóticos  relacionado  como “concierto para distribuir y poseer  con  la  intención  de  distribuir  una  sustancia  controlada,  a saber, cinco  kilogramos o más de cocaína”.   

(ii)  Nota  Verbal  No.  2217  del  20  de  septiembre  de  2012  de  la  misma  Embajada,  por  cuyo  medio se formaliza la  petición de extradición.   

(iii)  Copia  de  la  acusación  No.  S4 01  Cr.1000  (WHP)  proferida el 17 de febrero de 2004 por la Corte del Distrito Sur  de Nueva York.   

(iv) Traducción de las disposiciones penales  aplicables  al  caso,  esto  es,  Código  de  los  Estados  Unidos, Título 21,  Secciones    812,   841   (a)   y  (b),  846,  853;  Título  18,  Sección  3282.   

(v)  Orden  de  arresto  contra MICHAEL  JOHN  JIMÉNEZ SÁNCHEZ de febrero  17 de 2004, emitida por la Corte del Distrito Sur de Nueva York.   

(vi)   Declaración   jurada  rendida  por  Niketh   Velamoor,  Fiscal  Auxiliar  de  los  Estados Unidos para el Distrito Sur de Nueva York, en la cual  se  refiere  al  procedimiento  cumplido  por  el  Gran  Jurado   para   dictar  la  acusación,  descarta  la  configuración  de  la  prescripción,  concreta  los  cargos  formulados contra  MICHAEL    JOHN    JIMÉNEZ    SÁNCHEZ, e indica los elementos integrantes del delito.   

(vii)  Declaración  jurada  de Thomas  Duane,  agente  especial del Buró  Federal  de  Investigaciones  (FBI), por cuyo medio informa los pormenores de la  investigación  en  virtud  de  la cual se solicita la extradición y aporta los  datos sobre la identidad del requerido.   

(viii) Fotocopia de la cédula de ciudadanía  No.  98.565.682  a  nombre  de  MICHAEL  JOHN JIMÉNEZ  SÁNCHEZ.   

Trámite   surtido  ante  las  autoridades  colombianas   

Recibida  por  la  Fiscalía  General  de la  Nación  la  Nota Diplomática No. 2271 de septiembre 17 de 2004, emitida por la  Embajada  de  los Estados Unidos solicitando la detención provisional con fines  de    extradición    de    MICHAEL   JOHN   JIMÉNEZ  SÁNCHEZ, la Fiscalía General de la Nación, mediante  Resolución  del  17  de  febrero  de  2004  ordenó su captura, la cual se hizo  efectiva  el  25  de  julio  de  2012  en  Bogotá,  por  parte  de  la Policía  Nacional.   

Protocolizada   la  solicitud  de  entrega  mediante  nota  Verbal  No.  2217 del 20 de septiembre de 2012, el Ministerio de  Relaciones  Exteriores  envió  la  documentación  reunida  a  su  homólogo de  Justicia  y  del  Derecho  con oficio DIAJI/GCE No. 2383 del 24 siguiente, en el  cual conceptuó:   

“Conforme  a  lo  establecido  en  nuestra  legislación  procesal  penal  interna,  me  permito  manifestar  que el tratado  aplicable  al  presente  caso  es la “Convención de Naciones Unidas contra el  tráfico  ilícito  de  estupefacientes y sustancias psicotrópicas”, suscrita  en Viena el 20 de diciembre de 1988.   

Sin   perjuicio   de  lo  anterior,  y  de  conformidad  con  lo  establecido  en  el  artículo  6,  numerales  4 y 5 de la  precitada  Convención,  así como en el artículo 496 de la Ley 906 de 2004, es  procedente    obrar    de    conformidad    con    el    ordenamiento   procesal  colombiano”2.   

Revisadas  las  diligencias  con base en esa  normatividad,  en  dicha  Cartera  no se evidenció la falta de pieza sustancial  alguna  y,  en  consecuencia,  el  Viceministro de Política Criminal y Justicia  Restaurativa,  con  oficio  OFI12-0017012-DVC-3000  del  26  de septiembre 2012,  envió  el  expediente  a  la  Sala  de  Casación  Penal de la Corte Suprema de  Justicia para lo de su competencia.   

Actuación     cumplida     en    esta  Corporación   

Mediante proveído del 1º de octubre de 2012  la  Corte  inició  la  etapa  judicial  del  trámite  y  con  fundamento en lo  dispuesto  en  el  artículo  529 de la Ley 600 de 2000 requirió a MICHAEL   JOHN   JIMÉNEZ   SÁNCHEZ   la  designación  de  defensor,  siendo  nombrado  uno  de  confianza,  con quien se  surtió el traslado previsto en el artículo 518 de la misma Ley.   

Posteriormente,  el  29  de octubre, ante la  petición    del    defensor   contractual   del   requerido,   coadyuvada   por  éste, se corrió traslado al  Ministerio  Público  de  la  solicitud  de emitir concepto bajo los ritos de la  extradición   simplificada  prevista en el artículo 70 de la Ley 1453 del 24 de junio de 2011.   

La  Procuradora  Tercera  Delegada  para  la  Casación  Penal,  coadyuva  la  petición al encontrar cumplidos los requisitos  contemplados  en  el artículo 35 de la Carta Política, toda vez que los hechos  a  que se contraen las notas diplomáticas y la acusación formal revelan que el  ciudadano  en mención es requerido para responder por la comisión de conductas  punibles  relacionadas  con  el tráfico de estupefacientes. Así mismo, destaca  la  inexistencia  de  duda  sobre  la  plena  identificación  del requerido por  haberse   aportado  el  resultado  del  informe  de  laboratorio  y  la  tarjera  decadactilar   expedida   por  la  Registraduría  Nacional  del  Estado  Civil.   

En  ese  orden,  solicita  a la Corte emitir  concepto  favorable  y exhortar al Gobierno Nacional para que advierta al Estado  requirente  la  necesidad  de garantizar la permanencia en el país extranjero y  el  retorno  al de origen del reclamado en condiciones de dignidad y respeto por  la  persona  humana, así como la preservación de todos los derechos debidos en  su condición de justiciable.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

Sobre   la   extradición   simplificada   

El  artículo  70  de  la Ley 1453 del 24 de  junio  de  2011  introdujo  al  ordenamiento  jurídico nacional la figura de la  extradición  simplificada,  según  la  cual la persona requerida en extradición, con la aquiescencia de su  defensor   y  del  Ministerio  Público,  puede  renunciar  al  procedimiento  y  solicitar la emisión de plano del concepto correspondiente.   

En  el evento bajo examen, la Sala encuentra  reunidas  las  exigencias  establecidas  en dicha norma para conceptuar de plano  sobre  el  requerimiento  impetrado  por  el  Gobierno  de los Estados Unidos en  relación  con  el  ciudadano  MICHAEL  JOHN  JIMÉNEZ  SÁNCHEZ.   

En  efecto,  la  solicitud  se  radicó  en  vigencia  de  la preceptiva en mención en forma conjunta por el solicitado y la  defensa;  posteriormente,  fue  coadyuvada  por  la Procuradora Tercera Delegada  para  la  Casación  Penal,  quien,  además,  encontró reunidos los requisitos  legales y constitucionales para conceptuar favorablemente.   

En  suma,  como  se reúnen los presupuestos  para  emitir  concepto bajo el rito del trámite simplificado, a ello procede la  Corte, previo análisis de los siguientes aspectos.   

Aspectos Generales  

La competencia de la Corporación, cuando se  trata  de  emitir concepto sobre la procedencia de extraditar o no a una persona  solicitada  por otro país, se circunscribe a la verificación de las exigencias  contenidas  en  los  artículos 508, 511, 513  y 520 de la Ley 600 de 2000,  regulación   a   la  cual  se  acude  porque  los  hechos  ocurrieron  bajo  su  vigencia.   

Igualmente,  corresponde  atender el mandato  consagrado  en  el  artículo  35,  inciso 2, de la Carta Política, conforme al  cual  la  entrega  de colombianos sólo opera frente a hechos punibles cometidos  en  el  exterior  con  posterioridad  al  17  de  diciembre  de  1997,  fecha de  promulgación  del  Acto  Legislativo  No.  1,  por  cuyo  medio se reactivó la  posibilidad   de   extraditar   a   los  nacionales,  estableciendo  además  la  improcedencia de la entrega por delitos políticos.   

        Ahora  bien,  como no existe tratado de extradición vigente entre los Estados Unidos y  la  República de Colombia, el trámite de la solicitud de entrega y el concepto  a  emitir  como  culminación  del  mismo,  se  surte con base en las exigencias  contenidas en el Capítulo III del Libro V de la Ley 600 de 2000.   

Esos   requisitos   consagrados   en  los  artículos  513  y 520 de la ley en cita se concretan en la validez formal de la  documentación  allegada  por  el país requirente, la demostración plena de la  identidad  de  la  persona  solicitada,  la  presencia del principio de la doble  incriminación  y  la equivalencia de la providencia proferida en el extranjero,  a la resolución de acusación de nuestro sistema procesal penal.   

Por  demás, uno de los objetivos fundantes  de  la extradición, consiste en evitar la impunidad de los delitos por medio de  la  cooperación  internacional,  razón  que  legitima  la realización de este  trámite.   

La  Corte,  por  consiguiente,  procede  a  estudiar si en este caso se cumplen dichos presupuestos.   

    

1. Validez formal de la documentación     

Con  fundamento  en  lo  preceptuado  en  el  artículo  513  de  la  Ley  600  de  2000,  la  solicitud  de extradición debe  efectuarse  por vía diplomática y, de manera excepcional, por la consular o de  gobierno  a  gobierno,  aportando  copia auténtica del fallo o de la acusación  proferida  en  el  país extranjero, con indicación de los actos por los cuales  procede  la  petición,  así como del lugar y fecha de su ejecución; todo ello  acompañado  de  los  datos por cuyo medio sea posible identificar plenamente al  reclamado  e,  igualmente,  es  necesario allegar la reproducción auténtica de  las      disposiciones      penales     aplicables     al     asunto.   

Del  mismo  modo, la documentación debe ser  expedida  con  sujeción  a las formalidades establecidas en la legislación del  país reclamante y estar traducida al castellano.   

Tales  requisitos  de carácter legal están  encaminados  a  demandar  del  Estado  requirente la ineludible remisión de los  soportes  en  sustento  de  la  solicitud  de extradición, en todos los casos y  frente  a cada una de las específicas obligaciones que amerite el asunto, no de  manera  simple,  sino  con  el  cumplimiento íntegro de las exigencias formales  expresadas.   

En  el  caso  particular  la  Corporación  observa  cómo  el  Gobierno  de los Estados Unidos de América, a través de su  representación   diplomática,   solicitó   la  extradición  de  MICHAEL   JOHN  JIMÉNEZ  SÁNCHEZ  y,  al  efecto,  anexó copia de la acusación No. S4 01 Cr. 1000 (WHP), proferida el 17  de  febrero  de  2004  por la Corte del Distrito Sur de Nueva York. Igualmente,  incorporó  la  orden  de  arresto  expedida contra el  reclamado por dicha autoridad judicial extranjera.   

También allegó la  declaración  jurada  de  Niketh Velamoor,  Fiscal  Auxiliar de los Estados Unidos para el Distrito Meridional  de  Nueva  York,  quien  refiere  el  procedimiento cumplido por el Gran  Jurado  para  dictar  la acusación,  concreta  los  cargos  formulados  contra  MICHAEL JOHN  JIMÉNEZ  SÁNCHEZ,  precisa los elementos integrantes  del  delito y remite a la declaración de apoyo del agente de la Administración  de Control de Drogas para mayor precisión de los hechos.   

De  igual  manera,  se observa cómo en los  documentos  aportados  por  el  Gobierno  de  los  Estados  Unidos respecto a la  acusación  se  especifican  los  actos  imputados y los lugares y épocas de su  ocurrencia.   

A su vez, tales documentos están traducidos  al  castellano,  certificados  y autenticados de conformidad con la legislación  propia  del  Estado  requirente,  al  punto  que  se  encuentran refrendados por  Thomas  C.  Black,  Director  Asociado  de  la  Oficina de Asuntos Internacionales de la División de lo Penal  del  Departamento  de Justicia del mismo país, reconocido en tal condición por  su   Procurador   Eric   H.   Holder,  Jr.   

Igualmente, se aportó certificación sobre  la  referida documentación suscrita por Hillary Rodham  Clinton,  Secretaria del Departamento de Estado de los  Estados   Unidos   de   América   y  por  Patrick  O.  Hatchett,   Auxiliar  de  Autenticaciones  del  mismo  departamento,  cuya firma, a su turno, fue refrendada por la Cónsul de Colombia  en  Washington D.C., Libia Mosquera Viveros.  Por  lo  tanto,  se  cumplen  a  cabalidad los requisitos para su  validez.   

En ese orden, es claro para la Corporación  que  el  primer requisito exigido por el artículo 513 de la Ley 600 de 2000, se  encuentra acreditado.   

2.           Demostración plena de la identidad de la  solicitada   

Esta exigencia se orienta a establecer si la  persona  procesada  (acusada  o  condenada)  en el país extranjero, es la misma  sometida  al  trámite  de  extradición,  lo  cual implica conocer su verdadera  identidad,   por   lo   tanto,  el  requisito  se  cumple  cuando  existe  plena  coincidencia  entre  el  individuo solicitado y aquél cuya entrega se encuentra  en curso de resolver.   

Confrontada  la Nota Verbal No. 2217 del 20  de  septiembre  de  2012  a  través  de  la  cual  se formaliza la petición de  extradición,  advierte  la  Corte  que  el  reclamado  responde  al  nombre  de  MICHAEL   JOHN   JIMÉNEZ   SÁNCHEZ,   nacido  el  13  de  mayo  de 1971 en New Haven (EEUU), titular de la  cédula       de       ciudadanía       colombiana      No.      98’565.682.   

La  persona  solicitada  se identificó con  aquel  nombre  y  documento de identidad al serle notificada la orden de captura  con  fines  de  extradición  emitida  por  la  Fiscalía General de la Nación.  Además,  el  lugar  y  la  fecha  de  nacimiento  registrados  en la cédula de  ciudadanía    coinciden    con    los    datos    ofrecidos    por   el   país  requirente.  Así mismo, bajo  la  identidad  advertida,  actuó  y  se  notificó  de  las diversas decisiones  adoptadas  en  el  marco  de  este  trámite,  sin  formular  reparo  alguno  al  respecto.   

De lo anterior, se deduce razonablemente la  plena  identidad  del  ciudadano  pedido  en  extradición, cumpliéndose con la  exigencia analizada.   

3.               Principio     de     la     doble  incriminación   

Frente  a  este  requisito corresponde a la  Corporación  examinar  si  los  comportamientos  atribuidos al solicitado en el  país  extranjero  tienen en Colombia la connotación de conductas ilícitas, es  decir,  si  son  considerados  delitos  y,  de  ser  así, si conllevan una pena  mínima no inferior a cuatro años de privación de la libertad.   

Para abordar el análisis de esta temática  debe  partirse del cotejo de los cargos formulados en la acusación aportada por  la  autoridad  extranjera  con  la normatividad interna colombiana, a efectos de  establecer  o  descartar  la equivalencia exigida por el artículo 520 de la Ley  600 de 2000.   

En  este  sentido,  los  hechos imputados a  MICHAEL   JOHN   JIMÉNEZ  SÁNCHEZ  por la autoridad foránea se concretan así:   

“CARGO  UNO   

1.  Desde septiembre de 2000 o alrededor de  esa  fecha,  hasta diciembre de 2001, o alrededor de ese fecha, ambas inclusive,  en  el  Distrito  Judicial  Meridional  de  Nueva  York y en otros lugares: JOHN  MICHAEL  JIMÉNEZ  SÁNCHEZ,  alias  “Michael”,  alias  “Peludo”,  alias  “Almohada”,  alias  “El  Cucho”,  LUIS  ALBERTO  RAMÍREZ  PAJÓN, alias  “Beto”,  alias “Primo”…los acusados, y otros conocidos y desconocidos,  ilícitamente,  intencionalmente  y  a  sabiendas se combinaron, concertaron, se  confederaron   y   acordaron  conjuntamente  y  los  unos  con  los  otros  para  transgredir las leyes antinarcóticos de los Estados Unidos.   

2. Como parte y objeto de tal concierto para  delinquir,   JOHN   MICHAEL   JIMÉNEZ   SÁNCHEZ,  alias  “Michael”,  alias  “Peludo”,  alias “Almohada”, alias “El Cucho”, LUIS ALBERTO RAMÍREZ  PAJÓN,  alias  “Beto”,  alias “Primo”…, los acusados, y otros sujetos  conocidos  y desconocidos, distribuyeran y distribuyeron y poseyeran y poseyeron  una  sustancia  controlada  con  la  intención  de distribuirla, a saber, cinco  kilogramos   y  más  de  mezclas  y  sustancias  que  contenían  una  cantidad  detectable  de cocaína, en transgresión de lo dispuesto por las Secciones 812,  841  (a) (1) y 841 (b) (1) (A)  del Título 21 del Código Federal de los Estados Unidos.   

Actos manifiestos  

Para fomentar el concierto para delinquir y  efectuar  el  objeto  ilícito  del mismo, JOHN MICHAEL JIMÉNEZ SÁNCHEZ, alias  “Michael”,  alias  “Peludo”, alias “Almohada”, alias “El Cucho”,  LUIS   ALBERTO   RAMÍREZ  PAJÓN,  alias  “Beto”,  alias  “Primo”…los  acusados,     cometieron     los    siguientes    actos    manifiestos,    entre  otros,       en  el  Distrito  Judicial  Meridional  de  Nueva York y en otros lugares:   

(…)  

c.  En  octubre de 2000, o alrededor de esa  fecha,   JOHN    MICHAEL  JIMÉNEZ  SÁNCHEZ,  alias  “Michael”,  alias  “Peludo”,   alias  “Almohada”,  alias  “El  Cucho”  y  LUIS  ALBERTO  RAMÍREZ   PAJÓN,  alias  “Beto”,  alias  “Primo”,  los  acusados,  les  ordenaron  a  FRANCISCO  RAMÍREZ,  alias  “Fran”,  alias “Chopa”, alias  “Pacho”  e  IRENE  GONZÁLEZ  alias “Edie García”, los acusados, que se  reunieran  con  FRANCISCO ANTONIO MARTÍNEZ, alias “Julián”, el acusado, en  el   Bronx,  Nueva  York,  para  distribuir  aproximadamente  35  kilogramos  de  cocaína.   

….  

e.  En  octubre de 2000, o alrededor de esa  fecha   JOHN    MICHAEL   JIMÉNEZ  SÁNCHEZ,  alias  “Michael”,  alias  “Peludo”,  alias “Almohada”, alias “El Cucho”, el acusado, ordenó a  otros   cómplices   en   el   concierto   para   delinquir   que  distribuyeran  aproximadamente 450 kilogramos de cocaína en Queens, Nueva York.   

(Título  21  del  Código  Federal  de los  Estados    Unidos,    Sección    846”3.   

Este  cargo  encuentra  equivalencia  en la  normatividad  colombiana  en el artículo 340, inciso segundo del Código Penal,  modificado  por  los artículos 8° de la Ley 733 de 2002 y 19 de la Ley 1121 de  2006,      del     concierto     para     delinquir  agravado,  que  contempla  sanción  privativa  de  la  libertad  de  ocho  (8)  a  dieciocho  (18) años de prisión y multa de dos mil  setecientos  (2.700)  hasta  treinta  mil  (30.000)  salarios  mínimos  legales  mensuales vigentes.   

Así mismo, se actualiza en el artículo 376  del  Código  Penal,  modificado por el artículo 11 de la Ley 1453 de 2011, que  tipifica  el  delito  de Tráfico, fabricación o porte  de   estupefacientes,  sancionado  con  una  pena  de  prisión  de  128 a 360 meses y multa de 1.334 a cincuenta mil (50.000) salarios  mínimos legales mensuales vigentes.   

De  esta  manera,  confrontado  el supuesto  fáctico  referido en el cargo imputado al requerido por la autoridad extranjera  con  las  disposiciones internas de Colombia, se advierte cómo las conductas de  concierto  para delinquir y tráfico, fabricación o porte de estupefacientes se  encuentran  penalizadas  en  los dos países, de manera que corresponden a tipos  penales  nacionales que tienen prevista pena superior a los 4 años de prisión,  razón   por   la  cual  se  encuentra  satisfecho  el  principio  de  la  doble  incriminación.   

Ahora, como la acusación No. S4 01 Cr. 1000  (WHP)  dictada  el  17 de febrero de 2004 por la Corte del Distrito Sur de Nueva  York,  también  incluye el decomiso, es preciso señalar que tal afirmación no  puede ser entendida en estricto sentido como un cargo.   

En efecto, como lo ha venido expresando esta  Corporación  respecto  de  situaciones  semejantes4, el señalamiento del decomiso  no  comporta  imputación  alguna,  pues se trata del anuncio de la consecuencia  patrimonial  que  la  declaratoria  de  responsabilidad  acarrea respecto de los  bienes  involucrados en el delito, de cuya comisión se acusa al requerido, tema  ajeno  a  la  solicitud  de  extradición,  razón  por  la cual no se encuentra  comprendido  dentro  de los aspectos por analizar en el concepto a emitir por la  Sala.   

4.           Equivalencia entre la providencia dictada  en el extranjero y la acusación del sistema procesal colombiano   

Esta   última  exigencia  se  orienta  a  verificar  si la pieza procesal ofrecida por el país requirente es equivalente,  por  lo  menos,  a  la  acusación  prevista  en  el ordenamiento procesal penal  interno.   

Conviene  recordar  que  no  se  trata  de  establecer   identidad   entre   ambas  actuaciones5,   pues   lo   relevante   es  determinar  si  la  decisión  entregada  da  paso  al  juicio. Además, se debe  constatar   si  brinda  un  relato  sucinto  del  comportamiento  imputado,  con  especificación  de  las  circunstancias  de  lugar  y  tiempo e, igualmente, si  expresa  con  claridad  la  calificación  jurídica  señalando  los  preceptos  aplicables.   

Así  las cosas, se tiene que la acusación  No.  S4  01  Cr. 1000 (WHP), proferida el 17 de febrero de 2004 por la Corte del  Distrito  Sur  de  Nueva  York,  al  igual  que  ocurre con la pieza de la misma  índole  en  el ordenamiento colombiano, marcan el comienzo del juicio, etapa en  la  cual  el  procesado  tiene  la oportunidad de controvertir las pruebas y los  cargos a él atribuidos.   

De  otro  lado,  el  requerimiento  de  la  autoridad  foránea contiene la información relativa a los lugares y épocas de  ocurrencia  de  los hechos, así como las circunstancias bajo las cuales actuaba  MICHAEL    JOHN    JIMÉNEZ    SÁNCHEZ    y    las   disposiciones   violadas   con   los   actos   allí  definidos.   

En  estas  condiciones,  es indiscutible la  equivalencia  existente  entre la acusación dictada en el país extranjero y la  pieza  procesal  contemplada  en los artículos 397 y 398 de la Ley 600 de 2000.  Naturalmente,  conviene  advertir,  se  trata  de una identidad material y no de  forma.   

El concepto de la Corporación  

En razón a las anteriores consideraciones,  la  CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACIÓN PENAL, emite CONCEPTO   FAVORABLE  a  la  solicitud  de  extradición   del  ciudadano  MICHAEL  JOHN  JIMÉNEZ  SÁNCHEZ,  formulada  por  el  Gobierno de los Estados  Unidos  a  través  de  su  Embajada en Bogotá, para que responda por el único  cargo  contenido  en  la acusación No. S4 01 Cr. 1000 (WHP), proferida el 17 de  febrero de 2004 por la Corte del Distrito Sur de Nueva York.   

Lo  anterior,  además,  porque  los hechos  atribuidos  al  requerido  son  de  naturaleza  común  y acaecieron en diversos  territorios  nacionales  con  el propósito de traficar con estupefacientes, por  manera  que  ninguna  de las causales de improcedencia previstas en el artículo  35 de Carta Política se configura.   

Corresponde al Gobierno Nacional condicionar  la   entrega   a   que   el  reclamado  en  extradición,  quien  ostenta  doble  nacionalidad,  no  vaya  a ser condenado a pena de muerte, ni juzgado por hechos  diversos  a  los  que  motivaron  la  solicitud  de  extradición, ni sometido a  desaparición   forzada,   torturas,   tratos   o  penas  crueles,  inhumanos  o  degradantes,  como  tampoco  a  la  sanción  de  destierro,  cadena  perpetua o  confiscación,  conforme  lo  establecen  los artículos 11, 12 y 34 de la Carta  Política.   

También  debe  condicionar  la entrega del  solicitado  a  que  se le respeten, como a cualquier otro nacional en las mismas  condiciones,   todas   las  garantías  debidas  en  razón  de  su  calidad  de  justiciable,  en particular a: tener acceso a un proceso público sin dilaciones  injustificadas,  se  presuma  su  inocencia,  estar asistido por un intérprete,  contar  con  un  defensor  designado  por  él o por el Estado, se le conceda el  tiempo  y los medios adecuados para preparar la defensa, pueda presentar pruebas  y  controvertir las que se alleguen en su contra, su situación de privación de  la  libertad  se  desarrolle  en  condiciones  dignas  y la pena privativa de la  libertad    tenga    la    finalidad   esencial   de   reforma   y   adaptación  social.   

Lo anterior, de conformidad con lo dispuesto  en  los  artículos 9, 10 y 11 de la Declaración Universal de Derechos Humanos,  5,  7  y  8 de la Convención Americana de Derechos Humanos y 9, 10, 14 y 15 del  Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos.   

Por igual, la Corte estima oportuno señalar  al  Gobierno  Nacional,  en  orden a salvaguardar los derechos fundamentales del  reclamado,  que  proceda  a  imponer  al  Estado  requirente  la  obligación de  facilitar  los medios necesarios para garantizar su repatriación en condiciones  de  dignidad  y  respeto  por  la  persona  humana,  en  caso  de  llegar  a ser  sobreseído,   absuelto,  declarado  no  culpable,  o  su  situación  jurídica  resuelta  definitivamente  de manera semejante en el país solicitante, incluso,  con  posterioridad  a  su  liberación una vez cumpla la pena allí impuesta por  sentencia   condenatoria   originada   en   las   imputaciones  que  motivan  la  extradición.   

De  otra  parte,  al  Gobierno  Nacional le  corresponde  condicionar  la entrega a que el país reclamante, de acuerdo  con  sus  políticas  internas  sobre  la  materia, ofrezca  posibilidades  racionales  y  reales  para que el requerido pueda tener contacto  regular  con  sus  familiares más cercanos, considerando que el artículo 42 de  la  Constitución  Política de 1991 reconoce a la familia como núcleo esencial  de  la  sociedad,  garantiza  su  protección  y  reconoce  su honra, dignidad e  intimidad,  lo  cual  se  refuerza con la protección que a ese núcleo también  prodigan  la  Convención Americana de Derechos Humanos y el Pacto Internacional  de    Derechos   Civiles   y   Políticos   en   sus   artículos   17   y   23,  respectivamente.   

Adicionalmente,   es   del  resorte  del  Gobierno Nacional exigir al país reclamante que, en  caso  de  un  fallo  de  condena,  tenga en cuenta el tiempo de privación de la  libertad   cumplido   por   MICHAEL   JOHN   JIMÉNEZ  SÁNCHEZ con ocasión de este trámite.   

La   Sala   se   permite   indicar  que,  en  virtud  de  lo  dispuesto  en el numeral 2º del  artículo  189  de  la Constitución Política, le compete al Gobierno en cabeza  del  señor  Presidente  de  la República como supremo director de la política  exterior   y   de   las   relaciones  internacionales,  realizar  el  respectivo  seguimiento  a  los  condicionamientos  impuestos  al  conceder la extradición,  quien  a  su vez es el encargado de determinar las consecuencias derivadas de su  eventual incumplimiento.   

La Secretaría de la Sala comunicará esta  determinación  al requerido, a su defensor, al Agente del Ministerio Público y  al  Fiscal  General de la Nación para lo de su cargo y devolverá el expediente  al    Ministerio    de    Justicia    y   del   Derecho   para   los   trámites  subsiguientes.   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ   LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                    FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO   

MARÍA   DEL  ROSARIO        GONZÁLEZ       MUÑOZ              GUSTAVO    ENRIQUE    MALO    FERNÁNDEZ             

                                                                       

LUIS  GUILLERMO  SALAZAR OTERO                      JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

                                     JAVIER ZAPATA ORTÍZ   

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1 En el  presente  caso  se aplica la Ley 600 de 2000 por cuanto los hechos que sustentan  la  petición  de  extradición  se  extendieron  hasta diciembre del año 2001,  fecha en la cual regía ese estatuto procesal penal.   

2 Folio  35 carpeta anexa.   

3 Cfr.  Folios 115-120 de la carpeta anexa.   

4  Cfr.  Conceptos  del  8  de  junio  de 2005, Rad. No.  23293;  mayo  3  de  2007,  Rad.  No.  26756; octubre 4 de 2009, Rad. No. 31825;  septiembre 30 de 2009, Rads. Nos. 32226 y 32228.   

5 Cfr.  Conceptos  del  11 de febrero de 2004, Rad. No. 20292; 23 de enero de 2008, Rad.  27378;  28  de  octubre  de  2009,  Rad. 31932; noviembre 4 de 2009, Rad. 32085;  noviembre 8 de 2009, Rad. 31818.     

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