39849(03-07-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

Aprobado acta Nº 208  

   

Bogotá  D.C.,  tres  de  julio  de  dos  mil  trece.   

V   I   S   T   O   S   

La sala resuelve la admisibilidad del recurso  extraordinario  de  casación interpuesto por el defensor de  NABOR IGNACIO  RUIZ  BARRERA  contra  la sentencia de 14  de junio de 2012 por medio de la  cual  el  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial de Medellín confirmó con  modificaciones  la  proferida   el  5 de agosto de 2011 por el Juzgado  5º  Penal  del Circuito Especializado con Funciones de Conocimiento de la misma  ciudad,  mediante  la  cual  lo  condenó   por  concierto  para  delinquir  agravado  en  concurso  con  tráfico,  fabricación o porte de estupefacientes,  previo preacuerdo logrado entre la defensa y la Fiscalía.   

H E C H O S  

Así  fueron  sintetizados en la sentencia de  primera instancia:   

“…el 28 de septiembre de 2009, se originó  una  comunicación  por agente especial de la oficina de la DEA en este país en  la  que se daba cuenta de la posible existencia de un grupo de personas dedicado  al  tráfico  de heroína desde Colombia hacia los Estados Unidos, con su centro  de  operaciones  en las ciudades de Bogotá y Medellín, teniendo como modalidad  utilizada  para el empaque y camuflaje de la sustancia ilegal el uso de diversos  elementos  con  doble  fondo,  entre  los que se encuentran bolsos, billeteras y  carteras,  informándose  que  uno  de  los  integrantes  del  grupo,  al que se  conocía  como  “el  primo  o  Carlos”,  usaba  un abonado móvil  para  coordinar  actividades relacionadas con las actividades del tráfico, lo que dio  lugar  a  que  se iniciaran las labores investigativas por parte de la Fiscalía  General  de la Nación que pudo evidenciar una serie de coordinaciones entre los  diferentes  miembros  de  la  organización  con el fin de producir, conseguir y  distribuir  la  sustancia  estupefaciente, labores investigativas que llevaron a  la  materialización  de  3.840  gramos de cocaína el 22 de septiembre de 2010,  1.184  gramos  de morfina el 4 de noviembre de 2010, 1.298 gramos de heroína el  10  de  noviembre de 2010 y 797 gramos de morfina el 11 febrero de 2011, además  llevaron  las  pesquisas  a  que  el  pasado  8 de marzo a través de labores de  allanamiento  y  registro, se lograra la aprehensión varios de los involucrados  en esas ilicitudes, entre ellos NABOR IGNACIO RUIZ BARRERA…”   

ANTECEDENTES  

El  día  8  de  marzo  de  2011 la Fiscalía  General  de  la  Nación formuló imputación ante el Juez 11 Penal Municipal de  Medellín  con  Función  de Control de Garantías contra varias personas, entre  ellas  el  señor  NABOR  IGNACIO  RUIZ  BARRERA  por  los  delitos de tráfico,  fabricación  o  porte  de  estupefacientes en concurso homogéneo y sucesivo, y  éste  a  su  vez  en  concurso  material  heterogéneo con el de concierto para  delinquir  con  fines  de  narcotráfico   -artículos 376 inciso 1º y 340  inciso  2º  del  Código  Penal-;  ninguno  de  los  cuales  se  allanó  a los  cargos.   

Posteriormente,  y  antes  de  radicarse  el  escrito  de  acusación, la Fiscalía llegó a un preacuerdo con el señor NABOR  IGNACIO  RUIZ BARRERA en desarrollo del cual éste aceptaba la coautoría en los  delitos  imputados,  por  los que correspondería  una pena de 176 meses de  prisión  y   multa  de  1.893 SMLMV, pactándose sobre ello una rebaja del  50% de las sanciones.   

En audiencia celebrada el 5 de agosto de 2011,  el  Juez  5º   Penal del Circuito Especializado de Medellín con Funciones  de   Conocimiento  aprobó  dicho  acuerdo,  y  por  tanto  profirió  sentencia  acogiendo      los      extremos      punitivos      acordados      –impuso finalmente 88 meses de prisión  y  multa  por  946.5 SMLMV-, además que negó a RUIZ BARRERA el subrogado de la  suspensión  condicional  de  la pena pero le concedió la prisión domiciliaria  con  fundamento  en  el  numeral  4º   del  artículo  314  del Código de  Procedimiento Penal.   

Por  estar inconforme con la concesión de la  prisión  domiciliaria,  la  Fiscalía interpuso recurso de apelación contra la  sentencia,  el cual fue desatado el 14 de junio de 2012 por el Tribunal Superior  de  Medellín  mediante  providencia mediante la cual revocó tal medida; contra  la   que   a   su  vez,  la  defensa  interpuso  el  recurso  extraordinario  de  casación.   

LA SENTENCIA IMPUGNADA  

Se  trata  de  la  proferida  por el Tribunal  Superior  de  Medellín por medio de la cual se revocó la prisión domiciliaria  concedida  al  acusado  NABOR IGNACIO RUIZ BARRERA, y en la que además se   exhortó  al  Establecimiento Penitenciario de Mediana Seguridad y Carcelario de  Medellín  “Bellavista”,  al  Instituto  Nacional Penitenciario y Carcelario  -INPEC-  y  a  la  Procuraduría General de la Nación, a fin de que realicen el  seguimiento  y  control respecto de la adecuada y oportuna atención médica que  demanda  el  condenado,  además  que   ordenó  la  compulsa de copias con  destino  a   la  Sala Administrativa del Consejo Seccional de la Judicatura  de  Antioquia  a  efectos de que investigue la posible falta disciplinaria en la  que   pudo  incurrir  el  profesional  universitario  forense  que  expidió  la  certificación  médica que sirvió de sustento para la concesión de tal medida  sustitutiva.   

DEMANDA  

El  defensor plantea una censura invocando la  causal  tercera  del  artículo  181  del  C.P.P.,  al   considerar  que el  fallador  de  segunda  instancia  incurrió  en un error de hecho consistente en  falso  juicio de identidad sobre el informe técnico médico legal del estado de  salud del acusado.   

Como  sustento  de su inconformidad el censor  expone  que al valorar dicho documento –informe  pericial  de  13 de julio de 2011- el Tribunal distorsionó  su  sentido  al agregarle lo dicho por sendos peritos en los informes anteriores  -del  8  de  marzo  y  9   de  mayo  de  ese mismo año-, cuando ninguno de  ellos   hacía  parte  del  último  por  cuanto se trataba de valoraciones  distintas y autónomas.   

También pregona como origen de la distorsión  del  documento  que  el Tribunal lo parceló, dejando de tener en cuenta apartes  contenidos  en  él,  para arribar a una conclusión diferente de la ofrecida en  dicha  valoración,  esto  es,  que  RUIZ  BARRERA  padece  una grave enfermedad  incompatible con su vida en reclusión.   

Por  tanto,  el  libelista  solicita casar el  fallo  en relación con dicho tópico, y en consecuencia, que se le restituya al  condenado  la  prisión  domiciliaria  concedida  en  la  sentencia  de  primera  instancia.   

  CONSIDERACIONES   DE  LA  CORTE   

Del contenido del inciso segundo del artículo  184  del  Código  de  Procedimiento  Penal se observa que el legislador patrio,  consciente  de  la  condición  extraordinaria  del recurso, facultó a la Corte  para  que  realizando  un  control  formal  de  la demanda, sólo admitiera para  estudio de fondo, o seleccionara, aquellas en las que:   

    

1. El  demandante  tenga  interés,  en  tanto  sea  lesionado con acto  ilegal o inconstitucional denunciando,     

    

1. El   casacionista  señale  con  precisión  la  causal  invocada  y  desarrolle de manera correcta los cargos; y,     

    

1. Además  de  lo  anterior,  la  Sala  advierta  fundadamente  que se  precisa    del    fallo   para   cumplir   alguna   de   las   finalidades   del  recurso.     

De  suerte que en ausencia de alguno de estos  elementos  la única opción que le queda al Tribunal de Casación es abstenerse  de  seleccionar  la  demanda, por medio de decisión contra la que el legislador  creó  el  mecanismo de insistencia, el que por su misma identidad está llamado  a  cuestionar  la  argumentación  por  medio  de  la  cual  la  Sala consideró  insatisfecha   la   exigencia   normativa  prevista  para  la  admisión  de  la  demanda.   

El   casacionista  presentó  un  cargo  al  considerar  que  el  Tribunal  incurrió  en  violación  indirecta  de  la  ley  sustancial  al  incurrir  en  un  error  de hecho consistente en falso juicio de  identidad,  por adición y por cercenamiento del informe médico del 13 de julio  de 2011.   

La  discusión que plantea el libelista está  exclusivamente  dirigida  a  que  a  su  asistido  se  le  conceda  la  prisión  domiciliaria,   y   utiliza   como   mecanismo   para  ello  la  vía  indirecta  mencionada.   

Frente  a  dicho  tipo  de  yerro la Sala, de  antaño1,   ha  sido  sistemática en advertir que constituye carga del  censor  acreditar  que  verdaderamente  el juez tergiversó el sentido natural y  obvio  de  la  prueba que analizó erradamente, y por tanto, debía mostrarle al  tribunal  de  casación  cuál  era  el contenido literal de su dicho original y  cuál  su  alcance,  además  de indicar con precisión cuál fue la distorsión  realizada  por el juez, esto es, en qué parte de la sentencia el juez mutiló o  incrementó   lo   que   ella   decía;  amén  de  la  trascendencia  de  dicho  dislate:   

“Tiene  señalada  la técnica del recurso  extraordinario  de  casación,  que cuando se acuda a la violación indirecta en  la  forma  del  falso juicio de identidad para censurar una sentencia, el censor  debe  simplemente  hacer  un  ejercicio de comparación objetivo entre lo que la  prueba dice y lo que el sentenciador le hizo decir.   

En   tal   sentido,  las  exigencias   técnicas  imponen  al  demandante poner de presente ante la Corte la prueba que  fue   tergiversada   y   demostrar   específicamente   en  dónde  ocurrió  su  desconocimiento,   para   que   solo  sea  menester  un  sencillo  ejercicio  de  comparación  entre  lo demostrado por el Juzgador y lo denunciado por el censor  para concluir en la veracidad del cargo.   

No  obstante,  el solo hecho de que el error  haya  ocurrido  no impone, por sí, la prosperidad del ataque, pues el deber del  censor  no  se agota en la constatación de la existencia del yerro, sino que le  impone  también  la  verificación  de  la  trascendencia.   Esto  es,  la  demostración   de   que   únicamente  la  existencia  del  error  sostiene  la  sentencia.   Si  ello  no es así, el cargo resulta inane por no desvirtuar  las presunciones de legalidad y acierto que acompañan el fallo.”   

No  obstante  dicha  carga,  el impugnante se  limitó  a  mostrar  que el Tribunal lo que hizo fue 1) un análisis integral de  las  tres valoraciones médico legales, y no exclusivamente de la última, y, 2)  una  revisión  lógico  formal  del último informe pericial en virtud del cual  dedujo  que  la  conclusión  allí  ofrecida  no  podía  inferirse  de  manera  inequívoca  de  la  información  con  que  contaba,  y  por  esa  vía termina  negándole el poder suasorio al último dictamen.    

Así  las  cosas, lo que pretendió el censor  fue  cuestionar,  por  la  vía  del  cargo que anunció,  la decisión del  Tribunal   de   restarle   credibilidad  a  un  dictamen  pericial,  sin  lograr  estructurar  técnicamente  el  ataque en esta sede extraordinaria, toda vez que  incumplió  las  exigencias  lógicas  en  la  sustentación  de  este  tipo  de  censura.   

Así   las   cosas,  la  demanda  no  será  seleccionada  por no haber desarrollado correctamente el cargo escogido, sin que  la  Sala  advierta  la  necesidad  de  un  fallo  para  satisfacer alguna de las  finalidades  señaladas  por el legislador para  el recurso extraordinario.   

Según lo dispuesto por el inciso segundo del  artículo  184  del  Código  de  Procedimiento Penal, contra la decisión de no  seleccionar  la  demanda  procede el mecanismo de insistencia, de acuerdo con el  precedente              jurisprudencial2   que   delinea  sus  ribetes  procedimentales,  ante la omisión legislativa de la definición de su trámite,  el cual la Sala ratifica.   

En   mérito  de  lo  expuesto,   la   Corte   Suprema   de  Justicia,  Sala  de  Casación  Penal.   

RESUELVE  

INADMITIR la demanda  de   casación    presentada   por   el  defensor  de  NABOR  IGNACIO  RUIZ  BARRERA.   

Contra  esta decisión procede el mecanismo  de  insistencia  a la luz de lo dispuesto en el inciso segundo del artículo 184  del Código de Procedimiento Penal.   

Notifíquese, cúmplase.  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO             FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO      

MARÍA    DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ  MUÑOZ                  GUSTAVO              ENRIQUE             MALO             FERNÁNDEZ         

     LUIS                              GUILLERMO                              SALAZAR  OTERO                     JAVIER DE JESÚS ZAPATA ORTIZ   

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1 Auto  de 21 de enero de 2000 radicado 12323.   

2 Auto  de diciembre 12 de 2005, dentro del radicado 24.322.     

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