39111(10-12-12)

2012

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

Aprobado acta N° 452  

Bogotá, D. C., diez (10) de diciembre de dos  mil doce (2012)   

V I S T O S  

La  Sala  resuelve  el recurso de reposición  interpuesto  por  el defensor de Delvis Tobías Farfán  Londoño,    contra   la  providencia que inadmitió la demanda de revisión.   

SÍNTESIS DE LOS ARGUMENTOS  

1.  Como  se  anunció,  la Sala de Casación  Penal  de  la  Corte Suprema de Justicia, mediante providencia del 16 de octubre  de  2012,  inadmitió  la  demanda  en  orden  a  obtener la revisión del fallo  proferido  el  10 de septiembre de 2010, por medio del cual el Tribunal Superior  de  Ibagué confirmó el fallo de primera instancia dictado por el Juzgado Penal  del  Circuito  de  El  Guamo,   el 21 de abril del último año citado, que  condenó  a Delvis Tobías Farfán Londoño  a la pena principal de 138 meses y 20 días de prisión, así como  a  la  accesoria  de  inhabilitación  para el ejercicio de derechos y funciones  públicas  por término igual al de la pena privativa de la libertad, como autor  de la conducta punible de homicidio simple.   

2.  Contra la anterior decisión, el defensor  del  citado  sentenciado  interpuso  recurso  de  reposición,  con  base en los  siguientes argumentos:   

Manifiesta que su procurado aunque aceptó los  cargos  formulados  por  la  fiscalía de manera libre, voluntaria y debidamente  asistido  por  su  defensor, la Sala en auto del 25 de octubre de 2008, adoptado  dentro  del  radicado   29626,  “ha sostenido la  pertinencia  de  la causal tercera frente a procesos terminados anticipadamente,  en virtud de la aceptación o negociaciones”.   

A continuación pasa a transcribir apartes de  la  anterior  decisión de la Corte, para seguidamente sostener que Farfán  Londoño desconocía la existencia  del  testigo  presencial  de los hechos José William Orjuela Rocha, a partir de  lo  cual  procede  a  reproduce algunos párrafos de la declaración extrajuicio  que rindió este deponente.   

Reitera  que  su defendido no conocía aquél  testigo,  “lo  que lo llevó a aceptar cargos por el  delito  de  homicidio simple, a la vez de haber sido coaccionado por el defensor  público  que  lo  asistía…aun así convencido de que su actuar se derivó de  un      acto      amparado      en      la      legitima     defensa”.   

Anota  que  se  recurrió  la  sentencia  condenatoria,  en  la  medida  en que su defendido no estaba convencido de haber  tomado   la   mejor   decisión   cuando  aceptó  los  cargos,  “aunque  carecía de los elementos materiales probatorios para probar  que  su  comportamiento  no  era antijurídico, además de pesar en su contra el  hecho  de  que  por haber aceptado los cargos le era imposible retractarse de su  decisión…”.   

Después  de referirse a la causal tercera de  revisión,  según  la  sistemática  reglada  en  la Ley 906 de 2004, aduce que  Orjuela  Rocha  es un testigo imparcial que conoce los hechos sucedidos el 16 de  noviembre    de    2009,   en   los   cuales   Delvis  Tobías,  “cuando lo iba a  apuñalar…reacciona  y  se  defiende,  resultando herido y posteriormente falleciendo el agresor”,  acontecer  fáctico observado personalmente por este deponente  y   que   sería  la  prueba  nueva  a  fin  de  que  la  verdad  histórica  se  conozca.   

Por  lo expuesto, solicita a la Corte reponer  su decisión.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

    

1. La  Sala,  de  manera insistente, ha puntualizado que el fin general  perseguido  mediante  el  recurso de reposición es propiciar que el funcionario  que  ha  emitido  la decisión cuestionada por ese medio de impugnación, previa  acreditación  a  cargo de la parte o sujeto procesal inconforme por un eventual  yerro  de orden fáctico o jurídico en las consideraciones que la sustentan, de  hallar   eco   la   respectiva  crítica,  proceda  a  revocarla,  reformarla  o  adicionarla.     

Lo  anterior significa que quien interpone el  recurso  tiene  la  insoslayable  obligación  de poner de manifiesto, de manera  clara  y precisa, las razones jurídicas y/o fácticas por las cuales estima que  lo  resuelto  por  el  operador  jurídico  se traduce en una decisión injusta,  errada,  imprecisa  o  incompleta; expresado de otra forma, los motivos alegados  por  vía  del  recurso de reposición deben ser aptos para demostrar que con el  pronunciamiento  se  causa  un  agravio  injustificado al impugnante, por lo que  debe evaluarse nuevamente la cuestión debatida.   

Como se advirtió en la providencia impugnada,  la  acción  de revisión no fue constituida para revivir controversias, como si  se  tratara  de una tercera instancia, en la medida en que la misma se estatuyó  con  el  fin  de  realizar un cuestionamiento serio a la presunción de justicia  que  selló  definitivamente  la  controversia  procesal  con  la  decisión  en  firme.   

2.   Teniendo   presente  lo  anteriormente  expuesto,  cuando  el impugnante se opone a la decisión de la Sala de inadmitir  la  demanda  en  lo que corresponde a la tercera causal de revisión, reitera lo  que  ya fue considerado en el auto atacado, proponiendo una discusión jurídica  que,  ya  lo  dijo  la  Corte,  no  corresponde con el carácter objetivo de las  causales establecidas en el artículo 192 de la Ley 906 de 2004.   

De  acuerdo  con la actuación surtida en el  proceso  cuya  revisión  se  pretende,  según  así  quedó  consignado en los  antecedentes   de   la   providencia   impugnada,   y   teniendo  en  cuenta  la  afirmación  del  accionante,  según  la  cual,  su  procurado  no  es  responsable  del  delito  por el cual fue condenado, en tanto  actúo  en legitima defensa de su vida, aseveración que procura  sustentar  bajo     el     concepto    de   prueba     nueva,    se   hace   necesario  destacar     que   fue    el   procesado   Delvis    Tobías    Farfán     Londoño      quien   de   manera  libre, voluntaria y asistido aceptó  la  comisión  de ese cargo en la audiencia preparatoria, constituyéndose   ahora    este   trámite   en   una   inadmisible   retractación   de   los   mismos,  pues,  como lo tiene dicho la  jurisprudencia  de  la Sala, en el instituto de allanamiento a cargos el acusado  renuncia  a  la  controversia fáctica y jurídica para allanarse expresa,   voluntaria   y  libremente  a  los  cargos  que  le  formule la fiscalía, aceptando la responsabilidad  penal por el hecho atribuido.   

Recuérdese  que  el  reproche  penal así admitido se rige por el  principio  de intangibilidad, es decir, que no le es dado al procesado pretender  su modificación o retractación.   

Por tanto, quien decide la finalización del  proceso  por  la  vía  abreviada, es consciente de su compromiso delictual y de  las  consecuencias  jurídicas que ello implica, como también de los beneficios  que  son  propios  de  esa  libre  determinación, sin olvidar que el procesado,  frente  a  dicha  determinación  de  responsabilidad,  está  protegido  en sus  garantías  fundamentales,  toda  vez  que lo asiste un profesional del derecho,  quien  tiene  perfecto  conocimiento  de  los  alcances  y  consecuencias de esa  admisión  de  responsabilidad  y,  consecuentemente,  lo  asesora,  consultando  siempre  el  beneficio  de  su protegido, además de que el funcionario judicial  que  formula  los  cargos  lo  ilustra con la debida ponderación a cerca de las  implicaciones  que  conlleva el allanamiento a los cargos, sin soslayar el deber  constitucional  y  legal  que  le  asiste  de verificar que el procesado obra de  manera  libre, espontánea y suficientemente informado de los aspectos positivos  y negativos del instituto procesal.   

Como se adujo en la providencia recurrida, se  concluye  que  tales  presupuestos  fueron  satisfactoriamente cumplidos, habida  cuenta  que  en   el  desarrollo  de  la  audiencia preparatoria el juez de  conocimiento,  según lo reglado en el artículo 356, numeral 5°, de la Ley 906  de  2004,  requirió  a  Farfán  Londoño  si aceptaba o no lo cargos, acto en el cual estuvo asistido por su  defensor,  que  en  forma  clara  y  precisa  se  le formularon los cargos y, en  consecuencia, aquél los aceptó.   

De  ahí  que  pretender  en este caso   y    por   la   vía   de   la   acción   de  revisión   desconocer  las  consecuencias  jurídicas   de   esa   aceptación   de  cargos,   la   cual,   se   repite,   satisfizo   todos  los  requisitos   legales,  afirmando  ahora  que  el  sentenciado  no es  responsable    del    delito    por    el    cual   fue   condenado,  en  razón  a  que su comportamiento no es antijurídico,  implica   una  retractación  que, por regla general,1 resulta   inadmisible    e    improcedente,    máxime    cuando   el   fallo  objeto   de  revisión  ha  alcanzado   los   efectos   y   la   materialización   de  la  cosa   juzgada   dentro   del  marco  de  la   constitucionalidad  y  de  la legalidad.   

De otro lado, reitérese que  para   derruir   la   sentencia   condenatoria  en  sede   de  revisión   y   bajo   la   causal   tercera,   la    prueba    ex   novo   no   puede   ser   de    cualquier    entidad,   sino   aquella   de   superlativa    connotación    que   permita,   sin   la   más   leve  incertidumbre,   derrumbar   la  autoridad   de   la   cosa   juzgada,  al  demostrarse de manera inconfutable la   

inocencia del sentenciado.  

Así,  el  medio  de  convicción  novedoso  traído  por el actor se refiere a la declaración extraproceso de José William  Orjuela  Rocha,  quien,  en  su sentir, evidencia que el comportamiento ilícito  atribuido  a  Farfán Londoño  derivó  de  un  acto de legítima defensa, según lo consagrado en el artículo  32, numeral 6°, del Código Penal.   

En consecuencia, lo que pretende el actor es  la  imposición y, por lo mismo, el éxito de un enfoque valorativo de la prueba  desde  su  personal  perspectiva, situación que, como se ha dicho, desconoce el  alcance legal y jurisprudencial de la prueba nueva.   

En esas condiciones, deviene concluyente que  el  actor  soslaya  el  hecho  de  que  el  proceso  ya  terminó  con sentencia  ejecutoriada,  que  está  revestida  por  la inmutabilidad de la cosa juzgada y  que,  por  lo  tanto, no se trata de una instancia más donde se puedan discutir  nuevamente  los  aspectos  jurídicos o los elementos de juicio que sirvieron de  fundamento a una decisión que tiene el carácter de definitiva.   

De  tal forma, como quiera que las hipótesis  expuestas  por  el  libelista como sustento del recurso interpuesto, no son más  que  una  reiteración  de  los argumentos consignados en la demanda, los cuales  resultan  desatinados  por las razones anteriormente enunciadas, no se repondrá  el auto impugnado.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

R E S U E L V E  

1.     NO  REPONER  la  providencia   mediante  la  cual  se  inadmitió  la  demanda de revisión propuesta, respecto del fallo proferido por  el  Tribunal  Superior  de  Ibagué, el 10 de septiembre de 2010, que condenó a  Delvis    Tobías    Farfán    Londoño, por la conducta punible de homicidio simple.   

2.  Contra  esta decisión no procede ningún  recurso.   

Cópiese, notifíquese y cúmplase.  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

                                                                       Magistrado   

FERNANDO      ALBERTO      CASTRO  CABALLERO            LUIS       GUILLERMO       SALAZAR  OTERO   

                                            Magistrado                                                                                      Magistrado   

           

ALFONSO   DAZA   GONZALEZ                                                                           WILLIAM MONROY VICTORIA    

              Conjuez                                                                                                                      Conjuez   

                   

YESID            REYES  ALVARADO                                             YESID VIVERIOS CASTELLANOS   

Conjuez                                                                                                         Conjuez   

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1  Revisión 15250 del 2 de marzo de 1999.     

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