37530(12-06-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO PONENTE  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

Aprobado: Acta No. 179-  

Bogotá, D.C., doce (12) de junio de dos mil  trece (2013)   

MOTIVO DE LA DECISIÓN  

La  Sala  examina, de manera oficiosa, si se  vulneraron  garantías  fundamentales  dentro  de la actuación gobernada por la  Ley  906 de 2004, en el trámite adelantado contra Luis  Enrique  Murallas Gutiérrez y  Francisco  Giovanni Peña Marín, en el cual, el 28 de  julio  de  2011,  la  Sala  Penal del Tribunal Superior del Distrito Judicial de  Medellín   profirió   sentencia   por   cuyo   medio  confirmó,  con  algunas  modificaciones,  la  adoptada  por  el  Juzgado  2  Penal del Circuito de Bello,  Antioquia, el 15 de marzo del mismo año.   

HECHOS     Y    ACTUACIÓN    PROCESAL  RELEVANTE   

1.  La Sala en anterior oportunidad así los  relató1:   

“Con   fundamento   en  comunicado  del  periódico  El Tiempo y ADN que informaba sobre una serie de irregularidades que  se  venían  presentando en la Cárcel Nacional Bellavista, relacionadas con los  cobros  indebidos de dinero a internos por parte del personal de guardia y otros  servidores  de la oficina de Tratamiento y Desarrollo con el fin de ser ubicados  en  actividades  que permitieran la redención de pena, el 20 de mayo de 2009 se  inició  una  indagación  preliminar,  al  interior  de  la cual, el 26 de mayo  siguiente,  el  Personero  Municipal  de Bello remitió una serie de quejas ante  él  presentadas  por  internos  del  penal  relacionadas con el mismo problema,  donde  se  pudo  establecer que efectivamente era de público conocimiento en la  población   carcelaria  que  para  lograr  descontar  pena  a  través  de  las  actividades  establecidas  por  la cárcel, necesariamente se debía efectuar el  pago  de sumas de dinero, encontrándose involucrados en dicha actuación varios  miembros  de  la  guardia, entre ellos, el Jefe de Tratamiento y Desarrollo Luis  Enrique  Murallas  Gutiérrez quien ejecutaba la delincuencia utilizando a (sic)  tres  tipos  de  conducta:  la  primera,  exigiendo  directamente a los internos  dineros  para  incluirlos  en  la lista de aspirante a la actividad que generaba  descuento  de  la  pena;  la  segunda, formulando la exigencia a través de Juan  Armando  Lozano  Díaz  o  Francisco  Giovanni  Peña  Marín;  y,  la  tercera,  formulando  el  ilícito  requerimiento  a través de otros internos como Duvier  Alberto  Bedoya  Marín  y  Luis  Enrique Suárez”2.   

2.  El  13  de noviembre de 2009 se llevó a  cabo   audiencia   preliminar  de  legalización  de  captura,  formulación  de  imputación   -por   los   punibles  de  concusión,  concierto  para  delinquir,  falsedad ideológica en documento público y fraude  procesal-,    e    imposición    de    medida    de  aseguramiento3,  ante  el  Juzgado  2  Penal  Municipal con función de control de  garantías   de   Bello,   Antioquia,  respecto  de  los  señores  Murallas  Gutiérrez, Aristizábal Escobar  y  Lozano  Díaz;  y  el  17  de  noviembre  siguiente,  ante el Juzgado 3 Penal  Municipal  con  función  de  control  de  garantías  del  mismo  municipio, se  realizaron  similares  audiencias  en  relación  con  Francisco  Giovanni Peña  Marín4.   

El  9  de  diciembre de esa anualidad, en el  Juzgado  1  Penal  Municipal  con  función  de  control  de garantías de dicha  localidad,    se    adicionó    la   imputación   respecto   de   Murallas  Gutiérrez, Aristizábal Escobar  y  Lozano Díaz, en el sentido de endilgarles cinco concusiones más5.   

3.  Luego  de  que  la Fiscalía radicara el  escrito6,  el  18  de  enero  de 2010, ante el Juez 2 Penal del Circuito con  funciones  de  conocimiento  de  Bello,  Antioquia,  se realizó la audiencia de  formulación  de  acusación  en  contra de los nombrados, como coautores de los  delitos  de  concusión,  concierto  para  delinquir,  falsedad  ideológica  en  documento  público y fraude procesal, conforme a los artículos 404, 340, 286 y  453 del Código Penal.   

4.     Celebradas    las    audiencias  preparatoria7      y      de      juicio     oral8,  el  15  de  marzo de 2011 el  Juez    profirió    sentencia    en    los   siguientes   términos9:   

A  Luis  Enrique  Murallas   Gutiérrez  lo  condenó  a  22  años  de  prisión,   multa   de  180  salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes  e  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos y funciones públicas por 200  meses,  como  coautor  responsable  del  concurso de los injustos de concusión,  falsedades    en    documento    público   y   fraudes   procesales10   y   lo  absolvió por el de concierto para delinquir.   

A Francisco Giovanni Peña Marín lo declaró  penalmente   responsable,   en   calidad   de   coautor,   de   un  concurso  de  concusiones11  y  le  impuso  9 años y 6 meses de prisión, multa de 70 salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes  e  inhabilitación  para el ejercicio de  derechos  y funciones públicas de 95 meses. Lo absolvió por los demás cargos.   

A Juan Armando Lozano Díaz lo condenó como  coautor  responsable  de  un concurso de concusiones12  y  le  impuso  12  años de  prisión,   multa   de   90  salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes  e  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas por un  lapso de 110 meses.   

5.  La  decisión  fue  recurrida  por  los  defensores  y  el  representante  de  la fiscalía y, el 28 de julio de 2011, la  Sala  Penal  del  Tribunal  Superior  de  Medellín  la  confirmó  con  algunas  modificaciones.   Así,   a   Luis  Enrique  Murallas  Gutiérrez  le fijó la pena en 222 meses de prisión,  multa  de 70 salarios mínimos legales mensuales vigentes e inhabilitación, por  igual  tiempo,  para el ejercicio de derechos y funciones públicas –excluyó  la  circunstancia  de mayor  punibilidad,  lo  absolvió por dos falsedades y una concusión, y, a la vez, lo  condenó  por  concierto  para  delinquir-, en tanto a  Francisco    Giovanni   Peña   Marín   y  a  Juan  Armando  Lozano  les  dejó  la sanción en 130 meses de  prisión13,  multa  de  70  salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes e  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas por el  mismo término de la pena principal.   

5. Por auto del 9 de  mayo  de  2012,  la Sala inadmitió la demanda de casación pero dispuso que las  diligencias  regresaran  al  despacho  para examinar la probable vulneración de  garantías  fundamentales  de uno de los procesados, en punto de la tasación de  la pena.   

6.  Agotado  el  trámite  de  insistencia  sin  que  la  Procuraduría  hubiera hecho uso de tal  facultad14, se procede a resolver lo pertinente.   

CONSIDERACIONES  

1.  Como  puntualmente  se  indicó  en  la  providencia  que  no  dio  curso  al  libelo, al momento de dosificar la pena de  Luis    Enrique    Murallas   Gutiérrez,  el  Tribunal  no  respetó el principio de proporcionalidad, toda  vez  que,  a pesar de que excluyó la circunstancia de mayor punibilidad para el  delito            de            concusión15  y  trasladarse  al  cuarto  mínimo,  incrementó  la base en los mismos meses que tuvo en cuenta el Juez de  instancia;  al  tiempo que, por el concurso delictual, impuso el máximo aumento  permitido,  con  lo  que  pasó  por  alto  la absolución declarada por las dos  falsedades y una concusión.   

2. En efecto, el a  quo,   al   ocuparse  del  delito  base  –concusión-,  se  ubicó  en el primer  cuarto  medio  -117  a  138  meses  de  prisión-,  pero  se  alejó  del  mínimo en 15 meses, atendiendo la  circunstancia  de  mayor  punibilidad, para tasarlo en 132 meses. Luego, por las  47          conductas          concursantes16,     incrementó     ese  quantum   en  lo  máximo  previsto    en    el    artículo    31   del   Estatuto   Penal,   “hasta  otro  tanto”,  es decir, 132,  para una pena definitiva a imponer de 264 meses de prisión.   

3.   El   ad  quem¸  por  su  parte,  readecuó  la  sanción y, al  ocuparse    del   tipo   penal   básico,   se   situó   en   el   cuarto              mínimo17 -96 a 117 meses-, partió de  96   y   le   incrementó   los   mismos   15   meses   dispuestos   por   el   a  quo,  para  un  total  de 111 meses. Y, a ese monto le  hizo  un  aumento,  por  razón  de  los  delitos que concursaban, en su extremo  máximo,  esto  es, “hasta otro tanto”,  para  una pena definitiva de 222 meses  de prisión.   

4.  Fácilmente se evidencian dos errores de  la colegiatura:   

Uno,  que sumó 15  meses,  no la proporción que de ellos correspondía en razón de haber partido,  no  de  117  -como  lo  hizo  el  a quo-, sino de 96.   

En ese orden, lo correcto es acrecentar esos  96  en  el  porcentaje  que  corresponde,  esto  es,  en el 35.4172%18   

,  que se traduce en 7 meses, 15 días, para  un   subtotal   de  103  meses,  15  días.   

Dos,  dejó  de  considerar  que,  si  el  resultado anterior fue aumentado por el Juez de primer  grado    “hasta   otro   tanto”,   en  atención  al  concurso de 47 delitos, ha debido reducirlo en la  proporción  que  concierne  por  los dos punibles, puesto que absolvió por dos  falsedades  y  una  concusión,  pero  a  la  vez  condenó  por  concierto para  delinquir, quedando, entonces, solo 45 concurrentes.   

Así  las  cosas,  como  el juez singular no  determinó  con exactitud la relación exacta de lo que correspondería por cada  delito,  la Sala establecerá qué proporción de esos 111 meses que aumentó el  a   quo   –el  otro  tanto-  corresponden  a  cada  una de las 47 conductas que  concursaron en esa instancia.   

Entonces,  si  fueron 47 y se impusieron 111  meses,  a  cada  una  le  asignó  un monto de 2.36, por lo que este guarismo se  aplicará  a  las 45 conductas concursantes por las que finalmente fue condenado  en  segunda  instancia  (45 x 2.36), y ello arroja 106.2, es decir, 106 meses, 6  días de prisión.   

Por  consiguiente, a los 103 meses, 15 días  de  prisión  fijados  para  el delito base, se sumarán 106 meses, 6 días -que  equivalen   a   los  punibles  concurrentes-,  para  un  total  de  209  meses y 21 días de prisión, que, sin  duda, resulta más favorable para el acusado.   

5. En esta misma proporción se reducirá la  pena  accesoria  de  inhabilitación  para  el ejercicio de derechos y funciones  públicas,   motivo   por  el  cual  la  sanción  a  imponer  en  definitiva  a  Luis    Enrique    Murallas   Gutiérrez   es   de   209  meses  y  21  días  de  prisión  y  por  el mismo término la inhabilitación  para  el ejercicio de derechos y funciones públicas19.   

6. Son estas las razones por las que la Sala,  en  estricta  aplicación  del  principio  de  legalidad,  componente del debido  proceso, corrige el desacierto.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación  Penal  de  la  Corte  Suprema  de Justicia, administrando justicia en  nombre de la República y por autoridad de la ley,   

RESUELVE  

PRIMERO.  CASAR OFICIOSA Y PARCIALMENTE  el  fallo  proferido por la Sala Penal del Tribunal Superior de Medellín, en el  sentido  de  señalar  que la pena que debe purgar Luis  Enrique   Murallas   Gutiérrez   es  de  209   meses  y  21  días  de  prisión  e  inhabilitación  de  derechos  y  funciones  públicas  por  el  mismo término.   

SEGUNDO.  Advertir  que las demás determinaciones permanecen sin modificación.   

Contra  esta  providencia no procede recurso  alguno.   

NOTIFÍQUESE y CÚMPLASE  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ  LUIS BARCELÓ CAMACHO   

            

FERNANDO  ALBERTO CASTRO CABALLERO  

MARÍA  DEL ROSARIO GONZÁLEZ MUÑOZ   

            

GUSTAVO  ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

            

   

JAVIER DE JESÚS ZAPATA ORTIZ  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1 Auto  del  9  de  mayo  de  2012, por el cual inadmitió la demanda presentada por los  defensores  de  Luis  Enrique  Murallas  Gutiérrez  y  Francisco Giovanni Peña  Marín.   

2  Folio 6 del cuaderno de la Corte.   

3  Folios 41 a 42 del cuaderno original 1.   

4  Folios 64 a 65 ibídem.   

5  Folios  57  ibídem.  Se  destaca  que  a  Peña  Marín  no  se le adicionó la  imputación porque no se encontraba asistido de abogado.   

6 Ello  ocurrió  el  11 de diciembre de 2009 (Folios 98 a 112 del cuaderno original 1).  Allí  se precisa que fueron 23 concusiones, concierto para delinquir, distintas  falsedades  ideológicas  en  documento  público  en  22 trámites y 22 fraudes  procesales,  respecto  de  las cuales Aristizábal Escobar y Murallas Gutiérrez  coordinaban  las  solicitudes  de redención, y el cobro por esos procedimientos  lo  realizaba  a  veces  directamente  Murallas Gutiérrez o a través de Lozano  Díaz y Peña Marín.   

7  Folios 336 y siguientes del cuaderno original 2   

8  Folios 1278 y siguientes del cuaderno original 5.   

9  Folios 1490 y siguientes ibídem.   

10 15  concusiones, 24 falsedades y 9 fraudes procesales.   

11 4  conductas delictivas.   

12 5  conductas delictivas.   

13 Les  impuso  esta sanción tras redosificar la pena por encontrarlos responsables del  delito  de  concierto  para  delinquir  y absolver a Lozano Díaz por una de las  concusiones  por  las  que  inicialmente había sido condenado, es decir a los 2  los   condenó   por   el   concurso   de   4   concusiones   y  concierto  para  delinquir.   

14 El  apoderado del condenado presentó un escrito con tal propósito.   

15  Ley   599   de   2000,   artículo  58-6:  obrar  en  coparticipación criminal.   

16 14  concusiones, 24 falsedades y 9 fraudes procesales.   

17  Excluyó       circunstancia       de      mayor  punibilidad.   

18 El  cuarto   medio,  tenido  en  cuenta  por  el  a  quo,  fue  117  a 159, luego la movilidad máxima era de 42  (159-117=42).  Como  aumentó  15 de esos 42, el porcentaje de incremento fue de  35.7142%.  El  Tribunal  eligió  el  cuarto mínimo, que oscila entre 96 y 117,  cuya   movilidad   máxima   es   de   21   (117-96=21),   por   lo   que  21  +  35.7142%=7.50.   

19 No  se  modifica  la pena de multa por cuanto el fallador de segundo grado redujo su  monto  discrecionalmente  a  70  salarios  mínimos  legales mensuales vigentes,  quantum inferior al que le  hubiese  correspondido  respetando  el  criterio  adoptado  por  el  fallador de  instancia.     

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