37390(12-12-12)

2012

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  MUÑOZ   

Aprobado Acta No. 458  

Bogotá  D.C., doce (12) de diciembre de dos  mil doce (2012).   

VISTOS  

Resuelve  la  Sala  de  fondo  el recurso de  casación  interpuesto  por  la  apoderada  de OCTAVIO  CORTÉS   MONTES   contra  la  sentencia  de  segunda  instancia  proferida por el Tribunal Superior de Cali el 16 de mayo de 2011, por  cuyo  medio  lo condenó a él y a IDER SALAZAR LÓPEZ  a las penas de setenta y seis (76) meses de prisión y  multa  de  $10’872.000,oo  como  coautores  penalmente responsables del delito de peculado por apropiación  en  concurso  con  el  punible  de  destrucción,  supresión  u ocultamiento de  documento   público,   determinación   mediante   la  cual  revocó  el  fallo  absolutorio  dictado  el  31  de  julio  de 2009 por el Juzgado Noveno Penal del  Circuito de la misma ciudad.   

HECHOS  

Los  sucesos que dieron lugar a este proceso  fueron   sintetizados   en   el   fallo  de  segundo  grado  en  los  siguientes  términos:   

“Tienen su génesis con la investigación  adelantada  por el Jefe de la Unidad Anticorrupción del DAS al interior del ISS  previa  información de la auditoría interna de dicha entidad, donde dan cuenta  del  faltante  de  300 unidades de insulina y 2880 tabletas de Nifedipina 30 mg,  indicándose  que  el  primero  de estos insumos fue devuelto por los centros de  atención  que  tiene  el  Seguro  Social  en  Tulúa y Zarzal siendo entregados  materialmente       al       Señor       Octavio       Cortez      (sic),  acompañados de los documentos de  remisión  que  se  entregaron al señor Ider Salazar, respecto de la Nifedipina  se  encontró  que tanto su ingreso al almacén como su salida fueron reportados  por  el  señor  Ider  Salazar,  con  destino  al  centro  de atención de “la  Selva”,  lugar en el que niegan haber recibido dicho medicamento razón por la  cual   el   comprobante   de   egreso  no  tiene  la  correspondiente  firma  de  recibido”.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

Con  fundamento  en  el informe del Jefe del  Área  Investigativa  del Departamento Administrativo de Seguridad del Valle, la  Fiscalía  72  Seccional  de  Cali abrió instrucción en contra de IDER   SALAZAR   LÓPEZ   y   OCTAVIO   CORTÉS  MONTES,   vinculándolos   mediante   indagatoria.   Clausurada   la  fase  instructiva,  el sumario se calificó el 14 de diciembre de 2004 con resolución  de  acusación  por  el  concurso  de  delitos  de  peculado  por apropiación y  falsedad  por  destrucción,  supresión u ocultamiento, decisión impugnada por  la  defensa,  pero  confirmada  por  la  Unidad  de  Fiscalía  Delegada ante el  Tribunal Superior de Cali el 30 de junio de 2006.   

El  juzgamiento  se  adelantó en el Juzgado  Noveno  Penal  del Circuito de Cali, siendo proferido fallo absolutorio el 31 de  julio de 2009.   

Impugnada  la sentencia por la Fiscalía, el  Tribunal  Superior  de  la citada ciudad la revocó mediante proveído del 16 de  mayo  de  2011  y,  en  su  lugar,  condenó a SALAZAR  LÓPEZ   y   a   CORTÉS  MONTES  a  las  penas  de setenta y seis (76) meses de  prisión     y    multa    de    $10’872.000,oo,  al  encontrarlos  coautores penalmente responsables del  concurso  de delitos referidos en la acusación. Contra esta determinación, los  abogados      defensores     interpusieron     recurso     extraordinario     de  casación.   

En  proveído  del  1 de febrero de 2012, la  Sala    inadmitió    la   demanda   presentada   a   nombre   de   IDER  SALAZAR  LÓPEZ,  así como el cargo  principal  y  los  subsidiarios  segundo,  tercero,  cuarto,  quinto y sexto del  libelo  instaurado  por  la defensa de OCTAVIO CORTÉS  MONTES, por manera que sólo admitió el cargo primero  subsidiario    de    este    recurso,   exclusivamente  en  lo  relacionado  con  el  reproche relativo a la  falta  de  aplicación del artículo 401 de la Ley 599 de 2000, censura respecto  de  la cual se dio traslado al Ministerio Público, quien entregó el respectivo  concepto.   

LA DEMANDA  

En el único cargo admitido por la Corte, al  amparo  de  la causal primera de casación, cuerpo primero, el censor acusa a la  sentencia  de  segunda  instancia  de vulnerar el artículo 401 de la Ley 599 de  2000  porque  de  haberse aplicado las reglas allí contenidas, la pena impuesta  sería  de  43  y  no de 76 meses de prisión, como la dosificó el Tribunal, en  razón  a  que  el  reintegro de lo apropiado genera un descuento punitivo de la  mitad de la pena en favor de los procesados.    

La  omisión  en la aplicación de esa norma  transgrede   los  principios  de  favorabilidad  y  legalidad,  por  cuanto  los  parámetros  de  ponderación  fijados  en  el artículo 61-3 del Código Penal,  imponían  al  sentenciador  ubicarse  en  el  primer cuarto medio, que es de 66  meses  y  a  partir  de  allí,  teniendo en cuenta el reintegro de lo apropiado  antes  de iniciarse la investigación, rebajar la mitad de la pena, para fijarla  en  33 meses, que sumados a los 10 meses por el concurso con la falsedad, daría  una sanción de 43 meses.    

CONCEPTO DEL MINISTERIO PÚBLICO  

La  Procuradora  Tercera  Delegada  para  la  Casación  Penal considera que el cargo admitido por la Corte tiene vocación de  prosperar,  pues  aunque  no  se  reintegró  al  almacén general del Instituto  Colombiano  de  Seguridad  Social,  Seccional  del  Valle  del  Cauca,  las  300  ampolletas  de  Insulina ni  las   2880   pastillas  de  Nifedipina,  medicamentos  que  se  encontraban  en poder material y jurídico de  los   procesados,  también  es  cierto  que  OCTAVIO  CORTÉS   MONTES,  a  efectos  de  resarcir  el  daño  ocasionado  con  el  delito,  consignó  el  27  y  28  de diciembre de 2004 los  títulos  judiciales  números 2120249 y 2120269 en el Banco Agrario de Colombia  por       valor       de       $10’872.000,oo     y     $2’100.000,oo, respectivamente.   

Por  tanto,  era  necesario  que el Tribunal  Superior  de  Cali  en la sentencia de segunda instancia proferida el 16 de mayo  de  2011, después de revocar el fallo absolutorio dictado por el Juzgado Noveno  Penal   del   Circuito,   realizara   la   dosificación  punitiva  teniendo  en  cuenta  la circunstancia de  atenuación  punitiva  derivada  del reintegro de lo apropiado. Como no lo hizo,  la  punibilidad  se  encuentra  incorrectamente  tasada,  resultando  procedente  impetrar  a  la  Corte casar parcialmente la sentencia con el objeto de efectuar  los  reajustes de conformidad con lo dispuesto en el artículo 401 de la Ley 599  de 2000.   

A  continuación destaca cómo la Dirección  Jurídica  del  ISS,  con  el  objeto  de establecer los perjuicios ocasionados,  realizó  una  liquidación  determinando  que el valor de las 300 ampolletas de  Insulina  ZIW-INPH  100UI  origen    humano    a   diciembre   de   2004   equivalían   a   $7’500.000,oo  y  el  de  la Nifedipina      a      $5’472.000,oo,   para   un   total   de  $12’972.000,oo. Y fue con  base  en  ese  avalúo que el procesado CORTÉS MONTES  depositó la suma de dinero relacionada, motivo por el  cual,  además,  se  le  concedió la libertad provisional a él y a IDER SALAZAR LÓPEZ.   

Precisa que cuando  OCTAVIO  CORTÉS  MONTES  resarció el valor económico  de  lo  ilegalmente  apropiado, el 27 y 28 de diciembre de 2004, la Fiscalía ya  había  dispuesto  la  apertura  de  instrucción  mediante resolución del 8 de  julio  del  mismo  año.  Así  mismo, que la devolución del precio de los  medicamentos  se  produjo  antes de la emisión de la sentencia de segundo grado  adoptada  por el Tribunal Superior de Cali el 16 de mayo de 2011, por cuyo medio  condenó  a  los  procesados  a  76 meses de prisión,  multa equivalente a  $10’872.000,oo  y al pago  de   los   perjuicios   materiales   definidos   en   el   proceso   debidamente  indexados.   

Con fundamento en lo anterior colige que debe  reconocerse  la  circunstancia  de  atenuación punitiva por estar demostrada la  hipótesis  fáctica del inciso 2 del artículo 401 de la Ley 599 de 2000, norma  dejada  de aplicar en la sentencia impugnada, en tanto el Tribunal omitió tener  en  cuenta  las  pruebas  que  demostraban  la  consignación de $12’972.000,oo  por  parte de OCTAVIO  CORTÉS MONTES para restituir, de  manera   voluntaria,   el   precio   de   los  medicamentos  del  Seguro  Social  apropiados.   

Ello por cuanto la teleología del instituto  comporta  un  incentivo  para  que el agente del delito de peculado restituya lo  apropiado   o   su   equivalente,  sin  que  la  reparación  se  condicione  al  reconocimiento,   contrición   o   remordimiento   del   sujeto  activo  de  la  infracción.    

Aún más, el reconocimiento de la rebaja de  pena  por  reintegro  parcial  o  total no es potestativo del juez de instancia,  razón   por  la  cual  verificada  la  condición  fijada  en  la  disposición  normativa,  artículo  401  de la Ley 599 de 2000, el descuento debe reconocerse  de  manera  automática,  sin lugar a disquisiciones subjetivas. Por tanto, debe  realizarse  la deducción una vez se haya tasado el monto definitivo de la pena.   

En  tal  sentido,  encuentra  acertada  la  tasación  efectuada  por el Tribunal Superior de Cali, acorde con la cual   estableció  una  pena  de  66  meses  para el delito de peculado, pena que debe  atenuarse  en una tercera parte (22 meses), quedando en 44 meses de prisión por  este  delito,  más  los  10  meses  determinados por el delito de destrucción,  supresión  u  ocultamiento  de documento público, para un total de  54  meses  de  prisión, cifra en la cual  también  debe  ajustarse  la  inhabilitación  para  el ejercicio de derechos y  funciones  públicas. Por ende, no procede la rebaja de  la  mitad  solicitada  por el casacionista en tanto el  reintegro  se  efectuó después de la apertura de la investigación, pero antes  de proferirse la sentencia.   

Igual  atenuación punitiva debe darse, bajo  los   mismos  supuestos,  a  la  pena  de  multa  a  la  que  fueron  condenados  OCTAVIO      CORTÉS      MONTES     e   IDER   SALAZAR   LÓPEZ,  por  manera  que  de $10’872.000,oo  fijados  en  la  sentencia,  debe pasar a $7’248.000.   

En  suma,  solicita  casar  parcialmente  la  sentencia  objeto  del  recurso  extraordinario  en el sentido de redosificar la  punibilidad  e  imponer  a los procesados la pena de 54 meses de prisión, multa  de    $7’248.000,oo   e  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones públicas en un  término igual al de la sanción principal.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

En  orden a definir el único cargo admitido  por  la  Corte  en relación con la sentencia proferida por el Tribunal Superior  de  Cali  el 16 de mayo de 2011, revocatoria de la dictada por el Juzgado Noveno  Penal  del Circuito de la misma ciudad el 31 de julio de 2009, la Sala abordará  los  siguientes  tópicos: i) Sobre la circunstancia de atenuación punitiva del  artículo  401  de  la  Ley  599  de  2000;  ii) el estudio del caso concreto y,  además, hará una, iii) acotación final.   

i)  La circunstancia de atenuación punitiva  del artículo 401 de la Ley 599 de 2000   

Acorde  con el principio de legalidad de los  delitos  y  de  las  penas  del  artículo  29  de  la  Constitución Política,  “nadie  podrá  ser  juzgado  sino conforme a leyes  preexistentes  al  acto  que  se  le  imputa”. En ese  orden,    el    Estado,   en   ejercicio   del   ius  puniendi,  sólo  puede  sancionar por la comisión de  las  conductas  punibles previamente definidas en la ley, dentro de los límites  cuantitativos  y cualitativos allí consagrados, por manera que no le es posible  imponer  sanciones  por  fuera  de  los  parámetros  legales  ni desconocer los  descuentos  punitivos  consagrados  en  la  ley, so pena de vulnerar el referido  postulado,  así  como  el  de  igualdad  de  las  personas  ante la ley y el de  seguridad jurídica.   

El   artículo   401  de  la  Ley  599  de  20001   

establece,  

“Artículo 401.  Circunstancias   de   atenuación   punitiva.   Si   antes   de   iniciarse   la  investigación,  el  agente, por sí o por tercera persona, hiciere cesar el mal  uso,  reparare  lo dañado o reintegrare lo apropiado, perdido, extraviado, o su  valor, la pena se disminuirá en la mitad.   

Si  el  reintegro  se  efectuare  antes  de  dictarse  sentencia  de segunda instancia, la pena se disminuirá en una tercera  parte.   

Cuando  el reintegro fuere parcial, el juez  deberá,  proporcionalmente,  disminuir  la pena en una cuarta parte”.   

De  esta  manera,  en la norma transcrita el  legislador  establece  un  tratamiento punitivo más favorable para el autor del  delito  de  peculado  que  de  forma  voluntaria,  directamente  o  a través de  terceras  personas,  repare lo dañado o reintegre lo apropiado, en el entendido  de  que  con tal proceder se mitiga el daño ocasionado al patrimonio público y  se    rescata,   en   cierta   forma,   el   deber   funcional   de  lealtad  quebrantado  con  la  conducta  reprochada por el ordenamiento jurídico.   

Se  trata,  entonces,  de  una  fórmula  de  política  criminal  consignada  en  una  norma  de  contenido sustancial con el  propósito  de disminuir el impacto negativo del delito frente al bien jurídico  protegido,  en  tanto se morigera el daño causado a la administración pública  cuando  se  recuperan  los  bienes  y  recursos  públicos  apropiados, perdidos  o   extraviados  o se suspende el mal uso dado a los mismos y, a la vez, se  logra  un acto de arrepentimiento del procesado que disminuye la ofensa inferida  al deber de probidad afectado con el delito.   

Así,  la Corte se ha pronunciado sobre este  instituto,   

“Al  respecto, ha de precisarse que tanto  con  el  artículo  139 del Decreto Ley 100 de 1980 y luego con el 401 de la Ley  599  de  2000  -que  mantuvo  la esencia de la figura- la jurisprudencia de esta  Sala  ha  sido  clara  en  señalar,  como bien lo expone la representante de la  sociedad,   que  tal  acto  debe  emanar  de  la  voluntariedad  del  procesado.  (…)   

Esa   misma  filosofía  inspiradora  del  beneficio  se  preservó  con el mencionado artículo 401 de la Ley 600 de 2000,  advirtiéndose  que  más  allá  de propender por la  recuperación  de  los  dineros  indebidamente  apropiados  se busca rescatar el  deber  funcional  de  lealtad  quebrantado  a  través de un acto voluntario del  procesado  que  suponga  su  arrepentimiento, como se  enfatizó en la siguiente decisión:   

“La  jurisprudencia  de  la Corte ha sido  explicita  y  clara  que  la  teología  de  la  norma busca proteger no solo la  lesión  patrimonial  al  Estado, sino que, como lo dice el Ministerio Público,  va  más  allá,  es  decir, el deber de fidelidad y respeto de los funcionarios  con  la  administración pública, de suerte que, correlativamente, el   beneficio   punitivo  se  otorga  en  virtud  de  un  acto  de  arrepentimiento  que aminora la ofensa al deber de probidad que le correspondía  cumplir  al  servidor público”  (subraya fuera  de   texto)”2.   

Empero,  la  atenuación  punitiva  es  de  diferentes  proporciones,  según  el  momento  del  reintegro  y el monto de lo  restituido,  conforme  a  las  siguientes  reglas  incluidas  en  la  preceptiva  citada:   

i)  Si  la  reparación  o  el  reintegro se  presenta  antes  de  iniciarse  la  investigación,  el descuento punitivo será  equivalente a la mitad de la pena;   

ii) Si la  reparación  o  el  reintegro  ocurre  después  de iniciarse la  investigación,  pero  antes  de  dictarse  sentencia  de  segunda instancia, la  rebaja será de una tercera parte.   

iii)  Si  el  reintegro es parcial, se puede  disminuir  la  pena  hasta  en  una  cuarta parte, en proporción al monto de lo  reintegrado3.    

iv)  El reintegro de lo apropiado, perdido o  extraviado,  puede  hacerse  a  través de la devolución del mismo bien o de su  valor4 debidamente actualizado.   

v)   La  reducción  de la sanción por  reintegro  no  generan  la modificación de los extremos de la sanción, pues se  trata     de     un    acto    post    delictual,   cuya   aplicación   se   produce  una  vez  tasada  la  pena5.    

ii) El caso concreto  

Afirma  el  demandante  que  la sentencia de  segunda  instancia  omitió aplicar las reglas contenidas en el artículo 401 de  la  Ley  599  de 2000 relativas al descuento punitivo por reintegro del valor de  lo   apropiado,  como  acaeció  en  el  caso  bajo  examen  donde  OCTAVIO   CORTÉS   MONTES  devolvió  la  totalidad  de  los  recursos,  situación  que  comporta  la  afectación de los  principios  de  legalidad  y favorabilidad, así como la imposición de una pena  superior a la que legalmente corresponde.   

Por su parte, la Procuradora Tercera Delegada  para  la  Casación  Penal  considera  que el cargo tiene vocación de prosperar  porque    OCTAVIO   CORTÉS   MONTES   reintegró  la  totalidad  del valor correspondiente a lo apropiado,  razón  por  la  cual  el  Tribunal Superior de Cali debió aplicar ipso  iure la diminuente punitiva prevista  en  el  artículo  401 de la Ley 599 de 2000; como no lo hizo, la punibilidad se  encuentra  incorrectamente  tasada,  resultando  procedente  impetrar a la Corte  casar  parcialmente  la  sentencia  con  el  objeto  de  efectuar  los reajustes  correspondientes,  los cuales arrojan una pena de 54 meses de prisión, cifra en  la  cual  también debe fijarse la inhabilitación para el ejercicio de derechos  y funciones públicas.   

Lo  anterior,  por  cuanto  el  descuento  aplicable  no  es de la mitad de la pena impuesta, como lo afirma el demandante,  sino  de  una  tercera  parte,  en  tanto el reintegro se produjo después de la  apertura  de la investigación y antes de la emisión de la sentencia de segunda  instancia.  Así mismo, agrega, el descuento punitivo debe extenderse al coautor  del    delito    IDER   SALAZAR   LÓPEZ  y  a  la  pena  de  multa, la cual pasaría de los $10’872.000,oo  fijados en al sentencia, a  $7’248.000.   

Pues  bien, la Sala encuentra demostrado el  cargo,  motivo  por  el  cual  casará  parcialmente  la  sentencia del Tribunal  Superior  de  Cali del 16 de mayo de 2011, en tanto fue proferida sin considerar  la  circunstancia  de  atenuación punitiva consagrada en el artículo 401 de la  Ley  599  de  2000, en virtud de la cual los sentenciados se hacían merecedores  de  la  disminución  de una tercera parte de la pena en relación con el delito  de  peculado,  por  haber  restituido  el  valor de los medicamentos apropiados,  conforme  al  avalúo  de los mismos efectuado por la Oficina Jurídica del ISS,  Seccional  Valle6.   

En  efecto, a folios 404 y 412 del cuaderno  No.  2  del  expediente  se  observa  la  copia  de los títulos judiciales Nos.  2120249  y 2120269 del 27 y 28 de diciembre de 2004 por valor de $10’872.000,oo     y     $2’100.000,oo,      respectivamente,  consignados  a  nombre  de  la Unidad de Delitos Financieros por “Octavio  Cortés  Montes  y  otro”  por  concepto  de  “cauciones/excarcelaciones”,   suma   equivalente   al    valor   de  los  medicamentos  apropiados,  conforme a la liquidación efectuada el 27 de diciembre de 2004 por  la entidad afectada.   

Siendo ello así, resultaba procedente, una  vez  tasada  la  pena  en  los términos del artículo 61 de la Ley 599 de 2000,  realizar   el   descuento   punitivo   consagrado   en   el   401   ibídem,  por  cuanto  dicha  preceptiva  consagra  una  situación  favorable para los declarados penalmente responsables  que,  de  forma  voluntaria, antes de dictarse sentencia de segundo grado, cesen  en  el  mal  uso  del bien público, reparen lo dañado, corrijan la aplicación  oficial  diferente  o  reintegren  total  o parcialmente lo apropiado o su valor  equivalente.     

Se trata de un beneficio cuyo reconocimiento  depende  de  la  demostración  del  supuesto de hecho que origina la diminuente  punitiva,  esto es, la reparación de lo dañado o el reintegro de lo apropiado,  producto   de   la   voluntariedad  del  procesado.  Por ende, constituye una circunstancia de atenuación de  la  pena,  cuya  concesión no depende de la alegación de las partes, pues debe  ser     decretada    de    manera    oficiosa    cuando    se    verifique    su  materialización.   

En  el  caso  examinado,  figuran  en  el  expediente   copia   de   las   consignaciones  realizadas  por  “OCTAVIO  CORTÉS  MONTES  y  Otro” y la  manifestación  contenida  en  la  sentencia de primer grado donde se refiere la  existencia  de  los  títulos  judiciales  y  que  los  mismos  se constituyeron  “por  concepto  de pago de perjuicios ocasionados a  la  entidad  ofendida Instituto de Seguros Sociales”,  situación  que  debió  alertar  a la Colegiatura de segunda instancia sobre la  necesidad de verificar el asunto.   

Como  el  Tribunal Superior de Cali omitió  considerar  la  circunstancia  de  atenuación  punitiva prevista en  el artículo 401 de la Ley 599 de 2000,  siendo   su  obligación  hacerlo,  resulta  procedente  casar  parcialmente  la  sentencia,  exclusivamente en la tasación de la pena del delito de peculado por  apropiación.   

En ese orden, como la graduación de la pena  efectuada  en  la sentencia no fue objeto de cuestionamientos ni la Sala observa  irregularidad  alguna  en ella, se mantendrá tal como fue elaborada7.   De  esta  manera,  a  la  pena  de  66  meses  de  prisión  fijados por la Colegiatura de  instancia  para  el  punible  de  peculado  por  apropiación  se  le  aplica el  descuento  punitivo de una tercera parte, equivalente a 22 meses, quedando en 44  meses  de prisión. A este guarismo se le suman los 10 meses determinados por el  Tribunal  por  el delito de destrucción, supresión u ocultamiento de documento  público,   graduándose   la  pena  en  54  meses  de  prisión,   monto   que  igualmente  aplica  para  la  interdicción de derechos y funciones públicas.   

Lo  anterior  por  cuanto  el porcentaje de  disminución  punitiva  aplicable  es  el  contenido  en  el  inciso segundo del  artículo  401  de  la  Ley  599  de 2000 en tanto el reintegro del valor de los  medicamentos   apropiados   se  produjo  con  posterioridad  a  la  apertura  de  investigación,  pero  con  antelación  a  la  emisión  del  fallo  de segunda  instancia.   

En  tal sentido, no se ajusta a la realidad  la  afirmación del libelista según la cual la restitución se produjo antes de  iniciarse  la  investigación,  pues  la instrucción se abrió el 8 de julio de  20048  y  las  consignaciones  se concretaron el 27 y 28 de diciembre del  mismo   año9,  es  decir, más de 5 meses después, situación que se enmarca en  la  hipótesis  contemplada  en  el segundo inciso de la citada norma y no en el  inciso primero como equivocadamente lo aduce el demandante.   

La  anterior rebaja punitiva se reconocerá  también   a   IDER   SALAZAR  LÓPEZ,  como  lo  pide  la  Procuradora  Delegada,  por  cuanto  el  material probatorio recaudado refiere  que  la  consignación  de  la  suma  equivalente  al  valor de los medicamentos  apropiados   fue  realizada  por  “OCTAVIO  CORTÉS  MONTES  y  otro”, motivo por el cual, en su momento,  la   Fiscalía   les   concedió   libertad  provisional,  resultando  razonable  considerar  que  la restitución de los recursos se efectuó en forma conjunta y  voluntaria por los sentenciados.   

En  cuanto  a la multa, en relación con la  cual   la   representante   del   Ministerio   Público   solicita  extender  la  circunstancia   de  atenuación  punitiva,  la  Sala  encuentra  procedente  tal  petición  porque aunque el artículo 397 del Código Penal establece como regla  general   que   la   pena   de  multa  en  el  delito  de  peculado  corresponde  “al    valor    de    lo    apropiado”,  lo  cierto es que el artículo 401 consagra la disminución de  la  pena  por  reintegro  sin restringir la rebaja punitiva sólo a la prisión,  siendo  viable  colegir  que  la  diminuente  se  refiere  a todas las sanciones  previstas para el tipo penal en cuestión, incluida la multa.   

En  tal  sentido,  la  Corporación  ya  ha  establecido  la posibilidad de extender el beneficio del canon 401 de la Ley 599  de  2000 a la pena de multa, situación que encuentra su razón de ser en que la  restitución  del  valor  de  los  bienes  apropiados comporta un menor daño al  erario  público,  lo  cual debe verse reflejado no sólo en la pena de prisión  sino también en la de multa.     

Así,   por   ejemplo,   la   Sala   ha  expresado,   

“Para la Corte  resulta  palmario  que la causal objetiva de disminución punitiva que afecta la  sanción  una  vez  individualizada  ante  el  fenómeno  post  delictual  de la  reparación  del  daño,  también debe predicarse de la pena de multa, ello por  cuanto  el  artículo que la establece no la circunscribe a la prisión, de ahí  que  al haberse mantenido en el valor de lo apropiado…quedó fijada más allá  de  los  límites  máximos  dispuestos  por el legislador cuando tiene lugar el  reintegro  de  lo apropiado, yerro que, en consecuencia, debe corregirse en esta  sede   extraordinaria”10.   

En  el  anterior  contexto,  al guarismo de  $10’872.000,oo establecido  por  el  Tribunal  como  pena  de multa, la Sala le aplicará el descuento de la  tercera  parte  previsto  en  el  inciso  segundo  del artículo 401 del Código  Penal,     quedando     la     sanción     pecuniaria     en     $7’248.000,oo11.    

iii) Acotación final  

A  última hora el defensor de IDER  SALAZAR  LÓPEZ  radica  ante  esta  Corporación  escrito  donde  pregona la prescripción de la acción penal desde  el   14  de  diciembre  de  2009,  razón  por  la  cual  solicita  su  decreto.   

Con  todo,  dicha  pretensión  se presenta  huérfana  de sustento y alejada de la realidad procesal, pues los hechos objeto  de  reproche  acaecieron  en  abril  de  2004,  la  resolución de acusación se  profirió  el 14 de diciembre del mismo año, adquiriendo firmeza el 30 de junio  de  2006,  cuando  fue  confirmada  por  la Unidad de Fiscalía Delegada ante el  Tribunal  Superior  de  Cali,  previa  impugnación  de  la defensa.     

Los delitos de peculado por apropiación del  inciso     tercero     del     artículo     39712    y    de   destrucción,  supresión   u  ocultamiento  de  documento  público  del  inciso  segundo  del  artículo  29213  del  Código  Penal, tienen prevista pena de 4 a 10 años y de 3 a  10,  respectivamente.  A  la  pena  mayor,  para efectos de prescripción, se le  aumenta  una tercera parte en razón de la condición de servidores públicos de  los   procesados,   lo   cual   arroja   un   término   de   13   años   y   4  meses.       

El  artículo  86  de  la  Ley  599 de 2000  establece  que  la  prescripción  de  la  acción  penal  se  interrumpe con la  resolución  de  acusación  debidamente  ejecutoriada;  producida  ésta, dicho  término  comienza  a  correr  de  nuevo  por  un  tiempo  igual  a la mitad del  señalado  en  el  artículo 83, sin que pueda ser inferior a 5 ni superior a 10  años.   

En ese contexto, el lapso prescriptivo para  los  delitos  revisados es 6 años y 8 meses (la mitad  de  13  años y 4 meses), tiempo que no ha transcurrido  desde  el  momento  en  que  adquirió  firmeza  la  resolución  de  acusación  (30     de     junio     de     2006).   

Por tanto, la acción penal no se encuentra  prescrita,  motivo  por  el  cual  la  Sala deniega por improcedente la referida  solicitud.   

En mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACIÓN PENAL, administrando justicia en nombre de la  República y por autoridad de la ley,   

RESUELVE  

1º.   CASAR   PARCIALMENTE  la  sentencia  proferida  el  16  de  mayo de 2011 por el Tribunal  Superior  de  Cali, en el sentido de imponer a OCTAVIO  CORTÉS   MONTES   e  IDER  SALAZAR  LÓPEZ  las  penas principales de 54 meses de  prisión     y     multa    de    $7’248.000.oo,  así  como  la  accesoria  de  inhabilitación  para el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  por  el  mismo  término de la  sanción privativa de la libertad.   

2º.  DECLARAR que  las    restantes    órdenes    de   la   sentencia   impugnada   se   mantienen  incólumes.   

3º. DENEGAR   la   prescripción  de  la  pena  invocada.   

Contra  esta providencia no procede recurso  alguno.   

Notifíquese,  cúmplase  y  devuélvase al  Tribunal de origen.   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                           FERNANDO   ALBERTO   CASTRO  CABALLERO   

MARÍA   DEL   ROSARIO  GONZÁLEZ  MUÑOZ                     GUSTAVO  ENRIQUE  MALO  FERNÁNDEZ            

LUIS       GUILLERMO      SALAZAR  OTERO                        JULIO  ENRIQUE   SOCHA   SALAMANCA                 

JAVIER ZAPATA ORTÍZ  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

1 Esta  disposición  fue  modificada  por  el artículo 25 de la Ley 1474 de 2011 de la  siguiente  manera: “Artículo 401. Circunstancias de  atenuación  punitiva.  Si  antes de iniciarse la investigación, el agente, por  sí  o  por  tercera  persona,  hiciere  cesar  el mal uso, reparare lo dañado,  corrigiere      la      aplicación      oficial  diferente,  o  reintegrare  lo  apropiado,  perdido,  extraviado,    o    su    valor    actualizado   con  intereses  la  pena  se  disminuirá  en  la  mitad.   

Si  el  reintegro  se  efectuare  antes  de  dictarse  sentencia  de segunda instancia, la pena se disminuirá en una tercera  parte.   

Cuando  el reintegro fuere parcial, el juez  deberá,      proporcionalmente,      disminuir     la     pena     hasta  en  una  cuarta parte”.   

Como  se observa, se conserva la redacción  normativa original con la inclusión de los apartes subrayados.   

2 Cfr.  Sentencia del 21 de marzo de 2012, Rad. No. 33101.   

3   De  acuerdo  con  la  postura de la Sala Mayoritaria, cuando la reparación o el  reintegro  no  es total, el descuento punitivo debe ser proporcional al monto de  lo  reparado  sin  que  exceda  de  la  cuarta  parte indicada en la norma. Esta  interpretación  fue  recogida en el canon 25 de la Ley 1474 de 2011, al incluir  la  palabra  “hasta” con  lo  cual  se  zanja  cualquier  duda  que  pudiese existir sobre la necesidad de  ponderar  la  rebaja  de  cara  al  porcentaje  de  lo  reintegrado.     

4  Acorde  con  la  normativa  actualmente  vigente el valor debe ser actualizado y  cancelado con intereses.   

5 Cfr.  Proveído del 13 de octubre de 2004, Rad. No. 22778.   

6  Cfr.  Folio  408  del  cuaderno  original 2. Allí se  estableció  que  a  diciembre  27  de  2004  las 300 tabletas de  INSULINA  ZIW-INPH       100       UI       Origen       Humano      valían$7’500.000,oo  y  las  2880  tabletas de  NIFEDIPINA       costaban       $5’472.000,oo      para      un      total      de     $12’972.000,oo.   

7    La  tasación  punitiva efectuada por el Tribunal fue  la  siguiente:  “La pena básica será la del delito  que  prevé  la  pena  más  grave,  en  ese  caso  el  peculado,  haciendo  las  respectivas  conversiones  tenemos  que  los  mínimos  y  máximos  en que esta  colegiatura  puede  moverse  oscilan  entre  48  meses  a 120 meses de prisión,  extremos  punitivos que tienen como ámbito de movilidad de 72 meses, los cuales  al  dividir  entre cuatro permite establecer los cuartos dentro de los cuales se  determinará  la  pena así: cuarto mínimo, 48 a 66 meses; primer cuarto medio,  66  a  84 meses; segundo cuarto medio, 84 a 102 meses; cuarto máximo, 102 a 120  meses.  Para  moverse  dentro  del  marco  punitivo  que  hemos logrado, se hace  necesario  establecer cuáles son las circunstancias genéricas de mayor o menor  punibilidad  a  que  hacen  referencia los artículo 55 y 58 respectivamente del  C.P.  Atemperándonos a los lineamientos del artículo 61 del C.P., en su inciso  2º  y  al  concurrir circunstancias de agravación y atenuación en el presente  caso  debemos  movernos  en  el segundo cuarto punitivo, lo sea (sic) de 66 a 84  meses.  Así y acudiendo a los aspectos de ponderación fijados en el inciso 3º  del  artículo  61  de  la Ley 600 de 2000, considera la Sala que se debe partir  del  mínimo previsto, esto es 66 meses de prisión los que se incrementan en 10  meses  en  razón  del concurso con el delito de falsedad en documento público,  para  una  pena  de  76  meses  de  prisión”.    

8 Ver  Folios 85 a 87 de cuaderno original 1.   

9 Ver  Folios 404 y 412 del cuaderno original 2.   

10  Sentencia del 25 de abril de 2012, Rad. No. 38748.   

11  Vale     la     pena     aclarar     que    la    cifra    de    $10’872.000,oo  corresponde  al  costo de  los  medicamentos  para el mes de junio de 2004. Sin embargo, el 27 de diciembre  del  mismo  año,  la  Oficina Jurídica del ISS, Seccional Valle, actualizó el  valor  de los mismos, fijándolo en $12’972.000,oo,  suma  consignada  el 27 y 28 de diciembre de esa misma  anualidad    por    OCTAVIO    CORTÉS   MONTES   y  otro.   

12 La  cuantía  de  lo  apropiado,  $12´972.000 a diciembre de 2004, no supera los 50  salarios  mínimos  mensuales  legales  vigentes  de  ese  año  ($358.000), que  ascendía  a  $17’900.000.  Por  ello,  la  pena  aplicable  al  caso  es  la  del inciso tercero, de 4 a 10  años.   

13 La  pena  prevista  para este delito cuando es cometida por servido público es de 3  a 10 años.     

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