37210(14-09-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso nº 37210  

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado Ponente:  

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

Aprobado Acta No. 331  

Bogotá  D. C., catorce (14) de septiembre de  dos mil once (2011).   

VISTOS  

Sería  el  caso  que la Sala se pronunciara  acerca  del cumplimiento de los requisitos de lógica y adecuada fundamentación  del  recurso  de  casación  que  por  vía  discrecional  intentó el apoderado  judicial  del  tercero  incidental,  Aseguradora  Solidaria  de  Colombia Ltda.,  dentro  del  proceso  que  se  adelantó contra ALBERTO  IBARRA  CÓRDOBA  por el delito de lesiones personales  culposas,  de  no  ser porque luego del fallo de segundo grado, se configuró el  fenómeno  de  la  prescripción  de  la  acción penal derivada de esa conducta  punible.   

ANTECEDENTES  

1.  La  presente  actuación  se  originó  en  el  accidente  de  tránsito  ocurrido  en Ipiales  (Nariño),  el 9 de julio de  2004,  a  la  entrada  del  barrio  Primero de Mayo, en la Vía Panamericana, al  impactar   el   automóvil   marca   Toyota   Corola,   de  placas  AUQ-484   conducido   por   ALBERTO  IBARRA  CÓRDOBA, a la motocicleta  Yamaha   DT   200,   de   placas   ZFS-30,  guiada  por  Hernán  Yovanny Males Cuaran, en la que también se  transportaba  Esther  Guerrero  Díaz,  a  raíz  de  lo  cual  los dos últimos  sufrieron  en  su  humanidad lesiones de consideración, lo mismo que la señora  Aura  Elisa  Gualmatan  y la joven Elsi Margoth Cuasquer, quienes se hallaban en  el  anden y fueron arrolladas por el segundo vehículo luego de ser golpeado por  el   primero1.   

2.    A   la  investigación   iniciada   por   el  anterior  suceso  fue  vinculado  mediante  indagatoria  IBARRA CÓRDOBA,  y  perfeccionada  en  lo posible la etapa instructiva, tras su clausura, el 2 de  mayo  de  2006  la  Fiscalía  General  de  la  Nación  profirió contra aquél  resolución  de  acusación  en  calidad  de  autor y probable responsable de la  conducta  punible  de  lesiones  personales en modalidad culposa, de acuerdo con  los  artículos  111,  117  y 120 de la Ley 599 de 2000, pliego de cargos que no  fue  impugnado  y  alcanzó  ejecutoria  el 27 de junio  siguiente2.   

3.  El 14 de julio  del  mismo año correspondió por reparto el conocimiento de la causa al Juzgado  Primero        Penal        Municipal        de       Ipiales       (Nariño),  cuyo  titular,  luego  de  un  dilatado  trámite  del juzgamiento con ocasión de la controversia originada en  la  vinculación  de  la  empresa  Aseguradora Solidaria de Colombia, llamada en  garantía  para  el  resarcimiento  de  los  perjuicios,  el 19 de enero de 2011  profirió  sentencia  en  la  que  declaró  al acusado responsable del concurso  homogéneo  de  delitos  de  lesiones  personales culposas materializadas en las  víctimas  arriba  citadas,  de  acuerdo  con  los  artículos  111,  112 inciso  segundo,  113  inciso segundo, 114 inciso segundo y 120 de la Ley 599 de 2000, y  en  tal  virtud  lo  condenó  a  las  penas  principales  de siete (7)    meses    y    seis   (6) días de prisión, multa de cinco coma  dos  (5,2) salarios mínimos  mensuales  legales  vigentes  y  la privación del derecho a conducir vehículos  automotores  por  un (1) año,  así  como  a  la  accesoria  de  inhabilidad  para  el  ejercicio de derechos y  funciones  públicas  por  el  mismo  lapso de la privativa de la libertad, y le  concedió    la    suspensión    condicional    de    la   ejecución   de   la  condena.   

Igualmente impuso al procesado, a la empresa  Socol  Ltda., como tercero civilmente responsable, y a la compañía Aseguradora  Solidaria  de  Colombia  Ltda.,  llamada  en  garantía, la obligación de pagar  solidariamente   los   perjuicios   materiales   ocasionados   a  los  ofendidos  —según   distribución  hecha  en la parte motiva—,  tasados   en   veintiséis   millones   de   pesos  ($  26’000.000),  y  al  pago solidario de los daños morales únicamente a los dos  primeros,    estimados    en    el    equivalente    a    veinte    (20)  salarios  mínimos mensuales legales  vigentes3.   

4.  Del  expresado  fallo  apeló  el  representante  judicial  de  la entidad llamada en garantía,  impugnación  que fue resuelta el 11 de mayo de 2011 en el Juzgado Primero Penal  del   Circuito   de   Ipiales   (Nariño),  en  el sentido de confirmar integralmente la decisión recurrida,  y  contra  la  sentencia  de  segunda  instancia  el  mismo  sujeto procesal, en  término,  interpuso  y sustentó el recurso de casación por vía discrecional,  arribando  a esta Corporación el expediente el 17 de agosto del corriente año,  para       el       trámite      de      rigor4.   

CONSIDERACIONES  

5.  Acerca  del  fenómeno  jurídico de la prescripción de la acción penal, tiene precisado la  jurisprudencia de la Corte que:   

“La prescripción  desde  la  perspectiva  de  la  casación,  puede  producirse:  a)  antes  de la  sentencia  de  segunda  instancia;  b)  como  consecuencia  de  alguna decisión  adoptada  en  ella con repercusión en la punibilidad; o, c) con posterioridad a  la   misma,  vale  decir,  entre  el  día  de  su  proferimiento  y  el  de  su  ejecutoria.   

“Si  en las dos  primeras  hipótesis  se  dicta  el fallo, su ilegalidad es demandable a través  del  recurso de casación, porque el mismo no se podía dictar en consideración  a  la pérdida de la potestad punitiva del Estado originada en el transcurso del  tiempo.   

“Frente  a  la  tercera  hipótesis  la  solución  es diferente. En tal evento la acción penal  estaba  vigente  al  momento de producirse el fallo y su legalidad en esa medida  resulta  indiscutible  a  través  de la casación, porque la misma se encuentra  instituida  para  juzgar  la  corrección  de  la  sentencia  y  eso  no incluye  eventualidades  posteriores,  como  la  prescripción de la acción penal dentro  del término de ejecutoria.   

“Cuando  así  sucede,  es deber del funcionario judicial de segunda instancia o de la Corte si  el  fenómeno  se  produce  en  el  trámite  del recurso de casación, declarar  extinguida  la  acción  en  el  momento  en  el  cual  se  cumpla  el  término  prescriptivo,  de  oficio  o  a  petición  de  parte. Pero si no se advierte la  circunstancia  y  la  sentencia alcanza la categoría de cosa juzgada, la única  forma  de  remover  sus  efectos  e invalidarla es acudiendo a la segunda de las  causales    que   hacen   procedente   la   acción   de   revisión”    5.   

En el asunto examinado, la síntesis procesal  consignada   en   precedencia   permite   advertir,   sin   dificultad,  que  la  prescripción  de  la acción penal respecto de los delitos objeto de acusación  y  juzgamiento,  se  configuró mientras corría el término de ejecutoria de la  sentencia   de   segunda   instancia,   luego,  de  conformidad  con  la  citada  jurisprudencia    le    corresponde    a   la   Corte   adoptar   la   decisión  pertinente.   

6.  Entrando  en  materia,  debe  puntualizarse  que  de  acuerdo  con el artículo 83 del Código  Penal  vigente  para  el momento de los hechos (Ley 599  de  2000),  la  acción  penal  prescribe en un tiempo  igual  al  máximo  de la pena fijada en la ley, si es privativa de la libertad,  pero  en  ningún  caso  ese  lapso  puede  ser  inferior  a  cinco (5)   años,   ni   exceder   de   veinte  (20),  salvo que se trate de  las  conductas  punibles  de  desaparición  forzada,  tortura  y desplazamiento  forzado,  caso  en  el  cual  el  término  máximo  es  de treinta (30) años.   

Según  la  misma legislación (artículos   84   y   86),  el  plazo  de  prescripción  empieza a contarse, para los delitos instantáneos, desde el día  de  su consumación, y en los tentados o permanentes, desde la perpetración del  último  acto;  éste  cómputo  de  tiempo  se interrumpe por la resolución de  acusación,       o       su       equivalente6,  debidamente  ejecutoriada, y  comienza  a correr de nuevo por un período igual a la mitad del señalado en la  norma  inicialmente  invocada,  pero  en ningún caso puede ser inferior a cinco  (5) años, ni superior a diez  (10)7.   

7.  Al  procesado  ALBERTO  IBARRA  CÓRDOBA, en  la  resolución  de  acusación  se le atribuyó la conducta punible de lesiones  personales  en  modalidad  culposa  de  la cual fueron víctimas Hernán Yovanny  Males  Cuaran,  Esther  Guerrero  Díaz,  Aura  Elisa  Gualmatan  y Elsi Margoth  Cuasquer,  delitos que de acuerdo con el reconocimiento médico legal definitivo  fueron  adecuados  en los artículos 112 inciso segundo, 113 inciso segundo, 114  inciso  segundo, en armonía con el 120 de la Ley 599 de 2000, preceptos en cuya  virtud  la  sanción  máxima prevista para cada hipótesis sería, en su orden,  de   nueve   (9),  veintiuno  (21)    y   veinticuatro  (24)     meses     de  prisión.   

Con  el  fin de establecer el término de la  prescripción,  en  este  caso  a  partir  de la ejecutoria de la resolución de  acusación,  debe  tenerse  en  cuenta  que  no  obstante la magnitud de la pena  máxima,  de  conformidad  con  los  preceptos  atrás  mencionados,  durante el  juicio,  el lapso en el que opera el fenómeno extintivo de la acción penal, no  puede ser inferior a cinco (5) años.   

En  consecuencia,  como  la  resolución  de  acusación  alcanzó  ejecutoria  el  27  de  junio de  2006,  ello  significa que el tiempo mínimo señalado  por  la  ley  para que operara la prescripción de la acción penal en el juicio  por  las  conductas  punibles  de  las que se ocupó este proceso se cumplió el  27  de  junio  de  2011,  es  decir,   durante  el  traslado  para  sustentar  el  recurso  extraordinario  de  casación  —entre el 26 de  mayo   y   el  11  de  julio  de  2011—,   cuya   interposición  impidió  que  la  sentencia  de  segunda  instancia    alcanzara   ejecutoria   material   y   por   consiguiente   fuerza  vinculante.   

Lo  anterior, de acuerdo con lo puntualizado  al  inicio  de  estas  consideraciones, constituye razón suficiente para que la  Sala  proceda  a  declarar  la  prescripción de la acción penal derivada de la  conducta  punible  de  lesiones  personales  culposas,  a  que  se  refieren los  artículos  112  inciso  segundo,  113  inciso  segundo,  114 inciso segundo, en  armonía  con  el  120  de  la Ley 599 de 2000, y a ordenar, en consecuencia, la  cesación  del  procedimiento  seguido  contra  ALBERTO  IBARRA CÓRDOBA.   

Impera  aclarar  que  de  acuerdo  con  lo  dispuesto  en  el  artículo  98  de  la Ley 599 de 2000, y conforme a reiterado  criterio    jurisprudencial    de    esta    Sala8,      la      acción   civil  ejercida  dentro  de  la  presente  actuación  se  declarará  igualmente  prescrita,  pero  sólo  en  relación  con  el  penalmente  responsable,   es   decir,   en   cuanto   a   IBARRA  CÓRDOBA,  no así respecto del vinculado como tercero  civilmente  responsable y del llamado en garantía, personas jurídicas frente a  las  cuales  pueden  las víctimas acudir a la jurisdicción de esa especialidad  para  buscar  la  satisfacción  de sus pretensiones a través de los mecanismos  pertinentes.   

8. Como el trámite  de  la causa se extendió por un lapso cercano a los cinco años ante el juez de  conocimiento,   lo   cual   pudo  constituir  una  dilación  de  los  términos  injustificada  que  determinó  la  prescripción,  la  Sala  dispondrá  que se  compulsen  copias  de  la  actuación  con  destino  al  Consejo Seccional de la  Judicatura  de  Pasto,  Sala  Jurisdiccional  Disciplinaria,  para los fines que  estimen pertinentes.   

Finalmente,  necesario  es  señalar que aun  cuando  el  procesado  se encuentra en libertad, el juzgado de primera instancia  realizará  las  anotaciones  y  cancelaciones  que se deriven de lo decidido en  esta providencia, contra la cual procede el recurso de reposición.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  LA    SALA   DE   CASACIÓN   PENAL   DE   LA   CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA,   

RESUELVE:  

1.  DECLARAR  que  respecto  de  ALBERTO  IBARRA CÓRDOBA, a quien le fueron  atribuidas  a  título  de  autor  las conductas punibles de lesiones personales  culposas  sufridas por Hernán Yovanny Males Cuaran, Esther Guerrero Díaz, Aura  Elisa  Gualmatan  y  Elsi  Margoth  Cuasquer,  según  los artículos 112 inciso  segundo,  113  inciso  segundo, 114 inciso segundo, en armonía con el 120 de la  Ley  599  de 2000, se encuentran prescritas las acciones penal y civil derivadas  de aquellas.   

2.  ORDENAR, en consecuencia, la cesación del  presente procedimiento adelantado contra el mencionado acusado.   

3.  DISPONER  que  por  el  juzgado de primera  instancia se realicen las anotaciones y cancelaciones pertinentes.   

4.-  ORDENAR que la  Secretaría  de  la  Sala  compulse  las  copias  con  la  finalidad  y  destino  indicados.   

Contra esta providencia procede el recurso de  reposición.   

Notifíquese,  cúmplase  y  devuélvase  al  Despacho de origen.   

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                            JOSÉ   LEONIDAS   BUSTOS  MARTÍNEZ   

FERNANDO      ALBERTO      CASTRO  CABALLERO              SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                                        MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ DE LEMOS   

AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN                                               JULIO       ENRIQUE      SOCHA  SALAMANCA   

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1  Cuaderno  original  #  1,  folios  1-22,  29,  39-41,  43,  128, 129, 131, 138 y  141.   

2  Ídem, folio 148-150, 191 y 210-221.   

3  Cuaderno original # 2, folios 501-538.   

4  Ídem,  folios  543,  544,  549-558,  560-562,  567-578,  580-584,  585,  586  y  588-619.   

5  Sentencia  de  30  de  junio y auto de 8 de septiembre de 2004, Rad. Nº 18368 y  22588 respectivamente.   

6  En  los  delitos enjuiciados por el trámite de la Ley 906 de 2004, la prescripción  se  interrumpe  con la formulación de la imputación (artículo 6 de la Ley 890  de 2004).   

7  De  acuerdo  con  el artículo 292 de la Ley 906 de 2004, en los asuntos sometidos a  ese  régimen,  interrumpido el término de prescripción por la formulación de  la  imputación,  corre nuevamente por la mitad del señalado en el artículo 83  de  la  Ley  599  de  2000,  pero  en  todo  caso  no  puede ser inferior a tres  años.   

8 Cfr.  Sentencia  de 23 de agosto de 2005, y autos de 29 de agosto y 10 de diciembre de  2008,  radicaciones  Nº  23718,  29906  y  30108,  respectivamente, entre otras  decisiones.     

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