37027(27-07-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso nº 37027  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrada Ponente:  

MARÍA   DEL   ROSARIO  GONZÁLEZ DE LEMOS   

Aprobado acta N° 260.  

Bogotá, D. C., veintisiete (27) de julio de  dos mil once (2011).   

VISTOS  

          Se  pronuncia  la  Sala  en relación con el impedimento manifestado  por   la  Magistrada  del  Tribunal  Superior  de  Tunja,  doctora  Cándida   Rosa   Araque  de  Navas,  para  conocer  en  sede  de  segunda  instancia  del  proceso  seguido  en  contra  de  MOISÉS  GERMÁN  ESPITIA  DÍAZ, ARNULFO ACOSTA RUIZ,  JUAN   CARLOS   CÁRDENAS   RONCANCIO  y  HERMES  FONSECA  OROZCO, contra quienes la  Fiscalía  formuló  acusación,  al  primero por los delitos de inducción a la  prostitución,  estímulo  a  la prostitución y utilización o facilitación de  medios  de  comunicación  para  ofrecer  servicios sexuales de menores de edad,  mientras  a  los otros tres por ese último punible, en concurso con omisión de  denuncia e inducción a la prostitución.   

ANTECEDENTES   

Ante  el  Juzgado Segundo Penal Municipal de  Chiquinquirá,   el   18  de  mayo  de  2007  la  Fiscalía  Seccional  formuló  imputación  a  MOISÉS GERMÁN ESPITIA DÍAZ, ARNULFO  ACOSTA   RUIZ,   JUAN  CARLOS  CÁRDENAS  RONCANCIO  y  HERMES  FONSECA OROZCO, sobre  la  base  de  estimar que el primero de ellos se dedicaba a explotar mediante el  ejercicio  de  la  prostitución  a  menores  de edad utilizando como fachada la  supertienda   denominada   “Las  Palmas  la  10”,  situada  en  la  carrera 10 No. 24-62 de la mencionada  ciudad,  menores  a  quienes ubicaba a través de teléfonos celulares, por cuyo  medio  los  otros  tres imputados entraron en contacto con algunas de ellas para  sostener relaciones sexuales.   

La   Fiscalía  presentó  el  escrito  de  acusación  el  15  de  junio  de  2007,  mientras  la  respectiva  audiencia de  sustentación  se inició el 12 de septiembre siguiente, pero solamente culminó  el  21  de  abril  de  2010.  En  el entre tanto, se admitieron los impedimentos  manifestados  por  los  Jueces  Primero, Segundo y Tercero Penal del Circuito de  Tunja,  se  resolvió  negativamente  una  nulidad promovida por la defensa y se  negó  la preclusión solicitada por la propia Fiscalía a favor de ARNULFO   ACOSTA   RUIZ   y  JUAN    CARLOS    CÁRDENAS    RONCANCIO,  decisiones   estas   últimas   confirmadas   por   el   Tribunal   Superior  de  Tunja.   

La audiencia preparatoria tuvo su iniciación  el  12  de  abril  de 2011, en cuyo desarrollo la Fiscalía expresó su deseo de  retirar  los  cargos,  solicitando  entonces la preclusión por inexistencia del  hecho.  El  Juzgado  Cuarto  Penal  del Circuito de Tunja accedió a la referida  solicitud,  disponiendo la preclusión a favor de los cuatro acusados, decisión  que,  empero,  fue  objeto  de  apelación  por  el representante del Ministerio  Público.   

Remitida  la actuación al Tribunal Superior  de  la  capital  de  Boyacá,  la doctora Cándida Rosa  Araque  de  Navas, quien funge como Magistrada ponente,  se  declaró  impedida  para  conocer  del mencionado recurso, invocando para el  efecto   la   causal  4º  prevista  en  el  artículo  56  de  la  Ley  906  de  2004.   

La  funcionaria  sustentó la manifestación  impeditiva    señalando    que    el    tema    relativo    a   “aceptar  el  retiro  de  la  acusación  y  acceder  al  trámite  y  decisión  de  la  preclusión”  se identifica con un  “debate  que se suscitó en el mes de abril del año  en  curso  por  requerimiento  de la actual titular del Juzgado Cuarto Penal del  Circuito  de  Tunja y el abogado Dr. SEGUNDO PINEDO que acudieron a mi despacho,  quienes  me informaron al finalizar el diálogo que necesitaban claridad en este  aspecto  para  adoptar  una  decisión  en  una  audiencia  que  es (sic)     ese    momento    se    estaba  adelantando”, de modo que en esos términos expresó  su criterio sobre el particular.   

Los  doctores Edgar  Kurmen  Gómez  y Luz Ángela  Moncada  Suárez,  compañeros  de  Sala de la doctora  Araque de Navas, en decisión  del  11  de  julio  de 2011 declararon infundado el impedimento, al advertir que  del  escrito  presentado  no surge claridad sobre cuál fue la opinión por ella  expresada.   

En  gracia  de discusión, consideran que el  debate   académico  aludido  por  la  Magistrada  se  dirigió  a  analizar  si  procesalmente  era  posible retirar la acusación en la audiencia preparatoria y  consecuencialmente  pedir  allí  la Fiscalía la preclusión. Pero, en criterio  de  la  Sala  dual  en  mención,  ese  no es exclusivamente el asunto objeto de  estudio  en  el  presente caso, pues el apelante también demanda si con base en  los  elementos materiales probatorios y evidencias físicas se actualiza o no la  causal  de  preclusión invocada y, además, si el proceso está o no viciado de  nulidad  porque  a  la  audiencia  preparatoria  no  se  citó  a las víctimas.   

Señalaron, finalmente, que en lo relativo al  tema  de si en la audiencia preparatoria resultaba procedente retirar los cargos  y  pedir  la  preclusión,  la  opinión  manifestada  no  es  trascendente para  comprometer   la   imparcialidad   de   la   funcionaria,   pues,  insisten,  la  inconformidad  del  impugnante  está basada en otros argumentos de fondo.    

          Por  lo  anterior,  ordenaron  la  remisión de la actuación a esta  Corporación.   

PARA   RESOLVER   SE  CONSIDERA   

         

Conforme al mandato previsto en el artículo  83  de  la  Ley  1395  de  2010,  que incorporó el artículo 58 A al Código de  Procedimiento   Penal  de  2004,  a  la  Corte Suprema de Justicia, Sala de  Casación  Penal,  le  corresponde  resolver  lo  relacionado con el impedimento  manifestado   por   la  Magistrada  del  Tribunal  Superior  de  Tunja,  doctora  Cándida Rosa Araque de Navas.   

          La  citada  disposición  modificó  el  procedimiento originalmente  previsto  en  la  Ley  906  de  2004  en  caso de presentarse impedimentos, para  establecer  que  su  decisión  ya  no  le  compete directamente al superior del  funcionario  inhibido,  sino  que  previamente,  si se trata de Tribunales, debe  enviarse  a  los demás Magistrados que conforman la Sala respectiva, y sólo en  el  evento  de no aceptarse la manifestación, corresponderá a la Corte Suprema  dirimir de plano el incidente.   

          Como  el  anterior  trámite  se  surtió  en  este  caso, resultado  negativa  la  decisión  de  los  compañeros de Sala de la Magistrada que se ha  declarado impedida, pasa la Corte a pronunciarse al respecto.   

          El  fundamento  del  instituto de los impedimentos es garantizar que  quien,  en  representación del Estado, asume la delicada misión de administrar  justicia,  lo  haga  inspirado en los principios de imparcialidad y objetividad,  al  amparo  de  los  cuales,  por  tanto,  cualquier factor enturbiador del buen  juicio  y  transparencia  del funcionario judicial se erige en motivo suficiente  para separarlo del conocimiento del asunto.   

          En  el  caso  materia  de  análisis,  la  Magistrada  fundamenta el  impedimento  en  la  causal  contemplada  en  el numeral 4º de la codificación  procesal  en  cita, al considerar que expresó su opinión sobre el tema materia  del proceso durante un debate de carácter académico.   

         Como   lo   tiene  precisado  la  Sala1, el  mencionado  motivo  de  inhibición,  en  el  aspecto  invocado,  se  estructura  en  el  evento  de  que  la  opinión  expresada  resulte  vinculante  frente al nuevo  asunto    sometido   a  la  decisión  del  funcionario,  esto es, cuando los  pronunciamientos    anticipados    recaen    sobre   aspectos   sustanciales   y  trascendentes,   constitutivos  de  auténticos  actos  de  prejuzgamiento,  que  implican  compromiso  indiscutible  de  su  criterio  al  punto  de  afectar  su  ecuanimidad   para   resolver   el   asunto  futuro2.   

Ahora bien, frente al tema del conocimiento  anterior  del asunto, la jurisprudencia de la Corte ha demandado la necesidad de  que  quienes  se  declaren impedidos manifiesten en forma clara y explícita los  motivos  por  los  cuales estima que su imparcialidad y objetividad se encuentra  comprometida,  pues  sólo  de  esa  manera  podrá  evaluar  con  exactitud  el  fundamento  de  la  inhibición. Así, en providencia del 13 de junio de 2007 la  Sala expuso lo siguiente:   

         

          “En  tratándose  de  impedimento,  es  necesario  que  en cada caso  particular  y  concreto  los  funcionarios  judiciales  -jueces  y  magistrados-  expliquen   cuáles  son  las  razones  por  las  cuales  su  imparcialidad,  su  ecuanimidad,  su  independencia  o su equilibro podrían afectarse frente a cada  uno   de   los   implicados,  por  el  hecho  de  haber  participado  ya  en  el  proceso.   

          “El  género de argumentación que se exige, incluye especificar las  circunstancias   o   condiciones   en  que  se  produjo  la  participación  del  funcionario  judicial  en  el  proceso  original  o  en  alguno  de los procesos  derivados  por  la  ruptura  de  la  unidad procesal; y si la actividad del Juez  -individual  o  colegiado-  se  extendió  ya  a  la  valoración  de  elementos  probatorios  o  de información susceptible de convertirse en prueba, se precisa  indicar  cómo  y  de  qué  manera  las  apreciaciones anteriores inciden en el  ánimo  del  juzgador  al  conocer  el asunto en ocasiones posteriores, frente a  cada uno de los implicados o situaciones concretas por resolver.   

          …   

          “Las  instituciones  jurídicas  de  impedimento  y  recusación  se  vinculan  inescindiblemente  al  principio constitucional del debido proceso, en  su  amplia  concepción  garantista;  pero  no  a  la  manera de una presunción  peyorativa  sobre  los  funcionarios  judiciales,  respecto  de  quienes, por el  contrario,  se  presume  su  imparcialidad;  presunción que, sin embargo, puede  desvirtuarse   cuando   a  ello  hubiere  lugar,  siendo  indispensable  que  el  interesado  suministre  los  elementos  subjetivos que cimentan tal pretensión,  pues   como   los   motivos  que  eventualmente  podrían  conspirar  contra  la  imparcialidad,  ecuanimidad,  equilibrio,  etc.,  a  menudo  pertenecen al fuero  interno  de  las  personas,  la  corporación llamada a dirimir el incidente -en  este  caso  la  Sala  de Casación Penal- debe ser enterada de aquellos motivos,  para   que   pueda   determinar  si  en  realidad  se  encuentra  ante  un  juez  subjetivamente  incompetente, por haber emitido juicios anticipados o ser sujeto  de  prevenciones que comprometan de antemano su criterio, al punto que alguna de  las   partes   pudiese   resultar  perjudicada  o  favorecida  (…)3.   

          En  el  presente  evento,  se  advierte  que la doctora Cándida  Rosa  Araque de Navas se limita a  expresar  que manifestó su opinión sobre el asunto materia del proceso durante  un  debate  de  naturaleza  académico  en el cual participó con el titular del  Juzgado   Cuarto   Penal  del  Circuito  de  Tunja  y  el  abogado  Segundo  Pineda, sin explicar con claridad  sobre  qué  aspectos en particular ofreció ese concepto y, menos aún, en qué  sentido  lo expresó, omisión que impide determinar si su participación en ese  debate  envolvió  un  pronunciamiento  de  carácter  sustancial o trascendente  frente a los temas que ahora debe resolver.   

          Si  bien,  como  lo  expresan  sus  compañeros de Sala, del escrito  contentivo  de  la declaración de impedimento podría inferirse que su opinión  versó  sobre  la posibilidad de aceptarse en el curso del juzgamiento el retiro  de  la  acusación  y,  consiguientemente, accederse a tramitar una solicitud de  preclusión,  de  los  propios  términos  de dicho documento, empero, se deduce  también  que  se  trató  de  un  concepto  expresado alrededor de un debate de  carácter  genérico  o,  como  la  misma  Magistrada lo indica, “académico”,   sin   que   entonces  se  involucraran  los  pormenores  de la materia objeto de discusión en el presente  caso.   

         

          En  tales  circunstancias,  encuentra  la Sala que en este evento no  concurren   razones  suficientes  para  separar  a  la  Magistrada  Cándida   Rosa   Araque   de   Navas  del  conocimiento  del  presente  asunto,  pues la precaria explicación que ofreció  sobre  el  particular  no  permite  inferir  el  hecho  de haber manifestado una  opinión  trascendente y vinculante frente a los nuevos temas que le corresponde  ahora definir en sede de segunda instancia.   

          En   consecuencia,   se   declarará  infundado  el  impedimento  en  cuestión.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

          1.-   DECLARAR  infundado  el impedimento manifestado por la Magistrada del Tribunal Superior de  Tunja,   doctora   Cándida   Rosa  Araque  de  Navas  para  conocer en sede de segunda instancia del proceso  seguido  en  contra  de  MOISÉS GERMÁN ESPITIA DÍAZ,  ARNULFO  ACOSTA RUIZ, JUAN CARLOS CÁRDENAS RONCANCIO y  HERMES   FONSECA   OROZCO.   

          2.-  DEVOLVER de  inmediato  el  proceso a la mencionada Corporación, a fin de que se resuelva el  recurso de apelación interpuesto dentro del mismo.   

Contra esta determinación no procede recurso  alguno.   

Cópiese y cúmplase  

JAVIER ZAPATA ORTÍZ  

JOSÉ       LUIS       BARCELÓ  CAMACHO                JOSÉ                               LEONIDAS                              BUSTOS  MARTÍNEZ                

FERNANDO      ALBERTO      CASTRO  CABALLERO         SIGIFREDO  ESPINOSA  PÉREZ                                         

                      

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO            MARÍA      DEL      ROSARIO     GONZÁLEZ     DE  LEMOS                                 

AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN                     JULIO            ENRIQUE            SOCHA            SALAMANCA                 

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

1 Cfr.  Auto del 19 de agosto de 2008, radicación 30351.   

2 Cfr.  Auto del 7 de marzo de 2007, radicación 26853.   

3  Radicación 27497.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *