37026(16-11-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso nº 37026  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado Ponente  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

Aprobado acta No.404  

Bogotá D. C., dieciséis de noviembre de dos  mil once.   

Corresponde  a  la  Corte conceptuar sobre la  extradición    del    ciudadano   de   nacionalidad   colombiana   FELIPE  MARTÍNEZ GONZÁLEZ, solicitada por  el Gobierno de los Estados Unidos de América.   

Antecedentes  

1. Mediante Nota Verbal 0871 de 15 de abril de  2011,  el  Gobierno  de los Estados Unidos de América, a través de su embajada  en  Colombia,  solicitó la detención provisional con fines de extradición del  ciudadano      colombiano      FELIPE     MARTÍNEZ  GONZÁLEZ,  para  ser juzgado por delitos federales de  narcóticos.   

2.  En  cumplimiento  de  lo  dispuesto en el  artículo  509  de  la  Ley  906 de 2004, el Fiscal General de la Nación libró  orden  de  captura  en su contra el 10 de mayo de 2011, la cual se hizo efectiva  el  12  del  mismo mes, por agentes de la  Dirección Antinarcóticos de la  Policía Nacional.   

3. Con Nota Verbal 1573 de 8 de julio de 2011,  el  Gobierno  de los Estados Unidos de América formalizó la referida solicitud  de  extradición  y  adjuntó  para  fundamentarla  los  siguientes  documentos,  debidamente traducidos al idioma español:    

3.1.  Acusación  formal  No.CR-11-050 (RWR),  dictada  el  23  de  febrero de 2011 en la Corte Distrital de los Estados Unidos  para  el Distrito de Columbia en contra de FELIPE   MARTÍNEZ  GONZÁLEZ  y  otros,  donde  se  le imputan  cargos  por  el  delito  de  concierto  para  distribuir  y  para  poseer con la  intención de distribuir cinco (5) kilogramos o más de cocaína.   

3.2.  Declaraciones  de apoyo a la solicitud,  rendidas  bajo  juramento por PAUL W. LAYMON, abogado litigante del Departamento  de  Justicia  de  los Estados Unidos, y CHRISTOPHER A. JAKIM, agente especial de  la   Agencia   de   Control   de   Drogas   (DEA).        

3.3.  Listado  y  reproducción de las normas  aplicables al caso, y   

3.4.  Orden de arresto impartida en su contra  por las autoridades judiciales de los Estados Unidos.   

4. El 11 de julio el Ministerio de Relaciones  Exteriores  de  Colombia  remitió el expediente al Ministerio del Interior y de  Justicia,  informando  que  por  no  existir  convenio aplicable con los Estados  Unidos  de  América  se  imponía obrar de acuerdo con el ordenamiento procesal  penal  colombiano.  Y  el  14  de julio el Ministerio del Interior y de Justicia  envió  la  actuación  a  la Corte, donde agotado el trámite establecido en la  Ley 906 de 2004, corresponde emitir concepto.    

Alegaciones     de     los     sujetos  intervinientes   

1. De la defensa  

Sostiene,   después  de  referirse  a  las  falencias  que  en  su  opinión ostenta el sistema de extradición aplicable en  Colombia,  que  en  el caso del señor FELIPE MARTÍNEZ  GONZÁLEZ  el  “endaimer”  alude  a  incautaciones  realizadas  en  los años 2009, 2010 y 2011, sin indicar con exactitud los actos  que  sustentan  la  solicitud  de  extradición, ni el lugar, ni la fecha en que  fueron  ejecutadas,  ni individualizar sujeto alguno como autor o presunto autor  de ilícitos específicos.   

Argumenta  que  el  Código  de Procedimiento  Penal  exige  que la documentación aportada por el Estado requirente incluya la  indicación  exacta  de  los  actos que motivan la solicitud de extradición, el  lugar  y  la  fecha  en que fueron ejecutados y la respectiva acusación formal,  observándose,  grosso modo, que la solicitud no debe prosperar, porque presenta  vacíos  que  generan  dudas  en  cuanto  a  los hechos y la responsabilidad del  autor, las que deben resolverse a favor del reo.   

Dice  que  existen  incongruencias  entre los  decomisos  de la sustancia, su destino final y sus presuntos autores, por lo que  se  concluye que el delito fue cometido en Colombia. Cierto es que a la Corte no  le  compete  estudiar  la  responsabilidad de la persona solicitada, pero eso no  significa  que  se pueda dejar a merced del Estado solicitante la posibilidad de  involucrar  a un ciudadano colombiano en una investigación, cuando la prueba ni  siquiera indica que sea uno de los violadores de sus normas.    

Sostiene  que  de las probanzas y el material  probatorio  recopilado  en  el  expediente  norteamericano  se establece que los  hechos  de  narcotráfico por los que se acusa a FELIPE  MARTÍNEZ   GONZÁLEZ  no  evidencian  que  éste  sea  miembro  de  una  organización  de  narcotráfico, razón por la cual pide a la  Corte  que  niegue  su extradición, “para garantizarle el debido proceso, por  existir  vicios  de  fondo  y  forma  en  cuanto a la naturaleza del hecho y las  circunstancias  de  modo, tiempo y lugar en que se aprehendieron los cargamentos  de  drogas  que  se relacionan en el endaimer (sic) texto judicial americano”.   

2. Del Procurador  

La  Procuradora  Tercera  Delegada  para  la  Casación  Penal estima que los requisitos legalmente establecidos para conceder  la  extradición, relacionados con la validez formal de los documentos que deben  acompañar  la  solicitud,  la demostración plena de la identidad de la persona  solicitada,  el  principio  de  la  doble incriminación y la equivalencia de la  providencia  proferida  en  el país requirente con la resolución de acusación  del  sistema  penal  colombiano,  se  cumplen  a cabalidad en el caso sometido a  estudio.   

Por tanto, solicita a la Corte emitir concepto  favorable,   exhortando   al  Gobierno  nacional  para  que  advierta  al  país  requirente  que  el juzgamiento debe circunscribirse a los hechos que motivan la  solicitud   de   extradición,   y   que   en   observancia   de  los  convenios  internacionales  ratificados  por  Colombia,  y lo establecido en los artículos  11,  12  y  34  de  la Constitución Nacional, la persona requerida no puede ser  sometida  a  pena  de  muerte,  desaparición  forzada, torturas, tratos o penas  crueles,  inhumanos  o degradantes, ni a penas de destierro, prisión perpetua o  confiscación.    

En   orden   a   garantizar   sus  derechos  fundamentales,  el  gobierno nacional, si lo estima pertinente, debe condicionar  igualmente  la  entrega  a  que  el  Estado  que  lo pide garantice su retorno a  nuestro  país en condiciones de dignidad y respeto por la persona humana cuando  ya  no  lo  requiera,  y  que  se  reconozcan  todas las garantías debidas a su  condición de justiciable.    

SE CONSIDERA  

La Ley 906 de 2004, estatuto llamado a regular  el  caso  en  virtud  de  la fecha en que ocurrieron los hechos y la ausencia de  convenio  aplicable  con  los  Estados  Unidos  de  América,  establece  que el  concepto  que  corresponde  emitir  a  la Corte debe fundarse en, (i) la validez  formal  de  la  documentación  presentada,  (ii)  la  demostración plena de la  identidad  del  solicitado,  (iii) el principio de la doble incriminación, (iv)  la  equivalencia de la providencia proferida en el extranjero con la resolución  de  acusación  del  sistema  penal  colombiano,  y  (v)  el  cumplimiento de lo  previsto   en   los   tratados  públicos  cuando  fuere  necesario.1   

Por  separado  serán  estudiadas cada una de  estas  específicas  condiciones,  con  el  fin de establecer si concurren en el  caso   analizado,   y   seguidamente  las  que  consagra  en  forma  expresa  la  Constitución  Nacional,  relacionadas  con  las  causas  de improcedencia de la  extradición  por  razón  de la fecha en que ocurrieron los hechos, el lugar de  comisión  de  los delitos, su naturaleza común o política, y la existencia de  cosa juzgada.   

1)   Validez   formal   de  los  documentos  aportados   

La   normatividad  procesal  exige  que  la  solicitud   de   extradición  se  haga  por  vía  diplomática,  o  de  manera  excepcional  por  la  consular  o  de  gobierno  a  gobierno, acompañada de los  siguientes   documentos   e   información,   en  la  forma  establecida  en  la  legislación  del Estado requirente: (i) copia o transcripción auténtica de la  acusación  o  del  fallo dictado en el país extranjero, o su equivalente; (ii)  indicación  de  los  actos  que  determinan  la  solicitud  de  extradición  y  señalamiento  del  lugar  y la fecha en que fueron ejecutados; (iii) inclusión  de  los  datos  que  sirven  para  establecer  la  identidad plena de la persona  reclamada;  y  (iv)  la  reproducción  certificada de las disposiciones penales  aplicables.2    

El artículo 259 del Código de Procedimiento  Civil,  modificado  por el 1°, numeral 118 del Decreto 2282 de 1989, dispone, a  su  vez,  que  los  documentos  públicos  otorgados en país extranjero por sus  funcionarios,   o   con   su   intervención,   deben   presentarse  debidamente  autenticados  por  el  cónsul  o  agente diplomático de la República, o en su  defecto  por  el  de  una  nación amiga, y que su firma debe ser abonada por el  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores  de  Colombia.  Y  si se trata de agentes  consulares  de  un  país amigo, se autenticarán previamente por el funcionario  competente  del  mismo  y  los  de  éste por el cónsul colombiano.3      

Estas exigencias de carácter formal se hallan  debidamente  reunidas  en  el  caso  analizado. La solicitud de extradición fue  tramitada  por  vía  diplomática  y  adjunta  a  la  misma  aparece  copia  de  acusación  formal  No.  CR-11-O50 (RWR), dictada el 23 de febrero de 2011 en la  Corte  Distrital  de  los Estados Unidos para el Distrito de Columbia, en la que  aparecen  relacionadas las conductas que la determinan y los marcos temporales y  espaciales de su ejecución.   

De  la documentación aportada hacen también  parte,   copia   de   la   orden   de   arresto   dictada   contra  FELIPE   MARTÍNEZ   GONZÁLEZ   por  las  autoridades  judiciales de los Estados Unidos; la declaración jurada de PAUL W.  LAYMON,  abogado  litigante  del Departamento de Justicia de los Estados Unidos,  quien  explica el procedimiento del Gran Jurado y hace un recuento de los hechos  y  los cargos imputados a la persona solicitada en extradición; y el testimonio  de  CHRISTOPHER  A. JAKIM, agente especial de la Administración para el Control  de   Drogas   (DEA),   quien   se  refiere  a  los  hechos  y  las  pruebas  del  caso.   

Estos   documentos   fueron   aportados  en  traducción  al  español  y  se  hallan debidamente autenticados. La acusación  aparece  certificada  por  el  Secretario del Tribunal del Distrito de Columbia.  Las  declaraciones  del  abogado  litigante   PAUL  W.  LAYMON y del agente  especial  CHRISTOPHER  A.  JAKIM,  se  hallan  refrendadas  por THOMAS C. BLACK,  Director  Asociado  de  la  Oficina  de Asuntos Internacionales, División de lo  Penal  del Departamento de Justicia de los Estados Unidos de Norteamérica, cuya  firma     fue     certificada    por    ERIC  H.  HOLDER,  Procurador  de  los Estados Unidos, quien ordenó  estampar  el  sello del Departamento de Justicia y solicitó al Director Adjunto  de la Oficina de Asuntos Internacionales dar fe de su firma.   

De  la imposición del sello del Departamento  de  Justicia  de  los Estados Unidos en el referido documento certifica a su vez  la  Secretaria de Estado HILLARY RODHAM CLINTON, quien en prueba de ello ordenó  imponer  el sello del Departamento de Estado y solicitó al funcionario Auxiliar  de  Autenticaciones  de  dicho  Departamento  PATRICK  O. HATCHETT, suscribir su  nombre.  Finalmente,  el  Consulado  de  Colombia  en  Washington  da  fe  de la  autenticidad de la firma de PATRICK O. HATCHETT.   

En  las anotadas condiciones, se concluye que  las  exigencias  formales  de  legalización  de  la documentación que sirve de  sustento  a  la  solicitud de extradición, requeridas por las normas del Estado  requirente  y  el  Estado  colombiano,  se cumplieron a cabalidad en el presente  caso,  y  que  desde  esta  perspectiva los documentos aportados con este fin se  tornan  aptos para ser considerados por la Corte en el estudio que debe preceder  el concepto.    

2)   Identidad   plena   de   la   persona  reclamada.   

El Gobierno de los Estados Unidos de América  solicita    la    entrega    de    FELIPE   MARTÍNEZ  GONZÁLEZ,   también   conocido   como  ‘Felo’,  de  nacionalidad colombiana, nacido  el  18  de  septiembre de 1977, portador de la cédula de ciudadanía colombiana  Número   71.986.389,  según  se  establece  de  la  información  que  aparece  consignada  en la solicitud de detención provisional con fines de extradición,  en  la  petición  formal de extradición y en el testimonio de apoyo del agente  especial  de  la  Administración  para  el Control de Drogas (DEA), entre otros  documentos.   

Estos   datos   de   filiación   guardan  correspondencia   con   los   consignados  en  los  informes  de  captura  y  de  notificación,  y    coinciden  con  los  suministrados por la persona  privada  de  la  libertad al ser enterada de los derechos del capturado y de los  motivos  de  su  aprehensión,  al  igual  que  con  los  resultados  del cotejo  dactiloscópico  realizado  por  técnicos  de  Policía  Judicial.  Además, se  incorporó una fotografía suya como anexo.   

Toda esta información permite concluir que la  persona  detenida por las autoridades colombianas es la misma que el Gobierno de  los Estados Unidos de América pide en extradición.   

3)     Principio     de     la    doble  incriminación   

Este  postulado  impone  verificar  que  los  comportamientos  delictivos  imputados  a  la  persona  reclamada  en  el  país  solicitante  estén previstos como delitos en Colombia, y que tengan adscrita en  nuestra  legislación  una sanción privativa de la libertad cuyo mínimo no sea  inferior a cuatro (4) años.     

FELIPE   MARTÍNEZ  GONZÁLEZ  es  solicitado en extradición por el Gobierno de los Estados Unidos  de  América  para  que  comparezca  a  responder  en  juicio  por  el delito de  concierto  para  distribuir  y para poseer con la intención de distribuir cinco  kilogramos   o   más   de   cocaína.  Estos  cargos  se   hallan   consignados  en  la  acusación  formal  CR-11-050   (RWR),   de   23   de   febrero   de   2011,   en   los   siguientes  términos:   

CARGO UNO  

“Comenzando  aproximadamente  en  mayo  de  2008,  el  Jurado  Acusatorio desconoce las fechas exactas, y de manera continua  desde  entonces  y hasta la fecha de presentar el presente auto de procesamiento  inclusive,  en  Colombia  y  en otros lugares, los acusados, HIPÓLITO MARTÍNEZ  GONZÁLEZ,  ELIGIO  MARTÍNEZ  GONZÁLEZ,  también  conocido  como ‘El          Mago’,  FELIPE  MARTÍNEZ        GONZÁLEZ,        también  conocido  como  ‘Felo’, JIMMY  ABRAHAMS   NAVARRO,  JAVIER  EDUARDO  JUAN  BALLESTAS,  también  conocido  como  ‘El   Mono’,   y   ARNULFO   HERRERA  SÁNCHEZ,  también     conocido     como     ‘Ufo’,   y  otros  tanto  conocidos como desconocidos al Jurado Acusatorio que no se imputan  en  el presente auto, se combinaron, se concertaron, se confederaron y acordaron  entre  sí  consciente  e  intencionalmente con fines de distribuir y poseer con  intención  de  distribuir,  cinco  kilogramos o más de cocaína, una sustancia  controlada  de  la  lista  II,  a bordo de un buque sujeto a la jurisdicción de  Estados  Unidos,  en  violación  al  Título  46 del Código de Estados Unidos,  Secciones  70503(a)  y  70506(a); todo en violación del Título 46, del Código  de los Estados Unidos, Sección 70506(b).   

“(Concierto  para  delinquir  con fines de  distribuir  y  poseer  con  intención  de distribuir cinco kilogramos o más de  cocaína  a  bordo  de  un buque sujeto a la jurisdicción de Estados Unidos, en  violación  al  Título 46 del Código de los Estados Unidos, Secciones 70503(a)  y 70506(b))”.   

En la legislación colombiana estas conductas  encuentran  equivalencia  típica en el artículo 340 inciso segundo del Código  Penal,  modificado por los  artículos 8° de la Ley 733 de 2002 y 19 de la  Ley  1121  de  2006,  que  define  el  concierto para  delinquir,  el  cual adscribe pena principal privativa  de  la  libertad  de  ocho (8) a dieciocho (18) años de prisión y multa de dos  mil  setecientos  (2700)  hasta  treinta  mil  (30000) salarios mínimos legales  mensuales. Dice la norma,   

“Art. 340. Modificado por la Ley 733/2002,  artículo  8°.  Concierto para delinquir. Cuando  varias  personas  se concierten con el fin de cometer delitos, cada una de ellas  será  penada,  por  esa  sola  conducta,  con  prisión  de tres (3) a seis (6)  años.   

“Modificado Ley  1121  de  2006,  artículo 19. Cuando el concierto sea  para  cometer  delitos de genocidio, desaparición forzada de personas, tortura,  desplazamiento  forzado,  homicidio,  terrorismo,  tráfico  de drogas tóxicas,  estupefacientes          o          sustancias         sicotrópicas,   secuestro,   secuestro   extorsivo,  extorsión,  enriquecimiento  ilícito,  lavado  de  activos  o  testaferrato  y  conexos,   o   financiamiento   de  terrorismo  y  administración  de  recursos  relacionados  con actividades terroristas, la pena será de prisión de ocho (8)  a  dieciocho  (18) años y multa de dos mil setecientos (2700) hasta treinta mil  (30000) salarios mínimos legales mensuales vigentes.   

“La  pena  privativa  de  la  libertad  se  aumentará  en  la  mitad  para quienes organicen, fomenten, promuevan, dirijan,  encabecen,  constituyan  o financien el concierto para delinquir”.   

También  en  el  artículo  376  del Código  Penal,  modificado  por  el  artículo  11 de la Ley 1453 de 2011, que define el  tráfico,     fabricación     y     porte     de  estupefacientes,   para  el  cual  se  adscribe  pena  privativa  de  la  libertad  de  128 a 360 meses de prisión, y multa de 1.334 a  50.000    salarios    mínimos    legales    mensuales    vigentes.    Dice   la  disposición:   

“ART.376.  Modificado  Ley  1453 de 2011,  artículo  11.  Tráfico,  fabricación  o  porte  de  estupefacientes.  El  que  sin  permiso  de autoridad  competente,  introduzca  al  país,  así  sea  en  tránsito  o  saque  de él,  transporte,   lleve   consigo,  almacene,  conserve,  elabore,  venda,  ofrezca,  adquiera,  financie  o  suministre a cualquier título sustancia estupefaciente,  sicotrópica,  o  drogas  sintéticas  que  se  encuentren  contempladas  en los  cuadros  uno,  dos,  tres  y  cuatro  del  Convenio de las Naciones Unidas sobre  sustancias  sicotrópicas,  incurrirá  en prisión de ciento veintiocho (128) a  trescientos  sesenta  (360)  meses  y  multa de mil trescientos treinta y cuatro  (1334)   a   cincuenta   mil   (50.000)   salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes.   

“Si la cantidad de droga no excede de mil  (1000)  gramos  de  marihuana,  doscientos  (200)  gramos de hachís, cien (100)  gramos  de  cocaína  o  de sustancia estupefaciente a base de cocaína o veinte  (20)  gramos  de  derivados  de  la  amapola,  doscientos  (200) gramos de droga  sintética,  60 gramos de nitrato de amilo, 60 gramos de ketamina y GHB, la pena  será  de 64 a 108 meses de prisión y multa de dos (2) a ciento cincuenta (150)  salarios mínimos legales mensuales vigentes.   

“Si  la  cantidad  de  droga  excede  los  límites  máximos previstos en el inciso anterior sin pasar de diez mil (10000)  gramos  de  marihuana,  tres mil (3000) gramos de hachís, dos mil (2000) gramos  de  cocaína  o  de  sustancia  estupefaciente a base de cocaína o sesenta (60)  gramos   de  derivados  de  la  amapola,  cuatro  mil  (4000)  gramos  de  droga  sintética,  500  gramos  de  nitrato de amilo, 500 gramos de ketamina y GHB, la  pena  será  de  noventa  y  seis (96) a ciento cuarenta y cuatro (144) meses de  prisión  y  multa de ciento veinticuatro (124) a mil quinientos (1500) salarios  mínimos legales mensuales vigentes”.   

Lo  visto  muestra  que  los  contenidos  del  principio  de  la doble incriminación se hallan también reunidos, toda vez que  las  conductas  delictivas imputadas a FELIPE MARTÍNEZ  GONZÁLEZ  en el país requirente se hallan tipificadas  igualmente   como   delitos   en  la  legislación  penal  colombiana,  bajo  la  denominación    de    concierto   para   delinquir  y     tráfico     de  estupefacientes, con sanción privativa de la libertad  cuyo mínimo supera los cuatro (4) años.   

4) Equivalencia de la providencia proferida en  el extranjero   

Este  requisito  impone  establecer  que  la  decisión  judicial que contiene los cargos contra la persona reclamada, por los  cuales  se pide la extradición, corresponda en sus aspectos formal y sustancial  al  acto  procesal  conocido  en  la  legislación  colombiana como resolución  de acusación, es decir, a la  decisión  que sirve de introducción a la fase del juicio, a través de la cual  el  Estado  acusa  a  una persona determinada de violar la ley penal, discrimina  los  cargos  que  le  imputan,  señala  los hechos que le sirven de fundamento,  indica  el  lugar  y  la  época  de  comisión, y precisa las normas jurídicas  aplicables  al  caso,  para  que el acusado tenga la posibilidad de conocerlos y  enfrentarlos.    

Revisada la acusación No.CR-11-050 (RWR), de  febrero  23 de 2011, se establece que este documento, al igual que sucede con la  acusación  en  el sistema procesal colombiano, contiene cargos concretos contra  personas  determinadas, señala los fundamentos fácticos, identifica las normas  penales  aplicables  al caso y marca la iniciación del juicio, particularidades  que   permiten   concluir   que  se  está  en  presencia  de  actos  procesales  jurídicamente equivalentes.   

5) Causas de improcedencia  

La   Constitución   Nacional  prohíbe  la  extradición  cuando, (i) el delito objeto de investigación o juzgamiento es de  naturaleza  política,  (ii)  cuando  los hechos que motivan la solicitud fueron  cometidos  con  anterioridad  al  17  de  diciembre  de  1997, y (iii) cuando el  solicitado  es  natural colombiano y el delito que se le imputa ha sido cometido  en           territorio           nacional.4 La Corte ha dicho también que  no  procede  cuando  el hecho ha sido juzgado en Colombia mediante decisión que  haya hecho tránsito a cosa juzgada.   

Ninguna de estas prohibiciones se presenta en  el  caso  analizado.  Los  delitos  que la Corte Distrital de los Estados Unidos  para  el  Distrito  de  Columbia  le  imputa  a  FELIPE  MARTÍNEZ  GONZÁLEZ  son  de  naturaleza  común,  no  política.  Y  los  hechos  que  sustentan los cargos ocurrieron entre los años  2008  y  2011,  según  se  establece  del  contenido  de  la  acusación  y los  testimonios de apoyo.   

El  lugar de comisión de los delitos tampoco  se  erige  en factor de improcedencia de la solicitud de extradición, porque la  acusación  y  las  declaraciones  que sirven de soporte a la petición permiten  constatar  que  FELIPE MARTÍNEZ GONZÁLEZ hacía  parte  de una organización de tráfico de narcóticos (DTO)  liderada  por  HIPÓLITO MARTÍNEZ GONZÁLEZ, que enviaba cocaína a los Estados  Unidos a través de países de Centroamérica,   

“Hipólito   Martínez,   Felipe  Martínez, Álvaro Pino, Abrahams  Navarro  y  Juan  Ballestas  formaban parte de una organización narcotraficante  que  transportaba  cargamentos  de  múltiples  toneladas de cocaína al Caribe,  Panamá  y  Honduras,  destinado  en  última  instancia  para  Estados  Unidos.  Llamadas   telefónicas   legalmente   interceptadas  establecen  que  Hipólito  Martínez  era  el  cabecilla  de  esta  organización  traficante  de cocaína.  Felipe  Martínez, Álvarez  Pino,  Abrahams  Navarro  y  Juan  Ballestas  brindaron  apoyo  logístico, como  informes  sobre  intercepción  por el orden público que incluían información  sobre  las  rutas  de  vuelo  utilizadas  por  recursos  de vigilancia aérea de  Estados  Unidos,  informes del estado de envíos de estupefacientes y asistencia  física   con   los   cargamentos.  Felipe  Martínez  le  ayudaba  a  Hipólito  Martínez  en  Colombia  a  coordinar  los  envíos  de  cocaína y a lanzar lanchas rápidas desde la costa  norte  de  Colombia.  Álvaro Pino era la mano derecha de Hipólito Martínez, y  ayudaba  en  el  transporte de los cargamentos de cocaína, estando físicamente  presente  muchas veces cuando se cargaban las lanchas rápidas. Abrahams Navarro  participaba  en  la logística, ayudando muchas veces a cargar la cocaína a las  lanchas  rápidas  y  arreglando  su transporte a Panamá y/o Honduras, antes de  llegar  a  Estados Unidos. Juan Ballestas obtenía informes marítimos oficiales  para  Hipólito  Martínez. Las incautaciones detalladas a continuación son una  muestra   representativa   de   las   pruebas   de   este   caso.”5   

Esto muestra que los hechos por los cuales se  acusa   a   FELIPE  MARTÍNEZ  GONZÁLEZ  trascendieron  las  fronteras  del  territorio  nacional,  y  que se  cumple,  por  tanto,  el  condicionamiento  constitucional consistente en que la  conducta  haya  sido realizada total o parcialmente en el extranjero, cualquiera  sea  la  teoría  que  se  aplique  para  determinar  el  lugar de comisión del  ilícito  (de  la  acción,  del  resultado  o  de la  ubicuidad),  no  siendo  de  recibo,  por  tanto,  las  alegaciones  que sobre la comisión del delito en territorio colombiano consigna  la defensa en el alegato de cierre.   

Tampoco  son  de  recibo  las que aluden a la  ausencia  de  concreción  de  las  circunstancias  temporo espaciales en que se  presentaron  los  hechos y del rol que cumplía el procesado en la organización  delictiva,  pues  en  la  acusación  y  en  los testimonios que la complementan  aparecen  claramente  relacionados  estos aspectos, con indicación de la época  dentro  de  la  cual  se presentaron los hechos, las personas que conformaban la  empresa   criminal,  las  actividades  que  desarrollaban  y  las  incautaciones  realizadas por las autoridades.      

Las  alegaciones referidas a la inocencia del  procesado   resultan  por  su  parte  impertinentes,  por no tratarse de un  aspecto  que  deba  ser  analizado en el concepto, y por no ser la Corte su juez  natural,  sino  sólo la autoridad encargada de constatar si se cumplen o no los  presupuestos  requeridos por la normatividad legal o los tratados públicos para  que opere la entrega.   

El motivo de improcedencia de la extradición  por  concurrir  el instituto de la cosa juzgada, tampoco se materializa, pues el  expediente  no  ofrece   información  de  ninguna  clase  que  indique que  FELIPE MARTÍNEZ GONZÁLEZ ya  fue  juzgado  en  Colombia  por  los  mismos hechos, mediante decisión que haya  causado ejecutoria.   

6) El concepto  

Teniendo   en   cuenta  que  concurren  los  condicionamientos  relacionados  con  la  validez  formal  de  la documentación  allegada,   la   demostración   plena   de   la   identidad   de   la   persona  solicitada,   el  principio  de la doble incriminación, la equivalencia de  la  providencia  proferida  en el extranjero con la resolución de acusación, y  que  no  se está frente a ninguna causa de improcedencia de la extradición, la  Sala emitirá concepto favorable.   

7)     Cuestión     final.   

La  Corte  previene al Gobierno Nacional para  que   en   el   evento   de   que  acceda  a  la  extradición  de  FELIPE  MARTÍNEZ  GONZÁLEZ  advierta  al  Estado  requirente  que  su  juzgamiento  no podrá incluir hechos cometidos con  anterioridad  al  17  de  diciembre  de  1997,  ni sucesos diferentes de los que  motivan  la  solicitud  de extradición y determinan su entrega, y que no podrá  ser  sometido  a  desaparición  forzada,  tortura,  tratos crueles, inhumanos o  degradantes,  ni condenado a pena de muerte, cadena perpetua o confiscación, de  acuerdo  con  lo  establecido  en los artículos 11, 12 y 34 de la Constitución  Política de Colombia.   

El  Gobierno  Nacional advertirá también al  Estado  requirente,  que  en  caso  de  llegarse  a un fallo de condena, deberá  computarse  el  tiempo  que  FELIPE MARTÍNEZ GONZÁLEZ  ha  estado privado de la libertad con ocasión de este  trámite  de  extradición.  De  igual  modo,  lo  requerirá  para que frente a  situaciones  de  absolución,  retiro  de  cargos  o  eventos  similares,  o  el  cumplimiento  de la pena por los cargos que motivan la extradición en el evento  de  ser condenado, garantice su permanencia en ese país y su retorno a Colombia  en condiciones de dignidad y respeto por la persona humana.   

Al   Gobierno   Nacional  le  corresponde,  asimismo,  condicionar  la  entrega  a que el país reclamante, de acuerdo  a  sus  políticas  internas  sobre  la materia, le ofrezca  posibilidades  racionales y reales para que pueda tener contacto regular con sus  familiares  más  cercanos, considerando que el artículo 42 de la Constitución  Política  de  Colombia  reconoce  a  la  familia  como  núcleo  esencial de la  sociedad,  garantiza  su  protección permanente, resguarda su honra, dignidad e  intimidad,  lo  cual  se refuerza con la protección que también le prodigan la  Convención  Americana  de  Derechos  Humanos  en  su  artículo  17  y el Pacto  Internacional de Derechos Civiles y Políticos en el 23.   

Como  la  extradición  entre  los   Estados   Unidos  de  América  y  la  República  de Colombia  se  rige por las normas contenidas en la Constitución Política y en el Código  de   Procedimiento   Penal,  el  Gobierno  Nacional  debe  además  hacer  las  exigencias  que estime convenientes en orden a que en el  Estado  requirente se le reconozcan todos los derechos y garantías inherentes a  la  persona,  en  especial  las  contenidas  en  la  Carta  Fundamental  y en el  denominado  bloque  de  constitucionalidad,  es  decir,  en  aquellos  convenios  internacionales  ratificados  por  Colombia que consagran y desarrollan derechos  humanos   (artículo   93   de   la   Constitución,  Declaración  Universal  de  Derechos Humanos, Convención Americana de Derechos  Humanos,  Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles  y Políticos),  en virtud del deber de protección a esos derechos que para todas  las   autoridades   públicas   emana  del  artículo  2º  ibídem.6   

El Gobierno Nacional, encabezado por el señor  Presidente  como  director  supremo de la política exterior y de las relaciones  internacionales,    deberá    también    realizar   el   seguimiento   a   los  condicionamientos  que  se  impongan  a  la  concesión  de  la  extradición  y  determinar  las  consecuencias  que se derivarán de su eventual incumplimiento,  en  virtud  de  lo  dispuesto  en  el  numeral  2°  del  artículo  189  de  la  Constitución Política.   

En mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACION  PENAL,  emite  CONCEPTO  FAVORABLE   a   la   extradición  del  ciudadano  de  nacionalidad     colombiana     FELIPE    MARTÍNEZ  GONZÁLEZ,   solicitada  por  el  Gobierno  de  los  Estados Unidos de América a  través  de  su  embajada en Colombia, por los cargos imputados en la acusación  formal  No.  CR-11-050  (RWR),  dictada  el  23  de  febrero de 2011 en la Corte  Distrital  de los Estados Unidos para el Distrito de Columbia.      

Por  la  Secretaría de la Sala, comuníquese  esta    decisión    al   señor   FELIPE   MARTÍNEZ  GONZÁLEZ,   a  su  defensor,  al  representante  del  Ministerio  Público  y  a  la  Fiscal  General  de  la  Nación, para los fines  pertinentes.   

Devuélvase al expediente  al Ministerio del Interior y de Justicia.   

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

JOSÉ        LUIS       BARCELÓ  CAMACHO                                JOSÉ                               LEONIDAS                              BUSTOS  MARTÍNEZ                               

FERNANDO       ALBERTO      CASTRO  CABALLERO          SIGIFREDO  ESPINOSA  PÉREZ                                           

                                                                                                              Comisión de servicio   

MARÍA     DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ             AUGUSTO                                J.                               IBÁÑEZ  GUZMÁN                                  

                          Aclara  voto                                                               Comisión de servicio   

LUIS       GUILLERMO       SALAZAR  OTERO                       JULIO                                ENRIQUE                               SOCHA  SALAMANCA                           

           

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria  

    

1  Artículo 502.   

2  Artículo 495 de la ley 906 de 2004.   

3 Esta  regulación  legal  resulta  aplicable  al  caso  en  virtud  del  principio  de  integración  normativa  previsto  en  el  artículo  23  del  estatuto procesal  penal.   

4  Artículo  35  de la Constitución Nacional, modificado por el artículo 1° del  Acto Legislativo 01 de 1997, y 18 del Código Penal.   

5  Testimonio  del  Agente  Especial de la Agencia de Control de Drogas CHRISTOPHER  A. JAKIM, páginas 7 y 8.   

6 Así,  con  arreglo  al  artículo  29  de  la  Carta;  a  los  artículos 9 y 10 de la  Declaración     Universal     de     Derechos     Humanos,     5-3.6,    7-2.5,  8-1.2(a)(b)(c)(d)(e)(f)(g)(h).3.4.5,  9  de la Convención Americana de Derechos  Humanos,  9-2.3,  10-1.2.3, 14-1.2.3,5, y 15 del Pacto Internacional de Derechos  Civiles  y  Políticos,  el  Gobierno Nacional debe condicionar la entrega de un  compatriota,  si  concede  la  extradición, a que se le respeten al extraditado  –como  a  cualquier otro  nacional   en  las  mismas  condiciones-  todas  las  garantías  debidas  a  su  condición  de  justiciable,  en  particular,  a  que  tenga acceso a un proceso  público  sin  dilaciones  injustificadas,  a que se presuma su inocencia, a que  cuente  con  un  intérprete, a que tenga un defensor designado por él o por el  Estado,  a  que  se le conceda el tiempo y los medios adecuados para que prepare  la  defensa,  a presentar pruebas y controvertir las que se aduzcan en contra, a  que  su  situación  de  privación  de la libertad se desarrolle en condiciones  dignas,  a que la eventual pena que se le imponga no trascienda de su persona, a  que  la  sanción  pueda  ser  apelada  ante un tribunal superior, a que la pena  privativa  de la libertad tenga la finalidad esencial de reforma y readaptación  social.     

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