32018(21-09-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

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Proceso     nº  32018   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARÍA    DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

Aprobado Acta No. 340.  

Bogotá D.C., veintiuno (21) de septiembre de  dos mil once (2011).   

ASUNTO  

Examina  la  Sala  las  bases  lógicas y de  adecuada  fundamentación de la demanda de casación presentada por la defensora  de    JHON   JAIRO   BANDERA   VILLEGAS  contra la sentencia de segunda instancia proferida por el Tribunal  Superior  de  Bogotá  el  31  de  marzo  de 2011, mediante la cual confirmó la  sentencia  condenatoria  emitida  el  9 de octubre de 2007 por el Juzgado Único  Penal  del  Circuito  de  Descongestión  de  la  misma  sede,  que  condenó al  mencionado  procesado,  así  como  a  Edwin  Alberto  Maestre  García  y  Amauris  García  Gómez  a  la  pena principal de 300 meses de  prisión  y  a  la  accesoria de inhabilitación para el ejercicio de derechos y  funciones  públicas  por el término de 20 años, como autores responsables del  delito de homicidio agravado.   

  HECHOS  

Se  vienen resumiendo de la siguiente forma:   

“Dan cuenta los  autos  que  en  la  ciudad  de Barranquilla, el día 28 de marzo de 2006, siendo  aproximadamente  las  6:30  ó  7:00  a.m.,  cuando  el  señor MAX RAFAEL VILLA  GARCÍA  se  bajaba  del  bus  a  la  altura de la carrera 12 con calle 109 para  dirigirse  al  Colegio  El  Pueblito,  lugar  donde  laboraba  como maestro, fue  ultimado  por  un  disparo  en  la cabeza que le propinara EDWIN ALBERTO MAESTRE  GARCÍA,  alias  “Corroncho”,  quien  se  transportaba como parrillero en la  moto  marca  Honda,  color  rojo, placas BAR 91B, la cual era conducida por JHON  JAIRO   BANDERA   VILLEGAS,  alias  “Gago”;  posteriormente  huyeron  de  la  escena”.   

Es de anotar que en el curso de la actuación  aparecieron    también    relacionados    con    el    homicidio   Amauris García  Gómez,  Juan  Alberto  Castro  Torres  y Odilia Esther Torrenegra Pérez.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

1.  Noticiados  los  hechos  a  la autoridad  competente,  el  28  de  marzo  de  2006  la Fiscalía Seccional de Barranquilla  ordenó  la iniciación de investigación previa, al término de la cual dispuso  la  apertura  de  instrucción  criminal,  según  decisión  del  30  de  marzo  siguiente,   en   cuyo   desarrollo   escuchó  en  indagatoria  a  JHON   JAIRO  BANDERA  VILLEGAS,  Edwin  Alberto  Maestre  García,  Amauris  García Gómez, Juan  Alberto   Castro  Torres  y  Odilia  Esther  Torrenegra  Pérez, a quienes resolvió  la  situación  jurídica  mediante  providencia  del 7 de abril del mismo 2006,  imponiendo  en  su  contra medida de aseguramiento de detención preventiva, por  el delito de homicidio agravado   

2.  El 16 de mayo de la citada anualidad, el  fiscal  clausuró  la  investigación,  procediendo  a  calificar el mérito del  sumario  el  29  de  septiembre  postrero  con  resolución  de  acusación, que  profirió  en  contra  de JHON JAIRO BANDERA VILLEGAS,  Edwin  Alberto  Maestre  García,  Amauris  García  Gómez, Juan Alberto Castro  Torres   y  Odilia  Esther  Torrenegra  Pérez,  como  responsables  del delito de  homicidio agravado.   

3. Por apelación interpuesta por la defensa,  el  7  de  diciembre  del  mismo  2006  la  Fiscalía  Delegada ante el Tribunal  Superior   de   Barraquilla   revocó  la  acusación  proferida  en  contra  de  Odilia   Esther   Torrenegra   Pérez   y, en su lugar, le precluyó la instrucción.   

4.  La  fase  del juicio la inició el 25 de  enero  de  2007  el Juzgado Séptimo Penal del Circuito de la mencionada ciudad,  despacho  judicial  que  realizó  las  audiencias  preparatoria  y  pública de  juzgamiento,  a cuyo término remitió la actuación al Juzgado Único Penal del  Circuito  de  Descongestión de Bogotá, en virtud de lo dispuesto en el Acuerdo  4082  de  2007  expedido  por  la Sala Administrativa del Consejo Superior de la  Judicatura.   

5.  Recibido  el  proceso,  el  Juzgado  de  Descongestión  en  mención puso término a la instancia con la sentencia del 9  de  octubre  de  2007, condenando a JHON JAIRO BANDERA  VILLEGAS,  Edwin  Alberto Maestre García y  Amauris  García  Gómez.  En  la misma  decisión    absolvió   a   Juan   Alberto   Castro  Torres.   

6. El fallo de primer grado fue recurrido en  apelación  por  la  Fiscalía, los defensores de JHON  JAIRO   BANDERA   VILLEGAS,   Edwin   Alberto   Maestre   García   y   Amauris  García  Gómez  y  por  el apoderado de la parte civil, por cuyo medio el Tribunal  Superior de Bogotá confirmó la sentencia de primera instancia.   

7.  Atendido  el  sentido de la decisión de  segunda  instancia,  la  defensa de JHON JAIRO BANDERA  VILLEGAS   acudió   al   recurso  extraordinario  de  casación,  presentando la respectiva demanda, la cual fue admitida por la Corte  en  auto  del  19  de  agosto  de  2009, ordenando la remisión del proceso a la  Procuraduría General de la Nación.   

8. Rendido el concepto de rigor, la Corte en  sentencia  del  2  de  febrero casó de oficio el fallo impugnado, decretando la  nulidad  parcial  de  la  actuación  a  partir,  inclusive,  de  esa decisión,  precisando  que  la  invalidación  solamente cobijaba al procesado JHON JAIRO BANDERA VILLLEGAS.   

9.  En cumplimiento de lo dispuesto por esta  Corporación,  el Tribunal Superior de Bogotá dictó nueva sentencia de segunda  instancia,  confirmando  la condena impuesta a BANDERA  VILLEGAS.   Inconforme  con  ese  pronunciamiento,  su  defensora    la    impugnó    por    vía   del   recurso   extraordinario   de  casación.   

LA DEMANDA  

Formula  dos  cargos,  ambos con apoyo en el  cuerpo  segundo  de  la  causal  primera  de  casación  de  la Ley 600 de 2000.   

En  el primer cargo  predica  la  incursión  en  error  de hecho por falso  juicio  de  identidad.  Según  señala, la prueba indebidamente apreciada es la  declaración  de  indagatoria de Edwin Alberto Maestre  García,  pues  el  juzgador  la cercenó al omitir el  aparte  donde  el  deponente  se refiere a quienes participaron en el homicidio,  sin    hacer   mención   a   JHON   JAIRO   BANDERA  VILLEGAS.   

Sustenta   la   trascendencia   del  yerro  señalando  que  con  la  no  apreciación  del  fragmento  omitido  se negó la  posibilidad  de  reconocer al acusado la duda razonable, en cuanto en el proceso  no  obra  otro  elemento  de  prueba  con  la  capacidad suficiente para generar  certeza acerca de la responsabilidad del aludido.   

Considera  indirectamente  vulnerados,  por  falta  de  aplicación,  los  artículos  238 y 277 del Código de Procedimiento  Penal  y,  por  aplicación  indebida,  los artículos 29, 60, 61, 103 y 104 del  Código Penal.   

En el segundo cargo  denuncia  la violación indirecta de la ley sustancial  derivada  de  error  de  hecho  por  falso  raciocinio, el cual, en su criterio,  ocurrió  al  valorarse  la  declaración  de  Amauris  García  Gómez,  dadas  las  contradicciones  en  que  incurrió   esa  persona  con  respecto  a  su  versión  y  a  la  rendida  por  Edwin Maestre.   

Frente   a   su  propia  versión,  estima  incongruente  la  afirmación  según  la  cual  luego  de cumplir la carrera de  mototaxismo  para  la  cual  fue  contratado, se quedó sentado en la casa donde  dejó  a su pasajero. En su criterio, contrariamente, lo normal en esos casos es  que  el mototaxista, apenas cumple la carrera, se retira del lugar, sin quedarse  allí  y  menos para entrar a la casa del pasajero, salvo que sea muy conocido o  se le pida quedarse, lo cual no aconteció en este evento.   

En   relación   con   las   incoherencias  presentadas    con    la   declaración   de   Edwin  Maestre,  destaca  cómo  este  último  desmintió  a  Amauris  García  cuando se  mostró  ajeno  a  los hechos objeto de imputación, amén de que no incluyó al  aquí acusado dentro de quienes cometieron el homicidio.   

En ese sentido, considera vulnerada la regla  lógica  concerniente  al  principio de no contradicción, conforme al cual para  que  una  narración  o  relato  pueda  tener  algún  grado  de credibilidad es  necesario  que  no  rompa  con la armonía ni se contradiga con otras versiones.  Según  señala,  como  la  declaración  de  Amauris  García  desatiende  dicho  principio,  no hay lugar a  otorgarle credibilidad.   

El  error lo estima trascendente porque la  declaración    de   García   Gómez   se  erige  en  el  plenario  como  prueba  de  cargo  esencial  para  sustentar    la    condena    impuesta   a   BANDERA  VILLEGAS.   

Cita  como vulneradas similares normas a las  referidas  en  el  primer  reproche  y señala que la indebida estimación de la  citada  prueba  condujo  a  desconocer  la  duda  razonable  evidenciada  en  el  proceso.   

Pidió,  con fundamento en las dos censuras,  casar    la    sentencia   impugnada   para,   en   su   lugar,   dictar   fallo  absolutorio.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

          En   consideración  al  carácter  extraordinario  del  recurso  de  casación  y,  consecuentemente,  para  diferenciarlo de los alegatos propios de  las  instancias,  el  legislador en el numeral 3º del artículo 212 del Código  de   Procedimiento   Penal,   impone  al  demandante  el  cumplimiento  de  unos  presupuestos  de  adecuada  y  lógica  sustentación,  sin los cuales el libelo  está  llamado  a  ser  irremediablemente  inadmitido,  conforme lo establece el  artículo 213 ibídem.   

          Dichos  requisitos  se relacionan con la acertada enunciación de la  causal  y  con la adecuada formulación del cargo, para lo cual se deben indicar  en  forma  clara  y  precisa  sus  fundamentos,  así  como  las  normas  que se  consideran  infringidas.  A esas exigencias, las cuales operan de manera general  para  todas  las causales, es necesario añadir las pautas que la jurisprudencia  de  la  Corte,  a efectos de la cabal comprensión de los reproches denunciados,  ha  establecido  en  forma  particular  respecto  de  cada uno de los motivos de  casación.   

          Pasa,  por  tanto, la Sala a examinar si los reproches contenidos en  la   demanda   instaurada   por   el   defensor   del   procesado   JHON  JAIRO  BANDERA  VILLEGAS  satisfacen  tales requisitos.   

          En    el    primer   cargo   el   actor  acusa  al  Tribunal  de  violar  indirectamente  la  ley  sustancial  por  incurrir  en  error  de  hecho  derivado  de  falso  juicio  de  identidad.   

Como lo tiene precisado la jurisprudencia de  la  Sala,  el  falso  juicio  de  identidad  se  presenta cuando el fallador, al  apreciar  la prueba, distorsiona su contenido fáctico para hacerle decir lo que  ella  no expresa, en cuanto la cercena, adiciona o translitera. Su demostración  requiere  que  el  actor  identifique el medio sobre el cual recayó el dislate,  realice  un  cotejo  entre  su  contenido  y  aquel que le atribuye el fallador,  precisando  los  apartes  donde  se  presenta la distorsión y luego acredite la  trascendencia del yerro.   

          En  el caso materia de análisis, si bien la libelista identifica el  medio  de  prueba sobre el cual recayó el dislate y precisa el aparte del mismo  no  considerado por el fallador, lo cierto es que no fundamenta la trascendencia  del  yerro,  pues  se  abstiene  de  demostrarle  a  la Corte que de apreciar el  Tribunal  el  fragmento  omitido,  el  sentido  de  la  decisión  hubiese  sido  diametralmente opuesto.   

La  demandante,  al  respecto,  se  limitó  solamente  a  señalar  que en el proceso no obra otro elemento de prueba con la  capacidad  suficiente  para  generar  certeza  acerca  de la responsabilidad del  aludido,  sin  advertir  que  el  ad quem sustentó  la sentencia con el restante contenido de la declaración  de    indagatoria    de    Edwin   Alberto   Maestre  García,  en  donde éste señaló de manera directa a  BANDERA VILLEGAS como uno de  los intervinientes en el homicidio.   

El juzgador también se apoyó en la versión  de  Amauris  García Gómez,  elementos  de  convicción a los cuales sumó la prueba técnica realizada a los  teléfonos   celulares   de   Maestre   y    García,  demostrativa  de  los  contactos  permanentes  que  mantenían  con BANDERA,  así  como los indicios de mala  justificación,    presencia,   huida   y   “modus  operandi”.   

La  actora se sustrajo a examinar esos otros  elementos  de  juicio  en  conjunto  con  el  aparte  de la prueba omitida, para  acreditarle  a  la Corte la incidencia del yerro en la decisión adoptada por el  Tribunal,  luego  dejó  la  fundamentación  del  reproche  a  mitad de camino.   

En el segundo cargo  la  impugnante  predica  la  existencia de un error de  hecho  por  falso  raciocinio  frente  a  la  apreciación de la declaración de  Amauris   García  Gómez.   

Dicho  dislate,  según  la  jurisprudencia  decantada  de  la Sala, se presenta cuando el juzgador, en la valoración de las  pruebas,  vulnera  los principios de la sana crítica conformados por las reglas  de  la  experiencia,  los  postulados  lógicos  y  las  leyes de la ciencia. Su  demostración  requiere,  justamente, identificar la regla de la experiencia, el  postulado  lógico  o  la  ley  científica desatendida, señalar las que, en su  defecto,  debió  considerar  el  fallador,  y  acreditar la trascendencia de la  incorrección.   

          En  el  presente  evento,  la  actora aduce el desconocimiento de la  regla  lógica,  conforme a la cual para que una narración o relato pueda tener  algún  grado  de  credibilidad  es necesario que no rompa con la armonía ni se  contradiga  con  otras  versiones.  Y  al  respecto  refiere  la  existencia  de  contradicciones    tanto    en    la    propia    versión    de    Amauris  García Gómez, como con respecto  a     la     declaración    de    Edwin    Maestre  García.   

          Sin  embargo,  las  dos  situaciones  que  refiere no constituyen en  realidad  contradicciones  sino el particular mérito que la libelista le asigna  al    testimonio   de   García   Gómez,  en  cuanto  considera no creíble dicha declaración por el hecho  de  afirmar  que  permaneció  en  el  lugar  donde llevó al pasajero e incluso  ingresó  a  la  residencia  de  éste,  así  como  por  la circunstancia de no  coincidir  su  versión  con  la  ofrecida por Maestre  García.   

          Esa  personal  visión sobre el poder suasorio de la prueba la opone  al  criterio  apreciativo  del  ad  quem que  estimó,  contrariamente, digna de credibilidad la declaración  de   Amauris  García,  en  cuanto  concordó  con  otros elementos de prueba allegados al proceso, incluso,  en  lo  fundamental,  con  la propia versión de Edwin  Alberto Maestre.   

Olvida la censora, de esa manera, que en sede  de  casación  no  resulta  admisible  la  postulación  de  meras discrepancias  probatorias,  dada  la  doble presunción de acierto y legalidad que acompaña a  la   sentencia  impugnada,  cuya  consecuencia  implica  la  prevalencia  de  la  apreciación judicial sobre la del impugnante.   

          En   consecuencia,   atendidos   los   desaciertos   de   redacción  evidenciados  en  los  dos  cargos  formulados,  la  Sala inadmitirá la demanda  presentada  por  el  defensor  de  JHON JAIRO BANDERA  VILLEGAS.   

          Al  margen  de  lo  anotado,  la Corte no observa la vulneración de  garantías  fundamentales  que  le impongan intervenir oficiosamente, en orden a  preservar su intangibilidad.   

         En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

INADMITIR  la  demanda  de  casación  interpuesta  por  el  defensor  de    JHON   JAIRO   BANDERA   VILLEGAS, por las razones expuestas en la anterior motivación.   

De  conformidad  con  lo  dispuesto  en  el  artículo  187  del  estatuto  procesal  penal, contra esta decisión no procede  recurso alguno.   

Notifíquese y cúmplase.  

JAVIER ZAPATA ORTÍZ  

JOSÉ       LUIS       BARCELÓ  CAMACHO                JOSÉ                               LEONIDAS                              BUSTOS  MARTÍNEZ                

FERNANDO      ALBERTO      CASTRO  CABALLERO          SIGIFREDO  ESPINOSA  PÉREZ                                         

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO            MARÍA      DEL      ROSARIO     GONZÁLEZ     DE  LEMOS                                 

AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN                     JULIO            ENRIQUE            SOCHA            SALAMANCA                 

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

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