30579(23-09-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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Proceso No 30579  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

          Magistrado Ponente   

DR. ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

Aprobado Acta No. 272  

Bogotá. D.C., veintitrés (23) de septiembre  de dos mil ocho  (2008)   

MOTIVO DE LA DECISIÓN  

Se  pronuncia  la  Sala sobre la solicitud de  cambio  de  radicación  presentada  por el Procurador Octavo Judicial II Penal,  agente  del  Ministerio  Público,  dentro  del  proceso  que se adelanta contra  JORGE   LUIS   FERIS  CHADID,  VICTOR  GUERRA  DE  LA  ESPRIELLA,  JOSE MARÍA IMBETT BERMÚDEZ y EDWIN  MUSSY  RESTÓN,  por  el  delito de  concierto para delinquir agravado.   

ANTECEDENTES  

1.  Mediante  resolución  del 10 de marzo de  2008  la Unidad Nacional de Fiscalías contra el Terrorismo, acusó a JORGE LUIS  FERIS  CHADID,  SIGIFREDO SENIOR SOTOMAYOR, VICTOR GUERRA DE LA ESPRIELLA, JOSÉ  MARÍA  IMBETT BERMUDEZ, JESÚS MARÍA LÓPEZ GÓMEZ. EDWIN MUSSY RESTÓN, JORGE  OSPINA  VERGARA  y LUIS CARLOS ORDOSGOITIA SANTANA, como presuntos coautores del  delito   de   concierto   para   delinquir,  y  al  mismo  tiempo  precluyó  la  investigación  a favor de otros, por hechos acaecidos el 23 de julio de 2001 en  el  Municipio  de  Tierra  Alta,  Departamento  de  Córdoba, consistentes en la  reunión  en  la  cual  fue suscrito el documento públicamente conocido como el  “Pacto de Ralito”.   

2.   Apelada  dicha determinación tanto  por  el  Ministerio  Público como por algunos defensores, en decisión del 2 de  septiembre  del   corriente  año  el  Vicefiscal  General  de  la Nación,  resolvió  confirmar  la  acusación  contra  JORGE LUIS FERIS CHADID, SIGIFREDO  SENIOR  SOTOMAYOR, VICTOR GUERRA DE LA ESPRIELLA, JOSÉ MARÍA IMBETT BERMUDEZ y  EDWIN  MUSSY  RESTÓN  y  revocar  la  proferida  contra LUIS CARLOS ORDOSGOITIA  SANTANA  precluyéndole  a  su favor la investigación adelantada. Cobrando así  ejecutoria la acusación proferida.   

PETICIÓN  

El  Representante  del  Ministerio  Público,  acude  a  esta  instancia  solicitando  el  cambio  de  radicación  de  la  actuación,  para  que  sea  un  juez  del  circuito  especializado  de  Bogotá  –  y  no uno del circuito  especializado    de    Montería-    quien    conozca    de    la    etapa    de  juzgamiento.   

Adujo como motivo de la solicitud la necesidad  de  garantizar  la  imparcialidad  y  transparencia  de  la  administración  de  justicia,  debido a la situación de orden público del Departamento de Córdoba  conocida  ampliamente  por  la  comunidad,   ocasionada  -entre  otros- por  grupos  al  margen de la ley que se han dedicado a actividades de narcotráfico,  situación  que ha sido reconocida en anteriores ocasiones por esta Corporación  al resolver casos similares.   

Razón por la cual considera se hace necesario  trasladar  el proceso al Distrito Judicial de Bogotá, por cuanto no existe sino  un Juzgado especializado en la ciudad de Montería.   

CONSIDERACIONES  

Cumplidas, de conformidad con el artículo 86  del   Código   de   Procedimiento  Penal,  las  condiciones  de  oportunidad  y  legitimidad  de  quien formula la solicitud que motiva esta providencia y siendo  competente  la  Corte  por virtud del artículo 75 ídem para resolver el cambio  de  radicación  demandado  que  se  reclama,  se  precisa  examinar entonces si  procede  de  un  Distrito  Judicial a otro, resultando patente que tal fenómeno  (que  comporta  una  excepción  a  las reglas de competencia respecto al factor  territorial)  se  hace  viable  solamente en presencia de las taxativas causales  señaladas   por  el  artículo  85  ibídem,  esto  es  por  la  existencia  de  circunstancias  que  puedan  afectar  el  orden  público,  la  imparcialidad  o  independencia  de  la administración de justicia, las garantías procesales, la  publicidad  del  juzgamiento,  la seguridad o integridad personal de los sujetos  procesales o de los funcionarios judiciales.   

También  es  claro  que  dichas causas hacen  referencia  a  factores  exógenos,  a  circunstancias  del  ambiente  en que se  desarrolla  el  juicio  y  no a situaciones objetivas o subjetivas del juzgador,  pues  si  de  lo  que  se trata es de cuestionar la imparcialidad o probidad del  funcionario  que  adelanta  la  causa en tales eventos el legislador ha previsto  para  los  sujetos  procesales la posibilidad de recusarlo y para el funcionario  la  obligación  de  declararse impedido, de conformidad con los artículos 99 y  siguientes del ordenamiento procedimental penal.   

Ello, dado que la finalidad de esta medida es  asegurar  una  recta,  cumplida y eficiente administración de justicia, siempre  que  no  existan  otros mecanismos jurídicos distintos que permitan neutralizar  las causas que motivan la solicitud.   

Por lo anterior, desde ya se advierte que se  accederá   a   la   petición   elevada  por  el  Procurador  ya  que  las  circunstancias  que  rodean  este asunto se ofrecen especiales, en cuanto que en  el  Distrito  Judicial  de  Montería  no  funciona  sino  un  Juzgado Penal del  Circuito  Especializado,  situado  en  la  misma ciudad, de manera que resultaba  inútil  que,  en  esta  hipótesis,  fuera  el Tribunal Superior el que hubiese  entrado  a considerar la posibilidad a que antes se alude, simplemente porque el  cambio  de  radicación envuelve un sentido territorial y entonces la pretendida  solución  resultaba imposible de lograr dentro de los límites territoriales de  competencia de aquella corporación.   

“el  cambio  de  radicación  es  norma  excepcional  de  restringida  aplicación  que obedece en términos generales, a  demostraciones  fundamentales  en  el sentido de que un determinado sitio  la justicia no está en capacidad  de  ser  administrada  con rectitud y eficacia… Así pues, sólo cuando existe  un  ambiente impropio para  el  juzgamiento,  debe abrirse campo el cambio de radicación, precisamente para  que   el   proceso   sea   ventilado  en  otro  medio  judicial”  1   

.  

Ahora  bien,  las  razones  que  aduce  el  peticionario   se   centran   en   la  posible  afectación  de  “la  imparcialidad  o  la  independencia  de  la  administración de  justicia”   porque  en  el territorio donde se  está  adelantando  la actuación procesal, existen presiones propias del delito  por  el  cual se acusó, que se resumen en influencias de grupos al margen de la  ley  dentro  de dicho territorio, lo cual impone la necesidad de adoptar medidas  con  el fin de asegurar las condiciones propicias para garantizar la rectitud de  juicio  y  la  transparencia  en  la  delicada  tarea  de  administrar justicia.   

Por  lo  que  al estudiar las razones de la  petición  no  queda otro camino que reiterar argumentos que se habían expuesto  con anterioridad en asuntos de similar naturaleza:   

–  Constituye hecho notorio la conformación  en   amplias   regiones   del  país,  y  en  especial  en  el  Departamento  de  Córdoba,   de  grupos  armados  al  margen de la ley, comúnmente llamados  “paramilitares”,  que  ocuparon  territorios  de  manera violenta y tuvieron  gran   injerencia   sobre   los   diferentes   procesos  electorales,  eligiendo  concejales,  alcaldes,  diputados  y  congresistas,  con  los  que se asociaron,  fundamentos   de   las  imputaciones  jurídicas  que  actualmente    pesan    contra    los   procesados.-  La  presencia y actuar de esta organización al margen  de  la  ley  afectan  las  reglas  de  convivencia  social  y  en  especial a la  población  civil  en  quien  ha  recaído  la mayoría de las acciones de estos  grupos,  motivadas  generalmente  por  no compartir sus intereses, estrategias y  procedimientos,  y en el afán de anteponer sus propósitos han dejado entre sus  numerosas  víctimas  a  servidores públicos de la administración de justicia,  de  la  policía  judicial,  alcaldes  y  defensores de derechos humanos y hasta  miembros de la misma autodefensa.   

– Y, no obstante la vigencia y aplicación de  la  Ley  975 de 2005, el proceso de desmovilización todavía está en trámite,  de  modo que la denunciada relación de los paramilitares con la clase política  participante  de los acuerdos irregulares, podría continuar en algunos casos, a  pesar  de  que  dirigentes  implicados  se  encuentren  privados de la libertad,  máxime  que  los desmovilizados cuentan aún con el apoyo de sus seguidores, lo  cual  comporta elevado riesgo para el normal desarrollo de la administración de  justicia.   

De allí que razonablemente la Sala encuentre  fundado  el  temor  esbozado  por  el  delegado del Ministerio Público sobre la  garantía  de imparcialidad e independencia de la administración de justicia en  el  Distrito  Judicial  de  Montería  para  adelantar  y  decidir este proceso,  debiendo  hacer  uso  del  mecanismo  que  excepciona el factor territorial para  disponer,  en  consecuencia,  la radicación del presente asunto en los Juzgados  Penales  del Circuito Especializados de Cundinamarca, en consideración a que la  distancia  y  la  cobertura  de este distrito neutralizarían aquellas anómalas  circunstancias.   

A mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de  Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:  

1.- Ordenar  el  cambio  de  radicación  del  proceso  seguido  contra  JORGE  LUIS  FERIS CHADID, SIGIFREDO SENIOR SOTOMAYOR,  VICTOR  GUERRA  DE  LA  ESPRIELLA,  JOSÉ  MARÍA  IMBETT BERMUDEZ y EDWIN MUSSY  RESTÓN  del  Distrito  Judicial  de  Montería al de  Cundinamarca.   

2.- Asignar  el  conocimiento  del  asunto  a  los Juzgados Penales del  Circuito  Especializados  de  Cundinamarca, efecto para el cual el Juzgado Penal  del  Circuito  Especializado  de  Montería  hasta ahora competente remitirá el  expediente al reparto de los mencionados funcionarios.   

3.- Contra esta decisión no procede recurso  alguno.   

Cópiese,   comuníquese  y  remítase  al  despacho judicial donde cursa el proceso respectivo.   

Cúmplase.  

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                                                   ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

MARIA   DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ DE  LEMOS                       AUGUSTO    J.   IBAÑEZ  GUZMÁN   

   JORGE LUIS  QUINTERO  MILANÉS                        YESID RAMÍREZ BASTIDAS   

JULIO        ENRIQUE       SOCHA  SALAMANCA                     JAVIER ZAPATA ORTIZ   

Teresa Ruiz Núñez  

Secretaria  

    

1 CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  Sala  de Casación Penal, auto  mayo 18 de 1988, rad. 2.651.     

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