24892(15-09-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 24892  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                            Magistrado Ponente   

                            JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

                            Aprobado Acta No.263   

Bogotá,  D.  C.,quince (15) de Septiembre de  dos mil ocho (2008)   

          VISTOS                        

Decide  la Sala acerca de la admisibilidad de  los  fundamentos  lógicos y de debida argumentación de la demanda de casación  presentada  por  el  defensor de ORFELIA QUINTERO JAIMES, JOSÉ DE DIOS QUINTERO  JAIMES  y  ABEL  QUINTERO  JAIMES en contra de la sentencia de segunda instancia  proferida  por  el  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial de Riohacha, que  revocó  el  fallo  absolutorio emitido por el Juzgado Promiscuo del Circuito de  Villanueva  (Guajira)  y,  en  su  lugar,  condenó  a  los procesados a la pena  principal  de setenta y seis meses de prisión y multa de ciento veinte salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes  como autores responsables de la conducta  punible         de         rebelión.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

1.  La  situación  fáctica  que  dio  origen  a  la  presente  actuación  fue  descrita  por  las  instancias de la siguiente manera:   

“Por  información de un desmovilizado del  grupo  autodenominado  Fuerzas  Armadas  Revolucionarias  de Colombia […] a la  seccional  de  policía e investigación del departamento del Cesar, se conoció  que  los  aquí  procesados  hacían  parte  de grupos insurgentes que operan en  jurisdicción  de los municipios de Brumita, Villanueva y El Molino. De ahí que  la  policía  haya  dado  orden  de captura a los aquí acusados, quienes fueron  puestos a órdenes de la Fiscalía respectiva”.   

2.  A raíz de lo  anterior,  el  organismo  instructor  ordenó  la apertura del proceso, vinculó  mediante  indagatoria a ORFELIA QUINTERO JAIMES, JOSÉ DE DIOS QUINTERO JAIMES y  ABEL  QUINTERO  JAIMES,  les  definió  la  situación  jurídica y calificó el  mérito  del  sumario  en  su  contra,  acusándolos  de  la conducta punible de  rebelión  prevista  en el  artículo 467 de la ley 599 de 2000, actual Código Penal.   

3.  Confirmada la  providencia  acusatoria  en  segunda  instancia, conoció de la actuación en la  etapa  siguiente  el  Juzgado  Promiscuo  del  Circuito de Villanueva (Guajira),  despacho   que  una  vez  adelantada  la  audiencia  pública  absolvió  a  los  procesados  de  los  hechos  y  cargos formulados por la Fiscalía General de la  Nación.   

4.  Apelada  la  sentencia  por el representante del organismo acusador,  el   Tribunal   Superior   de  Riohacha  la  revocó  en  su  integridad  y,  en  consecuencia,  condenó a ORFELIA QUINTERO JAIMES, JOSÉ DE DIOS QUINTERO JAIMES  y  ABEL  QUINTERO JAIMES a la pena principal de setenta y seis meses de prisión  y  ciento  veinte  salarios  mínimos  legales  mensuales vigentes de multa como  autores responsables del delito en comento.   

Según  el ad quem, si bien es cierto que en  contra   de  estas  personas  únicamente  figuraba  dentro  del  expediente  el  testimonio  rendido  por Léider Manuel Ramírez Manjarrés, también lo era que  su  relato  fue  lo  suficientemente  claro,  espontáneo  y  preciso  como para  considerarlo  verosímil  y por consiguiente fundamentar una condena, sobre todo  cuando   las   acciones   concretas   de  apoyo,  información,  instrucción  y  abastecimiento  a  las  que  se refirió el testigo de cargo, que son propias de  los          llamados          ‘milicianos’  que  operan  en  las  sedes urbanas, son igualmente constitutivas de la conducta  punible         de        rebelión.   

5. Contra el fallo  de  segundo  grado,  interpuso  el defensor de ORFELIA QUINTERO JAIMES, JOSÉ DE  DIOS  QUINTERO  JAIMES  y  ABEL  QUINTERO  JAIMES  el  recurso extraordinario de  casación.   

LA DEMANDA  

El recurrente planteó al amparo de la causal  tercera  de  casación un único cargo, por haberse dictado la sentencia materia  de  debate en un juicio viciado de nulidad debido a la afectación al derecho de  defensa  de  los  procesados  y,  en  particular,  a  las  garantías judiciales  consagradas  en  los artículos 8, 9 y 13 de la ley 600 de 2000, el artículo 29  de      la      Constitución     Política,     el     literal     f)   del  numeral  2  del  artículo  8 de la Convención Interamericana de Derechos Humanos y  el  literal e) del numeral 3  del  artículo 14 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos de la  Organización de las Naciones Unidas.   

En  el desarrollo del reproche, adujo que la  práctica  de  la ampliación de indagatoria rendida por Léider Manuel Ramírez  Manjarrés  el  4  de  septiembre  de  2003, en la que declaró en contra de los  procesados,  no  le  fue  informada  a la entonces defensora de ORFELIA QUINTERO  JAIMES,  a pesar de que a esa altura de la actuación ya había sido vinculada a  la  misma  y,  por  lo  tanto, se le negó la posibilidad de contrainterrogar al  testigo de cargo.   

Igualmente,  añadió  que  JOSÉ  DE  DIOS  QUINTERO  JAIMES  y ABEL QUINTERO JAIMES tampoco pudieron controvertir la prueba  ni  interrogar  al  testigo,  pues  aunque  el  aquí  demandante  solicitó  la  repetición  del testimonio durante el traslado de que trata el artículo 400 de  la  ley  600  de 2000, y si bien el juez decretó la práctica de dicho medio de  prueba,  Léider  Manuel Ramírez Manjarrés jamás compareció ni fue conducido  por la autoridad policial.   

Consideró   que,  con  tal  proceder,  se  desconocieron  además  los  derechos  fundamentales  de  igualdad,  legalidad y  favorabilidad,  en el entendido de que el nuevo sistema penal acusatorio es más  garantista  que  el  mixto,  toda  vez  que  en  aquél la prueba testimonial en  cuestión  hubiese  sido  inadmisible y, por lo tanto, ineficaz para proferir un  fallo condenatorio.   

En  consecuencia,  solicitó  a la Corte que  casara  el  fallo  impugnado  y que, en su lugar, confirme el dictado en primera  instancia.   

CONSIDERACIONES  

1. La Sala, de tiempo  atrás,  ha  insistido  en que la casación es un recurso de ámbito restringido  en  el  que  la  pretensión  de  examinar la legalidad y constitucionalidad del  fallo  no puede estar incluida en un escrito de libre formulación, porque ha de  tener  un  contenido  de claridad y coherencia que permita entender el vicio que  se denuncia, así como la identificación de sus consecuencias.   

Por lo tanto, la demanda de casación difiere  de  manera  ostensible  de  un  alegato  de  instancia,  pues  requiere  de  una  presentación   lógica   adecuada   a  cada  una  de  las  causales  legalmente  establecidas  para  su  procedencia,  con el respectivo desarrollo de los cargos  que   por   los  vicios  in  procedendo  o  in iudicando  se  denuncien,  al  igual  que  la demostración de su trascendencia en la parte  dispositiva del fallo impugnado.   

Adicionalmente, cuando se formula un cargo al  amparo  de  la  causal  tercera  de  casación,  la  Corte  ha  reiterado que el  demandante  tiene,  entre otras, la carga procesal de precisar de qué manera la  irregularidad   procesal   invocada  ha  repercutido  en  forma  fundada  en  el  desarrollo  del  trámite,  o  bien  en  la  vulneración  de  otras  garantías  fundamentales,  según  sea  el  caso,  al  igual  que  concretar su específica  incidencia  dentro del fallo recurrido, en armonía con los principios que rigen  la declaratoria de nulidades.   

2. En el asunto que  centra    la    atención    de   la   Sala,   el   defensor   de   ORFELIA  QUINTERO JAIMES, JOSÉ DE DIOS QUINTERO JAIMES  y  ABEL  QUINTERO  JAIMES  no  sólo  dejó  de  cumplir  con los  requisitos  que  en materia de lógica y debida argumentación le eran exigibles  para  efectos  de la admisión de la demanda, sino que  además  partió  de  supuestos  equivocados  dentro  de  la sustentación de la  misma,   e   incluso   desconoció   el  alcance  que  acerca  de  los  derechos  fundamentales   traídos  a  colación  ha  reconocido  en  forma  reiterada  la  jurisprudencia de la Sala. Veamos:   

2.1. En primer lugar,  a  pesar  de  que  formuló  el cargo al amparo de la causal tercera, y que así  mismo  indicó  que  la  sentencia de segunda instancia fue dictada en un juicio  viciado  de  nulidad,  solicitó  en  forma incoherente que la casación tuviera  como  consecuencia  la  confirmación de la sentencia de primera instancia, pues  las  irregularidades  sustanciales  denunciadas  acerca del derecho de defensa y  del  respeto  a  la garantía del contradictorio permanecerían incólumes, más  allá de cualquier sentido del fallo que se profiriera.   

2.2. Adicionalmente,  en  lo  que  atañe a la ausencia de notificación a ORFELIA QUINTERO JAIMES o a  su  defensor  de  la  realización  de  la  diligencia  de  indagatoria  de 4 de  septiembre  de 2003, en la que Léider Manuel Ramírez Manjarrés presentó bajo  la   gravedad   del   juramento   señalamientos   en   contra   de   los  aquí  procesados1,  no  se  refirió  a  la  trascendencia de tal omisión cuando era  necesaria  la  demostración  de  la  misma,  no  sólo porque el inciso 1º del  artículo  401  del  Código  de  Procedimiento  Penal  prevé la repetición de  aquellos   medios   probatorios  que  los  sujetos  procesales  no  tuvieron  la  posibilidad  jurídica de controvertir, y en este sentido la defensa técnica de  dicha   persona   guardó   silencio  dentro  del  traslado  del  artículo  400  ibídem2,  e  incluso  la  Sala  ha  estimado  en  relación con el problema  jurídico propuesto que   

“[…] la predeterminación de la fecha en  que   será   decepcionada   una   declaración   no   constituye   per  se  presupuesto  de  validez  de la  misma,  como tampoco que se dé aviso de ello al procesado o a su defensor, pues  compete  a  éste  permanecer  atento  al  curso  de la actuación para el mejor  desempeño  de  su estrategia defensiva y del encargo profesional que le ha sido  confiado,  sin  que  resulte  viable  exigir  a  los funcionarios judiciales que  asuman  la  diligencia que sólo a él le compete”3.   

2.3.  Otro  tanto  acontece  en  lo que respecta a la situación de JOSÉ DE DIOS QUINTERO JAIMES y  ABEL  QUINTERO  JAIMES,  pues,  al contrario de lo que se adujo en el escrito, y  como  se  señaló  en  precedencia,  la  defensa  técnica  jamás solicitó la  repetición  de  la declaración brindada por Léider Manuel Ramírez Manjarrés  dentro      del     término     correspondiente4,   sino  que  la  misma  fue  decretada  de  oficio  por  el  funcionario judicial5,  e  incluso,  cuando  éste  durante  la audiencia pública dispuso desistir de la práctica del testimonio y  ordenó  correr  traslado  de  tal  decisión a los sujetos procesales, el aquí  demandante    guardó    silencio   y   con   ello   la   convalidó6.   

En este orden de ideas, mal se puede predicar  la  violación  de  los  derechos  de  defensa y contradicción en cabeza de los  procesados  cuando  el  profesional del derecho no demostró la trascendencia de  las  omisiones  planteadas  y  cuando  la  actuación  procesal  revela  que  la  anomalía   en   comento   fue  convalidada  y  que  además  el  ejercicio  del  contrainterrogatorio  del  testigo  de  cargo jamás hizo parte de la estrategia  defensiva    asumida    dentro    de   la   representación   letrada   de   los  procesados.   

2.4.  No  sobra  agregar  que  esta  postura  de  ninguna manera controvierte el contenido de las  normas  del  llamado  bloque de constitucionalidad que citó el demandante en la  solicitud  de  casación,  en  lo  atinente a los derechos de hacer comparecer e  interrogar    testigos,   tal   como   lo   analizó   la   Sala   en   reciente  providencia7:   

“El  literal  f)  del  numeral  2  del  artículo  8  de  la Convención Interamericana de Derechos Humanos y el literal  e)  del  numeral  3  del  artículo  14  del  Pacto  Internacional  de Derechos Civiles y Políticos de la  Organización  de  las  Naciones  Unidas,  normas  que  de manera expresa fueron  citadas  por  el  demandante,  se  refieren  al  derecho  que  le  asiste a todo  procesado  de (i) interrogar  o    hacer    interrogar    a    los    testigos    de    cargo,    (ii)  interrogar  o  hacer  interrogar a  cualquier  otra  persona  que  como testigo o perito pueda arrojar luz acerca de  los  hechos  y (iii) obtener  la  comparecencia  de  todos  ellos  para  que  sean interrogados en igualdad de  condiciones a los testigos de la acusación.   

”A   la   luz   de   la  jurisprudencia  internacional  de  los  derechos  humanos,  la  vulneración  de  las garantías  judiciales  en mención se presenta cuando la legislación nacional aplicable al  caso  concreto  desconoce  o  no  permite  la  posibilidad  de  que  el  abogado  interrogue  a los testigos en los cuales se sustenta la acusación. Por ejemplo,  en  la  sentencia  de  30  de  mayo de 1999, la Corte Interamericana de Derechos  Humanos sostuvo al respecto lo siguiente:   

“153.   La   Corte   considera  que  la  legislación  aplicada  al  caso  imposibilita  el  derecho  a  interrogar a los  testigos  que  fundamentaron  la  acusación contra las supuestas víctimas. Por  una  parte,  se prohíbe el interrogatorio de agentes, tanto de la policía como  del  ejército,  que hayan participado en las diligencias de investigación. Por  otra,  tal  como  ha  sido  consignado,  la  falta  de intervención del abogado  defensor  hasta  el momento en que declara el inculpado hace que aquél no pueda  controvertir    las    pruebas    recabadas   y   asentadas   en   el   atestado  policial.   

”154.  Tal  como lo ha señalado la Corte  Europea,  dentro  de las prerrogativas que deben concederse a quienes hayan sido  acusados  está  la de examinar los testigos en su contra y a su favor, bajo las  mismas condiciones, con el objeto de ejercer su defensa.   

”155. La Corte entiende que la imposición  de  restricciones a los abogados defensores de las víctimas vulnera el derecho,  reconocido  por  la  Convención,  de  la defensa de interrogar testigos y hacer  comparecer a personas que puedan arrojar luz sobre los hechos.   

”156.  Por lo tanto, la Corte declara que  el   Estado   violó   el   artículo  8.2.f  de  la  Convención”8.   

”También   se   incurre  en  idéntica  violación  cuando  el  juez  del  caso  concreto  niega  la  práctica  de  los  testimonios  solicitados por la defensa cuya incorporación al proceso ya había  sido  admitida  por  tratarse de prueba conducente y pertinente. En la sentencia  de  31  de  agosto  de 2004, la Corte Interamericana lo precisó de la siguiente  manera:   

“164.  En  el  presente caso se encuentra  demostrado  que  en el proceso penal seguido en contra del señor […] no se le  permitió  obtener  la comparecencia, como testigos o peritos, de otras personas  que  pudieran  “arrojar  luz  sobre  los  hechos”.  En  cuanto  a la primera  instancia,  el  juez  de  la  causa,  después  de haber emitido una resolución  citando  a audiencias a los testigos propuestos por el señor […], revocó tal  decisión  y ordenó el cierre del periodo probatorio, por lo cual no se rindió  ninguna   prueba   testimonial,   coartando  por  una  negligencia  judicial  la  posibilidad   de  presentar  medios  probatorios  en  su  defensa  que  pudieran  “arrojar  luz  sobre los hechos”. Además, ante el Tribunal de Apelación en  lo   Criminal,   Tercera   Sala,   tampoco   se   produjo   prueba   testimonial  alguna.   

[…]  

166.  Con  base  en  lo señalado, la Corte  considera  que  el  Estado  violó,  en perjuicio del señor […], el artículo  8.2.f     de    la    Convención    Americana”9.   

”Por  su  parte,  el  Comité de Derechos  Humanos  de  la  ONU  ha  estimado  que,  por  lo  general,  el Estado carece de  responsabilidad  alguna  en  lo que a la vulneración de los derechos en comento  se  refiere cuando el abogado defensor renuncia a interrogar al testigo de cargo  durante  el  desarrollo del procedimiento. Así, en la comunicación 375/1989 de  3 de noviembre de 1993, adujo el Comité lo siguiente:   

“10.3.  En lo que respecta al alegato del  actor  de  que  el artículo 14, parágrafo 3, fue violado en su caso, porque no  se  le  dio la oportunidad de contrainterrogar a uno de los testigos principales  de  la  acusación,  el detective […], el Comité encuentra incuestionable que  el  testigo  no  pudo  estar  presente  durante  el juicio, por cuanto salió de  Jamaica.  El  Comité  encuentra,  sin  embargo,  que de las transcripciones del  juicio  aparece  que  el  actor estuvo presente durante la audiencia preliminar,  cuando  […]  rindió  una  declaración bajo juramento, y eso permitió que el  actor  contrainterrogara al testigo en aquella ocasión. La declaración rendida  por  el  testigo,  así  como  las respuestas que dio durante el examen cruzado,  fueron   presentadas  después  ante  la  Corte  como  evidencias.  El  Comité  observa que el artículo 14, parágrafo 3 (e), protege  la  igualdad  de  armas  entre  la  parte acusadora y la defensa en el examen de  testigos,  pero  no  impide  a  la  defensa renunciar a su derecho a efectuar el  contrainterrogatorio    de    un   testigo   de   la   acusación   durante   el  proceso.  En cualquier caso, el Comité encuentra que  el  detective […] fue examinado por la defensa bajo las mismas condiciones que  lo  hizo  la parte acusadora durante la audiencia preliminar. De acuerdo con las  circunstancias  del  caso,  el  Comité  concluye  que los hechos que ocurrieron  después  de  ello  no  implican  una  violación del artículo 14, parágrafo 3  (e)”10 (destaca la Sala).   

”Tampoco  se  vulnera el derecho de hacer  comparecer  testigos  solicitados por la defensa cuando el abogado que los citó  no  objeta  ante  su  ausencia  que  se  continúe  con  el  proceso11, ni cuando  el  juez niega la práctica de pruebas que no se muestran relevantes para ayudar  a       la       causa       del       acusado12,  porque,  como  bien lo ha  reiterado   el  Comité,  el  literal  e)  del  numeral  3 del artículo 14 del Pacto no confiere un derecho  ilimitado  para  obtener la comparecencia de cualquier testigo a petición de la  defensa”13.   

2.5. Por otra parte,  tampoco  puede  la Sala compartir la afirmación expresada por el demandante, en  el  sentido  de que el sistema procesal consagrado en la ley 906 de 2004 es más  “garantista”   que  el  previsto  en  la ley 600 de 2000. Simplemente, operan con regímenes probatorios  distintos,   pues   mientras   en  este  último  se  observa  el  principio  de  permanencia,  en  el  otro  prevalece  el  de inmediación, pero ello de ninguna  manera   implica  vulneración  alguna  a  las  garantías  judiciales  mínimas  consagradas   en   la   ley,   la   Constitución   Política   y  los  tratados  internacionales sobre derechos humanos.   

3. En este orden de  ideas,  el  defensor de ORFELIA QUINTERO JAIMES, JOSÉ DE DIOS QUINTERO JAIMES y  ABEL  QUINTERO  JAIMES  se alejó de los principios de sustentación suficiente,  crítica  vinculante,  coherencia  y  no contradicción, principios que no sólo  encuentran  arraigo  en  el  carácter dispositivo del recurso, sino que además  implican   que   la  demanda  debe  bastarse  a  sí  misma  para  propiciar  la  invalidación  del  fallo, sin que la Corte pueda entrar a suplir sus vacíos ni  a  corregir  sus  deficiencias,  en la que sus desarrollos críticos deben estar  fundados  en  las  causales  taxativamente  previstas en la ley, así como estar  sometidos  a  precisos  requisitos  de  forma y contenido conforme a la causal o  causales  invocadas,  con  identidad  temática  y  ajustados  a  las exigencias  básicas de la lógica, tanto general como jurídica.   

En consecuencia, la  Sala  no  admitirá la demanda de casación presentada en contra de la sentencia  de    segunda    instancia    proferida    por    el    Tribunal   Superior   de  Riohacha.   

En  mérito  de  lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

NO ADMITIR la demanda  de  casación  presentada  por  el defensor de ORFELIA QUINTERO JAIMES, JOSÉ DE  DIOS  QUINTERO  JAIMES  y  ABEL  QUINTERO  JAIMES  en  contra de la sentencia de  segunda  instancia  proferida  por el Tribunal Superior del Distrito Judicial de  Riohacha.   

Contra  esta  providencia, no procede recurso  alguno.   

Cópiese,   notifíquese,   cúmplase   y  devuélvase al lugar de origen.   

SIGIFREDO   ESPINOSA  PÉREZ   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                                                  ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

         

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  L.              AUGUSTO J. IBÁÑEZ GUZMÁN   

                                                                                                                                                  

JORGE  LUIS  QUINTERO MILANÉS                         YESID RAMÍREZ BASTIDAS   

JULIO  ENRIQUE  SOCHA  SALAMANCA                           JAVIER      ZAPATA  ORTIZ   

              

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

1   Folios   35-37   del   cuaderno  original  I  de  la  actuación  principal.   

2    Folios    493-507    del   cuaderno   II   de   la   actuación  principal.   

3  Sentencia de 29 de julio de 2003, radicación 19393.   

4  Folios 493-507 del cuaderno II de la actuación principal.   

5 Folio  508 ibídem.   

6 Folio  643 ibídem.   

7 Sentencia de 28 de mayo de 2008, radicación 22476.   

8  Corte  Interamericana  de  Derechos  Humanos,  caso  Castillo  Petruzzi  vs.  Perú, sentencia  de 30 de mayo de 1999.   

9  Corte  Interamericana  de  Derechos  Humanos,  caso  Ricardo  Cantese  vs. Paraguay, sentencia  de 31 de agosto de 2004.   

10     Comité     de    Derechos    Humanos,    caso    Compass   vs.   Jamaica,  comunicación  375/1989   de  19  de  octubre  de  1993.  Traducción  no  oficial  del  idioma  inglés.   

11  Comité  de  Derechos  Humanos, caso Peart y Peart vs.  Jamaica,  comunicaciones 464/1991 y 482/1991 de 19 de  julio de 1995, § 11.3.   

12  Comité   de   Derechos   Humanos,  caso  Wright  vs.  Jamaica,  comunicación  349/1989  de  27 de julio de  1992, § 8.5.   

13  Cf.,   entre   otros,   Comité   de   Derechos   Humanos,   caso   Gordon   vs.   Jamaica,   comunicación  237/1987  de 5 de noviembre de 1992, § 6.3; y caso C.  B.  D. vs. Países Bajos, comunicación 394/1990 de 22  de julio de 1992, § 6.2.     

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