7026(02-04-04)

2004

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso No 7026  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado ponente  

Dr.  MAURO SOLARTE  PORTILLA   

Aprobado acta No. 29  

Bogotá  D.C.,  dos (2) de abril del dos mil  cuatro (2004).   

ASUNTO  

No  habiendo  sido  aceptada la ponencia que  inicialmente  presentara  el  Magistrado  YESID  RAMÍREZ  BASTIDAS, procede, de  acuerdo  con  el  criterio  de  mayoría,  decidir  el  recurso  de  reposición  interpuesto   por  el  condenado  JAIRO  JOSÉ  RUIZ  MEDINA  en  contra  de  la  providencia   de   esta   Sala   de   cuatro  (4)  de  febrero  de  la  presente  anualidad.   

ANTECEDENTES   

1.  A través de la providencia impugnada no  se  le  autorizó  trabajo  extramuros  a  RUIZ  MEDINA,  decidiéndose así una  solicitud  del  Director  del  Establecimiento  Penitenciario  y  Carcelario  de  Leticia  (Amazonas),   encaminada a que la Corte aprobara que el mencionado  laborara   en   la   Empresa   Agropecuaria   Granja   La   Esperanza   de   esa  ciudad.   

Los  argumentos  de  esa negativa fueron los  siguientes:   

1.1. El trabajo extramuros, como lo señaló  la  Sala  en  providencia  del 22 de octubre de 20021, está previsto como parte de  la  libertad  preparatoria  o de la franquicia preparatoria, en concordancia con  los artículos 148 y 149 de la ley 65 de 1993.   

1.2.  La libertad preparatoria para trabajar  consagrada  en  la primera disposición está instituida para los condenados que  no  gocen de libertad condicional y hayan descontado las cuatro quintas parte de  la pena.   

1.3.   La  franquicia  preparatoria  está  condicionada  a que se haya superado la libertad preparatoria, de acuerdo con la  segunda disposición.   

1.4.  RUIZ  MEDINA,  entonces,  próximo  a  cumplir  47 meses de privación efectiva de la libertad y muy lejos de completar  las  cuatro  quintas  partes de la pena, no es acreedor al permiso para trabajar  extramuros, se concluyó en la determinación recurrida.   

2.  La pretensión del condenado es que  la  Corte  revoque  la  decisión  anterior y le autorice trabajar por fuera del  establecimiento   carcelario.   Apoya   su  disentimiento,  en  esencia,  en  la  circunstancia  de  que  el  trabajo  extramuros  es  un beneficio administrativo  distinto   de   la   libertad  o  franquicia  preparatorias,  que  se  encuentra  previsto   en  el  artículo  86  de la ley 65 de 1993 para condenados como  él,  en fase de mediana seguridad, en la cual se encuentra un interno cuando ha  superado  la tercera parte de la pena impuesta, en concordancia con el artículo  5º del decreto 1542 de 1997.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  SALA   

La Sala mantendrá inmodificable la decisión  objeto de recurso por las razones que a continuación se enuncian.   

No  es  cierto,  como  lo  da  a entender el  recurrente,  que  el  artículo  86  de  la ley 65 de 1993 se refiera al trabajo  extramuros  como  beneficio  administrativo  que suponga la modificación en las  condiciones  de cumplimiento de la condena y cuya aprobación deba estar a cargo  del juez de ejecución de penas y medidas de seguridad.   

El   citado  precepto  establece  que  los  condenados  que  atraviesen  la  fase  de  mediana  seguridad dentro del sistema  progresivo   (artículo   144   ejusdem)   “podrán  trabajar  organizados  en  grupos  de  labores  agrícolas  o  industriales  con  empresas o personas de reconocida honorabilidad”.   

Si bien nada obsta para que tal trabajo pueda  realizarse  por  fuera  del  penal,  el sitio donde se efectúa ha de entenderse  como  una  extensión  de  aquél, dada la permanente y estrecha vigilancia a la  que debe someterse el interno.   

“Remuneración   del   trabajo,  ambiente  adecuado  y  organización  en  grupos”  titula este  artículo  que  se  encuentra previsto dentro del título VII correspondiente al  “Trabajo” en los establecimientos de reclusión.   

La  autorización  a  los  condenados  para  trabajar  organizados  en  grupos  de  labores  agrícolas  o  industriales  con  empresas  o  personas  de  reconocida  honorabilidad,  lo que prevé es la   posibilidad  de  que  las  labores  agrícolas  o industriales puedan hacerse al  interior  del  penal  o  fuera de él con la debida vigilancia, así las labores  estén  bajo  la  dirección de quien contrata con el establecimiento carcelario  la mano de obra remunerada de los reclusos.   

Tal   como  aparece  redactada,  la  norma  simplemente  persigue  regular  el  trabajo  remunerado  de  los  reclusos en un  ambiente  adecuado,  y  de allí que imponga a las empresas o a los particulares  contratantes   el   deber   de  colaborar  con  “la  seguridad  de  los  internos  y  con  el  espíritu  de  su resocialización”,  quienes    además    deberán    gozar    de    la  protección   laboral  y social prevista en el reglamento general e interno  de cada centro de reclusión.   

Tratándose de trabajo extramuros, entendido  como  aquella  labor  que  el  condenado realiza en horas del día por fuera del  establecimiento  carcelario,  la  Sala  reitera  que  el  mismo hace parte de la  libertad  preparatoria  o  de  la  franquicia  preparatoria, que como beneficios  administrativos   encuentran   regulación   en   los   artículos   148  y  149  ejusdem.   

Y  si la libertad preparatoria para trabajar  establecida  en  la  primera  disposición está autorizada únicamente para los  condenados  que  no  gocen de libertad condicional y hayan descontado las cuatro  quintas  partes  de  la pena,  la Sala no puede crear requisitos diferentes  para  un  determinado recluso, o hacer distinciones que la ley no contempla, con  el  vano argumento de que el artículo 86 lo autoriza para condenados en fase de  mediana  seguridad,  cuando  está  visto  que  dicha norma no regula el trabajo  extramuros   como   beneficio  administrativo  autónomo,  sino  otros  aspectos  generales del trabajo de los reclusos.   

Conclúyese de lo expuesto:  

1. El artículo 86 del Código Penitenciario  y  Carcelario  no  regula  lo  concerniente  al  trabajo  extramuros,  sino  las  condiciones  generales  en  que deben llevarse a cabo las labores remuneradas de  los  internos  cuando  la  dirección  del  establecimiento de reclusión decida  contratar  la  prestación de servicios agrícolas o industriales con empresas o  personas de reconocida honorabilidad.   

2.   La   citada  norma  no  hace  ninguna  distinción  entre  las labores que pueden desarrollarse al interior o por fuera  de  los  límites  físicos  del  centro de reclusión, lo cual dependerá de la  naturaleza, objeto y necesidades propias del contrato laboral.   

3.   En   el  evento  de  que  el  trabajo  necesariamente  deba  realizarse  por  fuera  de  los  límites  físicos  de la  prisión,  el  desplazamiento  de  los  reclusos  debe hacerse con la estricta y  permanente  custodia  de  las  autoridades  carcelarias,  pues  en  tal  caso se  considera  que  el  mismo  se  lleva a cabo como una extensión de la privación  efectiva  de  la  libertad,  al  punto  que  en  la  parte  final de la norma se  establece  que  los  reclusos  serán “estrictamente  controlados  en  su  comportamiento  y  seguridad”.   

4.  Esta  “gracia”  administrativa, como  así  es  nominada  por  la norma,  difiere del trabajo extramuros que hace  parte  de  la  libertad  y  franquicia  preparatorias,  de cuya aprobación debe  ocuparse el juez de penas y medidas de seguridad.   

De  manera  que,  si en el presente caso, el  sentenciado  no ha cumplido  las cuatro quintas partes de la pena impuesta,  resulta  claro  que  no  se  hace  acreedor  al  beneficio  administrativo de la  libertad preparatoria.   

Ahora, si lo que pretende con la solicitud es  que  la  Corte  autorice  la realización de trabajos organizados con la Empresa  Agropecuaria  Granja  La Esperanza de Leticia, en los términos previstos por el  citado      artículo      86      –aunque  sea  por  fuera  del  penal  pero  con  la  correspondiente  vigilancia-,  es  claro  que  esta Corporación carece de competencia para ello,  toda   vez   que  la  misma  se  halla  radicada  en  cabeza  del  director  del  establecimiento  de  reclusión  en  los términos al efecto establecidos por el  precepto en mención, en concordancia con el artículo 87 ejusdem.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  SALA  DE  CASACION PENAL DE LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA,   

RESUELVE:  

No   reponer   el   proveído   objeto  de  impugnación.   

Contra  esta  decisión  no  procede recurso  alguno.   

NOTIFÍQUESE Y CÚMPLASE.  

HERMAN GALÁN CASTELLANOS  

JORGE         A.        GÓMEZ  GALLEGO                 ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

EDGAR            LOMBANA  TRUJILLO                  ALVARO O. PÉREZ PINZON   

MARINA        PULIDO        DE  BARÓN            JORGE  L. QUINTERO MILANÉS   

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                  MAURO SOLARTE PORTILLA   

Salvamento de voto  

TERESA     RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria    

1  .  CORTE    SUPREMA    DE    JUSTICIA.    Auto    –  Única         Instancia         –   8.067,   M.P.,  Dra.  MARINA  PULIDO DE BARÓN.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *