28942(26-10-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 28942  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

YESID RAMÍREZ BASTIDAS  

Aprobada Acta N° 210.  

                     

Bogotá,  D. C., veintiséis (26) de octubre  de dos mil siste (2007).   

VISTOS:  

          Decide  la  Sala  acerca del recurso de apelación presentado por el  Fiscal  22  de  la  Unidad  de Justicia y Paz contra la providencia del Tribunal  Superior  de  Bogotá,  Sala  de  Justicia y Paz, de 27 de septiembre de 2007, a  través  de  la cual se declaró inhibida por falta de competencia para resolver  la  solicitud de exclusión del procedimiento especial previsto en la Ley 975 de  2005, del postulado Jhon Alonso Usme Ortiz.   

ANTECEDENTES:   

1. Informa el Fiscal  delegado  que Jhon Alonso Usme Ortiz perteneció al Frente Celestino Mantilla de  las Autodefensas Unidas de Colombia.   

2.  El  mismo  se  desmovilizó  el  7  de  febrero  de  2006  en  el  municipio de Puerto Triunfo,  Antioquia,  lo que le permitió solicitar su inclusión al Alto Comisionado para  la  Paz  en  la  lista  de postulados para su sometimiento a la Ley 975 de 2005.   

3.  El  Gobierno  Nacional  atendió  positivamente  tal  solicitud y postuló ante la Fiscalía a  Jhon   Alonso   Usme   Ortiz   como   beneficiario  de  la  Ley  de  Justicia  y  Paz.   

          4.  El  Fiscal  delegado procedió el 9 de  mayo de 2007 a convocar y emplazar a las víctimas indeterminadas.   

5.  La  anterior  decisión  no  pudo  ser  comunicada al postulado porque se aportó información  creíble sobre su muerte violenta el 27 de noviembre de 2006.   

6.  Ante la muerte  del  postulado  el Fiscal delegado solicitó a los Magistrados de Justicia y Paz  su  exclusión  del  procedimiento previsto en la Ley 975 de 2005. Argumenta que  de  acuerdo  con  el  artículo 27 de la ley en cita, la Fiscalía General de la  Nación  solamente  puede  ordenar  el  archivo  de  las  diligencias cuando las  circunstancias     fácticas    no    permitan    su    caracterización    como  delito.   

7.  La  Sala  de  Justicia  y  Paz  se  declaró  inhibida para resolver la petición por falta de  competencia,  decisión  que  al ser apelada por el delegado fiscal llevó a que  el asunto fuera remitido a la Corte.   

EL      AUTO  IMPUGNADO:   

El   a   quo  consideró  que  si  bien  la  actuación  se  había  iniciado  en  los  términos  de  la Ley 975 de 2005, ésta se encontraba en una  etapa  preprocesal previa al momento en que el postulado debe rendir la versión  libre,  período  en  el  que  no intervienen las Salas de Justicia y Paz de los  Tribunales.   

Luego  de  recordar  diferentes  desarrollos  jurisprudenciales1  concluyó que es la Fiscalía  General  de  la  Nación la autoridad competente para disponer el archivo de las  diligencias  en  el  presente  asunto,  razón  por  la  que  se  inhibió  para  resolver.   

INTERVENCIONES  EN  LA  AUDIENCIA:   

I. Fiscal de Justicia y Paz.  

1.  Discrepa de la decisión adoptada por el  Tribunal  Superior  de  Bogotá,  Sala  de  Justicia  y  Paz,  por estas razones  fundamentales:   

1.1.  La  Corte  ya definió en decisión de  agosto  27 de 2007 que la fase judicial en la actuación prevista por la Ley 975  de  2005  se  inicia  con  el  arribo  de la lista de postulados remitida por el  Gobierno  Nacional,  y  desde  ese  momento surge la competencia de la Fiscalía  General  de  la  Nación  y  de  los  Magistrados  de Control de Garantías y de  Conocimiento,  luego  no  es  a partir de la versión libre como lo entendió el  a quo.   

De   conformidad   con   el  principio  de  complementariedad  se  debe acudir a la Ley 906 de 2004 que regula la muerte del  imputado  y  sus  consecuencias  que  son la preclusión de la investigación de  competencia  del  juez de conocimiento que en este caso es la Sala de Justicia y  Paz del Tribunal Superior de Bogotá.    

    

1.2.  Esta  corporación  en  la providencia  recurrida  confundió  la  tipicidad  con  el  destinatario  de la ley penal, de  manera  que  la  Fiscalía  no podía pronunciarse por vía de archivo que opera  frente  a  la  aticipidad  objetiva de los hechos admitidos por el postulado, lo  cual no guarda relación con la muerte de USME ORTIZ.   

Por  lo  anterior,  pide  que  se revoque la  providencia apelada.   

II. Ministerio Público:  

Plantea que los asuntos regulados por la Ley  de  Justicia  y  Paz  involucran una actuación a cargo de la Fiscalía y de las  Salas  del  Tribunal  correspondiente,  de  modo  que  si  este  asunto estaba a  conocimiento   de   la   primera   a  ella  le  corresponde  decidir  sobre  las  consecuencias que involucra la muerte del postulado.   

Reconoce  que  estando el asunto en una fase  que  se  podría  llamar  preliminar,  los  dos  son  competentes,  pero como lo  adelantaba  la  Fiscalía  es  a ella a la que le corresponde pronunciarse sobre  una causal objetiva de improceguibilidad de la actuación.   

Solicita,  en  consecuencia,  se confirme el  auto protestado.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE:   

1.  La  Corte  es  competente  para  resolver  los recursos de apelación contra las decisiones que  toman    en   primera   instancia   los   Tribunales   Superiores   (Ley  600  de  2000,  artículo  75-3  y Ley 906 de 2004, artículo  32-3)  y  en  el  caso  concreto  de las Salas de Justicia y Paz tal atribución  expresamente   ha  sido  conferida  por  el  artículo  26  de  la  Ley  975  de  2005.   

2.  La  Ley  de  Justicia  y  Paz  es  un  estatuto  especial  de  transición en el que también  imperan   las   disposiciones   del  Acto  Legislativo  03  de  20022,  tal como lo  señaló   la   Sala   en   oportunidad   anterior3.   

3. La ley “por la  cual  se  dictan  disposiciones  para  la reincorporación de miembros de grupos  armados  organizados al margen de la ley”, como ocurre con todos los estatutos  especiales,    contiene   una  disposición  de  “complementariedad”  o  remisión  normativa  de  acuerdo  con  la cual “para todo lo no dispuesto (en  ella)…  se aplicará la Ley 782 de 2002 y el Código de Procedimiento Penal”  (artículo 62).   

4.   La  citada  remisión  al  “Código de Procedimiento Penal” resulta confusa pues para la  fecha   de  expedición  de  la  Ley  975  de  20054,  en  el  territorio  nacional  estaban  vigentes  dos  estatutos  procesales  diferentes,  el  más antiguo con  tendencia  mixta (Ley 600 de 2004) y el más reciente acorde con la sistemática  acusatoria  (Ley 906 de 2004), situación que impone la tarea de dilucidar cuál  de   dichos   códigos   es   al   que   se  hace  referencia  en  el  artículo  citado.   

5. Para cumplir tal  cometido  primero  hay que advertir que la mayoría de delitos atribuibles a los  desmovilizados  pertenecientes a los grupos paramilitares ocurrieron en vigencia  de       la      Ley      600      de      20005,  y  en los precisos términos  del  artículo  533 de la Ley 906 de 2004, la nueva normatividad solamente será  aplicable  a  los delitos cometidos por los miembros de tal organización ilegal  de   acuerdo   con   las   reglas   de  gradualidad6,   de   donde  se  sigue  que  inicialmente  la  remisión se debe hacer al estatuto procesal de 2000, pero por  la  filosofía  y  acato  que  se debe tener respecto del Acto Legislativo 03 de  2002,  unido  a  la similitud de algunas instituciones de la nueva codificación  procesal  de 2004 con las consagradas en la ley de transición, también resulta  imperativo examinar las nuevas instituciones.   

6.  Además  de lo  anterior  no  se  debe desconocer que en situaciones de sucesión o coexistencia  de  leyes  ha  de ser tenido en cuenta el principio de favorabilidad7.   

7.   En   estas  condiciones,  si  se trata de un asunto ocurrido en  época anterior al 1°  de  enero de 2005, la regla general para efectos de la remisión normativa será  la  de  acudir  a  la  Ley  600 de 2000, salvo que se trate de instituciones que  solamente   pueden   tener   identidad   con  las  consagradas  en  la  Ley  906  de 2004, caso en el cual la  integración  normativa  se  debe  hacer  con  el  estatuto  procesal de estirpe  acusatoria.   

8.  Las facultades  para  excluir  a  una persona de la lista de postulados, así como ocurre con la  de  archivar  unas  diligencias  o  la  de precluir un proceso que se tramita de  acuerdo  con  la  Ley  975,  deben  ser entendidas dentro del espíritu del Acto  Legislativo  03  de  2002,  razón  por  la cual resulta imperativo examinar las  potestades   de   fiscales   y   Magistrados   a   la  luz  de  la  Ley  906  de  2004.   

9. Hay que tener en  cuenta  que por la naturaleza especial del procedimiento consagrado en la Ley de  Justicia  y  Paz  y  las  motivaciones  que dieron lugar a la expedición de tan  excepcional  estatuto,  el Gobierno Nacional ejecuta un  acto  de naturaleza política cuando otorga a un sujeto  la  condición  de  elegible  o  postulado  a  los  beneficios  previstos  en la  mencionada normatividad.   

10.  A  partir del  momento  en  que  una  persona  hace  parte  de  la  lista  de  postulados a los  beneficios  de  la  ley  transicional  y  la  misma  ha  quedado  en manos de la  Fiscalía,  compete a la jurisdicción, en forma exclusiva y excluyente, otorgar  beneficios  a  los  postulados  que  reúnan  los  requisitos consagrados en las  normas  o  excluirlos  de  los  mismos. En otros términos: la inclusión de una  persona  en  lista  de  postulados  a  los  beneficios  que pueda recibir en los  términos  de  la especialísima legislación o la exclusión de ellos, se tiene  que    hacer   mediante   decisiones   de   carácter  judicial   que   conciernen   privativamente   a  los  Magistrados  de las Salas de Justicia y Paz de los Tribunales Superiores y de la  Sala  de  Casación  Penal de la Corte Suprema de Justicia, en primera y segunda  instancia, respectivamente.   

11.  Oralidad  y  celeridad  (artículos  12  y  13)  son  algunos  de los principios que rigen la  actuación  procesal  en  los  asuntos  de  Justicia  y  Paz,  los que tienen su  correlato  en  los artículos 9° y 10° de la Ley 906 de 2004, preceptos en los  que  se dispone que al proceso debe imprimírsele la mayor agilidad posible pues  al  fin  y  al  cabo es tarea de los administradores de justicia la de buscar la  mayor eficacia en el ejercicio de la función judicial.   

12. De lo expuesto  se  tiene  que si se ha iniciado el trámite judicial en los términos de la Ley  975  de  2005, toda solicitud que pretenda excluir de los beneficios de la ley a  un    postulado    –por  solicitud   propia,   de   la  Fiscalía  o  del  Gobierno  Nacional–  o  que se enderece al archivo de las  diligencias  o  la  preclusión de la investigación, por ser decisiones propias  de  un  proceso  como  es  debido  tienen  que  ser tramitadas de acuerdo con lo  dispuesto  por  los  artículos  de  la citada ley en concordancia con los de la  nueva  codificación  procesal  penal  de 2004, pues el  trámite    deja    de    ser   político-gubernativo  para    convertirse    en  estrictamente           judicial.   

13. Una solicitud de  exclusión  de  la  lista  de postulantes por muerte del mismo no es consecuente  con  la  realidad  pues  de ocurrir el acontecimiento natural, fin de la vida de  una  persona,  en  virtud  de  los principios que rigen la actividad procesal lo  procedente  es  que  se  demande  ante  los Magistrados de Justicia y Paz que se  declare la preclusión de la investigación correspondiente.   

14. Ha de recordarse  que  la  facultad  de  archivo  de  las  diligencias  que aparece regulada en el  artículo  27 de la Ley de Justicia y Paz, tiene que ser interpretada atendiendo  la  codificación  procesal  penal última, razón por la cual se debe acatar lo  ordenado en diferentes preceptos, así:   

1°. El artículo 79  que  regula  la  facultad  que  tienen  los  fiscales  delgados para disponer el  archivo de las diligencias; y   

2°. El artículo 78  que  establece  la  obligación que tienen los fiscales delegados de acudir ante  los jueces para solicitar la extinción de la acción penal.   

15.    En  consecuencia:   

15.1. Si se presenta  alguna  causal de archivo de las diligencias, la orden correspondiente corre por  cuenta        del        fiscal       delegado8; y   

15.2. Si hay lugar a  la  preclusión  de  la  investigación,  toda solicitud que en dicho sentido se  eleve  la  deben  resolver  los Magistrado de Justicia y Paz, independientemente  del sujeto o interviniente procesal que la solicite.   

16. En el presente  asunto  se discute quién debe decretar la exclusión del trámite de la Ley 975  de  2005  de  un  postulado  que  ha  fallecido.  Para dar respuesta al problema  jurídico se procede:   

16.1. El artículo  332 de la Ley 906 de 2004 determina    los   supuestos   en   que  procede  la  preclusión  de  la  investigación, erigiendo como causales las siguientes:   

1. Imposibilidad  de  iniciar  o continuar el  ejercicio de la acción penal.   

   

2. Existencia de una causal que excluya la  responsabilidad, de acuerdo con el Código Penal.   

   

3.     Inexistencia     del    hecho  investigado.   

   

4.     Atipicidad     del     hecho  investigado.   

   

5.  Ausencia de intervención del imputado  en el hecho investigado.   

   

6.   Imposibilidad   de   desvirtuar  la  presunción de inocencia.   

   

7.   Vencimiento  del  término  máximo  previsto en el inciso segundo del artículo 294 del este código.   

   

16.2.  El Código  Penal  en  el artículo 82-1 señala que una de las causales de extinción de la  acción penal es “la muerte del procesado”.   

16.3. Dado que la  responsabilidad  penal es personal e indelegable, cuando se produce la muerte de  una  persona  a  quien se atribuye la realización de uno o varios delitos, bien  sea  en forma individual o en coparticipación criminal, surge una circunstancia  insuperable   que  impide  al  Estado  ejercer  la  potestad  jurisdiccional  de  perseguir  al  presunto  delincuente,  sin que para estos efectos importe que se  trate   de   asuntos   que   corresponden   a  la  justicia  ordinaria  o  a  la  transicional.   

16.4.  Ante  la  muerte  de  una  persona que aparece como elegible para los efectos de la Ley de  Justicia  y  Paz,  se  está ante una causal de preclusión de la investigación  cuya  aplicación  debe  ser solicitada ante los Magistrados de la jurisdicción  especial, quienes están facultados para resolverla.   

16.5.  Lo anterior  se  explica  a  partir  de  los  principios  que  deben imperar en la actuación  procesal.  Resultaría  absurdamente dilatorio pedir a la jurisdicción especial  que  excluya del trámite excepcional a una persona que ha fallecido, pues luego  se  tendría  que  acudir ante otro fiscal o juez para que proceda a decretar la  preclusión    de    las    investigaciones   que   se   adelanten   contra   el  interfecto.   

17. En el presente  asunto  resulta  claro  que  la  petición  del  Fiscal, si bien se plantea como  solicitud  de  exclusión  de  un  postulado,  en  esencia  es  una petición de  preclusión  de  la  investigación  que  debió  ser  resuelta de fondo por los  Magistrados,  de  donde  resulta  equivocada  la decisión proferida conforme la  cual  se  han declarado sin jurisdicción por falta de competencia para resolver  el asunto planteado.   

18. De acuerdo con  lo  expuesto  se impone revocar lo resuelto por el Tribunal para que, de acuerdo  con  la  evidencia que le ha presentado la Fiscalía, disponga si existe mérito  para  ordenar  la preclusión de la investigación adelantada contra Jhon Alonso  Usme Ortiz.   

A  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE:  

1°.  REVOCAR  el  auto  de  27  de  septiembre de 2007 proferido por la Sala de Justicia y Paz del  Tribunal  Superior de Bogotá dentro del proceso seguido contra Jhon Alonso Usme  Ortiz.   

           

2°.  ORDENAR a la  Sala  de  Justicia  y Paz del Tribunal Superior de Bogotá que resuelva de fondo  la solicitud en referencia elevada por la Fiscalía. Y   

3°. ADVERTIR  que  contra  esta providencia no  proceden recursos.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

  ALFREDO GÓMEZ QUINTERO     

Excusa justificada  

SIGIFREDO   ESPINOSA  PÉREZ                                           MARÍA  DEL ROSARIO GONZÁLEZ  DE LEMOS   

AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN                                                 JORGE   LUIS   QUINTERO  MILANÉS   

  YESID   RAMÍREZ  BASTIDAS                                               JULIO   ENRIQUE  SOCHA  SALAMANCA   

                                      JAVIER ZAPATA ORTIZ   

  TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria.    

1 Hace  referencias  específicas  a  la  Corte  Suprema  de Justicia, Sala de Casación  Penal,  auto de segunda instancia, 11 de julio de 2007, radicación 26945 y a la  Corte Constitucional, sentencia C-575/06.   

2  La  citada  reforma  constitucional  está  vigente  desde  su  publicación  en  el  Diario   Oficial  número  45.040, del 19 de diciembre de 2002.   

3 Corte  Suprema  de  Justicia, Sala de Casación Penal, auto de segunda instancia, 11 de  julio de 2007, radicación 26945.   

4 Fue  publicada    en    el   Diario   Oficial número 45.980, de 25 de julio de 2005.   

5 En el  caso  del concierto para delinquir es posible que por su carácter permanente en  algunos  casos  se  pueda  establecer  que  la asociación criminal se proyectó  hasta los días en que empezó a regir la Ley 906 de 2004.   

6 Sobre  el  proceso  de  implantación  del sistema acusatorio previsto en la Ley 906 de  2004,  su gradualidad, el aumento de penas consagrado en la Ley 890 de 2004 y el  principio  de favorabilidad, véase Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación  Penal,  auto  de  colisión  de  competencia,  7  de  abril de 2005, radicación  23312.   

7 Corte  Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal, radicaciones 19215, 21347, 23567,  23880,  24020,  24282, 24588, 25021, 25300, 25605, 26071 y 26306, entre otras, y  Corte    Constitucional,    sentencias    1092/03,   C-592/05   y   C-801/05.   

8  Véase   Corte   Suprema  de  Justicia,  Sala  Plena,  auto  de  definición  de  competencia,   5  de  julio  de  2007,  radicación  11-001-02-30-015-2007-0019,  conforme  el  cual  se desarrolla y precisa el alcance de la sentencia C-1154/05  de la Corte Constitucional.     

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