26774(16-05-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 26774  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

Dr.   MAURO SOLARTE  PORTILLA   

Aprobado  acta No.  073   

Bogotá,   D.   C.,    dieciséis  de  mayo  del  año  dos mil  siete.   

Conceptúa  la  Corte  sobre la solicitud de  extradición  del  ciudadano  colombiano LUIS FERNANDO  FLÓREZ  VILLADA,  formalizada por el Gobierno de los  Estados   Unidos   de   América   mediante   Nota   Verbal   No.   3208 del 15 de  diciembre de 2006.   

1. – LA SOLICITUD  

1.1.-  El  Gobierno de los Estados Unidos de  América,  por  conducto  de  su  Embajada en Colombia, mediante Nota Verbal No.  2491    fechada    el  29  de  septiembre de 2006,  dirigida  al  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores,  solicitó  la  detención  provisional  con fines de extradición del señor LUIS  FERNANDO   FLÓREZ  VILLADA,  contra  quien  el  día  6 de septiembre de 2006, se  dictó  la  resolución  de acusación  No.   S2   05   Cr.  999,  en  la  Corte  Distrital  de los  Estados   Unidos   de   América   para  el  Distrito  Sur  de   Nueva York mediante la cual se le acusa  de  un  cargo  por el delito de concierto para cometer el delito de lavado de dinero.   

Informó  igualmente,  que   por  estos  cargos  el  6 de septiembre  de  2006,  con  fundamento  en  la  resolución  de  acusación, por orden de la  mencionada   Corte  se  dictó  auto  de  detención  en  contra  del  ciudadano  requerido, el cual permanece válido y ejecutable.   

Indicó finalmente, que LUIS FERNANDO FLÓREZ  VILLADA,  es  ciudadano  de  Colombia, nacido el 15 de  diciembre  de  1979 en Cali,  Colombia.  Es  portador  de la cédula colombiana No.  6.104.916  (fls.  1  y ss.  carpeta anexa).   

1.2.  – De esta solicitud, el Ministerio de  Relaciones  Exteriores  de Colombia dio traslado al Ministerio del Interior y de  Justicia,   y  al  Fiscal  General  de  la  Nación.  Esta  autoridad,  mediante  Resolución  de  17  de  octubre  de  2006,  decretó  la  captura  con fines de  extradición   del  señor  LUIS  FERNANDO  FLÓREZ  VILLADA   “quien  se  identifica  con  cédula  de ciudadanía No. 6.104.916” (fls. 22-26 anexo), la  cual  se  hizo  efectiva  el  día 18 siguiente en la ciudad de Cali (fls. 15-16  anexo).   

1.3.-  Con  Nota  Verbal  No.  3208 del 15 de  diciembre  de 2006, la Embajada de los Estados Unidos  de  América  formaliza ante el Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia,  la solicitud de extradición del referido ciudadano colombiano.   

Informa que LUIS FERNANDO FLÓREZ VILLADA es  requerido    para    comparecer   a   juicio   por   delitos   de   lavado    de    dinero.   Es   el   sujeto   de   la   acusación  sustitutiva     No.     S2     05     Cr.   999,  dictada  el  6 de septiembre  de  2006  en  la  Corte  Distrital  de  los  Estados Unidos para el Distrito Sur  de    Nueva   York,  mediante la cual se le acusa de:   

“–Cargo        Uno: Concierto para cometer el delito de  lavado  de  dinero, lo cual  es    en    contra    del    título   18,   Sección  1956  (a)  (1)  (B)  (i)  del   Código   de   los   Estados   Unidos,   en  violación  del  Título     18,     Sección    1956  (h)  del  Código  de los Estados Unidos”.   

Señala  que  la  Corte Distrital dictó un  auto   de   detención   contra  el  señor  Flórez  Villada  con  base  en  la  acusación  sustitutiva,  el cual permanece válido  y ejecutable.   

Manifiesta  que  “los  hechos  del  caso  indican  que Gildardo Giraldo Giraldo, Germán Freddy  Ocampo  Cárdenas,  Diego  Fernando  Durán   Beltrán,  Luis  Fernando  Flórez Villada, Carlos Antonio Gil Gómez, Robert Julio  Ospina     García,     Elizabeth    Martín  Prado,  y  Raquel  López  Meléndez,  participaron en una  organización  internacional  de  lavado  de  dinero relacionada con narcóticos  desde  por lo menos el 2004 aproximadamente, y continuando hasta aproximadamente  el  2006.  La  organización  de lavado de dinero en este caso lavó millones de  dólares  de  utilidades provenientes de la venta de narcóticos ubicadas en los  Estados  Unidos,  España, Canadá y en otros países, para Colombia a nombre de  organizaciones    colombianas    de    tráfico    de    narcóticos”.   

En   relación   con   el   requerido  en  extradición  en  este  caso,  señor LUIS FERNANDO  FLÓREZ      VILLADA,      precisa      que      “era      la     ‘mano       derecha’   de   Germán   Freddy   Ocampo  Cárdenas,  otro  miembro  de  la  organización,  y  mantenía registros de las  actividades  de lavado de dinero de la  organización. Adicionalmente, Luis  Fernando  Flórez Villada se comunicaba directamente con compradores de dólares  de  los Estados Unidos, incluyendo a otro coacusado. Luego de que las utilidades  provenientes  de  la  venta  de  narcóticos eran recolectadas, la organización  lavaba  el  dinero  para  las  organizaciones  de  tráfico  de  narcóticos  en  Colombia,  a través de una red sofisticada de cuentas bancarias internacionales  y  de  compañías  alrededor del mundo. Por ejemplo, en noviembre de 2004, Luis  Fernando  Flórez  Villada  habló con otro miembro de la organización sobre la  compra  de  utilidades  provenientes  de  la  venta  de  narcóticos.  El  19 de  noviembre  de  2004, Luis Fernando Flórez Villada habló con el mismo coacusado  sobre  el  hecho  de  que  un  tercer  coacusado  había sido arrestado en Nueva  York”.   

Precisa   que   “todas   las   acciones  adelantadas  por  el acusado en este caso fueron realizadas con posterioridad al  17 de diciembre de 1997”.   

Informa,  finalmente,  que  LUIS  FERNANDO  FLÓREZ   VILLADA    es  ciudadano  de  Colombia,  nacido  el  15    de   diciembre   de   1979   en  Cali,   Colombia.   Es  portador      de      la      cédula      colombiana      No.      6.104.916    (fls.    34-36 anexo).   

   

Para  tales efectos, adjunta los siguientes  documentos  debidamente  autenticados, traducidos y legalizados por el Consulado  de Colombia en Washington, D.C.:   

1.3.1.-  Declaración jurada en apoyo de la  solicitud  de  extradición,  rendida  ante  la  Corte  Distrital de los Estados  Unidos  de  América  -Distrito  Sur  de  Nueva  York,  por  Jeffrey  A.  Brown, Fiscal Auxiliar de  los  Estados  Unidos  de América para el Distrito Sur de Nueva York,  en la cual refiere que con ocasión de sus deberes oficiales ha  llegado  a  familiarizarse con los cargos y las pruebas en la causa contra   LUIS  FERNANDO  FLÓREZ  VILLADA y otros, la cual “surgió de una asociación  delictuosa  para  lavar  ganancias  provenientes  del  tráfico  de  narcóticos  colombianos  en  los Estados Unidos y otros lugares a  través  de una red sofisticada de cuentas bancarias y compañías alrededor del  mundo,  en  violación  del  Título 18, Código de los Estados Unidos, Sección  1956 (h)”.   

Precisa    que   “las   partes  de  las leyes que son relevantes en este caso se adjuntan a  esta      declaración      jurada      como     Anexo     A.     Cada  una de estas leyes fue debidamente  promulgada  y  puesta  en vigor en el momento en que las ofensas se cometieron y  al   momento   en   que   se   restituyó   la  acusación  formal  sustitutiva.  Estas permanecen en total vigor y efecto. Los cargos  establecidos  más  adelante  en  la  acusación  formal sustitutiva constituyen  delitos bajo las leyes de los Estados Unidos”.   

Indica que “con  el    objeto    de    condenar    a   los   acusados   de   asociación   delictuosa   indicada   en   la  acusación  formal,  los  Estados  Unidos deben probar en juicio que cada uno de  ellos  llegó  a un acuerdo con una o más personas para realizar un plan común  e  ilegal,  y  que cada uno de ellos teniendo conocimiento y premeditadamente se  convirtió  en  miembro de dicha asociación delictuosa. La pena máxima por una  violación  del  Título  18,  Código  de  los Estados Unidos, Sección 1965 es  encarcelamiento  por  un  período  máximo  de  veinte  años,  un  término de  libertad  bajo  supervisión de tres años, una multa de $500.000 o dos veces el  valor    de    la    cantidad   lavada,   y   una   transacción   especial   de  $100”.   

Indica que “los  Estados  Unidos  probarán  su  caso  contra los acusados por medio de diferentes  tipos  de evidencia, incluyendo llamadas telefónicas interceptadas a través de  conexiones   electrónicas   en   Colombia,   testimonio   de   un   funcionario  secreto,   evidencia  documental,    y   evidencia   de   millones   de   dólares   de   ganancias  provenientes de venta de narcóticos confiscados de los  acusados y sus asociados delictuosos”.   

Anota   que   “como   se   especifica  más  adelante  en  detalle, en la declaración jurada  del  Agente  Especial  Phil  Cousin  del Servicio de  Impuestos  Internos de los Estados Unidos (Internal Revenue Service –IRS), División Penal, los acusados  eran  miembros  de  una  organización  de  lavado  masivo de dinero en Bogotá,  Colombia,  que  lavó  millones de dólares de ganancias de venta de narcóticos  localizados  en los Estados Unidos, el Reino Unido y otros lugares. Los acusados  trabajaron  con  otros  asociados  delictuosos  en  los Estados Unidos, el Reino  Unido  y otros lugares para coordinar la recolección de millones de dólares en  ganancias  de  venta  de drogas y luego lavar el dinero para los propietarios de  las  drogas  en Colombia a través de una red sofisticada de cuentas bancarias y  compañías  alrededor del mundo. Los acusados se asociaron delictuosamente para  utilizar    el   Intercambio   de   Peso   del   Mercado   Negro   (‘BMPE’), un proceso sofisticado de lavado  de   dinero  respaldado  por  una  red  internacional  de  cuentas  bancarias  y  compañías,  para  lavar dinero colombiano proveniente de drogas e intercambiar  pesos  colombianos  por  dólares  de los Estados Unidos proveniente de venta de  drogas  e  ingresos  reportando  requisitos  y  pago  de  impuestos,  tarifas, y  responsabilidades al gobierno colombiano”.   

Indica   que   “como   parte   de   la  investigación,  funcionarios  de la fuerza de seguridad colombiana consiguieron  autorización  judicial  para interceptar teléfonos usados por la organización  para  efectuar  sus  actividades  de  lavado  de  dinero. Durante las conexiones  electrónicas,  las  autoridades  colombianas  interceptaron  numerosas llamadas  telefónicas  en  Colombia  en  las cuales los acusados hablaban entre sí y con  otros  asociados  delictuosos  de  la  organización  acerca de sus crímenes  de lavado de dinero”.   

Advierte  que  “además  de  las llamadas  interceptadas,  varios  informantes  confidenciales  trabajaron  con los agentes  secretos  de los Estados  Unidos,  quienes  actuaron  como personas en los Estados Unidos y el Reino Unido  con  capacidad  de  recibir ganancias de venta de narcóticos e introducirlas en  el   sistema   bancario  de  los  Estados  Unidos.  Basado  en  la  información  recolectada  durante  el envío de las ganancias de venta de drogas, los agentes  secretos    pudieron  identificar  varios  operarios  de  organizaciones colombianas de narcóticos en  los  Estados  Unidos  y  otros lugares fuera de Colombia, quienes trabajaban con  los  acusados  para  llevar  a cabo sus crímenes      de     lavado     de  dinero”.   

Anota,   asimismo   que   “durante   la  investigación,   el  IRS  citó  registros  bancarios  de  cientos  de  cuentas  utilizadas  por  los  acusados  para  lleva  a cabo sus actividades de lavado de  dinero.  El análisis de estas cuentas bancarias proporciona evidencia adicional  de  los  esfuerzos  de  los acusados para lavar dinero colombiano proveniente de  venta  de  drogas a través de BMPE. La declaración jurada del Agente Cousin se  adjunta como Anexo D al presente”.   

   

Manifiesta,  entre  otras  cosas,  que  LUIS  FERNANDO FLÓREZ VILLADA es un ciudadano colombiano nacido el 15  de  diciembre  de 1979  en  Cali,  Colombia.    El    número    de    su        cédula       colombiana       es        6.104.916    (fls.    115-126 anexo).   

1.3.2.- Acusación de los Estados Unidos de  América   contra   LUIS   FERNANDO  FLÓREZ  VILLADA  y  otros,  presentada  el  6  de  septiembre de 2006  ante  la  Corte Distrital de los Estados Unidos de América para el Distrito Sur  de    Nueva  York,  dentro  del  caso  penal  No. S2 05 Cr.   999  (fls.  133-143 anexo).   

1.3.3.-    “Orden   de   Arresto”,   emitida  por  la  Corte  Distrital   de   los   Estados   Unidos   de   América  para  el  Distrito  Sur  de    Nueva  York,  contra  LUIS FERNANDO FLÓREZ VILLADA, por los cargos referidos en la acusación  (fls.     73     y  187 anexo).   

1.3.4.-    Disposiciones   sustanciales  aplicables   al  caso,  Secciones  1956  (lavado  de  recursos  monetarios),  982  (extinción  penal  del  derecho de dominio) y 3282  (ley           de          prescripción  de  acciones  –ofensas  no  capitales)  del   Título  18  del  Código  de los Estados Unidos de América (fls. 129-131     carpeta    anexa).    

1.3.5.-  Declaración jurada en apoyo de la  solicitud   de   extradición,   rendida   por  Phil  Cousin,   Agente   Especial  de  la  División           de          Investigación          Criminal     del     servicio    de  Rentas  Internas  de los  Estados    Unidos,    de   América,   con   sede   en   Nueva   York        (el        ‘IRS’     por     sus    siglas    en  inglés),   quien  refiere  pormenores  de  la  investigación  seguida  contra LUIS FERNANDO FLÓREZ VILLADA y otros, así como  los hechos y las pruebas que obran respecto de este  acusado.   

Anota   que   “la   investigación   ha  establecido  que  los  demandados  eran  miembros  de una vasta organización de  lavado  de  dinero  basada en Cali, Colombia, que lavó millones de dólares del  producto  de  la venta de narcóticos ubicados en los  Estados  Unidos  y  en otras partes fuera de Colombia. Los demandados trabajaron  con  otros  co-conspiradores  en  los  Estados  Unidos  y  en  otras partes para  coordinar  la  recolección  de millones de dólares en productos de la venta de  drogas  y  luego  lavar  el  dinero  para  los  dueños  de las drogas  en  Colombia por medio de la través (sic) una sofisticada red  de  cuentas  bancarias  y  de  compañías  alrededor  del mundo. Los demandados  conspiraron  para  usar  el  Mercado  Negro del Cambio de Pesos (el ‘BMPE’,    siglas   en   inglés),   un  sofisticado  proceso de lavado de dinero sustentado por una red internacional de  cuentas  bancarias  y  de  compañías,  para  lavar  el  dinero  de  las drogas  colombianas  en  los  Estados  Unidos  y  para  cambiar  pesos  colombianos  por  dólares  estadounidenses  y  a  la  vez  evadir los  requisitos  de  reportar  cambios  de  divisas y rentas, y el pago de impuestos,  tarifas   e   impuestos   de   aduanas   que   se   le   debieron   al  gobierno  colombiano”.   

Señala   que   “como   parte   de   la  investigación,  funcionarios  colombianos  de  aplicación de la ley obtuvieron  autorización   judicial   para   interceptar   los  teléfonos  usados  por  la  organización  para  conducir  sus  actividades de lavado de dinero. Durante las  interceptaciones   de   líneas   telefónicas,  en  Colombia,  las  autoridades  colombianas  interceptaron  numerosas  llamadas  telefónicas durante las cuales  los  demandados  hablaron  entre  ellos  y  con  otros  co-conspiradores  de  la  organización     sobre     sus     crímenes      de     lavado     de  dinero”.   

Precisa  que  “además  de  las  llamadas  interceptadas,     múltiples     informantes    confidenciales    (‘los         ICs’)   (han)  trabajado  con  agentes  encubiertos   de   los   Estados  Unidos  que  se  hicieron  pasar  por  personas  capaces de recibir los productos de los narcóticos  en  los  Estados Unidos y en otras partes fuera de Colombia, y de ingresarlos al  sistema  bancario  de  los  Estados  Unidos.  Basándose  en  las  informaciones  reunidas   durante  las  entregas  de  productos  de  las  drogas,  los  agentes  encubiertos   pudieron  identificar  a  numerosos  operarios  de  organizaciones  colombianas  en  los Estados Unidos y en otras partes quienes estaban trabajando  con     los     demandados    para    llevar    a    cabo    sus    crímenes  de  lavado de dinero. Además, en Colombia, las autoridades colombianas pudieron  identificar       números      telefónicos      adicionales      para      ser  interceptados.   

Anota     finalmente,    que        “durante   nuestra  investigación,  otros  funcionarios  y  yo  obtuvimos  órdenes  judiciales  para  solicitar  los  expedientes  bancarios de cientos de  cuentas  usadas  por los demandados para llevar a cabo sus actividades de lavado  de   dinero.  El  análisis  de  estas  cuentas  bancarias  proporciona  pruebas  adicionales  de  los esfuerzos de los demandados para lavar el dinero colombiano  de  las  drogas  a través del Mercado Negro de Cambio de Pesos (BMPE, siglas en  inglés)”.   

En  el acápite que destina a los medios de  convicción  recaudados,  precisa  que “las pruebas que han sido desarrolladas  durante  el  curso  de  esta  investigación  muestran  que  los demandados eran  miembros  de una organización de lavado de dinero basada en Cali, Colombia, que  es  responsable  de  haber  lavado  millones  de  dólares  del  producto de la venta de cocaína en los Estados Unidos y en otras  partes,  para los dueños de las drogas situados en Colombia. Las pruebas contra  los  demandados  incluyen,  pero  no se limitan a: intercepciones colombianas de  líneas  telefónicas  usadas  por los demandados para realizar sus crímenes  de  lavado de dinero, el testimonio de agentes encubiertos que trabajaban con la  fuerza   de  ataque,  la  vigilancia física de las  actividades  ilegales  de  los  demandados  realizada  en  Colombia por parte de  funcionarios  colombianos  de  aplicación  de  la  ley,  millones  de  dólares  confiscados  del  producto  de  la venta de narcóticos, y expedientes bancarios  obtenidos  por  el  IRS  de  más  de  100 cuentas bancarias alrededor del mundo  usadas  por  los  demandados  para  llevar  a  cabo sus operaciones de lavado de  dinero”.   

Bajo  el  título “Las pruebas contra los  demandados”  indica  que  LUIS  FERNANDO  FLÓREZ  VILLADA y otros coacusados,  “conspiraron  para  usar  el  proceso  del  Mercado  Negro del Cambio de Pesos  (BMPE,  en  inglés)  a  fin  de  lavar  dinero  de  drogas  colombianas  en los   

Estados   Unidos  y  para  cambiar  pesos  colombianos  por  dólares  estadounidenses  provenientes  de drogas, y a la vez  evadir  los  requisitos  de  los  Estados  Unidos  y de Colombia de reportar los  cambios  de  divisas  y las rentas, y el pago de impuestos, tarifas, e impuestos  de aduanas que se debieron al gobierno colombiano”.   

Anota  que “los diferentes miembros de la  organización   Criminal  desempeñaron  diferentes papeles en sus actividades de lavado de dinero. Varios  de  los  demandados  operaron  como  corredores de pesos en Colombia, obteniendo  contratos  con  narcotraficantes colombianos para lavar millones de dólares del  producto  de  la  venta de narcóticos en los Estados Unidos y en otros países.  Luego  estos  corredores de pesos coordinaron para que los productos de la venta  de  narcóticos  sean  recogidos de parte de otros demandados que sirvieron como  los  operarios  de  los  narcotraficantes colombianos en los Estados Unidos y en  otras  partes  fuera  de  Colombia. Entonces, después de que los dólares de la  venta  de  drogas  fueron  recogidos  y  transferidos  exitosamente  al  sistema  bancario  de  los  Estados Unidos, los corredores de pesos coordinaron con otros  co-conspiradores  quienes  compraron  los dólares de la venta a cambio de pesos  en  Colombia, y dieron instrucciones para que los dólares de la venta de drogas  sean  transferidos  por giro bancario de cuentas bancarias en los Estados Unidos  a  cuentas  bancarias  alrededor del mundo. Entonces los compradores colombianos  de  dólares usaron estos fondos manchados para, entre otras cosas, comprar  mercancías  para  ser  importadas  a  Colombia  para  su  reventa.  Entonces  los  compradores  de  dólares colombianos transfirieron sus  pesos  colombianos  a  los  corredores de pesos, quienes a su vez proporcionaron  los  pesos  a  los  narcotraficantes  colombianos  para  completar el proceso de  Mercado Negro del Cambio de Pesos  (BMPE, en inglés)”.   

Respecto  del solicitado en extradición en  este  caso,  precisa  que  “en  o alrededor de 2002 hasta o alrededor de 2005,  LUIS  FERNANDO  FLÓREZ  VILLADA,  operando principalmente desde Cali, Colombia,  conspiró  con otros para lavar millones de dólares del producto de la venta de  narcóticos  ubicados  en  los  Estados  Unidos,  Canadá y España, entre otros  lugares,  a  favor de organizaciones narcotraficantes colombianas. LUIS FERNANDO  FLÓREZ  VILLADA fue uno de los líderes de la organización de lavado de dinero  quien     sirvió    como    el    ‘hombre   mano   derecha’  (el  asistente  principal)  de GERMÁN FREDY OCAMPO CÁRDENAS, y  mantuvo  expedientes de las actividades de lavado de dinero de la organización.  Además,   LUIS   FERNANDO   FLÓREZ   VILLADA  se  comunicó  directamente  con  compradores  de  dólares estadounidenses, incluyendo a RACHEL LÓPEZ MELÉNDEZ.  Después  de  que  los productos de la venta de narcóticos fueron recolectados,  la  organización  lavó el dinero a favor de organizaciones narcotraficantes en  Colombia  a  través  de  una sofisticada red de cuentas bancarias y compañías  internacionales alrededor del mundo”.   

Precisa   que   “como   parte   de   la  investigación,  funcionarios  colombianos  de  aplicación de la ley obtuvieron  autorización   judicial   para   interceptar   los  teléfonos  usados  por  la  organización  para  realizar  sus  actividades de lavado de dinero. Durante las  intercepciones    de   líneas   telefónicas,   las   autoridades   colombianas  interceptaron  numerosas  llamadas de teléfono durante las cuales LUIS FERNANDO  FLÓREZ  VILLADA  habló  con  otros  miembros  de  la  organización  sobre sus  crímenes  de  lavado  de dinero. Por ejemplo, en noviembre de 2004,  LUIS    FERNANDO    FLÓREZ    VILLADA    habló    con    RACHEL   LÓPEZ  MELÉNDEZ  sobre la compra de los productos de la venta de  narcóticos.  El  19  de noviembre de 2004, LUIS FERNANDO FLÓREZ VILLADA habló  con     MELÉNDEZ     sobre     el    hecho    de    que    un    co-conspirador  había sido arrestado en Nueva York.   

“Además  de  las  llamadas  telefónicas  interceptadas   resumidas   anteriormente,   entre  otras  pruebas,  expedientes  bancarios  obtenidos  por  medio  de orden judicial e informaciones obtenidas de  informantes  confidenciales,  han  demostrado  que  durante  el transcurso de la  conspiración,  LUIS  FERNANDO  FLÓREZ  VILLADA  orquestó  el  lavado  de  los  productos  de  la  venta  de drogas de la organización usando numerosas cuentas  bancarias  en los Estados Unidos, y que recibió comisiones considerables por su  trabajo en el lavado de dinero”.   

Precisa que “LUIS FERNANDO FLÓREZ VILLADA  es   un   ciudadano  colombiano,  nacido  el  15  de  diciembre    de    1979,    en    Cali,    Colombia.   Se   le   describe  como  un  hombre  caucásico de  pelo  castaño  y ojos castaños. Su número de cédula colombiana es 6.104.916.  Fue  identificado  por  autoridades  de  aplicación de la ley estadounidenses y  colombianas  de  la  manera  siguiente:  Durante  llamadas interceptadas FLÓREZ  VILLADA  dio su nombre completo, su fecha de nacimiento y su número de cédula,  6.104.916.  Las  autoridades  colombianas  revisaron la cédula asociada con ese  número  y  en  el  momento de su arresto hicieron una identificación visual de  FLÓREZ  VILLADA.  En el momento de su arresto, se encontró que su apariencia y  toda   la  información  de  su  pedigrí  coincidieron  con  la  fotografía  e  información     de     pedigrí     contenida    en    la    cédula    número  6.104.916”             (fls. 147-183).   

1.4.-  De  acuerdo  con  lo previsto por el  Estatuto  Procesal  Penal  interno,  el  Ministerio de Relaciones Exteriores dio  traslado  de  la  documentación  al  Ministerio  del  Interior  y de Justicia y  conceptuó,  además,  que  “por  no  existir  Convenio  aplicable  al caso es  procedente   obrar   de   conformidad   con   el   ordenamiento  procesal  penal  colombiano”  (fls.  29  anexo).   

1.5.-  El  Ministerio  del  Interior  y  de  Justicia,     por     su     parte,    adjunto    al    oficio    000027    fechado    el   11        de        enero      de      2007,  de conformidad con lo dispuesto en  el  Código  de  Procedimiento  Penal dio curso ante la Corte de la solicitud de  extradición,  y  documentos  anexos,  presentada por el Gobierno de los Estados  Unidos   de  América  a  través  de  su  Embajada  en  Colombia  (fl.  1  cno.  Corte).   

2.-  Después  de  proveer lo relativo a la  defensa  técnica  de  la  persona  solicitada  en  extradición,  por  auto  de  nueve  de  marzo del año  2007, de conformidad con  lo  previsto  por  el  Código  de  Procedimiento  Penal, se corrió el traslado  pertinente   para   que   los  intervinientes  en  el  trámite  expusieran  sus  pretensiones  probatorias  (fls.  17  cno.  Corte), durante el cual ninguno    solicitó   la   práctica  de   prueba    alguna    (fls.   22)  motivo  por  el  cual  en  determinación  de  trece  de  abril  siguiente,  la  Corte  dispuso  correr  el  traslado  pertinente   para   presentar   alegatos   de   conclusión   (fl.  23 cno. Corte).   

3.- ALEGATOS DE CONCLUSIÓN.  

Durante  el  término de traslado, hicieron  uso  de  este  derecho la Procuradora Primera Delegada para la Casación Penal y  el  defensor  de  oficio  del  requerido  en extradición. Es de anotar, que con  posterioridad  al  vencimiento  de  dicho término, el requerido en extradición  señor  LUIS  FERNANDO  FLÓREZ  VILLADA  hizo llegar un memorial en el que dice  “renunciar  a  los términos consagrados para el ejercicio de los derechos”,  el  cual  no amerita pronunciamiento alguno de parte de la Sala, no sólo porque  la   manifestación   resulta  extemporánea,  sino  porque  ninguna  incidencia  práctica  tiene  en  este  asunto, toda vez que el trámite culmina mediante el  presente concepto.   

3.1.-   Del  Ministerio Público.   

Con  respecto  a  validez  formal  de  la  documentación  allegada  por  la  Embajada  de  los  Estados Unidos de América  mediante  la  cual  solicita  la  extradición  de LUIS FERNANDO FLÓREZ VILLADA  estima  que  cumple  cabalmente el requisito de autenticidad, de conformidad con  lo   dispuesto  por  el  artículo  259  del  Código  de  Procedimiento  Civil,  modificado por el artículo 118 numeral 1 del D.E. 2282 de 1989.   

Señala  asimismo  que  para  el Ministerio  Público  no  existe  ninguna  duda  de  que  la  persona capturada con fines de  extradición,  y  quien se encuentra detenido en la Cárcel de Máxima Seguridad  de  Cómbita  (Boyacá),  es  el  mismo LUIS FERNANDO FLÓREZ VILLADA a quien se  refieren  las  notas  verbales  de solicitud de captura y extradición remitidas  por la embajada de los Estados Unidos de América.   

Precisa,  además,  que  las  conductas  de  concertarse  para  realizar  lavado  de  dinero,  de  que  trata  la  acusación  sustitutiva  No.  S2  05  Cr. 999, se adecuan al tipo penal de lavado de activos  previsto  en  la  ley penal colombiana, y concretamente el artículo 323, inciso  segundo   de  la  ley 599 de 2000 que en el ordenamiento jurídico nacional  constituye   un   comportamiento   que  atenta  contra  el  orden  económico  y  social.   

Bajo  tal  perspectiva,  la  Delegada de la  Procuraduría  considera  que  la  conducta  imputada al ciudadano solicitado en  extradición  aparece  sancionada  en  las  dos legislaciones, tanto en el país  requirente  como  en el país requerido, con una pena superior a cuatro años de  prisión,  y  por  consiguiente  estima  que se cumple el formalismo de la doble  incriminación.   

Sostiene  que la acusación sustitutiva No.  S2-05  Cr.  999  dictada  bajo  sello  el  6  de septiembre de 2006, en la Corte  Distrital  de los Estados Unidos de América para el Distrito Sur de Nueva York,  es  equivalente  con  la  resolución  acusatoria,  que  aparece  regulada en la  estructura  lógica  del  procedimiento  penal  colombiano,  y  cuyos requisitos  formales  están  previstos  en  el  artículo  398 del Código de Procedimiento  Penal  de  2000.  Por  esta  razón   dice,  el  requisito  de equivalencia  también se encuentra demostrado en el presente caso.   

Anota,  de  otra  parte,  que  en  orden  a  garantizar  los  derecho  fundamentales de la persona requerida en extradición,  la  Procuraduría  considera  que si bien se reúnen los requisitos formales que  el   Código   de   Procedimiento   Penal   colombiano   exige  para  conceptuar  favorablemente,  solicita  a  la Corte que exhorte al Gobierno Nacional para que  en  caso  de  conceder  la  extradición  de  FLÓREZ  VILLADA,  condicione  tal  determinación  a  que  el Estado requirente no juzgue al extraditado por hechos  diferentes  a  los que motivan la extradición, no anteriores al 17 de diciembre  de  1997,  y  que  el  mismo  no  sea  sometido  a destierro, prisión perpetua,  confiscación, tratos crueles, inhumanos o degradantes.   

También se debe reiterar al Gobierno que se  lleve  a  cabo el seguimiento a las condiciones que se impongan para conceder la  extradición,  y  determine  las consecuencias que se derivarían de su eventual  incumplimiento.   

Con  fundamento en lo expuesto, la Delegada  de  la  Procuraduría estima que se encuentran acreditadas las formalidades para  que  la Corte profiera concepto favorable a la solicitud de extradición de LUIS  FERNANDO FLÓREZ VILLADA (fls. 30 y ss.).   

3.2.-  De  la  defensa.   

El  defensor  de  oficio  del  requerido en  extradición,  señor  LUIS  FERNANDO FLÓREZ VILLADA, manifiesta que atendiendo  el  contenido  en  exceso  formal  de los temas sobre los que la Corte habrá de  rendir  concepto,  que  los mismos sujetan y restringen el alcance de la defensa  en  este  trámite,  y  su intervención se halla dirigida casi exclusivamente a  legitimar  el  procedimiento,  no  puede más que solicitar se rinda el concepto  que en derecho corresponda (fls. 28 cno. Corte).    

    

SE CONSIDERA:  

1.-  Aclaración  previa.   

El  defensor,  en  el  alegato  previo  al  concepto,  manifiesta  que el carácter excesivamente  formal  de los temas sobre los cuales la Corte debe emitir concepto, restringe y  limita el alcance de la defensa en este trámite.   

A    este    respecto    es  de  resaltarse que, al contrario de la opinión que la defensa  al   parecer   tiene   sobre  dicho  particular,  con  apego  a  la  regulación  constitucional   y   legal   del   instrumento,   la   jurisprudencia   de  esta  Corte1   ha   sido   persistente  en  indicar  que  la  extradición  no  corresponde  a la noción de proceso judicial en el que se juzgue la conducta de  aquél  a  quien se reclama en el exterior, sino que obedece a un instrumento de  cooperación   internacional   previsto  normativamente  (Convención,  Tratado,  Convenio,  Acuerdo,  Constitución,  o Ley, según cada caso particular), con la  finalidad  de evitar la evasión de la acción de la justicia por parte de quien  ha  realizado  comportamientos  delictivos  refugiándose en territorio sobre el  cual  carecen  de  competencia las autoridades jurisdiccionales que solicitan su  presencia,  y  pueda responder personalmente por los cargos que le son imputados  y  por  los  cuales,  cuando  menos,  haya  sido convocado a juicio Criminal.   

Por razón de ello, en su trámite no tienen  cabida  cuestionamientos relativos a la validez o mérito de la prueba recaudada  por  las  autoridades  extranjeras  sobre  la  ocurrencia del hecho, la forma de  participación  o el grado de responsabilidad del encausado; la normatividad que  prohíbe   y   sanciona   la  conducta  delictiva;  la  calificación  jurídica  correspondiente;  la  competencia  del  órgano  jurisdicente;  la  validez  del  trámite  en  el  cual se le acusa; o la pena que le correspondería purgar para  el   caso   de   ser  declarado  penalmente  responsable;  pues  tales  aspectos  corresponden  a  la  órbita exclusiva y excluyente de las autoridades del país  que  eleva  la  solicitud,  y  su  postulación  debe  hacerse  al  interior del  respectivo  proceso con recurso a los instrumentos de controversia que prevea la  legislación del Estado que formula el pedido.   

Además,   la  normatividad  procesal colombiana no establece la posibilidad de que el trámite  de  extradición  que  normativamente corresponde adelantar a esta Corporación,  culmine  con  un fallo con potencialidad de hacer tránsito a cosa juzgada, sino  en  un concepto jurídico de la Corte Suprema de Justicia que por lo mismo no es  susceptible   de  impugnación  alguna,  con  objeto  en  la  verificación  del  cumplimiento  de  precisos  aspectos  relacionados  con  la validez formal de la  documentación   presentada,   la   demostración  plena  de  la  identidad  del  solicitado,      el      principio      de      la      doble     incriminación,  consistente  en  que el  hecho  que  motiva  el  pedido también esté previsto en Colombia como delito y  sancionado  con  pena  privativa  de  la libertad cuyo mínimo no sea inferior a  cuatro  años, la equivalencia de la providencia proferida en el extranjero -que  de  no  ser  una  sentencia  cuando  menos  corresponda  a  aquella  que  en  la  legislación  colombiana es la resolución acusatoria-, y, cuando fuere el caso,  el  cumplimiento  de  lo  previsto  en  los  tratados públicos, según el marco  normativo  al  efecto  señalado  de  modo oficial por el Gobierno Nacional como  director  de las relaciones internacionales, aspectos que igualmente condicionan  la   práctica   de   pruebas,   las  cuales  deben  cumplir los presupuestos de pertinencia, conducencia  y  utilidad  que  imponen  los artículos 359 y 500 del Código de Procedimiento  Penal.   

Debido  precisamente a la prevalencia de su  naturaleza  administrativa,  el  trámite de este tipo de extradición se cumple  con   la  intervención  activa  del  gobierno  nacional,  quien  dentro  de  su  autonomía   política   no  sólo  da  inicio  recibiendo  la  solicitud  y  la  documentación  correspondiente  con  la  cual  se  perfeccione el expediente, y  establece  el  marco  normativo  aplicable a cada caso particular antes de darle  curso  al  máximo  tribunal de la justicia ordinaria para lo de su competencia,  sino  que  mediante  una resolución administrativa le pone fin a la actuación,  sea  concediendo  la  extradición,  difiriendo  la  entrega  del  solicitado, o  negando  el  pedido  del  Gobierno  extranjero,  aunque  previamente requiere el  concepto  de  la  Corte  que  solo  le  vincula  si  fuere negativo, pues de ser  favorable,   quedará   “en   libertad   de  obrar  según  las  conveniencias  nacionales”,   y  de  esta  manera,  en  ejercicio  del  poder  legítimamente  conferido,            interactuar            en           el           concierto  internacional.        

De  todos  modos, no puede perderse de vista  que  es  el Presidente de la República, como supremo director de las relaciones  internacionales,  la autoridad que tiene a su cargo la decisión final frente al  pedido  de  extradición,  definir  si  la  concede  o la niega, o eventualmente  concederla  difiriendo  la entrega del solicitado, ya que se halla facultado por  la ley para obrar según las conveniencias nacionales.   

La  consideración  que  la  defensa     expone,    pareciera   que   parte  del  supuesto  errado   de   que  en  el  presente  caso  resultan  aplicables  los  institutos  incorporados  en  el  sistema de procesamiento penal.  En  dicha  hipótesis  resulta  claro  que no toma en  cuenta  que  precisamente  porque la Corte en asuntos de extradición no realiza  juzgamiento   alguno,   las  disposiciones  que  gobiernan  el  juicio  resultan  inaplicables y en tal medida no resulta plausible el  ejercicio  defensivo  para cuestionar los fundamentos fácticos o probatorios de  la acusación en que se apoya el pedido de extradición.   

Dada   entonces  la  sin  razón  en  los  planteamientos  del  libelista, y como en este caso el  Ministerio  de Relaciones Exteriores de Colombia conceptuó sobre la ausencia de  convenio  aplicable en materia de extradición con el país solicitante (Estados  Unidos  de  América),  y estableció la consecuente aplicación de lo previsto,  en  el  referido tema, por el Código de Procedimiento Penal, la Corte abordará  el  estudio  de los aspectos sobre los cuales debe emitir el concepto, previstos  por el artículo 502 de la Ley 906 de 2004.   

Es de precisar, además, que de la solicitud  y  documentos  anexos  se  establece  que  las  actividades delictivas que se le  imputan  al señor LUIS FERNANDO FLÓREZ VILLADA  tuvieron ocurrencia en el  exterior  y  no versan sobre delitos políticos, toda  vez   que   las   conductas   definidas   como  concierto  para  cometer   el   delito   de  lavado  de dinero no constituyen delito  político.  Por  otra  parte,  los  hechos  por cuya  realización  se  solicita  la extradición fueron cometidos con posterioridad a  la  entrada  en  vigencia del Acto Legislativo No. 01 de 1997, modificatorio del  artículo  35  de  la  Carta  Política,  por lo que no resulta pertinente hacer  alguna salvedad a  respecto.   

Resalta    la    Corte,   además,    que     en     el    pliego   enjuiciatorio     en    que     se    apoya    la    solicitud    de   extradición  y   en   ésta,  se  precisa  que  los actos  determinantes  de  los  delitos  de  concierto   para  cometer  el  delito de lavado    de   dinero,    fueron  llevados  a  cabo  en  el  Distrito  Sur de     Nueva   York  y  en  otros lugares, entre los años  2004 y 2005.   

Y  si bien en la documentación anexa   se  indica  que  parte  de los actos determinantes de las mencionadas ilicitudes  tuvieron  realización  en  territorio de la República de Colombia, también es  claro  que  allí, entre otras cosas, se precisa que los acusados formaban parte  de      una      organización      criminal y  que   varios  de  ellos  “operaron  como  corredores  de  pesos  en  Colombia,  obteniendo  contratos con narcotraficantes colombianos para lavar millones   de dólares del producto  de  la  venta  de  narcóticos  en  los Estados Unidos y en otros países. Luego  estos  corredores  de  pesos  coordinaron  para que los productos de la venta de  narcóticos  sean  recogidos de parte de otros demandados que sirvieron como los  operarios  de  los narcotraficantes colombianos en los Estados Unidos y en otras  partes   fuera   de  Colombia”  (fl.  139  anexo).   

De  manera que acorde con cualquiera de las  hipótesis   identificadas   dogmática  y  doctrinariamente  como  instrumentos  jurídicos  para  establecer el lugar de la ocurrencia del hecho (Art. 14 del C.  P.),  tales como el lugar de realización de la acción, según el cual el hecho  se  entiende cometido en el lugar donde se llevó a cabo total o parcialmente la  exteriorización  de  voluntad;  y  la  del  resultado que entiende realizado el  hecho  donde  se  produjo  el  efecto  de  la conducta;  y la teoría de la  ubicuidad  o  mixta  que entiende cometido el hecho donde se efectuó la acción  de  manera  total  o  parcial,  como  en  el  sitio  donde  se  produjo o debió  producirse  el  resultado,  se  tiene  que  las  conductas  atribuidas  por  las  autoridades  judiciales  de  los  Estados  Unidos  de  América  a LUIS FERNANDO  FLÓREZ  VILLADA, traspasaron las fronteras colombianas, de lo cual surge que se  satisface  la condicionante constitucional de que el hecho haya sido cometido en  el exterior.   

2.-   VALIDEZ  FORMAL DE LOS DOCUMENTOS PRESENTADOS.   

De  la  actuación  se  establece  que los  documentos  allegados  por  la  Embajada  de  los  Estados  Unidos  de América,  relacionados    con    la    resolución   acusatoria    No.   S2   Cr.  999,  dictada  el  6  de  septiembre  de  2006  por  la Corte Distrital de los  Estados  Unidos  para  el Distrito Sur de  Nueva  York no sólo fue autenticada mediante sello y firma  por  el  Secretario de esa  Corte  (fl.  68  anexo),  sino  que  a  ella  hace  alusión  el  Fiscal  cuando  indicó que “es  la  práctica  de la Corte de Distrito de los Estados Unidos  para  el  Distrito  Sur  de  Nueva  York retener los originales de la acusación  formal  sustitutiva  y  presentarla  al  Secretario  Judicial.  Por lo tanto, he  obtenido  una  copia  certificada  verdadera  y  precisa de la acusación formal  sustitutiva  S2  05  Cr.  999,  la  cual  se  adjunta  como Anexo B, y una copia  certificada  verdadera y precisa de las órdenes de arresto de los acusados para  quienes  se  solicita  la  extradición,  adjunta  como  anexo  C”  (fls.  120  anexo).   

Además, las declaraciones juradas rendidas  por  Jeffrey A Brown, Fiscal Auxiliar de los Estados  Unidos   de   América   para   el   Distrito   Sur  de  Nueva  York,   y   Phil   Cousin,   Agente  Especial  de  la  División de  Investigación  Criminal  del   Servicio   de  Rentas  Internas  de  los  Estados  Unidos  en  Nueva  York  (‘IRS’),  figuran   avaladas   con  la  firma  del  Juez  Magistrado  de los Estados Unidos de América del Distrito  Sur   de  Nueva  York,  MICHAEL   H.  DOLINGER;  legalizados  por  Jason  E.  Carter,  Director  Asociado  de la Oficina de Asuntos Internacionales- División  de  lo Penal- del Departamento de Justicia de los Estados Unidos de América, el  Procurador  General  de  los  Estados  Unidos  de  América,  la  Secretaria  de  Estado, y el Funcionario  Auxiliar    de   Autenticaciones   del   Departamento   de   Estado   de   dicho  país.   

Estos  instrumentos,  por su parte, fueron  autenticados  por el Consulado de Colombia en Washington, D.C.,  y a su vez  por  el  Jefe  de  Legalizaciones  del  Ministerio  de  Relaciones Exteriores de  Colombia.   

Por lo anterior, teniendo en cuenta que la  solicitud  de  extradición  del  ciudadano  colombiano  LUIS  FERNANDO  FLÓREZ  VILLADA,  se  hizo  por  la  vía  diplomática,  que  ella  contiene  la  copia  auténtica   de   la   resolución   de  acusación,  la  cual,  junto  con  las  declaraciones  juradas  que  se allegan en apoyo de la solicitud, es específica  en  indicar  exactamente  las  conductas  que  motivaron la solicitud  y el  lugar  y  las  fechas  o  épocas  en que fueron realizadas, así como los datos  necesarios  para establecer la plena identidad de la persona reclamada, la copia  auténtica  de  las  disposiciones  sustanciales aplicables al caso, y que en la  expedición,  trámite y traducción de los citados documentos se cumplieron los  ritos  formales  de legalización prescritos  por las normas pertinentes de los Estados Unidos de América,  la  Corte  los  tendrá  como  aptos  para servir de prueba de aquello que ellos  contienen.   

Esto,  si  se da en considerar que en este  caso  asimismo  se cumple lo establecido por el artículo  259 del C. de P.  C.,  modificado  por el artículo 1º Núm. 118 del D.E. 2282/89, según el cual  “Los  documentos  públicos  otorgados  en país extranjero por funcionario de  éste  o con su intervención, deberán presentarse debidamente autenticados por  el  cónsul  o  agente  diplomático de la República, o en su defecto por el de  una  nación amiga, lo cual hace presumir que se otorgaron conforme a la ley del  respectivo  país”, disposición aplicable al caso por virtud del principio de  integración  normativa  previsto  por el artículo 25 del C. de P. P. de 2004 y  el inciso último del artículo 495 ejusdem.   

Acorde  con  lo  analizado en precedencia,  para   la   Corte   es   manifiesto   el  cumplimiento  de   requisito  del  concepto.   

3.-          DEMOSTRACIÓN    PLENA    DE    LA   IDENTIDAD   DE   LA   PERSONA  REQUERIDA.   

De  lo actuado se establece que  LUIS  FERNANDO  FLÓREZ VILLADA, quien  se  encuentra privado de la libertad con ocasión de  trámite, es la misma  persona   a    la   que   se   refiere  la  Acusación   Sustitutiva     No.     S2     05    Cr.   999  dictada    el    6    de    septiembre  de  2006  por  la  Corte Distrital de los Estados Unidos para el  Distrito   Sur   de    Nueva  York,   y  la misma mencionada en las notas verbales mediante las  cuales  el  gobierno de los Estados Unidos de América, a través de su Embajada  en  Colombia,  solicitó  la detención provisional con fines de extradición, y  posteriormente     formalizó     el     pedido     ante     las     autoridades  colombianos.   

Esto   por   cuanto,   en   el  documento  enjuiciatorio  base de la solicitud formal de extradición se precisa que uno de  los  acusados   responde  al  nombre de LUIS FERNANDO FLÓREZ VILLADA, como  asimismo  se  anuncia  en  la  declaración  rendida por el Fiscal Auxiliar y el  Agente  Especial,  quienes  precisan  que  el  acusado  es ciudadano colombiano,  nacido    el   15   de   diciembre   de   1979   en  Cali   y  se  identifica  con  la  cédula  de  ciudadanía  colombiana número 6.104.916, de quien allegan una fotografía.   

Debe anotarse, que a dichas características  se  refieren  las  notas  diplomáticas remitidas por la Embajada de los Estados  Unidos  en  Colombia, mediante las cuales solicitó la detención preventiva con  fines  de  extradición  y  posteriormente formalizó el pedido ante el gobierno  colombiano.   

Es  de  resaltarse,  además,  que  con  la  mencionada  cédula  de ciudadanía se identificó al momento de ser aprehendido  con  ocasión  de  la orden de captura con fines de extradición expedida por el  Fiscal   General   de   la   Nación   (fl.   15  a  21  anexo), sin que por parte de la defensa técnica  o  material  se  hubiere  presentado  discusión  alguna sobre dicho particular,  comprobándose,  por  tanto,  que  la capturada es la misma persona requerida en  extradición.   

Por  estas  razones,  la  Corte  encuentra  satisfecho el requisito en mención.   

4.- PRINCIPIO DE  LA           DOBLE          INCRIMINACIÓN.   

De  conformidad  con  lo establecido por el  artículo  493-1  del  C.P.P.   de  2004,  para conceder la extradición es  requisito  indispensable  que  el hecho que la motiva también esté previsto en  Colombia  como  delito  y  reprimido  con sanción privativa de la libertad cuyo  mínimo no sea inferior a cuatro años.   

4.1.-  Según la resolución enjuiciatoria  sustitutiva  proferida  el  6 de septiembre de 2006 contra LUIS FERNANDO FLÓREZ  VILLADA   por  el  Gran  Jurado  en  sesión ante la Corte Distrital de los  Estados  Unidos  de  América para el Distrito Sur de  Nueva York, se tiene  que   el   requerido   es   acusado   en   el  CARGO  UNO de haber acordado  con  otros  individuos  la  realización  de operaciones  financieras   con  el  conocimiento  de que los recursos involucrados representaban las ganancias del  narcotráfico   y   que   dichas   operaciones   estaban  diseñadas  parcial  o  completamente   para  ocultar  la  naturaleza,  la  ubicación,  el  origen,  la  titularidad y el control de tales ganancias.   

4.2.-  Las  normas sustanciales aplicadas,  cuya  traducción fue oportunamente allegada al expediente, tratan del delito de  concierto  para  lavar  recursos  monetarios  que  representan  las ganancias de  actividades   ilícitas,   por  cuyas  conductas  se  establece  pena  hasta  de  veinte  años de prisión y multa.   

4.2.1.-  En la legislación colombiana, por  su  parte,  el  “concierto para cometer delitos de lavado de dinero”, de que  trata   el  CARGO  UNO  de  la  acusación,  corresponde  al  “concierto  para  delinquir”  previsto por el artículo 340 del Código Penal, modificado por el  artículo  8º  de  la  Ley 733 de 2002 y últimamente por el artículo 19 de la  Ley  1121 de 2006 que entre otras hipótesis prevé pena de prisión de ocho (8)  a  dieciocho  (18)  años  cuando,  como  se  establece  de  los términos de la  acusación,   el   concierto   sea   para   cometer   delitos   de   lavado   de  activos.   

Como  en   este  caso  las autoridades  judiciales  de  los  Estados  Unidos  de América acusan a LUIS FERNANDO FLÓREZ  VILLADA   de   haber   concertado,   junto   con   otras   personas,   ilícita,  intencionalmente  y  a sabiendas, la realización de operaciones financieras con  el      conocimiento      de     que     la     propiedad     involucrada    en    tales    operaciones  representaba  las  ganancias  del  tráfico de sustancias estupefacientes, y que  tales  operaciones  estaban  diseñadas  total  o  parcialmente  para  ocultar y  disfrazar  la  naturaleza, la ubicación, el origen, la titularidad y el control  de  tales ganancias,  es de concluirse que en relación con el CARGO UNO de  la  acusación,  se  cumple  el  presupuesto  relativo a la doble incriminación  para extraditar, pues en  la  legislación  penal  colombiana  tales  comportamientos  también  se hallan  definidos  como  delito,  y  por  su realización prevé pena mínima superior a  cuatro años de prisión.   

Cabe  destacar que las conductas imputadas  en  el  cargo  contenido  en la resolución de acusación,  dicen relación  con  delitos  de concierto para lavar instrumentos monetarios, no únicamente la  participación  en  un  acto  ilícito  determinado,  por medio de llevar a cabo  varios  actos  diferenciados  en circunstancias de modo, lugar y tiempo, como se  destaca  en  la acusación y en las declaraciones juradas rendidas por el Fiscal  Auxiliar y el Agente Especial.   

De  manera  que la imputación no consiste  simplemente        en       atribuirle       coparticipación       criminal en  un  solo  hecho delictivo, sino que se funda en el acuerdo de personas asociadas  en  la  preparación y ejecución de programas para llevar a cabo una pluralidad  de   punibles   en   cuanto   planes   criminales relacionados con operaciones  financieras   con  recursos  provenientes  de  las  ganancias  del  tráfico  de  estupefacientes,  que  es  precisamente  lo  que  otorga  autonomía  al tipo de  concierto para delinquir en delitos de lavado de activos.   

Se   concluye,   entonces,   sin    lugar   a   dudas,         que        respecto    de   dicho   cargo  se  cumple  el requisito relativo a la doble incriminación  y  la  pena mínima para  extraditar.   

Se  satisface,  por  tanto, el requisito en  mención.   

5.- EQUIVALENCIA  DE  LA  PROVIDENCIA PROFERIDA EN EL EXTRANJERO.    

El artículo 493-2 del C.P.P. de 2004   establece  como  presupuesto  de  procedencia  de  la extradición “que por lo  menos   se   haya  dictado  en  el  exterior  resolución  de  acusación  o  su  equivalente”.   

En  este caso no queda ninguna duda de  que  la  acusación  formal  sustitutiva  No.  S2 05  Cr.   999,     dictada     el    6  de  septiembre  de 2006 por el Gran  Jurado  ante  la  Corte  Distrital  de  los  Estados Unidos para el Distrito Sur  de   Nueva  York, en  contra    del    señor   LUIS   FERNANDO   FLÓREZ  VILLADA,  y con fundamento en la cual se solicita su  extradición,  corresponde  a  la  resolución  acusatoria  en  la  legislación  colombiana,   pues  además  de  que  con  dicho  acto  procesal  la  actuación  subsiguiente  no  es otra distinta al juicio oral que finaliza con el respectivo  fallo  de  mérito,  como  aquí  sucede,  desde  el  punto  de  vista formal es  específica  en señalar el lugar y la fecha o época en que los hechos tuvieron  lugar,  los  nombres  de  los  partícipes  y  la  calificación jurídica de la  conducta,  con  lo  cual  se  satisfacen en suficiencia los aspectos fácticos y  jurídicos de la imputación.   

Es  tanto  esto,  que en la resolución de  acusación  en  que  se apoya la solicitud de extradición no sólo se indica el  nombre  del  acusado,  sino  los  lugares  y  fechas  o  épocas en que tuvieron  ocurrencia los actos determinantes de los delitos imputados.   

Si  a  ello  se agrega que la legislación  procesal  de los Estados Unidos se estructura sobre el sistema acusatorio, y que  el  proyecto  de  acusación  lo  presenta el fiscal y lo aprueba el gran jurado  después  de  examinar  la  evidencia  allegada  por  aquél,  que  en  éste la  acusación  del  gran jurado es un pliego de cargos en contra del procesado para  que   se   defienda   de  ellos  en  juicio,  que  contiene  la  descripción   de  la  conducta  típica  imputada,  con  las  circunstancias  que  la  especifican, el lugar y la fecha o  época  de  su ocurrencia, y señala las disposiciones sustanciales realizadas y  su  ubicación  genérica y específica en el Código de la materia, es evidente  que  la  persona  reclamada  en  extradición  en  este  caso, ha sido acusada y  llamada  a  responder  en  juicio  por  las autoridades de los Estados Unidos de  América.             

En consecuencia, la Corte halla satisfecho  el requisito en mención.   

6.-    EL  CONCEPTO.   

La    Corte    es   del   criterio  que  el  Gobierno  Colombiano  puede  extraditar  al  ciudadano  colombiano LUIS  FERNANDO  FLÓREZ  VILLADA  por razón del CARGO  UNO  de  la acusación a  que   se   contrae   la   solicitud.   Esto   es,   por   el  relativo  al  delito  de  “concierto para cometer el delito de  lavado         de         dinero”.   

Dicho  cargo  aparece  contenido  en  la  resolución  acusatoria    sustitutiva    No.   S2  05  Cr.   999,     dictada     el    6  de  septiembre  de 2006 por el Gran  Jurado  ante  la  Corte  Distrital  de  los  Estados Unidos para el Distrito Sur  de    Nueva  York,  conforme  lo  solicita  el  Gobierno  de los Estados Unidos de América, pues se  satisfacen  los  requisitos  preestablecidos  a  estos  efectos,  como  viene de  demostrarse.   

6.1.- Aclaración  final.-   

En  atención  a  lo  manifestado  por  el  Ministerio  Público  sobre el particular, es de advertir que atañe al Gobierno  Nacional,  si en ejercicio de su competencia lo estima, subordinar la concesión  de  la extradición a las condiciones que considere oportunas, exigiendo en todo  caso,  que  la  persona  solicitada  no vaya a ser juzgada por un hecho anterior  diverso  del  que motiva la extradición, ni sometida a desaparición forzada, a  torturas   ni   penas   o   tratos   crueles  inhumanos  o  degradantes,  ni  a  las  penas de destierro,  prisión  perpetua  o  confiscación,  o  a sanciones distintas de las que se le  hubieren  impuesto  en  la  condena,  y si la legislación del Estado requirente  pena  con  la  muerte el injusto que motiva la extradición, la entrega se hará  bajo  la  condición de que tal pena sea conmutada, en orden a lo contemplado en  el artículo 494 del C.P.P. de 2004.   

Asimismo, el Gobierno Nacional debe advertir  a  su homólogo del Estado requirente, que la persona solicitada en extradición  ha  permanecido  privada  de  la  libertad  en  detención preventiva por razón  de  este trámite.   

Además, la Sala ha de indicar que en virtud  de  lo  dispuesto  por  el  numeral  2º  del  artículo 189 de la Constitución  Política,  le corresponde al Gobierno, encabezado por el señor Presidente como  supremo  director  de la política exterior y de las relaciones internacionales,  realizar  el respectivo seguimiento a los condicionamientos que se impongan a la  concesión  de la extradición y determinar las consecuencias que se derivarían  de su eventual incumplimiento.   

En mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

CONCEPTÚA   FAVORABLEMENTE   a   la   extradición   del   ciudadano  colombiano   LUIS   FERNANDO   FLÓREZ  VILLADA,  solicitada  al  Gobierno  de  Colombia por su homólogo de los Estados Unidos de  América,   por   razón   del   CARGO  UNO   a  que  se  contrae  la  solicitud,  contenido  en  la  resolución    acusatoria    sustitutiva   No.   S2  05    Cr.  999,  dictada    el   6   de  septiembre  de 2006 por el Gran Jurado ante la Corte  Distrital  de  los  Estados  Unidos  para  el  Distrito Sur de  Nueva York.   

Por       la       Secretaría  de  la  Sala,  comuníquese  esta  determinación  al  requerido  señor  LUIS FERNANDO FLÓREZ VILLADA, a su  defensor  de confianza, al Ministerio Público y al Fiscal General de la Nación  para  lo  de  su  cargo en relación con la persona detenida preventivamente con  fines de extradición.   

Devuélvase el expediente al Ministerio del  Interior y de Justicia para los trámites subsiguientes de ley.   

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

SIGIFREDO  ESPINOSA  PÉREZ         ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN   

           Aclaración  de  voto   

MARINA   PULIDO  DE  BARÓN              JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS   

YESID   RAMÍREZ  BASTIDAS               JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

MAURO    SOLARTE  PORTILLA             JAVIER DE JESÚS ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria   

.  

ACLARACIÓN  DE  VOTO  

Con el respeto que siempre profeso por las  decisiones  de  la Sala, expongo a continuación los aspectos que, en mi sentir,  deben  incluirse  en  los  conceptos de extradición que emite la Corte frente a  trámites  que involucran ciudadanos colombianos por nacimiento, particularmente  cuando  se  desarrollan  en  ausencia  de  cláusulas  pactadas  en instrumentos  internacionales   de   carácter  bilateral  o  multilateral,  en  la  forma  de  condicionamientos  que  el  Gobierno  Nacional  debería  exigir  al  momento de  acceder  a  la  entrega  de  un  connacional,  además  de  los que se le vienen  sugiriendo de manera común.   

La  posición que he venido sustentando en  Sala  y que no ha tenido acogida, descansa en que la Corte al asumir la función  de  conceptuar,  no  sólo  ha  de tener como guía los parámetros que sobre la  materia  están  fijados  en  el  ordenamiento  procesal penal patrio, sino que,  además,  su misión también debe estar influida por la regla del artículo 2º  de  la  Constitución,  pues  en  cuanto  órgano  máximo  de  la jurisdicción  ordinaria  y,  por tanto, componente esencial en la estructura del Estado Social  de  Derecho,  también  debe  velar  por  la efectividad de los principios   –entre   ellos   el  fundante  de  la  dignidad  humana-,   derechos y deberes consagrados en la  Carta;  defender  la  independencia  nacional  y  proteger  a todas las personas  residentes  en  Colombia  en  su  vida,  honra,  bienes,  creencias,  derechos y  libertades.   

En  ese  orden  de  cosas,  estimo  que es  preciso   advertir   en  el  concepto  sobre  la  necesidad  de  plantear  otras  condiciones  a  la  entrega del reclamado, derivadas del hecho de que el acto de  extradición  no  implica  que el extraditado pierda la nacionalidad colombiana,  lo  cual sólo ocurre frente a los presupuestos señalados en el artículo 98 de  la Constitución.   

En tales condiciones, cuando la entrega en  extradición  de  un  nacional  colombiano se tramita y agota, en ausencia de un  convenio   multilateral   o  bilateral  sobre  la  materia,  con  arreglo  a  la  Constitución  y  a  la  ley,  debe tenerse en cuenta que a diferencia de lo que  ocurre  si  se  hubiera adelantado conforme a un instrumento internacional en el  cual  las  partes  acuerdan condiciones que pueden significar la restricción de  ciertos  derechos,  en  virtud  a  la  configuración del Estado colombiano como  social  y  democrático  de derecho, en el cual es base fundamental el respeto a  la  dignidad  humana  (artículo  1º de la Carta), las condiciones que se deben  exigir  al país reclamante tienen que estar ligadas con la observancia allí de  los  derechos  y  garantías  que  cobijarían  al  solicitado de ser juzgado en  Colombia.   

Eso  es  así,  porque  al  acceder  a  la  extradición  de  un colombiano por nacimiento el Estado, a través del Gobierno  Nacional,  renuncia  a la potestad de ejercer su propia jurisdicción, pero no a  la  obligación  de  proteger al extraditado, pues en tanto siga siendo súbdito  de  Colombia, tiene derecho a todas las prerrogativas, garantías y derechos que  emanan  de  la Constitución y la ley, en particular, aquellos que se relacionan  con   su   calidad   de   procesado  y  que  tienen  que  ver  con  la  dignidad  humana.   

Así las cosas, siendo el marco esencial de  la   figura   de  la  extradición  lo  señalado  en  el  artículo  35  de  la  Constitución,  que  fija  un  sistema  de  fuentes2   para   que  se  solicite,  conceda  u  ofrezca, que son los tratados públicos y, en su defecto, la ley, es  preciso  comentar  que  como no hay un instrumento vigente de esa naturaleza que  ligue  a Colombia con Estados Unidos en el tema de extradición, el ámbito para  evaluar   la   procedencia  de  una  solicitud,  concesión  u  ofrecimiento  de  extradición   entre   los   dos   países   es   el  Código  de  Procedimiento  Penal.   

Obsérvese   que   los   preceptos   que  desarrollan  la  extradición  tanto en la Ley 600 de 2000 como en la ley 906 de  2004,  además  de  reiterar  las  reglas  constitucionales  (improcedencia  por  delitos  políticos, o la de colombianos por nacimiento por hechos cometidos con  anterioridad     al     17     de     diciembre     de     1997     –artículo  508  y  artículo  490,  respectivamente-);  fijan  el organismo al que le corresponde ofrecer o conceder  la  extradición  de  una persona y las facultades sobre la materia –el   gobierno-,   el   ámbito  de  competencia  de  cada ente gubernamental, y el que le corresponde en el trámite  a   la  Corte;  señalan  requisitos  adicionales  (doble  incriminación,  acto  procesal  mínimo  en  el  exterior  –artículo  510 y artículo 492 ib.-); estructuran la forma como se  desarrolla  el trámite mixto, así como los fundamentos del concepto (artículo  520  del  Código  de  Procedimiento  Penal  de 2000 y artículo 502 del Código  Procesal  Penal  de  2004);  determinan cuándo se decide sobre la solicitud, en  qué  momento  se  hace  la  entrega  y regula la orden de prelación en caso de  varias  solicitudes  (artículos  522,  523  y  524, y artículos 504, 505 y 506  ibídem);  consagran el derecho a la defensa y los eventos en que hay lugar a la  libertad  (artículos  529 y 530 de la Ley 600 de 2000 y artículos 510 y 511 de  la Ley 906 de 2004).   

Además, el artículo 512 de la primera de  las  leyes  en  cita  le impone de modo imperativo al gobierno la obligación de  exigir  que  el  solicitado  no vaya a ser juzgado por un hecho anterior diverso  del  que motiva la extradición, ni sometido a sanciones distintas de las que se  le  hubieran  impuesto en la condena, y a que se le conmute la pena de muerte en  caso  de  que  la  legislación del país reclamante la prevea como sanción del  delito  que  motiva  la  solicitud  de  extradición,  circunstancias éstas que  igualmente  se  encuentra  previstas  en  el  artículo 494 del Código Adjetivo  Penal  de  2004, con la inclusión en este último de que tampoco al extraditado  se  le  someta  a  desaparición forzada, torturas ni a tratos ni penas crueles,  inhumanas  o  degradantes,  como  tampoco  a  las  penas  de destierro, prisión  perpetua o confiscación.   

Recuérdese  que  las  condiciones  arriba  señaladas  fueron  extendidas,  con el mismo carácter imperativo, por la Corte  Constitucional a otras situaciones, al señalar que:   

“…no sólo  habrá  de  entenderse que en caso de que exista en el Estado requirente la pena  de  muerte,  la entrega se hará bajo la condición de la conmutación de ésta,  sino,  también  bajo el entendido de que al extraditado no se le podrá someter  ni  a  torturas,  ni  a tratos o penas crueles, ni a desaparición forzada, ni a  tratamiento   degradante   e  inhumano,  razón  por  la  cual  así  habrá  de  condicionarse  la  constitucionalidad  que  se  declara  del  artículo  550 del  Código de Procedimiento Penal.   

Por  otra  parte, se observa por la Corte,  que  la  Constitución  colombiana,  prohíbe  en  su  artículo 34 ‘las  penas  de  destierro, prisión  perpetua      y      confiscación’,  a  las  cuales, por las mismas razones anteriormente expuestas,  no  podrá  someterse  al extraditado por el país que lo juzgue, lo que implica  que  igualmente  en  ese  sentido  habrá  de condicionarse la exequibilidad del  artículo     550    del    Código    de    Procedimiento    Penal.”3   

Sin  embargo,  esas  no  son  las  únicas  condiciones  susceptibles  de formularse, pues al fin y al cabo el primer inciso  del  artículo  512  del  Código  de  Procedimiento Penal de 2000, así como el  primer  inciso  del  artículo  494  de  la  Ley  906  de  2004,  preceptúa que  “El  gobierno  podrá subordinar el ofrecimiento o  la   concesión   de   la   extradición   a   las   condiciones  que  considere  oportunas.”   

Esa  facultad,  debe  señalarse,  no  es  discrecional,  pues  al  momento  de  decidir  sobre  la  entrega de un nacional  colombiano  el  gobierno  está  en  el  deber  de  armonizar  los  criterios de  conveniencia  nacional o de cooperación internacional, con la premisa según la  cual  al  concederse la extradición no se renuncia a la soberanía, sino que se  ejerce4,  y  con  los  derechos y garantías que están consagrados en la  Constitución  y  en  los instrumentos internacionales sobre derechos humanos en  pro   de   un   justiciable,   así   como   en   protección   de  su  dignidad  humana.   

Así,  con  arreglo  al artículo 29 de la  Carta;  a  los  artículos  9  y  10  de  la  Declaración Universal de Derechos  Humanos,  5-3.6, 7-2.5, 8-1.2(a)(b)(c)(d)(e)(f)(g)(h).3.4.5, 9 de la Convención  Americana  de  Derechos  Humanos,  9-2.3,  10-1.2.3,  14-1.2.3,5, y 15 del Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles  y  Políticos,  el  Gobierno Nacional debe  condicionar  la  entrega de un compatriota, si concede la extradición, a que se  le    respeten   al   extraditado   –como  a  cualquier  otro nacional en las mismas condiciones- todas  las  garantías  debidas  a  su  condición de justiciable, en particular, a que  tenga  acceso  a  un  proceso  público  sin dilaciones injustificadas, a que se  presuma  su  inocencia, a que cuente con un intérprete, a que tenga un defensor  designado  por  él  o por el Estado, a que se le conceda el tiempo y los medios  adecuados  para  que  prepare la defensa, a presentar pruebas y controvertir las  que  se  aduzcan  en contra, a que su situación de privación de la libertad se  desarrolle  en  condiciones  dignas, a que la eventual pena que se le imponga no  trascienda  de  su persona, a que la sanción pueda ser apelada ante un tribunal  superior,  a que la pena privativa de la libertad tenga la finalidad esencial de  reforma y readaptación social.   

Igualmente, el gobierno debe condicionar la  entrega  a  que el país reclamante, conforme a sus políticas internas sobre la  materia,  le  ofrezca  posibilidades racionales y reales para que el extraditado  pueda  tener  contacto  regular  con sus familiares más cercanos, habida cuenta  que  la  Constitución  de  1991, en su artículo 42, reconoce a la familia como  núcleo  esencial  de la sociedad, garantiza su protección y reconoce su honra,  dignidad  e  intimidad,  lo  cual se refuerza con la protección adicional que a  ese   núcleo  le  otorgan  la  Convención  Americana  sobre  Derechos  Humanos  (artículo  17)  y  el  Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles y Políticos  (artículo 23).   

En cumplimiento de su deber de protección  a  las  garantías y derechos del nacional colombiano entregado en extradición,  es  misión  del  Estado,  por medio del ámbito de competencias de los órganos  respectivos,  vigilar  que  en  el  país reclamante se respeten las mencionadas  condiciones  (artículo  9  y 226 de la Carta). Así, en primer orden, a través  del  cuerpo  diplomático,  en concreto, por las diferentes oficinas consulares,  con  apoyo  de  la  Procuraduría  General  de  la  Nación (artículo 277 de la  Constitución)  y  de  la  Defensoría del Pueblo (artículo 282 ibídem), de lo  cual,  además,  habrá  de darse informes periódicos a la Corte, en virtud del  principio  de  colaboración  armónica  entre  los diferentes Poderes Públicos  (artículo  113  de  la  Carta),  con  el  fin  de  que todos los estamentos con  injerencia  en  el  tema  tengan elementos de juicio que les permitan sopesar la  conveniencia    de    privilegiar   jurisdicciones   foráneas   frente   a   la  interna.   

De   esa   manera,   dejo   sentado   mi  criterio.   

Señores Magistrados,  

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

Magistrado  

Fecha   ut  supra.   

    

1  Cfr.  por  todos,  concepto  de  Extradición  de  diciembre  12  de  2000. Rad.  16720.   

2  Corte Constitucional, sentencia C-740/00.   

3  Sentencia C-1106/00.   

4  Cfr. Corte Constitucional, Sentencia C-621/01.     

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