28811(28-11-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 28811  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                                Magistrado Ponente:   

                               JAVIER ZAPATA ORTÍZ   

     Aprobado  Acta No.   240   

Bogotá  D. C., veintiocho (28) de noviembre  de dos mil siete (2007).   

VISTOS  

Decide la Sala lo que en derecho corresponda  en   relación   con   la   solicitud   de  cambio  de  radicación  elevada  por  el  Fiscal Primero Delegado  ante  la  Corte  Suprema de Justicia, designado para adelantar la investigación  penal,  contra  el  ex  senador  MIGUEL  ALFONSO  DE LA ESPRIELLA BURGOS, por el  presunto      delito      de     concierto     para  delinquir.   

ANTECEDENTES   

Del  expediente allegado con la solicitud de  cambio  de  radicación  se  extraen los siguientes datos pertinentes a la actuación penal:   

1.  En proceso de única instancia, radicado  bajo  el  número  26942, al definir la situación jurídica, con auto del 14 de  mayo  de  2007,  la  Sala  de  Casación  Penal  impuso medida de aseguramiento,  consistente   en   detención   preventiva   sin   beneficio  de  excarcelación  “a  los  congresistas MIGUEL ALFONSO DE LA ESPRIELLA  BURGOS,  JUAN  MANUEL  LÓPEZ  CABRALES,  REGINALDO  MONTES  ÁLVAREZ,  WILLIAMN  ALFONSO  MONTES  MEDINA  y  JOSÉ  DE  LOS SANTOS NEGRETE FLÓRES como autores y  presuntos  responsables  del  delito de concierto para delinquir de que trata el  inciso segundo del artículo 340 de C.P. (Ley 599 de 2999).”   

2.  Posteriormente,  MIGUEL  ALFONSO  DE  LA  ESPRIELLA  BURGOS  renunció  al  cargo de senador de la República, con lo cual  perdió  el  fuero  de congresista, y el proceso pasó a la Fiscalía General de  la Nación, donde actualmente se adelanta la etapa instructiva.   

La  dirección  de  la  investigación  fue  asignada    al    Fiscal   Primero   Delegado   ante   la   Corte   Suprema   de  Justicia.   

3.  Por  medio  de  escrito  dirigido  a  la  Fiscalía  Primera  Delegada  ante  la Corte Suprema de Justicia, el defensor de  MIGUEL  ALFONSO  DE  LA  ESPRIELLA  BURGOS  solicitó  el  cambio de adecuación  típica,   de   concierto  para  delinquir  a  sedición; y,  en consecuencia, la revocatoria de la medida de aseguramiento.   

4. Mediante resolución del 25 de octubre de  2007,  el  Fiscal instructor negó dichas peticiones, argumentando, con apoyo en  jurisprudencia  de  esta Sala, que una vez ejecutoriada la detención preventiva  sus   términos   sólo   son   discutibles   por   la   vía  del  control  de  legalidad,  salvo  cuando  se  pretenda  su  modificación  o  revocatoria  por  prueba  sobreviniente  que  la  desvirtúe, lo que no ha ocurrido en el presente asunto.   

5. Notificada la anterior determinación, con  memorial  del  14  de  noviembre  de  2007,  dirigido al Juez Penal del Circuito  Especializado  –Reparto- el  defensor   de   MIGUEL  ALFONSO  DE  LA  ESPRIELLA  BURGOS  solicita  se  ejerza  control de legalidad sobre la  medida  de  aseguramiento  que le impuso la Sala de Casación Penal, en auto del  14 de mayo de 2007.   

6. Frente tal postulación de la defensa, el  Fiscal  Primero  Delegado  ante  la  Corte  Suprema  de Justicia solicita a esta  colegiatura      disponer      el     cambio     de  radicación,  para  que sea un Juez de Bogotá y no el  de   Montería,  quien  decida  sobre  el  control  de  legalidad de la medida de aseguramiento.   

DE      LA  PETICIÓN   

Estando  el  proceso penal adelantado contra  MIGUEL  ALFONSO  DE  LA  ESPRIELLA  BURTO  en etapa de investigación, el Fiscal  Primero  Delegado  ante  la  Corte  Suprema  de  Justicia  solicita a la Sala de  Casación    Penal    disponer    el    cambio    de  radicación,  “para que sea  un  juez  penal  del  circuito  especializado  de Bogotá y no un juez penal del  circuito  especializado  de Montería, a quien se le envíe el expediente, quien  conozca  del  control  de  legalidad  de la medida de aseguramiento.”   

Invoca  como  fundamento,  la  necesidad  de  garantizar  imparcialidad  y transparencia en la administración de justicia; y,  además,  propender  por  la  seguridad  e integridad de los sujetos procesales,  testigos  y  funcionarios judiciales “toda vez que el  juez  especializado  de  Montería  llamado  a  conocer del control de legalidad  podría   verse   sometido   a   presiones   que   afecten  su  independencia  y  ecuanimidad…dado   que  en  el  distrito  judicial  al  cual  pertenece  dicho  funcionario  ocurrieron los hechos objeto de investigación y que dieron lugar a  la       imposición       de      medida      de      aseguramiento.”   

Anexa  como  prueba,  copia  los  siguientes  documentos:  auto  a  través del cual se impuso la medida de aseguramiento a DE  LA  ESRPIELLA  BURGOS,  ampliación  de  indagatoria y solicitud de control de legalidad.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  SALA   

1.  De  conformidad  con  el numeral 8° del  artículo  75  del  Código de Procedimiento Penal (Ley 600 de 2000), la Sala de  Casación  Penal  es  competente para decidir “de las  solicitudes  de  cambio  de  radicación  de  procesos  penales  de  un distrito  judicial    a    otro    durante    la    etapa    de    juzgamiento”.   

Cabe  recordar  que  dicha  medida puede ser  solicitada  hasta  antes  que se profiera el fallo de primera instancia, como lo  prevé el artículo 86 ibídem.   

2.  El  cambio  de  radicación  es un mecanismo jurídico perentoriamente  regulado,  a  través del cual puede exceptuarse la regla general de competencia  deducida  por  el  factor  territorial, cuando se compruebe de manera fehaciente  que   en   el   territorio   donde   se  está  adelantando  el  juicio  existen  circunstancias  que  pueden  afectar  el  orden  público, la imparcialidad o la  independencia  de  la administración de justicia, las garantías procesales, la  publicidad  del juzgamiento, y la seguridad o integridad personal de los sujetos  procesales  o  de  los funcionarios judiciales, como lo estipula el artículo 85  ibídem.   

Es,  entonces, uno de los fines primordiales  del  cambio  de  radicación  asegurar  que  el fallo sea proferido por un juez que esté en el medio adecuado  para  que  pueda  dispensar  una  recta, cumplida y eficiente administración de  justicia,  cuando  por  converger  alguna  de  las circunstancias anteriores, la  serenidad    ideal    en    el    funcionario    judicial   competente   pudiese  quebrantarse.   

Las circunstancias concretas donde se ubique  la  solicitud  de  cambio  de  radicación  que  formule  alguno  de  los  sujetos  procesales  deberán estar  probadas,   o   poder  comprobarse  objetivamente  en  las  actuaciones,  siendo  obligatorio  para  quien  las  propone  señalar  específicamente  y  de manera  sustentada las razones que motivan la petición.   

Se    deduce    que    el   cambio   de   radicación  es  una  medida  residual  y  extrema  que  se  concede  cuando  definitivamente  ya  no  existan  mecanismos  jurídicos  alternativos  destinados a neutralizar las causas que lo  generan,  o cuando pese a haber acudido a otras formas de prevenir o remediar el  conflicto  latente  y  extraño  al  proceso  penal, no se hubieren obtenido los  resultados esperados.   

4. Como quiera que en el caso que se examina  el   proceso   penal   se  encuentra  en  tapa  instructiva  y  el  cambio  de  radicación se solicita con el  fin  de  que  un  Juez  Penal  del  Circuito Especializado de Bogotá conozca la  petición   de   control   de   legalidad,  instaurado  contra  una  medida  de aseguramiento impuesta por la  Sala  de  Casación Penal, antes de adoptar la determinación que corresponda se  precisa dilucidar dos problemas jurídicos:   

4.1   Debido   a   que   el   cambio   de   radicación  fue  concebido  legalmente  para  procesos  que  se  encuentren  en  la  fase  del  juzgamiento,  ¿eventualmente    o    por    excepción,   es   procedente   el   cambio   de   radicación   en  la  etapa  instructiva,  cuando  se  haya  solicitado  control de  legalidad  de  la  medida  de  aseguramiento  y  en la  jurisdicción  del  juez  competente  para conocerlo, existan circunstancias que  puedan  afectar  el  orden  público,  la imparcialidad o la independencia de la  administración  de  justicia,  las  garantías  procesales,  o  la  seguridad o  integridad   personal   de   los   sujetos  procesales  o  de  los  funcionarios  judiciales?   

4.2   ¿Es   procedente   el  control  de  legalidad sobre una medida de  aseguramiento  dictada  por  la Sala de Casación Penal, en un proceso de única  instancia  por  razón  del  fuero  constitucional  derivado  de  la  calidad de  congresista del investigado?   

5.  Es  afirmativa  la  respuesta  al primer  interrogante,  relacionado  con  la  posibilidad  de  disponer  el  cambio   de   radicación   en  la  etapa  instructiva,   para   que   un  Juez  diferente  al  competente  por  el  factor  territorial,   conozca  la  solicitud  de  control  de  legalidad  de  una  medida  de  aseguramiento, por las  siguientes razones:   

5.1  Por  principio general, el cambio  de  radicación  sólo es factible  cuando  el  proceso  se  encuentra  en  la  etapa de juzgamiento y no en la fase  instructiva.   

Es explícito el numeral 8° del artículo 75  del  Código de Procedimiento Penal (Ley 600 de 2000), al establecer que la Sala  de  Casación  Penal  es  competente para decidir “de  las  solicitudes  de  cambio  de  radicación de procesos penales de un distrito  judicial    a    otro    durante    la   etapa   de  juzgamiento”;  y  entre  otras  finalidades  de  esa  medida,  el  artículo  85  ibídem,  prevé  la  de  garantizar la publicidad  del  juzgamiento. (Se destaca)   

Según  el  artículo 400 del mismo régimen  procedimental,  la etapa del juicio comienza con la ejecutoria de la resolución  de acusación.   

De atenderse al texto de aquellas normas, el  cambio  de  radicación  no  procedería cuando el asunto se encuentra en la etapa instructiva.   

5.2    La   función   de   control  de  legalidad  de  la  medida  de  aseguramiento,    fue    asignada   por   el   legislador   al   “correspondiente  juez  de  conocimiento”  (artículo  392  de  la  Ley 600 de 2000).   

La  única  medida  de  aseguramiento  que  contempla  el  Código de Procedimiento Penal (Ley 600  de  2000)  es la detención preventiva, en tratándose  de  personas  imputables. Ésta es excepcional, exige el cumplimiento de ciertos  requisitos  y debe responder rigurosamente a los fines indicados en el artículo  355 del mencionado régimen.   

Siempre que se imponga detención preventiva  a  un  implicado,  se  afecta  necesariamente  el núcleo esencial de su derecho  fundamental  a  la libertad personal, garantizado en el artículo 28 de la Carta  y,  salvo  las excepciones constitucionales y legales, por mandato del artículo  392  de  la  Ley  600  de 2000, además de los recursos ordinarios, la medida de  aseguramiento  y  las decisiones que afecten a la propiedad, posesión, tenencia  o  custodia de bienes muebles o inmueble, “proferidas  por  el  Fiscal  General de la Nación o su delegado podrán ser revisadas en su  legalidad  formal y material por el correspondiente juez de conocimiento, previa  petición   motivada   del   interesado,   de   su  defensor  o  del  Ministerio  Público”.   

5.3  El  control de  legalidad  de la medida de aseguramiento comporta, por  supuesto,  el  ejercicio  de actividad judicial, jurisdicción y competencia; y,  por  mandato  del  artículo  230 de la Constitución Política, “los  jueces,  en sus providencias, sólo están sometidos al imperio  de la ley.”   

A  la sazón, el artículo 12 del Código de  Procedimiento  Penal,  Ley  600  de  2000, estatuye el principio de autonomía  e independencia, en cuya virtud  los    funcionarios    judiciales   serán   independientes   y   autónomos   y  “las  decisiones  judiciales  proferidas  dentro del  proceso  penal  serán la expresión del ejercicio de la función constitucional  de administrar justicia.”   

Al  auscultar  la  realidad  nacional,  se  advierte  que  es muy probable que en algunas comprensiones territoriales, donde  tenga   jurisdicción   el   juez   competente   para  conocer  el  control  de  legalidad  de  una  medida de  aseguramiento,   existan  circunstancias  que  afecten  el  orden  público,  la  imparcialidad  o  la  independencia  de  la  administración  de  justicia,  las  garantías  procesales,  o  la  seguridad  o  integridad personal de los sujetos  procesales o de los funcionarios judiciales.   

Si  ello  es  así, el Juez ubicado en tales  circunstancias   hipotéticas   estaría  sometido  a  condiciones  extrañas  y  diversas   al   “imperio   de   la  ley”.  Por  ende, es factible que pierda la serenidad o el equilibrio  que  debe  caracterizar toda decisión judicial, caso en el cual, la providencia  que   defina   el   control  de  legalidad  a  la  medida  de aseguramiento quedaría contaminada por factores  que la distancian de los postulados constitucionales.   

En  una  situación  de  esa  naturaleza, el  cambio  de  radicación  se  percibe  razonable,  con  el  objetivo  de  conseguir  que la administración de  justicia  continúe  su  marcha sin temor a ser alcanzada por elementos ajenos a  su propia dinámica.   

5.4  Como  se observa, si bien los preceptos  contenidos  en  el  Código  de  Procedimiento Penal (Ley 600 de 2000) tratan el  cambio de radicación como un  tema  inherente  a  la  etapa  del  juzgamiento,  la  aplicación gramatical del  articulado  podría  generar  efectos contrarios a los fines constitucionales de  la  administración  de justicia, en aquellos eventos en los cuales se verifique  la  alteración  de las condiciones normales para el ejercicio de la función de  control  de  legalidad de la  medida   de   aseguramiento   y,   sin   embargo,   se  niegue  el  cambio  de radicación con la excusa de que  ninguna norma lo autoriza en modo expreso.   

El último aserto se fundamenta combinando de  manera  equilibrada  y reflexiva los criterios de hermenéutica que generalmente  apoyan  la  tarea  del  intérprete,  de  cara  al correcto entendimiento de las  normas jurídicas.   

El   criterio   exegético  o  gramatical  aisladamente  considerado,  frente a la problemática planteada es insuficiente,  porque   las   normas   que   regulan   el  cambio  de  radicación no aludieron a la posibilidad de aplicarlo  en  los  casos  de  control  de  legalidad  de  la  medida  de  aseguramiento;  y  siendo necesario definir la  solicitud  pendiente,  la Corte Suprema de Justicia no puede abstenerse de ir al  fondo  del  asunto,  aduciendo  que  no  existe  un  precepto  que  albergue una  solución específica.   

El  artículo  8°  de  la Ley 153 de 1887,  estipula   que   “Cuando  no  haya  ley  exactamente  aplicable  al  caso  controvertido,  se aplicarán las leyes que regulen casos o  materias  semejantes,  y  en su defecto, la doctrina constitucional y las reglas  generales de derecho.”   

Las normas rectoras del proceso penal, entre  ellos     el     principio     de    autonomía    e  independencia,  previsto  en el artículo 12 de la Ley  600  de  2000,  prevalecen sobre cualquier otra disposición del mismo código y  serán    utilizados    como   fundamento   de   interpretación.   (Artículo 24 ibídem)   

A  su vez, el artículo 16 de la Ley 600 de  2000  eleva  también  a  la  categoría  de  norma  rectora  la “finalidad  del  procedimiento”,  en cuyo  mérito,   en   la   actuación  procesal  los  funcionarios  judiciales  harán  prevalecer el derecho sustancial y buscarán su efectividad.   

5.5  Bajo  las  anteriores  premisas, no es  razonable  pensar  que  a través de un instituto jurídico como el cambio  de  radicación  se pueda conjurar  una  crisis que conspira contra la autonomía y la independencia del Juez, sí y  sólo  sí el proceso se encuentra en la etapa del juzgamiento; pues sustraer de  esa  garantía  a  la judicatura cuando se trata de aplicar la función judicial  de  control de legalidad de la  medida  de  aseguramiento, comportaría algo así como introducir una excepción  a  los  principios  constitucionales  y  legales que rigen la administración de  justicia.   

Por  ello,  trascendiendo  la  literalidad,  desde  una  perspectiva lógica, sistemática y teleológica se infiere que aún  cuando   el   proceso   se  encuentre  en  etapa  instructiva,  el  cambio  de  radicación  no está excluido  por  la  legislación,  cuando  se  solicita  para  que  un  Juez  diferente  al  competente  por el factor territorial ejerza el control  de  legalidad  de  la  medida  de aseguramiento; claro  está,  bajo  la condición de que se demuestre la convergencia de alguno de los  factores  específicos  que  autorizan  el  cambio  de  radicación en todos los procesos penales.   

6.  En cabio, es negativa la respuesta para  el  segundo  interrogante,  debido a que la sistemática normativa colombiana no  contempla  la  posibilidad  de  que  una medida de aseguramiento impuesta por la  Sala  de  Casación  Penal,  en  un  proceso de única instancia, sea sometida a  control  de legalidad. Por lo  tanto,   por   exclusión   de   materia,   no  es  procedente  el  cambio  de  radicación que se promueve con  la  finalidad  de  que un Juez distinto al competente por el factor territorial,  ejerza  control  de legalidad  sobre una de aquellas medidas.   

6.1  El  artículo  235 de la Constitución  Política  de Colombia asigna a la Corte Suprema de Justicia la competencia para  investigar  y  juzgar  a los miembros del Congreso de la República, en procesos  de única instancia.   

La  naturaleza  del proceso penal de única  instancia  a  cargo  de  la  Sala  de  Casación  Penal,  máximo tribunal de la  jurisdicción  ordinaria,  hace  que  en estos casos sólo proceda el recurso de  reposición;  no así el de apelación ni el control de  legalidad de la medida de aseguramiento. De una parte,  porque  no  existe superior funcional que conociere la alzada y, de otra, porque  dicho control es judicial y se asigna al juez de conocimiento.   

En  la  Sentencia  C-102  de 1996, la Corte  Constitucional  avaló  la existencia del proceso penal de única instancia y la  consecuencia  connatural,  en  el sentido que las decisiones tomadas por la Sala  de  Casación  Penal en el trámite de uno de aquellos asuntos, sólo pueden ser  impugnados  a  través  del  recurso  de  reposición,  y  no así por medio del  recurso  de  apelación,  debido  a que no existe superior funcional que pudiese  conocerlo.   

En dicho fallo se acotó:  

“En  igual  sentido, esta Corporación  comparte  los  argumentos expuestos por el señor Presidente de la Corte Suprema  de  Justicia,  cuando,  a  propósito  del  análisis  de constitucionalidad del  numeral  que  se  revisa,  y  en  particular  respecto  de  los fundamentos para  determinar  como  de única instancia los procesos de juzgamiento a funcionarios  con  fueron  constitucional  señaló: de igual forma, si se acude al fundamento  de  la  doble  instancia  como  sistema concebido para disminuir los riesgos que  consigo  lleva  la  falibilidad humana se aprecia que esta es indiscutible, pero  que  precisamente  se  procura  que  la  segunda  instancia  esté a cargo de un  órgano  más  versado, docto y especializado en la ciencia específica, lo cual  resulta  francamente  inconsecuente  cuando  la  decisión  de  quienes han sido  escogidos  como  expertos  en  la  materia, pasa a ser revisada por funcionarios  cuya versación y entrenamiento no son lo mismo.”   

En  aquel  orden de ideas, en la Sentencia  C-102 de 1996, la Corte Constitucional indicó:   

“La  Corte  admite  que,  en  determinadas circunstancias, los procesos de única instancia,  no  implican  una  situación  desfavorable procesalmente. Ello ocurre cuando la  persona  es  procesada  ante  la instancia superior de una jurisdicción, puesto  que  en  tales  eventos el investigado goza de la garantía de  ser juzgado  por el más alto tribunal.”   

Y en la Sentencia C-411 del 28 de agosto de  1997:   

“El principio  de  la  doble  instancia,  con  todo  y  ser  uno  de los principales dentro del  conjunto  de garantías que estructuran el debido proceso, no tiene un carácter  absoluto.  Luego  está  autorizado  el legislador para indicar en qué casos no  hay  segunda  instancia  en  cualquier  tipo  de  proceso,  sin perjuicio de los  recursos   extraordinarios  que,  como  el  de  revisión,  también  él  puede  consagrar,   y   sobre  la  base  de  que,  para  la  defensa  de  los  derechos  constitucionales   fundamentales   afectados   por   vías   de   hecho,   quepa  extraordinariamente,   la   acción   de   tutela.  Por  otra  parte,  la  misma  Constitución  Política se ha ocupado en definir ciertos juicios como de única  instancia,  pues  los  ha  confiado  a  las  corporaciones  que  tienen la mayor  jerarquía     dentro     de     la     respectiva    jurisdicción.”   

6.2  Consciente  de  que  las  medidas  de  aseguramiento  que  emite  la  Sala  de  Casación  Penal  en procesos de única  instancia,  pueden  impugnarse  exclusivamente  con el recurso de reposición, y  contra    ellas    no    cabe    el    control   de  legalidad,   el   artículo   392   del  Código  de  Procedimiento    Penal,   Ley   600   de   2000,   establece   el   control  de  legalidad como un mecanismo  viable  sólo  contra  las  medidas  de  aseguramiento  proferidas por el Fiscal  General de la Nación o sus delegados.   

Vale  decir,  el régimen de procedimiento  penal,    en   coherente   discernimiento,   no   contempló   el   control   de  legalidad  como  una  vía  factible  contra  las medidas de aseguramiento dictadas por la Sala de Casación  Penal en procesos de única instancia.   

En  lo  pertinente, el artículo 392 de la  Ley 600 de 2000, es del siguiente tenor:   

“La  medida  de  aseguramiento  y  las  decisiones  que afecten a la propiedad, posesión, tenencia o custodia de bienes  muebles  o inmuebles, proferidas por el Fiscal General  de  la Nación o su delegado, podrán ser revisadas en  su  legalidad  formal  y  material  por el correspondiente juez de conocimiento,  previa  petición  motivada  del  interesado,  de  su  defensor o del Ministerio  Público.”     (Se  destaca)   

Lo anterior es una consecuencia lógica del  proceso  penal  en única instancia que adelanta la Corte Suprema de Justicia en  virtud  del  fuero  constitucional, como lo dispone en numeral 3º del artículo  235  de la Carta, pues dicho fuero abarca la investigación y el juzgamiento. En  la   etapa  instructiva,  la  Sala  de  Casación  Penal  impone  la  medida  de  aseguramiento,  cuando  a  ello  hubiere  lugar;  y el juez de conocimiento para  adelantar   la   fase  del  juicio,  es  la  misma  colegiatura.  Luego,  si  el  control  de  legalidad  se  concibe  como  una  garantía anticipada ante el juez de conocimiento, carece de  sentido  pensar en la posibilidad de que tenga cabida cuando radican en el mismo  órgano las funciones de instrucción y juzgamiento.   

6.3 El aforado constitucional que, estando  vinculado  a una investigación penal de única instancia en la Corte Suprema de  Justicia,  renuncia  a  esa  prerrogativa,  asume  las  consecuencias jurídicas  correspondientes  al  momento  procesal  en  el  cual se produzca la renuncia al  fuero.   

Cuando  la medida de aseguramiento ha sido  impuesta  por  la  Sala  de  Casación  Penal,  contra ésta no cabe más que el  recurso de reposición.   

En   auto  del  3  de  febrero  de  1998  (radicación  8802),  esta  colegiatura señaló:   

“El  recurso  de  reposición  procede  porque  es  la  propia  Sala  Penal  que  dictó  la  providencia la encargad de  resolverlo,   pero   en   ningún  caso,  ni  bajo  ninguna  circunstancia,  una  determinación  suya  podría  ser  revisada  por  un inferior, pues ello sería  abiertamente  contrario  a  la estructura que allí se le dio a la Rama Judicial  del Poder Público.”   

Como   el  control  de  legalidad  está  orientado  a  que  el  juez  de conocimiento revise la legalidad de la medida de  aseguramiento,  cuando  ésta  fue  proferida por la Sala de Casación Penal, se  llegaría  al  contrasentido  de  que  un  Juez  de  inferior jerarquía culmine  revisando  la decisión del máximo órgano de la jurisdicción ordinaria y, tal  eventualidad no compagina con el ordenamiento jurídico colombiano.   

7.   Recapitulando,   se   extraen   dos  conclusiones esenciales:   

i) Excepcionalmente es factible autorizar el  cambio  de  radicación de un  proceso  que  se  encuentre  en  etapa  instructiva,  con  el fin de que un juez  distinto  al  competente  por  el  factor  territorial  ejerza  el  control  de  legalidad  de  la  medida  de  aseguramiento,  cuando  se  demuestre  la  incidencia  de  alguno de los motivos  previstos    en   el   artículo   85   (cambio   de  radicación) de la Ley 600 de 2000.   

ii)  En  ningún  caso  es  procedente  el  control de legalidad previsto  en  el  artículo  392 de la Ley 600 de 2000, sobre las medidas de aseguramiento  proferidas por la Sala de Casación Penal.   

8.   En   consecuencia,   se  negará  el  cambio   de   radicación  solicitado  por  Fiscal  Primero Delegado ante la Corte Suprema de Justicia, con  el  fin  de  que  un  Juez  diferente  al  de la ciudad de Montería, conozca el  control  de  legalidad contra  la  medida  de  aseguramiento  impuesta  por  la  Sala  de  Casación  Penal, al  ciudadano  MIGUEL  ALFONSO  DE  LA  ESPRIELLA  BURGOS,  cuando era senador de la  República.   

9. Copia de este auto será enviado al Juez  Penal     del     Circuito     Especializado     de     Montería,    para    su  información.   

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, en Sala de Casación Penal,   

RESUELVE   

1.   NEGAR  el  cambio de radicación  solicitado  por  el  Fiscal  Primero  Delegado ante la Corte Suprema de Justica, por las razones expuestas en  la parte motiva de esta providencia.   

2. Enviar copia  del  presente  auto  al Juez Penal del Circuito Especializado de Montería, para  su información.   

3. Contra    la    presente    providencia    no    procede    recurso  alguno.   

Comuníquese y cúmplase.   

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

SIGIFREDO   ESPINOSA  PÉREZ                        MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE  LEMOS   

                                                                                                          Comisión de servicio   

AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ GUZMÁN                             JORGE    LUIS    QUINTERO  MILANÉS   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                            JULIO    ENRIQUE    SOCHA  SALAMANCA   

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

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