23019(27-06-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 23019  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                                     Magistrado Ponente:   

                                     JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

                                     Aprobado Acta No. 109   

Bogotá,  D. C., veintisiete (27) de junio de  dos mil siete (2007).   

ASUNTO  

Decide  la Sala acerca de la admisibilidad de  los  fundamentos y argumentos lógicos de la demanda de casación presentada por  el  defensor del procesado de OSCAR “GIOVANNY” GÓMEZ GÓMEZ contra el fallo  de  segundo  grado  de 27 de mayo de 2004, mediante el cual el Tribunal Superior  de  Cundinamarca,  confirmó la del Juzgado Penal del Circuito de Chocontá, que  lo  condenó  a  la pena principal de veinticuatro meses de prisión, como autor  responsable del delito de contaminación ambiental.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

1.  La  Corporación  Autónoma  Regional  de  Cundinamarca,  Grupo  Calidad  Ambiental  mediante  visitas  realizadas el 20 de  abril  y  el  19  de  agosto de 1999, a la industria procesadora de cueros “El  Jaguar”  de  propiedad  de OSCAR “GIOVANNY” GÓMEZ GÓMEZ, que funciona en  la  vereda Quincha de la comprensión territorial del municipio de Villapinzón,  estableció  que ésta vierte los residuos químicos al río Bogotá sin ningún  tratamiento   afectando   la   vida   acuática;  lanza  los  residuos  sólidos  industriales   al   suelo   sin  ninguna  estrategia  generando  improductividad  agrícola,  erosión  y  pérdida  de la permeabilidad del terreno, y los demás  desperdicios  los  empaca  en bolsas plásticas sin advertencia alguna acerca de  su  contenido,  los  cuales,  por  la  descomposición  de la materia orgánica,  emiten  sulfuros,  amoniacos  y  sustancias químicas que alteran la calidad del  aire.   

2.  La Fiscalía   Tercera   Seccional,  Unidad  Especial  de  Delitos  contra la Administración Pública y el Medio Ambiente de  Cundinamarca,     en  resolución  de  25 de abril de 2000, ordenó la apertura de instrucción contra  el        señor       OSCAR       “GIOVANNY”             GÓMEZ            GÓMEZ   y   lo   vinculó  al  proceso  mediante  indagatoria  que  rindió  el 12 de mayo de  2000.   

3.  Clausurada la  investigación, el mérito probatorio se calificó el  6  de  junio  de  2002  con  resolución  de acusación contra OSCAR   YOHANI   GÓMEZ  GÓMEZ  en  condición  de  autor  del delito de  contaminación ambiental.   

La  fase  del juicio correspondió al Juzgado  Penal  del  Circuito  de  Chocontá, Cundinamarca, despacho que tras celebrar el  acto  público  de juzgamiento, mediante fallo de 11 de febrero de 2002 condenó  a  OSCAR  “GIOVANNY”  GÓMEZ  GÓMEZ  a  24 meses de prisión y multa de 100  salarios mínimos mensuales legales vigentes.   

LA  DEMANDA   

El  defensor  del  procesado  al amparo de la  causal  primera  de  casación  prevista  en  el  artículo  207  del Código de  Procedimiento  Penal  de  2000,  formula  un cargo único contra la sentencia de  segundo  grado  por  violación  indirecta  de la ley sustancial al encuadrar la  conducta  de  su  procurado  en  el  tipo penal descrito en el artículo 247 del  Código  Penal de 1980, modificado por la Ley 419 de 1999, incurriendo en varios  errores  determinados por el otorgamiento de validez a las pruebas allegadas sin  el lleno de los requisitos legales.   

Errores  que  califica  como  trascendentales  porque  incidieron  de  manera decisiva en la sentencia, pues si a los elementos  de  convicción  en torno de los cuales no se cumplieron las previsiones legales  en  su  recaudo  se  les  hubiese  negado  valor  probatorio, como correspondía  hacerlo  en  derecho,  la  decisión  hubiese  sido  diferente. En su sentir, el  Tribunal  se  apartó  de lo dispuesto en los artículos 2, 7, 8, 232, 234, 238,  239, 254, 255 y 257 del Código de Procedimiento Penal.   

Afirma   que   el   Tribunal  se  equivocó  por:   

a)  Otorgar  validez  a  pruebas aportadas al  proceso  que  no  fueron  practicadas  con  el  lleno de los requisitos legales.   

b)  Considerar acreditada la materialidad del  punible  de  contaminación ambiental con base en pruebas que fueron practicadas  unilateralmente  por  la  Corporación  Autónoma Regional, sin la presencia del  procesado y su defensor.   

c)  Inferir  la responsabilidad del procesado  como  autor  del  delito,  de  contaminación  ambiental,  sin  que exista en el  proceso prueba que reporte certeza acerca de ese aspecto.   

d)  Dar  por  demostrado,  sin  estarlo,  la  materialidad     del     delito     como     la      responsabilidad    del  procesado.   

e)  No dar por demostrado, estándolo, que la  Corporación Autónoma Regional indujo en error a los curtidores.   

Señala    que   el   Tribunal   apreció  defectuosamente los siguientes elementos de convicción:   

a)  La  diligencia  de  indagatoria  de OSCAR  YOHANI  GÓMEZ  GÓMEZ,  en  la cual manifestó que fue inducido en error por la  Corporación Autónoma Regional.   

b)  Las  pruebas  técnicas practicadas a las  muestras  y análisis recaudados por los funcionarios de la CAR, a las cuales no  obstante  haber  sido  practicadas  sin  el lleno de los requisitos legales, les  otorgó validez jurídica.   

c)  No  haber determinado las contradicciones  existentes  en  las  fichas  técnicas  elaboradas  por  los  funcionarios de la  CAR.   

d)  No admitir que los funcionarios de la CAR  no  dieron  estricto  cumplimiento al artículo 198 del Decreto 1594 de 1984, en  el  cual  se  establece  el  procedimiento  para  la  toma  de muestras y demás  exigencias   que   se   deben   observar    en   la   práctica   de   esas  probanzas.   

De  otro  lado, manifiesta que el Tribunal no  apreció:  la  indagatoria  rendida  por OSCAR YOHANI GÓMEZ GÓMEZ; los oficios  sin  respuesta  dirigidos  a  diferentes  entidades oficiales; y, la copia de la  respuesta  del  alcalde  de  Villapinzón, a través de la cual da cuenta de los  reiterativos  incumplimientos en que incurrieron los funcionarios de la CAR, que  a la postre indujeron en error a los curtidores.   

Finalmente  bajo  el título “demostración  del  cargo”, insiste en que el Tribunal incurrió en los aludidos errores, los  cuales  califica como de derecho, en cuanto otorgó valor demostrativo a pruebas  que no reúnen los requisitos legales.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

La  Corte  ha  insistido en que la demanda de  casación  difiere  ostensiblemente  de un alegato de instancia, porque requiere  una  presentación  lógica  adecuada  a  cada  una  de  las causales legalmente  establecidas,  con  el  respectivo  desarrollo  de  los  cargos  que  por vicios  in  procedendo o  in  iudicando  se  denuncien y la demostración de su trascendencia en la parte dispositiva del  fallo impugnado.   

De manera preliminar encuentra la Sala que el  demandante  incurre  en  delicadas  deficiencias en lo que tiene que ver con los  fundamentos  lógicos y de debida argumentación que se deben observar cuando de  atacar  la  legalidad  del  fallo  de  segundo  grado se trata, por cuanto no se  preocupó  en  desarrollar el cargo formulado, al amparo de la causal primera de  casación  por  violación  indirecta  de  la  ley  sustancial,  pues aun cuando  anunció  la existencia de error de derecho no precisó su naturaleza, es decir,  si  es  por  falso  juicio  de  legalidad  o  por  falso  juicio de convicción,  hipótesis  que  ontológicamente  son  diferentes,  pues la primera tiene lugar  cuando  el  juez  aprecia  pruebas  inválidas o cuando tiene como tales pruebas  válidas;  en  tanto  que  en  la segunda, el juez considera que la prueba tiene  tarifa  legal,  no  teniéndola, o estando sujeta a ella desconoce el valor o la  eficacia probatoria que la ley le asigna.   

Además  de  lo  anterior,  cuando  pretende  desarrollar  el  único  cargo  que  formula, involucra los errores de hecho por  falso  juicio  de  existencia  y  de  identidad,  pues  de un lado afirma que el  Tribunal  no apreció pruebas y de otro haciendo referencia a las mismas pruebas  que   alteró  en  su  contenido  material,  pues  fueron  apreciadas  en  forma  defectuosa.   

Sin embargo, ni en uno ni en otro caso indicó  por  qué  las  pruebas  que  el  juzgador  tuvo  en cuenta para condenar no son  válidas,  como  tampoco  cuáles  fueron  las  pruebas  que  omitió y su valor  demostrativo  frente  a  la decisión final; en qué consistió la distorsión o  alteración  del  contenido  material  de  los  medios  probatorios  que  fueron  defectuosamente  apreciadas,  es  decir,  si  los  cercenó, los adicionó o los  tergiversó   haciéndoles   producir   efectos  que  no  se  desprenden  de  su  contenido.   

Luego  el  defensor  no hace nada diferente a  plasmar  su  oposición  con  la valoración probatoria que hizo el Tribunal, lo  que,  como  de  tiempo  atrás  lo  ha  señalado la Sala, no es suficiente para  motivar  el  análisis  de  la  legalidad  del  fallo, en cuanto tal ataque debe  sujetarse  a  los  parámetros  establecidos para probar la existencia de yerros  manifiestos    y    esenciales,   con   incidencia   en   el   sentido   de   la  decisión.   

Corrobora que a simple alegato de instancia se  reduce  el  escrito  del defensor cuando afirma en la conclusión de la demanda:  “…no obra prueba plena, no existe ninguna certeza  sobre  la realidad de los hechos que puedan señalar a mi defendido OSCAR YOHANI  GÓMEZ  GÓMEZ, no está probada su responsabilidad y si (sic) existe duda sobre  lo  actuado  dentro del proceso…” Conclusión en la  cual   hace  abstracción  de  que  al  postular  un  yerro  de  aprehensión  o  valoración  probatoria se debe identificar el elemento de convicción en el que  recae,  con  el  correspondiente  cotejo  con  el fallo, dado que no se trata de  reabrir   el   debate  probatorio  o  de  revisar  in  integrum   o   ex   novo  la actuación  procesal.   

Finalmente,  es  oportuno  resaltar  que  la  Sala  no observa con ocasión del trámite procesal o  en    el   fallo   impugnado   violación   de   derechos   o   garantías   del  procesado,  que    hagan  necesario  el  ejercicio  de  la  facultad legal oficiosa que le asiste a fin de  asegurar su protección.   

         

En  mérito  de  lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE:   

INADMITIR   la  demanda  de  casación  interpuesta por el defensor de  OSCAR   YOHANI   GÓMEZ   GÓMEZ,  de  acuerdo  con  las  razones  anteriormente  expuestas.   

Contra  esta  decisión  no  procede recurso  alguno.   

Notifíquese y cúmplase.  

ALFREDO    GÓMEZ  QUINTERO   

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                            ÁLVARO   ORLANDO   PÉREZ  PINZÓN   

MARINA   PULIDO   DE   BARÓN                                 JORGE  LUÍS  QUINTERO  MILANES   

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                               JULIO    ENRIQUE    SOCHA    SALAMANCA   

MAURO    SOLARTE  PORTILLA                                                     JAVIER    ZAPATA  ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

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