28441(01-11-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 28441  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrada Ponente:  

MARÍA   DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ DE LEMOS   

Aprobado Acta N° 215.  

Bogotá,  D.  C., noviembre primero (1°) de  dos mil siete (2007).   

VISTOS  

Examina  la  Corte  las  bases  jurídicas,  lógicas  y  de  adecuada  fundamentación  de  la  demanda  instaurada  por  el  representante  de las víctimas contra la sentencia del 21 de junio del cursante  año,  mediante  la  cual  el  Tribunal  Superior  de San Gil revocó la condena  pronunciada  el 14 de mayo anterior por el Juzgado Primero Penal del Circuito de  la  misma  ciudad  para,  en su lugar, absolver a JORGE  LUIS  CÁRDENAS  ROJAS  del delito de homicidio culposo  imputado en la resolución de acusación.   

HECHOS  

El  supuesto  fáctico  que  dio origen a la  presente      actuación,      fue     declarado     por     el     ad-quem,      de      la     siguiente  forma:   

“Acontecieron  el 30 de mayo de 2006 hacia  las  seis  de  la  tarde  en  la carretera que de San Gil conduce a la ciudad de  Bucaramanga  en  el  sitio  El  Guasca kilómetro dos.  El aquí implicado,  JORGE  LUIS  CÁRDENAS  ROJAS,  viajaba con destino a Bucaramanga conduciendo un  tracto camión de color verde identificado con placas VSB 561.   

En sentido contrario se desplazaba una buseta  afiliada  a  la  empresa  Cotrasaravita  de placas SWE 677 conducida por Néstor  Herrera  Monsalve  y  la  motocicleta de placas REZ 61 por el agente de policía  Camilo  Ernesto  Ropero  Mateus,  yendo  como  parrillera  Jessica Lorena Araque  Moreno.   

CÁRDENAS ROJAS, optó por adelantar en sitio  prohibido  y  claramente demarcado a dos automotores que viajaban adelante suyo,  un  tracto  camión  blanco  y  una buseta afiliada Cotrasangil.  Ante esta  maniobra  el  conductor  de  la  buseta  que  venía a poca velocidad en sentido  contrario   optó   por   eludirlo   saliéndose   de   la   vía  y  deteniendo  intempestivamente  el  vehículo,  la  moto  que  venía detrás a una velocidad  superior  pero  permitida,  golpeó  a  la  buseta  en la parte trasera lado del  conductor  y  como  consecuencia de ello quien viajaba en el puesto trasero como  parrillera   voló  por  los  aires  (sic)  y  cayó  al pavimento siendo arrollada por CÁRDENAS ROJAS, quien  en  ese  momento  no  frenó  su  vehículo  sino que lo aceleró para tratar de  terminar  su  adelantamiento.   Jessica Lorena falleció instantes después  de   ser   trasladada  a  la  clínica  Santa  Cruz  de  la  Loma”.   

             

      

ACTUACION PROCESAL  

1. Durante audiencia preliminar celebrada el  20  de noviembre de 2006 ante el Juzgado Tercero Penal Municipal con Función de  Control  de  Garantías  de San Gil, la Fiscalía formuló imputación en contra  de    JORGE   LUIS   CÁRDENAS   ROJAS   por  el  delito de homicidio culposo, la cual no fue aceptada por el  procesado    luego    de    ser    informado    sobre    la    posibilidad    de  allanarse.       

2. Con fundamento en el escrito de acusación  presentado  el 18 de diciembre de 2006, el Juzgado Primero Penal del Circuito de  Conocimiento  de  la  misma  localidad, realizó la audiencia de formulación de  acusación.   

3. La audiencia preparatoria fue celebrada el  27  de  febrero  del  año  en  curso,  en  desarrollo de la cual se cumplió lo  relacionado con el descubrimiento de la prueba.   

4.  Finalmente,  el  juicio oral se llevó a  cabo  el 23 de abril siguiente, a cuyo término el juez de conocimiento anunció  que  el  sentido del fallo sería de carácter condenatorio.  El 14 de mayo  ulterior,  profirió  la  sentencia a través de la cual condenó a JORGE  LUIS  CÁRDENAS  ROJAS  a las penas  principales  de  treinta  y  cinco (35) meses de prisión, multa por valor de 30  salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes  y  prohibición  para conducir  vehículos  automotores  por  el  lapso  de  cuatro  (4)  años,  así como a la  accesoria  de  inhabilitación en el ejercicio de derechos y funciones públicas  por  el  mismo  lapso  de  la  privativa  de  la  libertad  al encontrarlo autor  penalmente  responsable del delito de homicidio culposo por el cual fue acusado.  En  la  misma oportunidad, se otorgó al procesado la suspensión condicional de  la ejecución de la pena.   

Contra  la  anterior  sentencia,  interpuso  recurso  de  apelación  el defensor, el cual fue resuelto  por el Tribunal  Superior  de  San  Gil  en  el  sentido de revocar la condena para, en su lugar,  absolver  a CÁRDENAS ROJAS de  los cargos proferidos en su contra.   

Inconforme con la anterior determinación, el  representante   de   las   víctimas   Ramón  Nonato  Araque   Mora  y  María  Patricia   Moreno   Ardila,   padres   de   la  joven  Jessica    Lorena    Araque   Moreno,   fallecida  en  el  accidente,  interpuso  recurso  extraordinario de  casación,  mediante  libelo  sometido  a  estudio  en  este  momento procesal a  efectos de determinar su admisibilidad.   

LA  DEMANDA   

          Al  amparo  de la causal primera de casación de la Ley 906 de 2004,  el  actor  formula  un  único  cargo  contra  la sentencia de segundo grado, al  estimar   que  incurre  en  “violación  de  la  ley  sustancial por aplicación indebida”.   

          Después  de  transcribir  un  fragmento de una jurisprudencia de la  Sala  referente  a  la naturaleza del  motivo de casación invocado, aduce,  en  primer  lugar,  con  el  objeto de desarrollar el reproche, que “el  fallador  considera la existencia de una causalidad material,  cuya   aplicación  se  debe  al  art.  9°,  del  Código  Penal”.   Acto  seguido,  destaca  que  la  aplicación  de  la norma  escogida  por  el sentenciador “no corresponde con el  caso  particular,  en  virtud  de  que  el  sentenciador  dio  por  existente la  causalidad  material  como elemento estructural de la absolución”.   

          Enseguida,   transcribe  los  “elementos  normativos   jurisprudenciales   utilizados   por   el   ad  quem”,   para  de  ahí  inferir  que  dicho  desarrollo  jurisprudencial  contenido  en la parte motiva de la sentencia se subsume en el caso y contradice  la  aplicación  de  la  última  disposición  en cita en cuanto concierne a la  causalidad,  pese  a  lo  cual “el fallador considera  que hay causalidad”.   

          Posteriormente,  refiere  que  en  este  evento el artículo 9° del  Código  Penal  se  usó  por  el  sentenciador  para sustentar los conceptos de  riesgo  creado  y  causalidad material, transcribiendo algunos apartes del fallo  que estima pertinentes.   

En segundo término, el casacionista precisa  que  “en  el  caso  particular  existe  una conducta  punible,  típica,  antijurídica y culpable, en correspondencia con la conducta  punible  de  homicidio  culposo  del  art.  109 del Código Penal Colombiano que  debió      aplicarse      en      el      caso      particular     (sic)”.   

De  esa  forma, evoca el contenido del fallo  impugnado  en  relación  con  los elementos jurisprudenciales considerados para  definir  el  deber  objetivo  de  cuidado,  el  riesgo  creado  y la imputación  objetiva      efectuando     transcripciones     in  extenso;    luego   de   lo   cual,   acota  que  “por  razones  técnicas  del recurso”    no    discutirá    los   hechos   y   las   pruebas.   

Inmediatamente, refiere que en la actuación  obra  el  informe elaborado por un investigador de campo de la Policía Judicial  del   16   de   junio   de   2006,   cuyo   contenido,   en   su   mayor  parte,  transcribe.   

En el acápite siguiente, el representante de  las  víctimas concluye que al no existir causalidad material y como se trata de  una  conducta  típica,  antijurídica y culpable “la  sentencia    debe    ser    condenatoria    y    no   absolutoria”.   

Lo anterior, prosigue, en la medida en que el  Tribunal  expuso  una  causalidad material inexistente debido a que el procesado  realizó   una  acción  imprudente  y  violó  el  deber  objetivo  de  cuidado  “hasta  el  punto de que arrolló a la joven Jessica  Lorena  Araque  Moreno  mientras  continúa  invadiendo  el  carril  que  no  le  corresponde,  es  decir  que el riesgo creado y el resultado del mismo se dan en  el   homicidio   de   Jessica   Lorena,   y   en   la  actuación  de  Cárdenas  Rojas”      

Por  esa  misma  razón,  a su juicio, no se  puede  sostener  la  existencia de un riesgo creado sólo por quien conducía la  buseta  que  se  encontraba  adelante  de  la motocicleta, mientras el infractor  continuaba  con  su  maniobra  peligrosa  e  imprudente.  Otra cosa hubiera  sido,   agrega,   si   la  occisa  hubiera  sido  arrollada  en  el  carril  que  correspondía  al  tracto  camión conducido por el procesado, situación que no  evidencia el plenario.   

Al   contrario,   agrega,   los   testigos  presenciales  establecen  que  el atropellamiento se produjo mientras el camión  continuaba  su maniobra imprudente y trataba de pasar nuevamente a su carril, de  ahí  que “el riesgo creado siempre existió hasta la  consumación   de   la   conducta”,   pues  fue  la  conducción  indebida  de  CÁRDENAS ROJAS la causante del resultado.   

En  consecuencia, para el actor “negar  el  grado  de  participación  de  CÁRDENAS  ROJAS  en la  conducta  de  homicidio  culposo  es  permitir el reconocimiento de la impunidad  contra  la  cual  las  víctimas  han  luchado durante el proceso”.   

Por    lo    mismo,    se   “hace  inaplicable  el  tipo  penal de homicidio culposo, debido a  que  no  existiendo conducta punible por existir una causalidad material, no hay  entonces  una  imputación  objetiva  que permita condenar al señor  JORGE  LUIS CÁRDENAS ROJAS”.   

Con fundamento en lo expuesto, solicita casar  el  fallo  impugnado  “y  en  razón a esto quede en  firme  el fallo condenatorio proferido por el Juzgado Primero Penal del Circuito  de San Gil el día 14 de mayo de 2007”.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA   

         

Conforme lo establece el artículo 181 de la  Ley  906  de  2004, el recurso extraordinario de casación tiene la connotación  de  control  constitucional  y  legal  de  las  sentencias proferidas en segunda  instancia  en procesos adelantados por delitos cuando quiera que concurra alguna  de  las  causales  expresamente previstas en la misma disposición y siempre que  se  propenda  por  la  realización de los fines para los cuales está previsto,  esto  es,  la  efectividad del derecho material, el respeto de las garantías de  los  intervinientes,  la  reparación  de  los  agravios inferidos a éstos y la  unificación  de  la  jurisprudencia,  los  cuales  están  contemplados  en  el  artículo 180 del mismo estatuto.   

Tal  condición,  como lo tiene decantado la  Sala,  impone  colegir que el medio extraordinario de impugnación, a la luz del  nuevo  estatuto  procesal  penal,  no  ha  sufrido trasformación sustancial que  permita  considerarlo  como  una  instancia  más del proceso a la cual se pueda  acudir  para  cuestionar libremente el fallo de segundo grado, ni para reprochar  la  valoración  que  de  las  pruebas  efectuaron  los  falladores, a partir de  simples discrepancias sobre su mérito suasorio.   

La  anterior afirmación encuentra eco en el  texto     del     inciso     segundo     del    artículo    184    ibídem,  a  través  del cual se señalan  las  exigencias  que  debe  reunir  el  libelo  casacional para su admisión, al  prescribir lo siguiente:   

“No   será   seleccionada,   por   auto  debidamente  motivado que admite recurso de insistencia presentado por alguno de  los  magistrados  de  la  Sala  o  por el Ministerio Público, la demanda que se  encuentre  en  alguno de los siguientes supuestos:  Si el demandante carece  de  interés,  prescinde  de  señalar  la  causal,  no desarrolla los cargos de  sustentación, o cuando de su  contexto  se  advierta  fundadamente  que  no  se precisa del fallo para cumplir  alguna de las finalidades del recurso”.   

Del  contenido  de  la  preceptiva  legal  transcrita,  se  deduce  que  los  cargos  contenidos en la demanda de casación  deben  contar  con  una  exposición  lógica  y una mínima argumentación que,  además,  ha  de  ser  coherente,  en  cuanto  no  es  labor de la Sala, dada la  naturaleza  rogada  del  recurso, que pervive, dicho sea de paso, con la última  codificación       procesal,       desentrañar  propuestas                ininteligibles,  confusas, intrincadas o ambivalentes.   

Advertido lo anterior, observa la Sala que el  único  cargo  propuesto  en  la  demanda instaurada por el representante de las  víctimas    Ramón    Nonato   Araque    Mora  y  María  Patricia Moreno  Ardila,    padres    de   la   joven   Yessica          Lorena          Araque          Moreno,              fallecida  con  ocasión  del  accidente  que    dio    lugar   a  este  procesamiento,  lejos  está de satisfacer los presupuestos de adecuada fundamentación.   

Para  proveer  en  ese sentido, ténganse en  consideración los siguientes argumentos:   

En primer lugar, el actor acude, en el único  reparo  propuesto,  a  la  causal primera prevista en el artículo 181 de la Ley  906  de  2004,  esto  es,  a  la  violación  directa  de  la ley sustancial por  aplicación   indebida,   sin  que  reseñe,    con  la  indispensable  claridad,  el  precepto  de  ese carácter cuya trasgresión se haya verificado,  circunstancia       que       impide       determinar      su      trascendencia  concreta.                     

     

La anterior falencia, en consideración a la  causal  de  casación  que el demandante selecciona para emprender el reparo, se  torna  por  sí  sola  suficiente  para  inferir que la censura no satisface los  presupuestos  exigidos  legalmente  para  su  admisión,  puesto  que  es  de su  esencia,  como ya se señaló, concretar de qué manera el vicio conculca la ley  sustancial,  bajo  el  entendido de que sólo ante un desarrollo diáfano en tal  sentido   cabe   la  posibilidad  de  derruir  el  fallo  impugnado.     

En  segundo  orden,  el  cargo carece de los  presupuestos  de  concisión, precisión y mínima argumentación exigidos en el  artículo  183  de  la  Ley  906,  en  cuanto  exhibe  un esquema desprovisto de  conexidad  y  porque  prácticamente  se  limita a transcribir apartes del fallo  impugnado,  así  como  de  algunas  jurisprudencias de esta Sala sobre diversas  temáticas,    sin    existir    un    hilo    conductor    que    permita    su  comprensión.   

Tal  vez  el único aparte de la demanda que  goza  de  coherencia  es el final, en donde expone su conclusión, pero allí el  actor  incurre  en  otro  error conceptual de similar magnitud al involucrar una  discusión  fáctica  y  probatoria incompatible con el motivo seleccionado, que  incluso  ya había facturado anteriormente al referir a la indebida apreciación  del informe de policía del 16 de junio de 2006.   

En  todo caso, el yerro se hace más notorio  en  el  referido  acápite  conclusivo porque con base en su particular forma de  apreciar  la  prueba el censor controvierte los presupuestos fácticos del fallo  objeto del medio extraordinario de impugnación.   

Sobre  ese  particular,  resulta  preciso  señalar  que,  como  lo  tiene dicho en forma pacífica la jurisprudencia de la  Sala,  cuando  se  trate de desarrollar violación directa de la ley sustancial,  el  actor  está  obligado a respetar los fundamentos fácticos y probatorios de  la  decisión  impugnada para concentrar su atención exclusivamente en el error  de   juicio   que   sin  mediación  alguna  recae  sobre  la  norma  sustancial  pues, si pretende ventilar  discusiones    en   derredor   de   aquellos,   para  tal  efecto  cuenta con la  causal    que    por    antonomasia    está    concebida    en   ese  propósito,  como  lo  es  la  violación  indirecta de la ley  sustancial  contenida  en  el  numeral  tercero  del  artículo 181 del estatuto procesal.   

En tercer orden, también encuentra la Corte  que  el  casacionista  no  orienta  la  censura  a  controvertir  los verdaderos  fundamentos  de la decisión impugnada, en tanto no es cierto que la absolución  a  favor  de  JORGE LUIS CÁRDENAS ROJAS se  fundó  en haber dado por existente la causalidad material entre  su  conducta  y  el  resultado,  como lo entiende de forma errada el actor, pues  precisamente  el  Tribunal colige que ese factor, en el presente evento, por sí  sólo  es  insuficiente  para  atribuir  responsabilidad. Ello deviene evidente,  entre otros, del siguiente párrafo de la decisión:   

“El  Juez  y el fiscal se preocuparon más  por  resolver  el  caso  desde  el  punto  de  vista  de  la causalidad material  exclusivamente,  de  ahí  que  llegaron  a  conclusión  opuesta”.   

Contrario     sensu,     para       el      ad-quem,   según  lo  señala   con  antelación,  “JORGE  LUIS  CÁRDENAS  ROJAS,  queda  exento  de  imputación objetiva, porque el resultado a la postre  producido  no concreta el riesgo creado por él sino que simplemente los liga la  causalidad material”   

De   lo   anterior  surge  palmar  que  el  casacionista  no  atina tampoco a atacar los reales fundamentos jurídicos de la  sentencia   impugnada,   lo   cual   conspira  contra  la  trascendencia  de  su  crítica.   

El  cúmulo  de las falencias reseñadas que  contiene  la demanda objeto de examen, conducen a la Sala a inadmitirla, como al  efecto  procederá, sin que advierta la vulneración de garantías fundamentales  en  los  temas  contemplados  en  el  libelo que imponga superar los desaciertos  técnicos para decidir de fondo.   

   

No obstante lo anterior, la Corte observa que  el  sentenciador  pudo  incurrir en motivación sofística en los planteamientos  sentados  para  fundar  la  absolución  de  JORGE LUIS  CÁRDENAS  ROJAS,  en el entendido de que “se   puede   concluir   que  la  motivación  aparente,  falsa  o  sofística,  a  la cual alude la demandante, es un defecto sustancial que impide  la  comprensión  clara y explícita del fallo. O de otro modo, un defecto mayor  que  desconoce la integridad probatoria e impide la aproximación razonable a la  verdad  como  cometido  del  proceso  penal.  Es, si se quiere, algo más que un  error  de  hecho  o  de derecho en la estimación probatoria y por supuesto algo  mucho  más  que  una  pequeña  incongruencia  o  contradicción”1.   

En  consecuencia,  se  ordenará que una vez  cobre  ejecutoria  la presente decisión y se resuelva, en caso de interponerse,  lo  relacionado con el recurso de insistencia, vuelva el proceso al Despacho del  Magistrado  ponente  para  que  de  oficio  profiera  la Sala, en su momento, el  pronunciamiento de rigor.   

Como  ya  ha  tenido  la  oportunidad  de  precisarlo             la            Sala2,   no   se   dispondrá   la  celebración  de  la audiencia de sustentación prevista en el artículo 185 del  estatuto  procesal  penal,  por  cuanto  su procedencia está circunscrita a los  casos de admisión del libelo.   

         Cuestión final.   

Habida  cuenta  que  contra la decisión de  inadmitir  la  demanda  de  casación  presentada  por  la  defensa  procede  el  mecanismo  de  insistencia de conformidad con lo establecido en el artículo 184  de  la Ley 906 de 2004, impera precisar que como dicha legislación no regula el  trámite  a  seguir  para que se aplique el referido instituto procesal, la Sala  ha  definido  las reglas que habrán de seguirse para su aplicación3,    como  sigue:   

          i)        La  insistencia  es  un  mecanismo  especial  que  sólo  puede  ser  promovido  por  el  demandante,  dentro  de  los cinco (5) días siguientes a la  notificación  de  la  providencia  por  cuyo  medio la Sala decida inadmitir la  demanda  de  casación,  con el fin de provocar que ésta reconsidere lo decido.  También  podrá  ser  provocado  oficiosamente  dentro  del  mismo término por  alguno  de  los  Delegados  del  Ministerio  Público  para  la  Casación Penal  –  siempre que el recurso  de   casación   no   hubiera   sido  interpuesto  por  un  Procurador  Judicial  –, el Magistrado disidente  o  el  Magistrado  que  no  haya  participado  en  los  debates  o  suscrito  la  providencia inadmisoria.   

          ii)                       La  solicitud de insistencia puede elevarse ante  el  Ministerio Público a través de sus Delegados para la Casación Penal, ante  uno  de  los  Magistrados  que  haya  salvado  voto  en  cuanto  a  la decisión  mayoritaria  de  inadmitir  la demanda o ante uno de los Magistrados que no haya  intervenido en la discusión.   

          iii)                      Es potestativo del Magistrado disidente, del que  no  intervino  en  los debates o del Delegado del Ministerio Público ante quien  se  formula  la  insistencia, optar por someter el asunto a consideración de la  Sala  o  no  presentarlo  para su revisión, evento último en que informará de  ello al peticionario en un plazo de quince (15) días.   

          iv)                       El  auto  a  través  del  cual  se  inadmite la  demanda  de  casación  trae  como  consecuencia  la  firmeza de la sentencia de  segunda  instancia contra la cual se formuló el recurso de casación, salvo que  la insistencia prospere y conlleve a la admisión de la demanda.   

         En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

          1.-  INADMITIR  la  demanda  de  casación  interpuesta  por el representante de las víctimas, por las razones expuestas en  la anterior motivación.   

         De    conformidad    con    lo   dispuesto   en   el   inciso     segundo    del    artículo  184  de  la  Ley 906 de  2004 y en los términos  referidos    en   el   acápite   final   de   esta   determinación,    contra   la   misma   procede    la   insistencia.   

2.- Ejecutoriada la  presente   decisión  y  resuelto,  en  caso  de  interponerse,  el  recurso  de  insistencia,   volverá  el  proceso  al  Despacho  del  Magistrado  ponente,  a fin de que la Sala provea de  manera  oficiosa  acerca de la posible vulneración de garantías fundamentales,  conforme lo expresado en esta providencia.   

Notifíquese y cúmplase.  

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

SIGIFREDO   ESPINOSA  PÉREZ                                          MARÍA   DEL  ROSARIO GONZÁLEZ DE LEMOS   

AUGUSTO        J.                IBÁÑEZ  GUZMÁN                  JORGE                         LUIS                         QUINTERO  MILANES              

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                         JULIO  ENRIQUE  SOCHA SALAMANCA       

JAVIER ZAPATA ORTÍZ  

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria  

    

1  Sentencia de fecha noviembre 9 de 2006. Rad. 23495.   

2 Auto  de fecha agosto 23 de 2007. Rad. 28059.   

3  Providencia del 12 de diciembre de 2005. Rad. 24322.     

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