27179(25-04-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 27179  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado  Ponente   

MAURO    SOLARTE  PORTILLA   

Aprobado acta número   58   

Bogotá D. C., veinticinco de abril de dos mil  siete.   

          Procede  la  Corte  a  dirimir el conflicto negativo de competencias  surgido  entre  los  Juzgados  tercero  penal del circuito de Popayán y segundo  penal  del  circuito  especializado  del  mismo distrito, los cuales declinan la  competencia  para  conocer  de la causa adelantada contra de JOSÉ ANTONIO PÁEZ  BRETON,  JOSÉ  JULIÁN CASTAÑO TRIANA, YULDER YESID GARCÍA GUERRERO y REBEIRO  MARÍN  OSORIO,  acusados  por  la  conducta  punible  de  homicidio  en persona  protegida.   

ACTUACIÓN  PROCESAL   

          En  virtud  de  los sucesos en los cuales murieron violentamente las  hermanas  NANCY  y  MARTHA CECILIA INCHIMA CALAMBÁS, ocurridos el 31 de mayo de  marzo  de  2004  en  la  vereda  San  Antonio,  corregimiento  de Santa Leticia,  jurisdicción  de  Puracé  (Cauca),  con ocasión del enfrentamiento armado que  sostuvieron   tropas   del  Ejército  Nacional  con  subversivos  de  las  auto  denominadas  FARC,  la  Fiscalía  General  de  la  Nación acusó en calidad de  coautores  de  homicidio  agravado  a  los  miembros del Ejército JOSÉ ANTONIO  PÁEZ  BRETON,  JOSÉ  JULIÁN  CASTAÑO TRIANA, YULDER YESID GARCÍA GUERRERO y  REBEIRO MARÍN OSORIO.   

          El  19  de  enero  de 2007, el Juzgado tercero penal del circuito de  Popayán  (Cauca),  avoca  el  conocimiento  del  asunto  y ordena imprimirle el  trámite dispuesto en el artículo 400 de la Ley 600 de 2000.   

          Pese  a  lo  anterior, el 5 de marzo del mismo año el  Juzgado  tercero  penal del circuito se declara incompetente para conocer del asunto, con  el  argumento  que el artículo 35 de la Ley 906 de 2004 le asignó a los jueces  penales  del  circuito especializados la competencia para conocer de los delitos  contra  personas  y  bienes protegidos por el Derecho  Internacional  Humanitario y con base en esa decisión  remite el asunto a los jueces especializados.   

          Correspondió  el  asunto  al  Juzgado  segundo  penal  del circuito  especializado  de   Popayán,  el  que igualmente rehusó de la competencia  para  conocerlo, aduciendo que las disposiciones de la ley 906 de 2004 solamente  son  aplicables  a los delitos cometidos con posterioridad a su vigencia (1º de  enero  de  2005)  y  en  este caso los hechos sucedieron antes de ello, el 31 de  marzo de 2004.   

Por  ese  motivo,  remite  el expediente a la  Corte, para que desate el conflicto.   

SE  CONSIDERA:   

          Conforme  lo  prevé  el  artículo  18 transitorio de la ley 600 de  2000,  la  Corte  es  competente  para  conocer de los conflictos de competencia  suscitados   entre   juzgados  penales  del  circuito  y  penales  del  circuito  especializados.   

          Se  trata de un conflicto de competencias de carácter negativo, por  cuanto  uno  y otro juzgado niegan ser competentes para tramitar la causa que se  adelanta  contra  los  acusados  JOSÉ  ANTONIO PÁEZ  BRETON,  JOSÉ  JULIÁN CASTAÑO TRIANA, YULDER YESID GARCÍA GUERRERO y REBEIRO  MARÍN  OSORIO,  a quienes se juzga como coautores del  delito  de  homicidio  agravado  por  tratarse  de  víctimas  protegidas por el  Derecho Internacional Humanitario.   

          Si  bien  en  principio  el  Juzgado  tercero  penal del circuito de  Popayán,  mediante  auto  de  19  de  enero de 2007, avocó el conocimiento del  asunto  y  le  imprimió  trámite  a  la  causa,  posteriormente,  y  de manera  oficiosa,  echó atrás esa decisión, profiriendo el auto de 5 de marzo de este  mismo  año  en  el  cual  se  declara  incompetente  para  llevar  adelante  el  juzgamiento.   

          Las  razones  que  esgrimió  el juzgador para adoptar esa decisión  gravitan  esencialmente  en  la  entrada  en  vigencia de la Ley 906 de 2004, al  señalar  que  el  artículo  35  numeral  4º le fijó competencia a los jueces  penales  de  circuito especializados para conocer de los delitos contra personas  y   bienes   protegidos   por  el  Derecho  Internacional  Humanitario,  que  es  precisamente  el  cargo  por  el  cual  la  Fiscalía  impartió  la resolución  acusatoria.   

          Explica,  que  las  normas sobre competencia son de orden público y  de  inmediato  cumplimiento  y  que  si  bien  la  Ley 906 rige para los delitos  cometidos  con  posterioridad  al  1º  de  enero  de  2005,  lo  cierto  es que  “con  relación  a  los  procesos  que  se hubieren  iniciado  por  conductas  punibles  cometidas  con  anterioridad  a la fecha que  debería empezar a regir no dijo nada”.   

          Concluye,  que  la  vigencia  de la Ley 906 de 2004 está sometida a  los  principios  generales  de  la  ley penal en el tiempo y que en ese orden de  ideas  por  tratarse  de normas sobre competencia que son de orden público y de  inmediato  cumplimiento,  su  aplicación  no puede diferirse de acuerdo como lo  precaven  los  artículos  40  y  43 de la Ley 153 de 1887, sin perjuicio, claro  está, de la aplicación del principio de favorabilidad.   

          Con  esas  premisas,  ordena  remitir  el  expediente a los juzgados  penales del circuito especializados.   

          Llegó  el asunto al despacho del Juzgado segundo penal del circuito  especializado  también  de Popayán, quien, de inmediato, se pronunció en auto  de   9   de   marzo   de   2007  rechazando  la  competencia  para  conocer  del  mismo.   

          Aduce  en su refutación, que en el Distrito judicial de Popayán la  Ley  906 de 2004 entró a regir apenas el 1º de enero de este año (2007) y que  por  ese  motivo,  en tratándose de hechos ocurridos el 31 de marzo de 2004, no  es  posible que ella pueda aplicarse al caso como quiera que el artículo 6º de  la  misma  prescribe  que  las  disposiciones de ese código cobijarán única y  exclusivamente  la  investigación y el juzgamiento de los delitos cometidos con  posterioridad  a  su  vigencia,  lo  cual,  de  suyo, excluye los realizados con  anterioridad.   

          Observa  la  Corte,  que  efectivamente  la  Ley  906  de 2004 en el  artículo  35  numeral  4º  atribuyó  a  los  juzgados  penales  del  circuito  especializados  la  competencia  para  conocer,  entre  otras  conductas, de los  delitos  contra  personas  y bienes protegidos por el  Derecho   Internacional   Humanitario,  generando  una  adjudicación  de competencia distinta de la establecida por la Ley 600 de 2000,  pues  en  ella  se  radicaba  en  cabeza  de los jueces penales del circuito por  virtud  de  la  cláusula  general de competencia prevista en ella en el numeral  1), literal b), del artículo 77.   

          También  resulta incontrovertible, que la regla general relacionada  con  la  vigencia  y  aplicación  de  la ley en el tiempo indica que las normas  sobre  competencia  son  de orden público y de inmediato cumplimiento y que por  tanto su aplicación procede desde cuando empiezan a regir.   

          Sin  embargo, dadas las particulares circunstancias en las cuales el  Acto  Legislativo 03 de 2002 dispuso la entrada en vigencia del nuevo sistema de  investigación  y  juzgamiento  penal,  la  Corte  se  pronunció  ya  en varias  oportunidades  sobre  el  tema, reiterando que no resulta posible aplicar normas  sobre  competencia  incluidas en la Ley 906 de 2004 en aquellos lugares donde el  nuevo  sistema  no  ha  comenzado  a  regir  como  tampoco  respecto  de delitos  cometidos con anterioridad al 1º de enero de 2005.   

          En  reiteradas  decisiones que reafirman el contenido de la que así  se transcribe, la Corte ha sostenido:   

“2.-  En  orden a definir la problemática  planteada  por los Jueces trabados en la colisión, oportuno se ofrece acudir al  contenido  del  artículo 533 de la Ley 906 de 2004, disposición que al definir  las  reglas  de  vigencia  de  dicha  codificación prescribe que ella rigen, de  manera  exclusiva,  para  delitos cometidos con posterioridad al 1° de enero de  2005;  a  su turno, el artículo 530 ejusdem, establece la gradual implantación  del sistema acusatorio allí inmerso.   

“Y   tales   previsiones  legislativas,  determinantes  de  la  vigencia  restringida  de  la Ley 906 de 2004, encuentran  fundamento  mediato  en lo ordenado por el Constituyente en el artículo 5° del  Acto  Legislativo  03  de  2002, por el cual se modificaron los artículos 250 y  251   de   la   Constitución   Política,   cuyo   texto   es   del   siguiente  tenor:   

“Vigencia.  El  presente Acto Legislativo  rige  a partir de su aprobación, pero se aplicará de  acuerdo  con  la  gradualidad  que  determine la ley y únicamente a los delitos  cometidos  con posterioridad a la vigencia que en ella se establezca.  La  aplicación  del nuevo sistema se iniciará en los distritos  judiciales  a  partir  del 1° de enero de 2005 de manera gradual y sucesiva. El  nuevo    sistema    deberá    entrar    en   plena  vigencia  a  más  tardar  el  31  de  diciembre  del  2008.”   

“3.-  Consecuente  con  lo  anterior,  se  infiere  que  tanto  la  vigencia  restringida  de  la  Ley  906 como su gradual  aplicación,   dispuesta  por  el  constituyente  y  luego  acatada  por el  legislador,  resulta  predicable  del  nuevo  modelo  que gobierna la actuación  procesal,  quiere  decir, de las diferentes etapas y las formas en que éstas se  llevan  a cabo, contempladas para ejercer la acción penal ante los Jueces de la  República.   

“En dicha dirección véase cómo el nuevo  Código  de  Procedimiento  Penal,  consecuente  con  la  decisión política de  restringir  su radio de acción a delitos cometidos después del 1° de enero de  2005,  introdujo  una  importante  modificación  al  contenido del principio de  legalidad,  llamada  a  tener  repercusiones  en materia de las normas meramente  adjetivas que lo componen, al disponer en el artículo 6°:   

“Nadie podrá  ser  investigado  ni  juzgado  sino  conforme a la ley  procesal  vigente  al  momento  de  los  hechos,  con  observancia de las formas propias de cada juicio.   

…  

“Las  disposiciones  de  este  código se  aplicarán  única  y  exclusivamente para la investigación y el juzgamiento de  los delitos cometidos con posterioridad a su vigencia.”.   

“Como se ve, la fórmula según la cual la  ley   procesal   aplicable  a  cada  caso  es  la  vigente  al  momento  de  los  “hechos”,  representa  una  notoria  variable frente al texto adoptado en el  artículo  6° de la Ley 600 de 2000, en el que se prescribía que nadie podría  ser   investigado  ni  juzgado  sino  “conforme  a  la  ley  procesal  vigente  al  tiempo  de  la  actuación  procesal”,   criterio   último   que   a   más  de  hallar  arraigo  en  disposiciones  legales  de notoria aceptación y vigencia,  no empece estar  inmersas   en   un   cuerpo  normativo  que  data  del  siglo  XIX  –Ley  153  de  1987, artículo 40-, ha  informado  múltiples  decisiones  en las que esta Corte se ha pronunciado sobre  el  alcance  del  “juez  natural”  y,  en  muchas  otras, con ocasión a los  criterios   aplicables   en   tránsitos  de  legislaciones  penales1.   

“Ciertamente,  el entendimiento según el  cual  la competencia del juez y las reglas de procesamiento han de estarse a las  leyes  vigentes  al  momento  en  que  se  cometió  el  delito,  traduce  en la  prolongación  en  el  tiempo  los efectos de normas adjetivas, sin que ante tal  previsión  legislativa,  resulte  determinante  de  su  vigencia  el  que  sean  reemplazadas por otras también instrumentales.   

“4.- Visto lo anterior, considera la Corte  que  la  modificación  introducida  por  el legislador de 2004 al contenido del  principio   de   legalidad,   encuentra   explicación   en   la  decisión  del  constituyente  de  que  la  nueva  forma  de enjuiciamiento a que es sometido el  sujeto  pasivo  de  la acción penal, regida por la oralidad, no opere de manera  inmediata,  no  empece  su marcado carácter instrumental, sino que se verifique  paulatinamente  en  procura  de ir proveyendo a los órganos de la jurisdicción  de la infraestructura que demanda el modelo implantado.   

“En  síntesis,  tanto  el  constituyente  secundario  como  el  legislador  ordinario, previeron la coexistencia, al menos  temporal,  de  dos  leyes  que  regulan  la misma materia: la 600 de 2000 a cuyo  amparo  deben  rituarse y terminarse todos los procesos penales que se sigan por  delitos  cometidos  hasta  el  31  de  diciembre  de  2004  y la Ley 906 de 2004  aplicable  para  conductas punibles sucedidas a partir del 1° de enero de 2005,  con  sujeción  a  la  aplicación  gradual  progresiva  del  sistema en todo el  territorio  nacional,  previsión  última  apenas  entendible  en razón de los  requerimientos  logísticos  que demanda la implementación del nuevo sistema de  procesamiento penal.   

          “5.-   En   este  orden  de  ideas,  aunque  en  principio  pueda  convenirse  con  la tesis que expone el Juez Penal del Circuito Especializado de  Cundinamarca,  relativa  a  que las normas que definen la competencia por ser de  orden   público  operan  de  manera  inmediata,  las  previsiones  legislativas  llamadas  a  prolongar  en  el  tiempo la vigencia de la Ley 600 de 2000, a cuyo  amparo  se  inició  el  proceso  que  ha generado la colisión que se resuelve,  imponen  que éste concluya bajo el gobierno de dicha codificación, incluido lo  relativo   al   órgano   competente   para   su  adelantamiento.”2   

         

De ese modo, tomando en consideración que en  este  caso los hechos tuvieron ocurrencia el 31 de marzo de 2004, es decir antes  de  entrar  en  vigencia  la  Ley  906 de 2004, las normas sobre competencia que  reglamentan   el   asunto   son   las   contenidas   en  la  Ley  600  de  2000,  específicamente  el  numeral  1),  literal  b),  del  artículo  77  de  la Ley 600 de 2000 y en ese orden de  ideas,  es  al  juzgado  penal  del  circuito a quien corresponde conocer de los  casos  de  homicidio  agravado cometido en persona protegida, toda vez que dicha  eventualidad  no aparece registrada en el artículo 5º transitorio de la citada  ley,  en  la  que  se  señala la competencia de los jueces penales del circuito  especializados.   

Por tanto, la Corte definirá la competencia  asignándola  al juzgado tercero penal del circuito de Popayán a quien le será  remitido el expediente.   

DECISIÓN   

En consecuencia, LA  SALA   DE   CASACIÓN   PENAL   DE  LA  CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,   

RESUELVE  

          Dirimir  la  colisión  negativa  de  competencias, en el sentido de  atribuirle  el  conocimiento  de  la  actuación  al  Juzgado  tercero penal del  circuito de Popayán.   

          Comuníquese  esta  determinación  al  Juzgado  segundo  penal  del  circuito especializado de la misma sede.   

         

Comuníquese    y  Cúmplase   

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

Comisión de servicio  

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ                ÁLVARO O. PÉREZ PINZÓN    

MARINA        PULIDO        DE  BARÓN              JORGE                                 L.                                QUINTERO  MILANÉS                   

             

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                  JULIO                                  E.                                  SOCHA  SALAMANCA                                       

                    

MAURO            SOLARTE  PORTILLA                        JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUÍZ NÚÑEZ  

Secretaria   

    

1 Valga  referir  entre los muchos pronunciamientos en esta dirección, los proferidos el  11  de  junio  de 1985, proceso 1985; 7 de febrero de 1996, proceso 10212; 29 de  abril  de  1997,  proceso 10239; 22 de octubre de 1997, proceso 9772; 6 de marzo  de  2002, proceso 18809; 19 de marzo de 2002, proceso 19232; 9 de abril de 2002,  proceso  23374;  9 de abril de 2002, proceso 19319; 23 de abril de 2002, proceso  19333;  30 de abril de 2002, proceso 19359; 14 de ayo de 2002, proceso 19415; 15  de  julio  de  2003,  proceso  21036; 15 de julio de 2003, proceso 21131 y 22 de  julio de 2003, proceso 21120.   

2 CSJ,  Sala   de   Casación   Penal,   auto   de   30   de  marzo  de  2005,  radicado  23353.     

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