28385(14-11-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso     No  28385   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARÍA    DEL    ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

Aprobado Acta No. 224.  

Bogotá   D.C.,  noviembre         catorce         (14)  de  dos  mil siete (2007).   

VISTOS  

La   Sala  acomete  el  análisis  de  los  requisitos   de  lógica  y  suficiente  argumentación  del  libelo  casacional  presentado  por  el  defensor  del  procesado  JESÚS  EMILIO  TEJADA RAMÍREZ, contra la sentencia de segunda  instancia  proferida por el Tribunal Superior de Cúcuta el 13 de marzo de 2007,  confirmatoria  de  la  dictada  anticipadamente por el Juzgado Primero Penal del  Circuito  de  la  misma  ciudad,  mediante  la  cual  fue  condenado  como autor  penalmente responsable del delito de receptación.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

          Aproximadamente  a  las  ocho de la mañana del 1º de enero de 2006  se  recibió  una  llamada  en la Unidad de Patrimonio Económico de la Dijin de  Cúcuta,  en la que se informó que en el parqueadero ubicado en la calle 13 con  avenida  2  E  de  dicha  ciudad  se  encontraba el vehículo Mazda 6, de placas  venezolanas  SAY15L,  el cual había sido hurtado en la ciudad de San Cristóbal  (Venezuela).  Dispuesto  el  operativo  correspondiente, miembros de la Policía  Nacional  aprehendieron  en el referido lugar a JESÚS  EMILIO     TEJADA     RAMÍREZ    y    Jaime   Eduardo  Ramírez  Maldonado,  en  momentos en que se disponían a retirar el mencionado automotor.   

La  Fiscalía  Seccional de Cúcuta declaró  abierta  la instrucción, en desarrollo de la cual vinculó mediante indagatoria  a  JESÚS  EMILIO  TEJADA  y  Jaime   Eduardo  Ramírez,  resolviéndoles   su   situación  jurídica  con  medida  de  aseguramiento  de  detención  preventiva sin derecho a libertad provisional como posible autor del  delito  de  receptación  al  primero, y absteniéndose de imponer tal medida al  segundo.  A  través  de providencia del 14 de febrero siguiente se sustituyó a  aquél la detención preventiva por detención domiciliaria.   

          Mediante  resolución  del  20  de  febrero  de  2006  se dispuso la  preclusión   de   la   investigación  adelantada  en  contra  de  Jaime         Eduardo         Ramírez        Maldonado.   

Dado  que  JESÚS  EMILIO   TEJADA   RAMÍREZ  expresó  su  interés  en  acogerse  a  sentencia  anticipada,  el  28  de  febrero  de 2006 se realizó la  correspondiente  diligencia  de formulación y aceptación de cargos, en la cual  fue  acusado  por  el  delito  que  sustentó  la  medida de aseguramiento, cuya  responsabilidad penal aceptó asistido de su defensor.   

Correspondió  al  Juzgado Primero Penal del  Circuito  de Cúcuta proferir el fallo anticipado, como en efecto ocurrió el 29  de  marzo de la mencionada anualidad, a través del cual condenó a JESÚS  EMILIO  TEJADA  RAMÍREZ a la pena  principal  de  dos (2) años y seis (6) meses de prisión y multa en cuantía se  $252.429.700.oo  y  a la sanción accesoria de inhabilitación para el ejercicio  de  derechos y funciones públicas por el mismo lapso de la pena principal, como  autor  penalmente  responsable del delito de receptación, oportunidad en la que  le   negó   la  condena  de  ejecución  condicional,  así  como  la  prisión  domiciliaria sustitutiva de la intramural.   

Al  ser impugnado por la defensa el fallo de  a   quo,  fue  objeto  de  confirmación por parte del Tribunal Superior de la misma ciudad.   

Entonces,   el  defensor  del  incriminado  interpuso  recurso  extraordinario de casación contra el fallo del ad   quem,   allegó   oportunamente  el  respectivo  libelo  y  se  estudia  en  este  proveído  el  cumplimiento de los  requisitos dispuestos para su admisión.   

LA DEMANDA  

          El  censor  formula  dos  reparos  contra el fallo del Tribunal, que  postula y desarrolla en los siguientes términos:   

          1.        Primer  cargo:  Violación  directa  de los artículos 6º de la Ley  599 de 2000 y 13 de la Carta Política.   

          Al  amparo  de  la  causal  primera de casación, cuerpo primero, el  impugnante  aduce  que  los  falladores incurrieron en violación directa de los  artículos  6º  del  Código  Penal  y  13  de  la  Constitución al negar a su  representado    el    subrogado    penal    de    la   condena   de   ejecución  condicional.   

          Luego  de  transcribir apartes de jurisprudencia y doctrina concluye  que  “es  claro  que  en  este  proceso se dejó de  aplicar   lo   contemplado  en  el  artículo  6  del  C  de  P.P.  (sic) y lo contemplado en el artículo 13  de  la  Constitución  Política,  lo que nos lleva a la falta de aplicación de  normas   como   la   interpretación   errónea  de  una  norma  sustancial  por  ‘falso  raciocinio’ del juzgador  teniendo  en  cuenta  los  principios  de  la  lógica, la técnica (sic)  y  la experiencia al no concederle  los  beneficios de subrogado penal ya que el procesado aceptó los cargos por el  punible investigado”.   

          Con  base  en lo expuesto, el demandante solicita a la Sala casar el  fallo  atacado,  para  en  su  lugar  otorgar a JESÚS  EMILIO   TEJADA  RAMÍREZ  la  condena  de  ejecución  condicional.   

2.  Segundo cargo: Violación directa de los  artículos 38 del Código Penal y 29 de la Constitución.   

          También  bajo  la  égida de la causal primera de casación, cuerpo  primero,  el  defensor manifiesta que se violaron directamente los artículos 38  de  la  Ley  599  de  2000  y  29  de  la  Carta  Política  por interpretación  errónea.   

          En   el   desarrollo   del  reproche,  después  de  realizar  citas  jurisprudenciales  y normativas acerca del derecho al debido proceso, afirma que  se  violó  “el  artículo 38 del Código Penal que  trata  de  manera  directa  el  derecho  que  tiene  el procesado a considérale  (sic)  el  beneficio  de la  PRISIÓN  DOMICILIARIA,  pues  es bien sabido por todos que prime jurídicamente  tal   beneficio   por   el   derecho   simple  de  la  favorabilidad”.   

          A  partir de lo anterior, solicita a la Sala casar el fallo atacado,  a  fin  de  que  “se  dicte  sentencia de reemplazo  concediéndose   a   mi   asistido   la   prisión   domiciliaria  a  que  tiene  derecho”.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

          La  Sala  observa  ab  initio  sin  dificultad  en  este  asunto  que, por tratarse del delito de  receptación,  sancionado  en el artículo 447 de la Ley 599 de 2000 con pena de  dos  (2)  a ocho (8) años de prisión, esto es, cuyo máximo no supera los ocho  (8)  años de privación de la libertad, correspondía al recurrente acudir a la  impugnación extraordinaria por la vía discrecional o excepcional.   

          Advertido  lo  anterior se tiene que cuando se trata de la casación  discrecional  es  deber  del  impugnante  exponer con  claridad  y  precisión los motivos por los cuales debe  intervenir  la  Corte,  ya  para  proveer  un  pronunciamiento  con  criterio de  autoridad  respecto  de  un tema jurídico especial, bien para unificar posturas  conceptuales  o  actualizar  la  doctrina,  ora  para abordar un tópico aún no  desarrollado,  con  el  deber  de indicar de qué manera la decisión solicitada  tiene  la  dual  utilidad  de brindar solución al asunto y servir de guía a la  actividad judicial.   

Cuando  la  pretensión del casacionista se  orienta  a asegurar la garantía de derechos fundamentales, tiene la obligación  de  demostrar  la  violación e indicar las normas constitucionales que protegen  el    derecho   invocado,   así   como   su   desconocimiento   en   el   fallo  recurrido.   

También  se  ha  precisado que el censor no  puede  acudir  simultáneamente  a  las  dos  especies de casación (ordinaria o  común  y  discrecional)  en  cuanto  son  excluyentes,  dado  que la segunda es  sucedánea  de  la  primera, esto es, únicamente procede en la medida en que no  resulte viable la casación ordinaria.   

         Ahora,  al  observar  el  libelo  de  casación  presentado  por el  defensor  del  incriminado, pronto se establece que no  cumple  con  su obligación de ofrecer argumentos encaminados a demostrar alguna  de  las  posibilidades  para  que  la  Sala admita discrecionalmente su demanda,  omisión     que     le     impide    identificar   en   concreto   la   temática  que  debe  abordar  el  pronunciamiento,  amén  de  que  tampoco  dice  si  sobre  el particular ya hay  jurisprudencia  y,  de  ser  así,  cuáles son las decisiones que se ocupan del  asunto  y  cómo  se relacionan con el caso objeto de estudio, falencia que a la  postre  le  impide  identificar  el  punto dudoso, la existencia de providencias  contradictorias,  o  el  vacío que corresponde dilucidar jurisprudencialmente y  cómo  el  desarrollo  del concepto reclamado tiene la doble utilidad de servir,  tanto    para    este    trámite,    como    para   la   solución   de   casos  similares.   

Tampoco del cuerpo de la demanda se consigue  establecer  con  precisión  la  denuncia  de  agravio  alguno  a  los  derechos  fundamentales  del  acusado,  pues  aunque el actor plantea en los sus reproches  que  los  falladores  incurrieron en violación directa de la ley sustancial, en  el    desarrollo    de   los   mismos   se   ocupa   confusamente   de   asuntos  diversos.   

En efecto, alude indistintamente a toda clase  de  situaciones,  desde  la  interpretación  errónea  del  artículo  6º  del  estatuto  penal,  pasando  por  el  quebranto  del  debido proceso (propio de la  causal  tercera de casación), la exclusión evidente (que naturalmente se opone  a  la interpretación errónea) y el falso raciocinio (inherente a la violación  indirecta  de  la  ley  sustancial  por  error  de hecho), además de invocar el  principio  de  favorabilidad  sin  hacer  alusión a tránsito o coexistencia de  leyes  sobre  una  temática  especial,  todo  ello  sin  percatarse,  en primer  término,  que en virtud de los principios de claridad y nitidez y de autonomía  de   las  causales  que  gobiernan  esta  impugnación  extraordinaria,  resulta  contrario  a  la lógica y a la adecuada argumentación que en un mismo reproche  se   postulen  de  manera  simultánea  errores  correspondientes  a  diferentes  causales.   

En segundo lugar se observa, que el defensor  no  tiene  en  cuenta que al invocar la violación directa de la ley sustancial,  la  cual  tiene  lugar  cuando los falladores incurren en falta de aplicación o  exclusión  evidente,  aplicación  indebida o  interpretación errónea de  la  ley  sustancial,  el  debate se ubica en un ámbito estrictamente jurídico,  todo  lo  cual  exige  del  casacionista, la aceptación de la realidad fáctica  definida  en  las  instancias  e inmodificable dentro del proceso, sin que pueda  adentrarse    a    controvertir   la   valoración   de   las   pruebas   o   su  validez.   

          Como  puede  verse,  el  impugnante  procede de manera desordenada a  ofrecer  diversos  argumentos  indemostrados  en  procura  de  sacar  avante  su  propuesta  casacional,  pero  no  atina,  de una parte, a señalar por qué debe  intervenir   discrecionalmente   la   Sala  y,  de  otra,  no  es  claro  en  la  presentación de los reproches.   

Lo expuesto permite concluir que el censor no  cumple   con   los   postulados  requeridos  para  que  resulte  viable  admitir  discrecionalmente  el  estudio  del recurso de casación interpuesto, además de  que  tampoco  la Sala advierte violación alguna de los derechos fundamentales o  garantías   del  procesado,  como  para  que  tal  circunstancia  impusiera  el  ejercicio  de  la  facultad  oficiosa  de  naturaleza legal que le asiste a esta  Corporación sobre el particular.   

          Así  las  cosas,  encuentra  la Sala que el libelo acusa las graves  fallas  destacadas,  que  no  pueden en modo alguno ser enmendadas por la Corte,  pues   ello  lo  impide  el  principio  de  limitación  que  rige  el  trámite  casacional,  imponiéndose  de  plano  su  inadmisión  de  conformidad  con  lo  dispuesto en el artículo 213 de la Ley 600 de 2000.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

         INADMITIR  la  demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor  del procesado JESÚS  EMILIO  TEJADA  RAMÍREZ, por las  razones expuestas en la anterior motivación.   

         De  conformidad con lo dispuesto en el artículo 187 del Código de  Procedimiento    Penal,    contra    este    proveído    no   procede   recurso  alguno.   

Notifíquese y cúmplase.  

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

Comisión de servicio  

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ           MARÍA DEL  ROSARIO GONZÁLEZ DE LEMOS   

AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN           JORGE LUIS  QUINTERO MILANES   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS               JULIO  ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

JAVIER ZAPATA ORTÍZ  

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *