23929(05-07-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 23929  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

Aprobado Acta No. 112  

Bogotá,  D.C., cinco (5) de julio de dos mil  siete (2007)   

DECISIÓN  

Resolver   la   acción  extraordinaria  de  revisión,  formulada contra  el  fallo  emitido por el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá, de  21   de   mayo   de   2002,   que  revocó   la   sentencia  absolutoria  del  Juzgado  Veintiséis  Penal  del  Circuito de 5 de febrero de  2001,    dictada    contra   CARMEN   ALICIA   OSPINA  BOCANEGRA.   

HECHOS  

Se   denunció que la escritura pública  número  1148  del  20 de noviembre de 1990, expedida por la Notaría Única del  Guamo  (Tolima),  en  la  que el señor JUAN NEPOMUCENO  OSPINA   GUTIERREZ   le   trasfirió  a  MARÍA  BERTHILDA  CLEVES  DE  OSPINA  los  derechos    herenciales    que    tenía    sobre    la    finca    Jagüito,  vereda Barroso, era  falsa,  según experticio de grafología  forense  practicado  por  Medicina  Legal.  Escritura  que  fue  presentada como  evidencia  en un proceso de sucesión por CARMEN ALICIA  OSPINA  BOCANEGRA, para evitar que hiciera parte de la  masa  herencial,  en detrimento patrimonial en cabeza de otros familiares del de  cujus.   

ANTECEDENTES  

1.- El 20 de marzo de  1998,  La  Fiscalía  Sexta  Especializada  de Patrimonio de Armenia (Quindío),  dictó  Resolución  de Acusación contra CARMEN ALICIA  OSPINA    BOCANEGRA,   como   autora   del   concurso  heterogéneo  de  delitos de falsedad material de servidor público en documento  público y fraude procesal.   

2.-   El 5 de  febrero  de  2001,  El  Juzgado  Veintiséis  Penal  del  Circuito  de  Bogotá,  absolvió  a  OSPINA   BOCANEGRA,  de  los  delitos  de  falsedad   ideológica   en  documento  público  y   fraude  procesal,  en  aplicación   del   principio   de   in   dubio   pro  reo.   

Fallo   que   fue   objeto   de   alzada,  resolviéndolo  el  Tribunal  de  Bogotá,  en  mayo  21  de  2002,  al  decidir  revocar la sentencia, para en  su  lugar,  condenarla  a  la  pena  principal  de  46  meses  de  prisión como  determinadora  del delito de  falsedad  material  de  servidor  público  en documento público y autora    de    fraude   procesal.    

3. El 24 de julio de  2003,  la  Sala  inadmitió la  demanda  por  el  delito  de fraude procesal presentada a nombre de CARMEN    ALICIA    OSPINA   BOCANEGRA1          y     declaró    prescrita   la   acción  penal  por  la  conducta  punible  de  falsedad  a favor de  de la misma; le  redosificó  de  igual  forma,  las  penas principal y accesoria como autora del  delito  de  fraude  procesal,  para  al final imponerle  trece (13) meses y quince (15) días de prisión.  En  la misma decisión el Doctor ÁLVARO ORLANDO PÉREZ  PINZÓN,  Magistrado  de la Sala, salvó voto teniendo  en  cuenta  que  en  su  concepción jurídica la acción penal por el delito de  fraude    procesal   también   se   hallaba,   desde    aquél   entonces,  prescrita.    

4. El 13 de agosto de  2003,  la Sala declaró desierto el recurso de reposición interpuesto contra la  providencia  de  24  de  julio de 2003, toda vez que el actor no expresó, en el  término legal, las razones de su inconformidad.   

RESUMEN ACTUACIÓN DE LA CORTE  

1. El 12 de julio de  2005,   CARMEN  ALICIA  OSPINA  BOCANEGRA, presenta acción de revisión.   

2. El 7 de diciembre  de  2005,  la Sala conformada por conjueces   declaró   infundado   el   impedimento   presentado  por  varios  Magistrados;  remitiéndose  el  expediente  al  Despacho  de quien hoy hace las  veces   de   ponente,   a   fin   de   que  se  continúe  con  el  trámite  de  revisión.   

3. El 24 de enero de  2006,  se admite la demanda de  revisión  presentada,  en  nombre  propio,  por CARMEN  ALICIA OSPINA BOCANEGRA.   

4.  El 1 de marzo de  2006, se corrió traslado a las partes para solicitar pruebas.   

5. El 19 de julio de  2006,   la  Sala  niega  la  solicitud  de  pruebas  elevadas  por  los  sujetos  procesales.   

6. El 6 de septiembre  de  2006,  se  dispuso correr traslado para que los sujetos procesales allegaran  los correspondientes alegatos.   

7. El 15 de noviembre  de  2006,  la secretaría de la Sala remitió el proceso rescindente al Despacho  para  pronunciamiento de fondo, adjuntando los respectivos alegatos.   

LA DEMANDA  

Con  fundamento  en la causal 6 del artículo  220   de   la   Ley   600   de   2000,   la   cual   informa   que  “cuando  mediante pronunciamiento judicial, la Corte haya cambiado  favorablemente  el  criterio  jurídico  que sirvió para sustentar la sentencia  condenatoria”; la accionante solicita se declare sin  valor  el  fallo  condenatorio expedido por el Tribunal, toda vez que los nuevos  pronunciamientos  de  la  Corte  cambiaron  favorablemente el criterio jurídico  respecto  a  la  prescripción  de  la  acción  en  los  punibles de ejecución  permanente  en  especial  al  delito  de  fraude  procesal  por  el  que  se  la  condenó.    

Aduce que la resolución de acusación quedó  ejecutoriada  el  24  de  abril  de  1998  y  el  24  de julio de 2003 cuando se  inadmitió  la  demanda  de  casación, según el contenido del artículo 86 del  Código  Penal, la acción se encontraba prescrita. Por tanto, solicita tener en  cuenta  el  cambio  jurisprudencial  favorable a sus intereses, proponiendo como  antecedentes    los   radicados:   20.013  (5-5-04), 21.689  (8-23-05),  19.915 (8-23-05),  los  cuales  indican que para contabilizar la prescripción de la acción, ya no  se    parte    del   “último   acto”   sino   a   partir   de   la   ejecutoria  de  la  resolución  de  acusación.   

ALEGATOS DE CONCLUSIÓN  

1.  La  accionante  CARMEN    ALICIA    OSPINA    BOCANEGRA,  pretende  se  declare  sin valor ni efecto jurídico el fallo del  Tribunal    de    mayo    21    de   2002,   ordenándose   la   “extinción  de  la  acción  penal”  por  prescripción  de  la  acción del punible de de fraude  procesal,  entendiendo que en principio se consideraba  los  delitos  de carácter “permanente”   imprescriptibles   porque   la   consumación   se   “extendía  mientras  durara el estado de ilicitud, que no es otro  que   la   inducción   en   error   del   funcionario   judicial”.       Para      luego      variar2 la Colegiatura su criterio, en  el  sentido de asimilar la prescripción a los delitos de comisión instantánea  en   atención   a   los   artículos   83   y  siguientes  de  la  Ley  599  de  2000.   

2.   El   señor  representante    de    la   parte   civil  solicita  se  niegue la pretensión de la demandante, toda vez que  de  verdad  se  consumó  el  punible  de fraude procesal, fue sancionada, no se  decretó  la prescripción con anterioridad y menos aún se la puede exonerar de  las  sanciones  pertinentes  “tan solo son fundamento  en  una  indebida  interpretación  de fallos… los cuales no tienen el sentido  que quiere darle la demandante”.   

Sustenta  su postura en un fallo “posterior   a   los  que  menciona  la  demandante”  expedido  por  la  Sala  en  noviembre  18  de  2004,  al negar la  declaratoria   de   prescripción   en  un  delito  de  Rebelión,  “sosteniendo  que  debe  contabilizarse el tiempo desde el último  acto  efectuado  por  el  agente  activo  o  desde  cuando se deja de cometer el  delito”.   

Aduce,  finalmente,  que  no debe tenerse en  cuenta  la  fecha  de  ejecutoria de la resolución de acusación, sino la   ejecución  del  último acto (año 2004) en el cual ejerció notable influencia  la  escritura  pública  falsa. En consecuencia,  desde mayo 20 de 2004, se  debe iniciar el conteo del término prescriptivo.   

3. El Ministerio   Público,  considera  que  le  asiste  razón  a  la  demandante,  toda  vez  que  la Sala replanteó una nueva  concepción  para  los  delitos  de  conducta  permanente,  al  indicar  que  la  prescripción  se  interrumpe con la ejecutoria de la resolución de acusación,  luego  entonces, el término deberá contabilizarse desde esa precisa fecha y no  a    partir    del   “último   acto”, que era el criterio anterior.   

En este orden de ideas, serán independientes  los  resultados  de  la  inducción  en  error  al funcionario para el delito de  fraude  procesal;  contabilizándose  los  cinco  (5)  años de la prescripción  desde  el  24  de abril de 1998, fecha en que quedó ejecutoriada la resolución  de  acusación. Aduce la Delegada para sustentar su conclusión los radicados de  la  Sala:  21.689 (23-8-05),  23.279     (9-02-06),  23.784  (16-07-06).   

Solicita,   finalmente,   se  realice  una  “declaración       específica”,  en  el sentido que la declaratoria de prescripción de la acción  penal  no  puede ser óbice para excluir bienes relictos del difunto  JUAN  NEPOMUCENO  OSPINA  GUTIÉRREZ, en  perjuicio   de   verdaderas   expectativas   herenciales   y   una   fuente   de  enriquecimiento  ilegal,  para  lo cual solicita se compulse copias del fallo de  revisión  al  Juez  Civil  donde  se  tramita  el  proceso  de  sucesión  y al  Registrador  de  Instrumentos  Públicos y Privados del Guamo (Tolima), a fin de  prevenir    con    lo    decidido    en    la   acción   de   revisión,   usos  incorrectos.   

CONSIDERACIONES  

    

Sea lo primero recordar que la Sala integrada  por   conjueces el 7 de  diciembre   de  2005,  declaró  infundado  el  impedimento  expresado  por  los señores Magistrados doctores  Edgar   Lombana   Trujillo,  Álvaro  Orlando  Pérez  Pinzón,  Marina Pulido de Barón, Jorge Luís Quintero Milanés y Mauro Solarte  Portilla,  por  tanto,  una  vez concluido el término  probatorio, procede a fallar.   

1.  La  Sala  de  Casación, es competente   para  tramitar  la  presente  acción  de  revisión  de conformidad con lo dispuesto en el artículo 75.2 del  Código  de  Procedimiento Penal (ley 600 de 2000), toda vez que la sentencia de  segunda  instancia  fue  proferida por el Tribunal Superior de Distrito Judicial  de Bogotá.   

2. Los presupuestos  sustanciales,  se  encuentran  acreditados tanto en el  artículo  75.2  como  en la causal invocada: “cuando  mediante  pronunciamiento  judicial,  la  Corte haya cambiando favorablemente el  criterio     jurídico    que    sirvió    para    sustentar    la    sentencia  condenatoria”.   En   consecuencia,   son   cuatro:  i)  que la acción se dirija  contra     una     sentencia     condenatoria     ejecutoriada,     ii)  que  el  fallo  sea  proferido por un  Tribunal  de  Distrito Judicial,  iii)  que  la  Sala  Penal  de  la  Corte,  en decisión posterior, haya  variado   su  concepción  normativa  en  relación  con  la  aplicada  por  las  instancias  y iv) que el nuevo  criterio jurídico expresado por la Sala sea favorable.   

3. La Sala procede a  enfrentar   los   dos   criterios   a   fin  de  concluir,  con  este  ejercicio  hermenéutico,   si   de   verdad   se  verificó  un  cambio  favorable  en  la  jurisprudencia     con     ocasión    a    la    conducta    de    ejecución  permanente  en  el  delito  de  fraude procesal:   

3.1.  Se  decía,  entonces  que,  “el  hecho  de  que  el  funcionario  oficial  víctima del error inducido cumpla determinados actos en desarrollo del  procedimiento  a  que  está  sujeto  previos al procedimiento finalísticamente  perseguido  por  el  inductor,  sólo  significa que el error está surtiendo su  dañoso  efecto,  que se completa con la emisión del antedicho pronunciamiento,  conformativo  del  resultado  de  la acción. Tal es la expresión del delito de  fraude  procesal,  como  tipo  de  conducta permanente, por cuya característica  prolonga  el  tiempo  de  la  acción  hasta la producción del resultado.    

“Por eso ha dicho  esta  Sala,  reiterando su conocido criterio jurisprudencial en torno al asunto,  que  “la vulneración al interés jurídico protegido por la norma se prolonga  a  través  del  proceso  durante  el  tiempo  en que la maniobra engañosa siga  produciendo sus efectos sobre el empleado oficial”.   

“Siendo claro que  la  lesión  al  interés  jurídico  protegido  cesa  con  la  ejecutoria de la  providencia  fraudulentamente  obtenida,  se  explica  que también la Sala haya  precisado  en concordancia con lo anterior: “De ahí  para  los  fines  de la prescripción de la acción penal el término sólo debe  contarse  a  partir  del último acto de inducción en error, o sea desde cuando  la  ilícita  conducta ha dejado de producir sus consecuencias y cese la lesión  que   por   este   medio   se   venía   ocasionando  a  la  administración  de  justicia”.  Sentencias  de  octubre  30  de  1996;  octubre  4  de  2000 radicado 11210. (Subrayado fuera de  texto)   

Desde   luego,  no  ha  sido del todo pacífico el tema, para la Sala,  respecto    de    los    delitos    de    ejecución  permanente,  pues  si  bien  no  se  requería para la  consumación    del    fraude   procesal  resultado  alguno, su permanencia se prolongaba en el tiempo hasta  cuando  subsistiera  la  potencialidad del error en el funcionario cuyos efectos  fraudulentos  se  materializaban  en  un  acto jurídico, buscado por el agente,  situación  que  delimitaba  el  término  de  prescripción  al  indicarse  que  comenzaba  a contarse desde el último acto3.   

3.2.  La  Sala  en  punto  al  delito  de ejecución permanente,  sentó  las  bases hermenéuticas, en auto del 22 de mayo de 2000  dentro  del  radicado  13.557  y,  en  idéntico sentido, en sentencia del 20 de  junio  de  2005 al reconocer la prescripción de la acción en delitos contra el  régimen     constitucional;     afirmándose     allí     que     “cuando  se convoca a juicio al procesado su conducta posterior no  podrá  ser  objeto de análisis ni de reproche en el mismo proceso sino, acaso,  en  otro  diferente… en consecuencia, como con la ejecutoria de la resolución  se  hace,  por  así  decirlo,  un  corte de cuentas en el delito permanente que  permite  valorar  el  comportamiento  ilícito  que el procesado realizó por lo  menos  hasta el cierre de investigación, se debe aceptar como cierto, aunque en  veces  sea  a  penas  una  ficción, que allí cesó el proceder delictivo y, en  consecuencia,  i)  los  actos  posteriores  podrían  ser  objeto  de un proceso  distinto;  y,  ii)  a  partir  de  ese  momento es viable contabilizar por regla  general  el término ordinario de prescripción de la acción penal como que, en  virtud  de  la  decisión  estatal, ha quedado superado ese “último acto” a  que  se refiere el inciso 2º del artículo 84 del Código Penal”.   

En  consecuencia, enfrentadas las dos tesis,  resulta  obvio  para  la  Sala,  que  en  el tema de los delitos de ejecución   permanente,  se  produjo  una  nueva  interpretación  la  cual  consiste  en  no extender la potencialidad del  daño  hasta  el  querer  finalístico  del  infractor  el  que  confluía en el  “último   acto”;  sino  hasta   el   cierre   de   investigación    y,    a   partir   de   la   ejecutoria   de   la   resolución  de  acusación  se  inicia el  término  de  prescripción  de la acción penal, tal y como se viene decidiendo  en variados pronunciamientos de idéntica temática.   

4.  La  accionante  solicita  aplicación  del  nuevo y favorable criterio jurídico expuesto por la  Sala     para    los    injustos    de    ejecución  permanente  cuando  se  declaró  en  varios  casos de  similar  trascendencia,  que  la  acción  penal se interrumpe, se repite, ya no  desde  el  último acto con efectos fraudulentos, sino a partir de la ejecutoria  de    la   resolución   de   acusación.    

La   Sala  Penal  de  la  Corte,  en  esta  oportunidad  reitera  y  unifica  su criterio jurídico respeto al tiempo en que  debe  iniciarse  el  término de prescripción de la acción penal para aquellos  delitos     de    conducta    permanente,   el   cual   como  se  interpretaba  antes,  ya  no  depende  del  “último acto” sino desde  la     ejecutoria     de    la    resolución    de  acusación.   

Desde luego que la jurisprudencia4  realizó  un  cambio  sustancial  y  favorable  en  la interpretación de aquellos punibles de  conducta   permanente,  al  establecer  un  límite en el tiempo para entender que la potestad investigativa  en  cabeza de la Fiscalía fenece con la ejecutoria del  cierre  de  investigación y, en consecuencia, a partir  de    la    ejecutoria    de   la   resolución   de  acusación,   se   inicia   el  conteo  del  término  prescriptivo  de  la acción penal, en armonía con los artículos 83 y 86 de la  Ley 599 de 2000; por las siguientes razones:   

i)  El  atentado  contra  la  administración  de justicia no puede ser indefinible en el tiempo o  estar  supeditado  a  un eventual engaño, el cual precisamente se concretó con  la puesta en marcha de la acción antijurídica.     

ii) Era insólito,  en  algunos  casos, que mientras se dictaba sentencia condenatoria por el delito  de  fraude  procesal, aún no  se  tenía  claridad sobre el momento consumativo de dicha infracción, toda vez  que   para  materializarse  se  requería  esperar  la  ejecución  del  último  acto5.   

iii)  El  derecho  penal colombiano es de acto.   

iv) La acción penal  es    prescriptible    en    Colombia   de   acuerdo   a   los   artículos   28  constitucional  83 y siguientes del Código Penal.   

v) Viene afirmando  la  Sala que la resolución de acusación es  pilar fundamental del proceso  al  garantizar  la  unidad  temática  en  sus vertientes fáctica, conceptual y  jurídica,  con  el  objeto  de limitar en el juicio, cualquier clase de abuso o  irregularidad  que  pudiese  presentarse  de  no  existir la imputación formal;  resolución   que   se   encuentra  inescindiblemente  vinculada  al  cierre  de  investigación;  es  por  ello  que la ejecutoria de la  resolución  de  acusación,  marca  el  sendero  cronológico,  en  los  delitos de  ejecución  permanente,  al  que  la  sentencia debe supeditarse en atención al  límite prescriptivo de la acción penal.   

vi) Así mismo, con  el  cierre  de investigación ejecutoriado,  para no consolidar la idea de imprescriptibilidad de los punibles  de  ejecución permanente, se hace necesario sopesar el acto antijurídico hasta  ese  preciso  momento;  aceptando  como  un  hecho  cierto que cesó la conducta  contra   derecho,   en   punto  al  delito  de  fraude  procesal. Luego, entonces, a partir de la resolución   de   acusación  debidamente  ejecutoriada,  es procedente contabilizar el término ordinario de prescripción  de   la   acción   penal,   por   tanto,  los  actos  posteriores  podrán   ser   objeto   de   un  proceso  distinto.   

En  este orden de ideas, no le asiste razón  al   representante  de  la  parte  civil  cuando    invoca    otra    decisión6 expedida por la Sala afirmando  que  no  hubo  cambio  de  criterio,  que  es  posterior  esa decisión a la que  pretende     hacer     valer     la    demandante7,  que de verdad la infracción  se  perpetró  y por ello fue sentenciada CARMEN ALICIA  OSPINA  BOCANEGRA; habida consideración, además de lo  precedente,  que  la  jurisprudencia  se  viene decantando bajo el amparo de una  línea  hermenéutica  más  uniforme  en  permanente garantía con el bloque de  constitucionalidad,  la  constitución,  la  ley  y  los  derechos fundamentales  inherentes a toda persona vinculada a un proceso penal.   

Ahora  bien:  la  Fiscalía Cuarenta y Cinco  Delegada  ante  los  Jueces  Penales  del Circuito del Espinal (Tolima) declaró  cerrada  la investigación el  28        de       febrero       de       19978:  acto  procesal  mediante  el  cual   cesó  toda  actividad  investigativa  por  parte  del  ente  Fiscal.  La  resolución  de acusación se  expidió   el   20   de   marzo   de  1998  y  quedó  debidamente  ejecutoriada    el   11   de   mayo   de  19989.   

Por  lo tanto, al 24 de julio de 2003, fecha  en  la cual la Sala inadmitió  las  demandas de casación, operó el fenómeno jurídico de la prescripción de  la  acción  penal,  con  fundamento en la nueva interpretación favorable de la  Sala   de   acuerdo   a   la  conducta  de  ejecución  permanente.   

La Sala atenderá la solicitud del Ministerio  Público  de  oficiar  al  Registrador  de Instrumentos Públicos y Privados del  Guamo  (Tolima), a fin de remitirle copia del fallo de revisión con el objetivo  de   evitar   y   prevenir  actos  inadecuados  e  irregulares  al  declararse     fundada    la    acción.   

En este orden de ideas, encuentra la Corte que  la  causal  de  revisión  aducida está llamada a prosperar, en consecuencia se  declarará  fundada,  al  haber operado el fenómeno jurídico de prescripción;  en  consecuencia,  se ordenará, la extinción de la acción penal por el delito  de  fraude  procesal  a  favor de CARMEN ALICIA OSPINA  BOCANEGRA;  para el efecto,  la Sala invalidará los fallos proferidos en las instancias.   

Con  fundamento  en lo expuesto, la    Sala   de   Casación   Penal   de   la   Corte   Suprema   de  Justicia,  administrando  justicia  en  nombre  de  la  República y por autoridad de la ley,   

RESUELVE  

Primero:   Declarar  fundada  la causal de revisión invocada.   

Segundo:     Invalidar    las  sentencias  expedidas  por  el  Tribunal  Superior  de Distrito  Judicial  de  Bogotá  de  fecha 21 de mayo de 2002 y la del Juzgado Veintiséis  Penal del Circuito de la misma ciudad del 5 de febrero de 2001.   

Tercero:  Declarar  prescrita  la  acción  penal y en consecuencia ordenar  la  extinción  de la acción  por   el   delito   de   fraude  procesal   atribuido   a   CARMEN  ALICIA  OSPINA  BOCANEGRA,  teniendo en cuenta los argumentos expuestos  en la parte motiva de esta decisión.   

Cuarto:  Ordenar la  cancelación  de  los  antecedentes  judiciales  registrados contra CARMEN  ALICIA OSPINA BOCANEGRA con base en  las decisiones jurisdiccionales declaradas inválidas.   

Quinto:  Ordenar la  remisión  de  copia  de  esta  providencia  a  la  Oficina  del  Registrador de  Instrumentos  Públicos  del  Guamo  (Tolima), para los efectos señalados en la  parte motiva.   

Sexto:  ordenar la  remisión   del   proceso   al   Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de  Bogotá.   

Séptimo: Contra la  presente decisión no procede recurso alguno.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

ALFREDO    GÓMEZ  QUINTERO   

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                        MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE  LEMOS   

ALVARO  ORLANDO  PÉREZ PINZÓN           JORGE LUIS  QUINTERO MILANÉS   

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                               JULIO       ENRIQUE       SOCHA     SALAMANCA   

MAURO    SOLARTE  PORTILLA                                                           JAVIER    ZAPATA  ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

           Secretaria     

1 Corte  Suprema de Justicia: radicación 21.021 del 24 de julio de 2003.   

2 Cita  cono     antecedentes     jurisprudenciales    los    radicados:    20.013     (5-5-04),     21.689        (8-23-05), 19.915 (8-23-05).   

3  Sentencia  de  la  C.S.J.,  en el mismo sentido: del 5 de mayo de 2004, radicado  20.213.   

4 En el  mismo  sentido:  Corte  Suprema  de Justicia radicados: 26694 (09-05-07); 26.854  (30-05-07).   

5 Tesis  plasmadas   en   los  radicados:  11210  (4-10-00);  15.508  (06-06-02);  16.411  (14-06-02);   12.553       (01-08-02);   16.815  (03-09-02);  14.144 (07-11-02); 22.150 (18-05-05);    

6  Se  refiere  la Parte Civil a la  sentencia  de  la  Sala  Penal de la Corte, de noviembre 18 de 2004, en donde se  afirma  que  para  contabilizar  la  prescripción  en los delitos de ejecución  permanente se debe tener en cuenta el último acto ilícito.   

7  El  cambio  de  jurisprudencia  que  solicitó  la libelista aplicar a su caso es de  fecha 20 de junio de 2005, radicado 19.915.   

8 Folio  425, cuaderno original número 6 A.   

9 Folio  158, c. o. 7.     

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