28225(26-09-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  28225   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado Ponente:  

Dr. SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

Aprobado Acta No. 181  

Bogotá, D.C, veintiséis de septiembre de dos  mil siete.   

V   I   S   T   O   S   

Se pronuncia la Corte sobre la admisibilidad  formal  de  la  demanda  de  casación  presentada  por el apoderado de la parte  civil,  contra  la  sentencia de segundo grado de fecha 30 de abril de 2007, por  cuyo  medio  el Juzgado 55 Penal del Circuito de Bogotá confirmó íntegramente  el  fallo  proferido  por  el  Juzgado  33 Penal Municipal de la misma ciudad el  30   de  diciembre  de  2006, mediante el cual absolvió al procesado LUÍS  GUILLERMO  BARACALDO  VARILLA  de  los  cargos  que  por  el  delito de lesiones  personales   culposas   elevó   en   su  contra  la  Fiscalía  General  de  la  Nación.   

  H    E   C   H   O  S   

          Aproximadamente  a  las  9:40  de la mañana del 13 de septiembre de  2003  cuando  José  William Sánchez salía de la estación de gasolina ubicada  en  la  calle  13 No. 69B-88 de Bogotá, luego de aprovisionar de combustible el  montacarga  de la empresa Omega, al servicio de la cual laboraba, colisionó con  el  bus  que  conducía  LUÍS  GUILLERMO BARACALDO VARILLA. Tras el impacto, el  rodante  conducido  por  Sánchez  hizo  un  movimiento  que  lo  expulsó de su  estructura,  sufriendo  lesiones  que  le  generaron  la  pérdida funcional del  miembro  inferior izquierdo de carácter permanente, perturbación funcional del  órgano  de  la  locomoción  de carácter permanente, perturbación física que  afecta  el  cuerpo  de  carácter  permanente  y  una  incapacidad médico legal  definitiva de 120 días.   

LA DEMANDA  

          Sin  reparar  en  la  vía  utilizada  para demandar en casación la  anterior  sentencia,  el  apoderado  de la parte civil presenta un escrito en el  que  sin  especificar  el  cargo  por  el que procede, alega que la sentencia es  violatoria  de  varias  normas  sustanciales,  entre  ellas, el artículo 23 del  Código  Penal, y que la misma no está en consonancia con los cargos formulados  en la acusación.   

          Sostiene  que  los  fallos fueron dictados “ligeramente” pasando  por  alto pruebas tales como las fotografías en las que se observa la posición  en  que  quedaron los automotores después del impacto, advirtiendo que de ellas  se  deduce  que  el  montacarga  fue  chocado  por  la  buseta  debido a la gran  velocidad  que  esta  última  llevaba, al punto que golpeó en dos ocasiones al  primero,   y   que   lo   único   que   la  frenó  fue  el  separador  de  los  carriles.   

          En  otra  fotografía,  la  No. 2, se observa que el choque ocurrió  por  la  parte  trasera  del  montacarga,  además de que no existe concordancia  entre  las  fotos  y  los  croquis  levantados por los patrullaron de tránsito,  porque  estos  fueron  elaborados  con base en los informes del señor BARACALDO  VARILLA,   en   ausencia   de   su   representado   que   se  encontraba  en  el  hospital.   

          Dice  que  el  señor  BARACALDO  VARILLA  es  un  profesional de la  conducción,  circunstancia de la cual se deduce su responsabilidad al tenor del  artículo  23 del Código Penal, porque él trató de adelantar otros vehículos  que  transitaban  por la misma vía, sin prever            el  peligro  que representaba el  aumento de la velocidad es una vía urbana.   

          Afirma  no  compartir las apreciaciones del fallador “por su falta  de  cuidado para fallar un proceso tan delicado”, manifestado que se trató de  un  caso  fortuito  que había surgido de una situación imprevista, conclusión  que   es   jurídicamente   errada,  porque  el  procesado  conducía  en  forma  irresponsable  a  gran  velocidad,  por  lo  que debió considerársele culpable  porque no previó el resultado.   

          El  juzgador  manifestó  que  el  exceso  de  velocidad  no  estaba  evidenciado,  lo  cual  constituye  otro  error si se tiene en cuenta que ni los  golpes  sufridos  con el automotor de su representado logró parar la buseta que  conducía el procesado.   

          En  ese contexto, se pregunta entonces cuál fue el sistema racional  o  de sana crítica aplicado por el fallador para pregonar una causal excluyente  de responsabilidad.   

          Sostiene  que las fotografías que aportó al proceso con la demanda  de  parte civil, fueron sacadas del expediente por lo que se vio en la necesidad  de aportar otras que pide sean observadas por la Corte.   

          Insiste   en  que  el  vehículo  del  procesado  transitaba  a  una  velocidad  superior  a  los 120 kilómetros por hora, por lo que resulta absurdo  sostener  la  existencia  de  un  caso  fortuito,  cuando las pruebas demuestran  hechos  contrarios  que  desvirtúan  lo  aducido  en  el fallo demandado.    

         

                                              CONSIDERACIONES DE LA CORTE   

          De  acuerdo  con  el  inciso  3°  del  artículo 205 del Código de  Procedimiento  Penal  que  rige este caso (Ley 600 de 2000), la Corte Suprema de  Justicia,  de  manera excepcional, podrá admitir la demanda de casación contra  sentencias  de segunda instancia en condiciones distintas a las señaladas en el  inciso   1°  del  mismo  texto,  a  solicitud  de  cualquiera  de  los  sujetos  procesales,   cuando   lo   considere   necesario   para  el  desarrollo  de  la  jurisprudencia  o  la  garantía  de  los derechos fundamentales, siempre que se  cumplan los demás requisitos exigidos por la ley.   

          En  tal  evento,  el  recurso  extraordinario  puede  ser presentado  contra  sentencias  de segundo grado dictadas por órganos judiciales diferentes  a  un  tribunal y/o que el delito por el que se procede tenga dispuesta una pena  privativa  de  la  libertad  cuyo  máximo es igual o inferior a ocho (8) años,  como  salvedad  a  los  presupuestos  señalados  en  el  citado  inciso 1° del  artículo 205.   

         

Aunque en el presente caso la impugnación se  dirige  contra sentencia de segunda instancia proferida por un juzgado penal del  circuito,  lo que en principio haría viable el recurso por la vía excepcional,  encuentra  la  Sala sin embargo que la demanda presentada por el apoderado de la  parte  civil  en  este  caso no contiene argumento alguno encaminado a demostrar  las  razones  por las cuales se haría necesario autorizar el trámite, carga de  ineludible  cumplimiento  cuando  de  acceder  a  esta  sede  extraordinaria  se  pretende por esa vía excepcional.   

La   jurisprudencia   de   la  Sala  tiene  determinado  que  en  tales  eventos el demandante tiene la carga de expresar el  motivo  que  impele a su admisión dentro de los previstos de manera taxativa en  el  inciso  3º  del artículo 205 del citado estatuto procesal penal, que si no  es  señalado  expresamente,  en  todo  caso  debe  surgir de manera nítida del  contexto  de  la  demanda.  En  otros  términos,  le corresponde precisar si el  criterio   que  debe  orientar  a  la  Corporación  está  determinado  por  la  naturaleza  de  la  temática abordada, en cuanto contribuye al desarrollo de la  jurisprudencia,  o  porque  resulta indispensable su intervención para proteger  los derechos fundamentales ante su eventual conculcamiento.   

En   el  presente  caso,  se  reitera,  el  demandante  omite  cualquier  argumentación  encaminada  a  demostrar que en el  fallo  cuya  excepcional  impugnación  se  pretende  exista quebranto directo o  inmediato  de algún derecho fundamental cuya garantía deba proveer la Corte en  sede  de  casación,  o  que  la  intervención  de  la Sala se requiere para el  desarrollo  de  la  jurisprudencia, pues el único cargo planteado lo que revela  es  una  clara  discrepancia  con  la  valoración  probatoria  asumida  por los  falladores,  la  cual  los  llevó  a  declarar  que  no  existía certeza de la  responsabilidad  del procesado LUÍS GUILLERMO BARACALDO VARILLA en las lesiones  personales  causadas  al  señor José William Sánchez, motivo que en principio  no  puede  tenerse  como  propiciador  del  extraordinario  recurso  por la vía  excepcional.   

          Por  lo  tanto,  como  la  argumentación esgrimida en la demanda no  demuestra  de  qué manera las garantías fundamentales de la parte civil fueron  desconocidas  y,  bajo  tales  supuestos,  la  necesidad de que la Corte entre a  conocer  de  la casación propuesta, pues para ello no  bastaba     la     simple     asevera­ción  de  que  la  prueba  fue erróneamente valorada, pues en tal  caso   se   hacía   necesario   que   con   una   claridad  irrenun­ciable   se   hubiese  demostrado  la  pretendida  equivoca­ción  flagrante  de  los sentenciadores que generó el agravio, pues de otra manera la  posición  del  inconforme  se limita a enterar que la decisión no se comparte,  enunciación  inaceptable  en  esta  sede  extraordinaria  a  donde  arriban las  sentencias     ungidas    de    la   doble   presunción   de   acierto   y  legalidad.   

En condiciones semejantes, la demanda deviene  inepta,  y  de  ahí  que  resulte  imperativo  decretar  su  inadmisión.    

Finalmente,  tampoco  se  observa  evidente  violación  a  garantía  fundamental alguna que en virtud del artículo 216 del  Código    de    Procedimiento    Penal    conduzca   a   la   Sala   a   actuar  oficiosamente.   

En  mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACION PENAL,   

R   E   S  U  E  L  V  E   

INADMITIR la demanda de casación presentada  por  el  apoderado  de  la  parte  civil  en  este asunto que cursa contra LUÍS  GUILLERMO  BARACALDO  VARILLA,  por  las  razones  consignadas  en  la  anterior  motivación.   

Contra  esta  decisión  no  procede recurso  alguno.   

Cópiese,  notifíquese  y  devuélvase  al  Juzgado de origen.   

ALFREDO    GÓMEZ  QUINTERO   

Cita medica  

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ               MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE LEMOS   

AUGUSTO  J.  IBAÑEZ  GUZMÁN                            JORGE    LUÍS   QUINTERO  MILANES   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                            JULIO    ENRIQUE    SOCHA  SALAMANCA   

MAURO    SOLARTE   PORTILLA                          JAVIER   DE   JESÚS  ZAPATA  ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

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