28171(28-11-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 28171  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

JORGE   LUIS  QUINTERO  MILANÉS   

Aprobado   acta   N°  240   

         

Bogotá, D. C., veintiocho (28) de noviembre  de dos mil siete (2007).   

V    I   S   T   O  S   

Corresponde  a  la Corte conceptuar sobre la  solicitud   de   extradición   del    ciudadano   colombiano  OMAR   ELKIN   DE  JESÚS  MUÑOZ  MADRID,  elevada por el Gobierno de los Estados Unidos de América.   

L  A     S O L I C I T U D   

El  Gobierno  de  los  Estados  Unidos  de  América,  mediante Nota Verbal número 2390 del 10 de agosto de 2007, solicitó  la  extradición del ciudadano colombiano Omar Elkin de  Jesús  Muñoz  Madrid, a quien requiere con el fin de  que  comparezca  en juicio por delitos federales de narcotráfico, conforme a la  acusación  sustitutiva  número ED CR 07-32 (B)-VAP proferida el 27 de junio de  2007  por  el  Tribunal  de  Distrito de los Estados Unidos, Distrito Central de  California.   

1.    La  acusación dictada en contra del solicitado   

1.1.   El  Gran  Jurado  del  Distrito  Central  de California, el 27 de junio de 2007, dictó la acusación sustitutiva  N°  ED  CR 07-32 (B)-VAP a través de la cual formuló en contra del solicitado  en  extradición,  ciudadano  colombiano Omar Elkin de  Jesús     Muñoz     Madrid,     los    siguientes  cargos:   

“PRIMER   CARGO   

“[TÍTULO 21 DEL  CÓDIGO DE LOS ESTADOS UNIDOS, SECCIÓN 963]   

“Comenzando en una  fecha  desconocida y continuando hasta por los menos el 18 de febrero de 2007, o  alrededor  de esa fecha, en el Condado de Riverside, dentro del Distrito Central  de    California    y    en    otros    lugares,   los   acusados   …,  OMAR ELKIN  DE    JESÚS    MUÑOZ-MADRID,   alias   ‘Tío’             (‘MUÑOZ’),  …,  y  otros  conocidos  y  desconocidos por el Gran  Jurado,   confabularon   y   acordaron  entre  sí,  con  pleno  conocimiento  e  intencionalmente,   cometer   delitos   en   contra   de   los  Estados  Unidos,  específicamente  (1)  para  importar  cinco  kilogramos  o más de una mezcla o  sustancia  que  contenía  una  cantidad  detectable  de cocaína, una sustancia  narcótica  regulada  de  la Lista II, a los Estados Unidos desde un lugar fuera  del  país,  infringiendo  el  Título  21  del  Código  de los Estados Unidos,  Secciones  952(a),  960(a)(1)  y  960  (b)(1)(B);  y  (2)  para distribuir cinco  kilogramos  o  más  de  una  mezcla  o  sustancia  que  contenía  una cantidad  detectable  de  cocaína,  una sustancia narcótica regulada de la Lista II, con  la   intención  y  el  conocimiento  de  que  dicha  sustancia  se  importaría  ilegalmente  a  los  Estados Unidos, en contra del Título 21 del Código de los  Estados   Unidos,   Secciones   959(a),   960(a)(3)  y  960(b)(1)(B).   

“SEGUNDO   CARGO   

“[TÍTULO 21 DEL  CÓDIGO DE LOS ESTADOS UNIDOS, SECCIÓN 846]   

“Comenzando en una  fecha  desconocida y continuando hasta por los menos el 18 de febrero de 2007, o  alrededor  de esa fecha, en el Condado de Riverside, dentro del Distrito Central  de    California    y    en    otros    lugares,   los   acusados   …,  OMAR ELKIN  DE    JESÚS    MUÑOZ-MADRID,   alias   ‘Tío’             (‘MUÑOZ’),  …,  y  otros  conocidos  y  desconocidos por el Gran  Jurado,   confabularon   y   acordaron  entre  sí,  con  pleno  conocimiento  e  intencionalmente,   cometer   delitos   en   contra   de   los  Estados  Unidos,  específicamente  para  poseer  con  intención de distribuir cinco kilogramos o  más  de  una  mezcla  o  sustancia  que  contenía  una  cantidad detectable de  cocaína,  una  sustancia  narcótica  regulada  de la Lista II, infringiendo el  Título   21   del   Código  de  los  Estados  Unidos,  Secciones  841(a)(1)  y  841(b)(1)(A).   

“TERCER   CARGO   

“[TÍTULO 21 DEL  CÓDIGO  DE  LOS  ESTADOS  UNIDOS,  SECCIONES  959(a),  960(a)(3), 960(b)(1)(B);  TÍTULO 18 DEL CÓDIGO DE LOS ESTADOS UNIDOS, SECCIÓN 2(a)]   

“El 31 de agosto  de  2006,  o  alrededor  de  esa  fecha,  en  Bogotá,  Colombia,  los  acusados  …,     OMAR  ELKIN  DE JESÚS MUÑOZ-MADRID, alias  ‘Tío’,  …,  distribuyeron y ayudaron a distribuir, instaron,  orientaron,  ordenaron,  indujeron  y  consiguieron  la  distribución de por lo  menos  cinco kilogramos, es decir, aproximadamente 200 kilogramos, de una mezcla  o  sustancia  que  contenía  una cantidad detectable de cocaína, una sustancia  narcótica  regulada  de la Lista II, con la intención y a sabiendas de que tal  sustancia   sería   importada  ilegalmente  a  los  Estados  Unidos.   

“CUARTO   CARGO   

“[TÍTULO 21 DEL  CÓDIGO  DE  LOS  ESTADOS  UNIDOS,  SECCIONES  959(a),  960(a)(3), 960(b)(1)(B);  TÍTULO 18 DEL CÓDIGO DE LOS ESTADOS UNIDOS, SECCIÓN 2(a)]   

“El   2   de  septiembre  de  2006,  o  alrededor  de  esa  fecha,  en  Bogotá, Colombia, los  acusados  …, OMAR  ELKIN  DE JESÚS MUÑOZ-MADRID, alias  ‘Tío’,  …,  distribuyeron  y ayudaron, instaron, orientaron,  ordenaron,  indujeron  y  consiguieron  la  distribución  de por lo menos cinco  kilogramos,  es decir, aproximadamente 200 kilogramos, de una mezcla o sustancia  que  contenía  una  cantidad  detectable  de cocaína, una sustancia narcótica  regulada  de  la  Lista II, con la intención y a sabiendas de que tal sustancia  sería     importada    ilegalmente    a    los    Estados    Unidos.   

“QUINTO   CARGO   

“[TÍTULO 21 DEL  CÓDIGO  DE  LOS  ESTADOS  UNIDOS,  SECCIONES  952(a),  960(a)(1), 960(b)(1)(B);  TÍTULO 18 DEL CÓDIGO DE LOS ESTADOS UNIDOS, SECCIÓN 2(b)]   

“El   9   de  septiembre  de  2006,  o  alrededor  de  esa  fecha, en el Condado de Riverside,  dentro  del  Distrito  Central  de  California  y en otros lugares, los acusados  …,     OMAR  ELKIN  DE JESÚS MUÑOZ-MADRID, alias  ‘Tío’,  …,  a  sabiendas e intencionalmente importaron a los  Estados  Unidos  y causaron la importación a los Estados Unidos de por lo menos  cinco  kilogramos,  es  decir,  401  kilogramos aproximadamente, de una mezcla o  sustancia  que  contenía  una  cantidad  detectable  de cocaína, una sustancia  narcótica regulada de la Lista II.   

“SEXTO   CARGO   

“[TÍTULO 21 DEL  CÓDIGO  DE  LOS  ESTADOS  UNIDOS, SECCIONES 841(a)(1), 841(b)(1)(A); TÍTULO 18  DEL CÓDIGO DE LOS ESTADOS UNIDOS, SECCIÓN 2(a)]   

“El   14   de  septiembre  de  2006,  o  alrededor de esa fecha, en el Condado de Los Ángeles,  dentro   del   Distrito   Central   de  California,  los  acusados  …,  OMAR ELKIN  DE    JESÚS    MUÑOZ-MADRID,   alias   ‘Tío’,  …,    a    sabiendas    e   intencionalmente   poseyeron   con   la   intención  de  distribuir   y     ayudaron,    instaron,     orientaron,     ordenaron,   indujeron   y   consiguieron   la   posesión   con  la  intención   de  distribuir  por  lo  menos  cinco  kilogramos,  es  decir,  401  kilogramos  aproximadamente,  de  una  mezcla  o  sustancia  que  contenía  una  cantidad      detectable      de     cocaína,     una   sustancia     narcótica     regulada     de     la    Lista  II”.   

1.2.   Los  acontecimientos  fácticos  objeto  de  investigación  e imputación de los citados cargos formulados en su  contra, motivo de la solicitud de extradición, son los siguientes:   

“La   investigación      ha      revelado     que     Jorge   Hernando    Gutiérrez-Loaiza,    Omar   Elkin   de  Jesús  Muñoz-Madrid,   y   Luis  Carlos  Rendón-Agudelo  han  traficado   e     importado    desde    Colombia    significativas   cantidades   de  cocaína   a  varias  áreas  de   los   Estados  Unidos,  incluyendo  Chicago, Illinois,   y    Los    Ángeles,   California,   desde   por   lo   menos   diciembre   de   2005 y  continuando   hasta    la    fecha,    incluyendo    más    de   400   kilogramos   de  cocaína despachados a los Estados Unidos desde  Colombia en septiembre de 2006.   

“La  evidencia  contra   Gutiérrez-Loaiza,  Muñoz-Madrid,  y  Rendón-Agudelo  incluye,  pero no se limita a, conversaciones  telefónicas  grabadas a un oficial encubierto de la Fuerza de Trabajo de la DEA  (‘UC1’)  y  a  dos  fuentes  confidenciales  (‘CS1’         y         ‘CS2’) que trabajaban bajo la dirección de  la  DEA,  a  reuniones realizadas a través de video y audio legalmente grabadas  con     CS1     y     CS2,     y    un    oficial    encubierto    (‘UC3’)  de la Policía Nacional de Colombia  (‘CNP’),  y  a registros de incautaciones de  narcóticos  realizadas  en  Colombia y en los Estados Unidos. Gutiérrez-Loaiza  personalmente  entregó  200 kilogramos de cocaína durante dos de las reuniones  con  CS1  y  UC3,  para  un  total  de 400 kilogramos, todos a ser despachados a  California.   

“Gutiérrez-Loaiza  y  Leo  Montoya  se  reunieron  en Bogotá,. Colombia, con CS1 el 28 de junio de  2005,  y  con  CS2  el  22  de diciembre de 2005, para hablar sobre despachos de  cocaína  a  Nuevo  Laredo, México; Madrid, España; y Chicago, Illinois. Ellos  finalizaron  los planes para despachar 200 kilogramos de cocaína desde Bogotá,  Colombia,  a  Madrid,  España  pasándola por Chicago, Illinois.  El   24    de    diciembre   de   2005,   CS2   y   UC3   recibieron  200 kilogramos de cocaína. La entrega fue arreglada  y  coordinada por Gutiérrez-Loaiza. El 28 de diciembre de 2005, la cocaína fue  transportada  en avión a Chicago, Illinois, y finalmente transportada a Madrid,  España, para una entrega controlada.   

“En  agosto  de  2006,  CS1  fue  contactado  por  un  individuo  desde Guadalajara, México, que  posteriormente     fue     identificado     como    Rubén    Velásquez-Aceves.  Velásquez-Aceves  negoció con Gutiérrez-Loaiza para llevar de contrabando 400  kilogramos   de  cocaína  desde  Colombia  a  California.  Gutiérrez-Loaiza  y  Velásquez-Aceves   acordaron   el   pago   de   unos   honorarios  ‘fijos’ de US $100.000 dólares para asegurar  el  transporte  de  los  400  kilogramos  de  cocaína  a California.   

“Gutiérrez-Loaiza  creía  que  CS1 y CS2 estaban trabajando con un grupo de traficantes que estaba  ubicado  en  Colombia,  México,  y los Estados Unidos. Gutiérrez-Loaiza creía  que  CS2 tenía contactos en el Aeropuerto Internacional Eldorado de Bogotá que  facilitaban  traficar  grandes  cantidades  de cocaína desde Colombia. El 31 de  agosto  de  2006, CS2 se reunió con Gutiérrez-Loaiza y con dos co-asociados no  incluidos  en  la  acusación,  y que eran choferes de bus en Bogotá, Colombia.  Hablaron  sobre  la  entrega  de  la  cocaína,  abordaron un bus GMC que era el  vehículo  de  carga  que  contenía  un  compartimiento  secreto  que  guardaba  aproximadamente  200  kilogramos  de  cocaína, y luego llevaron el bus hasta un  parqueadero  que había sido previamente conseguido por CS2 con el propósito de  descargar  la  cocaína.  La cocaína fue descargada del bus con la supervisión  de  Gutiérrez-Loaiza  y  colocada  en  un  vehículo  encubierto  (‘UC’). Gutiérrez-Loaiza le dijo a CS2 que  otros  200  kilogramos de cocaína iban a ser entregados en una fecha posterior,  para      un      total     aproximado     de     400     kilogramos.   

“Luego  de  la  entrega  de  los  200  kilogramos  de  cocaína,  la  Unidad  de Investigaciones  Especiales               (‘SIU’)  de  la  CNP  adelantó  una vigilancia de Gutiérrez-Loaiza. Gutiérrez-Loaiza fue visto  reuniéndose  con  Luis  Carlos  Rendón-Agudelo y Omar  Elkin  de  Jesús  Muñoz-Madrid  en un restaurante en  Bogotá,     y    luego    los    tres    fueron    a    un    hotel.   

“El   1°  de  septiembre  de  2006,  Gutiérrez-Loaiza  llamó  a  CS2  y le dijo que estaría  entregando   los  200  kilogramos  que  hacían  falta  en  el  futuro  cercano.  Gutiérrez  Loaiza  había  dicho  que  el  cargamento  de  cocaína  venía  de  Medellín, Colombia.   

“El  2   de   septiembre  de  2006,  CS2  se  reunió   con   Gutiérrez-Loaiza, Muñoz-Madrid   y   Rendón-Agudelo  en  el  mismo   lugar   en   Bogotá,  Colombia.  Gutiérrez-Loaiza  le dijo a CS2 que  Muñoz-Madrid      y  Rendón-Agudelo    eran     los     dueños    de                  la                 cocaína.    Gutiérrez-Loaiza     manifestó   que   el   bus   ya       venía       en       camino      desde    Medellín     y    llegaría   posteriormente  en   horas      de     la     tarde.     Gutiérrez-Loaiza,   Muñoz-Madrid   y   Rendón-Agudelo   luego   se   desplazaron   a   la   misma   estación     de     buses     en    Bogotá    y   esperaron     a     que    el    bus     que   traía     la    cocaína     llegara.   Una   vez    llegó    el   bus,  los  mismos   dos       conductores       se      reunieron      con   Gutiérrez-Loaiza,     Muñoz-Madrid,    Rendón-Agudelo    y    CS2.   Muñoz-Madrid          y   Rendón-Agudelo     salieron      de     la    estación       de      buses.      La    vigilancia      adelantada      por     la     CNP-SIU   determinó   que   ellos  regresaron  por  avión   desde    Bogotá    a    Medellín   esa   noche.   Gutiérrez-Loaiza,       CS2       y      los      dos   conductores    de  bus   llevaron   el   bus   al   mismo    parqueadero    y    la    cocaína   fue   descargada   del   bus   y   puesta  en  un  vehículo  encubierto  (UC)  de  la  CNP-SIU.   

“Gutiérrez-Loaiza   creía   que  los  400   kilogramos    serían   llevados   de  contrabando   a   México    por    avión   comercial,   y   luego   serían   llevados   de  contrabando   desde   México   hasta    California.    El   13   de   septiembre   de    2006,    UC1    tuvo    una   conversación   telefónica      con      Gutiérrez-Loaiza      que     fue  grabada,   en   la   cual   Gutiérrez-Loaiza  le   pidió   a   UC1   (utilizando   lenguaje en código) que lo  llamara  una  vez  la  entrega  de la cocaína se hubiera completado.   

“Comenzando  en  diciembre    de    2006,    CS1    empezó    a    negociar   con   Muñoz-Madrid   y   Gutiérrez-Loaiza  en  relación  con  despachos  adicionales de cocaína desde Colombia a Nueva York y  Holanda.  El  1° de febrero de 2007, UC1 tuvo una conversación telefónica con  Gutiérrez-Loaiza  que  fue  grabada.  Gutiérrez- Loaiza habló sobre despachar  cocaína   desde   Colombia   a   Chicago,  Nueva  York,  y  Holanda.   

“Todas   las  acciones  adelantadas  por  el  acusado  en  este  caso  fueron  realizadas  con  posterioridad      al      17      de      diciembre     de     1997”.   

2.    Los  documentos allegados   

La documentación remitida por el Gobierno de  los  Estados  Unidos  de  América que sustenta la solicitud de extradición del  ciudadano  colombiano  Omar  Elkin  de  Jesús  Muñoz  Madrid, es la siguiente:   

2.1.  Copia de la acusación sustitutiva  número  ED CR 07-32 (B)-VAP proferida el 27 de junio de 2007 por el Tribunal de  Distrito  de  los  Estados  Unidos,  Distrito  Central  de California, en contra  Omar   Elkin   de  Jesús  Muñoz  Madrid.   

2.2.  Copia de las declaraciones juradas  de  Antoine  F.  Raphael, Fiscal Auxiliar de los Estados Unidos para el Distrito  Central   de  California,  y  de  Jason  Staab-Peters,  Agente  Especial  de  la  Administración   Antinarcóticos   (DEA),   las  que  respaldan  la  acusación  contra  Omar Elkin de Jesús Muñoz Madrid.   

El Fiscal Auxiliar de los Estados Unidos para  el   Distrito   Central   de  California,  señor  Antoine  F.  Raphael,  en  su  declaración  explica los alcances jurídicos de la acusación sustitutiva, hace  una  descripción  y  vigencia  de  los  tipos  penales  imputados y realiza una  síntesis  de  los  hechos, de la actuación procesal y de los cargos atribuidos  al solicitado en extradición.   

A   su   vez,  el  Agente  Especial  Jason  Staab-Peters   relata,   de   manera   detallada,   los  hechos  objeto  de  investigación  y juzgamiento ante el citado Tribunal y la participación en los  mismos  por parte del requerido en extradición, respecto de quien suministra la  información necesaria sobre su identidad.   

2.3.    Copia   del   texto   de  las  disposiciones  del  Código de los Estados Unidos que se afirman fueron violadas  por  el  solicitado en extradición y que se encontraban vigentes para la época  de los hechos.   

2.4.  Por último, se allegó copia de  la    orden    de    captura    dictada    en    contra    del    requerido   en  extradición.   

2.5.  En la Nota Verbal 2390 del 10 de  agosto  de 2007, mediante la cual se formalizó la solicitud de extradición, se  informó    que   Omar   Elkin   de   Jesús   Muñoz  Madrid, “también conocido  como   ‘Tío’,  es   ciudadano  de  Colombia,  nacido  el  1°  de noviembre de 1961, en Medellín,  Colombia. Es portador  de  la  cédula  colombiana  N°  71.609.534”.  Así  mismo, se acompaña la correspondiente fotografía de su rostro.   

2.6.  La Embajada de los Estados Unidos  de  América,  mediante Nota Verbal N° 1508 del 4 de junio de 2007 solicitó la  captura  con  fines  de  extradición  de Omar Elkin de  Jesús  Muñoz  Madrid, documento que el Ministerio de  Relaciones  Exteriores  remitió al Fiscal General de la Nación, cuyo Despacho,  mediante    resolución    del    8    de    junio    siguiente,    ordenó   su  aprehensión.   

Según  información  suministrada  por  la  Fiscalía  General  de  la  Nación,  la  resolución  que  dispuso  la  captura  de  Omar  Elkin  de  Jesús  Muñoz Madrid,  identificado  con la cédula de ciudadanía número 71.609.534 de  Medellín  (Antioquia),  le fue notificada personalmente el 12 de junio de 2007,  fecha en la cual fue capturado.   

2.7.  La solicitud de extradición fue  formalizada  mediante  la  Nota  Verbal  número  2390  del   10   de   agosto   de   2007,   emitida  por   la   Embajada   de  los  Estados  Unidos  de   América     y     dirigida     al     Ministerio   de   Relaciones   Exteriores   de   Colombia,  con  la   que   se   adjuntó   la  documentación que apoya  el   pedido    de    extradición   de   Omar    Elkin    de    Jesús    Muñoz   Madrid.   

3.    La    normatividad   que   rige   al   presente  trámite  es  la   contemplada   en    Libro    V,   Capítulo   Segundo   del   Código   de   Procedimiento  Penal  de 2004,  en   la    medida    que    no   existe   en   el   momento    convenio    aplicable    que   regule    el   asunto,    como    así    lo    conceptuó    el   Jefe   de   la   Oficina  de Asesoría  Jurídica   del     Ministerio     de    Relaciones    Exteriores,   según   oficio  número   OAJ.E.   1538  del  13   de     agosto     de    2007,    quien    además   certificó   que   la    documentación    del    expediente   procedente   de   la   Embajada  de  los Estados Unidos de América, fue presentada  “debidamente         autenticada”.   

PERÍODO    PROBATORIO   

Los  sujetos  procesales  no  solicitaron  pruebas    ni    la    Corte    consideró   necesario   decretar   ninguna   de  oficio.   

ALEGATO   DE   LA  PROCURADORA  TERCERA   

DELEGADA   PARA  LA  CASACIÓN  PENAL   

La  representante  del Ministerio Público,  luego  de  relacionar de manera  detallada los hechos, los antecedentes, el  trámite  adelantado,  los  instrumentos  allegados a este diligenciamiento y de  mencionar  las  normas  aplicables  la  caso, dice que, en lo relacionado con la  validez  formal  de  los  documentos, el Estado solicitante aportó, debidamente  traducidas  y  autenticadas, la providencia acusatoria, en la cual se reseña el  lugar  y  las  fechas  donde  ocurrieron  los  hechos  y  el   delito   imputado,  las  distintas  normas penales, las declaraciones de apoyo a la   solicitud  de  extradición  y la orden de captura, motivo por el cual se cumple  cabalmente con esta exigencia legal.   

Respecto  a  la  demostración  plena de la  identidad  del  requerido,  asevera  que  es  otra  exigencia  que  se encuentra  satisfecha,  toda  vez que los datos suministrados por las autoridades del país  requirente  coinciden con los de la persona que fue notificada de la resolución  expedida  por  la  Fiscalía  General  de  la  Nación,  por medio de la cual se  ordenó  su  captura  y  que en este momento se encuentra privada de la libertad  con fines de extradición.   

Agrega  que en las Notas Verbales allegadas  al  presente  trámite  se  consignaron  sus  datos personales, es decir, que se  trata  de  un  ciudadano  colombiano,  nacido  el  1°  de  noviembre de 1961 en  Medellín,  y  que  es portador de la cédula de ciudadanía número 71.609.534,  datos   que  confirman  dicha  identidad,  los  cuales  coinciden  con  los  que  suministró  Omar  de Jesús Muñoz Madrid.   

En lo que tiene que ver con el principio de  la    doble    incriminación,   sostiene   que   los  cargos  imputados  a  Omar de  Jesús  Muñoz Madrid encuentran adecuación típica en  los  artículos  340  (modificado por los artículos 8° de la Ley 733 de 2002 y  14  de  la  Ley 890 de 2004) y 376 del Código Penal, los  cuales consagran  los  delitos  de  concierto  para  delinquir y tráfico de estupefacientes, cuya  pena  mínima  privativa  de  la  libertad en ambos tipos es superior a 4 años,  aspecto   que   conlleva   a   concluir   que   también   se  cumple  con  este  postulado.   

En  lo que respecta a la equivalencia de la  providencia  dictada  en  el  país solicitante, tampoco encuentra inconveniente  alguno,  por  cuanto  la acusación dictada en el extranjero contiene los cargos  de  los  cuales  se  debe  defender  el  acusado,  sin  olvidar  que dicha pieza  se    constituye    en  presupuesto   procesal  para  la  iniciación  de   la   etapa   de   juzgamiento,  que  culmina  con  la  respectiva  sentencia,   además  de  que  contiene  una  relación  detallada  de los hechos, con especificación de las  circunstancias  de   tiempo,   modo  y  lugar  en   que    ocurrieron    y   la   calificación   jurídica  de    la    conducta,    con    indicación    de   las   disposiciones   sustanciales aplicables, lo cual permite colegir  que  dicha  pieza  procesal guarda correspondencia con la acusación prevista en  nuestro sistema procesal penal.   

En consecuencia, estima la Delegada que las  formalidades  legales  se  cumplen cabalmente para que la Corte proceda a emitir  concepto  favorable  respecto  de  la  solicitud  de  extradición del ciudadano  colombiano  Omar  de  Jesús Muñoz Madrid.   

Por  último,  en  orden  a  garantizar los  derechos  fundamentales  del  ciudadano colombiano requerido en extradición, la  Procuradora  Delegada  sugiere a la Corte exhorte al Gobierno Nacional para que,  en  caso de que se conceda la extradición, se condicione la misma en el sentido  de  que  el  solicitado  no sea juzgado por hechos anteriores ni distintos a los  que  motivan  la  extradición,  ni  sometido  a  prisión perpetua, ni a tratos  crueles, inhumanos o degradantes.   

ALEGATO      DEL    DEFENSOR   

El defensor de Omar  Elkin  de  Jesús  Muñoz Madrid acude a los siguientes  argumentos   que  le  sirven  de  apoyo  para  solicitar  a  la  Corte  concepto  desfavorable a la solicitud de extradición de su representado:   

1.   Después  de  conceptuar sobre el  instrumento  jurídico  de  la  extradición  y  de citar jurisprudencia de esta  Corporación  y  de la Corte Constitucional relativa al asunto, sostiene que las  competencias  que  posee  el Gobierno Nacional y el Estado colombiano en general  en  materia  de  extradición,  están  regidas  por  los principios del derecho  internacional aceptados por Colombia.   

Por   ello,  estima  que  “debe  rechazarse el concepto de la oficina jurídica del Ministerio  de    Relaciones    Exteriores,    mediante   el   cual   afirmó   ‘por  no existir convenio aplicable al  caso,  es  procedente obrar de conformidad con las normas pertinentes al Código  de   Procedimiento   Penal  colombiano’,  esto  es,  las normas contenidas en el capítulo III del libro 5  del Código de Procedimiento Penal”.   

“Porque   al  contrario,  las  competencias  del  Gobierno Nacional y del Estado Colombiano en  general,   en   materia  de  extradición,  deben  ser  estudiadas  mediante  la  aplicación  de  los  principios  de  derecho  internacional aceptados  por  Colombia;  particularmente  el tratado de Viena sobre sustancias psicotrópicas.  En  efecto,  alegar la aplicación exclusiva del Código de Procedimiento Penal,  en  claro  desconocimiento  de  los  artículos  9°  y  226 de la Constitución  Política  es violar el contenido normativo de la cuarta norma fundamental. Ello  porque  según  los  principios de derecho internacional aceptados por Colombia,  la  extradición,  entendida  como  el  acto  por  el  cual un estado entrega un  individuo  acusado  o  condenado por un delito cometido fuera de su territorio a  otro  gobierno  que  lo reclama y que es competente para juzgarlo, constituye un  verdadero  acto  de  soberanía  que  hace  parte de las competencias nacionales  exclusivas  o de dominio reservado del orden interno del estado requerido. Dicha  discrecionalidad  tan  solo  puede  ser limitada o convertida en una obligación  jurídico  internacional,  mediante  un tratado entre estado requirente y estado  requerido”.   

Después  de comentar en extenso el alcance  del   derecho   internacional,   para   lo  cual  menciona  varios  instrumentos  internacionales  aceptados  por Colombia, de citar jurisprudencia constitucional  al  respecto,  de  referirse  sobre  las  relaciones  exteriores en criterios de  conveniencia   nacional   y    de   pronunciarse  sobre  la  observancia  y  acatamiento de los Tratados, dice:   

“Por  ello,  la  imperativa  obligación del principio de reciprocidad en materia de extradición  como  base  del  derecho  internacional  aceptado  por  Colombia hace que sea un  condicionamiento  obligatorio del Estado requerido para conceder la extradición  solicitada”.   

Refiere  que  la  implementación  de  la  cooperación  judicial,  en  materia penal, requiere entonces de la suscripción  de  acuerdos  bilaterales  o  multilaterales  entre  los  distintos  estados que  propugnen  y viabilicen la aplicación efectiva del derecho penal interno frente  a  temas como la lucha contra distintas formas de delincuencia de manera global,  pudiéndose  destacar  la  Convención de las Naciones Unidas contra el Tráfico  Ilícito  de  Estupefacientes  y  Sustancias Psicotrópicas suscrito en Viena en  1988,  el  cual  parte de la aplicación del principio de reciprocidad frente al  acatamiento de sus estipulaciones.   

En conclusión, sostiene el memorialista que  no  es  cierta  la  afirmación  del  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores  al  referirse  a  la  ausencia  de  tratado para tramitar el pedido de extradición,  toda  vez  que existe el citado Convenio de Viena que es aplicable a este asunto  y, por lo mismo, contempla el principio de reciprocidad.   

2.   En  cuanto  a  la identificación  plena  de  su  representado,  sostiene  que nada puede argumentarse en contra de  dicho   tema,   ya   que   son   las   autoridades  colombianas  “quienes  facilitan  a  las  autoridades del Gobierno de los Estados  Unidos  fotografías, documentos de identidad, cartillas decadactilares y demás  documentos    requeridos    por    estas    autoridades   americanas”.   

3.   De otra parte, estima que en este  caso no se cumple con el principio de la doble incriminación.   

Recuerda que los seis cargos imputados a su  procurado  equivalen  en  Colombia   al  tráfico,  fabricación o porte de  estupefacientes  previsto  en  el  artículo  376 del Código Penal, delito que,  según  la doctrina y la jurisprudencia, está definido como un tipo de conducta  alternativa  por  contener  un  número  plural  de  verbos  rectores,  como son  introducir  al  país,  sacar  de  él,  transportar, llevar consigo, almacenar,  conservar,  elaborar,  vender,  ofrecer,  adquirir,  financiar  o  suministrar a  cualquier título droga que produzca dependencia.   

No obstante, asevera que en el indictment se  le  imputan  a  su  procurado  seis cargos como infracciones separadas o delitos  diferentes,  ya  que  en  los Estados Unidos cada comportamiento “constituye  aparentemente  delitos  autónomos  aun cuando todos se  encuentren  en  el mismo título”, aspecto que, en su  criterio,  se  debe  solucionar aplicando la teoría  de la “realidad    jurídica”   del   delito  continuado,  pues  de  lo  contrario  se  violaría  la prohibición de la doble  incriminación.   

En consecuencia, solicita a la Corte que al  emitir  un  eventual  concepto  favorable  a  la petición de extradición de su  defendido,   condicione   la  misma  a  que  la  Corte  de  los  Estados  Unidos  “al    momento    del   juzgamiento,   única   y  exclusivamente  pueda procesar al solicitado por el cargos más grave, es decir,  por     una     sola     conducta     punible,     no    por    seis”.   

Además,  estima que existe disparidad  entre  los cargos que se formulan a su representado en la Nota Verbal base de la  petición  de  captura  con  fines  de extradición y los cargos imputados en el  indictment,  pues  en  el primer documento “sólo se  formulan  dos (2) cargos por hechos presuntamente imputables en el año de 2007,  y  en el segundo ya se varía sustancialmente la acusación para ingresar, de la  nada,    seis    cargos   imputables   desde   el   año   de   2006”.   

4.   Así  mismo,  afirma  que en este  asunto   no   hay   equivalencia   entre  el  indictment  y  la  “resolución de acusación”.   

Después  de referirse sobre las normas del  Código  de Procedimiento Penal que condicionan la concesión de la extradición  y  de  citar  precedentes jurisprudenciales de las autoridades judiciales de los  Estados Unidos, concluye en lo siguiente:   

“Nótese cómo en  el  indictment  lo  que  se  pretende es que Muñoz Madrid sea extraditado a los  Estados  Unidos de América para que enfrente un juicio criminal por unos cargos  que  se  determinan  allí,  sin que se haga una relación sucinta de los hechos  por  los  que  se  debe  defender, menos aún se hace mención a medio de prueba  alguno  que le impute la comisión de delito alguno, lo que nos lleva a concluir  que  estamos  frente a una mera imputación, que la Ley 906 de 2004, describe en  su  artículo  286  como  el  acto  por  el  cual se le informa a una persona la  existencia   de   una  investigación  en  su  contra,  sin  que  ello  comporte  descubrimiento    de    medio   de   prueba   alguno   por   parte   del   entre  investigador”.   

Por  ello,  solicita  a   la    Corte    declare    la    no   equivalencia   del    indictment   con   la  “resolución  de  acusación”,   emitiendo,   por   ende,   concepto  desfavorable.   

5.  Por último, afirma que los hechos base  de  la solicitud de extradición sucedieron en Colombia no en los Estados Unidos  de  América,  toda  vez  que  de  la lectura de los documentos allegados por el  Estado   requirente   se   desprende  “que  ninguna  sustancia    estupefaciente    ingresó   a   los   Estados   Unidos”.   

Por   el   contrario,   asegura   que  la  “sustancia  fue  incautada por la Policía nacional  de  Colombia  y  de  México  con  base en la operación denominada ‘Opderación     Nevada’,  la  cual se efectuó de acuerdo al  procedimiento  de  entrega controlada, coordinadas, ejecutadas y dirigidas en su  totalidad  por miembros de la DEA en Colombia y México, en coordinación con la  policía colombiana”.   

Luego de hacer unos comentarios respecto de  la   mencionada   “Operación   Nevada”  y  de  reprochar  a  la  Fiscalía General de la Nación por no  haber      aplicado     “el     principio     de  oportunidad”,  concluye  reiterando  que  los hechos  ocurrieron  en  Colombia,  máxime  cuando fueron judicializados parcialmente en  nuestro país.   

CONCEPTO    DE   LA   CORTE   

I.   Acotación previa   

Previamente  a emitir el concepto de rigor,  la   Sala   procede  a  responder  los  planteamientos  hechos  por  la  defensa  relacionados  con  la  aplicación  de  un  convenido suscrito por nuestro país  relativo  al  principio  de  reciprocidad (tema del numeral 1°) y lo atinente a  que  los  hechos  imputados al solicitado en extradición ocurrieron en Colombia  (tema  del  numeral  5°).  Los  restantes  argumentos se responderán cuando se  estudien los requisitos formales de la solicitud de extradición.   

1.   En  primer  término, sostiene el  defensor  que  el  concepto  debe  ser  desfavorable  a  la  extradición  de su  procurado,  toda  vez  que  a este asunto debió aplicarse la Convención de las  Naciones  Unidas  contra  el  Tráfico  Ilícito de Estupefacientes y Sustancias  Psicotrópicas  firmado en Viena en 1988, Convenio que contempla el principio de  reciprocidad,  siendo  entonces  evidente  que  no  es cierta la afirmación del  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores al conceptuar la ausencia de tratado para  tramitar la solicitud de extradición.   

Al  respecto  la Sala una vez más reitera,  como   de  tiempo  atrás  lo  tiene  precisado  la  jurisprudencia,1   que   por  mandato  constitucional  la rama ejecutiva del poder público es la directora de  las  relaciones  internacionales  y,  por ende, encargada de indicar cuáles son  las  normas que rigen un trámite de cooperación internacional y, por lo mismo,  de  velar por los principios que rigen la aplicación de los Tratados. De manera  que,  no  compete  a  la  Corte  inmiscuirse en asuntos propios de la órbita de  competencia  de  otros  funcionarios,  pues  son ajenos a la función que cumple  dentro  de  la  presente actuación, razón por la cual no le asiste atribución  alguna      para      determinar      si     es     o     no     “acertado”  el  concepto  que  emite  el  Ministerio  de  Relaciones Exteriores en relación con la normatividad aplicable  al trámite de extradición.   

Así  mismo,  el cumplimiento del principio  internacional  de reciprocidad en materia de extradición, constituye un aspecto  ajeno  a  los precisos puntos que ocupan la atención de la Corte en la emisión  del concepto que le compete rendir.    

La     Corte,    al    respecto    ha  precisado:   

“Los   usos  internacionales  y los principios del derecho internacional no son elementos del  trámite   judicial   de  la  extradición  en  cuanto  no  estén  contemplados  expresamente  en  el  Tratado  Público  o  en  la Ley que en su defecto rija la  extradición  específica  que  se  adelante  en  la  Corte.  La  aplicabilidad,  operatividad   o   exigencia,   de   tales   usos   y   principios,  corresponde  exclusivamente  a  quien  la  propia  Carta  le ha deferido la dirección de las  relaciones  internacionales, esto es al Presidente de la República como Jefe de  Estado,   Jefe   de  Gobierno  y  Suprema  Autoridad  Administrativa  (artículo  189-2).   

“El régimen de  extradición  que opera en Colombia establece en su trámite la intervención de  la  rama  judicial con efectos hacia el interior del país, en cuya fase, acorde  con  el  concepto  del  órgano  competente para señalar el marco jurídico que  rige  el  caso, aplica el Tratado o la Ley, según el caso, como declaración de  la  voluntad soberana del Estado, y otra etapa hacia el exterior del país, como  manifestación  de  la soberanía del Estado frente a otros países, corresponde  llevarla a cabo al Gobierno Nacional.   

“Precisamente en  ello,  es  que se funda la no obligatoriedad del concepto favorable de la Corte,  en  que  la  Rama  Judicial  carece  de  facultad  para  imponer  a la Ejecutiva  encargada  del  manejo  de las relaciones internacionales, una forma específica  de  comportamiento  frente  a  terceros  países,  pues para todos los efectos y  hacia  el exterior, el Gobierno actúa en ejercicio de la soberanía que encarna  el  Presidente  de la República como Jefe de Estado, Jefe de Gobierno y Suprema  Autoridad         Administrativa”.2   

En consecuencia, lógico es concluir que la  argumentación de la defensa no está llamada a prosperar.   

2.   De  otra  parte,  el reparo de la  defensa,  según  el cual, los hechos por los cuales se solicita en extradición  a  su  procurado  se  realizaron  en Colombia y no en el exterior, tampoco tiene  vocación de éxito.   

En  efecto,  frente  a  cualquiera  de  las  hipótesis  establecidas por la jurisprudencia y la doctrina como criterios para  determinar  el  sitio  de  ocurrencia  del  hecho,  como  son  i)  el  lugar  de  realización  de  la acción, según el cual el hecho se entiende cometido en el  lugar  donde  se  llevó  a  cabo total o parcialmente la exteriorización de la  voluntad,  ii)  la  del resultado que estima realizado el hecho donde se produjo  el  efecto  de  la  conducta,  y  iii)  la  teoría  de la ubicuidad o mixta que  considera  cometido  el  hecho  donde  se  efectuó la acción de manera total o  parcial,  como  en  el  sitio donde se produjo o debió producirse el resultado,  observa  la Sala que las conductas atribuidas por el Tribunal de Distrito de los  Estados  Unidos, Distrito Central de California, a Omar  Elkin   de   Jesús   Muñoz  Madrid  traspasaron  las  fronteras  colombianas,  de  lo  cual  surge que, contrario a lo afirmado por la  defensa,  se satisface la condicionante constitucional de que el hecho haya sido  cometido        en        el        exterior.3   

En efecto, de la lectura de los hechos y de  los   cargos  imputados  a  Muñoz  Madrid,  con claridad se observa que “La   investigación      ha      revelado     que     Jorge   Hernando    Gutiérrez-Loaiza,   Omar   Elkin         de         Jesús         Muñoz-Madrid,    y    Luis   Carlos   Rendón-Agudelo   han   traficado   e   importado   desde  Colombia   significativas   cantidades   de  cocaína   a  varias   áreas   de   los   Estados   Unidos,  incluyendo   Chicago,  Illinois,   y   Los   Ángeles,  California,   desde    por    lo   menos   diciembre   de   2005  y   continuando   hasta   la   fecha,  incluyendo   más   de   400   kilogramos   de cocaína despachados a los  Estados    Unidos    desde    Colombia   en   septiembre   de   2006”.   

Además,  de  la citada lectura también se  colige   que   desde   el   territorio  colombiano  se  llevaron  a  cabo  actos  preparatorios  y  de  ejecución  para  el  envío  del alcaloide hacia el país  requirente,  lo  cual permite concluir que en realidad las conductas imputadas a  Muñoz   Madrid   tuvieron  realización   parcialmente   en   nuestro  país,  aspecto  que  no  constituye  impedimento  para  que  se  emita concepto favorable a la extradición, no sólo  porque  en  ese  caso a quien corresponde pronunciarse sobre el particular es al  Gobierno  Nacional,  dada  la  naturaleza  mixta  del  trámite,  sino porque el  principio  de  extraterritorialidad  opera  en  doble  sentido, de suerte que es  viable  el instrumento de cooperación internacional aun cuando la conducta haya  sido realizada en forma parcial en territorio nacional.   

Por consiguiente, tampoco le asiste razón a  la defensa frente a dicha argumentación.   

II. Cumplimiento de  los requisitos legales   

El   artículo   502   del   Código   de  Procedimiento  Penal  (Ley 906 de 2004) estatuye que el  concepto que emite  la   Sala   debe   estar   centrado  en  establecer  la  validez  formal  de  la  documentación  presentada,  en la demostración plena de la  identidad del  solicitado,   en   el   principio   de  la  doble  incriminación,  en  la   equivalencia  de  la  providencia  proferida en el extranjero y, cuando fuere el  caso, en el cumplimiento de lo previsto en los tratados públicos.   

En esas condiciones, se procederá a emitir  el concepto en los siguientes términos:   

1.   La   validez       formal       de      los      documentos   aportados   

Advierte  la  Sala  que  la  documentación  presentada   como   soporte  de  la  petición  de  extradición  de  Omar  Elkin  de  Jesús  Muñoz  Madrid,  cumple  con las exigencias legales contempladas en los Códigos de Procedimiento  Penal  y Civil para tenerla como apta para fundar el concepto que debe emitir la  Sala.   

En efecto, no hay duda que los documentos se  allegaron   por  vía  diplomática,  habiendo  sido  debidamente  traducidos  y  autenticados,  dentro  de  los cuales obra la copia de la acusación sustitutiva  número  ED CR 07-32 (B)-VAP del 27 de junio de 2007, dictada por el Tribunal de  Distrito  de  los  Estados  Unidos,  Distrito  Central de California, la que fue  firmada  por  el  correspondiente  Presidente  del  Gran  Jurado y por el Fiscal  Auxiliar,  documento  cuya  autenticidad de su contenido fue certificada con las  firmas y el sello pertenecientes al secretario de dicho Tribunal.   

A su vez, obran las declaraciones juradas de  Antoine  F.  Raphael,  Fiscal  Auxiliar  de  los Estados Unidos para el Distrito  Central   de  California,  y  de  Jason  Staab-Peters,  Agente  Especial  de  la  Administración   Antinarcóticos  (DEA),  cuyos  contenidos  y  traducción  al  español,  junto  con  el  resto  de la documentación que las acompaña, fueron  certificados,  el 3 de agosto de 2007, por Thomas C. Black, Director Asociado de  la  Oficina  de Asuntos Internacionales, División de lo Penal, del Departamento  de Justicia de los Estados Unidos.   

Así  mismo  aparece  que la documentación  anexa  hace  referencia  a la orden de captura y a las normas penales aplicables  al  caso,  esto  es,  Título  18,  Secciones  2  (autores)  y  3282 (delitos no  conminados  con  la pena de muerte) y Título 21, Secciones 841 (distribución y  posesión  de  sustancias  controladas),  846  (intento  y  conspiración),  952  (sustancias  controladas),  959  (posesión,  fabricación  o  distribución  de  sustancias  controladas),  960  (actos  prohibidos  y  penas) y 963 (tentativa y  concierto) del Código de los Estados Unidos.   

A  su  vez,  la firma y el cargo del señor  Thomas  C.  Black  fueron  certificados  por  el  señor  Alberto  R. González,  Procurador  de  los  Estados Unidos, quien según su propia afirmación escrita,  ordenó  que  se  estampara el sello del Departamento de Justicia de los Estados  Unidos,  siendo  atestada  la  firma  de  aquél  por  el Director Adjunto de la  Oficina  de  Asuntos  Internacionales,   División   de  lo   Penal,    y   el   sello   del   Departamento   de  Estado  fue  ordenado  por la Secretaria de Estado, señora Condoleezza Rice, de  cuyo  nombre  dio  fe  el  Auxiliar  de  Autenticaciones  de  la  misma oficina.   

Finalmente,   dichos   documentos  fueron  presentados   para   su  autenticación  ante  el  Vicecónsul  de  Colombia  en  Washington  D.  C., señor Carlos Andrés Hurtado Pérez, como así lo constató  y   lo  avaló  la  Oficina  de  Legalizaciones  del  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores,  cumpliéndose  con lo establecido por el artículo 259 del C. de P.  Civil,  modificado  por  el  1°,  numeral  118  del  D.  E.  2282  de  1989 que  dice:   “Los   documentos  públicos  otorgados       en      país      extranjero      por   funcionario       de      éste      o      con      su  intervención,   deberán  presentarse debidamente autenticados por el  cónsul    o    agente    diplomático    de   la   República,   y  en  su  defecto  por  el de   una     nación     amiga,     lo    cual    hace   presumir   que   se   otorgaron  conforme a la ley del respectivo  país.  La firma del cónsul o agente diplomático se abonará por el Ministerio  de  Relaciones Exteriores de Colombia, y si se trata de agentes consulares de un  país  amigo,  se  autenticará  previamente  por  el funcionario competente del  mismo  y  los  de  éste  por el cónsul colombiano”,  disposición  aplicable al caso en virtud del principio de integración previsto  en  los  artículos  25  y  495,  último  inciso,  del Código de Procedimiento  Penal.   

Además, el Jefe de la Oficina de Asesoría  Jurídica  del  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores, a través del oficio N°  OAJ.E.  del  13  de  agosto  de  2007,  certificó  que  la  documentación  del  expediente  procedente  de  la  Embajada  de los Estados Unidos de América, fue  presentada   “debidamente  autenticada”.   

Por  lo tanto, teniendo en cuenta  que  la   solicitud  de  extradición  de  Omar     Elkin     de     Jesús    Muñoz  Madrid  se  hizo  por la vía diplomática y que en la  expedición   y  trámite  de  los  mencionados  documentos,  así  como  en  su  traducción,  se cumplieron todos los ritos formales de legalización prescritos  por  las  normas  de  los  Estados Unidos de América, la Corte los tendrá como  aptos  para  servir  de prueba en este asunto, cumpliéndose así con la primera  exigencia legal.   

2.   La   identificación     plena     del     solicitado    en   extradición   

No    hay   duda   que   el   ciudadano  colombiano Omar Elkin  de  Jesús Muñoz Madrid, a quien se  refiere  este trámite, es la persona solicitada en extradición por el Gobierno  de los Estados Unidos de América.   

En efecto, de la documentación remitida por  vía  diplomática se colige claramente que se trata de  Omar  Elkin de Jesús Muñoz  Madrid,  pues basta observar que el número de cédula  de  ciudadanía  (71.609.534)  que suministró la Embajada de los Estados Unidos  de  América,  a  través  de  las  Notas Verbales números 1508 y 2390 del 4 de  junio  y del 10 de agosto de 2007, respectivamente, concuerda con el que aparece  en  el  acta  de  notificación  personal de la providencia por medio de la  cual  se dispuso su  captura,  en  la diligencia mediante la cual  se  le  comunicó  sus derechos de capturado por razón de este trámite y en la  tarjeta  decadactilar  expedida  por la Registraduría Nacional del Estado Civil  (71.609.534),  además  de que la defensa en su argumentación no ha cuestionado  dicha identidad.   

Igualmente,   todos   los   datos   suministrados   coinciden   con  los  que obran  en  la documentación, es decir, que se identifica con la cédula de ciudadanía  número  71.609.534 de Medellín (Antioquia) y que nació en dicha ciudad el 1°  de  noviembre  de 1961, información que concuerda integralmente con aquella que  aparece  registrada  en  los  documentos allegados a este expediente, dentro del  cual también se aportó una fotografía suya.   

En esas condiciones, resulta evidente que la  persona  detenida  es  Omar  Elkin    de    Jesús    Muñoz   Madrid,  de  nacionalidad  colombiana  y  es  el  ciudadano  requerido  en  extradición por el Gobierno de los Estados Unidos.   

3.  El   principio  de  la  doble  incriminación   

3.1. Respecto de esta exigencia, plantea la  defensa  que  se  aplique  la teoría del delito continuado, toda vez que, en su  criterio,  es  un  sólo delito de tráfico  de  estupefacientes   el   que   finalmente  se  le  debe  imputar   a  Muñoz   Madrid   y    no    varios,   pues   se   acudió   a   los     distintos     verbos    rectores     que    en   nuestra    legislación   contempla   dicha   conducta   punible,  motivo   por   el   cual   solicita   a   la    Corte    que    al    emitir   un   eventual  concepto    favorable    a    la   petición   de   extradición    de    su   defendido,  condicione   la   misma   a  que  “la  Corte   de   los   Estados   Unidos   al  momento  del  juzgamiento,  única  y  exclusivamente  pueda procesar al solicitado por el cargo más grave,  es   decir,   por   una   sola   conducta   punible,   no  por  seis”.   

Sobre  este puntual aspecto debe, en primer  lugar,  recordarse  que  de  acuerdo  con  el  numeral 1° del artículo 493 del  Código  de  Procedimiento  Penal, la doble incriminación se presenta cuando el  hecho    que    es    motivo    de   la   extradición   está   “previsto  como  delito  en  Colombia  y  reprimido con una sanción  privativa   de   la   libertad  cuyo  mínimo  no  sea  inferior  a  cuatro  (4)  años”.   

Dentro  de  ese marco legal, la Corte tiene  dicho  que  para  establecer  si la conducta que se le imputa al requerido en el  país  solicitante  es  considerada  como  delito  en Colombia, debe hacerse una  comparación  entre  las  normas que allí sustentan la sindicación, con las de  orden  interno  para  establecer  si éstas también recogen los comportamientos  contenidos  en  cada  uno  de  los cargos. Lo que a este propósito determina el  concepto  es  que, sin importar la denominación jurídica, el acto desarrollado  por  el  ciudadano  cuya extradición se demanda sea igualmente considerado como  delictuoso en el territorio patrio.   

Teniendo  en  cuenta  lo  anterior,  surge,  entonces,  improcedente  la  solicitud de la defensa, en la medida en que la ley  no  otorga  a  la  Corte  faculta  alguna  para  que,  en  el  acto propio de la  verificación   de   la  doble  incriminación,  proceda  hacer  consideraciones  relativas  a la posible aplicabilidad de la “teoría  del   delito   continuado   o   al   concurso   aparente   de  tipos” como lo pretende el memorialista.   

Si  la  defensa  considera que frente a los  hechos  imputados  al  solicitado en extradición se presenta un “concurso  aparente de tipos” o se impone  considerar   la   posible  existencia  del  “delito  continuado”,  es  una alegación que debe plantear y  ejercitar  al  interior  del  proceso  y  ante  los tribunales del Estado requirente, quienes son los que  tienen      jurisdicción     y     competencia     para     resolver     dichos  cuestionamientos.   

Finalmente,  no  encuentra  la Sala ninguna  disparidad  entre  los  cargos  que  se formularon en la Nota Verbal mediante la  cual  se  solicitó  la  captura  del  requerido con fines de extradición y los  cargos  imputados  en  el indictment, pues todos los documentos allegados a esta  tramitación  y,  en  especial el pliego acusatorio, han sido claros en informar  que    los    “objetivos    de   la   asociación  delictuosa”   tuvieron  su  inicio  “en  una  fecha  desconocida y continuando hasta por los menos el 18  de  febrero  de 2007”, lapso que, por simple lógica,  permite  concluir  que  se  halla  incluido el año de 2006, sin dejar pasar por  alto  que,  en  la relación fáctica se precisan fechas como el “22   de   diciembre   de  2005”,  o  el  “3  de enero de 2006”, o  el   “12   de   septiembre   de   2006”   o   el   “1°   de   febrero  de  2007”, las cuales permiten entender que la actividad  delictiva se llevó a cabo entre los años de 2005 y 2007.   

3.2.  Hechas  las  anteriores  precisiones,  procede  la  Sala  a  verificar  la  exigencia de la doble incriminación de que  tratan  los  artículos  493,  numeral  1°,  y 502 del Código de Procedimiento  Penal, así:   

Teniendo en cuenta la acusación sustitutiva  número  ED CR 07-32 (B)-VAP del 27 de junio de 2007, dictada por el Tribunal de  Distrito  de  los  Estados Unidos, Distrito Central de California, se sabe que a  Omar  Elkin  de  Jesús  Muñoz  Madrid  se           le          acusó          de          “concertarse”   para   “importar”     y     “distribuir”        (primer   cargo)  y  para  “poseer”          (segundo  cargo),   cinco kilogramos o  más  de  una  mezcla  o  sustancia  que  contenía  una  cantidad detectable de  cocaína,    y   de   “distribuir”  por  los  menos  200  kilogramos  de una mezcla o sustancia que  contenía  una  cantidad detectable de cocaína (tercer  y    cuarto    cargos),   de    “importar”  401 kilogramos de una mezcla  o  sustancia  que  contenía  una  cantidad detectable de cocaína (quinto   cargo)   y   de  “distribuir”     y    “poseer”  401 kilogramos de una mezcla o  sustancia  que  contenía  una  cantidad  detectable  de  cocaína (sexto  cargo),  según  las normas penales  del país requirente en precedencia citadas.   

En  esas  condiciones, advierte la Sala que  dichos  cargos, de acuerdo con los hechos que se imputan y las normas allegadas,  encuentran  adecuación  típica  en  nuestro sistema penal en lo reglado en los  artículos  340,  inciso  segundo,  y  376  del   Código Penal, el primero  modificado  por  el artículo 8° de la Ley 733 del 29 de enero de 2002 y por el  artículo  19  de  la  Ley  1121  del  29  de  diciembre de 2006, que prevén el  concierto   para  delinquir  relacionado  con  narcotráficos,  y  el  tráfico,  fabricación  o  porte  de  estupefacientes, respectivamente, habida cuenta que,  como   quedó  visto,  Omar  Elkin  de  Jesús  Muñoz  Madrid,   con   conocimiento   e   intencionalmente,  conspiró  para  importar,  distribuir    y    poseer    e   importó,   distribuyó  y  poseyó  sustancias  que  contenía una cantidad perceptible de cocaína.   

Cabe  agregar  que  los  citados delitos de  concierto  para  delinquir (relacionado con el tráfico de estupefacientes) y de  tráfico,   fabricación   o   porte  de  estupefacientes,  de  acuerdo  con  la  legislación   nacional   anteriormente   citada,   contemplan    una   pena   privativa   de  la   libertad  que  oscila   entre   ocho  (8)  y  dieciocho  (18)  años   de   prisión,  para  el  primero,  y  entre   ocho   (8)  y  veinte  (20) años,  para  el   segundo,  punibilidad  esta última que se aumentó en la tercera parte respecto  del  mínimo  y  en la mitad en cuanto al máximo por disposición del artículo  14 de la Ley 890 de 2004.   

Así  las cosas, claro es que se cumple con  el principio de la doble incriminación.   

4.          Equivalencia       de       la      providencia   proferida  en  el  extranjero   

Contrario  a lo manifestado por la defensa,  la  Corte  advierte  que no existe dificultad alguna para concluir que se cumple  con  el requisito de la equivalencia contemplado en el numeral 2° del artículo  493  del  Código  de Procedimiento Penal de 2004, el cual exige “que  por  lo  menos  se  haya dictado en el exterior resolución de  acusación     o    su    equivalente”.   

En  efecto, el Tribunal de Distrito de  los   Estados   Unidos,   Distrito   Central   de   California,  “acusó” a Omar  Elkin  de  Jesús  Muñoz  Madrid  por  las  conductas  punibles  señaladas  en  precedencia,  mediante  acto  procesal  que en nuestra  legislación  equivale  a  la  acusación,  equivalencia que emerge de las   siguientes similitudes:   

a)   Es un escrito de acusación en el  cual  se  atribuyen  los  cargos  en  contra del acusado para que se defienda de  ellos en el juicio.   

b)  Formulada  la  acusación  se inicia el  juicio oral que finaliza con el respectivo fallo de mérito.   

c)   Se  señalan  los   hechos,      con      especificación      de      las   circunstancias    de    tiempo   modo   y   lugar   en    que    ocurrieron    y   la   calificación   jurídica   de   las   conductas,   con   indicación   de   las   disposiciones  sustanciales  aplicables.   

Ahora  bien, frente a lo argumentado por el  defensor  del  requerido,  resulta conveniente recordar lo que la jurisprudencia  de la Corte ha dicho al respecto:   

“Cabe recordar en  torno  a esta temática, que a pesar de la diferencia de los sistemas procesales  de  los  países  involucrados  en  el  presente  trámite  de  extradición, la  acusación  proferida  por  las  autoridades  judiciales  de  los Estados Unidos  resulta  equivalente  a la resolución de acusación prevista en nuestras normas  procesales,  pues  contiene  una  narración sucinta de la conducta investigada,  con  especificación  de  las circunstancias de tiempo, modo y lugar; tiene como  fundamento    las   pruebas   practicadas   en   la   investigación;   califica  jurídicamente  la  conducta,  con  la  invocación de las disposiciones penales  aplicables,  y,  tal  cual  sucede  con  el  proferimiento  de la resolución de  acusación  en nuestro ordenamiento interno, marca el comienzo del juicio, en el  cual  el  acusado  tiene la oportunidad de controvertir las pruebas y los cargos  dictados en su contra.   

“…”.   

“Para entender la  naturaleza  y  contenido de esa pieza acusatoria o indictment resulta pertinente  señalar  que  esta  es  una  forma de formular la acusación dentro del sistema  procesal  estadounidense  en el nivel federal. El Gran Jurado, en ese escenario,  se  reúne  por  convocatoria  que  le  hace el tribunal respectivo –de       Distrito-      y      su  función:   

‘es determinar  si  en un caso criminal existe o no causa probable para acusar (probable cause).  La  causa  probable  es  el  soporte  razonable  que  permite conjeturar que una  persona  ha  cometido  un  crimen.  Por ende, no se trata de una simple sospecha  sino  de  una  evidencia que puede justificar una acusación. Sin embargo, no es  una  prueba  tan  exigente  como  aquella que se requiere para condenar, cual la  prueba  de  todos los elementos del crimen más allá de una duda razonable, tal  y  como fue establecido por la Corte Suprema de los Estados Unidos en el caso In  Re Winship en 1970.   

‘Un  grupo  de  personas  que  ha  conformado  un  Gran  Jurado puede decidir no uno sino varios  casos,  incluso  durante  meses.  El Gran Jurado escucha la evidencia presentada  por  el  Fiscal  en  secreto,  es  decir, ni público, ni defensor, ni sindicado  están  en las sesiones del Gran Jurado, lo que ha sido visto como un rezago del  sistema  inquisitivo;  es más, sin aprobación judicial, no es factible obtener  copia  de  la  evidencia  que  ha  estado en poder del Gran Jurado; el sindicado  puede  ser  citado, simplemente, como testigo. Incluso, tampoco las sesiones del  Gran  Jurado  cuentan  con  la  presencia  de un Juez, pues la función de éste  respecto  de  ese  órgano  colegiado  es  simplemente  la  de  convocar  a  los  ciudadanos que serán miembros del mismo.   

‘Así las cosas,  el  Gran  Jurado  es  el escenario del fiscal. Es el fiscal quien presenta todas  las  evidencias  que considere pertinentes… Este Gran Jurado simplemente está  encargado  de  decidir  si  se  acusa  o  no, y no tiene la atribución del otro  Jurado,  esto es, del Jurado del Juicio, de definir la responsabilidad penal del  acusado  a  partir del interrogatorio específico e instruido que le presente el  juez  de  la  causa.  El sindicado, insistimos, sólo puede estar presente en el  escenario  del  Gran  Jurado si es llamado como testigo, y en tal caso no podrá  estar  asistido  por  su abogado; a éste le tocará esperar afuera del recinto.  Ahora  bien;  lo  que  el sindicado diga en este momento, podrá ser usado en el  juicio  a  la  hora de contrainterrogarlo para minar su credibilidad.   

‘En  materia  probatoria,  el  Gran  Jurado  no  tiene la limitante del Jurado del Juicio; por  tanto,  podrá  acusar  con base en testimonios de oídas o incluso soportado en  evidencia   que   no   ha   sido   obtenida   siguiendo  todos  los  parámetros  constitucionales…   no  parece  la  ‘gran        garantía’  pero  en  todo  caso  no  es lo mismo una acusación que el Fiscal  redacta  en  su escritorio, sin ningún control aparente, a una acusación en la  que,  siendo  el maestro de orquesta, en todo caso tiene la carga de convencer a  23 legos en la materia.   

‘Luego de que el  Gran  Jurado  ha escuchado la evidencia que le presenta el Fiscal, éste le hace  llegar  un  proyecto  de  acusación o indictment. Si la mayoría establecida de  los  miembros  del  Gran  Jurado  considera  que  sí  existe causa probable, se  entiende  que  el  indictment  está  aprobado como una verdadera declaración o  true  bill. El tema de la mayoría está establecido, en el sistema federal, por  el  aparte  (f)  de  la  regla  sexta  de  las Reglas Federales de Procedimiento  Criminal  cuando  dice que (u)n gran jurado puede acusar únicamente si al menos  12  jurados  concurren. El gran jurado –o  su  presidente  principal  o  suplente-  deberá  entregar  a  un  magistrado en audiencia pública.   

‘Esta  es  la  razón   por  la  que  los  ciudadanos  colombianos  que  han  sido  pedidos  en  extradición  por  el Gobierno de los Estados Unidos, hayan recibido acusaciones  en  su  contra  por  un  Gran  Jurado sin que ellos ni sus abogados hayan estado  presentes     en     las     deliberaciones     de     ese     grupo.   

‘Por  ende, es  incorrecto  decir… que en el Derecho Federal Criminal de los Estados Unidos la  acusación  la  profiere ‘o  bien  el  Gran  Jurado o bien un Fiscal’.  Se trata, por el contrario, de un acto integrado por la decisión  del  Gran  Jurado  de  aprobar el proyecto de acusación allegado por el Fiscal,  después  de haber sido presentada la respectiva evidencia. Sin embargo, una vez  hecha  la acusación, el juicio no puede realizarse sin la presencia física del  acusado,  como  regla  general.  He ahí también la  razón  de   que    los   juicios   contra   los   colombianos   que   han   sido  pedidos  en  extradición  por  Estados Unidos no se  inicien  hasta  que en persona el solicitado no sea llevado al territorio de ese  país  norteamericano.” 4   

“Como  puede  observarse,  es bien disímil la forma de introducir la acusación en el sistema  federal  acusatorio  de Estados Unidos a como se hace en Colombia, ya sea según  el  esquema  procesal  de  la  Ley 600 de 2000 o el consagrado por la Ley 906 de  2004  y,  por tanto, difiere el contenido del indictment con el de la acusación  patria   en   cualquiera   de   las   modalidades   procesales   actualmente  en  vigencia.   

“Sin embargo, eso  no  obsta  para  sostener  que  el  mencionado  indictment  equivale  a  nuestra  resolución  de  acusación, pues, básicamente, marca el comienzo del juicio en  donde  el  acusado  puede  ejercer a plenitud la defensa, sin dejar de mencionar  que  en todo caso allí, en esa acusación, se plasma la conducta por la cual es  llamado   a   responder,   la   época   de   su   ejecución   y   las   normas  infringidas”.5   

En  esas  condiciones,  se  observa  que la  acusación  emitida  por  el tribunal extranjero es equivalente y tiene la misma  fuerza   vinculante  de  la  acusación  propia  de  nuestro  sistema  judicial,  pudiéndose     concluir     que    esta    exigencia    legal    también    se  satisface.   

ACOTACIÓN   FINAL  

Como lo resaltaron el Ministerio Público y  la  defensa,  se pone de presente al Gobierno Nacional que en caso de concederse  la  extradición,  debe condicionar la entrega en el sentido de que Omar  Elkin  de  Jesús  Muñoz  Madrid  no  será  juzgado  por  hechos  distintos  a los que originaron la reclamación, ni  sometido  a  tratos crueles, inhumanos o degradantes, ni se le impondrá la pena  capital  o  perpetua,  al  tenor  del artículo 494 del Código de Procedimiento  Penal.   

De la misma manera, se exhorta al Gobierno,  encabezado  por  el  señor  Presidente  como  supremo  director de la política  exterior  y  las  relaciones  internacionales,  para  que efectúe el respectivo  seguimiento  a  los  condicionamientos  que  se  impongan  a la concesión de la  extradición  y  determinar  las consecuencias que se derivarían de su eventual  incumplimiento,  al tenor de lo señalado en el ordinal 2° del artículo 189 de  la Constitución Política.   

De  otra  parte,  se  pide  al  ejecutivo  recomiende  al  Estado  requirente que, en caso de condena, tenga en cuenta como  parte  de  la  pena  el tiempo que el solicitado haya podido estar privado de la  libertad con motivo del trámite de extradición.   

En  consecuencia,  como la totalidad de los  requisitos   formales   contemplados   en   el  artículo  502  del  Código  de  Procedimiento   Penal   se  cumplen  satisfactoriamente,  la  Sala  CONCEPTÚA   FAVORABLEMENTE  a  la  solicitud  de  extradición  elevada  por  el Gobierno de los  Estados  Unidos  de  América,  respecto  del  ciudadano  colombiano  OMAR  ELKIN  DE  JESÚS MUÑOZ MADRID, en  cuanto  tiene  que  ver  con  los  seis  cargos  que  le  fueron imputados en la  acusación  sustitutiva  número  ED  CR  07-32 (B)-VAP del 27 de junio de 2007,  dictada  por  el Tribunal de Distrito de los Estados Unidos, Distrito Central de  California.   

Comuníquese   esta   determinación   al  requerido,  ciudadano  Omar  Elkin  de  Jesús  Muñoz  Madrid,   quien   se   encuentra   recluido   en   el  Establecimiento  Penitenciario  y  Carcelario  de  Alta  y  Mediana Seguridad de  Combita,  a su defensor, a la Agente del Ministerio Público y al Fiscal General  de la Nación, para lo de  su  cargo.   

Devuélvase el expediente al Ministerio del  Interior y de Justicia, para lo de ley.   

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

SIGIFREDO   ESPINOSA  PÉREZ                                              MARÍA  DEL  ROSARIO GONZÁLEZ DE LEMOS   

Aclaración de voto  

AUGUSTO       J.       IBAÑEZ  GUZMÁN              JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS                                   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                            JULIO    ENRIQUE    SOCHA  SALAMANCA                                     

JAVIER  ZAPATA ORTÍZ  

TERESA RUÍZ NUÑEZ  

                                                                          Secretaria   

ACLARACIÓN  DE  VOTO  

Con el respeto que siempre profeso por las  decisiones  de  la Sala, expongo a continuación los aspectos que, en mi sentir,  deben  incluirse  en  los  conceptos de extradición que emite la Corte frente a  trámites  que involucran ciudadanos colombianos por nacimiento, particularmente  cuando  se  desarrollan  en  ausencia  de  cláusulas  pactadas  en instrumentos  internacionales   de   carácter  bilateral  o  multilateral,  en  la  forma  de  condicionamientos  que  el  Gobierno  Nacional  debería  exigir  al  momento de  acceder  a  la  entrega  de  un  connacional,  además  de  los que se le vienen  sugiriendo de manera común.   

La  posición que he venido sustentando en  Sala  y que no ha tenido acogida, descansa en que la Corte al asumir la función  de  conceptuar,  no  sólo  ha  de tener como guía los parámetros que sobre la  materia  están  fijados  en  el  ordenamiento  procesal penal patrio, sino que,  además,  su misión también debe estar influida por la regla del artículo 2º  de  la  Constitución,  pues  en  cuanto  órgano  máximo  de  la jurisdicción  ordinaria  y,  por tanto, componente esencial en la estructura del Estado Social  de  Derecho,  también  debe  velar  por  la efectividad de los principios   –entre ellos el fundante  de  la  dignidad  humana-,   derechos  y  deberes  consagrados en la Carta;  defender  la  independencia  nacional y proteger a todas las personas residentes  en    Colombia    en   su   vida,   honra,   bienes,   creencias,   derechos   y  libertades.   

En  ese  orden  de  cosas,  estimo  que es  preciso   advertir   en  el  concepto  sobre  la  necesidad  de  plantear  otras  condiciones  a  la  entrega del reclamado, derivadas del hecho de que el acto de  extradición  no  implica  que el extraditado pierda la nacionalidad colombiana,  lo  cual sólo ocurre frente a los presupuestos señalados en el artículo 98 de  la Constitución.   

En tales condiciones, cuando la entrega en  extradición  de  un  nacional  colombiano se tramita y agota, en ausencia de un  convenio   multilateral   o  bilateral  sobre  la  materia,  con  arreglo  a  la  Constitución  y  a  la  ley,  debe tenerse en cuenta que a diferencia de lo que  ocurre  si  se  hubiera adelantado conforme a un instrumento internacional en el  cual  las  partes  acuerdan condiciones que pueden significar la restricción de  ciertos  derechos,  en  virtud  a  la  configuración del Estado colombiano como  social  y  democrático  de derecho, en el cual es base fundamental el respeto a  la  dignidad  humana  (artículo  1º de la Carta), las condiciones que se deben  exigir  al país reclamante tienen que estar ligadas con la observancia allí de  los  derechos  y  garantías  que  cobijarían  al  solicitado de ser juzgado en  Colombia.   

Eso  es  así,  porque  al  acceder  a  la  extradición  de  un colombiano por nacimiento el Estado, a través del Gobierno  Nacional,  renuncia  a la potestad de ejercer su propia jurisdicción, pero no a  la  obligación  de  proteger al extraditado, pues en tanto siga siendo súbdito  de  Colombia, tiene derecho a todas las prerrogativas, garantías y derechos que  emanan  de  la Constitución y la ley, en particular, aquellos que se relacionan  con   su   calidad   de   procesado  y  que  tienen  que  ver  con  la  dignidad  humana.   

Así las cosas, siendo el marco esencial de  la   figura   de  la  extradición  lo  señalado  en  el  artículo  35  de  la  Constitución,  que  fija  un  sistema  de  fuentes6 para que se solicite, conceda  u  ofrezca,  que son los tratados públicos y, en su defecto, la ley, es preciso  comentar  que  como  no hay un instrumento vigente de esa naturaleza que ligue a  Colombia  con Estados Unidos en el tema de extradición, el ámbito para evaluar  la  procedencia  de  una  solicitud,  concesión  u ofrecimiento de extradición  entre los dos países es el Código de Procedimiento Penal.   

Obsérvese   que   los   preceptos   que  desarrollan  la  extradición  tanto en la Ley 600 de 2000 como en la ley 906 de  2004,  además  de  reiterar  las  reglas  constitucionales  (improcedencia  por  delitos  políticos, o la de colombianos por nacimiento por hechos cometidos con  anterioridad     al     17     de     diciembre     de     1997     –artículo   508   y  artículo  490,  respectivamente-);  fijan  el organismo al que le corresponde ofrecer o conceder  la  extradición  de  una persona y las facultades sobre la materia –el   gobierno-,   el   ámbito   de  competencia  de  cada ente gubernamental, y el que le corresponde en el trámite  a   la  Corte;  señalan  requisitos  adicionales  (doble  incriminación,  acto  procesal   mínimo  en  el  exterior  –artículo  510  y artículo 492 ib.-); estructuran la forma como se  desarrolla  el trámite mixto, así como los fundamentos del concepto (artículo  520  del  Código  de  Procedimiento  Penal  de 2000 y artículo 502 del Código  Procesal  Penal  de  2004);  determinan cuándo se decide sobre la solicitud, en  qué  momento  se  hace  la  entrega  y regula la orden de prelación en caso de  varias  solicitudes  (artículos  522,  523  y  524, y artículos 504, 505 y 506  ibídem);  consagran el derecho a la defensa y los eventos en que hay lugar a la  libertad  (artículos  529 y 530 de la Ley 600 de 2000 y artículos 510 y 511 de  la Ley 906 de 2004).   

Además, el artículo 512 de la primera de  las  leyes  en  cita  le impone de modo imperativo al gobierno la obligación de  exigir  que  el  solicitado  no vaya a ser juzgado por un hecho anterior diverso  del  que motiva la extradición, ni sometido a sanciones distintas de las que se  le  hubieran  impuesto en la condena, y a que se le conmute la pena de muerte en  caso  de  que  la  legislación del país reclamante la prevea como sanción del  delito  que  motiva  la  solicitud  de  extradición,  circunstancias éstas que  igualmente  se  encuentra  previstas  en  el  artículo 494 del Código Adjetivo  Penal  de  2004, con la inclusión en este último de que tampoco al extraditado  se  le  someta  a  desaparición forzada, torturas ni a tratos ni penas crueles,  inhumanas  o  degradantes,  como  tampoco  a  las  penas  de destierro, prisión  perpetua o confiscación.   

Recuérdese  que  las  condiciones  arriba  señaladas  fueron  extendidas,  con el mismo carácter imperativo, por la Corte  Constitucional a otras situaciones, al señalar que:   

“…no  sólo  habrá  de  entenderse que en caso de que exista en el Estado requirente la pena  de  muerte,  la entrega se hará bajo la condición de la conmutación de ésta,  sino,  también  bajo el entendido de que al extraditado no se le podrá someter  ni  a  torturas,  ni  a tratos o penas crueles, ni a desaparición forzada, ni a  tratamiento   degradante   e  inhumano,  razón  por  la  cual  así  habrá  de  condicionarse  la  constitucionalidad  que  se  declara  del  artículo  550 del  Código de Procedimiento Penal.   

Por  otra  parte, se observa por la Corte,  que  la  Constitución  colombiana,  prohíbe  en  su  artículo 34 ‘las  penas  de  destierro,  prisión  perpetua      y      confiscación’,  a las cuales, por las mismas razones anteriormente expuestas, no  podrá  someterse  al extraditado por el país que lo juzgue, lo que implica que  igualmente   en  ese  sentido  habrá  de  condicionarse  la  exequibilidad  del  artículo     550    del    Código    de    Procedimiento    Penal.”7   

Sin  embargo,  esas  no  son  las  únicas  condiciones  susceptibles  de formularse, pues al fin y al cabo el primer inciso  del  artículo  512  del  Código  de  Procedimiento Penal de 2000, así como el  primer  inciso  del  artículo  494  de  la  Ley  906  de  2004,  preceptúa que  “El gobierno podrá subordinar el ofrecimiento o la  concesión    de    la    extradición   a   las   condiciones   que   considere  oportunas.”   

Esa  facultad,  debe  señalarse,  no  es  discrecional,  pues  al  momento  de  decidir  sobre  la  entrega de un nacional  colombiano  el  gobierno  está  en  el  deber  de  armonizar  los  criterios de  conveniencia  nacional o de cooperación internacional, con la premisa según la  cual  al  concederse la extradición no se renuncia a la soberanía, sino que se  ejerce8,  y  con  los  derechos  y garantías que están consagrados en la  Constitución  y  en  los instrumentos internacionales sobre derechos humanos en  pro   de   un   justiciable,   así   como   en   protección   de  su  dignidad  humana.   

Así,  con  arreglo  al artículo 29 de la  Carta;  a  los  artículos  9  y  10  de  la  Declaración Universal de Derechos  Humanos,  5-3.6, 7-2.5, 8-1.2(a)(b)(c)(d)(e)(f)(g)(h).3.4.5, 9 de la Convención  Americana  de  Derechos  Humanos,  9-2.3,  10-1.2.3,  14-1.2.3,5, y 15 del Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles  y  Políticos,  el  Gobierno Nacional debe  condicionar  la  entrega de un compatriota, si concede la extradición, a que se  le    respeten    al   extraditado   –como  a  cualquier  otro  nacional en las mismas condiciones- todas  las  garantías  debidas  a  su  condición de justiciable, en particular, a que  tenga  acceso  a  un  proceso  público  sin dilaciones injustificadas, a que se  presuma  su  inocencia, a que cuente con un intérprete, a que tenga un defensor  designado  por  él  o por el Estado, a que se le conceda el tiempo y los medios  adecuados  para  que  prepare la defensa, a presentar pruebas y controvertir las  que  se  aduzcan  en contra, a que su situación de privación de la libertad se  desarrolle  en  condiciones  dignas, a que la eventual pena que se le imponga no  trascienda  de  su persona, a que la sanción pueda ser apelada ante un tribunal  superior,  a que la pena privativa de la libertad tenga la finalidad esencial de  reforma y readaptación social.   

Igualmente, el gobierno debe condicionar la  entrega  a  que el país reclamante, conforme a sus políticas internas sobre la  materia,  le  ofrezca  posibilidades racionales y reales para que el extraditado  pueda  tener  contacto  regular  con sus familiares más cercanos, habida cuenta  que  la  Constitución  de  1991, en su artículo 42, reconoce a la familia como  núcleo  esencial  de la sociedad, garantiza su protección y reconoce su honra,  dignidad  e  intimidad,  lo  cual se refuerza con la protección adicional que a  ese   núcleo  le  otorgan  la  Convención  Americana  sobre  Derechos  Humanos  (artículo  17)  y  el  Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles y Políticos  (artículo 23).   

En cumplimiento de su deber de protección  a  las  garantías y derechos del nacional colombiano entregado en extradición,  es  misión  del  Estado,  por medio del ámbito de competencias de los órganos  respectivos,  vigilar  que  en  el  país reclamante se respeten las mencionadas  condiciones  (artículo  9  y 226 de la Carta). Así, en primer orden, a través  del  cuerpo  diplomático,  en concreto, por las diferentes oficinas consulares,  con  apoyo  de  la  Procuraduría  General  de  la  Nación (artículo 277 de la  Constitución)  y  de  la  Defensoría del Pueblo (artículo 282 ibídem), de lo  cual,  además,  habrá  de darse informes periódicos a la Corte, en virtud del  principio  de  colaboración  armónica  entre  los diferentes Poderes Públicos  (artículo  113  de  la  Carta),  con  el  fin  de  que todos los estamentos con  injerencia  en  el  tema  tengan elementos de juicio que les permitan sopesar la  conveniencia    de    privilegiar   jurisdicciones   foráneas   frente   a   la  interna.   

De   esa   manera,   dejo   sentado   mi  criterio.   

Señores Magistrados,  

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

Magistrado  

Fecha   ut  supra.   

    

1 Ver,  entre  otras  decisiones,  rad.  16915,  concepto del 23 de agosto de 2000, rad.  20331,  auto  del  4  de  marzo de 2003, rad. 24092, concepto del 25 de abril de  2006.   

2 Rad.  24188,  auto  del  17  de enero de 2006, rad. 24903, auto del 9 de mayo de 2066,  rad. 27655, auto del 1° de agosto de 2007.   

3  Conceptos 24071 y 24879 del 21 de febrero y 14 de marzo de 2006.   

4  “Muñoz  Neira, Orlando.  Sistema  Penal  Acusatorio  de  Estados  Unidos.  Legis  Editores  S.A.  Primera  Edición     2006,    página    154”.   

5 Rad.  25076, concepto del 20 de junio de 2006.   

6 Corte  Constitucional, sentencia C-740/00.   

7  Sentencia C-1106/00.   

8 Cfr.  Corte Constitucional, Sentencia C-621/01.     

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